AGRONEGOCIOS

Del productor al consumidor, los precios de los agroalimentos se multiplicaron por 3,4 veces en septiembre

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Según el Indicador de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en septiembre los precios de los agroalimentos se multiplicaron por 3,4 veces del campo (origen) a la góndola (destino). Es decir, el consumidor pagó $ 3,4 por cada $ 1 que recibió el productor.

En promedio, la participación del productor explicó el 24,7% de los precios de venta final, un 20,1% menos con respecto al mes anterior. La mayor participación la tuvieron los productores de pollo (49%), mientras que la menor fue nuevamente para los de limón (6,9%).

Durante el mes de septiembre, fruto de la falta de convalidación de precios por parte del consumidor, se observó una caída de demanda de alrededor del 35%. Al ser, por lo general, productos perecederos, la situación forzó a distintos eslabones de la cadena de valor (mayoristas y minoristas) a resignar parte de la renta. Además, debe considerarse el fuerte incremento de costos, tanto en insumos dolarizados y tasas municipales, como también en transporte, logística, arrendamientos y salarios, por mencionar algunos. 

A su vez, se está viviendo cierta incertidumbre –natural de la época del año–, donde algunas regiones ingresan con su producción al mercado, mientras otras están en retirada.

Por último, tras las fuertes heladas que habían mermado la oferta, este mes se incrementaron los niveles de producción y, como consecuencia, se observó una disminución significativa en los precios de varios productos de la canasta IPOD, lo que explicó el descenso en la participación del productor. Sin embargo, los cítricos escaparon a esta tendencia general y, más precisamente en el caso de la producción de Entre Ríos, fue impactada por condiciones climáticas adversas (fuertes vientos y reciente granizo).

La brecha en los productos frutihortícolas y en los de origen animal

IPOD frutihortícola: del campo a la góndola, los precios de las 19 frutas y hortalizas que integran la canasta IPOD se multiplicaron por 4,8 veces en septiembre, lo que representó un incremento del 17,1% con respecto al mes anterior.

Con respecto al precio final de góndola, la canasta de frutas y verduras tuvo una caída del 6% con relación a agosto.

IPOD de origen animal: por los cinco productos y subproductos de origen animal que componen la canasta IPOD, el consumidor abonó 2,9 veces más de lo que recibió el productor. No se registraron variaciones con respecto al mes anterior.

Mayores y menores brechas IPOD de septiembre

Productos con mayores brechas IPOD mensuales

El limón (14,5 veces), la mandarina (9,5), la lechuga (8,7), la manzana roja (6,2) y la pera (6,1 veces), fueron los cinco productos que presentaron mayor diferencia entre los precios de origen y destino.

El limón, que aumentó 25,6% en origen y 16,7% en destino, sigue atravesando una situación crítica. Ante la falta de ventas algunos productores decidieron no cosechar, porque el precio que pagan las industrias no llega a cubrir los costos de producción.

Por su parte, los precios de la mandarina también se incrementaron en ambos extremos de la cadena: 15,2% al productor y 4,5% al consumidor. La cola de zafra de cítricos en Entre Ríos no sólo se redujo entre un 50% y un 70% debido al reciente granizo, sino también la producción fue impactada por los fuertes vientos.

En el caso de la lechuga disminuyó tanto al productor (48,1%) como al consumidor (21,9%), por un incremento en las cantidades ofrecidas.

Por último, las frutas de pepita. Tanto la manzana como la pera presentaron incrementos en destino (9,5% y 3,5%, respectivamente), mientras que en origen presentaron comportamientos disímiles. La manzana no mostró variaciones, pero la pera aumentó 16,3% mensual por la escasa cantidad de fruta en circulación, pese a la existencia de stock almacenado en cámaras de frío.

Productos con menores brechas IPOD mensuales

De los cinco productos que presentaron menor diferencia entre el precio que recibió el productor y el que pagó el consumidor, tres forman parte de la canasta frutihortícola y dos de la de origen animal.

Con 2 veces, el pollo fue el producto con menor brecha en el mes de septiembre, aumentando sus precios en góndola (1,4%) y disminuyendo 4,8% al productor. Debido a su precio, cabe destacar que este producto está siendo consumido en reemplazo de las carnes vacunas. Los huevos (2,1), por su parte, incrementaron sus precios tanto en origen (7,5%) como en destino (14,6%).

