BANCO MUNDIAL

Cómo es el regreso a las aulas en el resto del mundo bajo la sombra del COVID-19

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Por Tigram Shmis, Maria Barron y Kaliope Azzi-Huck – Las siguientes semanas marcan el inicio del año escolar en el hemisferio norte. De acuerdo a la base de datos sobre cierre de escuelas del Banco Mundial (Cierre de Escuelas y número de estudiantes afectados por país, una herramienta de Monitoreo del Banco Mundial), sesenta y siete países, con casi la mitad de ellos localizados en Europa y Asia Central, han reabierto o se están preparando para reabrir escuelas en setiembre. Este año, la seguridad de los estudiantes y maestros y la prevención de la propagación del coronavirus es la máxima prioridad para los países según la Encuesta del Banco Mundial, UNESCO y UNICEF sobre respuestas de los sistemas de educación ante el COVID-19, llevado a cabo en junio. Los resultados indican que, a junio, más del 95% de los países encuestados estaban planeando la reapertura de las escuelas, pero también planeaban tomar medidas para evitar aumentos de infecciones. Entre estas medidas se encuentran la reapertura a nivel nacional o local, o la incorporación progresiva de grupos / grados (FranciaUruguay) la contratación de maestros adicionales para cubrir la escasez resultante de aulas más pequeñas (Escocia); asistencia por turnos (Alemania); introducción de controles de temperatura y medidas de distanciamiento social (por ejemplo, Dinamarca, Finlandia, Corea, Singapur, Tailandia, Túnez); y / o proporcionar mascarillas y equipo de protección personal a los profesores y estudiantes cuando están en la escuela (Djibouti). Algunos países como Brasil, Canadá, y el Reino Unido, están dejando la decisión a los estados, provincias y distritos. Por ejemplo, en el distrito escolar más grande de EE. UU. (Nueva York, incluida la ciudad de Nueva York), las escuelas reabrirán solo en los distritos que han mostrado tasas de transmisión bajas constantes (más bajas del 5% durante dos semanas).

Encontrar un equilibrio entre el aprendizaje y la seguridad es un desafío. Algunos países están comenzando el año escolar basándose únicamente en el aprendizaje a distancia; o utilizándolo como complemento del aprendizaje presencial. Estudiantes en México comenzarán el año escolar 2020-2021 recibiendo sus lecciones por televisión o radio. En las ciudades y distritos escolares de los Estados Unidos como Atlanta, Houston, Miami y Washington, los suburbios de DC han anunciado el uso exclusivo del aprendizaje en línea para el primer semestre de 2020-2021. En Panamá, las clases comenzaron en julio con los estudiantes haciendo uso de una plataforma integrada que combina recursos de televisión, radio, material impreso y en línea. Las autoridades han adaptado el plan de estudios para centrarse en desarrollar habilidades esenciales y la resiliencia.

Factores afectando la reapertura de escuelas 

La decisión de reabrir escuelas es muy compleja, y a menudo hace que los hacedores de políticas, la administración escolar, los padres y los maestros se vean envueltos en debates sobre oportunidades perdidas y manejo de riesgos. La salud de los niños, así como la de la comunidad, también se han convertido en un tema fundamental en el debate, junto con las consecuencias a largo plazo sobre la salud y el bienestar de los niños y niñas, las pérdidas de aprendizaje, y la exacerbación de las desigualdades que afectan a los estudiantes más vulnerables y desfavorecidos. Las consultas con docentes, padres, estudiantes y comunidades también son importantes para garantizar que la decisión sea adecuada al contexto y esté adaptada a las preocupaciones y sugerencias de los actores clave. La Figura 1 a continuación resume las condiciones previas y las tendencias comunes entre las medidas adoptadas por los países que han decidido reabrir escuelas.

Figura 1: Tendencias y Políticas comunes en países que han comenzado a reabrir escuelas

Garantizar la calidad del aprendizaje, independientemente de la modalidad 

Como medida para mitigar el impacto del cierre de escuelas en el aprendizaje y para apoyar a la población estudiantil, más de 160 países se trasladaron a algún tipo de aprendizaje a distancia desde marzo de 2020. Muchos de ellos planean continuar con él de manera exclusiva o utilizarlo como medida complementaria para apoyar clases más pequeñas y la menor presencia física en las aulas. Sin embargo, como ha quedado claro a lo largo de esta experiencia humana global, el aprendizaje remoto plantea muchos desafíos en la implementación, la medición de su efectividad y en llegar a los niños desfavorecidos. No es sorpresivo que abunden las inequidades en el acceso. El Instituto de Estadística de las Naciones Unidas y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) estiman que el 40% de los estudiantes cuyas escuelas están cerradas hoy no tienen acceso a Internet.

