BANCO MUNDIAL

Lanzan un espacio de asistencia técnica para potenciar el desarrollo de las finanzas sostenibles

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La CNV y el Banco Mundial lanzan un espacio de asistencia técnica

El presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Adrián Cosentino, y el director del Banco Mundial (BM) para Argentina, Paraguay y Uruguay, Jordan Schwartz, dieron comienzo al programa de Asistencia Técnica que se propone fomentar los instrumentos de finanzas sostenibles en el mercado de capitales.

El encuentro virtual contó con la moderación de Florencia Puch, subgerente de Gobierno Corporativo de CNV y especialista en Finanzas Sostenibles, mientras que Cindy Paladines, especialista en Sector Financiero del BM, moderó algunas de las preguntas de los más de 100 participantes. El cierre estuvo a cargo de Matías Isasa, director de la CNV.

“Desde nuestra Comisión este no es solo un tema prioritario sino que, con gran satisfacción, puedo sintetizar logros concretos de la agenda estratégica, como normativas específicas, vehículos de inversión colectiva, productos e instrumentos bien ajustados a las modalidades de demanda que deben ser atendidas e incorporadas”, dijo Cosentino.

El funcionario destacó el avance significativo en la materia pero agregó que “hay mucho para seguir haciendo, y las finanzas verdes ocupan un lugar central en el programa de federalización que estamos trabajando con varias provincias, bancos, bolsas de comercio, fondos de garantía y otros actores de la esfera productiva y civil”.

El programa prevé fortalecer la estrategia sustentable local, direccionada a la implementación de nuevas prácticas que permitan mayor transparencia y promoción de instrumentos financieros innovadores con impacto ASG (factores ambientales, sociales y de gobernanza), que además represente mayor inclusión de nuevos actores financieros en la economía local.

Por su parte, Schwartz agradeció a los colegas de CNV “por compartir este proceso con nosotros” y añadió que “queremos compartir lo que sabemos, dado que tenemos una historia larga intentando intervenir en los riesgos ambientales y sociales con instrumentos financieros”. También recordó que el BM diseñó en 2008 los bonos verdes, apuntando al cambio climático.La iniciativa se enmarca dentro de la agenda estratégica de la CNV de relacionarse con los organismos multilaterales, así como también es fruto del trabajo codo a codo con el BM para coordinar distintos talleres pensados para que participen los actores relevantes en el mercado de instrumentos sostenibles.

Asimismo se propone impulsar nuevos instrumentos que, a la vez de fomentar la consolidación de un mercado doméstico robusto, puedan traccionar recursos hacia sectores de la economía en el que tradicionalmente no intervienen.

Isasa, a su vez, abogó por seguir avanzando en el “desarrollo de una industria de financiamiento sostenible”, dado que “hoy es importante pero mañana será excluyente pues los empresarios que no se adecuen a los factores ASG no podrán financiarse”. Resaltó que el organismo cuenta con cuatro fondos comunes de inversión ASG aprobados y otros tres están en la etapa de revisión.

El organismo financiero internacional y la CNV realizarán consultas, talleres, y seminarios con los actores, organizaciones, y entidades del sector privado local para medir el interés en instrumentos y herramientas ASG. El puntapié inicial dado hoy continuará en 2022 con un amplio programa de propuestas

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Los sistemas de seguimiento de deuda demuestran ser inadecuados

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El 40 % de los países de ingreso bajo no han publicado datos de su deuda soberana durante más de dos años. Un nuevo informe del Banco Mundial presenta una evaluación completa de la transparencia de la deuda en estas economías, y proporciona una hoja de ruta para los responsables de formular políticas sobre cómo aumentar la transparencia de la deuda.

En un contexto de niveles récord de deuda soberana, se observan enormes brechas en los sistemas de seguimiento de deuda. La presentación de informes incongruentes representa un riesgo adicional para los países más pobres

En un momento en que la deuda soberana de los países más pobres ha alcanzado niveles extremadamente altos, los sistemas mundiales y por país para realizar su seguimiento demuestran ser inadecuados. Estas brechas hacen más difícil evaluar la sostenibilidad de la deuda, y en los países sobreendeudados reestructurar la deuda de manera inmediata y generar una recuperación económica duradera, según un nuevo informe del Banco Mundial.

