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“Triaca debería renunciar”, reclamó Sereno

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Después de escuchar la defensa que hizo el Gobierno de Cambiemos del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, el diputado del Partido Agrario, Martín Sereno, no dudó: “Debería presentar su renuncia”.
Se refería al ministro de Trabajo que echó en medio de insultos a una empleada que tenía en negro y contratada en un sindicato que el Gobierno intervino en nombre de la transparencia.
“Indudablemente que es uno de los peores ministros de Trabajo que ha tenido el país, el peor lejos de los últimos 20 años, un ministro de Trabajo que (como todo el Gobierno, pero agravado por su cargo) defiende la posición empresarial y no la del trabajador. No hay igualdad de derechos entre la patronal y el trabajador y las leyes laborales que son producto de más de cien años de lucha, de  huelgas, de  encarcelamiento, de  muertes y de desapariciones, este Gobierno y con este ministro de Trabajo las quiere eliminar”, argumentó Sereno.
“Claramente Triaca tiene una mentalidad esclavista y de negreo laboral como lo ha demostrado en el episodio conocido con su propia empleada y ese pensamiento (que coincide con el núcleo ideológico del gobierno de Cambiemos) es el que quiere implementar en la legislación nacional.  Por otro lado ataca al sindicalismo tratando de desarticular la legítima defensa de los trabajadores y quizá lo haga basándose en la experiencia familiar, pues su padre desempeño esa función y fue claramente un corrupto y entregador de los trabajadores”, acusó el legislador misionero.
Por contrapartida, Sereno defendió el sindicalismo que defiende los derechos laborales. “No todo los sindicalistas son así, y el sindicalismo es la herramienta de  defensa de los trabajadores y desde una posición de poder puede defenderlos y avanzar en nuevas conquistas”, opinó.
Finalmente, Sereno insistió en que Triaca “debería, como muchos de los ministros de este Gobierno (energía, seguridad, finanzas) presentar su renuncia”.

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El número que se debe atacar en forma urgente

