Alberto Fernandez

Alberto Fernández anticipó quienes estarían en su gabinete

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El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, habló con Telefe Noticias sobre el resultado electoral de las PASO, que le dio a su fuerza el 47 por ciento de los votos, contó cómo fue el llamado del presidente Mauricio Macri y dijo cuáles serán sus primeras medidas en caso de arribar a la Casa Rosada el próximo 10 de diciembre.

En diálogo con Virginia Porcella y Reynaldo Sietecase, el hombre en el que ahora recaen todas las miradas, analizó la fuerte estampida que sufrió el dólar, pocas horas después de conocerse el resultado electoral de las PASO. “Si el Gobierno dijo que nosotros éramos como Venezuela, claramente el día que pierde, el mundo siente que viene una economía tan crítica como la venezolana”, sostuvo al respecto.

El compañero de fórmula de Cristina Kirchner dijo que lo primero que hará el 10 de diciembre será “llamar a empresarios, trabajadores y acordar 180 días de tregua”. “Volver a poner la cancha en orden para poder jugar bien al fútbol. Los jubilados, los que se quedaron sin trabajo, los que temen perderlos son a los primeros que debo prestarles atención”.

Otras medida que implementará -según reveló- será desdolarizar las tarifas de servicios “para que todo este desbande de los últimos días no caiga en el bolsillo de los argentinos”. “Tampoco les voy a hacer caer todos los aumentos de un día para el otro. La decisión política es que los amigos del presidente dejen de ganar plata”, apuntó.

Para Fernández “quedan cuatro meses difíciles” en los que el “deterioro del gobierno” será creciente. Sin embargo, pese a ello, se mostró esperanzado con la posibilidad de arribar al Ejecutivo. “Yo quiero ayudar para que todo transcurra del mejor modo hasta el día que sea un traspaso de mando, pero todos tenemos que ayudar. Estoy muy tranquilo, muy seguro, sé que lo vamos a hacer bien, vamos a poder levantar a la Argentina”, dijo.

Aunque no dio nombres sobre un posible gabinete de economía, dijo que tiene muchos nombres en mente. “Yo soy un hombre que reivindica el capitalismo, soy un productivista y me gustaría tener un ministro de esas características”, señaló. Luego, agregó: “En el contexto en el que vivimos, Sandleris le pone una dosis de racionalidad al conflicto. Pero bueno, también es alguien que es el que fija la tasa de interés al 74% y vende reservas”.

Al momento de nombrar a algunos miembros de su eventual gabinete, señaló: Juan Manzur, Jefe de Gabinete; Wado de Pedro, Ministro de Interior; Santiago Cafiero, Secretario General de Presidencia; Jorge Arguello, Canciller; Felipe Solá, Ministro de Agricultura; Daniel Filmus, Ministro de Educación; Daniel Arroyo, Ministro de Desarrollo Social y Victoria Donda, Ministra de la Mujer

Sobre la comunicación que mantuvo con Macri, contó que lo primero que le dijo a fue que había que “dar tranquilidad”. “Yo tengo muy claro que el Presidente tiene una situación muy complicada, perdió una elección por una diferencia muy grande y tiene que gobernar hasta diciembre, tenemos que poner todo el máximo empeño para garantizar que eso sea así”, expresó el exjefe de Gabinete.

Fernández –que se mostró preocupado por la devaluación que afecta el bolsillo de la gente– consideró que Macri debe enfrentar el dilema de ser candidato y presidente. “Si todos hacemos nuestra parte y ponemos nuestro empeño, el Presidente tiene que poner su empeño y trabajar de Presidente y no de candidato, porque si trabaja de candidato los riesgos son muy grandes”, analizó.

No obstante, continuó: “Una de las cosas que más me preocupa es que el acuerdo con el FMI está absolutamente incumplido. Yo le pediría que se ponga ya a renegociar con el fondo porque lo que él firmó ya no existe más. Él no lo pudo cumplir (…) Nosotros vamos a tener que explicar por qué Macri no cumplió con las cosas a las que se comprometió. Pediría que tenga una lógica de continuidad, que negocie sabiendo que su mandato se termina”.