Para abordar estas brechas, la mayoría de los países han optado por enfoques multimodales que incluyen el uso alta tecnología, baja tecnología y / o difusión tradicional en papel. Para aumentar la accesibilidad, algunos gobiernos están distribuyendo dispositivos digitales y mejorando las opciones de conectividad. Por ejemplo, en Croacia, los proveedores de telecomunicaciones han acordado distribuir tarjetas SIM a estudiantes de bajos ingresos para que puedan tener acceso gratuito a Internet. Kazajstán está introduciendo un acceso ilimitado a 380 plataformas y recursos educativos nacionales a través de un plan de tarifas “Bilim” (conocimiento) proporcionado por todos los operadores móviles para estudiantes y profesores.

Mantener la participación de los estudiantes, la salud de los maestros y la seguridad de comunidades 

 Dicho esto, las infecciones por coronavirus entre los niños aumentaron un 40% en 49 estados durante las últimas dos semanas de julio, según un informe de la Academia Estadounidense de Pediatría y la Asociación de Hospitales de Niños publicado el 30 de julio de 2020. Comprensiblemente, esto ha despertado la alarma entre muchos padres. cuyos estados han anunciado un comienzo físico del año escolar 2020-21.

Además de la seguridad de los niños, también se deben tomar medidas para mantener seguros a los docentes y al personal escolar. Primero es importante determinar cuántos de ellos pueden tener condiciones que los ponen en mayor riesgo de enfermedad grave si contraen COVID-19, por ejemplo, un análisis en los EE. UU. estima que 1 de cada 4 maestros o personal docente estadounidenses estaría en mayor riesgo si llegaran a enfermarse. Los sistemas educativos también deben planificar: i) cómo responder a la escasez de maestros, ya sea si se enferman o si se necesitan más para cumplir con implementar clases más pequeñas, ii) cobertura médica para docentes y cobertura de su licencia por enfermedad. En países como Dinamarca, Francia e Italia, los sindicatos de docentes participaron activamente en los debates sobre la reapertura de la escuela y la provisión de atención médica universal en esos países alivió algunas preocupaciones.

Tomar en cuenta la infraestructura / ecosistemas de aprendizaje seguros 

Varios factores pueden contribuir a tener una mejor infraestructura y un entorno de aprendizaje más seguro para estudiantes y maestros en todo momento y la crisis de COVID-19 ha puesto al descubierto las muchas vulnerabilidades presentes en las escuelas. El estudiante promedio de 15 años en los países de la OCDE ha pasado 7.538 horas dentro de los edificios escolares, donde la falta de ventilación adecuada y el aire estancado crean oportunidades para la propagación del virus. Algunas medidas que los países pueden considerar son mejorar la ventilación adecuada, proporcionar instalaciones para lavarse las manos y otras medidas de desinfección dentro de los edificios escolares y educar a las personas para que las utilicen, así como establecer pautas claras sobre si fuese necesario el uso de mascarillas y en qué circunstancias. Existen algunas buenas prácticas para reutilizar los entornos escolares, como grandes pabellones deportivos en los espacios de aprendizaje, reorganizar las instalaciones de distribución de alimentos, etc. Muchos se preguntan si es posible que los docentes usen mascarillas en todo momento, países como Francia requieren que usen mascarillas cuando están a menos de un metro de los estudiantes, mientras que Inglaterra está considerando no exigir el uso de mascarillas en absoluto. El lado positivo que puede quedar del COVID-19 para las escuelas es que los entornos de aprendizaje comenzaron a considerarse de manera integral con la infraestructura de IT y el aprendizaje remoto en su conjunto, lo que podría expandir las formas de aprendizaje y colaboración.

Un camino hacia la continuidad del aprendizaje – la flexibilidad es clave para mitigar pérdidas de aprendizaje

A medida que avanzan el debate global y los esfuerzos a futuro, cabe señalar que el regreso de los estudiantes a las aulas sigue siendo la excepción y no la norma, ya que más de mil millones de estudiantes (aproximadamente dos tercios de los alumnos del mundo), en más de 110 países, que siguen afectados por el cierre de escuelas y es posible que no vean sus aulas durante algún tiempo. Esto tendrá un impacto negativo en el nivel de escolaridad y el aprendizaje de los estudiantes y en la acumulación de capital humano en todos los países. Según estimaciones del Banco Mundial, los cierres de escuelas hasta la fecha podrían resultar en una pérdida de 0,6 años de escolaridad ajustada por calidad, reduciendo los años efectivos de escolaridad básica que los niños logran durante su vida escolar de 7,9 años a 7,3 años, lo que resulta en miles de millones de dólares en salarios futuros perdidos. (Impacto potencial del COVID’19 y el cierre de escuelas en el acceso a la educación y los resultados de aprendizaje: un conjunto de estimaciones globales)

