BANCO MUNDIAL

El cambio climático podría obligar a 216 millones de personas a migrar dentro de sus propios países para 2050

Compartí esta noticia !

El Banco Mundial advierte sobre la migración que puede generar el cambio climático

Los efectos del cambio climático pueden empujar la migración de 17 millones de personas en América Latina hacia 2050, dentro de un total de 216 millones en todo el mundo, advirtió hoy el Banco Mundial, que, sin embargo, estima que la adopción de medidas fuertes sobre el tema puede corregir esa posibilidad en porcentajes importantes.

La escasez de agua, la disminución de la producción agrícola y el aumento del nivel del mar pueden provocar el desplazamiento de personas en verdad ya para 2030, alertó el BM, que tiene sede en Washington.

Según las predicciones, para 2050, África subsahariana podría tener hasta 86 millones de migrantes climáticos internos; Asia Oriental y el Pacífico, 49 millones; Asia meridional, 40 millones; África del Norte, 19 millones; América Latina, 17 millones; y Europa del Este y Asia Central, 5 millones.

Los datos surgen de la actualización del informe Groundswell, publicado por primera vez en 2018, que entonces anticipó 143 millones de migrantes climáticos para África subsahariana, Asia meridional y América Latina.

Ahora, se agregaron otras tres regiones: Asia Oriental y el Pacífico, África del Norte y la región que comprende Europa Oriental y Asia Central, para proporcionar una “estimación global” de la escala de la migración potencial, explicó el vicepresidente de desarrollo sostenible del Banco Mundial, Juergen Voegele.

“Esta proyección no está grabada en piedra”, porque “si los países comienzan ahora a reducir los gases de efecto invernadero, a cerrar las brechas de desarrollo, a restaurar ecosistemas vitales y ayudar a las personas a adaptarse, la migración climática interna podría reducirse hasta en un 80%, a 44 millones de personas para 2050″, aclaró

Sin acciones decisivas, podría haber “puntos críticos” de migración climática que “surgirán tan pronto como en la próxima década y se intensificarán para el 2050, a medida que las personas abandonen los sitios donde ya no puede habitar y se dirijan a áreas que ofrecen oportunidades”, enfatizó, según reportó la agencia AFP.

El pronóstico implica una advertencia porque esta tendencia podría tener implicaciones importantes para los países de acogida, que a menudo no están preparados para hacer frente a estos flujos migratorios.

“La trayectoria de la migración climática interna en el próximo medio siglo depende de nuestra acción colectiva sobre el cambio climático y el desarrollo en los próximos años”, dijo Voegele, para quien “no todas las migraciones se pueden evitar”.

Pero “si se gestionan bien, los cambios en la distribución de la población pueden ser parte de una estrategia de supervivencia eficaz, permitiendo a las personas salir de la pobreza y construir medios de vida resilientes”.

Compartí esta noticia !

Informe del Banco Mundial revela que 1,7 millones de argentinos se cayeron de la clase media en 2020

Compartí esta noticia !

La clase media bajó del 51% al 45% de la población, según el documento, que relevó el impacto del COVID-19 en América Latina y el Caribe.

En diversas mediciones internacionales, la Argentina ha quedado muy mal rankeada al considerar cómo las autoridades de cada país enfrentaron la crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia.

Esto también se refleja en un reciente informe del Banco Mundial. El trabajo calcula que 1,7 millón de argentinos se cayeron el año pasado de la clase media.

La cifra surge de evaluar los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, que es representativa sólo para los 31 aglomerados urbanos donde viven 29,8 millones de personas.

Los técnicos del Banco Mundial que participaron de la elaboración de este informe le dijeron a Clarín. “Las estimaciones para Argentina muestran que antes de la pandemia alrededor de 51% de la población (representada en la encuesta) estaba en la clase media. Esto es alrededor de 14,7 millones de personas. Bajo esta lógica, en 2020, tras la crisis económica por la pandemia y los efectos de mitigación de la respuesta a través de programas sociales, un aproximado de 1.7 millones de personas habrían salido de la clase media”.

El informe dice que la porción de personas incluida en la clase media bajó del 51% de la población al 45%. Si la estimación se ampliara al total de la población argentina, la cifra de caídos de la clase media tranquilamente rondaría los 2 millones de personas.

