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El FMI aconsejó que el Gobierno reduzca el gasto público y el endeudamiento

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El Fondo Monetario Internacional emitió sus conclusiones a partir de la auditoría que hizo de las cuentas argentinas en el marco del Artículo IV. Fue un día después de que el Ejecutivo comunicara la corrección al alza de la meta de inflación para el próximo año.

El FMI recomendó a la Argentina acelerar el ritmo del ajuste fiscal ya que reduciría las vulnerabilidades externas, crearía credibilidad y ayudaría a anclar las expectativas de inflación, en las Conclusiones de 2017 tras la Consulta del Artículo IV.

Además, el organismo elevó las estimación de crecimiento para este año al 2,8%, y mantuvo el pronóstico de una expansión del 2,5% para 2018.

Los directores respaldaron un “reequilibrio fiscal más anticipado, que permitiría tasas de interés más bajas, reduciría las presiones al alza sobre el peso y limitaría las vulnerabilidades ante un endurecimiento repentino de las condiciones de financiamiento externo”.

Si bien coincidieron con la necesidad de reducir el déficit fiscal, también señalaron el posible crecimiento económico y el impacto social de una consolidación más rápida, resalta el escrito.

Los directores saludaron “el compromiso de las autoridades de mantener una postura estricta de política monetaria para alcanzar sus metas de inflación”. Hicieron hincapié en que la reducción del financiamiento monetario del déficit ayudaría a fortalecer la independencia del banco central y aumentaría la credibilidad del régimen de metas de inflación.

A su vez, tomaron con beneplácito, en este contexto, “la apertura de las autoridades a considerar acelerar el ritmo del ajuste fiscal si se materializaban los riesgos alcistas”.

Señalaron que la reducción del gasto público es esencial, especialmente en las áreas donde el gasto ha aumentado muy rápidamente en los últimos años, especialmente los salarios, las pensiones y las transferencias sociales. Sin embargo, “destacaron la importancia de mitigar el impacto del reequilibrio fiscal en los segmentos más vulnerables de la población”.

El informe se difundió un día después de que el gobierno de Mauricio Macri anunciara una “recalibración” de la política económica al relajar las metas de inflación oficiales para los próximos años, un giro que reavivó el debate sobre la independencia del Banco Central y la credibilidad del esquema de metas de inflación implementado por Federico Sturzenegger.

 

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La CEM rechazó suba de Ingresos Brutos al sector mayorista

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La Confederación Económica de Misiones emitió un documento en el que rechazan el aumento de la alícuota de Ingresos Brutos al sector mayorista, publicado hoy por la Dirección General de Rentas, ya que, advierten, generará un efecto dañino en el sector que más genera empleo.

“Rechazamos la unificación  de la alícuota del 4.5 por ciento para el Comercio y los Servicios, sin discriminar  operaciones mayoristas y minoristas.
Nos alerta  el  impacto que tendrá  este nuevo embate de la presión fiscal en el principal eslabón de la estructura de costos de la provincia y su consecuente repercusión en los costos del consumo interno. Esta arremetida, sería imposible de afrontar en esta coyuntura asfixiante y  terminaría por  agotar  los  márgenes de resistencia  de un  sector que  padece profundas y permanentes caídas en ventas  en  los últimos 24 meses y sigue sin avizorar perspectivas que frenen la sangría de divisas  que se fugan al Paraguay y al  Brasil”, señalan.

“Con el convencimiento de que nuestra solicitud habrá de ser escuchada y tenida en  cuenta, proponemos que la sinergia público – privada encuentre  un equilibrio y atienda las demandas del Comercio y  los Servicios, que pese  a las limitaciones consecuentes de las dificultades  que soportan, siguen sosteniendo el  mayor  porcentaje de generación de  empleo de la Provincia. Nos rehusamos a que las medidas  de percepción  sigan recayendo  en las actividades  formalmente constituidas y que estas compensaciones   no consideren obtener  sus requerimientos recurriendo a  una  base de contribuyentes más equitativa”, concluyen.