Para los estudiantes de todo el mundo, la pandemia de COVID-19 ya ha cambiado la forma en que aprenden y dónde aprenden. La flexibilidad parece ser la base de cualquier estrategia de reapertura de escuelas: una reapertura cautelosa y la disposición a cerrar nuevamente si surgen brotes. Esto no es fácil en los sistemas educativos que históricamente están cargados de tradición y rigidez. Pero para equilibrar la seguridad y el aprendizaje, el enfoque más eficaz ha sido combinar la educación cara a cara y la educación remota, permitiendo el intercambio entre las dos con interrupciones mínimas en la continuidad del aprendizaje.

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Informe prevé que la actividad económica en la Argentina caerá un 7,3% en 2020

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El impacto súbito y generalizado de la pandemia del coronavirus y las medidas de suspensión de las actividades que se adoptaron para contenerla han ocasionado una drástica contracción de la economía mundial, que, según las previsiones del Banco Mundial, se reducirá un 5,2 % este año. De acuerdo con la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco, sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita.

Las condiciones económicas en América Latina y el Caribe han empeorado drásticamente a medida que toda la región se ha visto afectada por la pandemia de COVID-19 (coronavirus). Los recientes brotes en la región se han propagado con rapidez, y el impacto económico provocado por el cierre de los negocios y las restricciones para circular a nivel nacional ha sido abrupto y grave.

Debido a las diversas perturbaciones internas y externas derivadas de la pandemia, en 2020 la actividad económica regional sufrirá una contracción de un 7,2 %, lo que constituirá una recesión mucho más profunda que las causadas por la crisis financiera mundial de 2008-09 y la crisis de la deuda latinoamericana de la década de 1980. Se prevé que la actividad económica caerá a su punto más bajo durante el segundo trimestre del año, cuando las medidas de mitigación se encuentren en sus niveles más altos. En este contexto, la normalización de las condiciones internas y mundiales permitirían que el crecimiento regional se recupere al 2,8 % en 2021.

La actividad económica en la Argentina se prevé que caerá un 7,3 % en 2020, como consecuencia de las estrictas medidas de mitigación de la pandemia aplicadas, de una menor demanda externa y del efecto de la incertidumbre con respecto a las negociaciones de la deuda en curso.

Se proyecta que la economía de Brasil se retraerá este año un 8 % debido al confinamiento, y a la caída de las inversiones y de los precios mundiales de los productos básicos agropecuarios. La economía de México, golpeada por condiciones financieras más difíciles, el derrumbe en los precios del petróleo, la paralización del turismo y las restricciones en la circulación, se encuentra en vías de contraerse un 7,5 %.

La economía de América Central se contraerá este año un 3,6 %, debido a las restricciones en la circulación, la merma de las remesas y del turismo, y la caída de los precios agrícolas. Con respecto al Caribe, se prevé que se contraerá un 1,8 % en 2020, y un 3,1 % si se excluye a Guyana, donde la industria petrolera de altamar está experimentando un rápido desarrollo. La subregión se verá perjudicada por la caída del turismo y del ingreso de remesas.

Los riesgos que enfrentan las perspectivas para la región son claramente desfavorables. Un agravamiento del brote generaría presión sobre los sistemas de salud y sería devastador para los países cuya capacidad de atención médica es limitada. Los brotes del virus en las grandes economías de la región podrían tener un efecto derrame, y una segunda ola de la pandemia en las economías avanzadas tendría repercusiones negativas en la región.

La informalidad generalizada limitará el alcance de los esfuerzos de asistencia social destinados a morigerar el impacto económico de la pandemia. Los recientes avances de la región en cuanto al alivio de la pobreza y de la desigualdad podrían estar en riesgo. Los efectos negativos sobre el ingreso podrían reactivar la ola de malestar social del año pasado. El mayor nivel de endeudamiento de los Gobiernos en 2020 aumentará la vulnerabilidad a la presión del sector financiero y podría causar problemas en el servicio de la deuda debido al alza de las tasas de interés durante una recuperación, al tiempo que la escasez de flujo de efectivo podría someter a los balances de las empresas a una presión considerable. Es posible que se tarde en recuperar la demanda de los clientes de servicios de turismo, personales y de entretenimiento incluso después de que la pandemia haya desaparecido

El COVID-19 hunde a la economía mundial en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial

Según las previsiones del Banco Mundial, el ingreso per cápita disminuirá en todas las regiones.