El informe, Debt Transparency in Developing Economies (La transparencia de la deuda en las economías en desarrollo), constituye la primera evaluación integral de los sistemas mundiales y nacionales de supervisión de la deuda soberana. Según esta publicación, la vigilancia de la deuda hoy depende de una combinación de bases de datos con diferentes normas y definiciones y distintos grados de confiabilidad, confeccionadas por diversas organizaciones. Estas incongruencias dan lugar a grandes variaciones en los registros de la deuda disponibles públicamente en las economías de ingreso bajo: alcanzan hasta el 30 % del PIB de un país, en algunos casos.

“Los países más pobres saldrán de la pandemia de COVID-19 con las cargas de deuda más grandes de las últimas décadas, pero una transparencia limitada de la deuda retrasará aspectos críticos como la conciliación y la reestructuración de la deuda”dijo David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “Mejorar la transparencia de la deuda requiere un marco sólido de gestión de la deuda pública, un registro y sistemas de gestión de la deuda integrados, y mejoras en la supervisión mundial de la deuda. Las instituciones financieras internacionales, los deudores, los acreedores y otras partes interesadas, tales como las agencias de calificación crediticia y la sociedad civil, tienen que desempeñar un papel clave para fomentar la transparencia de la deuda”.

Según el estudio, el 40 % de los países de ingreso bajo no han publicado datos de su deuda soberana durante más de dos años, y muchos de aquellos que  la publican tienden a limitar la información a la deuda del Gobierno central. Muchos países en desarrollo están recurriendo cada vez más a préstamos respaldados por recursos, con los cuales los Gobiernos aseguran la financiación poniendo futuros flujos de ingresos como garantía. Los préstamos respaldados por recursos representaron un 10 % de los nuevos préstamos en la región de África al sur del Sahara entre 2004 y 2018. Más de 15 países tienen dicha deuda, pero ninguno proporciona detalles sobre los acuerdos de garantía.

Los bancos centrales también están utilizando herramientas de política monetaria, tales como acuerdos de recompra y swaps, a fin de facilitar la deuda pública externa. Pero esta deuda no está claramente identificada en los balances de los bancos centrales ni surge de las bases de datos de las instituciones financieras internacionales. Los mercados internos de deuda de las economías más pobres tampoco son transparentes: según el informe, solo el 41 % de estas economías utilizan subastas de mercado como el principal canal para emitir deuda interna. Y los países que utilizan subastas solo divulgan información irregular a los inversores.

El Grupo Banco Mundial ha considerado desde hace mucho tiempo a la transparencia de la deuda un paso fundamental del proceso de desarrollo de los países, dado que esta facilita nuevas inversiones, mejora la rendición de cuentas y contribuye a reducir la corrupción. El Sistema de Notificación de la Deuda global del Banco Mundial sigue siendo la única fuente más importante de información verificable acerca de la deuda externa de los países de ingreso bajo y mediano. Todos los países que reciben financiamiento del Banco Mundial —más de 100— deben informar los detalles de la deuda externa de cualquier organismo gubernamental. Asimismo, la Política de Financiamiento Sostenible para el Desarrollo del Banco Mundial incentiva a los países que pueden recibir asistencia de la AIF a implementar medidas de política sobre desempeño concretas a fin de mejorar la transparencia de la deuda, la sostenibilidad fiscal y la gestión de la deuda.

Lograr una supervisión eficaz de la deuda no será sencillo, pero puede lograrse. El informe incluye una lista detallada de recomendaciones, clasificadas en función de su urgencia. Entre ellas se destacan: publicar estadísticas de la deuda pública y la deuda con garantía pública con una periodicidad anual; fomentar la coordinación de la recopilación de datos y la presentación de informes, e implementar sistemas integrados de registro y gestión de la deuda que se ajusten a la normativa internacional.