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Hasta el 28 de diciembre de 2017, el gobierno había dejado bien en claro que subordinaría lo que sea en su lucha contra la inflación. Esto fue así, aun cuando el mismo presidente del BCRA, a fin de 2016 se confió y relajó las tasas de interés sufriendo las consecuencias en el primer cuatrimestre de 2017, lo cual fue el inicio y gran parte del fracaso en pos de cumplir la meta del año (17%) con casi 8 puntos por arriba de la misma que cerró finalmente en 24,8%. Sin embargo, el gradualismo fiscal que mantuvo el ministro Dujovne luego de reemplazar a Prat Gay, fue sin dudas el mayor responsable de que el BCRA salga a pelear una guerra desinflacionaria con balas de salva. Y es que el esfuerzo que le pone a la economía una tasa tan alta, se diluye con un gasto que no cede y que obliga no solo al endeudamiento externo sino también a seguir emitiendo generando el efecto contrario al buscado, esto sin mencionar el déficit cuasi fiscal de 1,7% del PBI que generan los intereses de las LEBACs. Y así, con la conferencia de prensa de ese jueves 28, se pretendió por parte de la jefatura de gabinete controlar al BCRA a fin de abandonar el objetivo fundamental que se había trazado este gobierno en búsqueda de un crecimiento en el nivel de actividad ayudado con tasas más bajas, una forma sin dudas bastante extraña de relacionar mayor inflación con mayor crecimiento.
Si bien el kirchnerismo dejó el gobierno emitiendo a un tasa anual del 45%, el 2017 igualmente cerrará en un elevado 25%, que sumado a los ajustes de tarifas, combustibles prepagas y colegios, le ponen un piso muy alto a la inflación de 2018 aun con nuevo objetivo (dejó de ser meta) del 15%. Inclusive si analizáramos la inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta los precios regulados y estacionales, la misma se ha mantenido en niveles de 1,5% mensual promedio. Y así, este año a pesar de las elecciones de medio término, se mantuvo una fuerte contracción a través de la tasa de interés que cierra en 28,75%. Pero sin embargo, este nivel de tasas es consecuencia de los bajísimos niveles de ahorro de nuestro país que es uno de los más bajos de la región.
Por otro lado, en materia fiscal el gobierno anunció que se sobrecumplió la meta fiscal 2017 con -3,9% del PBI (era de -4,2%). Si bien es cierto que desde 2004 los recursos no crecían más que los gastos, esa meta fiscal es primaria, es decir que no contempla los intereses de la deuda, que es el pilar de la financiación de este gobierno, por lo que ciertamente no parece un dato de color tan positivo. El déficit financiero que incluye esos intereses creció de 5,9% a 6,1% del PBI. Los intereses de la deuda crecieron 73% respecto a 2016, 46% en términos reales, es decir descontada la inflación anual y representan un 2,2% del PBI. Si además de los intereses de la deuda, sumamos el déficit de las provincias que es de 1% del PBI y el cuasi fiscal producto de los intereses que generan las lebacs que cerrará en 1,7% del PBI, nos da un déficit fiscal total consolidado de 8,8% del PBI y ese el número que se debe mirar y atacar en forma urgente.
El año también marcó que por el gradualismo, nos endeudemos en USD 35.000 millones de dólares, lo cual lleva la emisión de deuda pública bruta de la gestión oficialista a USD 342.000 millones, un 56% del PBI (10 puntos más que en diciembre 2015). Si bien aún no representa un monto preocupante en términos de PBI, la velocidad del endeudamiento y su impacto en el pago de intereses, ya encendieron luces amarillas sobre todo porque la reserva federal de los Estados Unidos comenzó un proceso de suba de tasas que puede complicar las futuras emisiones y encima el país no genera dólares comerciales ni por el lado de bienes ni por el lado de servicios a la vez que tiene una salida importante a través de importaciones y turismo con un déficit de cuenta corriente que cerrará cercano al 4,2% del PBI. En consecuencia, y a pesar de no reformar el estado, el gobierno lanzó algunas reformas luego de su victoria en las elecciones legislativas a fin de mostrar un giro respecto a los dos años previos de gestión en los cuales se dedicó más a buscar gobernabilidad, normalizando algunos frentes complicados, varios de ellos heredados.
Al mismo tiempo, el tipo de cambio se despertó el último mes del año tanto por cuestiones estacionales como por decisión política de dejar correr un poco al dólar al no renovar el 21% de las LEBACs en la última licitación de 2017, y lo que llevó a cerrar el año en niveles cercanos a $19 pero habiéndose movido sólo un 17% en el año, 8 puntos por debajo de la inflación. Si bien es cierto que rige un sistema de cambio flotante donde el precio lo establece la oferta y la demanda, el fuerte ingreso de divisas que producen las emisiones de deuda fortalecieron al peso, que ayudado por la tasa del BCRA, permitieron obtener retornos mayores al 9% en dólares, aun con el cimbronazo previo a las PASO donde el tipo de cambio se movió muy fuerte para luego caer considerablemente. 