Luego sostuvo que “el dólar a 60 se condice más con el retraso que había con respecto a la inflación”, aunque aseveró que se trata de “una paz muy precaria”. También analizó que el Gobierno “dejó de recibir el apoyo del mercado financiero y ahí tuvo que recurrir al fondo”. “¿Cuántos países del G20 invirtieron en la Argentina?”, se preguntó luego. Y contestó: “Ninguno”. “Las imágenes no le dan de comer a la gente. Hubo una actitud muy dócil del gobierno de Macri para con el mundo central, pero el mundo central lo acarició y no lo ayudó en nada. Le prestó dinero a altas tasas y un día no le prestó nada y tuvo que recurrir al fondo”, aseveró.

Asimismo, al ser consultado sobre las declaraciones de la diputada de Cambiemos, Elisa Carrió, quien habló de un posible “fraude”. sostuvo: “Estamos en una situación delicada, lo que le pido a todos es seriedad y serenidad”. Y en línea con ello, fue contundente: “Le pido a Macri que también modere su fuerza, su fuerza también genera intranquilidad”.

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Las horas más oscuras

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A dormir y a empezar a trabajar desde mañana”. Con esa frase, el presidente Mauricio Macri inició la semana más negra para él, los mercados y la Argentina. El orden no es arbitrario, sino que describe las prioridades de los mensajes presidenciales durante  estos siete días que parecen haber sido una eternidad. 

Eran las 22.20 del domingo y los argentinos todavía no tenían un solo dato certero sobre el resultado de las elecciones primarias, hasta hace poco tiempo bastardeadas, hoy convertidas en definitivas. Finalmente, la derrota de Macri marcó la mayor distancia en contra para el oficialismo en una elección presidencial desde el regreso de la democracia (15 puntos de diferencia) y el magro 32 por ciento es el resultado más bajo de un oficialismo en una elección presidencial desde 1983 -con excepción de 2003-.

El candidato a la reelección mandaba a la sociedad a dormir en un nuevo capítulo de la mezcolanza entre Estado, Gobierno y partido. 

Los votos cosechados por Alberto y Cristina Fernández dejaron al rey desnudo ante la evidencia de la crisis económica que sólo pretendieron obviar el Gobierno, sus encuestas y buena parte de la prensa concentrada en el centro del país. 

Los resultados previos en casi todas las provincias que fueron a elecciones durante el año no hicieron más que magnificarse el último domingo: sólo Córdoba y Capital Federal quedaron pintadas de amarillo, apenas dos años después de que la ola de Cambiemos inundara todo el mapa. 

Solo un puñado de encuestadores vio el tsunami que se avecinaba para el Gobierno. El resto hablaba de empate técnico y hasta de un posible triunfo de Macri por un escaso margen. Por eso, dicen en Cambiemos, Macri prefirió mandar a dormir a los argentinos antes que oficializar los datos provisorios del escrutinio. 

El paso de las horas no mitigó su frustración. El lunes, mal dormido y enojado, el Presidente culpó a los argentinos de haber votado mal, y pidió una autocrítica al kirchnerismo mientras el mercado se desperezaba con una corrida inusual que, ahora se sospecha -a partir de una denuncia de Martín Redrado-, fue deliberadamente empujada por el mismo Mauricio Macri para que el dólar “se vaya donde se tenga que ir y que los argentinos aprendan a votar“. 

Los mercados, ese abstracto tan poderoso, habían sido tentados el viernes previo con un falso optimismo brindado por algunas consultoras y el Gobierno, que aseguraban como mínimo una derrota remontable en octubre. 

El lunes, ante el fiasco del mejor equipo, se produjo la segunda caída más grande de un día en cualquiera de las 94 bolsas de valores rastreadas por Bloomberg desde 1950. La primera fue durante una guerra civil en Sri Lanka. 

A contramano de lo que piensa el Presidente, el Financial Times advirtió que “la desconexión” que exhibe el Jefe de Estado con la realidad, “puede haber asustado a los mercados más todavía que el fantasma de Cristina Fernández”.