Sitio web: La transparencia de la deuda en las economías en desarrollo (i)

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La deuda de los países de bajos ingresos aumenta a un récord de $860 mil millones de dólares en 2020

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La reducción, la reestructuración y la transparencia de la deuda son necesarias para ayudar a los países de bajos ingresos a superar los desafíos de la deuda

Los gobiernos de todo el mundo respondieron a la pandemia de COVID-19 con paquetes masivos de estímulo fiscal, monetario y financiero. Si bien estas medidas estaban destinadas a abordar la emergencia sanitaria, amortiguar el impacto de la pandemia en los pobres y vulnerables y poner a los países en el camino de la recuperación, la carga de la deuda resultante de los países de bajos ingresos del mundo aumentó un 12% a un récord de $ 860 mil millones. en 2020, según un nuevo informe del Banco Mundial.

Incluso antes de la pandemia, muchos países de ingresos bajos y medianos se encontraban en una posición vulnerable, con una desaceleración del crecimiento económico y una deuda pública y externa en niveles elevados. El saldo de la deuda externa de los países de ingresos bajos y medianos combinados aumentó un 5,3% en 2020 a 8,7 billones de dólares. Según el nuevo informe International Debt Statistics 2022 , se necesita un enfoque integral para la gestión de la deuda para ayudar a los países de ingresos bajos y medianos a evaluar y reducir los riesgos y alcanzar niveles de deuda sostenibles.

Necesitamos un enfoque integral del problema de la deuda, incluida la reducción de la deuda, una reestructuración más rápida y una mayor transparencia ”, dijo el presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass. Quien afirmó que “los niveles de deuda sostenibles son vitales para la recuperación económica y la reducción de la pobreza“.

El deterioro de los indicadores de la deuda fue generalizado y afectó a países de todas las regiones. En todos los países de ingresos bajos y medianos, el aumento del endeudamiento externo superó el ingreso nacional bruto (INB) y el crecimiento de las exportaciones. La relación deuda externa / INB de los países de ingresos bajos y medianos (excluida China) aumentó a 42% en 2020 desde 37% en 2019, mientras que su relación deuda / exportaciones aumentó a 154% en 2020 desde 126% en 2019.

En respuesta a los desafíos sin precedentes planteados por la pandemia y a instancias del Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en abril de 2020, el G20 lanzó la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) para brindar apoyo temporal de liquidez a los países de bajos ingresos. Los países del G-20 acordaron extender el período de aplazamiento hasta fines de 2021. En noviembre de 2020, el G20 acordó un Marco Común para Tratamientos de Deuda más allá del DSSI, una iniciativa para reestructurar situaciones de deuda insostenible y brechas de financiamiento prolongadas en países elegibles para DSSI. países.

En general, en 2020, las entradas netas de acreedores multilaterales a países de ingresos bajos y medianos aumentaron a 117.000 millones de dólares, el nivel más alto en una década. Las entradas netas de deuda pública externa a los países de bajos ingresos aumentaron un 25% a 71.000 millones de dólares, también el nivel más alto en una década. Los acreedores multilaterales, incluido el FMI, aportaron 42.000 millones de dólares en entradas netas, mientras que los acreedores bilaterales aportaron 10.000 millones de dólares adicionales.

“Las economías de todo el mundo se enfrentan a un desafío de enormes proporciones debido a los niveles de deuda elevados y en rápido aumento ”, dijo Carmen Reinhart, vicepresidenta sénior y economista en jefe del Grupo del Banco Mundial. Afirmó que “los formuladores de políticas deben prepararse para la posibilidad de sobreendeudamiento cuando las condiciones del mercado financiero se vuelvan menos benignas, particularmente en los mercados emergentes y las economías en desarrollo“.

Una mayor transparencia de la deuda es fundamental para abordar los riesgos que plantea el aumento de la deuda en muchos países en desarrollo. Para facilitar la transparencia, International Debt Statistics 2022 se amplió para proporcionar datos más detallados y desglosados ​​sobre la deuda externa que nunca. Los datos ahora ofrecen el desglose del saldo de la deuda externa de un país prestatario para mostrar el monto adeudado a cada acreedor oficial y privado, la composición monetaria de esta deuda y los términos en los que se otorgaron los préstamos. Para los países elegibles para DSSI, el conjunto de datos se amplió para incluir el servicio de la deuda diferido en 2020 por cada acreedor bilateral y los pagos mensuales proyectados del servicio de la deuda que se les adeuda hasta 2021. El Banco Mundial también publicará pronto una nueva Transparencia de la deuda en el informe de Economías en desarrollo que evalúa los desafíos de transparencia de la deuda en los países de bajos ingresos y presenta una lista detallada de recomendaciones para abordarlos.