En lo que respecta a los productos hortícolas, la papa (2,9) no mostró variación en los precios de góndola, pero disminuyó un 0,7% al productor; mientras que el repollo (3,1) presentó una disminución en sus precios tanto de origen (34,5%) –por incremento de oferta– como de destino (17,1%).

Por último, la frutilla, la única fruta que se ubicó entre los productos con menor brecha campo-góndola del mes. Con 3,1 veces, disminuyó su precio en ambos extremos de la cadena (46,4% en origen –por un gran aumento de oferta– y 19,6% en destino).

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El aporte del agro en 2025: con un ojo en los precios y otro en las cantidades

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Informe de Ecolatina a cargo de Ana Albin sobre el sector agroexportador, donde el desempeño del sector agrícola tendrá una relevancia especial en la hoja de ruta del Gobierno de cara a un 2025 donde la Cuenta Corriente muy probablemente se deteriore y la dinámica de reservas cobre vital importancia.

De cara a 2025, la sostenibilidad del esquema cambiario actual y la eventual flexibilización de restricciones se encuentran en el centro de la escena para la economía argentina. Cualquiera sea el escenario resultante, hay una certeza presente para todos los casos: frente a Reservas Netas aún en terreno negativo, el Gobierno necesitará obtener dólares para cubrir los compromisos del año próximo. En este marco, resulta de vital importancia analizar el desempeño esperado para unos de los sectores más importantes de nuestra economía: el sector agropecuario.

Teniendo en cuenta los precios actuales y las cantidades estimadas por la Bolsa de Buenos aires, la cosecha valorizada para los tres principales cultivos (soja, maíz, trigo) rozaría los USD 35.000 M y sería casi USD 3.000 M menor a la pasada (-8% i.c.), donde el efecto cantidad jugaría a favor (por el trigo y en menor medida la soja), pero no llegaría a compensar la magnitud de la caída en los precios.

La dependencia argentina con el sector agroexportador genera que la campaña agrícola y la evolución en los precios de las commodities se vuelvan variables económicas con una importancia de primer orden. Entonces, aunque es temprano para tener estimaciones concluyentes, se vuelve fundamental monitorear de cerca el estado de situación ante riesgos que no pueden ser pasados por alto.

El rol del agro en la economía argentina

De cara a 2025, la sostenibilidad del esquema cambiario actual y la eventual flexibilización de restricciones se encuentran en el centro de la escena para la economía argentina. Cualquiera sea el escenario resultante, hay una certeza presente para todos los casos: frente a Reservas Netas aún en terreno negativo, el Gobierno necesitará obtener dólares para cubrir los compromisos del año próximo.

En este marco, resulta de vital importancia analizar el desempeño esperado para unos de los sectores más importantes de nuestra economía: el sector agropecuario. La cadena agroindustrial representa cerca del 17% del PIB; es el principal generador de divisas, concentrando el 65% de las exportaciones totales; y genera en forma directa el 12% del empleo privado registrado del país.

En este sentido, un buen desarrollo de la campaña agrícola tiene multiples efectos positivos sobre la macroeconomía: un incremento en la recaudación por derechos de exportación (retenciones), una incidencia positiva sobre el PIB, una suba en las cantidades exportadas y un aumento en la disponibilidad de divisas que podría traducirse en una acumulación de Reservas o al menos una menor pérdida. Sin embargo, el ciclo 2024/25 presenta diversos desafíos tanto en el frente de los precios como de las cantidades.

Aumento de la soja a expensas del maíz

En el lanzamiento de la campaña gruesa, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) proyectó un escenario de mayor cosecha de cara a la campaña 24/25 para los principales cultivos: será +2,6% mayor a la del ciclo 23/24, alcanzando las 130 millones de toneladas (+1,9%). Sin embargo, para la soja y el maíz, la producción sería 1% menor, por lo que el mayor crecimiento sería explicado totalmente por el aumento de la producción de invierno.

Las proyecciones de campaña estiman números en línea con el promedio de los últimos años, con un crecimiento de la soja en detrimento del maíz. En este sentido, la campaña de soja se ubicaría en 52 M/Ton, un crecimiento del 3% en la producción y de casi 10% en la superficie respecto a la campaña previa, un registro sólo 4% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos (excluyendo el de sequía).

