ALto Paraná

Corrientes acomoda su legislación al sector forestal con la promesa de que una pastera se instalaría en Ituzaingó

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La posibilidad de que pasteras se radiquen en la provincia se empieza a consolidar a partir de políticas de Estado que viene llevando adelante el gobierno de Gustavo Valdés, que inicio el año visitando una planta de celulosa en Brasil que produce papel marrón y es reconocida por su cuidado del medio ambiente.
El objetivo del Gobierno provincial es instalar una industria similar, la cual generaría 700 puestos laborales directos. De esta manera, la pastera que se pretende ubicar en un futuro no muy lejano en Ituzaingó implica una inversión de 900 millones de dólares.
La planta corresponde a la compañía Kablin, la mayor productora y exportadora de papeles de Brasil, líder en la producción de papeles y cartones para embalajes, embalajes de cartón corrugado y bolsas industriales, que inauguró en 2016 su fábrica de celulosa en Ortigueira, estado de Paraná.
Para eso, comenzó a acomodar su legislación a gusto de la industria forestal, que goza de la bendición de Mauricio Macri a través de la Mesa Forestal. Una de las principales trabas que el sector forestal quiere eliminar, está en la Constitución correntina, que limitó las tierras que pueden venderse a extranjeros. El gobierno de Gustavo Valdés -Cambiemos- sostiene que no se requiere una reforma constitucional para habilitar inversiones extranjeras en tierras, y argumentan que dicho artículo constitucional tiene cuantiosos vicios de nulidad. Sostiene que el artículo fija limitaciones a zonas estratégicas no al total de la superficie provincial.
Con unas 500.000 hectáreas forestadas, Corrientes lidera el ranking de provincias argentinas con mayor superficie de bosques implantados. El objetivo de industrializar la materia prima es uno de los principales objetivos de la gestión de gobierno. La radicación de empresas procesadoras de papel es una de las estrategias más atractivas. Para darle impulso, la Legislatura analiza ahora una ley que habilite la instalación de esa industria en suelo correntino. Ayer, el Senado la iniciativa cosechó un respaldo unánime.
Los legisladores aprobaron por unanimidad dos proyectos de ley que abren las puertas a la producción de pasta celulosa y papel en Corrientes. La iniciativa busca garantizar el marco jurídico para que las empresas extranjeras y nacionales puedan llevar adelante un emprendimiento de esta magnitud.
“Cuando hablamos de política de Estado, tanto Gobierno como oposición debemos ponernos de acuerdo y trabajar en consonancia. Quiero remarcar que mientras en Buenos Aires hay acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la oposición, en Corrientes en un año electoral dialogamos, nos juntamos y avanzamos en políticas públicas”, destacó la  senadora del PJ Carolina Martínez Llano.
Por su parte, Nancy Sand, del mismo partido, opinó que en el Senado “primó el criterio común y constructivo para avanzar y tener hoy esta norma, que es muy importante para el desarrollo productivo de la provincia. Tengo la certeza de que esta ley va a permitir generar trabajo”, sostuvo.
El proyecto analizado ayer fue sometido a la consideración de las cámaras empresariales, sectores sociales y los diputados, que también participaron de la mesa que analizó y buscó los consensos necesarios, a fin de agilizar su tratamiento en la Legislatura.
Corrientes es la primera provincia forestal del país con 530.000  hectáreas y una producción de 11 millones de metros cúbicos/año en madera, en la que el sistema de aserraderos instalados absorbe solamente 2,5 millones; 2,5 millones van para otras provincias y otros 2,5 millones, al exterior.
Por ello, la estrategia oficial para desarrollar el potencial al máximo es fortalecer las tres patas del sector: generación de biomasa, instalación de pasteras y papeleras y radicación de más aserraderos.
“Es estratégico, porque va significar en generación de empleo y divisas. Teníamos dos problemas a resolver: minimizar el impacto ambiental y algún planteo constitucional que podría generar falta de seguridad jurídica para los inversores”, explicó el senador radical Noel Bread, quien ofició de vocero del oficialismo.
“Lo que estamos haciendo es en el marco del proceso de un plan que tiene el Gobierno de la Provincia y que consensuamos con la oposición. Es un plan estratégico para pasteras papeleras y derivados”, comentó.
El PJ despejó su inquietud sobre la extranjerización de la tierra y el impacto del medio ambiente. Una vez zanjadas estas dudas, el avance de los acuerdos fue mucho más rápido.
En las reuniones de los últimos meses, los diputados del PJ fueron parte del análisis e hicieron una serie de aportes al proyecto de ley. De esa manera, los senadores garantizaron que el proyecto “no se trabe y logre pronto la media sanción de la Cámara baja”, explicaron. Estiman que en las próximas semanas el proyecto obtendría la otra media sanción de diputados.