International Debt Statistics (IDS) es una publicación anual de larga data del Banco Mundial que presenta estadísticas y análisis de la deuda externa para los 123 países de ingresos bajos y medianos que informan al Sistema de Información de la Deuda del Banco Mundial (DRS).

Respuesta del Grupo del Banco Mundial al COVID-19

Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, el Grupo del Banco Mundial ha invertido más de $ 157 mil millones para combatir los impactos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia, la respuesta a la crisis más rápida y más grande de su historia. El financiamiento está ayudando a más de 100 países a fortalecer la preparación para una pandemia, proteger a los pobres y los empleos, e impulsar una recuperación amigable con el clima.

El Banco también está apoyando a más de 50 países de ingresos bajos y medianos , más de la mitad de los cuales están en África, con la compra y despliegue de vacunas COVID-19, y está poniendo a disposición $ 20 mil millones en financiamiento para este propósito hasta el final de 2022.

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El Banco Mundial prevé un crecimiento de 7,5% para la Argentina en 2021

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El Banco Mundial proyecta un crecimiento para la Argentina de 7,5% en 2021 y una desaceleración que llevaría el alza del PIB a apenas 2,6% el año próximo, en un contexto de recuperación global tras la pandemia.

Los datos surgen del nuevo informe regional elaborado por el organismo multilateral presentado esta tarde en conferencia de prensa por el economista jefe de América Latina y el Caribe, William Maloney, en la antesala de la reunión anual conjunta del FMI y el Banco Mundial, que tendrá lugar la semana próxima.

Según el análisis, a la Argentina le demandaría al menos dos años recuperar lo perdido en 2020 por el impacto del Covid-19, y tres años para volver a niveles similares a los de 2018.

En la rueda de prensa, Maloney, al ser consultado sobre el tema precios, dijo que no ve riesgos de una hiperinflación en la Argentina y opinó que un acuerdo con el FMI permitirá anclar expectativas.

“No veo riesgo de hiperinflación, la inflación está en alrededor del 50%, pero el Gobierno sigue contando con algunas herramientas para evitar que la crisis se profundice”, consideró el economista jefe del Banco Mundial.

En este sentido, Maloney indicó que “llegar a un acuerdo con el FMI anclará expectativas, reduciendo más los riesgos” en el corto plazo.

No obstante, señaló que la Argentina sufre “problemas estructurales de largo plazo” y recordó que en la última década previa a la pandemia el crecimiento “no fue tan rápido”.

Según el análisis del nuevo informe, denominado “Recobrar el crecimiento: Reconstruyendo economías dinámicas pos-Covid con restricciones presupuestarias”, a la Argentina le demandaría al menos dos años recuperar lo perdido en 2020 por el impacto del Covid-19, y tres años para volver a los niveles de fines de 2018.

A nivel regional, las previsiones de crecimiento para 2021 se han actualizado durante el verano (boreal) y se espera que el crecimiento regional se sitúe en 6,3 % este año, con lo que prácticamente se recuperarían las pérdidas del 6,7 % de 2020, indicaron desde el Banco Mundial.

Según el organismo, “la crisis de la Covid-19 se sumó a otra “década perdida de bajo crecimiento, lo que sugiere problemas estructurales más profundos”.

Desde 2010 hasta que se desató la pandemia, los países de América Latina crecieron en promedio 2,2% anual, mientras que resto del mundo marcó una mejora de 3,1 %.

“Los pronósticos para 2022 y 2023 para la región son igualmente mediocres: 2,8 % y 2,6 % respectivamente”, indicó el organismo.

El Banco Mundial sostuvo que “la deslucida recuperación, sumada a las bajas tasas de crecimiento de la década anterior, sugiere la existencia de problemas estructurales internos en la región y apunta a la urgencia de abordar la lista de déficits internos ampliamente conocidos en materia de infraestructura, educación, política energética, capacidad empresarial e innovación, y de afrontar al mismo tiempo algunos nuevos retos relacionados con el cambio climático”.