Por su parte, según la BCBA se sembrarán un 20% menos de hectáreas de maíz y la producción sería 5,1% menor a la del ciclo pasado. La decisión de muchos productores de no sembrar maíz está sustentada en la plaga de la chicharrita, que arrasó en la zona norte agrícola y mermó los rindes del cereal en la última campaña. Gran parte de esas hectáreas antes destinadas a maíz pasan a ser sembradas con soja, y en menor medida con girasol (sobre todo al oeste de la región agrícola).

De esta manera, en la próximo campaña la soja se destaca como el cultivo estrella y abarcaría más de la mitad del área sembrada: no sólo no tiene el riesgo de la plaga de la chicharrita, sino que tiene una relación insumo producto más favorable que el resto de los cultivos, además de una mayor resistencia a la sequía.

Sin embargo, dado que el escenario base de la BCBA supone una situación climática normal, estos números no están exentos de riesgos: (i) En primer lugar, la campaña se desarrollará bajo la presencia del fenómeno climático “La Niña”, que en el país tiende a generar precipitaciones inferiores a las normales en el área agrícola, por lo que una situación de baja disponibilidad de humedad para las plantaciones en períodos críticos podría resultar en menores rindes por hectárea; (ii) En segundo lugar, un rebrote de la plaga de la chicharrita podría recortar los rindes del maíz.

¿Perdiendo terreno contra Brasil? En las últimas décadas se ha registrado un ascenso vertiginoso de la agricultura de Brasil, tanto para soja como para maíz. En oposición, la producción argentina mostró un crecimiento considerablemente menor. Más allá de que el pais vecino pudo expandir su frontera productiva, la implantación tecnológica es de un nivel sustancialmente mayor al nuestro. En números, el rendimiento de la soja argentina en las últimas campañas promedió 2,71 TN por hectárea, prácticamente el mismo nivel que a principios del siglo. En oposición, los rendimientos brasileros han pasado de 2,77 TN/ha a 3,43 TN/ha en las últimas dos décadas (+24%).

Los precios commodities sesgados a la baja

En los últimos años, el sector agroexportador se vio beneficiado producto de distintos factores que empujaron los precios de las commodities hacia arriba, como fueron los cuellos de botella a la salida de la pandemia y el estallido de la guerra en Ucrania.

Sin embargo, en los últimos meses los precios se desplomaron y volvieron a mínimos. En este sentido, la siembra de la campaña 24-25 comienza con los menores precios de los últimos 4 años y, de ajustar por inflación, hay que retrotraerse a 2006 para ver un registro de precios similar.

No obstante, los precios de la soja y el maíz se recuperaron levemente estas últimas semanas respecto a los niveles mínimos de este año, aunque siguen por niveles por debajo del año pasado. Por caso, el precio de la Soja cotizó USD 385 la tn en el promedio de la última semana de septiembre, ubicandose 12% por encima de la mínima cotización del año, pero aún casi 25% por debajo del promedio del 2023. En la misma línea, el precio del maiz se ubicó en USD 158 la tn en el mismo periodo, lo cual representó una leve recuperación respecto al minimo (+5%) y se ubicó casi 30% por debajo del promedio del año pasado.

En adelante, distintos drivers presionarán los precios tanto al alza y como a la baja:

Factores alcistas:

  1. Los fondos especulativos comienzaron a recortar su posición vendedora –que fue casi todo el año la mayor posición vendedora registrada-, aunque todavía no se posicionan como compradores.
  2. La baja en la tasa de interés de la FED llevada en el mes pasado se acopló a la decisión de política monetaria más laxa del resto del mundo. En este sentido, el debilitamiento del dólar respecto a otras monedas puede afectar positivamente la cotización de las commodities valuadas en dolares en los mercados internacionales.
  3. Un recrudecimiento en conflictos de geopolítica que afecte las cadenas de suministro globales.

Factores bajistas:

  1. Abundante oferta mundial de maiz y soja en el mundo, que no está encontrando una mayor demanda pese al crecimiento mundial.
  2. Estados Unidos está registrando la producción de soja más alta de su historia (125 MT) y el segundo mayor volumen de maíz.
  3. Stocks finales mundiales elevados. El Departamento de agricultura de Estados Unidos proyecta un stock final de maíz y de soja en niveles altos.
  4. La CONAB brasilera proyecta la mayor producción sojera de la historia (166 MT, +19 MT respecto al récord del ciclo previo). Sin embargo, se presentan algunos riesgos climáticos que podrían poner este número en jaque y deberán monitorearse.
  5. La demanda por parte de china de soja sería 2% menor a la del año pasado (USDA), mientras que la de maíz sería 11% menor a la pasada. El gigante asiático representa el 60% de las importaciones globales de soja y una gran proporción de las de maíz.