Para definir a una persona de clase media, el informe señala que están dentro de ese grupo socio-económico personas que tuvieron ingresos de entre 13 y 70 dólares por día, expresados en “paridad del poder adquisitivo”. Lo de la PPP se aplica porque en Argentina las cosas son más baratas que en Estados Unidos. En otras palabras, con 10 dólares al tipo de cambio oficial o paralelo se compran en Argentina más cosas que en Estados Unidos con los mismos 10 dólares. El factor PPP se utiliza para ajustar esas diferencias.

La pandemia de COVID-19 tuvo efectos devastadores en América Latina, que registró, a finales de julio, más de 37 millones de casos y cerca de 1,1 millón de muertes.

Las cuarentenas a su vez causaron estragos en términos económicos como hacía mucho no se veía. El informe del Banco Mundial hace foco sobre el impacto de la pandemia sobre la clase media del continente. El título: “El lento ascenso y súbita caída de la clase media en América Latina y el Caribe”. Allí marca el contraste entre la ampliación de las clases medias de la región que se venía observando, con más y menos, hasta 2019 y el súbito retroceso por culpa del virus.

Dos conclusiones del informe:

  • “Es probable que la crisis de 2020 revierta en poco tiempo muchos de los logros sociales que tardaron décadas en materializarse en América Latina y el Caribe. En las últimas dos décadas, la región ha visto reducirse a casi la mitad el número de personas que viven en la pobreza y aumentar el tamaño de su clase media.”
  • En 2019, América Latina era una región predominantemente de clase media, con un 38 por ciento de su población, aproximadamente 230 millones de personas, que alcanzaba el estatus de clase media. Sin embargo, se prevé que este grupo socioeconómico haya disminuido hasta el 37,3 por ciento de la población en 2020, lo que supone una pérdida neta de 4,7 millones de personas de la clase media.

En Argentina, el impacto económico de la pandemia sobre la clase media se dio en varios niveles. Muchas personas no pudieron salir a trabajar, sobre todo autónomos, cuentapropistas o monotributistas. Ni hablar del sector informal. También se resintió el ingreso de las mujeres, en muchos casos obligadas a quedarse en su casa al cuidado de los hijos, que a su vez no pudieron asistir a la escuela durante buena parte del año pasado.

No obstante, el informe del Banco Mundial admite que sin medidas paliativas, la salida de la clase media podría haber alcanzado a más personas.

Por medidas paliativas, para el caso de Argentina, deben mencionarse, entre otros, al IFE, los bonos suplementarios para beneficiarios de la AUH y otros planes sociales, los ATP y la Tarjeta Alimentar, por ejemplo.

El daño sobre la Argentina fue tal vez más grave, en comparación a la mayoría de los países de la región, porque encontró al país con una economía que ya venía en recesión y con serios problemas de funcionamiento. Sin posibilidades de tomar deuda en los mercados de capitales, el gobierno se vio obligado a aumentar sustancialmente el gasto público para compensar -muy parcialmente- a los sectores económicos más golpeados por la cuarentena, tanto a las empresas como a sus trabajadores.

Una parte de ese gasto se financió con deuda en pesos, otra con pesos emitidos por el Banco Central.

La emisión monetaria del 2020 es lo que mantiene aún muy alta la inflación en 2021 y lo que explica una parte del ascenso de las proyecciones de la pobreza, que podría alcanzar el 50% hacia fin de año.

Compartí esta noticia !

Vacunas: Más de 50 países en desarrollo obtendrán financiamiento para su distribución

Compartí esta noticia !

El financiamiento del Banco Mundial para la distribución de vacunas contra la COVID-19 supera los USD 4000 millones para 50 países

El Banco Mundial anunció hoy que proporcionará más de USD 4000 millones para la compra y distribución de vacunas contra la COVID-19 en 51 países en desarrollo, la mitad de los cuales se encuentran en África. Más de la mitad del financiamiento proviene de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco para los países más pobres del mundo, y se otorga a título de donación o en condiciones altamente concesionarias. Este financiamiento forma parte del compromiso del Banco de ayudar a los países de ingreso bajo y mediano a adquirir y distribuir vacunas y fortalecer sus sistemas de salud.