A raíz de las graves distorsiones a la oferta y la demanda internas, el comercio y las finanzas, se prevé que la actividad económica de las economías avanzadas se contraerá un 7 % en 2020. Se espera que los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) se contraigan un 2,5 % este año, su primera contracción como grupo en al menos 60 años. La disminución prevista en los ingresos per cápita, de un 3,6 %, empujará a millones de personas a la pobreza extrema este año.

Los efectos están siendo particularmente profundos en los países más afectados por la pandemia y en aquellos que dependen en gran medida del comercio internacional, el turismo, las exportaciones de productos básicos y el financiamiento externo. Si bien la magnitud de las perturbaciones variará en función de la región, todos los MEED acusan vulnerabilidades que se ven agravadas por las crisis externas. Asimismo, la suspensión de las clases y las dificultades de acceso a los servicios primarios de atención de salud probablemente tengan repercusiones a largo plazo sobre el desarrollo del capital humano.

“Las perspectivas dan mucho que pensar, ya que es probable que la crisis deje cicatrices difíciles de borrar y que plantee complejos desafíos mundiales”, señaló Ceyla Pazarbasioglu, vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial. “Nuestra primera prioridad es abordar la emergencia mundial en materia sanitaria y económica. Más allá de eso, la comunidad mundial debe unirse para lograr una recuperación lo más sólida posible e impedir que más personas caigan en la pobreza y el desempleo”.

Según las previsiones de referencia —de conformidad con las cuales la remisión de la pandemia permitirá levantar las medidas nacionales de mitigación a mediados de año en las economías avanzadas y un poco más tarde en los MEED, las repercusiones negativas a nivel mundial perderán intensidad durante la segunda mitad del año y las perturbaciones a los mercados financieros no se prolongarán en el tiempo—, el crecimiento mundial repuntaría un 4,2 % en 2021, a saber, un 3,9 % para las economías avanzadas y un 4,6 % para los MEED. Sin embargo, las perspectivas son sumamente inciertas y predominan los riesgos de que la situación empeore, por ejemplo, la posibilidad de que la pandemia se prolongue por más tiempo, de que ocurran agitaciones financieras o de que se produzca un repliegue del comercio internacional y las relaciones de suministro. En esa hipótesis, la economía mundial podría contraerse hasta un 8 % este año, para recuperarse apenas por encima de un 1 % en 2021, en tanto que el producto de los MEED disminuiría casi un 5 % este año.

Se prevé que la economía de los Estados Unidos se contraerá un 6,1 % este año a raíz de las perturbaciones vinculadas con las medidas para controlar la pandemia. En cuanto a la zona del euro, se estima que el producto caerá un 9,1 % en 2020 debido a las graves repercusiones que los brotes generalizados tuvieron sobre la actividad. Además, se prevé una retracción del 6,1 % en la economía del Japón, cuya actividad económica se ha desacelerado a raíz de las medidas de prevención.

“La recesión ocasionada por la COVID-19 es singular en varios aspectos, y es probable que sea la más profunda para las economías avanzadas desde la Segunda Guerra Mundial y la primera contracción del producto en las economías emergentes y en desarrollo en al menos los últimos seis decenios”, dijo Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “No existen registros de correcciones a la baja tan súbitas y drásticas de los pronósticos de crecimiento mundial como las que se han visto en la época actual. Si el pasado sirve como referencia, los pronósticos podrían empeorar aún más, lo que implica que los encargados de formular políticas deben prepararse para la posibilidad de tener que adoptar medidas adicionales para apoyar la actividad”.

La pandemia pone de relieve la necesidad acuciante de impulsar medidas de política en los ámbitos sanitario y económico, incluidas iniciativas de cooperación internacional, a fin de mitigar sus efectos, proteger a las poblaciones vulnerables y fortalecer la capacidad de los países de prevenir situaciones similares en el futuro y enfrentarse a ellas. En vista de su particular vulnerabilidad, es fundamental que los MEED fortalezcan sus sistemas públicos de salud, que enfrenten los desafíos que entrañan la informalidad y las carencias en las redes de seguridad y que impulsen reformas que promuevan un crecimiento firme y sostenible tras la crisis.

Los MEED que cuenten con capacidad de maniobra fiscal y que puedan acceder a condiciones de financiamiento asequibles podrían considerar la posibilidad de valerse de estímulos adicionales si los efectos de la pandemia se prolongan en el tiempo. Dicha estrategia debería ir acompañada de medidas que ayuden a restaurar de manera creíble la sostenibilidad fiscal de mediano plazo, incluidas aquellas dirigidas a fortalecer los marcos fiscales, aumentar la movilización de los ingresos internos y la eficiencia del gasto y mejorar la transparencia fiscal y de la deuda. La transparencia de todos los compromisos financieros, de los instrumentos de deuda análogos y de las inversiones gubernamentales es un factor clave para crear un entorno propicio para la inversión; este año podrían lograrse sustanciales progresos en ese sentido.