Según el informe, “dadas las vigorosas recuperaciones de los principales socios comerciales, las bajas tasas pasivas de interés mundiales y la perspectiva de otro super ciclo de los productos primarios, habría cabido esperar que las tasas de crecimiento fueran 1,5 puntos porcentuales más altas”, aunque los rebrotes de la pandemia ponen en tela de juicio estás expectativas.

El Banco Mundial advirtió también que “una reaparición del virus provocaría nuevas caídas en el nivel de actividad económica, no sólo por las medidas de los Gobiernos para hacer respetar el distanciamiento físico, sino también porque la mitad de la disminución de la actividad se debe al distanciamiento voluntario, por miedo a la enfermedad”.

Entre las “reformas fundamentales” alentadas, el informe señala la ineficiencia en el gasto y en las contrataciones públicas.

En particular, “la contratación pública de bienes, servicios y bienes de capital representa, por término medio, el 30 % del gasto y es, con frecuencia, una fuente de despilfarro, mala gestión y, en algunos casos, corrupción”, alerta el informe.

“El gasto ineficiente debido a sobornos y presupuestos inflados parece ser enorme: alrededor del 26 % sobre el costo de los proyectos. Las simulaciones del Banco Mundial estiman un ahorro de entre el 16 % y el 22 % con sencillas modificaciones de las prácticas y sin cambiar las leyes actuales de contratación del sector público”, advirtió el Banco Mundial.

“No se trata de recortar el gasto de forma generalizada -como se ha hecho tantas veces a lo largo del tiempo, y que ha resultado en fuertes efectos contractivos-, sino hacer un mejor uso de los recursos existentes”, concluyó el organismo multilateral, entre otras recomendaciones.

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Para David Malpass la salida de la crisis del Covid-19 pasa por invertir en la formación de las personas y aprovechar la revolución digital

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El presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, habló sobre los principales desafíos y las oportunidades para construir una recuperación resiliente e inclusiva para todos

Malpass describe formas de impulsar el crecimiento, combatir los retrocesos en la igualdad de género y el desarrollo humano, abordar la creciente desigualdad y el cambio climático

El presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, calificó hoy nuestra era actual de alta desigualdad y retrocesos en el progreso del desarrollo global como una “época de agitación”, y describió los pasos para ayudar a impulsar el crecimiento económico, acortar la crisis, reanudar desarrollo, y sentar una base sólida para un futuro más próspero y mejor preparado para desastres globales como COVID19.

“Los retrocesos en el desarrollo amenazan la vida, el empleo, los medios de vida y el sustento de las personas. En muchos lugares del mundo, la pobreza está aumentando, los niveles de vida y las tasas de alfabetización están disminuyendo, y los logros anteriores en materia de igualdad de género, nutrición y salud están retrocediendo. Para algunos países, la carga de la deuda era insostenible antes de la crisis y está empeorando. En lugar de ganar terreno, los pobres se están quedando atrás en una tragedia mundial de desigualdad. Esta drástica reducción del progreso económico y social está creando una época de agitación en la economía, la política y las relaciones geopolíticas “.

Hablando en Jartum como el primer presidente del Grupo del Banco en visitar Sudán en casi 40 años, Malpass destacó los avances recientes que ha logrado el país. “En los últimos años, han realizado un tremendo esfuerzo para poner a la gente en un camino hacia adelante, en medio de condiciones muy adversas. Hace dos años, el gobierno de transición de Sudán heredó una economía y una sociedad profundamente dañadas que habían sufrido décadas de conflicto y aislamiento. Incluso cuando la gente resolvió romper con el pasado, Sudán enfrentó vientos en contra extraordinarios: de la pandemia de COVID-19, de una plaga de langostas, de inundaciones sin precedentes y una afluencia de refugiados que escapaban del conflicto desde el otro lado de la frontera “.“Sin embargo, el país siguió adelante con reformas audaces, volviendo a comprometerse con la comunidad internacional, liquidando los atrasos del Banco Mundial con la ayuda de un préstamo puente de EE. UU. Y en junio alcanzó el punto de decisión para la iniciativa de los países pobres muy endeudados, o HIPC. Si bien queda mucho trabajo por delante, felicito a las autoridades sudanesas, civiles y militares, por sus esfuerzos y logros en el trabajo conjunto hacia un futuro mejor. Es fundamental evitar deslizamientos políticos porque no hay desarrollo sin paz y estabilidad. También me gustaría reconocer la notable resistencia del pueblo sudanés: su impulso para construir un Sudán mejor a pesar de los desafíos es realmente inspirador “.

