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Sturzenegger: “El rechazo a los decretos preserva estructuras de corrupción”

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El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, cuestionó duramente la decisión de la Cámara de Diputados de rechazar cinco decretos delegados clave para la reorganización de organismos públicos y defendió que las reformas implementadas no serán revertidas.

En una ofensiva política y comunicacional que combinó publicaciones en redes sociales, gráficos sobre estructuras burocráticas y una extensa entrevista radial, el funcionario vinculó la votación parlamentaria con la preservación de “privilegios” y “fuentes de corrupción” que, según su visión, el Gobierno busca erradicar.

En la sesión del miércoles, la Cámara de Diputados votó en contra de cinco decretos delegados firmados por el presidente Javier Milei:

  • DNU 462/25: reestructuración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
  • DNU 461/25: disolución de Vialidad Nacional y traspaso de funciones.
  • DNU 345/25: eliminación del Instituto Nacional del Teatro y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares.
  • DNU 340/25: desregulación de la Marina Mercante.
  • DNU 351/25: reorganización del Banco Nacional de Datos Genéticos.

La decisión fue respaldada por la oposición y parte de los bloques dialoguistas, incluyendo legisladores que previamente habían apoyado la Ley Bases, lo que generó fuertes reproches desde el Ejecutivo.

Estrategia comunicacional: gráficos y denuncias en redes

En su cuenta oficial de X, Sturzenegger publicó: “UN VOTO A FAVOR DE LA CORRUPCIÓN Y LA CASTA. Ayer la Cámara de Diputados votó la derogación de los delegados 462/25 y 461/25 (falta Senado). ¿Por qué es un voto a favor de la corrupción y la casta? Mirá el video y entenderás en qué se gasta tu dinero. VLLC!”.

El mensaje estuvo acompañado de una fotografía y un video grabado en su despacho, donde desplegó sobre el piso gráficos que representan la estructura de Vialidad Nacional y del INTA.

Según el ministro, Vialidad Nacional cuenta con 1.500 cargos jerárquicos para administrar apenas 20.000 km de rutas de una red vial total de 840.000 km, mientras que el INTA posee 6.000 empleados, 3.000 vehículos y casi 1.000 cargos directivos, con ingresos equivalentes a la mitad de las retenciones al maíz.

En entrevista con Radio Mitre, Sturzenegger insistió en que la estructura del Estado heredada era “insostenible” y que las reformas apuntan a eliminar burocracia, reducir el déficit y reasignar recursos.

“Se escudan en causas nobles para armar un curro atrás”, señaló sobre organismos como el Instituto Nacional del Teatro, donde —según sus datos— el 65% del presupuesto se destinaba a gastos administrativos y no a la producción cultural.

Defendió que el ajuste del gasto está vinculado a la reducción de la pobreza y aseguró que las jubilaciones recuperaron entre un 15% y 20% de poder adquisitivo durante la actual gestión.

Respecto a la Marina Mercante, explicó que la reforma permitía el “cese de bandera” para que embarcaciones extranjeras con tripulación argentina operen bajo leyes laborales externas, lo que —afirmó— no fue objetado por los gremios, pero sí por la empresa National Shipping, que debería modificar su convenio colectivo.

En materia de seguros, propuso liberalizar el mercado para aumentar la competencia y cobertura, con un rol regulador del Estado limitado al control de la solvencia patrimonial de las aseguradoras, eliminando la aprobación previa de productos.

Sturzenegger subrayó que la votación no tuvo impacto en el tipo de cambio ni en el riesgo país, interpretándolo como una señal de que los mercados confían en el compromiso oficial con el equilibrio fiscal.

Comparó el contexto con la Italia de la posguerra, donde la inestabilidad política no afectaba la estabilidad macroeconómica, y descartó que el Banco Central esté interviniendo de forma intensiva en el mercado cambiario.

El ministro enmarcó el rechazo legislativo dentro de la dinámica republicana, con “avances y retrocesos”, y anticipó que el Gobierno buscará nuevas vías para implementar las reformas incluso después del cambio de composición política previsto para el 10 de diciembre.

“El objetivo sigue siendo un Estado más eficiente, con menos carga para el sector productivo y sin espacios para la corrupción estructural”, concluyó.