El Banco Mundial reiteró su llamado a los Gobiernos, las compañías farmacéuticas y las organizaciones involucradas en la adquisición y entrega de vacunas a que colaboren para incrementar la transparencia y difundir públicamente más información sobre los contratos, las opciones y los acuerdos relacionados con las vacunas, los convenios de financiamiento y entrega, y las dosis entregadas y los planes de entrega futuros. Pidió a los países que prevén un superávit de vacunas en los próximos meses que liberen sus opciones y dosis excedentes lo antes posible y de manera transparente a los países en desarrollo que cuenten con planes de distribución adecuados.

Desde el inicio de la crisis generada por la pandemia de COVID-19, el Grupo Banco Mundial ha aprobado más de USD 150 000 millones para ayudar a los países a enfrentar el impacto sanitario, económico y social de la pandemia. Desde abril de 2020, ha incrementado su financiamiento en más del 50 %, y ha ayudado a más de 100 países a satisfacer las necesidades sanitarias de emergencia y fortalecer la preparación ante casos de pandemia; al mismo tiempo, ha respaldado a los países en sus esfuerzos por proteger a los pobres y salvaguardar el empleo, y poner en marcha sin demora una recuperación respetuosa del clima.

“El Banco Mundial está ayudando a los países en desarrollo de todas las regiones del mundo con la compra y distribución de vacunas”, declaró Axel van Trotsenburg, director gerente de operaciones del Banco Mundial. “Aún quedan importantes desafíos relacionados con la distribución de las vacunas y la indecisión que estas generan en algunos grupos poblacionales.Estamos tomando medidas en todos los frentes para abordar estos desafíos, trabajando en colaboración con los socios internacionales y regionales para acelerar la administración de dosis a la mayor cantidad de personas posible y mejorar la vigilancia, la preparación y la respuesta en relación con las enfermedades”.

Los detalles completos de las operaciones de vacunación del Banco Mundial se publican en su portal de operaciones relativas a las vacunas (i), con actualizaciones periódicas. Con los USD 4000 millones se están respaldando los esfuerzos de vacunación contra la COVID-19 en Afganistán, Bangladesh, Benin, Cabo Verde, Camboya, Comoras, Côte d’Ivoire, Ecuador, El Salvador, Eswatini, Etiopía, Filipinas, Gambia, Georgia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Guyana, Honduras, Indonesia, Jordania, Kenya, Kosovo, Líbano, Lesotho, Madagascar, Malawi, Moldova, Mongolia, Mozambique, Nepal, Níger, Pakistán, Papua Nueva Guinea, República del Congo, República Democrática del Congo, República Democrática Popular Lao, República Kirguisa, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, Sudán del Sur, Sri Lanka, Sudán, Tayikistán, Togo, Túnez, Ucrania, Yemen y Zambia.

El paquete de financiamiento del Banco para las vacunas está diseñado para ser flexible. Puede ser utilizado por los países para adquirir dosis a través del mecanismo COVAX, el Equipo de Adquisición de Vacunas para África (AVATT) u otras fuentes. También se destina a la distribución de vacunas y el fortalecimiento de los sistemas sanitarios, lo que incluye la cadena de frío para los suministros, la capacitación de los trabajadores de salud, los sistemas de información y de datos, y las campañas de comunicación y difusión dirigidas a las partes interesadas que son fundamentales para garantizar la aceptación de las vacunas. El Banco ha armonizado sus criterios de admisibilidad para las vacunas contra la COVID-19 con los criterios de admisibilidad revisados de COVAX y otros asociados multilaterales.

El Banco Mundial se ha asociado con la Unión Africana y el Centro Africano para el Control de Enfermedades, al que brinda apoyo, con el fin de respaldar la iniciativa AVATT con recursos que permitan a los países adquirir y distribuir vacunas para hasta 400 millones de personas de toda África. Asimismo, ha convocado, junto con el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial del Comercio y otros socios, un grupo de trabajo para rastrear, coordinar e impulsar la entrega de vacunas contra la COVID-19 en los países en desarrollo.

El Banco sigue trabajando con Gobiernos y asociados (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [Unicef], el Fondo Mundial, la OMS y la Alianza para las Vacunas [Gavi]) para evaluar el grado de preparación de más de 140 países en desarrollo para distribuir las vacunas. Los países han logrado importantes avances desde la publicación del primer informe generado a partir de dicho esfuerzo. Los últimos resultados muestran que el 95 % de los países ha elaborado planes nacionales de vacunación, el 79 % ha establecido medidas de seguridad y el 82 % prioriza a determinados grupos poblacionales para recibir la vacuna. Sin embargo, solo el 59 % ha elaborado planes para capacitar a la gran cantidad de vacunadores necesarios, y menos de la mitad cuenta con un plan para generar confianza, seguridad y demanda de vacunas contra al COVID-19 en la ciudadanía.