Perspectivas regionales:

Asia oriental y el Pacífico: Se prevé que la región crecerá apenas un 0,5 % en 2020, el índice más bajo desde 1967 y un reflejo de los trastornos originados por la pandemia.

Europa y Asia central: Se estima que la economía de la región se contraerá un 4,7 % y que prácticamente todos los países entrarán en recesión.

América Latina y el Caribe: Las perturbaciones originadas por la pandemia harán que la actividad económica se desplome un 7,2 % en 2020.

Oriente Medio y Norte de África: Se prevé que la actividad económica en Oriente Medio y Norte de África se contraerá un 4,2 % a raíz de la pandemia y sus efectos sobre el mercado del petróleo.

Asia meridional: Se estima que en 2020 la actividad económica en la región se contraerá un 2,7 % a raíz de los efectos negativos de las medidas de mitigación de la pandemia sobre el consumo y la actividad de servicios y de la incertidumbre sobre el curso de la enfermedad, que desalentará la inversión privada.

África al sur del Sahara: La actividad económica en la región está camino a contraerse un 2,8 % en 2020, la desaceleración más profunda de la que hay registro.

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Garantizar servicios esenciales y políticas para impulsar el crecimiento a largo plazo, la respuesta al Covid-19 del Banco Mundial

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Para el Banco Mundial, los países pueden tomar medidas ahora para reconstruirse a partir de COVID-19. Asegurar los servicios públicos básicos, que las personas preserven el acceso a dinero y mantener el sector privado limitará el daño y ayudará a prepararse para la recuperación

La pandemia de coronavirus (COVID-19) y los cierres económicos están generando un golpe severo a la economía global y especialmente a los países más pobres. Países en desarrollo y la comunidad internacional pueden tomar medidas ahora para acelerar la recuperación después de que lo peor de la crisis de salud haya pasado y no queden efectos adversos a largo plazo, según los capítulos analíticos publicados hoy en el informe “perspectivas globales de la economía” del Banco Mundial.

Las medidas de respuesta a corto plazo para abordar la emergencia de salud y asegurar los servicios públicos esenciales deberán ir acompañadas de políticas integrales para impulsar el crecimiento a largo plazo, incluso mejorando la gobernanza y los entornos empresariales. Así como también expandiendo y mejorando los resultados de la inversión en educación y salud pública.

Para hacer que las economías futuras sean más resistentes, muchos países necesitarán sistemas que puedan construir y retener más capital humano y físico durante la recuperación, utilizando políticas que reflejen y fomenten la necesidad post pandemia de nuevos tipos de empleos, empresas y sistemas de gobierno.

En el anticipo del informe “Global Economic Prospects” que será publicado el 8 de junio, el Presidente del Banco Mundial, David Malpass,reconoce que “el alcance y la velocidad con que la pandemia de COVID-19 y los cierres económicos han devastado a los pobres en todo el mundo, no tienen precedentes en los tiempos modernos. Las estimaciones actuales muestran que 60 millones de personas podrían verse empujadas a la pobreza extrema en 2020. Es probable que estas estimaciones aumenten aún más, con la reapertura de las economías avanzadas como determinante principal”.

“Las elecciones de políticas realizadas hoy, incluida una mayor transparencia de la deuda para invitar a nuevas inversiones, avances más rápidos en la conectividad digital y una gran expansión de las redes de seguridad de efectivo para los pobres, ayudarán a limitar el daño y construir una recuperación más fuerte. El financiamiento y la construcción de infraestructura productiva se encuentran entre los desafíos de desarrollo más difíciles de resolver en la recuperación pospandémica. Necesitamos ver medidas para acelerar los litigios y la resolución de quiebras y reformar los costosos subsidios, monopolios y empresas estatales protegidas que han frenado el desarrollo”, plantea Malpass.

Las profundas recesiones asociadas con la pandemia probablemente exacerbarán la desaceleración del crecimiento económico y la productividad, los principales impulsores de niveles de vida más altos y la reducción de la pobreza. Además agravará el problema de la desigualdad debido al lento crecimiento; los pobres y vulnerables se encuentran entre los más afectados por el cierre económico y pandémico, incluso a través del contagio de la enfermedad, cierre de escuelas y menores flujos de remesas.

Las medidas necesarias para proteger la salud pública han debilitado una economía global ya frágil, causando profundas recesiones en economías avanzadas; mercados emergentes y Economías en Desarrollo (EMDE) por igual. Las regiones que dependan en gran medida del comercio mundial, el turismo o las remesas del exterior; y esas que dependen de las exportaciones de productos básicos serán particularmente afectados, señala el análisis.