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Francos ratifica la vigencia de los decretos delegados y asegura que las reformas no se revertirán

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El Gobierno ratifica la vigencia de los decretos delegados y advierte que las reformas seguirán pese al rechazo del Congreso

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, defendió la legalidad y continuidad de las reformas implementadas mediante decretos delegados, luego de que la Cámara de Diputados rechazara cinco de esas normas clave para la reorganización del Estado. Sostuvo que las medidas ya produjeron efectos concretos y que no serán revertidas, amparándose en la delegación de facultades otorgada previamente por el propio Congreso.

El miércoles pasado, la Cámara de Diputados logró los votos necesarios para rechazar cinco decretos delegados del Poder Ejecutivo:

  • DNU 462/25: reestructuración de organismos técnicos como el INTA y el INTI.
  • DNU 345/25: disolución del Instituto Nacional del Teatro y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares.
  • DNU 351/25: transformación del Banco Nacional de Datos Genéticos en organismo desconcentrado bajo la Jefatura de Gabinete.
  • DNU 340/25: desregulación de la Marina Mercante.
  • DNU 461/25: disolución de Vialidad Nacional.

El rechazo se produjo con el apoyo conjunto de la oposición y de legisladores que habían respaldado leyes clave como la Ley Bases, lo que generó críticas internas en el oficialismo. Francos calificó de “ilógica” la actitud de quienes primero aprobaron la delegación de facultades y luego votaron contra su utilización.

Fundamentación oficial: déficit insostenible y simplificación administrativa

Francos defendió las reformas con argumentos de eficiencia del gasto público y sostenibilidad fiscal. Según sus cálculos, el déficit heredado representaba un 15% del PBI, equivalente a 90.000 millones de dólares sobre un producto de 600.000 millones.

“Pasamos de déficit a superávit: 3,8% del PBI en 2024 y 2,4% en 2025. Eso fue la primera parte de nuestras reformas”, afirmó.

El funcionario sostuvo que el ajuste estructural fue posible gracias a la fusión, reducción y eliminación de organismos estatales con plantillas y estructuras sobredimensionadas, como el INTA, al que atribuyó “seis mil empleados y tres mil automóviles”.

El jefe de Gabinete reivindicó el trabajo de Federico Sturzenegger en la simplificación administrativa, orientada a “hacer más fácil para el empresario convivir con el Estado y desarrollar su actividad”.

Sin embargo, reconoció que el avance de las reformas enfrenta resistencias políticas y sectoriales, especialmente del kirchnerismo, al que acusó de no tolerar la combinación de superávit fiscal y baja de la inflación:

“El resultado es que se acaba para siempre la inflación, y eso es lo que el kirchnerismo no tolera”.

Consultado sobre la posibilidad de frenar el rechazo en la Cámara Alta, Francos señaló que dependerá de la correlación de fuerzas y de la decisión de la presidenta del Senado, Victoria Villarruel. No obstante, advirtió que incluso si el rechazo se aprueba, el impacto sería limitado, ya que las reformas ya están en ejecución.

“Esos decretos ya están en vigencia y las modificaciones ya se hicieron”, aseguró, marcando la posición del Ejecutivo de no retrotraer cambios institucionales.

Historia y uso político de las facultades delegadas

Francos recordó que durante los gobiernos peronistas y kirchneristas se hizo uso permanente de la delegación legislativa, y remarcó que el actual oficialismo la solicitó por un plazo acotado de un año, cumpliendo con el límite temporal.

“Hemos hecho lo que pedimos y la facultad que se nos atribuyó por el Congreso. Esos mismos que hoy rechazan decretos delegados son quienes autorizaron a gobiernos anteriores a gobernar siempre bajo este esquema”, disparó.

El jefe de Gabinete reafirmó que la alianza con el PRO sigue firme y que la prioridad del Gobierno es consolidar el superávit fiscal y aliviar la presión del Estado sobre la economía privada.

En su visión, el cambio estructural apunta a mejorar las condiciones de inversión en sectores estratégicos como el agro, la industria, la energía, el petróleo y la minería, considerados “el futuro de la Argentina”.

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La construcción rebotó en junio: se expandió casi 1% mensual

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El indicador elaborado por el Indec registra una variación del 14% a nivel interanual. La construcción rebotó en junio y se expandió casi un 1% a nivel interanual en junio, de acuerdo al Indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

En junio, el ISAC registró una variación desestacionalizada del 0,9% y una interanual del 13,9% según al más reciente informe de Indicadores de coyuntura de la actividad de la construcción.

En lo que va del año, el acumulado del primer semestre presenta un aumento de 10,8% respecto a igual período de 2024. A su vez, en junio el índice serie tendencia-ciclo registró una variación negativa de 0,8% respecto al mes anterior.

