AXEL KICILLOF

Boleta corta, estrategia larga

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Cuando Cristina anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente, se corrió ella del eje y de la centralidad que alimentaba la grieta. Se jugada, en segundo plano, permitía discutir sobre políticas y economía con todos. Corrió el eje y al mismo tiempo, pero no perdió protagonismo.

Miguel Ángel Pichetto llega para volver a correrlo. Al centro, al centro de la grieta, al extremo de los extremos. Pichetto no le aporta votos a Mauricio Macri -perdió casi todas las elecciones en su terruño, Río Negro-, sino que fortalece el perfil antikirchnerista. ¿O se puede ser antiperonista de los últimos 70 años con un candidato peronista de 68? Ya no se trata entonces de peronismo, sino más bien de la última versión de ese peronismo.

Pichetto le aporta a Macri la versión peronista friendly con los mercados, el viejo peronismo menemista. Pichetto trae consigo conocimiento parlamentario, donde es empleado desde hace más de 20 años y una absoluta fidelidad al modelo, cualidad casi exclusiva. A fin de cuentas, el rionegrino fue fervoroso menemista, útil duhaldista, soldado de la primera hora de Néstor y eficiente gestor de Cristina hasta el último día en la Rosada. Pichetto es un eterno oficialista y es curioso que para evitar el regreso del pasado, se recurra a quien mejor lo representa.

Ya en las pocas horas en Cambiemos se ubicó en el ala dura y mostró que es capaz de ser mucho más audaz que los socios radicales: “El peronismo de Buenos Aires lleva como candidato a gobernador a un comunista”, acusó, sobre Axel Kicillof, el ex ministro de Economía que amenaza el liderazgo suizo de María Eugenia Vidal. Macartismo siglo XXI. No es el único argumento de la guerra fría: el relato de Cambiemos es “reelección” o autoritarismo. Nada que ver con la profunda crisis, la creciente pobreza, la pérdida de puestos de trabajo y poder adquisitivo por una inflación galopante. No. Reelección o autoritarismo.

Sin embargo, la inclusión del senador no deja de ser una jugada maestra de Macri y sus pensadores. En una sola movida dejó huérfana de líderes a la aguada Alternativa Federal, que se ilusionaba con disputar un tercio del electorado. Obligó a Sergio Massa a definirse por los Fernández. Juan Manuel Urtubey -quien rechazó la oferta que aceptó gustoso Pichetto-, no tuvo más que unir fuerzas con Roberto Lavagna en una fuerza que casi sin fuerzas, semi testimonial.

Con el reacomodamiento de piezas, Macri se aseguró disputarle votos a Fernández-Fernández en la primera vuelta y, eventualmente, arrastrar los de Lavagna-Urtubey -y el resto- en una segunda vuelta. Solidificó posiciones y ahondó la grieta. Nuevamente, quedan dos lados bien definidos. El resultado de las urnas dirá si fue una genialidad o el neoperonismo forzado no logró enamorar a los desencantados del cambio unidos todos por el espanto.

Por lo pronto, calmó (un rato) la voracidad de los mercados y la volatilidad del dólar. Pero la euforia del Gobierno y de los “mercados” contrasta con los datos económicos que siguen siendo negativos. La inflación de mayo fue de 3,1 por ciento y acumula el 57 por ciento interanual, lo que representa un enorme agujero para el bolsillo y la olla de millones de argentinos. El precio de los alimentos está entre lo que más sube: “En un año se duplicó el precio de la leche y el consumo tuvo una caída histórica. Hoy se toma un 21% menos que en 2016. Y la ingesta de lácteos cayó al nivel más bajo en 16 años”, relató el diario Clarín. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) calculó que, en enero y febrero el consumo de leche -directo y vía derivados- cayó a un nivel equivalente a 183 litros anuales por habitante. Fue el más bajo registrado desde 2003. Y, sacando ese año, el menor desde 1991. Estiman, en tanto, que el primer cuatrimestre de 2019 tuvo una media de 180 litros, muy lejana a los 193 litros por cápita consumidos en todo el 2018, los 197 de 2017, los 201 de 2016 y los 217 de 2015.

