Andrea Acosta

“Pasé del laboratorio al territorio para dar respuesta a las necesidades productivas de la región”

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Andrea Acosta protagoniza una nueva producción de “Tecnólogas que transforman”, el ciclo audiovisual que reúne relatos de mujeres trabajadoras en el ámbito de la CyT. Como extensionista en la región NEA dejó la biotecnología para apostar a la vinculación permanente en el territorio. Desde su rol como tecnóloga sostiene la importancia de promover en el INTI un espacio consolidado para el desarrollo de las mujeres.

Andrea Acosta es licenciada en Genética de la Universidad Nacional de Misiones y mediante una beca estudió Biotecnología en la UBA. Sus primeros años en la profesión, en el área de Biotecnología Forestal de INTA Castelar, donde hizo su tesis de posgrado; y en el proyecto Biofábrica de cultivo in vitro de plantas a gran escala de la provincia de Misiones, por el cual viajó a Cuba a especializarse en la temática, no daban cuenta del cambio que haría en su carrera.

En 2010 ingresó al Programa de Extensión del INTI para dedicarse de lleno al fortalecimiento de las cooperativas misioneras. “Fue una vuelta total de página en mi vida y no me arrepiento: salí de la biotecnología para fortalecer a los pequeños productores. Me tuve que poner a la altura de estudiar las metodologías de intervención de esos proyectos”.

Pasar del laboratorio al territorio para dar respuesta a las necesidades productivas de una región con una marcada impronta cooperativista dada por la fuerte inmigración europea que recibió la provincia, fue un cambio importante también para el propio INTI que por aquellos años se orientaba a llevar la tecnología a los pequeños productores. “La sede de Misiones tenía muy poca visibilidad cuando ingresé. Empezamos a vincularnos y el INTI empezó a tener registro en el mapa misionero. Fue un trabajo de hormiga. Crecimos en capacidades técnicas, humanas y en equipamiento. Empezamos con una oficina que no tenía PC y hoy contamos con un laboratorio de calidad alimentaria que permite asistir a todas las cooperativas de la región. La visión del extensionismo hizo que hoy estemos donde estamos”, señala Andrea.

Uno de los trabajos en territorio que destaca la directora técnica de la región NEA Este del instituto, que abarca Corrientes y Misiones, fue el fortalecimiento de una cooperativa láctea en la cuenca lechera La Aurora realizado junto al sector de Lácteos del Parque Tecnológico Miguelete. “Era una pequeña casa precaria de madera donde se producía leche. Después de mucho trabajo junto al gobierno de la provincia, logramos que incorporen una planta industrial y actualmente producen casi 15 mil litros diarios de leche. Ver cómo han avanzado es una gran satisfacción”, expresa la tecnóloga.

La especialista del INTI que actualmente trabaja en su tesis de maestría en Administración Estratégica de Empresas sobre medición de productividad en cosecha de yerba mate, distingue dos proyectos con gran impacto en el entramado productivo regional que surgieron de la conformación del clúster mandioquero de Misiones: “Por un lado, logramos caracterizar la calidad del almidón producido en la provincia, que hasta la fecha ni las empresas ni las cooperativas conocían. Hicimos los ensayos químicos y analíticos que les permitió, con información técnica avalada por el INTI, salir a vender un producto de calidad. Otro proyecto importante fue el diseño de una lavadora de raíces en seco que logró disminuir el elevado consumo de agua de las cooperativas y empresas locales y aumentar su productividad.

Como coordinadora del Proyecto FOAR en Angola impulsado junto a la Cancillería Argentina, Andrea lideró el fortalecimiento de un instituto similar al INTI en el país africano. Mediante una beca de la Agencia Internacional del Japón (JICA) viajó en 2015 al país nipón para capacitarse en una metodología de diferenciación de productos locales, en el marco del programa Ovop, que la llevaron a formar parte de los programas que impulsan esa metodología en Misiones y Chaco.