Malpass señaló que la pandemia mundial ha cobrado un precio masivo en la pobreza: “ La crisis del COVID-19 ha resultado en un aumento de las tasas de pobreza nuevamente después de décadas de constante declive. Ha empujado a casi 100 millones de personas a la pobreza extrema, y ​​varios cientos de millones más se han vuelto pobres, muchos de ellos en países de ingresos medios ”.

Señaló que, si bien es posible un cambio de rumbo, persisten los riesgos. Recordó cómo la mortal gripe española de 1918-20 fue seguida por un crecimiento económico extremadamente rápido, pero también por una desigualdad más amplia y peligrosas vulnerabilidades financieras que culminaron en la prolongada Gran Depresión.

Malpass planteó una pregunta a la comunidad internacional: ¿Qué debemos hacer para impulsar un crecimiento inclusivo, de base amplia y sostenible y evitar una década perdida para el desarrollo? “Primero, necesitamos un mayor enfoque en las prioridades clave , con claridad sobre cómo las abordamos y las medimos … Y segundo, necesitamos una escala mucho mayor para lograr un impacto “.

Malpass señaló cuatro áreas en las que una acción decidida debería marcar la diferencia: lograr la estabilidad económica; aprovechar la revolución digital; hacer que el desarrollo sea más ecológico y sostenible; e invertir en las personas .

Logra la estabilidad económica

Malpass señaló que muchos países en desarrollo hicieron esfuerzos extraordinarios para apoyar a su gente y mantener la actividad económica durante la pandemia. “Muchos han ido más allá de lo que podían pagar, especialmente porque la deuda en las economías en desarrollo estaba en niveles récord cuando golpeó la pandemia”.

Cuando la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda, o DSSI, expire a fines de este año, los países de bajos ingresos que reanuden los pagos del servicio de la deuda verán reducirse su espacio fiscal para comprar vacunas y financiar otros gastos prioritarios, dijo Malpass . “Es hora de buscar una consolidación fiscal gradual y orientada a las personas y reestructurar la deuda insostenible. La implementación mejorada y acelerada del Marco Común del G20 será fundamental en este frente “.

Malpass pidió una mayor cooperación global, incluida la participación del sector privado, para proporcionar alivio de la deuda a los países más pobres del mundo y financiar inversiones que mejoren el crecimiento. “En Sudán, por ejemplo, la cooperación global que incluyó a EE. UU., Francia y el Reino Unido ayudó al país a liquidar sus atrasos con el Banco Mundial, el FMI y otras IFI, lo que hizo posible más de 50.000 millones de dólares en alivio de la deuda en lo que será el país HIPC más grande. iniciativa alguna vez “.

Además de una mejor gestión de la deuda, Malpass dijo que los países deben eliminar el gasto público derrochador, hacer que la prestación de servicios sea más eficiente y reasignar los recursos públicos a sus usos más productivos. “Este es también un momento para que la gestión proactiva de la deuda vuelva a perfilar los pagos mientras las tasas de interés internacionales se mantienen bajas. Es necesario que haya pasos concretos para mejorar la transparencia de los contratos de deuda, aumentar la rendición de cuentas y garantizar que las decisiones se basen en información completa. Los países de ingresos más bajos deben priorizar el financiamiento concesional y evitar el financiamiento a altas tasas de interés que se ha vuelto cada vez más problemático. Enfocar esta agenda para cada país y medir el progreso será fundamental ”.

Aproveche la revolución digital

La adopción más rápida de soluciones digitales puede expandir radicalmente el acceso a la financiación y crear nuevas oportunidades económicas, dijo Malpass , y señaló que las soluciones digitales pueden aumentar la competencia en los mercados de productos y permitir que las personas vendan servicios en línea, conectándolos con los mercados nacionales y globales. “Apoyar esta transformación requiere muchas acciones a escala : invertir en infraestructura digital, eliminar los monopolios en el sector de las telecomunicaciones, proporcionar identificaciones nacionales y crear un entorno regulatorio propicio”.