Consideraciones finales

En este contexto, teniendo en cuenta los precios actuales y las cantidades estimadas por la Bolsa de Buenos aires, la cosecha valorizada para los tres principales cultivos (soja, maíz, trigo) rozaría los USD 35.000 M y sería casi USD 3.000 M menor a la pasada (-8% i.c.), donde el efecto cantidad jugaría a favor (por el trigo y en menor medida la soja), pero no llegaría a compensar la magnitud de la caída en los precios.

No obstante, para determinar el impacto final tanto en cantidades como en precios habrá que seguir de cerca el contexto internacional (donde aparecerán factores alcistas y bajistas que marcarán la dinámica de los precios) y la situación climática.

Por un lado, el clima tendrá la última palabra a la hora de determinar el volumen final de la próxima campaña. De hecho, según el Servicio Meteorológico Nacional las precipitaciones durante toda la ventana de siembra de cultivos gruesos serán inferiores a las normales. Del mismo modo, los precios se moverán de acuerdo a lo que suceda en un contexto internaciona sumamente volátil.

La dependencia argentina con el sector agroexportador genera que la campaña agrícola y la evolución en los precios de las commodities se vuelvan variables económicas con una importancia de primer orden. Entonces, aunque es temprano para tener estimaciones concluyentes, se vuelve fundamental monitorear de cerca el estado de situación ante riesgos que no pueden ser pasados por alto.

En conclusión, el desempeño del sector agrícola tendrá una relevancia especial en la hoja de ruta del Gobierno de cara a un 2025 donde la Cuenta Corriente muy probablemente se deteriore y la dinámica de reservas cobre vital importancia.

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Di Stéfano: “El campo está mal por la sequía: necesita lluvias de 100 milímetros que no aparecen”

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“Si no se registra una lluvia intensa, vamos hacia una tragedia en el interior, se perderá casi todo. La crisis del campo es grave” analizó Salvador Di Stefano.

“La provincia de Santa Fe tiene más de 360 municipios y comunas, la provincia de Córdoba tiene más de 600. Todos viven directa o indirectamente del campo. Los números no les dan” explicó el economista Salvador Di Stefano.

El reconocido consultor añadió: “La soja, el trigo y el maíz, desde que se inició la invasión de Rusia a Ucrania bajaron un 50%. No existen valores atractivos para liquidar lo guardado en los silo bolsas”.

En los últimos años, Brasil pasó de 90 a 130 millones de toneladas de soja pero Argentina se mantiene en 50 millones de toneladas inamovibles. Somos la familia Miranda, miramos como los otros aplican fertilizantes y tecnología con nuevas máquinas pero no tenemos margen como para copiar esos modelos. 

Finalmente, Di Stefano analizó las escasas chances que tiene la Casa Rosada de salir de las restricciones para las monedas extranjeras.

“La madre del programa económico del gobierno libertario es el superávit fiscal, no levantar el cepo. El Banco Central tiene enjaulados 47 billones de pesos pero la economía apenas le demanda 22 billones de pesos. Entonces, si abrimos esa jaula, el dinero vendrá como un velociraptor sobre la economía y haría estallar al dólar. No vamos a salir por ahora del corset”.

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Javier Rodríguez: “No hay un modelo productivo nacional, sino un sistema financiero que fomenta el extractivismo”

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“En Argentina no existe un modelo productivo real, lo que predomina es un enfoque financiero que impulsa el extractivismo”, afirmó el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, en una entrevista con Economis tras su participación en el evento Misiones Orgánica.

Rodríguez visitó Misiones el pasado 23 de septiembre para participar de Misiones Orgánica, un encuentro centrado en la agricultura sostenible y la construcción de sistemas agroalimentarios. Durante la jornada, diversas voces debatieron sobre los desafíos de este paradigma productivo. El funcionario bonaerense fue el encargado del cierre con una presentación titulada “Políticas públicas para la construcción de sistemas alimentarios agroecológicos sostenibles”.