A la hora de reflexionar sobre el mayor logro de su carrera Andrea no duda en afirmar con orgullo que fue la creación “ladrillo a ladrillo” de la sede del INTI en Misiones.

Andrea sostiene que, a pesar de las dificultades que se le presentan por ser mujer, pudo compatibilizar la maternidad con su desarrollo profesional. “Tengo un marido que me acompaña mucho en ese camino. A las mujeres nos cuesta más, pero creo que logré un equilibrio entre lo familiar y lo profesional desde el primer momento en que tuve que viajar y dejar a mi hija de nueve meses, porque nunca dudé en tomar las posibilidades que me daba la institución. Siempre me sentí muy segura de los lugares que quería ocupar”, afirma la directora regional, quien, por otro lado, asegura que no le fue fácil hacerse un lugar para ser escuchada en un ambiente con mucha representación masculina como son las cámaras industriales. “Las mujeres siempre tenemos que demostrar que tenemos los conocimientos para estar en el lugar que estamos. También considero que debe darse un cambio en las instituciones. Desde mi rol como tecnóloga creo que es importante promover dentro del instituto un espacio concreto, tangible, consolidado para el desarrollo de las mujeres”.

La huella que le gustaría dejar a Andrea en la región NEA es la apuesta permanente al trabajo de vinculación de un INTI atento a las necesidades de la industria y un espacio que sea realmente de desarrollo para las y los técnicos regionales. “La huella se construye en el día a día”, remarca.

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De la mano del INTI, llegan japoneses a capacitar empresas misioneras en el método kaizen

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La semana pasada la delegación del INTI Misiones fue a Corrientes para reunirse con una delegación de japoneses que este año desembarcará en la provincia con el objetivo de capacitar a pymes misioneras con gran potencial de crecimiento.

Los japoneses llegan a la Argentina para transmitir y capacitar en el método kaizen de calidad total, una serie de prácticas y procesos para hacer las empresas más eficientes y que fue decisivo para que Japón se pusiera de pie tras ser devastado en la Segunda Guerra Mundial.

Empresas como Sony, Mitsubishi o Sanyo, íconos a nivel mundial, crecieron y conquistaron el mundo de la mano de este método, que es la gestión japonesa de la excelencia llevada a las prácticas empresarias.

El INTI viene trabajando con JICA, una organización japonesa que tiene por objetivo transmitir la cultura empresaria de ese país fronteras afuera de la isla.

“Aún no está decidido cuáles serán las empresas que van a participar del proyecto, pero estamos pensando en los sectores más competitivos y en empresas pymes. El proyecto es a cinco años. Creo que los empresarios misioneros pueden aprender mucho de esta metodología. Les mostramos los sectores más relevantes de la economía, mostramos la importancia del sector productivo, el té, la yerba, la foresto industria, metalúrgicas de gran potencial”, dijo Andrea Acosta, directora del INTI Misiones.

Acosta viene trabajando con el JICA que también capacita al propio organismo de asistencia a la industria, para que luego ellos pasen esos conocimientos a decenas de empresas en toda la provincia.

Hace un mes Carolina Okulovich, de la firma Don Basilio, comentó que la producción de máquinas para la industria del té de producción misionera “no tiene nada que envidiarle a la japonesa”. Esta semana, José Miño, uno de los principales industriales del sector metalúrgico misionero, ratificó esa visión (la entrevista se publicará el fin de semana en Economis).

“Misiones tiene un gran potencial en el sector metalúrgico, a la provincia vino gente muy ingeniosa y emprendedora con la inmigración del siglo pasado, y tuvieron el desafio de desarrollar máquinas para esta topografía tan especial”, señaló.

Los japoneses vendrán entonces, a enseñar el método Kaizen y ayudar a potenciar a estas empresas que tienen todo para dar el salto de calidad y crecer a otra escala.

 

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