Por supuesto, la suba del dólar a 60 pesos no hace más que profundizar la crisis en el bolsillo que afecta a millones de argentinos que han elegido, vaya paradoja, cambiar.

Fue el apenas candidato Fernández quien, casi sin proponérselo, aportó calma a la crisis cuando dijo que el dólar a 60 era un punto de equilibrio. Macri lo llamó y, aunque hubo reproches, se acordó una tregua que traiga algo de paz. Pero el rol de pacificador y de dador de certezas, todavía no le cabe a Fernández. Es simplemente un candidato que debe ser ratificado en octubre. Todas las responsabilidades de gestión, de materia económica y política, le corresponden al Gobierno.

Recién el miércoles, cuando el dólar y la corrida cambiaria agitaban los peores fantasmas, el Presidente decidió anunciar algunas medidas paliativas para contener el nuevo salto inflacionario y “poner plata en el bolsillo” de los votantes que le dieron la espalda. Pero ninguna ataca el problema de fondo: la agonía de la economía, la falta de créditos por las elevadísimas tasas de interés y la inflación desbordada, que superará nuevamente el 50 por ciento anual y que empuja a la pobreza a millones de argentinos.

Poner plata en el bolsillo es, para el Gobierno, dar un bono, aumentar la Asignación Universal y ofrendar, por un par de meses, el aporte personal de los trabajadores, lo que equivale a unos pocos miles de pesos. 

Todo con fecha de vencimiento en tres o cuatro meses, apenas lo suficiente para mejorar el humor electoral y generar alguna posibilidad de dar vuelta una elección que es irremontable, como admiten por lo bajo algunos macristas de lo más convencidos.

El paquete evidencia la falta de un plan o por lo menos, de uno con mirada social. Es un espasmo que contradice los dogmas de Cambiemos. Populismo de corto plazo que, si no fuera por la necesidad electoral, escandalizaría a cualquier macrista que se precie. Profundiza el déficit fiscal y ni un ápice modifica el modelo que generó el cierre de miles de empresas, un desempleo superior al diez por ciento y una pobreza que lastima al 35 por ciento de los argentinos. 

No hubo consultas ni aviso. Macri prometió congelar el precio de los combustibles por 90 días, pero antes se vio obligado a negociar con las petroleras y apenas YPF asumió el compromiso de acatar la orden bajo protesta: perderá 120 millones de dólares mensuales por los precios congelados. 

Lo mismo sucede con el aumento del mínimo no imponible de Ganancias o la eliminación del IVA a una decena de productos de la canasta básica. Ambos tributos son coparticipables y los gobernadores se enteraron por televisión. Misiones perderá 186 millones por la eliminación del IVA y, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, otros 904 millones por los cambios en Ganancias y Monotributo. Es decir, generosidad con dinero ajeno. 

La frazada es corta y la campaña es cara. La baja en la recaudación que sentirán el fisco y las provincias no garantiza que la realidad económica cambie de la noche a la mañana. Los mil o dos mil pesos que recibirán trabajadores equivalen a menos de un changuito lleno en un supermercado. La eliminación del IVA con mucho empuje, empardará los aumentos provocados por la corrida y devaluación iniciada el lunes. No vaya a esperar, estimado lector, encontrar rebajas sustanciales en el supermercado, mucho menos en la despensa de la esquina.

La desorientación del Gobierno con los abrumadores votos en contra, se refleja en la carencia de decisiones de fondo que modifiquen sustancialmente las condiciones que motivaron el rechazo. 

Pensar que por un puñado de pesos devaluados la sociedad va a cambiar drásticamente la opinión sobre el Gobierno es subestimar a un electorado al que se elogió como inteligente hasta hace no demasiado tiempo cuando respaldaba la expectativa de un cambio positivo. 

El comité de crisis, conformado por las principales figuras del Gobierno y el amigo Ramón Puerta, no atina a dar señales de tranquilidad.