Los pibes son los que más sufren.

La economía no levanta cabeza y el único atisbo de recuperación se aprecia en los dólares del agro sojero. La deuda pública volvió a crecer y ya alcanzó 89,2% del PBI en el primer trimestre del año (había sido de 86,2% en el último trimestre de 2018).

La incorporación de Pichetto en la fórmula cumple con una de las demandas de los integrantes de la alianza, que pedían mayor apertura. Pero los radicales, que se enteraron por los medios, según admitió Luis Pastori, el frustrado candidato a vicegobernador de Misiones, querían que ese lugar sea reservado para ellos. “En mi corazón esperaba que el vice de Macri sea radical”, admitió, desolado, el veterano legislador. Pero al mismo tiempo, celebró que como quedaron fuera de las candidaturas centrales, “el radicalismo puede aspirar a otros cargos que puedan ser muy importantes (…) aunque lo más importante no son los cargos, sino que es un proyecto que consolide el país”.

Después de los resultados conseguidos en Misiones, el radicalismo exige internas para dirimir las candidaturas a diputados nacionales. La matemática es exacta. De los 115 mil votos que sacó Juntos por el Cambio, los radicales aportaron 63 mil mil votos, el PRO 42 mil y Activar, el partido de Ramón Puerta, menos de diez mil. En Posadas, la diferencia es más abultada: de 45 mil votos, 33.500 fueron radicales, 9.600 del PRO y 2.900 de Activar. Esos números alimentan la cruzada  de los más jóvenes, como Ariel Pianesi, Martín Arjol o Gustavo González. Eso sí, la rebeldía les nació ahora. Nunca antes contra la política económica a la que ahora responsabilizan por la aplastante derrota en Misiones.

Pero aunque no le falte razón al pataleo, en su visita a Posadas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó claro que en Cambiemos se espera “buscar consensos” en todas las provincias y recién en última instancia, recurrir a las primarias. Para fortalecer el mensaje, después cenó con los referentes PRO en Misiones, cara a cara con Alfredo Schiavoni, el candidato puesto para la lista nacional. La señal fue visible. Hubo fotos sonrientes.

Como si fuera poco el desplante, Ramón Puerta, en a su ocaso político en Misiones, se presentó como el negociador clave para el desembarco de Pichetto en Juntos por el Cambio, el nuevo nombre con el que se bautizó a Cambiemos, heredado de la identificación de la alianza en la tierra colorada, tras la incorporación del embajador en Madrid. “Esperemos que sea sólo el nombre y no el resultado”, bromean los macristas de primera hora, en referencia al escaso 17 por ciento obtenido en Misiones.  

Con más del 70 por ciento de los votos, en la otra punta, la Renovación confirmó una decisión que a los lectores de Economis, no sorprendió: irá con boleta corta.

¿Qué es la boleta corta? No tener en la oferta electoral a ninguno de los candidatos a presidente. ¿No es muy arriesgado? Si. Pero es una apuesta a la coherencia de sostener la retórica en los hechos. La Renovación hizo foco -y logró- imponer el sello del misionerismo, que significa, antes que nada, las necesidade de los misioneros.

La conducción política entiende que el centralismo porteño, asentado en la grieta, hace poco y poco entiende las demandas de las provincias. Y que son las provincias las que deben fortalecer esas demandas para que se conviertan en algún momento, en respuestas. Córdoba y Neuquén fluyen en la misma lógica. No debería sorprender que el argumento federal comience a ganar terreno en las discusiones centrales.

No quiere decir que no haya simpatías individuales, ni que los candidatos presidenciales no hagan pie en Misiones. Por el contrario, abundan y abundarán los contactos. El equipo de Alberto Fernández mantuvo diálogos de primer nivel, al otro día llegó Rogelio Frigerio a tantear el ambiente, Lavagna vendrá en la segunda semana de julio, Juan Manuel Urtubey desembarcará el 20 de junio y la propia Cristina vendrá a presentar Sinceramente. También José Luis Espert prepara un regreso después de venir a presentar su libro, según contó Marcelo Delgado, su base local y posible candidato a diputado nacional.