Potencialidades

Actualmente se utiliza menos de la mitad de los bosques cultivados en condición de ser aprovechados, dando así la oportunidad de atraer inversiones por varios miles de millones de dólares. Corrientes es la provincia que reúne las condiciones para ser el escenario de ese desarrollo, no solamente por la disponibilidad y calidad de materia prima actual, sino también por el potencial de crecimiento en superficie (3 millones de hectáreas), altas tasas de crecimiento (20-35 m3/ha/año), menores turnos de corte, precio accesible de la tierra y fortaleza institucional sectorial.
La provincia es una de las pocas que tiene una reglamentación ambiental aprobada en abril de  2018 (Resolución 184/2017), específica en cuanto a la producción de celulosa y papel. En la misma se refiere a los patrones mínimos y mejores técnicas disponibles (MTD) de carácter obligatorio, que deben ser cumplimentados por todas aquellas empresas celulósicas y del papel que están instaladas o pretendan instalarse en el territorio provincial.
La industria de pasta celulósica es una de las mejores alternativas para responder a la situación provincial planteada con anterioridad. Este tipo de proceso se complementa con el entramado industrial actual, incrementando el consumo de madera, valorizando la masa forestal y sus subproductos, diversifica la oferta, reactiva la inversión en cultivo y otros componentes de la cadena, además de ser una fuente de generación de energía renovable apta para el fortalecimiento de la red eléctrica provincial.

Datos

Argentina tiene plantadas más de 1.200.000 hectáreas de bosques cultivados, principalmente en la Mesopotamia. Corrientes es la provincia con mayor superficie forestada, con 530.000  ha de bosques implantados. Eso la convierte en la provincia con mayor superficie forestal del país y que a la vez mayor potencial de crecimiento de esa superficie posee gracias a las 3 millones de hectáreas aptas para la implantación forestal que la provincia posee. Asimismo, la superficie forestada actual se caracteriza por estar casi en un 40% certificada, lo cual es una garantía de la trazabilidad y de las buenas prácticas de manejo implementadas.
Santo Tomé, con 150.000 ha, e Ituzaingó, con 90.000, son los departamentos que tienen mayor superficie forestada. En esta última se instalaría una fábrica de papel madera. El puerto y desarrollo de la hidrovía facilitan la salida de la producción en esa zona.

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Juan Manuel Zorraquín: “Apostamos a la inclusión y al desarrollo de Puerto Libertad”

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Juan Manuel Zorraquín es un empresario que piensa en la transformación de su ciudad para proyectar a futuro. Interesado en la política, nuevamente será candidato en las elecciones de junio. “Apostamos a la inclusión y al desarrollo de Puerto Libertad”, dice convencido quien se postulará como alcalde por el Frente Renovador. En diálogo con Radio Génesis Iguazú 93.9 señaló sus principales propuestas, centrándose en la inclusión de desarrollo para todos los vecinos de su localidad y buscando que haya un municipio que trabaje en pos de toda la comunidad y no de un sólo sector.
“Lo que buscamos es devolver al pueblo lo que se merece, históricamente han sido siempre los mismos candidatos en nuestra localidad, es tiempo de cambiar, es tiempo de modernizar y que haya alternancia en el gobierno municipal. Tenemos proyectos importantes de inclusión, como por ejemplo, se habla mucho del turismo, sin embargo en el municipio no hay un departamento que atienda la demanda de este sector. Así también uno de los problemas graves que tenemos es la generación de empleo ya que hay un monopolio con relación a las tierras que es de Arauco, entonces no hay mucha diversificación en lo laboral, ya que con la tecnificación mucha gente quedó sin su fuente de trabajo. Es por ello que en este sentido, el ejecutivo debe intervenir en la generación de fuentes de trabajo dándole herramientas para que nuestros vecinos tengan oportunidades, y en esto venimos trabajando hace mucho tiempo”, explicó.
Por otro lado, Zorraquín, dueño de la Posada Puerto Bemberg, hizo hincapié en la situación de los productores de las chacras “en nuestra localidad tenemos mucha tierra para explotarla con los productores que tranquilamente pueden abastecer al sector turístico hotelero de Puerto Iguazú, generando y dando trabajo a nuestros productores en el abastecimiento de dichos complejos hoteleros de la región, pero si el municipio no genera estas oportunidades, es imposible que haya inclusión equitativa para los vecinos de nuestra localidad”.