Es probable que las profundas recesiones actualmente en curso dejen cicatrices duraderas a través de múltiples canales, incluyendo menor inversión e innovación, erosión del capital humano y retirada de las cadenas mundiales de comercio y suministro. Estos efectos pueden reducir el crecimiento potencial y la productividad laboral a largo plazo. Vulnerabilidades preexistentes, desvanecimiento los dividendos demográficos y los cuellos de botella estructurales amplificarán el daño a largo plazo de las recesiones profundas asociadas con la pandemia.

El daño a largo plazo será particularmente grave en las economías que sufren crisis financieras y, en los exportadores de energía, debido a la caída de los precios del petróleo. Por ejemplo, en el EMDE promedio, en un horizonte de cinco años, una recesión combinada con una crisis financiera podría reducir la producción potencial en casi un 8 por ciento.

“Cuando se produjo la pandemia, muchas economías emergentes y en desarrollo ya eran vulnerables debido a niveles de deuda récord y un crecimiento mucho más débil. Combinado con cuellos de botella estructurales, esto amplificará el daño a largo plazo de recesiones profundas asociadas con la pandemia”, dijo Ceyla Pazarbasioglu, Vicepresidente de Grupo Banco Mundial para Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones. Quien asegura que “se necesitan medidas urgentes para limitar el daño, reconstruir la economía y hacer que el crecimiento sea más robusto, resistente y sostenible”.

Las políticas para reconstruir tanto a corto como a largo plazo implican fortalecer los servicios de salud y poner en práctica medidas de estímulo dirigidas para ayudar a reactivar el crecimiento. Durante el período de mitigación, los países deberían centrarse en mantener la actividad económica con objetivos apoyo para proporcionar liquidez a hogares, empresas y servicios esenciales del gobierno.

Las restricciones a la movilidad y la recesión mundial han resultado en la caída más pronunciada de un mes en los precios del petróleo en récord, en marzo. La caída predominantemente impulsada por la demanda en los precios del petróleo, que vino después de los desacuerdos entre los productores de petróleo sobre los objetivos de producción, ha sido acompañado por un fuerte aumento en los inventarios mundiales de petróleo. El análisis también detalla las implicaciones de la caída del precio del petróleo para la economía global y, en particular, para los EMDE que exportan energía.

A corto plazo, si bien las restricciones en el transporte y los viajes siguen vigentes, es poco probable que los bajos precios del petróleo proporcionen mucho apoyo para el crecimiento y, en cambio, puede agravar aún más el daño causado por la pandemia debilitando las finanzas de los productores. Es probable que los bajos precios del petróleo proporcionen, en el mejor de los casos, un apoyo marginal a la economía mundial durante el proceso de recuperación.

“Los países exportadores de petróleo entraron en la crisis actual con posiciones fiscales erosionadas después de recurrir a ellas para capear la caída del precio del petróleo 2014-16. Además de la crisis de salud pública sin precedentes, estas economías ahora están experimentando fuertes recesiones económicas a medida que sus ingresos por exportaciones cayeron en picada”, dijo Ayhan Kose, Director del World Bank Group’s Prospects Group. Quien remarca que “incluso si los precios del petróleo aumentan a medida que se recupera la demanda mundial de petróleo, la reciente caída de los precios es otro recordatorio para los países exportadores de petróleo de la urgencia de continuar con las reformas para diversificar sus economías”.

Los bajos precios actuales del petróleo también presentan una oportunidad para revisar las políticas de fijación de precios de la energía, ya que los EMDE importadores de energía deben alejarse de los costosos esquemas de subsidios y asignar sus recursos fiscales limitados para gastos de mayor prioridad que implican mejoras en los programas de salud pública y educación.

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El Banco Mundial enviará US$ 30 millones para combatir al coronavirus en Argentina

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La ayuda fue acordada por autoridades del Ministerio de Salud de la Nación y de la Secretaría de Asuntos Estratégicos con referentes de la entidad bancaria.

El Banco Mundial acordó con el Gobierno nacional un crédito por US$ 30 millones para tomar prevenciones en el país ante la pandemia de coronavirus, dijeron hoy fuentes oficiales.

Autoridades del Ministerio de Salud de la Nación y de la Secretaría de Asuntos Estratégicos acordaron el crédito esta mañana con referentes del Banco Mundial, en el marco de la habitual reunión de los miércoles del Gabinete Económico.

Durante el encuentro, encabezado por el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se explicó que el monto que aportará el Banco Mundial al país para financiar las medidas tendientes a contener la expansión del virus alcanzará los US$ 30 millones.

Este monto del nuevo crédito, sumado a la partida que el gobierno anunció ayer, de 1.700 millones de pesos, posibilitará incrementar los procesos de diagnóstico y fortalecer las distintas áreas de salud en todo el territorio argentino, explicaron las autoridades que tienen a cargo la coordinación.

El jefe de Gabinete se encargó de la redacción de un decreto para coordinar todas las medidas de prevención que se toman a nivel federal ante el avance del coronavirus.

El informe de Guzmán
El ministro de Economía, Martín Guzmán, por su parte informó sobre las conversaciones que mantuvo vía Skype con sus pares de otros países para analizar la situación y los efectos económicos que está generando el COVID-19 a nivel global.

“En dichas conversaciones se discutieron las alternativas dirigidas a la política monetaria, y a la política fiscal; destacando la importancia de inyectar plata dentro de la economía”, explicó uno de los participantes del encuentro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró hoy al coronavirus como una pandemia luego de que se confirmaran 4.291 decesos a nivel global y la presencia de la enfermedad en 114 países, informó el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia de prensa en la ciudad suiza de Ginebra.

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Equidad: ¿Las mujeres tienen los mismos derechos legales para trabajar que los hombres?

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Según el Banco Mundial en los últimos dos años cuarenta economías realizan 62 reformas legales para promover la participación económica de las mujeres

El informe Women, Business and the Law 2020 mide las leyes que afectan la carrera de una mujer: movilidad, lugar de trabajo, paga, matrimonio, paternidad, emprendimiento, activos, pensiones. ¿Las mujeres tienen los mismos derechos legales para trabajar que los hombres?

Según el último estudio del Banco Mundial, el marco regulatorio para la participación económica de la mujer ha mejorado en los últimos dos años con 40 economías que implementaron 62 reformas las cuales ayudarán a las mujeres (la mitad de la población mundial) a alcanzar su potencial y contribuir al crecimiento y desarrollo económico. Aún así, los resultados son desiguales: las mujeres en muchos países tienen solo una fracción de los derechos legales de los hombres, lo cual frena su desarrollo económico y social.

El estudio, Mujer, Empresa y el Derecho de 2020, analiza 190 economías haciendo un seguimiento de cómo las leyes afectan a la mujer en diferentes etapas de su vida laboral, tomando en cuenta las leyes aplicables a la principal ciudad de negocios. El estudio cubre diferentes reformas realizadas desde junio de 2017 hasta septiembre de 2019 en ocho áreas asociadas con el empoderamiento económico de la mujer.

«Los derechos legales de la mujer son lo correcto y lo favorable desde una perspectiva económica. Cuando las mujeres logran movilizarse con mayor libertad, trabajar fuera del hogar y administrar activos, es más probable que se unan a la fuerza laboral y ayuden a fortalecer la economía de su país», manifestó el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass.

«Estamos dispuestos a ayudar hasta que logremos que cada mujer pueda avanzar en su vida para alcanzar el éxito sin tener que enfrentar obstáculos legales».

En las áreas de Trabajo y Matrimonio también se dieron varias reformas especialmente a través de la implementación de leyes que protegen a las mujeres contra la violencia. En los últimos dos años, ocho economías promulgaron por primera vez leyes en materia de violencia doméstica. Igualmente, siete economías adoptaron protecciones legales contra el acoso sexual en el trabajo.

En el área de Remuneración, 12 economías mejoraron sus leyes eliminando restricciones en las industrias, el tipo de empleo y las horas en que la mujer puede trabajar. A nivel mundial, las reformas más populares tuvieron lugar en las áreas relacionadas con Parentalidad; 16 economías promulgaron cambios positivos.

Dichas reformas incluyeron: el aumento en la licencia de maternidad remunerada establecida para las madres; la introducción de la licencia de paternidad remunerada y la prohibición del despido de empleadas embarazadas.

Para lograr la igualdad legal de género se requiere una enérgica voluntad política y un esfuerzo concertado entre los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales, entre otros. Sin embargo, las reformas legales y regulatorias pueden servir como un catalizador importante para mejorar la vida de las mujeres, así como la de sus familias y comunidades.

«Este estudio nos ayuda a comprender cuándo las leyes facilitan o dificultan la participación de la mujer en la economía. Además, ha incentivado a los países a que se comprometan a iniciar reformas que eliminen las desigualdades entre los géneros», indicó la economista jefe del Grupo Banco Mundial, Pinelopi Koujianou Goldberg. «Alcanzar la igualdad va a tomar tiempo, pero también es alentador ver que todas las regiones han implementado mejoras. Esperamos que esta investigación continúe siendo una herramienta importante para informar sobre la formulación de políticas y nivelar el campo de juego para las mujeres».