A todos ellos, la Renovación les hará una recepción “misionerista”, con un decálogo de reclamos, fundamentalmente económicos y fiscales, a atender para quien llegue al sillón de Rivadavia. Por eso es vital que quienes representen a Misiones, entiendan los planteos y no defiendan únicamente los intereses de la Rosada, como ocurre ahora con los legisladores de Cambiemos, que obedecen dictados de allá, en lugar de escuchar argumentos de acá.

No queremos votar un no a alguien, sino un sí a un proyecto de provincia. En la grieta no hay voto positivo. Que cada uno tome la decisión de votar al Presidente que quiera, pero que piense que lo que más importa es el voto del misionero, que por eso nos acompañó el 2 de junio”, argumentó Ricardo Wellbach, uno de los hombres fuertes de la Renovación.

En el Gobierno entienden que hay que dar vuelta a la lógica de que todo depende de una oficina en Buenos Aires. El riesgo es alto, pero la convicción es más importante que la conveniencia electoral.

Los resultados electorales obtenidos hasta ahora marcan una verdad ineludible. Gane quien gane, deberá conseguir el respaldo de los gobernadores, porque es ahí donde está el poder político territorial. Este domingo habrá elecciones en Santa Fe -gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales-, con una pulseada mano a mano entre el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. También votarán San Luis, en una disputa entre los hermanos Rodríguez Saá y en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone no tendría problemas para conseguir su reelección. En Formosa, Gildo Insfrán podría conseguir su séptima reelección, en un choque contra Adrián Bogado, quien cerró un acuerdo con el PRO y la UCR, para encabezar la lista a gobernador bajo el sello Frente Amplio.

Hasta ahora, Cambiemos sumó más de una docena de derrotas y el frente de Todos, se alimenta de los votos conseguidos por los gobernadores. La mayoría, salvo en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, obtuvo más del 50 por ciento de los respaldos locales, con el récord en manos de Oscar Herrera Ahuad, que conquistó más del 70 por ciento de los votos. 

La Renovación tendrá, sin embargo, el desafío de remarcar esa diferenciación a la hora de entrar al cuarto oscuro. Hacer entender que para fortalecer ese misionerismo, hacen falta diputados nacionales que lo entiendan y defiendan. Que el concepto de misionerismo no es un simple eslogan, sino una forma de entender la política, el futuro y las raíces.

Quedan pocos días para la definición de los nombres, pero algunos ya trascendieron. En la Renovación son números puestos el intendente de Alem, Diego Sartori, la ministra de Educación Ivonne Aquino, Chela Leyes, militante de Derechos Humanos y la aparición del árbitro internacional Néstor Pitana, por estas horas una de las estrellas de la Copa América que se disputa en Brasil y que lo tuvo como protagonista en el partido de apertura entre el local y la Bolivia de Evo Morales.

Juntos por el Cambio, obviamente llevará a Macri en la boleta. Alfredo Schiavoni es el candidato del PRO. El radicalismo apuntará a varios y surgen algunos nombres que incluso no son muy entusiastas del modelo, como Mario Pegoraro. Suena también, aunque nadie lo da por seguro, que Ramón Puerta quiera anotarse en la lista. 

El Frente de Todos los Fernández, estará representado por el peronismo, el Frente Grande y Kolina, Nuevo Encuentro y el Movimiento Nacional Alfonsinista. Todavía hay posibilidades de que se sume el partido Agrario, que anotó su frente en soledad ante la traba a las Primarias que exigía para dirimir las candidaturas nacionales. Aparentemente el veto vino de Buenos Aires y hay buena sintonía en Misiones. El martes se sabrá. Cristina Britez buscará su reelección. Héctor “Cacho” Bárbaro quiere ser candidato si hay interna.  