Compartí esta noticia !

La crisis económica empuja a muchos trabajadores al mercado laboral informal en América Latina y el Caribe

Compartí esta noticia !

Las crisis económicas como la que América Latina y el Caribe está padeciendo en este momento tienen efectos duraderos sobre la estructura del empleo y podrían expulsar a muchas personas permanentemente de la economía formal, de acuerdo a un nuevo informe del Banco Mundial.

La pandemia de COVID-19 impacta mayoritariamente a los trabajadores poco calificados y también exacerba la de por sí elevada desigualdad de la región, de acuerdo a El Empleo en Crisis: Un Camino Hacia Mejores Puestos de Trabajo en la América Latina Pos-COVID-19. Luego de una crisis, los trabajadores poco calificados a menudo tienen menores ingresos a lo largo de una década, mientras que los muy calificados experimentan una pronta recuperación.

Como resultado, las políticas públicas deben enfocarse en proteger a los trabajadores de este fuerte impacto a largo plazo mediante el uso de seguros de desempleo, redes de seguridad social y programas de reconversión, además de facilitar la creación de empleo y ayudar a los trabajadores a estar donde están los empleos. Todo esto puede favorecerse a través de una mayor competencia, más flexibilidad para gestionar los recursos humanos y una reducción de los subsidios. A través de políticas comerciales y de adquisiciones públicas, los gobiernos pueden mejorar el entorno para que las empresas competitivas prosperen. Asimismo, la inversión pública focalizada en el transporte puede acercar los trabajadores a los puestos de trabajo, mientras que las viviendas asequibles pueden ayudarlos a residir allí donde los empleos se encuentran.

“La recuperación económica con frecuencia ha sido un mito en términos de creación de empleo”, dijo el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Carlos Felipe Jaramillo. “Las políticas correctas pueden ayudar a limitar el impacto de las crisis sobre el empleo y a promover la creación de más puestos de trabajo en la fase de recuperación.”

Como muestran algunos de los shocks más grandes que tuvieron lugar en la región en las últimas décadas, las consecuencias de las crisis en América Latina y el Caribe son duraderas y dejan huellas profundas en el empleo. Por ejemplo, los datos de empleo antes y después de la crisis de deuda brasileña, los efectos de la crisis financiera asiática en Chile y el impacto de la crisis mundial de 2008-2009 en México muestran que las recuperaciones rápidas no se materializaron. En los tres casos la curva de empleo experimentó una desviación muy negativa a causa de estas crisis, algo que, lejos de revertirse, se profundizó con el correr del tiempo.

En promedio, luego de tres años una recesión genera una pérdida neta de 1,5 millones de puestos de trabajo, con una contracción de 3% en el empleo formal y una expansión del empleo informal. La crisis actual podría ser incluso peor y provocar una contracción en el empleo formal de hasta 4%.

Los trabajadores poco calificados suelen ser los más afectados, algo que exacerba las desigualdades persistentes en la región. Para ellos, las secuelas de las crisis pueden durar hasta una década, con pérdidas de ingreso y mayor vulnerabilidad. Asimismo, dos tercios de los países de la región carecen de programas de seguro de desempleo. Con el fin de minimizar las secuelas a largo plazo, los gobiernos deben poner en marcha políticas para apoyar la reactivación sostenible de la economía y facilitar la recuperación del empleo.

“Debemos aprovechar la oportunidad de reconstruir mejor”, dijo Joana Silva, economista senior del Banco Mundial y autora principal del informe“Debemos fortalecer nuestros mercados de trabajo para que sean capaces de sobrellevar y revertir rápidamente el impacto de los shocks futuros”.

El primer paso clave es avanzar hacia un contexto macroeconómico sólido y prudente, con estabilizadores automáticos que protejan a los mercados laborales frente a cualquier crisis potencial. Una política fiscal y monetaria sana puede preservar la estabilidad macroeconómica y evitar las presiones financieras sistémicas de cara a un shock. Las reformas fiscales, incluidos un marco tributario menos distorsionado, gasto público más eficiente, sistemas previsionales financieramente sostenibles y normas fiscales claras, son la primera línea de defensa ante las crisis.