Javier Rodríguez, ocupa el cargo de ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2019. Anteriormente, se desempeñó como secretario de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial de la Nación durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Su vasta experiencia en el ámbito agrario le ha permitido llevar adelante políticas que buscan fortalecer las economías rurales y fomentar prácticas sustentables en el agro bonaerense.

Agroecología y bioinsumos: pilares para una producción sostenible

Rodríguez se ha destacado como un firme defensor de la agroecología como modelo productivo, resaltando su capacidad para reducir la dependencia de insumos químicos y fomentar la biodiversidad. Según él, la agroecología no solo preserva el medio ambiente, sino que también mejora la rentabilidad de los productores al disminuir costos y riesgos vinculados al uso intensivo de agroquímicos.

Desde su gestión, ha impulsado el uso de bioinsumos como una herramienta fundamental para aumentar la productividad de manera sostenible. A través de diversos proyectos, busca reducir la dependencia de productos sintéticos importados y promover la innovación local en el desarrollo de insumos biológicos, clave para una producción sustentable a largo plazo.

Para Rodríguez hay una demanda de la sociedad (consumidores) tanto locales como internacionales de alimentos de origen sostenible, con trazabilidad y allí es donde se genera la demanda de bioinsumos, como herramienta clave, junto al manejo sostenible del suelo. Por ello “el sector productivo debe acceder a información y a las mejoras en todos los productos para la chacra“.

Políticas públicas para el agro: inclusión y desarrollo territorial

Durante su mandato, Rodríguez ha implementado políticas enfocadas en fortalecer la agricultura y la ganadería bonaerense, con especial atención en la inclusión de pequeños y medianos productores. Su gestión ha priorizado el acceso al financiamiento, la innovación tecnológica y la diversificación productiva. Entre las iniciativas destacadas se encuentran programas de asistencia técnica, proyectos de valor agregado en origen y la promoción de la agricultura familiar, clave para el desarrollo rural.

Rodríguez también ha promovido un enfoque regional que respeta las particularidades de cada zona productiva de la provincia. Este enfoque busca articular al sector público y privado, fortaleciendo cooperativas y asociaciones de productores para abrir nuevas oportunidades tanto en el mercado interno como en el externo.

El ministro sostiene que es fundamental desarrollar políticas a largo plazo que garanticen la sostenibilidad del sector agropecuario, combinando innovación, respeto por el medio ambiente y promoción del bienestar social. Su visión apuesta por un modelo productivo que priorice la agroecología y la eficiencia en el uso de recursos, en contraposición al extractivismo predominante en la actualidad.

Tenemos que mostrar ejemplos de sistemas alimentarios agroecológicos sostenibles

Rodríguez explicó a Economis que desde el Ministerio de Desarrollo Agrario de Buenos Aires tienen varios programas enfocados a la agricultura sustentable. Aclaró que no se enfocan en un solo tipo de producción, sino que buscan desarrollar la sostenibilidad de todas las producciones, desde la hortícola a la ganadera

Se enfocan en desarrollar proyectos en todas las escalas productivas: Por ejemplo, dijo que en la producción de ganadería bovina la escala promedio es de 287 hectáreas. En tanto en la producción lechera la escala promedio es de 96 hectáreas y la producción hortícola la escala promedio es de 2 hectáreas. 

Se llevan adelante planes de certificación de productores agroecológicos, se busca incentivar el trabajo en redes de productores agroecológicos.

Además, en 16 de las chacras experimentales del Ministerio en la provincia de Buenos Aires se llevan adelante experiencias agroecológicas para generar información en producciones ganaderas, cerealeras, frutícolas, lecheras y hortícolas. A través de esto se busca dar difusión de la agricultura sostenible, así como recabar datos de producciones en diferentes escalas y con proyecciones temporales amplias, donde se registra el impacto de este modelo productivo a través del tiempo y cómo responden a las diferentes situaciones climáticas que se dan en la zona productora. 

El punto clave es la investigación, tener módulos demostrativos para que los productores vean cómo responden las diferentes producciones a este modelo agrícola”. detalló Rodríguez. Reconoció que faltan datos de “rindes y costos reales a escala a lo largo del tiempo”.

Recordó que el cambio de modelo productivo lleva un “tiempo de transición” donde debe hacerse una inversión para recuperar la salud del suelo y asegurar la productividad del mismo y evitar pérdida de rindes en suelos donde se usaban muchos agregados químicos. “Por eso es importante estos ensayos en las chacras experimentales para tener datos reales y poder mostrar a los productores interesados en el cambio hacia la agricultura orgánica”.