Lavagna y Urtubey serán representados por el partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Barrios Unidos, que tendrán a Fernando Fernández como candidato a diputado nacional. El socialista fue el más votado en Posadas del Frente Popular, Agrario y Social. Compartirá con los de Cambiemos, el sinsabor de hacer campaña por otro peronista.

Pero ninguno de ellos arriesga mucho. Es la Renovación la que pone en juego cuatro bancas -una ocupada por la kirchnerista Cristina Britez- y aunque el medio millón de votos es caudal suficiente para retenerlas, el desafío es enorme. Pero el posicionamiento político de cara a una eventual segunda vuelta o ante el nuevo Gobierno, marcará una fortaleza inédita.

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Caso Kicillof: para la Justicia provincial no es determinante que un precandidato viva en territorio bonaerense

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Si tenés sólo algunos segundos, leé este resumen:

  • La Constitución provincial establece que se debe tener 5 años de residencia en la Provincia, requisito que muchos no cumplen.
  • El precandidato de Unidad Ciudadana asegura haber vivido en el municipio de Merlo.
  • Los antecedentes del juez Sergio Torres y del ex gobernador Daniel Scioli.

¿Qué comparten el hoy juez provincial Sergio Torres, el procurador Julio Conte Grand, el precandidato de Unidad Ciudadana Axel Kicillof y el ex gobernador del Frente para la Victoria, Daniel Scioli? Todos tuvieron problemas para probar que cumplían con uno de los requisitos constitucionales para postularse a un cargo público en la principal provincia del país: el de contar con un mínimo de años de residencia en el territorio bonaerense.

¿Y qué hizo la Justicia de la Provincia de Buenos Aires? En varias ocasiones, desde 1983 hasta hoy, la Suprema Corte provincial señaló en sus fallos que el requisito planteado por la Constitución local no es determinante, y habilitó “métodos alternativos” para probar que un candidato vivió en la Provincia. A continuación, un repaso por los argumentos que dio la Justicia bonaerense:

El caso Kicillof

Una nota publicada por el portal El Disenso, que fue compartida más de 2 mil veces en Facebook y tuvo mil comentarios, asegura que Kicillof no puede ser candidato a gobernador de la Provincia porque no cumple con uno de los requisitos: tener cinco años de residencia en el territorio bonaerense. El tema también circuló por Twitter, donde ciertos tuits tuvieron más de 300 retuits, junto a frases como: “Kicillof tiene menos de 5 años de residencia en la Pcia y no puede ser Candidato a Gobernador porque nació en CABA. Por favor hagamos valer las LEYES. Que no jueguen más con nosotros” (sic).

Efectivamente, la Constitución de la Provincia de Buenos Aires dice, en su artículo 121, que quien quiera ser elegido gobernador o vicegobernador debe cumplir estos tres requisitos: “Haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo, si hubiese nacido en país extranjero; tener 30 años de edad; 5 años de domicilio en la Provincia con ejercicio de ciudadanía no interrumpida, si no hubiese nacido en ella”.

Kicillof vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (como se puede ver en este fallo judicial donde informa su domicilio) y votó allí en 2015 y 2017, según el Registro de Infractores de la Justicia Nacional Electoral, donde se constata que el actual diputado nacional cumplió con su deber cívico.

Según sus voceros, el precandidato de Unidad Ciudadana tiene los 5 años de residencia en el Provincia de Buenos Aires, pero no son recientes sino que los cumplió en su infancia. “De chico vivió y su familia fue propietaria de una vivienda en Merlo”, explicaron a Reverso. En una entrevista publicada por el diario Tiempo Argentino, Kicillof detalló: “Siempre fui ahí (…). Después murió mi padre y yo heredé una parte de esa propiedad”En el mencionado artículo 121 de la Constitución, no se indica que los cinco años de domicilio en la provincia deban ser actuales.