Por otro lado, ya con la victoria que marcaron las PASO, se aceleraron algunas promesas de inversión que seguían de cerca la posibilidad de que el kirchnerismo vuelva a tomar protagonismo, lo que finalmente no ocurrió. Si bien los niveles de 10% del PBI con el que cerrarían el año siguen siendo bajos respecto de los promedios de la región por lo que las reformas tributarias y laborales apuntan hacia esa dirección. Sin embargo el gobierno allí se encuentra en una encerrona. Es que el alto endeudamiento deprime el tipo de cambio lo que desalienta a exportar, obligando a buscar rentabilidad solo en el mercado interno y la alta tasa de financiamiento local pone una vara muy alta tornando inviable cualquier proyecto, que para colmo hoy se ve más tentado a entrar a entrar y salir rápidamente de una rendidora opción financiera gracias al “carry trade” (mientras el USD estaba quieto), en lugar de montar una fábrica, tomar empleados, pagar impuestos y asumir riesgos. En consecuencia, el desafío del gobierno para lo que resta de su gestión y sobre todo en 2018 es desarmar la burocracia de regulaciones que entorpecen al emprendedor a la vez que deberá aliviar la carga impositiva y no abandonar la lucha contra la inflación. Y para ello necesita ser menos gradualista con el tratamiento de la política fiscal a fin de no desfinanciarse y acelerar las mejoras, algo que hasta ahora se escuchó más en el discurso que lo que se ha visto en las acciones reales.
Perspectivas
El gobierno ha retrasado un año su objetivo de inflación en un solo digito por lo que el frente fiscal será muy monitoreado. Con la meta fiscal primaria cumplida, se va a buscar un 3,2% en 2018 apoyado en el crecimiento de la economía. Para lograrlo se congelará el gasto en términos reales esperando que la mejora en la recaudación licue fuertemente ese gasto, algo más atado a la suerte que al esfuerzo real. El único ajuste que el gobierno plantea es una nueva baja en subsidios económicos del orden del 16%, lo que implica que podemos esperar nuevos incrementos en tarifas de servicios públicos sobre todo en el primer cuatrimestre donde quizás veamos la mitad de la inflación de 2018. Las metas fiscales, sin embargo, son engañosas pues el gobierno insiste en observar el déficit fiscal primario sin mirar el consolidado. Al incluir el déficit de las provincias y los intereses que se van sumando con la nueva deuda, el déficit fiscal real resulta al 9% del PBI, al punto de poner dudas sobre la sustentabilidad del modelo económico. No sólo eso, además asume que el contexto macroeconómico seguirá ofreciendo crédito externo a tasas bajas que permita financiar ese hueco, lo que implica asumir riesgos innecesarios. Sin embargo el temor a la suba de tasas lo llevo a tomar ya en los primeros días de enero un tercio de la deuda que se piensa tomar en todo el año a fin de asegurarse tasas actuales.
Luego de reconocer que el BCRA no podrá cumplir la meta inflacionaria en 2017, ya se prevé un nivel de inflación de 20% para 2018. Si bien se está corrigiendo el problema, el esfuerzo es sublime debido al gradualismo. La inflación cae, pero no por la vía del ajuste del sector público que sigue sobredimensionado, sino por reemplazar su monetización por endeudamiento. Es decir que la tasa de inflación no baja como se pretende porque el BCRA emite por encima del crecimiento de la oferta de bienes y servicios y de la de la demanda de moneda y mayormente para comprar los dólares que ingresan por la toma de deuda. Y el principal fundamento del gobierno consiste en mantener un PBI del 3,5% en 2018 que es probable pueda cumplirla. Y para lograr este crecimiento el gobierno propone incrementar gradualmente la inversión, que podría alcanzar un 17% del PBI en 2018, aún lejos de nuestros países vecinos. Sin embargo La apuesta por mantener el crecimiento vía mayor inversión es demasiado optimista dado el nivel de déficit fiscal, inflación, presión tributaria y deuda que sostiene Argentina, y la poca o más bien gradual voluntad del gobierno de corregirlos en el mediano plazo.
Teniendo en cuenta, la suba del tipo de cambio sobre el final del año, el promedio de $19.3 que prevé el presupuesto supone un precio por arriba de $20 para fin de 2018. Este incremento en la cotización del dólar estaría por debajo de la inflación esperada. Así, se puede afirmar que se acelerará el atraso cambiario, que responde desde luego a la mayor oferta de dólares que produce el endeudamiento que en 2018 se prevé ronde los USD 30.000 millones. Esto deberá ser atendido de inmediato puesto que las exportaciones necesitan ser dinamizadas a fin de ayudar al crecimiento de la inversión que no puede sostenerse únicamente apostando al consumo interno sino que debe mirar el mercado externo para crecer en serio y generar empleo.
El problema hoy y que repercute para adelante es tanto el déficit fiscal como el déficit en cuenta corriente. Pero un buen análisis económico nos enseña que el segundo también se explica por el primero. El problema central sigue siendo el déficit fiscal, la madre de nuestra historia de crisis económicas y hasta tanto no entendamos eso, repetiremos errores. El 2018 por suerte volverá a pasar el tren, está en nosotros subir y cambiar este rumbo.
 