Los programas de ayuda económica, como los seguros de desempleo y otras transferencias a los hogares durante las desaceleraciones económicas, limitan el daño causado por las contracciones y ayudan a las economías a recuperarse. No obstante, uno de los desafíos de la región es que segmentos importantes de la fuerza laboral operan en la informalidad y de esta manera no son alcanzados por los seguros de desempleo tradicionales.

Además, es imperativo incrementar la capacidad de las políticas laborales y de protección social de la región, combinándolas con sistemas que brinden ayuda financiera y preparen a los trabajadores para los nuevos trabajos a través de ayuda para la reconversión y la recolocación laboral. Una reacción rápida tras la pandemia por parte de los gobiernos, en el sentido de ampliar los programas laborales y de protección social, puede servir para avanzar en la elaboración de registros sociales de mayor calidad y más integrados. Esto es viable en el corto plazo y puede marcar la diferencia en cuanto al alcance de estos programas.

De todas formas, no es suficiente contar con estabilizadores macroeconómicos más fuertes y reformas en los sistemas laborales y de protección social. También se debe impulsar la recuperación del mercado laboral a través de una fuerte creación de empleo. Esto requiere solucionar problemas estructurales. La política de competencia, la política regional y las normas laborales son áreas clave. Si los países no tratan de resolver estos temas fundamentales, la recuperación seguirá caracterizándose por una escasa creación de empleo.

La respuesta del Banco Mundial a la pandemia de la COVID-19

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, el Grupo Banco Mundial ha comprometido más de USD 125.000 millones para combatir los impactos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia, la respuesta más rápida y de mayor envergadura de su historia ante una crisis. El financiamiento está ayudando a más de 100 países a fortalecer la preparación ante casos de la pandemia, proteger a los pobres y resguardar los empleos, y poner en marcha sin demora una recuperación respetuosa del clima. El Banco también está proporcionando USD 12 000 millones para ayudar a los países de ingreso bajo y mediano a adquirir y distribuir vacunas, pruebas y tratamientos para la COVID-19.

Compartí esta noticia !

El Banco Mundial y el FMI ponen en marcha el Grupo Asesor de Alto Nivel sobre Recuperación y Crecimiento Sostenibles e Inclusivos

Compartí esta noticia !

Frente a las dos crisis actuales — la COVID‑19 y el cambio climático — el Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pusieron en marcha hoy el Grupo Asesor de Alto Nivel sobre Recuperación y Crecimiento Sostenibles e Inclusivos , con el fin de contribuir a garantizar una recuperación sólida y trazar un camino hacia un desarrollo verde, resiliente e inclusivo en la próxima década.

El Grupo estará dirigido conjuntamente por Mari Pangestu, directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial; Ceyla Pazarbasioglu, directora del Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI, y Lord Nicholas Stern, de la London School of Economics. Su objetivo es promover la comprensión de las cuestiones normativas e institucionales clave que orientarán la respuesta a múltiples desafíos interconectados: las dos crisis —que están exacerbando la pobreza y la desigualdad— y las deficiencias estructurales que existían ya antes de la pandemia.

El Grupo, compuesto por expertos de diversos institutos de investigación, el sector privado y Gobiernos, además de altos funcionarios del Grupo Banco Mundial y el FMI, propondrá ideas y marcos para la acción estratégica y práctica en el plano nacional e internacional. Esto contribuirá a lograr una recuperación sostenible e inclusiva, así como a establecer el programa para una transformación sostenida basada en nuevas perspectivas y modelos de crecimiento y desarrollo.

“Los pobres y los más vulnerables han sido los más afectados por la COVID‑19, por el cambio climático y otros problemas. Confío en que el Grupo Asesor de Alto Nivel ofrecerá nuevas ideas para implementar medidas de impacto, tanto a nivel nacional como mundial, que permitan fomentar un desarrollo verde, resiliente e inclusivo y ayudar a los países en desarrollo a volver al camino de la reducción de la pobreza y de la desigualdad”, afirmó David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial.

“El mundo se enfrenta a dos grandes crisis —la pandemia y la emergencia climática— que exigen una acción radical y coordinada. A través del análisis de políticas y de propuestas prácticas, el Grupo Asesor de Alto Nivel desempeñará un papel clave en este esfuerzo, y espero con interés esta valiosa colaboración”,dijoKristalina Georgieva, directora gerente del FMI.