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Industria papelera con empresarios locales: cómo conseguir u$s 1000 millones y desarrollar un negocio con mirada nacional

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Gustavo Cetrángolo es empresario forestal y presidente de Ysyry Cuatiá, el ambicioso proyecto integrado por empresarios pyme misioneros y correntinos para construir una moderna industria papelera y pastera en la localidad de Ituzaingó. A pedido de Economis, escribió un artículo donde explica cómo empresarios pymes locales pueden tomar un negocio que hasta ahora se considera posible únicamente para grandes multinacionales o fondos del exterior.

Desarrollo de la industria papelera con empresarios locales: Cómo conseguir u$s 1000 millones y desarrollar un negocio con mirada nacional

Por Gustavo Cetrángolo *
¿Puede una empresa pyme en la Argentina crecer y convertirse en grande? ¿Cuáles son las dificultades y desafíos? ¿Pueden empresarios chicos y medianos conseguir grandes sumas de capital con el apoyo de gobiernos provinciales y realizar una mega-inversión reservada en la Argentina solo a los grandes grupos multinacionales del extranjero?
En diciembre de 2015 se instala un Gobierno con una orientación económica supuestamente amigable con el mercado, esto generó una gran expectativa en cuanto a la llegada de inversiones. Pero las lluvia de inversiones nunca llegó.
Solo se concretaron inversiones en infraestructura, energía y en aquellas actividades donde el Estado Nacional actuaba de garante de las mismas, ya sea con garantías o con regulaciones de tarifa y subsidios.
El resto de las inversiones fueron realizadas por PYMES agropecuarias e industriales nacionales en la medida de sus disponibilidades de capital y/o acceso al mercado financiero.
Lo que no sucede desde hace muchos años en la Argentina es que una empresa mediana, pueda crecer y hacerse grande, gracias al acceso a fuentes de capital que le permitan hacerse cargo de grandes proyectos.
En la Argentina, las salvo media docena de empresas locales (YPF, PanAmerican, Arcor, Telecom, Techint o el Grupo Clarín) es imposible que una compañía pueda concretar un proyecto nuevo que insuma inversiones de 1.000 millones de dólares.
Esto deja afuera de los negocios y proyectos importantes a muchos empresarios argentinos que viven y trabajan en este país, que tienen hijos y nietos y que van a reinvertir en en lugar donde viven. Todo queda reservado a los grandes grupos multinacionales, que además pueden no venir, como sucede ahora. O si vienen, tienen una mirada de desarrollo mucho menos comprometida con el medio en el que operan, que un empresario local.
Pero no siempre fue así en nuestro país. Hasta mediados de los años 70, había modelos de inversión en el que los estados (Nacional y provincial) se comprometían a apuntalar al empresariado argentino para crecer y poder tener un desarrollo en industria pesada: acero, aluminio o pasta celulósica.
Como es de público conocimiento, desde hace un buen tiempo venimos trabajando con un grupo de empresarios de Misiones y Corrientes en un gran proyecto para instalar una planta de celulosa y papel kraft.
Se trata de una industria altamente capital intensiva. Se requieren inversiones mínimas de 1000 millones de dólares.
Salvo el capital, la Argentina tiene todo lo demás. Los empresarios que conocen el negocio y el territorio, el know-how, los recursos humanos y los árboles.
Eso es Ysyry Cuatiá (nombre en guaraní que significa ríos de papel), un intento por cambiar la historia de las inversiones en nuesetro país. Argentina para los argentinos. Queremos hacer un proyecto en nuestra tierra, con nuestra gente, y no dejar que esas posibilidades de desarrollo sean tomadas únicamente por una gran multinacional del exterior, por el simple hecho de que hay que realizar una inversión de gran magnitud.
Pensamos que, al igual que sucedió hasta los años 80, el Estado nacional y los estados provinciales pueden involucrarse y participar, aunque de una manera algo distinta.
Un Co-operador local y un CEO argentino
Veamos el caso de las negociaciones por Ysyry Cuatiá.
Una vez elaborado el proyecto por una consultora de nivel internacional, reconocida por todos los bancos de inversión de mundo, se comenzaron negociaciones con inversores sectoriales extranjeros. Todos han reconocido que el proyecto es “Sólido, oportuno y con buena infraestructura”. Pero a la hora de arriesgar el dinero, se detienen. Sobre todo en la Argentina de la corrida bancaria, la fuga de capitales y el doble salvataje del FMI.
Pero la historia nos dice que hay otros caminos.
 ¿Qué nos dice la historia?
La verdad es que en la Argentina en todos los grandes proyectos celulósico-papeleros participó el Estado Nacional activamente. Y es natural, porque ningún privado puede tener acceso a semejante suma de capital.
Tomemos solamente el caso de Alto Paraná SA hoy llamada Arauco Argentina y controlada por ese grupo de origen chileno.
En la década del 70 un grupo de empresas papeleras que eran importadoras de celulosa como materia prima, lideradas por Celulosa Argentina SA constituye una sociedad compuesta por participación de empresas PYMES en función de su historial de importación de pasta. Por una ley de promoción sectorial, aprobada por el Congreso de la Nación se les concedió una serie de beneficios para ejecutar el proyecto. El decreto 1177/74 detalla los mismos:

  • Diferimiento del IVA ventas de las empresas socias del proyecto que iban a la inversión
  • Diferimiento del IVA ventas de Alto Paraná una vez que entrara en producción.
  • Avales del ex Banco Nacional de Desarrollo para las compras de equipos al proyecto.
  • Exención del impuesto a los sellos
  • Tratamiento especial para los inversionistas del Impuesto a las Ganancias
  • Créditos a mediano y largo plazo a tasas promociónales con garantías supletorias
  • Reducción del Impuesto a las Ganancias

Este esquema fue derogado en 1977. Alto Paraná comenzó a operar en 1984 y en 1996 fue vendida al grupo chileno Arauco. Después de esto nunca más se construyó una fábrica de celulosa en la Argentina. Pero si florecieron en los países que nos rodean: Chile, Brasil y Uruguay.
Hoy la Argentina tiene el potencial y la materia prima para levantar 2 o 3 plantas como Alto Paraná (en rigor, con el triple de capacidad). ¿Por qué resignarse a que estos negocios sólo pueden ser ejecutados por capitales extranjeros cuando lo pueden hacer empresarios locales? Sea el proyecto de Ysyry Cuatiá, o sea otro proyecto impulsado por hombres de negocios argentinos, con familias y descendientes en esta tierra. Con amigos y parientes. Con una mirada mucho más comprometida por lo nuestro.
¿Qué camino podemos seguir?
Visto que los inversores internacionales no llegan para realizar con financiamiento corporativo el 100% del proyecto, solo queda desarrollar un proyecto nacional, con la participación de un operador extranjero bajo un sistema distinto de financiación. En ese caso los empresarios locales seríamos los facilitadores y también co-operadores de la futura industria. Pensamos incluso que el CEO podría ser también un argentino que podría salir del grupo de empresarios locales o ser designado por estos.
El denominado sistema de “Financiamiento de Proyectos” permite crear una entidad independiente que sería financiada mediante contribuciones de distintos orígenes.
Por ejemplo, Japón a través de su agencia de ayuda  JICA propuso para Uruguay el siguiente esquema:
      30% Capital Propio compuesto de la siguiente manera:

  • 10% el Estado Uruguayo
  • 10% Socio/s Nacional/es
  • 10% Socio operador extranjero
  • 70% Financiamiento compuesto de la siguiente manera:
  • 35% por un Organismo Multilateral de Crédito (Banco Mundial, BID, CAF , etc)
  • 17,5 % Bancos privados sindicados por el Organismo Multilateral.
  • 17,5% Por un organismo financiero del Estado uruguayo.