Entre las principales variaciones del consumo de insumos para la construcción, destacan la subas de un 62,9% en mosaicos graníticos y calcáreos; 51,5% en asfalto; 47,9% en artículos sanitarios de cerámica; 44,3% en pisos y revestimientos cerámicos, y 28,5% en hormigón elaborado.

Asimismo, en los primeros 6 meses del año, la compra de asfalto avanzó un 65,6%, la de artículos sanitarios de cerámica un 31,5%, la de placas de yeso un 27,8%, 24,2% en pisos y revestimientos cerámicos, y 18,3% en hormigón elaborado.

Una encuesta cualitativa de la construcción reveló que las grandes empresas del sector muestran expectativas desfavorables sobre el nivel de actividad esperado para el período julio-septiembre. El 69,3% de las empresas que realizan principalmente obras privadas espera que el nivel de actividad no cambie durante los próximos tres meses, mientras que 20,8% estima que disminuirá y 9,9% dice que aumentará

En otro orden, la cantidad de puestos de trabajo de la construcción registrados en el sector privado avanzó un 4,1% interanual, mientras que los m2 de superficie autorizada por los permisos de edificación lo hizo un 7,5%.

La venta de insumos para la construcción cayó 0,47% en julio

Pese a los aumentos individuales de los productos en junio, en julio la venta de insumos para la construcción registró una caída del 0,47% mensual desestacionalizada, pero una suba del 0,10% a nivel interanual, según el Índice Construya (IC) que elabora el grupo Construya Calidad.

El acumulado de enero-julio de 2025 cerró 9,20% por arriba del mismo período del año anterior. Desde Construya explicaron que “en julio los despachos de insumos se mantuvieron en los niveles previos” y que se redujo la volatilidad que había generado el factor climático durante mayo y junio.

“El nivel de obra privada pareciera sostenerse, pero no está logrando crecer y compensar la reducción de la inversión pública. En este contexto, la suba de las tasas de interés de las últimas semanas agrega un nuevo factor de preocupación”, señalaron.

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El dólar baja y el carry trade gana terreno: claves de la estrategia monetaria del Gobierno

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El dólar oficial cayó por quinta jornada consecutiva: se consolida la calma cambiaria mientras el Gobierno refuerza su estrategia de tasas altas y control de expectativas

La cotización mayorista perforó los $1.330 y acumula una baja de casi $50 desde su pico. La estrategia de absorción monetaria vía encajes, intervención en futuros y la persistencia del “carry trade” explican la nueva fase de estabilidad cambiaria, clave para sostener el ancla nominal en medio de tensiones fiscales y legislativas.

En un contexto de alta incertidumbre política y presiones fiscales crecientes, el dólar oficial mostró este jueves su quinta jornada consecutiva de retroceso, consolidando una tendencia a la baja que sorprendió a los operadores del mercado. El tipo de cambio mayorista cerró en $1.326,5, acumulando una caída de $37,5 en apenas una semana y casi $50 desde su máximo de fines de julio.

En tanto, el promedio del Banco Central (BCRA) lo ubicó en $1.339,62, y el Banco Nación (BNA) en $1.340. De este modo, el dólar solidario o tarjeta, que suma el recargo del 30% deducible de Ganancias, alcanzó los $1.742.

La caída se extiende también a los tipos de cambio financieros: el MEP retrocedió 0,2% hasta los $1.329,13, y el Contado con Liquidación (CCL) cayó 0,4% para ubicarse en $1.332,96. El dólar blue, en tanto, cerró sin cambios en $1.330.

El “carry trade” y la política monetaria restrictiva explican la calma cambiaria

Detrás de este nuevo equilibrio hay una combinación de factores técnicos y expectativas que el Gobierno busca capitalizar para sostener la pax cambiaria en un trimestre clave. Entre ellos, destaca el regreso del apetito por el carry trade, impulsado por tasas reales positivas y un tipo de cambio oficial que avanza por debajo de la inflación mensual.

“Las tasas están altas y muchos prefieren quedarse en pesos para aprovecharlas”, explicó la economista Elena Alonso, CEO de Emerald Capital, quien además subrayó que la suba de encajes desde el 1° de agosto obligó a los bancos a competir entre sí por liquidez, elevando el rendimiento de las colocaciones cortas.

Esto se traduce en un contexto financiero con mayor absorción monetaria y menores incentivos a dolarizarse, lo que frena la presión sobre los distintos tipos de cambio y permite al BCRA acumular reservas sin intervenir directamente en el mercado spot.