Planteó que “la política nacional está equivocada. Tiene una mirada sobreideologizada” sobre lo que es el cambio climático y la necesidad de enfocarse en la producción sostenible. “Van a dejar afuera a la Argentina de acuerdos importantes con la mayoría de los países que son socios comerciales. Además, nos deja afuera del debate internacional”, explicó

Además, planteó que “llevar adelante políticas contra nuestros mayores socios comerciales es equivocado. No se puede agraviar a los dirigentes de Brasil y China”, porque esto tendría impactos negativos en las relaciones comerciales a corto y mediano plazo. Para el funcionario bonaerense “aunque digan que se están incorporando al mundo no es así”, más con el discurso del Presidente ante la ONU, donde se mostró en contra del “Pacto del Futuro”, lo que nos “aísla” según Rodríguez y nos deja fuera el escenario mundial.

No hay un modelo productivo

Para Rodríguez “no hay un modelo productivo, sino un modelo financiero que fomenta el extractivismo. No se habla de producción, producimos menos riqueza que en el año 2023 que estábamos pasando la peor sequía de los últimos 50 años”.

Además, indicó que el Gobierno nacional “no se contacta con la producción, no hay políticas concretas para el sector productivo”. Recordó que recién terminando el mes de septiembre se declaró la “emergencia nacional productiva”, que fue reclamada desde diciembre de 2023, lo cual impidió brindar todo tipo de ayuda al sector productivo.

Otro de los puntos planteados por Rodríguez es que en el Presupuesto 2025, hay claras intenciones de no bajar impuestos, e incluso algunos sectores consideran que tendrán incrementos en los impuestos nacionales, para que el Estado nacional mantenga el “déficit cero”. El ejemplo más claro es que “el Presupuesto considera una inflación en el 2025 del 18% y un incremento de la recaudación impositiva del 29%. El Gobierno prevé que los ingresos por Derechos de Exportación se incrementen un 100%, todo en un esquema de atraso cambiario”.

Para el funcionario “estas políticas son las mismas que en otros momentos nos llevaron a una crisis. La gente ya no tiene dinero y eso ya se ve. Debemos expresar esto y avanzar en construir una opción política. Debemos mejorar para volver como dice continuamente el Gobernador Kicillof. Tenemos que pensar en las mayorías. Además abordar las nuevas problemáticas. Fortalecer las relaciones entre las provincias”.

Rodríguez considera que “el Peronismo es un pilar central en la construcción de esta nueva opción política. es un actor clave, con sus principios peronistas, pero entendiendo las nuevas realidades y demandas de la sociedad argentina”. Según él debe construirse un plan de gobierno que garantice la “educación, salud, trabajo y vida digna de todos los argentinos”.

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Producción porcina en la era digital: cómo los modelos matemáticos potencian el crecimiento

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La implementación de programas de modelaje en la producción porcina ofrece una clara ventaja competitiva, permitiendo a los productores estimar con precisión los requerimientos nutricionales de los cerdos en distintos escenarios. Este enfoque no solo mejora la eficiencia en el uso de nutrientes, sino que también ayuda a optimizar la rentabilidad de las granjas porcinas.

Producción porcina ¿Qué son los programas de modelaje?
Matemáticas, mediciones, predicciones y escenarios estratégicos futuros para calcular el desarrollo de los cerdos en Sitio 3, factores que aplicados en conjunto pueden cambiar radical y positivamente los resultados de las granjas porcinas

¿QUÉ SON LOS PROGRAMAS DE MODELAJE EN LA PRODUCCIÓN PORCINA?

PROVIMI Cargill Argentina – una compañía que está presente en todo el mundo, con más de 100 plantas en 30 países que producen más de 600 millones de toneladas anuales en alimentos para animales – sabe que la alimentación representa aproximadamente dos tercios de los costos de producción en cualquier granja porcina. En tal sentido, es crucial desde una perspectiva económica, especialmente en la fase de crecimiento-terminación, ya que es la etapa de mayor consumo de alimento. Es momento de acompañar al productor, ayudándolo a tomar decisiones estratégicas con una sólida base de información, para que logre adaptarse a los cambios que se presenten en las condiciones de producción y, así obtenga la máxima rentabilidad de sus granjas.