Durante los próximos 18 meses, el Grupo combinará la experiencia diversa y complementaria en materia de políticas y las habilidades analíticas de sus integrantes para formular propuestas prácticas en dos fases:

  • En primer lugar, se centrará en el desafío inmediato de la recuperación sostenible e inclusiva a fin de orientar los procesos y reuniones de 2021 previos a la Cumbre del Grupo de los Veinte (G-20), que se celebrará en Roma (octubre), y a la 26.a Reunión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP 26), que se llevará adelante en Glasgow (noviembre).
  • En segundo lugar, profundizará los análisis y la formulación de medidas para promover una transformación sostenida en 2022.

El Grupo Asesor de Alto Nivel está conformado por los siguientes expertos:

Philippe Aghion , profesor Centennial de Economía en la London School of Economics and Political Science, en el Collège de France, y en el Institut Européen d’Administration des Affaires (INSEAD); Montek Ahluwalia, exvicepresidente de la Comisión de Planificación de India ; Masood Ahmed, presidente del Centro para el Desarrollo Global; Timothy Besley, profesor de Economía y Ciencias Políticas y profesor de la cátedra Sir W. Arthur Lewis de Economía del Desarrollo de la London School of Economics and Political Science; Amar Bhattacharya, investigador superior del Centro para el Desarrollo Sostenible; Laurence Boone, economista jefa y jefa del Departamento de Economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); Ottmar Edenhofer, profesor de Economía del Cambio Climático de la Universidad Técnica de Berlín y director del Instituto Potsdam de Investigación sobre el Impacto Climático; Gita Gopinath, consejera económica y directora del Departamento de Estudios del FMI; Homi Kharas, investigador superior de Brookings Institution; Eliana La Ferrara, de la Cátedra Fondazione Romeo ed Enrica Invernizzi de Economía del Desarrollo de la Universidad Bocconi; Joaquim Levy, director de Estrategia Económica y Relaciones de Mercado del Banco Safra S. A., y ex ministro de Finanzas de Brasil; Zhu Min, ex subdirector gerente del FMI; María Ramos, presidenta de AngloGold Ashanti Limited y ex directora ejecutiva de Absa Group Limited; Carmen Reinhart , vicepresidenta de Economía del Desarrollo y economista principal del Grupo Banco Mundial; Andrés Velasco, profesor de Políticas Públicas y decano de la Escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics and Political Science.

* * *

Desde el inicio de la pandemia de COVID‑19, el Grupo Banco Mundial ha comprometido más de USD 125 000 millones para combatir los impactos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia, lo que representa la respuesta más rápida y de mayor envergadura en la historia de la institución ante una crisis. El financiamiento está ayudando a más de 100 países a fortalecer la preparación ante la pandemia, proteger a los pobres, resguardar los empleos y poner en marcha sin demora una recuperación respetuosa del clima. El Banco también e stá proporcionando USD 12 000 millones para ayudar a los países de ingreso bajo y mediano a adquirir y distribuir vacunas, pruebas y tratamientos para la COVID‑19. En lo que respecta al cambio climático, el Grupo Banco Mundial es la principal entidad multilateral que brinda financiamiento para la acción climática en los países en desarrollo: entre 2016 y 2020, proporcionó fondos por valor de USD 83 000 millones para el clima.

* * *

El FMI ha estado a la vanguardia de la respuesta internacional a la pandemia, y recientemente dio a conocer un plan de USD 50 000 millones con el que se busca acelerar la distribución equitativa de herramientas del área de la salud para ayudar a poner fin a la crisis sanitaria que ha devastado vidas y medios de subsistencia. Desde el inicio de la pandemia, el Fondo ha aprobado un financiamiento de más de USD 109 000 millones para 84 países , 52 de los cuales son de ingreso bajo. Durante ese período también ha brindado apoyo para el fortalecimiento de la capacidad a 160 países. Además, el alivio de la deuda ofrecido en el marco del Fondo Fiduciario para la Contención y Alivio de Catástrofes del FMI se ha extendido a 29 de los miembros más pobres y vulnerables de la entidad y ha alcanzado casi USD 700 millones, dirigidos a solventar los pagos elegibles del servicio de la deuda con el FMI hasta el 15 de octubre de 2021.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin