Los intendentes Matías Sebely (Leandro N. Alem) y Juan José Mac Donald (Aristóbulo del Valle) se reunieron con el presidente del Club Atlético Vélez Sarsfield, Fabián Berlanga, junto al vicepresidente Augusto Eduardo Costa y el secretario Gabriel Balestrini, para avanzar en un acuerdo que permitirá la llegada de la institución a ambas localidades.
El convenio contempla la instalación de un instituto terciario de Educación Física y la puesta en marcha de escuelas de iniciación deportiva, además de actividades culturales y formativas que ampliarán la oferta educativa y recreativa en la región.
Vélez Sarsfield es reconocido como un club modelo en el país, no solo por su trayectoria en la primera división de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), sino también por su desarrollo en más de 80 disciplinas deportivas. A lo largo de los años, la entidad porteña consolidó un perfil integral, que incluye un jardín maternal, una escuela primaria, una secundaria y un instituto terciario.
Con sede en el barrio de Villa Luro, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el club se define con orgullo como “institución de barrio” y reúne a más de 80 mil familias que participan de sus propuestas culturales, educativas y deportivas.
Enclavado en el corazón de las Sierras Centrales, sobre el Corredor Verde de Misiones, Tacuapí Lodge cumple 20 años como referente pionero del turismo sustentable en la región. Rodeado por 100 hectáreas de selva preservada y con un modelo de ocupación pensado para generar el menor impacto ambiental posible, este refugio natural conjuga experiencia, conservación y confort en estado puro.
A diferencia del turismo convencional, Tacuapí ofrece una experiencia profundamente conectada con el entorno. Sus cabañas —distribuidas con un promedio de entre 4 y 5 hectáreas por persona alojada— brindan privacidad, silencio y armonía con la naturaleza. Para celebrar sus dos décadas, el lodge ya prepara promociones especiales y descuentos de hasta el 20% para el próximo mes de agosto.
La historia comenzó en 2004, cuando Julio Benítez y su esposa Alejandra, ambos viajeros apasionados por la naturaleza, decidieron fundar un espacio de alojamiento que fuera coherente con sus ideales. Tras recorrer en travesía 4×4 destinos como Moconá, Iberá, Iguazú, el Pantanal y Machu Picchu, sintieron que era hora de crear algo propio, sin cruzar el continente: un lugar auténtico, en plena selva misionera.
“En los años 90, Misiones no ofrecía alojamientos verdaderamente inmersos en la naturaleza. Había hoteles en los pueblos, pero nada que te permitiera vivir la selva desde adentro”, recuerda Julio. Ese vacío fue el germen de un proyecto que con el tiempo se convirtió en una empresa familiar con identidad y misión clara.
Tacuapí Lodge abrió sus puertas en 2006, tras un año de construcción lleno de desafíos. Hoy, no es solo un emprendimiento turístico, sino una propuesta de vida que sus hijos también abrazaron. En 2008, su singularidad atrajo a una productora alemana que filmó allí un reality show, y desde entonces sigue siendo elegido por productores audiovisuales que buscan escenarios selváticos reales y accesibles.
El reconocimiento llegó también en 2015, con la certificación en Turismo Sustentable otorgada por Rainforest Alliance, un hito que validó su compromiso con el ambiente y la comunidad. Para alcanzarla, Tacuapí debió cumplir exigentes criterios: gestión de residuos, control de huella de carbono, vinculación con comunidades aborígenes y proveedores locales, formalización laboral y cumplimiento de todas las normativas fiscales.
“No se trata solo de estar en un lugar lindo. Hacer turismo sustentable exige mucho más: implica responsabilidad, inversión continua y un enfoque empresarial serio”, subraya Benítez. De hecho, buena parte del personal que integra su equipo fue formado localmente, con énfasis en valores, sostenibilidad y adaptación al entorno.
“Prefiero contratar a personas de la zona. Tienen sabiduría natural: saben leer el clima, entienden el ritmo del monte. Un chef local conoce los productos y sus ciclos; un guía nativo interpreta la selva de otro modo. Esa experiencia es irremplazable”, dice.
Además de generar empleo directo, el lodge también impulsa el desarrollo de la economía local a través de alianzas con pequeños productores, mujeres emprendedoras que brindan servicios como lavandería externa —una opción elegida para reducir el uso de productos contaminantes dentro de la reserva— y proveedores de insumos regionales para su restaurante.
Las propuestas para los visitantes van desde senderismo interpretativo, rappel, cascadas y avistaje de aves, hasta viajes 4×4 a destinos como Machu Picchu o el Pantanal, siempre con seguros para pasajeros y empleados, y bajo un marco de seguridad responsable.
Tacuapí también forma parte de la Ruta de las Aves, un circuito que en los últimos años ganó notoriedad, aunque ornitólogos de Alemania, Holanda y Francia ya visitaban el lodge hace más de una década. “Tenemos reservas todos los años de turistas extranjeros que vienen a observar especies específicas. La selva preservada y los registros en blogs especializados nos posicionan entre los mejores destinos para birdwatching”, apunta Julio.
A pesar del reconocimiento, señala que en Argentina aún se confunden conceptos. “Muchas veces se cree que un lodge es simplemente una cabaña más. Pero no. Un lodge es un refugio inmerso en un entorno natural, lejos de la ciudad, con servicios de alto nivel y una filosofía de sustentabilidad real. Y eso tiene un costo”, advierte.
La diferencia de Tacuapí está a la vista: cabañas construidas con maderas implantadas y nativas, diseño respetuoso del ecosistema, alimentación regional de estación, visitas a comunidades originarias, agua potable con bajo contenido de cloro, energía, internet, aire acondicionado, calefacción, piscina con jacuzzi… Todo esto en medio de una selva viva y protegida.
“Cuando logramos la certificación de Rainforest Alliance supimos que íbamos en la dirección correcta. El mundo pide esto: naturaleza, autenticidad y responsabilidad”, concluye.
Hoy, con las hectáreas propiasy alianzas con vecinos de Alemania e Italia que también preservan sus tierras, Tacuapí Lodge es un escudo contra el avance de la agricultura intensiva, los desmontes y la caza furtiva. Es, en definitiva, un ejemplo de que es posible hacer turismo con conciencia, sin resignar confort ni belleza.
Misiones tuvo una ocupación promedio del 84% con picos en los principales centros turísticos. En Puerto Iguazú hubo hoteles al 100% y la ocupación promedio fue del 90 por ciento.
En total, hubo 27 mil arribos y 2,3 noches de pernocte, con un gasto diario promedio de 2.8485 pesos, lo que genera un impacto de 246 millones de pesos.
Las Cataratas del Iguazú tuvieron 19.186 ingresos y los Saltos del Moconá fueron visitados por más de mil turistas.
San Ignacio tuvo una ocupación del 98% y en Posadas fue del 84%, mientras que El Soberbio tuvo una ocupación promedio del 82% y Aristóbulo del Valle 82 por ciento, mientras que en Oberá fue del 75 por ciento.
El dato que aporta Posadas, con su alta ocupación, es que dejó de ser ciudad de paso para convertirse también en activa para la recepción de visitantes. El tiempo de pernocte pasó de 1,5 a 2,5 noches.
El dato saliente fue la alta demanda de alquileres de vehículos: se ocupó el 90% de la flota.
Misiones fue una de las más elegidas en el mejor fin de semana desde la pandemia. En Argentina hubo un movimiento económico de $11.690 millones. Se movilizaron 1,4 millones de turistas y 2,5 millones de excursionistas, un número 24,1% más que en el mismo fin de semana de 2019, antes de la pandemia.
En el caso de los turistas, viajaron 1.390.000 personas, 26,4% más que en el mismo fin de semana largo de 2019. Con un gasto diario de $2.500 cada uno y una estadía media de 2,5 días, desembolsaron $8.687,5 millones, esto es un 142,6% más que en 2019. Incluso quitando el efecto inflación, el gasto resultó 17% superior. El aumento importante se debe no solo a que viajó más gente, sino a que la estadía este año fue levemente mayor.
Completaron el fin de semana 2.502.000 excursionistas, que se desplazaron de una ciudad a otra a pasar el día. Con un gasto promedio de $1.200 per cápita, se estima que desembolsaron $3.000 millones, 29,8% más que en 2019, en la medición a precios constantes.