Durante la ejecución del proyecto (de 2 a 3 años) el Estado Nacional debería generar garantías y avales para los créditos que se han tomado. Después de ese período el propio proyecto pasa a ser la garantía liberando al Estado Nacional de las mismas.
Como vemos, aquí, la participación del Estado Nacional es clave, no como empresario, sino como facilitador del desarrollo y de la inversión en aquellas áreas donde la financiación privada y de largo plazo no existe, es un típico caso de los que se denomina Subsidariedad del Estado en una Economia de Mercado.
Este desarrollo implica un fuerte compromiso de muchos actores. En primer lugar los empresarios, líderes en llevar a cabo un proyecto industrial en un ambiente de negocios no tan amigable. Pero también el Estado Provincial y el Nacional.
Debemos entender que a través de este sistema se crea una empresa de raíces nacionales y locales donde el flujo de las ganancias del proyecto vuelve al lugar, contribuyendo en forma importante al desarrollo local.
Se trata de pensar en el desarrollo industrial de la Argentina, sin dejar afuera a los empresarios argentinos.
*Gustavo Cetrángolo es ingeniero forestal, empresario y presidente de Ysyry Cuatiá, el ambicioso proyecto integrado por empresarios pyme misioneros y correntinos para construir una moderna industria papelera y pastera en la localidad de Ituzaingó. A pedido de Economis, escribió un artículo donde explica cómo empresarios pymes locales pueden tomar un negocio que hasta ahora se considera posible únicamente para grandes multinacionales o fondos del exterior. Es consultor de empresas forestales, conferencista y fue ejecutivo en grandes compañías, como Pecom Forestal. 
 
 

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Osvaldo Vasallo, titular de AFOA: “Trabajamos para que haya inversiones en el sector forestal sin esperar a las elecciones del 2019”