El apoderado del Partido Justicialista (PJ), Jorge Landau, dijo a este medio: “Kicillof tiene todos los elementos para ser precandidato”. Ante el pedido de documentos que lo acreditaran, indicó que los presentará este 22 de junio, día en que se vence el plazo para la presentación de listas de precandidatos. Luego, agregó que “la visión de la Justicia de la provincia fue siempre amplia y no restrictiva”.

Torres, nuevo juez con domicilio controvertido

¿Qué pasó en otros casos? La Suprema Corte bonaerense designó en mayo último (ver acá) como juez de ese tribunal a Sergio Torres, que dejó la Justicia federal porteña para pasar a la provincial, y a quien la gobernadora, María Eugenia Vidal, había propuesto para ocupar ese lugar. Esta designación despertó controversia.

En esa decisión, el máximo tribunal de Justicia a nivel provincial aceptó por mayoría como válida una dirección donde Torres dijo vivir. Sin embargo, para confirmarlo, la Corte no necesitó ningún comprobante de un servicio vigente (luz, gas, agua); sólo alcanzó con dos testigos que no eran vecinos y afirmaron que el juez vivía ahí.

Uno de los requisitos para ser juez de la Suprema Corte bonaerense es tener dos años de residencia inmediata en la provincia. La dirección que Torres consignó fue en el partido de Tigre. Pero el ex juez y ahora precandidato a intendente de La Plata por Unidad Ciudadana, Luis Arias, presentó una denuncia donde explica que el edificio que está ubicado en esa dirección estaba en construcción. En julio de 2017, en efecto, en esa dirección había un edificio que no estaba terminado, como se puede ver en el Google Street View.

La denuncia de Arias fue desestimada por la fiscal Ana Medina y finalmente la Suprema Corte designó por 4 a 2 a Torres como juez del máximo tribunal. Los votos en contra fueron de Julio Pettigiani y del presidente del Tribunal, Eduardo De Lázzari, quien argumentó: “Parece desprenderse de los votos con los que disiento que, en última instancia, a esta altura como no es tan importante el requisito de residir en la Provincia de Buenos Aires, la circunstancial invocación de una residencia que se exhibe como dudosa pasa a conformar cuestión secundaria, en todo caso abstracta o finalmente irrelevante”. Y, además, dijo que “semejante conclusión es inaceptable”.

¿Por qué Scioli pudo ser candidato?

Existen antecedentes también que no sólo alcanzan a jueces provinciales sino también a políticos. En 2007, por ejemplo, los apoderados de cinco partidos opositores impugnaron la candidatura a gobernador del entonces vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, al considerar que no cumplía con el requisito de 5 años de residencia en la Provincia de Buenos Aires. Scioli argumentaba, en cambio, que contaba con 13 años de residencia en Ramos Mejía, en el municipio de Morón.

El caso llegó también a la Corte provincial. En octubre de 2007, el máximo tribunal falló por unanimidad que Scioli podía ser candidato y los argumentos confirman la irrelevancia que la Justicia le dio hasta ahora a la residencia.

La jueza Hilda Kogan argumentó que la ley se estaba aplicando ya que, por ser vicepresidente de la Nación, Scioli conocía la Provincia de Buenos Aires porque Argentina es un país federal. En la misma línea, Pettigiani indicó que la Constitución provincial de 1873 buscaba con el requisito de la residencia que los candidatos a gobernador conocieran el territorio y que, con los cambios demográficos, de transporte y de tecnología ocurridos desde ese momento, este punto no era tan necesario.

De Lázzari -a diferencia de lo que votó en el caso Torres- le restó importancia al lugar donde residía Scioli y dijo: “Si el señor Scioli ha concretado su condición de ciudadano, en el lapso estipulado, dentro del país ‑sobre lo que no hay controversia‑, el título que en tal carácter inviste es válido para todas y cada una de las provincias argentinas”Juan Carlos Hitters dijo que el candidato había vivido entre 1963 y 1975 (es decir, desde los 6 hasta los 18 años de edad) en la Provincia en base a documentos presentados por Scioli, que el fallo no detalla. Este juez ya no es parte de la Corte.