 
 
 

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Macri pidió “trato preferencial” para Passalacqua y lo acompaña en la gira por Rusia

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El presidente Mauricio Macri sorprendió ayer a sus ministros en la reunión de Gabinete al hacer un pedido especial para que “le atiendan los reclamos” a un grupo de 10 gobernadores que apoyaron al gobierno en la polémica reforma previsional sancionada en diciembre, publicó el diario Clarín.
Según consigna el matutino en su edición de hoy, Macri le pidió a Rogelio Frigerio en la reunión de gabinete de ayer que leyera uno a uno el listado con los 10 mandatarios provinciales.
“Casi a modo de ranking, y con el aval del Presidente, el ministro del Interior destacó a Hugo Passalacqua (Misiones), Juan Schiaretti (Córdoba), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Manuel Urtubey (Salta), Lucía Corpacci (Catamarca), Domingo Peppo (Chaco), Juan Manzur (Tucumán), Omar Gutiérrez (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego)”, publicó Clarín.
También citó a Frigerio con una frase que supuestamente dijo en la reunión: “Si ellos los llaman, atiendan el teléfono”.
 
“El aliado número uno”
El orden en el que los mencionó la nota de Clarin no sería aleatorio ni casual. En una infografía donde repasa datos de cada uno de estos mandatarios, dice sobre el gobernador de Misiones. “Desde el primer día, Macri lo considera el aliado número uno”.
Es, por lo menos un gesto simbólico, ante la postura misionera de “gobernabilidad con gobernabilidad se paga”. Por lo pronto, Passalacqua integrará nuevamente la comitiva presidencial que hará una gira por Davos y Rusia. El misionero se unirá en el territorio de Vladimir Putin. 
Passalacqua había sido uno de los tres mandatarios que “puso la cara” en la conferencia de prensa tras la firma del Pacto Fiscal. Los otros dos fueron Roxana Bertone (Tierra del Fuego) y Gerardo Morales (Jujuy). El misionero fue el único que no habló y rechazó con mucha elegancia el ofrecimiento que le hizo Morales, cuando le dijo: “¿Querés decir algo, Hugo?”
El mandatario misionero siempre explicó la estrategia de Misiones en su apoyo al Gobierno Nacional en leyes. “Gobernabilidad, con gobernabilidad se paga”.
Si es asi, probablemente Misiones tenga un crédito con Nación por cobrar, ya que sus legisladores apoyaron leyes muy antipáticas como el pago a los fondos buitres o más acá en el tiempo, la reforma previsional. Según Clarín, ayer Macri le dijo a sus ministros que empiecen a saldar esa deuda con la provincia.
 

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“El saldo”: Ganadores y perdedores de las trasferencias fiscales derivadas de las reformas previsional y tributaria

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A partir del cuadro precedente, el Centro de Economía Política Argentina emitió una una serie de conclusiones:

  • Tesoro. Las reformas, junto con las políticas implementadas desde la llegada de Cambiemos al ejecutivo nacional, desfinanciarán al Tesoro Nacional en casi $140.000 millones en 2018. Esto representa un 5% del gasto primario estimado en 2018, que asciende a $2.721.450.
  • Anses. Para el año 2018, las cuentas de ANSES muestran un leve saldo positivo en torno a $6 mil millones. Si se toma en cuenta la reducción de las jubilaciones consideradas de privilegio (que aparece en el Pacto Fiscal, aunque no trascendió más allá de declaraciones), el saldo del organismo aumentaría a $18 mil millones en 2018. Es posible pensar que el desfinanciamiento del Tesoro puede presentar un costo político significativamente menor frente a la opinión pública que la alteración de las cuentas de ANSES. Pero, sobre todo, parece sumamente probable considerar que sería el ANSES quien financie al Tesoro. En efecto, para atender los desequilibrios de las cuentas públicas, el cierre de 2017 implicó la transferencia de poco más de $100 mil millones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES hacia el Tesoro (1).