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Osvaldo Vasallo es titular de la Asociación Forestal Argentina (AFOA), la cámara que aglutina y defiende los intereses de las grandes empresas de este sector tan importante para la economía misionera. Vasallo es un gran conocedor de Misiones. En los años 80 fue gerente de ventas de Alto Paraná y se nota que esa experiencia, quizás porque transitó los primeros años de su vida profesional, lo dejó marcado a fuego.
En la entrevista telefónica con Economis, recuerda con exactitud fechas y datos muy precisos que hacen a la vida de ese gigante industrial que nació a principios de los 80 de la mano del aporte del Estado y varias empresas nacionales del sector.
“La planta se puso en marcha el 28 de noviembre de 1982, la primera exportación se hizo el 1º de mayo de 1983 y me acuerdo todavía el nombre del buque, se llamaba Star Filipine e iba a Indonesia, que ahora ya no importa, al contrario, produce y manda pulpa a todo el mundo, fueron 5.000 toneladas ese primer envío”, recuerda.
Y su evocación es una muestra más de lo relegado que está el país en esta materia donde aspiró a hacer punta hace 35 años. Porque la planta donde trabajó Vasallo y hoy controla Arauco Argentina, fue la última productora de pasta celulósica que se inauguró en el país.
“Yo entré a Alto Paraná el 1º de abril de 1983, con el cargo de subgerente de ventas”, rememoró. El rol de Vasallo luego iba a ser importante para la vida de la empresa más grande de Misiones, porque el Citicorp Equity Investment (CEI), el brazo inversor del Citibank, que se había quedado con la empresa en medio de una crisis financiera, lo puso para dirigir el proceso de venta en 1996.
Vasallo cuenta que había tres grupos interesados y la puja la terminó ganando la chilena Arauco. Los otros dos eran la chilena CMPC y un grupo europeo (Weyerhaeuser). “No te voy a decir cuál era mi favorito”, dice, entre risas.
“Alto Paraná se hizo con aportes del Estado Nacional y la empresa era de otras 14 fábricas que se pusieron de acuerdo para que se les descontara del IVA y se construyera la planta. Estaban Celulosa, Massuh, Witcel, Papelera San Justo, Zucamor, Papelera Teitelman y algunas más”, enumera, con una memoria prodigiosa.
Osvaldo Vasallo sigue siendo un ejecutivo importante del sector foresto industrial, ya que es director de Celulosa Argentina. Pero además, como titular de AFOA tiene a su cargo la difícil tarea de ser el vocero ante el Presidente de la Nación y los gobernadores de las principales provincias forestales, sobre las demandas que tiene el sector.
En especial en el marco de la Mesa Forestal, un espacio armado por Macri y Luis Etchevehere para destrabar y facilitar, de una buena vez, las inversiones que el potencial forestal del país requiere para ser explotado.
“Los arbolitos están, ahora lo que faltan son las fábricas”, dice Vasallo. En más de una ocasión, Vasallo tuvo que ponerle el cascabel al gato y “pedirle” a Macri la necesidad de que se realicen distintas medidas que, a juicio del sector foresto industrial y los grandes capitales, serían necesarios para despejar el camino a la llegada de las inversiones.
La escena no puede ser más complicada. Imagínense a Vasallo en una mesa con 30 o 40 personas. En una punta Macri, algún que otro ministro que dice por lo bajo “No le pidas plata al Presidente que no está de humor”. Al lado, algún ejecutivo de un grupo importante diciéndole “Ahora te toca a vos, lucite…”. Y enfrente, los gobernadores de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, que van a la
Mesa Forestal principalmente a escuchar demandas.