Durante buena parte de su mandato, la gobernabilidad de Macri estuvo asentada en el respaldo tácito de los gobernadores a sus decisiones. Pero hoy hasta la gobernadora María Eugenia Vidal prefiere hacer campaña en soledad. Haber atado su suerte a la de su jefe político la llevó a una catástrofe política extremadamente difícil de revertir: el denostado marxista Axel Kicillof obtuvo el 52 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en otras provincias gobernadas por Cambiemos, que respaldaron a los candidatos locales, pero le dieron la espalda al Presidente. Corrientes y Jujuy, casos emblemáticos. En Mendoza, donde gobierna el radical Alfredo Cornejo, se pone en duda la supervivencia del gobierno local. El presidente de la UCR atinó a despegarse: “Yo no soy parte del Gobierno”, disparó. 

En el radicalismo son varias las voces que se levantaron en contra de sus socios. Hay que ser respetuosos del voto, y esperemos que el Presidente cambie su entorno lleno de soberbia”, dijo Martín Arjol y ex candidato a intendente de Posadas. El diputado nacional Luis Pastori, férreo defensor del Gobierno, admitió elípticamente la derrota en octubre al adelantar que el Presupuesto nacional debe tratarse recién después de las elecciones presidenciales. El ex candidato a vice de Misiones aseguró que la UCR es solo un socio electoral y no de Gobierno con el PRO, aunque reclamó que ese anhelo se haga realidad si hay una segunda vuelta de Cambiemos.

Si en algún momento hubo neutralidad, en Misiones eso se terminó. “Horrible”, definió el gobernador Hugo Passalacqua a la situación de la Argentina tras las elecciones primarias del domingo. El mandatario misionero ratificó que la Renovación trabajará para que Alberto Fernández sea el próximo presidente. Casi al mismo momento, el electo Oscar Herrera Ahuad se reunía con Fernández y Felipe Solá en Buenos Aires para coordinar el trabajo político de cara a octubre

“Hay que obedecer a la gente”, destacó Passalacqua sobre el apoyo al candidato del Frente de Todos, que en Misiones sacó el 55,7 por ciento de los votos. En realidad, nunca hubo dudas de que las preferencias políticas de la Renovación estaban marcadas. 

Fernández fue recibido por el Gobernador, su sucesor y el presidente de la Legislatura y conductor político, Carlos Rovira. Hubo fotos, almuerzo y larga sobremesa. Miguel Ángel Pichetto no pudo mostrar lo mismo en su fugaz paso por Misiones. De todos modos, se mantendrá la “cordialidad” con el resto de los candidatos. 

Fernández entendió el juego de la boleta corta y ratificó que, más allá de sus propios candidatos a diputados nacionales, la relación política con la Renovación está intacta.

El resultado obtenido en Misiones se parece mucho al de 2015, con una escasa adhesión a Cambiemos y un fuerte respaldo al peronismo, encarnado entonces en Daniel Scioli y ahora en Fernández. No hubo aquí disquicisiones sobre el fantasma Cristina. De todos modos, en la Renovación aseguran que no se trata de una vuelta al kirchnerismo, sino de una evolución de esa última etapa de la ex presidenta.

Las elecciones en Misiones no se diferenciaron de la tendencia nacional, con la única excepción de haber entronizado al ex combatiente de Malvinas, Ricardo Gómez Centurión como tercer presidencial más votado. La fuerte campaña por “las dos vidas”, tuvo fuerte aceptación, lo mismo que la de Pedro Puerta, que estuvo a punto de destronar al macrista Alfredo Schiavoni en la interna de Cambiemos. A la postre la única interna de las primarias locales, terminó judicializada por una denuncia del hijo del embajador por manipulación de las boletas en el cuarto oscuro. En el macrismo están que trinan con el socio que entró por la ventana, con avales prestados y ahora enturbia la sociedad con acusaciones. El radicalismo, invitado de piedra y cada vez con menos respaldo social, mira de afuera: el joven Ricardo Andersen quedó tercero, pese a la “estructura” partidaria que prometía dar el batacazo y cobrarse vendetta por haber sido arrastrada a una aplastante derrota en junio.