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Rentas publicó las nuevas alícuotas de Ingresos Brutos en 2018 y hay malestar empresario por subas inesperadas

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En el Boletín Oficial de este viernes, la Dirección General de Rentas publicó la reglamentación de las nuevas alícuotas de Ingresos Brutos que regirán durante 2018, con las rebajas ya anunciadas para el sector industrial y del transporte, pero un inesperado incremento para el sector comercial mayorista, que generó malestar dentro de las cámaras empresarias: el comercio mayorista pasará de pagar 3,5 por ciento a 4,5, lo que, según los empresarios profundizará la crisis del sector y acentuará las asimetrías con Paraguay.

La suba abarca a las ventas por mayor que pasaron en su mayoría al 4,5 por ciento. Los comerciantes son los más disgustados con el incremento, ya que pretendían un alivio y que, en cualquier caso, sean otros sectores, como el mercado inmobiliario, el que tenga una actualización. El comercio minorista se mantiene con la misma alícuota del 4,5 por ciento, pero en el sector empresario entienden que los mayoristas, que son los que fijan precios, trasladarán los costos hacia abajo, impactando en los precios. 

En el Gobierno aseguran que en realidad, debe haber un efecto contrario. “Pudimos haber aumentado todo al 5% (venta al por mayor y menor) sólo aumentamos la venta al por mayor del 3.5 al 4.5 y no usamos el tope que nos faculta el consenso. Además con la baja de industria “en teoría” deberían bajar los precios en la etapa previa por el efecto cascada que tanto menciona la teoría económica”, señalaron fuentes oficiales. 

 

Sin embargo, la Confederación Económica de Misiones emitió un documento en el que rechaza la unificación  de la alícuota del 4.5 por ciento para  el Comercio y los Servicios, sin discriminar  operaciones mayoristas y minoristas.
“Nos alerta  el  impacto que tendrá  este nuevo embate de la presión fiscal en el principal eslabón de la estructura de costos de la provincia y su consecuente repercusión en los costos del consumo interno. Esta arremetida, sería imposible de afrontar en esta coyuntura asfixiante y  terminaría por  agotar  los  márgenes de resistencia  de un  sector que  padece profundas y permanentes caídas en ventas  en  los últimos 24 meses y sigue sin avizorar perspectivas que frenen la sangría de divisas  que se fugan al Paraguay y al  Brasil”, señalaron.

“Con el convencimiento de que nuestra solicitud habrá de ser escuchada y tenida en  cuenta, proponemos que la sinergia público – privada encuentre  un equilibrio y atienda las demandas del Comercio y  los Servicios, que pese  a las limitaciones consecuentes de las dificultades  que soportan, siguen sosteniendo el  mayor  porcentaje de generación de  empleo de la Provincia. Nos rehusamos a que las medidas  de percepción  sigan recayendo  en las actividades  formalmente constituidas y que estas compensaciones   no consideren obtener  sus requerimientos recurriendo a  una  base de contribuyentes más equitativa”, concluye el texto de la cámara empresaria.

La suba definida por Rentas se basa en los lineamientos del Pacto Fiscal impuesto por la Nación, que fija en hasta cinco por ciento el impuesto a los Ingresos Brutos al sector comercial, por lo que incluso queda cierto margen para subirlo.  

En cambio, las ventas minoristas se mantuvieron en 4,5 por ciento, lo mismo que la producción primaria, que sigue exenta.

Los servicios de “apoyo” agrícolas, como cosecha, secado o refrigerado, tendrán una alícuota del 5 por ciento.

En general, el sector industrial ve reducida la alícuota de IBB a dos por ciento, salvo la elaboración de alimentos y bebidas, que tiene una de cinco por ciento, lo mismo que la elaboración de productos del tabaco.

La fabricación de pasta de madera, papel, cartón, ondulado, artículos de papel y cartón de uso doméstico e higiénico, mantienen una alícuota del 7 por ciento, mientras que los servicios industriales para la fabricación de sustancias y productos químicos, tiene una alícuota de 5 por ciento.