Adicionalmente, este leve saldo positivo de ANSES es sólo aplicable al año 2018, ya que la reducción progresiva de los montos retenidos por ANSES desde 1992 a las cajas provinciales (devolución pactada entre Frigerio y gobernadores), junto con la también progresiva reducción de las contribuciones patronales (que se multiplicarán por cinco más inflación hasta 2022) provocarán indefectiblemente el desfinanciamiento del organismo desde 2019. De hecho, la quita por contribuciones patronales comienza siendo de $30 mil millones en 2018, mientras que en 2019 se acrecienta a $71 mil millones, a 2010 llega a $115 mil millones, en 2021, $163 mil millones y en 2022 llega a $217 mil millones. La quita significará, en 2022, una pérdida del 34,4% de la recaudación por contribuciones patronales al sistema jubilatorio.
Por otro lado, la decisión de compensar al ANSES con el dinero del Impuesto a los Débitos y Créditos y la prórroga del impuesto por dos años va a contramano de las recurrentes menciones del Gobierno respecto de eliminar el gravamen. Resulta evidente que la decisión apuntó a compensar las alicaídas arcas del ANSES (a partir de la decisión de la Corte de terminar con la detracción del 15% de la coparticipación) e impedir que los gobernadores reclamen la coparticipación de tal recaudación como compensación a la merma de ingresos locales.

  • Provincias y PBA. El beneficio de las provincias que surge del cuadro no se explica por la aprobación reciente de la reforma tributaria. La misma deja saldo cero, ya que de acuerdo a lo firmado en el Consenso Fiscal, se compensa a merma de ingresos en las provincias por reducción de ingresos con la coparticipación del impuesto a las ganancias. De la reforma tributaria la única beneficiada es Buenos Aires, como resultado de la transferencia por el Fondo del Conurbano en torno a $21 mil millones para 2018 y otros $44 mil millones en 2019. El resto de las provincias, prevé el Consenso Fiscal, tienen movimientos neutros en sus arcas. El saldo positivo del cuadro precedente, que sin los $21 mil millones de Buenos Aires ronda en $69 mil millones a 2018, deriva del beneficio generado por la decisión de la Corte (para tres provincias) y el posterior acuerdo con Frigerio (para las restantes), de dar por finalizada la detracción del 15% de los montos coparticipables con destino a ANSES.
  • Jubilados y beneficiarios AUH. En términos del impactos de la reforma previsional, los jubilados, beneficiarios de AUH y de pensiones no contributivas, y los perceptores de salario familiar perderán más de 60 mil millones de pesos a 2018, incluso considerando el bono adicional y el 82% móvil.

Junto con ello, el Gobierno había mencionado su voluntad de poner un coto máximo a las jubilaciones de determinados regímenes especiales. En términos fiscales, eso podría alcanzar los $12.000 millones de ahorro, siempre y cuando se aplique a las jubilaciones ya existentes, lo cual es difícil de imaginar. Además de ello, no se ha presentado aún ninguna propuesta al respecto, planteándose incluso en los debates públicos exclusivamente la cuestión de elevar la edad jubilatoria.

  • Sector privado. El mismo se ve ampliamente beneficiado, estimándose la transferencia a su favor en casi $100.000 millones sólo para 2018. Dentro de este sector, las empresas de mayor tamaño son las que reciben gran parte de los beneficios. Esto ocurre porque: 1. poseen mayoritariamente su personal registrado, por lo que la reducción de contribuciones implica un beneficio directo e inmediato, 2. la posibilidad de considerar como pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias lo tributado en el Impuesto a los Créditos y Débitos mejora la rentabilidad a las empresas de mayor porte exclusivamente, dado que ya era un beneficio existente para las Pymes, 3. la reducción de la alícuota del Impuesto a las Ganancias impacta proporcionalmente en mayor medida sobre quienes más ganan y 4. la eliminación inmediata del Impuesto a los Ingresos Brutos sobre el comercio exterior en esta primera etapa, favorece naturalmente a un sector, el exportador, altamente concentrado.
  • Sector público: resignación de recaudación (o menos presión fiscal). Al cruzar el saldo del Sector Público (Tesoro, Anses y Provincias) el resultado del ejercicio alcanza una reducción de $31 mil millones de la recaudación a 2018. Esta cifra se alinea con lo previsto por el oficialismo: una reducción de la presión fiscal de 1,5% del PBI al cabo de cinco años. En este sentido, un simple cálculo anual, implica 0,3% para el primer año, sobre un PBI de $12.363.404 millones, supondría resignar recursos por $37 mil millones (aunque en 2018, dada la progresividad de las medidas como contribuciones patronales y la aplicación del revalúo fiscal, significaría una menor pérdida de recursos que los años subsiguientes).