Los números del domingo también generaron preocupación en la Renovación. El mensaje de la boleta corta quedó a medio camino y obligará a ajustar las clavijas de cara a octubre. Queda latente la esperanza de conquistar los 92 mil votos sumados entre nulos y blancos en la categoría diputado nacional, que, se estima, hubo por la confusión al poner boleta presidencial -larga- junto a la corta misionerista. Pero en la cúpula del oficialismo también advierten que quedó a la luz que muchos funcionarios e intendentes no trabajaron con la misma intensidad que en junio, pasividad que traerá consecuencias.

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Bordet afirmó que Alberto Fernández ganará en primera vuelta y pidió que Macri se dedique a gestionar estos meses

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El Gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet participó este viernes de la presentación de la 14 edición de la Feria Forestal Argentina, junto a su par misionero Hugo Passalacqua. Luego de la misma en dialogo con la prensa misionera afirmó que Alberto Fernández está en condiciones de ganar las elecciones en octubre y evitaría el ballotage.

Al ser consultado si, con los resultados de las PASO, se prevé que Alberto Fernández pueda ganar en primera vuelta en octubre evitando el balotaje, Bordet afirmó que “entiendo que sí. Primero, esto fue un testeo, y los actores serán los mismos, porque no hubo internas, entonces que fundamentos tendría alguien para cambiar su voto”.

Planteó que los resultados de las PASO, van a incrementar la intención de voto para Alberto Fernández, “esto va a incrementar una posición que fue acompañada por el 47% de los argentinos”, dijo seguro.

Sobre las medidas anunciadas por el Gobierno nacional, Bordet recordó que “hay un periodo entre elecciones y un periodo habilitado para la campaña política. Ahora estamos en un periodo de gestión y lo que ahora debe hacer el Presidente es gestionar y resolver esta situación que tenemos y cuando comience la veda electoral, ahi dedicarse a las elecciones”.

“Hoy en vez de estar pensando electoralmente, hay que pensar como se resuelven los problemas. Esa es la obligación que tiene el Presidente y nosotros los Gobernadores. Hoy no se está pensando en eso desde el Gobierno nacional, se está pensando en como se recuperan votos y esto me parece que no es lo apropiado”.

Sobre las medidas amplió diciendo que “si se analizan las medidas que se han tomado, el 58% del costo fiscal las pagan las provincias. Recaen sobre las finanzas de las provincias”.

Consideró que para beneficio de todos los argentinos es necesario levantar “más alto que nunca el concepto de federalismo. Las crisis a veces son oportunidades para dejar de lado modelos de especulación, de renta financiera, para ir a modelos que prioricen la producción, el desarrollo, el crecimiento y, sobre todo, al empleo. Este es el camino que tiene que tomar la Argentina”.

Bordet se mostró de acuerdo con medidas que oxigenen las economías familiares en momentos tan duros, pero consideró que el paquete anunciado por Macri fue “inconsulto. Se hace en base al desfinanciamiento de los estados provinciales. Esto genera dudas y zozobras, pero como siempre, le vamos a poner el pecho a la situación”.

Consideró que a tres meses de un fin de mandato estas medidas no pasan de algo “electoralista”, por lo que pidió debatir ideas de fondo.

Aseguró que desde las provincias los Gobernadores “estamos dispuestos a hacer el sacrificio para aliviar el perjuicio sobre la población. Pero tenemos la expectativa de que a partir del mes de diciembre se perfile un modelo federal de país”.

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Fernández reclamó que Mauricio Macri deje “medianamente ordenadas las cosas” con el FMI

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El candidato presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, reveló cuál será la primera medida que tomará en el caso de resultar ganador en las elecciones presidenciales del 27 de octubre.

“El 10 de diciembre hay que llamar a empresarios, trabajadores y pactar 180 días de tregua”, afirmó.

Y se preguntó “qué va a pasar cuando los precios se descongelen, cuando lleguen las tarifas”.

El candidato adelantó la medida que le permitirá “salir” de este problema: “Voy a desdolarizar las tarifas”.

“Es posible, es una decisión política”, agregó, antes de rematar: “La decisión de que los amigos del Presidente dejen de ganar plata”.

Fernández criticó con dureza las medidas de alivio económico lanzadas por el Gobierno. En este marco, pidió a Mauricio Macri que “se decida a ser Presidente” en lugar de actuar como “candidato”.