La construcción, en general, tendrá una alícuota del 3 por ciento.

Las subas se registran en la venta por mayor y menor, que pasan en promedio a 4,5 por ciento –estaban en 3,5-. Se incluye la venta en hipermercados, supermercados y minimercados.

En cambio, baja a 3 por ciento la alícuota del transporte de pasajeros y de carga, en tren u otro medio.

Hacer el amor es oneroso. Los servicios de hoteles alojamiento por hora tienen una alícuota del 11 por ciento –la más alta que cobra Rentas-, mientras que los hoteles tienen una carga del cinco por ciento, misma tasa que los restaurantes y servicios de comida. Las telefónicas tienen 7 por ciento de Ingresos Brutos.

Todos los servicios financieros, tienen una carga del 7,8 por ciento, excepto los fondos de inversión, que tributan 6,5 y las sociedades de ahorro y préstamo, que pagan 5,85.

Los servicios inmobiliarios tendrán que tributar en promedio, seis por ciento, excepto los realizados a cambio de una retribución, que se elevan a 8 por ciento.

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La nueva meta de inflación adelantará la baja de las tasas de interés priorizando el crecimiento

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Hoy no ha habido anuncios de cambio de direccionalidad de política económica ni nuevas medidas, pero el anuncio del gobierno (de fijar la meta de inflación en 15%) es clave porque salda el problema de coordinación entre la política monetaria y fiscal, permite tener números más certeros para 2018 y anticipar una baja de tasas de interés priorizando el nivel de actividad”, aseguró hoy Dante Sica, director de ABECEB.

 

El ex secretario de Industria, Comercio y Minería de la Nación consideró que los anuncios de esta mañana permiten esperar “una baja en la tasas de interés real para febrero o marzo lo que reducirá el costo del dinero (especialmente para las pymes); un tipo de cambio acompañando la inflación y una pauta más realista de inflación que será importante para las empresas y trabajadores al dar certidumbre en la negociación de las paritarias”.

 

“Esto le va a dar un alivio en términos de proyección de tipo de cambio a los exportadores. La gente ya no debe preocuparse de que vaya a haber volatilidad ni de que el tipo de cambio pueda tener grandes movimientos. Eso no va a pasar, el dólar va a ir acompañando la inflación”, precisó.

 

Sica destacó que “un día después de que el Congreso aprobó un paquete de reformas que apuntan a mejorar la competitividad yendo sobre temas estructurales como la presión tributaria y la relación fiscal con las provincias, el gobierno genera un hito importante en el otro eje del programa económico que es la estabilización macroeconómica, poniendo fin a una descoordinación entre la política monetaria y fiscal que generaba ruido en la economía entre las altas tasas de interés, el nivel del tipo de cambio y el déficit fiscal”.

 

La suba de la meta de inflación supone un mayor alineamiento de la política monetaria a la estrategia gradual en materia fiscalEs que la diferencia significativa entre la inflación observada (que cerraría 2017 en 24,0%) y la meta que se había trazado para este año (de 12%-17%) había obligado al Banco Central a determinar una tasa de interés elevada (28,75%), implicando un altísimo costo de financiamiento (con una tasa real en torno al 10%). Esta dureza monetaria despertaba dudas y cuestionamientos sobre la sostenibilidad de la recuperación económica en curso, y debido a las presiones que supone sobre la apreciación del peso.

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“Más Vale Tarde Que Nunca”

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Tras la aprobación de los principales proyectos de Ley que el oficialismo envió al Congreso (sólo resta aprobar la reforma laboral), las novedades económicas parecían agotadas en 2017. Sin embargo, al filo del cierre del año el equipo económico (el Ministro de Hacienda, el de Finanzas y el Presidente del BCRA) coordinados por el Jefe de Gabinete, anunciaron un cambio en las metas de inflación para 2018-2020.