Cada uno con distintas miradas de lo que quiere para el desarrollo de su provincia. Por ejemplo. En materia de inversiones en plantas de pasta celulósica, Corrientes es un “si” rotundo. Misiones es más un “quizás, habría que ver en qué condiciones”.
La agenda forestal 
“A pesar de la crisis financiera y la dispara del dólar, tratamos de seguir firmes con la agenda. El otro día nos reunimos con el Presidente y no sabíamos hasta último momento si nos iba a poder recibir por la disparada del dólar y los cambios en el gabinete. Pero Macri estuvo ahí, nos dedicó tiempo y se puso al frente de la Mesa Forestal, como siempre, lo vi cansado, pero de pie y con voluntad para salir adelante”, señaló Vasallo.
-Los grandes capitales forestales, en especial los pasteros, esperaron hasta las elecciones de medio término para empezar a desempolvar viejos planes de inversión y a discutirlos en distintos foros. Ahora que se complicó mucho el panorama económico, ¿van a esperar hasta ver cómo queda el escenario político en 2019 para ver si hacen o no las inversiones que vienen amagando…? 
-No, es cierto que el panorama está complicado y las urgencias a veces hacen difícil debatir el largo plazo. Pero desde AFOA, al menos, trabajamos para que las inversiones lleguen antes, sin esperar a lo que pase en el 2019 o cuál sea el resultado de las inversiones. Queremos acortar los tiempos, hacer que las cosas sucedan antes.
-¿Cambió la agenda de la Mesa Forestal con esta coyuntura? 
-Las prioridades hoy pasan por la renovación de la ley 25.080. Estamos muy optimistas con eso, sentimos que tiene que renovarse. Me tocó a mí planteárselo al Presidente en la última reunión de la Mesa. Ahora, en cuanto a la suba del dólar, obliga al sector a replantear todo lo que sea suba de costos, impuestos.
-¿Qué pasa con las retenciones de $3 o $4 por dólar a las exportaciones? 
-Esa es una medida que nos afecta y mucho.
-¿Cómo está el sector foresto industrial en la Argentina? 
-El sector está sub utilizado. Hay 1.350.000 hectáreas forestadas y hay 50 millones de hectáreas posibles de forestar. Eso es más que una provincia chica.
-¿Por qué está sub utilizado? 
-Mucho tiene que ver con el error que comete, por no decir otra cosa, el ex gobernador entrerriano Busti que embandera a medio Estado argentino en una causa injusta e inoportuna, insólita como la de Botnia. Esto hizo que se retrase el proceso forestal argentino en no menos de 30 años. Ya van diez. Yo hace 30 años dije en la UIA que la Argentina iba a ser un país foresto industrial con los argentinos o a pesar de los argentinos. Tan equivocado no estoy porque la única empresa grande, para nosotros, es chilena. Y es chilena porque los argentinos que estaban a cargo de la empresa se encargaron de maltratarla, mal atenderla y mal administrarla y los chilenos aprovecharon. Alto Paraná se hizo con plata tuya, mía, de tu padre, a través de la desgravación del IVA.
-¿Qué falta para que haya inversiones de los grandes grupos forestales? 
-Va a haber inversiones cuando se solucionen dos temas. Uno de la provincia de Misiones, que es la ley de Insalubridad del sector. Vos me podes decir que no se aplicó nunca. Pero a mí me pasó estar discutiendo con el gremio y que en medio de la discusión me dijera. “Vasallo no me jodas porque le nacionalizo la ley de Insalubridad”, así que es jodido.
-¿Y el otro tema? 
-La Ley de Tierras, se tiene que modificar. Porque una cosa es que vivas en Finlandia donde hay miles de cooperativas y forestadores chiquitos que firman contratos con el gobierno a 30 años. Entonces tienen cantidad, calidad y precio. Pero otra cosa es que tengas el 10 por ciento de abastecimiento (de madera) propio y el 90 por ciento me lo das al precio que querés, si no tengo al menos el 50 por ciento del abastecimiento asegurado, te doy la llave a vos y manejá la empresa.