En la producción porcina moderna, la maximización de la rentabilidad requiere una formulación precisa de las dietas y la definición de óptimas estrategias de alimentación, fundamentada en un profundo entendimiento de la relación entre el crecimiento de los cerdos y el suministro de nutrientes. Sin embargo, evaluar el crecimiento en tiempo real es un proceso complejo y costoso. Para enfrentar estos desafíos, se han desarrollado modelos matemáticos que permiten predecir variables de respuesta difíciles de medir en forma directa.

Estos modelos proporcionan un enfoque eficaz para cuantificar los procesos productivos y mejorar la eficiencia en los sistemas de producción porcina a través de la toma de decisiones estratégicas.

Los modelos de crecimiento son herramientas valiosas para identificar estrategias nutricionales óptimas, integrando conocimientos sobre la utilización de nutrientes para el crecimiento y las interacciones entre el animal y su entorno.

Dado que la alimentación representa aproximadamente dos tercios de los costos de producción en cualquier granja porcina, optimizar este aspecto es crucial desde una perspectiva económica, especialmente en la etapa de crecimiento-terminación, donde el consumo de alimento constituye la mayor parte de la ingesta total de un cerdo a lo largo de su ciclo de vida. En este sentido, la mayoría de los modelos de crecimiento actuales se basan en la utilización de energía y aminoácidos, lo que refleja la estrecha relación entre la eficiencia de producción y la utilización de estos nutrientes.

En este contexto, una descripción precisa de cada escenario productivo es fundamental para mejorar la eficiencia alimentaria, reducir los costos de las dietas y minimizar la excreción de elementos contaminantes al medioambiente, con el objetivo primordial de optimizar la rentabilidad.

PROGRAMA DE MODELAJE: ENFOQUE PASO A PASO

La implementación de programas de modelaje en la producción porcina debe seguir una secuencia lógica que se puede dividir en los siguientes pasos:

  • Definición de objetivos del cliente: establecer conjuntamente con el cliente las expectativas y objetivos del programa de modelaje. Estos objetivos pueden incluir maximizar la tasa de crecimiento, maximizar el margen sobre los costos de alimentación, maximizar el ingreso neto por cerdo, minimizar la conversión alimenticia global o minimizar el costo por kilo de carne producido.
  • Recopilación de información productiva: reunir los datos productivos relevantes para la calibración y simulación del modelo.
  • Calibración y realización de simulaciones: ajustar el modelo según los datos recopilados y realizar las simulaciones correspondientes.
  • Identificación de oportunidades productivas: detectar áreas de mejora en la producción, basadas en los resultados de las simulaciones.
  • Validación del modelo en granja: comparar los resultados productivos reales con las predicciones del modelo para confirmar su precisión.
  • Revisión regular: ajustar las estrategias de alimentación según cambios en condiciones intrínsecas del cerdo, ambientales y/o económicas.

APLICACIÓN PRÁCTICA EN LA PRODUCCIÓN COMERCIAL

Uno de los beneficios más significativos de los programas de modelaje es la capacidad de predecir con precisión el impacto de diferentes dietas y estrategias de alimentación sobre el crecimiento de los cerdos. Al simular distintos esquemas de alimentación, es posible identificar la combinación óptima de nutrientes que maximiza el crecimiento y minimiza los costos, en función del objetivo productivo-económico específico de cada empresa porcina.

Estos programas también proporcionan un enfoque basado en datos para la toma de decisiones en la granja. Al ofrecer predicciones detalladas sobre cómo factores como el tipo de alimento, el entorno y el manejo afectan el crecimiento de los cerdos, los productores pueden tomar decisiones más informadas sobre cómo ajustar sus prácticas para optimizar los resultados productivos. Por ejemplo, si un productor desea maximizar el margen sobre los costos de alimentación, el modelo puede simular diferentes combinaciones de dietas y estrategias de alimentación para identificar la que ofrezca el mejor retorno económico.

En conclusión, la aplicación de programas de modelaje de crecimiento permite estimar los requerimientos nutricionales específicos de los cerdos en diversos escenarios productivos, facilitando el uso estratégico de ciertos nutrientes en la dieta y mejorando la eficiencia nutricional. Esto permite a los productores porcinos:

Tomar decisiones más informadas.
Adaptarse rápidamente a cambios en las condiciones de producción.
Mejorar la rentabilidad de sus granjas.

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