De esos siete jueces, hoy quedan cuatro (Kogan, Pettigiani, De Lázzari y Negri). El quinto es Sergio Torres,que recientemente fue beneficiado por la misma Corte Suprema que mostró la misma “flexibilidad” en otros casos sobre el requisito de residencia para ser precandidato a gobernador.
Esta nota es parte de Reverso, el proyecto periodístico colaborativo que une a más de 100 medios y empresas de tecnología para intensificar la lucha contra la desinformación durante la campaña.

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Axel Kicillof: “Hay un déjà vu penoso de los 90”

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 “En Buenos Aires tenemos una costumbre, servir una infusión: Se llama mate”, ríe Axel Kicillof cortando la sobriedad de una mesa con el vicerrector y los decanos de la Universidad Nacional de Misiones que estaban exponiendo la necesidad de reformular el presupuesto universitario para 2019. El mate llegó rápido y también se llevó otro de regalo, hecho en la facultad de Artes de Oberá. Pero volvió a sorprender cuando reveló que también era asiduo tomador del tereré, costumbre que adquirió en Formosa, donde vivió en 1998. En su paso por Misiones se sacó infinidad de fotos, tuvo varias reuniones y se fue como una estrella del rock. Impensado para un ex ministro de Economía.
Kicillof es uno de los hombres fuertes de Unidad Ciudadana, el espacio político que se presentó en Misiones, conformado por el kirchnerismo, el radicalismo alfonsinista, peronismo e independientes. Los decanos y estudiantes fueron los primeros en recibirlo en Posadas, donde llegó junto a Cristina Britez, la referente local del kirchnerismo en el Congreso. Todas las miradas están puestas en su nuevo rol, en el que el economista queda sometido por el político. Pero parece disfrutar. Se sabe candidato y algunos hasta lo quieren en la fórmula presidencial. Pero él repite que las candidaturas deben definirse al final y que incluso Cristina Fernández debe jugar en función de la oposición y no la oposición someterse a su figura.  
Chicanea con los eslóganes del macrismo, prefiere no hablar de la foto del cuarteto de “unidad” entre Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Miguel Ángel Pichetto y responde con rapidez cuando le tocan temas de economía. “El Gobierno de Macri ha puesto a la economía en el centro”, replica en diálogo con Economis
Kicillof asegura que no hay pesada herencia y que, en cualquier instancia, ésta no incluyó endeudamiento. “Y ahora celebran un nuevo crédito del FMI. Argentina ha tomado el mayor préstamo de la historia del Fondo y lo hizo Macri sin necesidad”, subraya.
Se ríe de quienes lo acusan de “trostkista” y retruca: “Algunos que son bien fachos también cuestionan el ajuste”.
“Es un neoliberalismo que no piensa en la universidad para pobres, que genera un daño estructural que va más allá del presupuesto, que tiene que ver con la deserción y con las pymes que se funden”, argumenta.
Pero no está dispuesto a darse por vencido: “Habría que revisar esa idea de que perdimos la batalla cultural. Perdimos por un punto y ganamos la primera vuelta. Tampoco hay que martirizarse”, plantea en una relectura del escenario político que después profundizará. “La campaña de Macri fue plantear la continuidad de lo que hicimos nosotros y por lo menos, se marcó un límite en las cosas que no podían decir”, insiste.