La primera novedad fue que quien anunció el relajamiento de la meta de inflación no fue Federico Sturzenegger sino Nicolás Dujovne. En la práctica esto significa que la potestad de fijar la meta de inflación deja de estar en manos del BCRA y vuelve al poder Ejecutivo. Más aún, la presencia del Jefe de Gabinete y los principales responsables en materia económica mostró el cierre de filas en torno del nuevo objetivo. Hay que esperar para ver si esto se traduce en una mayor coordinación del equipo económico, pero ya sabemos por las declaraciones del Presidente del BCRA, que una pauta inflacionaria menos ambiciosa implicará relajar (algo) la política monetaria.

La segunda fue que ya no habrá una banda sino una meta puntual de inflación. De hecho, el ministro de Hacienda fijo un objetivo de suba de precios de 15% para 2018, de 10% para 2019 y de 5% para 2020.

El relajamiento de la meta de inflación no es muy significativo: aumentó sólo tres puntos porcentuales el objetivo para 2018 respecto del techo de la pauta fijada anteriormente por el BCRA (8-12%) y pospuso un año (de 2019 a 2020) la meta de una suba de precios del 5% anual. Sin embargo, el anuncio es positivo: se acerca más a la realidad y demuestra que el Ejecutivo toma conciencia de que bajar la inflación será un proceso gradual y complejo producto de la elevada inercia y el atraso de precios relativos (tarifas y tipo de cambio) existentes.

De todas formas, la meta sigue siendo de difícil cumplimiento. Este año la inflación cierra apenas por debajo del 25% (la velocidad crucero de la suba de precios registrada durante los últimos diez años) y, producto del ajuste de tarifas y la suba del dólar a fin de año, el verano del 2018 mostrará un recalentamiento del alza de precios lo cual impactará en los reclamos paritarios, ralentizando el ritmo de desinflación de la economía argentina.  Probablemente una meta de reducción anual de la inflación de 5 p.p. durante los próximos cuatro años (del 20% en 2018 hasta llegar al 5% en 2021) hubiese sido más acorde con los restantes objetivos de política económica: crecer sostenidamente 3,5% y bajar gradualmente el déficit primario (recomponiendo tarifas).

Por último, durante la conferencia de prensa tanto el Ministro de Hacienda como el de Finanzas destacaron que el sendero gradual de reducción del déficit fiscal y el incremento del endeudamiento eran sostenibles. El gran problema es que los números mostrados parte de un supuesto muy fuerte: el pago de intereses de la deuda queda estable en torno de 2,1% del PBI durante los próximos. Esto permite mostrar que la meta de reducción de1 p.p. del déficit primario Nacional equivale a la reducción de 1 p.p. del déficit financiero (que incluye intereses). Sin embargo, las cifras de 2017 muestran un incremento significativo del pago de intereses (superior al 80% i.a. en moneda local) y el proyecto de Presupuesto 2018 elaborado por el gobierno estipula que el peso del pago de los intereses de la deuda pública como porcentaje del producto ascenderá a 2,3% el año que viene.

Las medidas anunciadas implican un relajamiento de la política monetaria en el corto plazo. Es decir, un probable adelantamiento del proceso de descenso de la tasa de interés de referencia del BCRA. Esto significa una desaceleración más lenta de la expansión crediticia (impacta en la actividad), y un menor atractivo al Carry Trade (y a la inversión financiera frente a la productiva). El probable descenso del retorno esperado de los activos en pesos en moneda dura junto con el compromiso del ministro de Finanzas de aumentar el financiamiento en pesos del bache fiscal, ayudarán a revertir el atraso cambiario observado en 2017(excepto a mediados y fines de año).

Tras las elecciones legislativas el BCRA ratificó para 2018 la meta de inflación de 10% +/-2% y subió fuerte la tasa de interés de referencia (superó el 10% descontada la expectativa de inflación y/o devaluación). La creciente oposición dentro (y fuera) del gobierno (el dólar mayorista llegó a perforar 17 $/U$S) culminó en el reciente anuncio que busca desarmar el giro de la política monetaria emprendido. La pregunta del millón es si los cambios introducidos son superficiales o modifican la estrategia económica para revertir el creciente déficit externo.

 
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