No deja de ser paradójico que, si el punto de llegada es la reducción del déficit, el camino tome una curva que primero pase por la resignación de recursos.

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Quitas de la tarifa social y del beneficio por ahorro impactan de lleno en las nuevas tarifas eléctricas

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El aumento de la tarifa eléctrica mayorista dispuesto por el Ministerio de Energía a cargo de Juan José Aranguren en este primer tramo implica un incremento promedio de 35% y presenta otros agravantes que perjudican a los sectores residenciales con menos ingresos y a quienes han tenido un ahorro energético.
Quienes con la factura del mes de Noviembre estaban considerados para pagar Tarifa Social, conforme figuraban en la factura de energía eléctrica, fueron excluidos con la factura de diciembre por la Secretaría de Energía de la Nación en cruce de datos con el Sistema de Identificación Nacional y Tributaria (SINTyS), cuando se verifica que no encuadran o no hay datos del mismo.
Para acceder a la tarifa social se requiere:

  1. a)Si es jubilado o pensionado que su haber mensual no supere dos veces el haber mínimo.
  2. b)Si es empleado en relación de dependencia que no perciba ingresos mensuales mayores a $19.000 (dos salarios mínimos vitales y móviles).
  3. c)Los  titulares de programas sociales, los inscriptos en el monotributo social, los que reciben seguro de desempleo, Las empleadas domésticas inscriptas debidamente, quienes tengan certificado de discapacidad también pueden acceder.
  4. d)En todos los casos quedan excluidos si el titular tiene un vehículo con antigüedad menor a 15 años, si posee más de dos inmuebles (o dos conexiones de luz ) y los titulares de embarcaciones de lujo.

 
De esta manera, quien perdió el beneficio de la tarifa social se encontró con aumentos en la factura de luz cercanos al 100 por ciento pues, con la factura de diciembre también debe pagar por lo que corresponde a la tarifa eléctrica mayorista, que hasta noviembre no lo hacía.
Si el titular considera que es beneficiario de la tarifa social y fue excluido debe dirigirse a la prestataria del servicio (Emsa o Cooperativa Eléctrica correspondiente) para solicitar la re inclusión en la misma acreditando los requisitos indicados.
Por otro lado, Aranguren decidió reducir los beneficios en la tarifa general para los que hicieron ahorro energético, medida que regía desde marzo de 2016 con la intención de promover el uso racional de la energía. Hasta Noviembre de 2017, ahorros en el consumo respecto del mismo mes del año anterior (por ejemplo consumo de noviembre de 2017 respecto a noviembre 2016) tenía bonificaciones en la tarifa que rondaban entre 10% y 20% de modo que un usuario que tuvo ahorro de consumo en el mes de diciembre se encontró con aumentos superiores al 55% porque al incremento tarifario de 35% se agregó la quita de la bonificación del 10% al 20%.
No se puede soslayar  que el incremento tarifario de Diciembre se da en los meses en los que el consumo de kilovatios aumenta entre 20% a 30% en algunos casos por las mayores temperaturas que potencian el uso de equipos electrodomésticos de refrigeración (aires acondicionados, freezers y heladeras).
Los aumentos tarifarios de diciembre de 2017 (35%) y febrero 2018 (22%) ya fueron anunciados en Octubre  por parte de funcionarios nacionales.
Desde la llegada de Aranguren al Ministerio de Energía y Minería la tarifa eléctrica mayorista registró un incremento promedio cercano a 2800% (es decir 27 veces de su valor original), dado que inicialmente el costo del megavatio  era de 30 pesos y en la actualidad es de 810. Estos incrementos fueron dándose en tres etapas: febrero de 2016 1000% (de $30 a $300), febrero de 2017 100% ($300 a $600)  Diciembre de 2017 35% ($600 a $810).. Estos importantes aumentos en el costo de la energía eléctrica mayorista han tenido como finalidad reducir el déficit fiscal del Estado Nacional dado que este aumento tarifario significa quita de subsidios a la energía que afrontaba el Tesoro Nacional.
 

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