En una entrevista al canal Telefe, Fernández evaluó que el dólar a $60 “se condice más con el retraso que tenía con respecto de la inflación”.

No obstante, afirmó que “esta paz es una paz muy precaria. Necesita de muchas otras cosas que tiene que hacer el Gobierno”.

En este sentido, evaluó de manera negativa el repentino paquete de alivio económico lanzado esta semana.

“El Gobierno ha tomado una serie de medidas que tienen que ver con el ‘presidente candidato’ y que son peligrosas”, subrayó.

Y añadió: “Esto hay que hacerlo en un marco de acuerdo. Eso el Gobierno no lo tiene, lo que es sumamente riesgoso. Sumamente riesgoso”. Fernández hizo hincapié en la dudosa sustentabilidad de las medidas al decir que “responsablemente, si vas a dar una salida mejor a los que trabajan y dependen de un salario, tenés que pensar, ya sea (suba en las) retenciones u otra cosa”.

El ex jefe de Gabinete también reclamó que Macri tome medidas con respecto de la relación con el FMI.

“El acuerdo con el Fondo está absolutamente incumplido. No se cumplieron los objetivos fiscales ni inflacionarios. Con este aumento del gasto se va a cumplir menos”, señaló en alusión a las medidas lanzadas en estos días por el Ejecutivo.

Y acerca del FMI planteó un reclamo que más temprano también había sido pronunciado por Roberto Lavagna: “Me gustaría que dejara medianamente ordenadas las cosas con el Fondo”.

“Lo que le pido a todos es seriedad y serenidad. Por eso le pido al Presidente que decida si quiere ser candidato o presidente. Las dos cosas no se pueden ahora. Y también le pido que modere a su fuerza”, resumió Fernández.

Fuente iProfesional

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El escrutinio definitivo confirmó el amplio respaldo a Alberto Fernández en Misiones

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En menos de 24 horas concluyó el escrutinio definitivo que ratificó el amplio triunfo de Alberto Fernández en Misiones, por sobre Mauricio Macri del frente Juntos por el Cambio. Al mismo tiempo, el recuento confirmó que la Renovación tiene muchos votos escondidos en la gran cantidad de anulados en la categoría diputados nacionales: lo que temían los dirigentes del misionerismo quedó en evidencia, ya que hubo muchas boletas del Frente de Todos mezcladas con las renovadoras, lo que anula la categoría inferior.

Alberto y Cristina Fernández obtuvieron 379806 votos -55,7%-, muchos más que en la categoría diputados, encabezada por Cristina Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro, que obtuvo 234552.

Mauricio Macri también sacó más votos que las tres listas de Cambiemos. El Presidente cosechó 176557 – 25,90%-, mientras que la suma de Alfredo Schiavoni -quien se quedó con la interna, supeditada a un reclamo judicial-, Pedro Puerta y el radical Ricardo Andersen, que fue de 170585. Schiavoni encabezará la nómina con 62726, seguido por el hijo del embajador en Madrid y asesor en crisis del Presidente, quien alcanzó 61615 y Ricardo Andersen que quedó lejos, con solo 46244, pese a la expectativa generada en la UCR por desbancar al macrismo en Misiones.

De forma sorpresiva, el frente Nos, del ex combatiente, Juan José Gómez Centurión, quedó en tercer lugar en Misiones, con 36216 sufragios, por encima de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, que alcanzaron 33791. Fue clave para el ex funcionario de Cambiemos la campaña “por las dos vidas”, en contra de la legalización del aborto, que tuvo muchos adeptos, especialmente entre los distintos credos que ofician en Misiones.

El Frente Renovador se quedó con 152845 votos, pero confía en que en octubre la ecuación sea distinta, ya que entre votos nulos y en blanco, hay casi 93 mil votos. Con todos esos votos, la Renovación superaría a Cambiemos y podría pelear el primer lugar, ya que le quitaría votos al frente de Todos. Pero para eso, habrá que enfocar la campaña de boleta corta. En la categoría presidencial, entre blancos y nulos apenas hay 28516.

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