Hay un deja vu penoso de los 90. Son los mismos y las mismas ideas, pero con un discurso morigerado. No es tan desembozado como en los 90, pero ahora hay un ataque deliberado a la política y en los efectos, es neoliberalismo”, compara Kicillof.
“Desde que llegó Macri ha puesto a la economía en el centro del Gobierno. No es que el Gobierno se reduzca a su propuesta económica, porque hemos visto que han puesto en discusión los derechos humanos, lo artístico. Cuando estamos ante un gobierno neoliberal, lo central es la plata, más tratándose de un gobierno de empresarios, de gerentes, el proyecto es básicamente económico y muy de fondo. Han venido a hacer una transformación estructural de la Argentina, convertirla en un país donde se extraen recursos naturales, se exporta al exterior y después los traen elaborados desde allá, como en épocas coloniales. Financierización y concentración de los ingresos tanto en los estamentos sociales como geográficamente en la región portuaria, en Buenos Aires. Ese modelo se va a expresando a través de diferentes medidas, una clásica es el ajuste presupuestario, que es el origen de este Gobierno, el fuerte endeudamiento, estos son elementos claves. Pero termina siendo político, porque explicar estas cosas a quien no tiene formación económica, y que los economistas del Gobierno se la hacen difícil. Hay una vieja frase de Jauretche: “Si a un economista no le entendés lo que te está diciendo, te está estafando”.
“Es un momento y no escapa a nadie, en el que el Gobierno no puede disimular dónde nos trajeron, de manera innecesaria. Se ha firmado el acuerdo más gigante de toda la historia del FMI. Es la primera vez que un Presidente festeja un acuerdo con el FMI, que presta plata en momentos de crisis. Es decir que la magnitud del acuerdo habla de la magnitud de la crisis. Si un problema no había en la famosa herencia era el endeudamiento. Nos habíamos desendeudado de una forma fantástica y sin precedentes. Dejamos el país con una deuda del 40 por ciento en relación al PBI y ahora se habla de estar en el cien o arriba, que son niveles trágicos de deuda. Y esa plata no viene sola, sino con condicionamientos, que son los que nos quieren hacer votar ahora en el Presupuesto. Cuando un presidente te dice: “Tranquilos, que no vamos a un default”, es como que un médico te diga: “Tranquilo, que no tenés un cáncer”. ¿Quién te preguntó? Los inversores extranjeros se están preguntando si la deuda que tomó Macri se puede pagar. Un problema que inventó el propio Macri”.
 
¿Cómo se reconstruye, más allá del kirchnerismo y con el Presidente preparado para competir?
Macri ya ha demostrado que no tiene problemas con el kirchnerismo, sino con el peronismo y el campo popular. Ya no habla de los doce años, sino de los últimos 70 años, atribuyendo todas las desgracias de la Argentina al peronismo. Tiene una memoria selectiva, porque se olvida de hablar de golpes de Estado y de varios gobiernos con la misma política que tiene él, que fue cuando la Argentina más cayó. Gobiernos neoliberales que los omite. La reconstrucción, como el campo popular es amplio, tenemos muchos dirigentes, muchos puntos de vista, somos políticos y con una militancia activa, las relaciones son agitadas. Ponernos de acuerdo se complica, pero lo sabemos hacer.
¿Va más allá de Cristina?
Si, por supuesto. Esto es el lanzamiento de Unidad Ciudadana. Creemos que de lo que se trata es de armar un gran frente, militante, con inserción en las diferentes problemáticas que está generando el macrismo, en el sistema productivo, los jubilados, las universidades, diverso y muy amplio, pero con una columna vertebral que desde nuestro punto de vista proviene del peronismo, pero es más amplio que el peronismo. Es un frente que pueda ponerle un dique al Gobierno de Macri y las políticas que está aplicando. Después, más adelante se tiene que construir, puede que con los mismos actores, puede que no, un frente electoral. Recién después los candidatos. Me dicen “júntense todos” y a veces las candidaturas dividen, porque hay un solo cargo y tres dirigentes. Cristina si, Cristina no, es funcional al Gobierno de Macri, aunque hay algunos que quizás tengamos ese anhelo. Cristina ha sido una gran presidenta, dirigente extraordinaria y como militante lo es. Estas cosas hay que postergarlas.

Para Kicillof no se debe pensar en las elecciones del año que viene, sino en cómo frenar al Gobierno inmediatamente. “Si el Gobierno sigue aplicando estas políticas, vamos a estar mucho peor. Ya está admitiendo un megacanje. El blindaje ya lo tenemos y el déficit cero está planteado. Lo primero que hay que hacer es impedir que esto se siga agravando. Macri terminará su mandato con un país más pobre y más endeudado. Para el año tendremos un crecimiento “no positivo”. La economía se encoge y lo peor es la distribución de los ingresos. Todos nos vamos a empobrecer, pero unos más que otros”.  
 
 ¿Te sentís reivindicado? ¿El chico comunista contra el Messi de las finanzas que se fue con una millonaria deuda?
El Messi que pusieron resultó un poco cachuzo. O quizás fue un Messi. ¿Quién te dice? Hay que ver cuanta plata ganó él. Pero si queda claro que no jugó para el equipo. Yo vengo militando en el peronismo, en el kirchnerismo hace tiempo y me han tratado de perseguir, de correr, de keynesiano, marxista, comunista, chavista, judío, rubio, petiso, todo lo que quieras para encasillarme y tratar de desprestigiar lo importante que era la gestión de un gobierno que tenía objetivos muy claros y que algunos cumplió de manera bastante aceptable. Me parece que ante una crisis mundial incluso mucho más grave que la que Macri está atravesando, porque hoy el mundo está creciendo y a nosotros nos tocó el estallido de 2008 y la caída del precio de las comoditties en 2014 y logramos que eso no afectará a los sectores que el Estado tiene que cuidar. Una crisis alguien la termina pagando y nuestra obsesión era que no la pagaran ni los jubilados ni los más vulnerables, ni el laburante, ni la pyme nacional o el productor de las economías regionales. Hemos tenido un resultado muy aceptable.
 
¿Sentís una deuda pendiente con las economías regionales? ¿Precio de la yerba? ¿precio de las exportaciones? Varias demandas que no fueron resueltas…
La política de Macri sirve para ponerlo en su justa medida.  Cuando a uno le toca gobernar, te enfrentás a muchos reclamos. Cuando la economía va bien hay sectores a los que les va muy bien, sectores que te reclaman mejoras y hay otros que pueden estar mal. Lo que nos permite mostrar el Gobierno de Macri por efecto comparativo es que muchas de las políticas que tal vez pensaban los propios sectores que iban a ser buenísimas, eran un desastre: Devaluar, bajar los salarios, quitar las retenciones. Cuando uno observa como están las economías regionales, terminó empeorando. Los productores que venden al mercado interno, venden en peso, pero pagan en dólares y la devaluación los está quebrando. Hay que preguntarse si a toda la cadena primaria le hacía falta lo mismo. La distribución del ingreso, aunque muchos se quejaban, resultaba muy buena para los productores primarios. Después, a los exportadores le dijeron que íbamos a insertarnos en el mundo. Pero insertarnos en el mundo, resultó pedirle plata al FMI y que te maneje la economía. No habían avisado la letra chica. Nos faltaron muchas cosas, pero nunca dejamos de pensar en los productores primarios, sobre todo en épocas de crisis. Terminamos con la economía creciendo, sin pérdida de empleo ni salario. Ahora Macri que dijo: jodanse, libre mercado y sálvese quien pueda. Se salvaron solo el Gobierno y sus amigos.
 
Dijiste que no se perdió la “batalla cultural” ¿Qué significa esa relectura?
Sin lugar a dudas, cuando uno mira la historia, sin dejarse llevar por el predominio que tiene Macri en los medios de comunicación, uno puede ver que la elección de 2015 se perdió, pero ese famoso “No vuelven más”, está asociado a que perdimos 80 a 20. El ballotage se perdió por un punto y las primarias las ganó Daniel Scioli. Acá en Misiones el Frente para la Victoria ganó claramente. No nos fuimos en el marco de un rechazo ni fracaso. El que está fracasando es Macri. Cristina se fue con una aceptación del 60 por ciento. Macri no llega al 30 y tiene todo a favor, gobierna la capital, Buenos Aires, un préstamo de cien mil millones de dólares, lo apoyan grandes potencias y nos ha pedido que nos enamoremos de Christine Lagarde. Yo, paso. Lagarde me representa a los acreedores internacionales que vienen a exprimir al país.  

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