“La revolución digital también puede transformar el sector público. Por ejemplo, permite un replanteamiento radical de los sistemas de redes de seguridad. En todo el mundo, vemos que los programas pasan de la entrega en especie y en efectivo a la entrega digital, directamente a las cuentas bancarias de las personas o visibles en sus teléfonos. Asimismo, tanto en el sector formal como informal, los nuevos sistemas de pago permiten realizar compras diarias a través de teléfonos, utilizando códigos QR y otras tecnologías. Kenia y muchos otros países africanos tienen una amplia experiencia en esto ”, dijo Malpass .

Hacer que el desarrollo sea más ecológico y sostenible

Malpass señaló que la comunidad internacional está firmemente comprometida con frenar el aumento del carbono atmosférico y reducir los impactos climáticos en los más vulnerables. “Un paso clave es detener la creación de nuevas plantas de carbón, desmantelar las existentes y sustituirlas por fuentes de electricidad más limpias. Debemos apoyar a los países en una transición “justa”, que incluye el cuidado de los trabajadores afectados “.

“Este es también el momento de revitalizar las reformas del sector energético, a menudo estancadas. Los subsidios a la energía son costosos y distorsionan, mientras que su eliminación debe hacerse de manera que resuelva las ineficiencias subyacentes y aumente el acceso. El objetivo de una energía limpia y asequible requiere competencia en la generación y distribución de electricidad, así como un regulador verdaderamente independiente … El transporte es otra fuente importante de emisiones. Con una mayor urbanización esperada en los países en desarrollo, la infraestructura y el diseño de las ciudades pueden marcar una diferencia enorme. En lugar de metrópolis en expansión donde los viajeros pasan horas en la carretera, los gobiernos pueden apuntar a ciudades más compactas con sistemas de transporte público eficientes y limpios.

En los esfuerzos por el cambio climático, tanto de mitigación como de adaptación, y el esfuerzo de desarrollo de manera más amplia, debemos priorizar y enfocar los esfuerzos para lograr el mayor impacto por dólar gastado y buscar soluciones que sean rápidamente escalables “.

Invertir en las personas

Malpass destacó la importancia de invertir en la salud y la educación a largo plazo de las personas: la agenda del capital humano. “El fortalecimiento de los sistemas de educación y salud requiere algo más que proporcionar recursos presupuestarios de manera eficiente y priorizada . Por ejemplo, es importante alinear los incentivos para los maestros y los proveedores de atención médica, públicos o privados, con las necesidades de las personas a las que sirven. Y encontrar soluciones escalables para mejorar la atención médica y mejorar la calidad de la educación, incluso a través del aprendizaje a distancia, también es fundamental.

 En ningún lugar es más importante la acumulación de capital humano que en los países afectados por conflictos, donde vive la mayoría de las personas pobres en la actualidad. Ayudar a los refugiados y las comunidades de acogida es una prioridad clave. La seguridad es esencial, pero los soldados no pueden ganar la batalla del desarrollo. Es más probable que el cambio provenga de pequeñas victorias obtenidas en millones de hogares a lo largo del tiempo “.

Malpass señaló el papel que puede desempeñar el Grupo del Banco Mundial. “El Grupo del Banco Mundial está dotado y posicionado de manera única para apoyar a los países con las cuatro prioridades que he esbozado: a través de finanzas y conocimientos para los gobiernos, al tiempo que moviliza al sector privado. Tenemos una experiencia inigualable trabajando con países, utilizando expertos técnicos en todos los sectores clave “.

Combatir reversiones en desarrollo

“Esta crisis sin precedentes ha puesto en marcha una época convulsa. Las muchas opciones en los próximos años determinarán si los países en desarrollo sufrirán una década perdida o si pueden marcar el comienzo de un rápido crecimiento y transformación económica ”, dijo Malpass .

Para tener éxito se requiere la participación activa de los sectores público y privado en todos los países, sociedades civiles y fundaciones, de hecho, toda la comunidad internacional trabajando en conjunto. Estos esfuerzos requieren que los líderes sean ambiciosos para la prosperidad de las personas. Y requieren enfoque y escala a lo largo de nuestro trabajo de desarrollo”.

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