Ficha personal 

Osvaldo Vasallo
Cargos: Titular de AFOA
Empresa: Director de Celulosa Argentina (Grupo Tapebicuá)

Ex gerente de Alto Paraná (hasta su venta a Arauco en 1996)
Formación: Licenciado en Administración de Empresas y Licenciado en Organización de Empresas.
Otros cargos: Es presidente de la Cámara de la Madera CADAMDA, Presidente del Sistema
Nacional de Certificación Forestal (CERFOAR) y es miembro del Consejo Empresario Argentino para
el Desarrollo Sostenible.

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Ysyry Cuatiá, la fábrica de pasta celulósica de empresarios misioneros y correntinos, avanza en negociaciones con inversores de Estados Unidos y Europa

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En la Argentina, cuando se habla de una inversión de 1.000 millones de dólares de capitales locales para instalar una moderna fábrica  sólo cabe pensar en menos de una decena de grupos empresarios: YPF, Arcor, Techint, Pan American Energy, Grupo Pampa y quizás algún nombre más.
Pero la historia de Ysyry Cuatiá -el proyecto para instalar una planta de pasta celulósica y papel kraft en Ituzaingó-, puede romper esa lógica y devolverle a la Argentina la capacidad de que sus empresarios puedan crecer y soñar en grande, con una mirada puesta en el desarrollo local que siempre será distinta al de un grupo multinacional.
Ysyry Cuatiá es el proyecto que nació de un grupo de seis empresarios misioneros y correntinos y en los últimos dos meses avanzó mucho en las negociaciones con dos grupos de inversores de Estados Unidos y Europa.
El proyecto para instalar una planta con capacidad para producir 500.000 toneladas al año de pasta celulósica de pino y/o papel kraftilner (el marrón que recubre el corrugado para hacer cajas de embalaje) requiere de una inversión de entre 800 y 1.000 millones de dólares. Semejante inversión en un país como la Argentina solo está al alcance de las multinacionales o esa pequeña elite de grupos empresarios locales mencionados más arriba.
Para hacer una comparación, Arauco Argentina, la pastera más grande del país, tiene capacidad para 350.000 toneladas al año. Ysyry Cuatiá (“río de papel” en guaraní) es una de las mayores inversiones industriales proyectadas en la era de Mauricio Macri, ya que demandaría un desembolso de entre 800 y 1.000 millones de dólares.
“El monto final depende de la configuración final de la planta, explicó, Gustavo Cetrángolo, el ideólogo y principal impulsor, quien visitó la redacción de Economis para relatar la evolución de este proyecto.
Este consultor forestal logró reunir en 2011 a un heterogéneo grupo de empresarios y profesionales que se entusiasmaron, vieron el potencial y aportaron trabajo y capital para contratar a la finlandesa Pöyry, la consultora forestal más grande del mundo, que terminó avalando el plan tras un exhaustivo estudio.
Acá hay una posibilidad de negocio, hay materia prima, hay mercado y los números del negocio cierran: concluyó la consultora finlandesa. Si lo dice Pöyry, los inversores empiezan a sacar cuentas y a interesarse en el negocio.
“Los proyectos avalados por Pöyry son lo que en la jerga se denomina bankable, es decir, son sujetos de crédito para organismos financieros multilaterales como el Banco Mundial o el BID, este es un aval importante”, explicó Cetrángolo.
El grupo de seis socios-fundadores o impulsores de la idea lo completan Ralf Frank y Mario Plotz, médico obereño. Ambos son socios de Cetrángolo en Agroforestal Oberá, una pequeña planta que exporta resina de pino. Cuenta también con dos empresarios importantes en sus sectores: Stuart Navajas y Marcos Pereda, del Grupo Bermejo (ganadería) y Potrero San Lorenzo (forestaciones en Entre Rios). Completa el sexteto, el abogado Marcelo Subizar, quien se encarga del armado legal de la inversión.
Vinieron los inversores
“Hace unas semanas estuvo de visita uno de los tres grupos interesados en asociarse, de origen norteamericano y del sector celulósico y papelero, los recibimos el supermartes de las Lebacs”, comentó. “Obviamente miran con atención las turbulencias financieras, aunque esta es una inversión a largo plazo”, agregó.
El segundo grupo interesado lo forman dos firmas de origen europeo. “La que lleva la voz cantante en ese segundo grupo produce cajas y papel para cajas, el otro es del sector celulósico”, dijo Cetrángolo. Los europeos ya hicieron pruebas satisfactorias de la calidad de la madera.
El rol del Estado en una inversión de envergadura
“Tenemos en claro que cualquiera de esas fórmulas nos dejaría con una minoría accionaria, pero aún así queremos avanzar, las papeleras y las fábricas de pasta se hicieron en los 70 y 80 con aportes de los estados nacionales y provinciales en la Argentina y la participación de empresarios más chicos. Papel Prensa se hizo con el entusiasmo emprendedor de Roberto Civita, fundador de editorial Abril, que tampoco tenía el capital, pero tenía la idea”, explicó Cetrángolo.
“Civita se asoció con el Estado, ninguno de estos proyectos se hacen sin que el Estado participe de alguna manera”, comentó Cetrángolo, quien se reunió varias veces con gobernadores, funcionarios de todo tipo.
La última fábrica de pasta celulósica que se inauguró en la Argentina fue Alto Paraná en 1983 y se realizó con aportes del estado nacional. “Todas las plantas de papel o pasta se hicieron en los 70 u 80 con un fuerte impulso del Estado, el Estado en proyectos de semejante envergadura tiene un rol fundamental”, explicó el consultor forestal y ex ejecutivo de Pérez Companc.
Cetrángolo no pide que el Estado aporte capital, necesariamente. Sino que contemple alternativas, como créditos a largo plazo o avales para presentar ante bancos privados. Hasta los 80, el Estado tenía al desaparecido BANADE (Banco Nacional de Desarrollo) que cumplía este rol. Como los brasileños tiene al poderoso BNDES, que sigue cumpliendo un rol primordial para apuntalar los grandes proyectos industriales de capitales brasileños.
En Corrientes y Misiones hay 1,2 millón de hectáraes de bosques listos para ser cultivados. La demanda actual no alcanza a absorber semejante oferta. “Hay un excedente de 5 millones de toneladas al año en Misiones y unos 7 u 8 millones más en Corrientes”, calcula Juan Gauto, subsecretario de desarrollo forestal de Misiones.
“A veces en algunos reuniones que tenemos con funcionarios nacionales parecería que a esta administración no le hace mucha diferencia que seamos un grupo de empresarios locales o un grupo multinacional, se focaliza en que se concrete la inversión, aspiramos a que en algún momento vean la diferencia”, dijo Cetrángolo.
“Pero para nosotros sí, tenemos un compromiso distinto con la comunidad donde vivimos y trabajamos, y estamos todos los días”, consideró el principal gestor e impulsor de este “Río de papel”.

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