Un dato relevante es el comportamiento de los contratos de dólar futuro, que reflejan una disminución de la expectativa de devaluación en el corto plazo. El mercado “pricea” que el mayorista cerrará agosto en $1.357 y que llegará a $1.503 en diciembre, con subas más marcadas recién hacia fin de año.

En total se operaron u$s913 millones en futuros, mientras que en el mercado contado el volumen fue de u$s519,4 millones, lo que evidencia una participación relevante del BCRA para moderar las expectativas y evitar saltos abruptos.

“El Gobierno interviene en futuros para bajar la expectativa de devaluación, lo cual ayuda a mantener la calma actual”, sostuvo Alonso. Según el economista Pablo Ferrari, también influyó la mayor oferta de divisas derivada de la reducción de retenciones a las exportaciones, que incentivó la liquidación, junto a ventas asociadas a pagos regulares de costos empresariales.

El nuevo escenario cambiario se apoya en una arquitectura monetaria diseñada para reducir la presión sobre el dólar sin sacrificar el equilibrio fiscal. A la suba de encajes se suma el uso creciente de operaciones de pase (repo) por parte de los bancos, que llegaron a tasas cercanas al 56% sin intervención directa del BCRA.

“Hay mucho trade armado de caución contra Lecap corta”, explicó Nicolás Cappella, del Grupo IEB, quien señaló que la “curva de pesos está completamente roja” por la fuerte demanda de instrumentos de muy corto plazo.

Esta dinámica evidencia la búsqueda de refugio en instrumentos en pesos, y es una señal de que, por ahora, la tasa le gana al dólar en términos de rendimiento esperado. El Gobierno busca sostener esa percepción como uno de los pilares de su estrategia antiinflacionaria, en paralelo al cumplimiento de las metas fiscales y la contención de la emisión.

Detrás de la calma, un riesgo latente: reservas, política y escenario electoral

A pesar de este respiro, los economistas advierten que la calma podría ser transitoria si se materializan presiones sobre las reservas o si el frente político se complica.

“Si el tipo de cambio subiera un 11% en tres meses, el BCRA se vería obligado a vender dólares”, advirtió Ferrari, quien proyecta un posible nuevo salto cambiario hacia octubre, posterior a las elecciones, si las condiciones fiscales o externas se deterioran.

Además, la reciente derrota legislativa del Gobierno —que perdió 12 votaciones clave en Diputados— podría limitar la capacidad del Ejecutivo para sostener su programa económico sin sobresaltos, especialmente si se compromete la Ley de Bases o se revierten DNU que afectan organismos técnicos y fuentes de financiamiento.

En el corto plazo, la continuidad del ancla cambiaria dependerá de varios factores:

  • La sostenibilidad del superávit fiscal primario, una de las banderas del ministro Luis Caputo.
  • La estabilidad política en el Congreso, donde la oposición logró avances legislativos que podrían forzar al Ejecutivo a adoptar decisiones fiscales costosas.
  • La evolución de las reservas netas del BCRA, que si bien muestran signos de recuperación, siguen en niveles críticos para enfrentar un eventual shock externo.

En este contexto, la credibilidad del programa económico de Milei está atada al éxito del plan de estabilización sin devaluación brusca. Por ahora, la combinación de tasas altas, intervención quirúrgica y señales fiscales ha logrado descomprimir la tensión cambiaria. Pero la fragilidad estructural persiste, y cualquier error de cálculo podría reavivar la presión sobre el dólar.

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Las dudas en el horizonte de eventos

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Escribe Juan Luis Bour, director de Fundación FIEL – Desde el segundo semestre de 2024, la economía rebotó, dando lugar a una caída del PBI de solo 1.3% -bastante menor a la que podía preverse para un año de fuertes ajustes en lo fiscal y monetario-. Fue incluso menor a la de 2023 (-1.9%) en que regían los recurrentes planes oficiales de estímulo a la actividad que prevalecieron en la gestión de los Fernandez.

Sin embargo, tras la fuerza de la recuperación que dio lugar a crecimientos trimestrales desestacionalizados de 3.9% y 2% en los últimos dos cuartos de 2024, 2025 se inició con una recuperación trimestral de 0.8%, que habría continuado con un aumento desestacionalizado de apenas la mitad en el segundo trimestre del año, indicando una desaceleración que, en algún momento, se puede confundir con un frenazo. Aparte de alguna desaceleración en la variación trimestral de inversión y consumo privado, la variación negativa de las importaciones netas (importaciones de bienes y servicios van muy arriba de las exportaciones) empieza a cobrar peaje.

¿Se trata de la evolución esperada en el contexto de un proceso de reformas y previo a elecciones de medio término en setiembre (PBA) y octubre (nacional) que pueden marcar quiebres políticos y también en la capacidad de impulsar reformas, o refleja alguna “fatiga de ajuste”, o es más bien algo relacionado al mismo programa económico que mantiene condiciones que no despejan la incertidumbre?

La pregunta encierra dudas que, en parte, se encuentran reflejadas en la volátil evolución del índice de riesgo país que, tras tocar un mínimo en enero, volvió a subir para estancarse en 730 puntos básicos en julio, unos 340 puntos arriba del riesgo Latino, lejos aún del nivel que podría permitir abrir la puerta del financiamiento voluntario sin colaterales, acercando la macro a un escenario menos incierto. Queda siempre la cuestión de que la baja de riesgo –de tener lugar- debería resultar además sostenible en el tiempo para regenerar el clima de que “esta vez es diferente”. Para ello, se requiere la percepción de que los cambios están para quedarse, es decir que puede haber una duda razonable acerca de que la percepción de riesgo responde más a las alternativas polares en política (kirchnerismo versus resto) que a la evolución del programa económico. Si eso fuera todo, si la política (la posible, no la “ideal” cualquiera sea su definición) fuera la condición suficiente para despejar el horizonte de corto plazo, en pocos meses nos alcanzaría para testear la hipótesis.

Como ya muchos han señalado, sin embargo, es posible que la incertidumbre económica refleje no solo el estado y perspectivas inciertas en el terreno político, sino también dudas acerca del devenir del programa económico y de su implementación. El Fondo parece haberse sumado a estas dudas recientemente, a juzgar por su referencia al hecho que “sigue siendo necesaria mayor claridad sobre el régimen monetario y cambiario a mediano plazo”.

Nadie pudo pensar razonablemente que, con el prontuario argentino de ocho décadas de zigzags y fracasos, el proceso de reformas seria rápido y lineal. Y, en efecto, la no linealidad, la necesidad de cambios permanentes genera dudas, en particular cuando las correcciones al programa son siempre para un escenario muy corto. Prueba de ello, la sucesión de Fases que se perciben como transitorias y van reclamando adaptaciones mayores.

Actualmente estamos en Fase 3, o quizás desde julio ingresamos ya a la Fase 4 o a sus prolegómenos -sin decirlo-, a apenas tres meses de implementar la “fase” anterior. Y probablemente (o si se quiere, seguramente) vendrán nuevos ajustes, ya que no solo estamos en proceso de “discovery” del tipo de cambio de equilibrio, sino que es el mismo programa económico el que está en proceso de descubrimiento desde la vaga y primitiva idea de dolarización hasta llegar a un escenario más ordenado, previsible y flexible como el que se está procurando diseñar e instalar, en busca de un marco macroeconómico sostenible.

Todo programa debe ajustarse frente a shocks que pueden generar descarrilamientos momentáneos. Pero también debe ser corregido cuando se encamina a enfrentar sobresaltos por no advertir a tiempo los desequilibrios. Esta parte de la volatilidad –no la que proviene de shocks o de la adaptación al cambio, que puede ser parte natural del proceso- es la que debe ser evitada.

La actual gestión fue introduciendo reformas significativas en diversas áreas de la economía desde lo fiscal, lo monetario, la política comercial y los mercados regulados. Toda reforma requiere tener claro desde el comienzo la secuencia de los cambios -qué es lo que va primero y qué viene después-, cuánto tiempo precisa cada reforma para estar en operaciones, y desde ya requiere saber qué significa la “reforma” desde que se inicia el proceso, tanto en términos de contenido como –una proyección al menos- de su impacto sobre el resto de los mercados.

En otras palabras, el plan debe en lo posible ser conocido desde el comienzo si se quiere bajar la incertidumbre, y no basta con enumerar las áreas de la reforma que son por todos conocidas desde hace décadas -tributaria, laboral, previsional, comercio, regulaciones, para mencionar solo un puñado de ellas- para decir que el programa está determinado.

En otros términos, quizás la incertidumbre que nos rodea no provenga solo de la política. En la
medida que nos acercamos al “horizonte de eventos” que no nos permita escapar del agujero
negro, quizás haya que considerar que hay algo más. En palabras del presidente Clinton, it’s
the economy.

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