El índice de WBL mide únicamente las leyes y regulaciones formales que rigen la capacidad de una mujer para trabajar o tener negocios propios – las costumbres sociales y prácticas no son consideradas. La puntuación promedio global fue de 75,2; el cual mejoró ligeramente en comparación al de hace dos años de 73,9. Sin duda, aún queda mucho trabajo por hacer ya que las mujeres en muchos países solo tienen una fracción de los derechos legales de los hombres, lo cual limita sus oportunidades de empleo y emprendimiento.

Las ocho áreas analizadas por el índice están estructuradas conforme a la interacción que tiene la mujer con la ley a través de su carrera: Movilidad, Trabajo, Remuneración, Matrimonio, Parentalidad, Emprendimiento, Activos y Jubilación.

En el área de Parentalidad se necesitan reformas urgentes, debido a que este indicador obtuvo un promedio de solo 53,9. Según el informe, en casi la mitad de las economías que ofrecen cualquier forma de licencia de maternidad remunerada y quien lleva esta carga es el empleador, lo cual genera mayores costos al contratar una mujer. No obstante, la licencia de maternidad remunerada puede ayudar a retener a la empleada en su puesto laboral, reducir el costo de rotación y mejorar la productividad. Según el estudio, estos beneficios a largo plazo podrían sopesar cualquier otro tipo de costo a corto plazo para los empleadores.

De las diez economías que más progresaron, seis están en Oriente Medio y Norte de África, tres están en África subsahariana y una en de Asia meridional. Si bien hubo mejoras considerables, el Oriente Medio y Norte de África sigue siendo la región con mayor margen para mejorar.

Gracias a las recientes reformas en licencias de paternidad, ahora ocho países tienen una puntuación de 100 en el índice: Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Islandia, Letonia, Luxemburgo y Suecia.

Aspectos regionales destacados

Economías avanzadas: las economías avanzadas continúan progresando en los indicadores. De las 40 economías con puntuaciones superiores a 90, 27 son economías de altos ingresos de la OCDE. La República Checa y los Estados Unidos reformaron las leyes relacionadas con la licencia de paternidad y paternidad, dando a los padres más oportunidades de compartir las responsabilidades de cuidado de los hijos, mientras que Italia y Eslovenia igualaron los beneficios de pensión entre hombres y mujeres.

Asia oriental y el Pacífico: Cuatro economías realizaron cuatro reformas en tres áreas diferentes. Tailandia introdujo una reforma en el área de Remuneración, y Timor-Leste en el área de Obtener una pensión. Asimismo, Fiji aumentó la duración de la licencia de maternidad remunerada e introdujo por primera vez la licencia de paternidad remunerada.

Europa y Asia central: En esta región cuatro economías promulgaron cinco reformas en cinco de las áreas medidas por el reporte, y dos economías cambiaron las leyes para reducir las oportunidades laborales de las mujeres. Armenia promulgó legislación para proteger a las mujeres de la violencia doméstica. Chipre introdujo la licencia de paternidad remunerada. Georgia adoptó remedios civiles para casos de despido injusto de una víctima de acoso sexual. Del mismo modo, Moldova eliminó algunas restricciones al empleo de las mujeres limitándolas únicamente a mujeres embarazadas, lactantes y posparto.

América Latina y el Caribe: Cuatro economías realizaron cuatro reformas en cuatro de las áreas medidas. Barbados, por ejemplo, promulgó legislación sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo. Cabe notar que en las décadas de los años ochenta y noventa las economías de esta región dieron pasos importantes para eliminar restricciones impuestas a la mujer, como es el caso de Perú y Paraguay que recibieron puntuaciones altas en los años noventa. Sin embargo, el ritmo de las reformas ha disminuido durante la última década.

Oriente Medio y Norte de África: Siete economías promulgaron 20 reformas en siete de las áreas medidas por el informe y una economía implementó una reforma negativa. Arabia Saudita, por ejemplo, realizó la mejora más grande a nivel mundial en el índice desde 2017, al aprobar reformas en seis de las ocho áreas medidas, como: la movilidad de la mujer, el acoso sexual en el trabajo, la edad de jubilación y el acceso a servicios financieros. Los Emiratos Árabes Unidos realizaron reformas en cinco áreas. Djibouti, Bahrein, Jordania, Marruecos y Túnez implementaron nueve reformas adicionales.

Asia meridional: Cuatro economías promulgaron siete reformas en cuatro áreas. En el caso de Nepal, se introdujo una nueva ley laboral que prohíbe la discriminación en el empleo, otorga la licencia de paternidad e incluye una nueva regulación de jubilación. Otros tres países también promulgaron reformas, tal es el caso de Pakistán y Sri Lanka que avanzaron en el área de Parentalidad y el estado de Maharashtra en India que eliminó algunas restricciones al trabajo de las mujeres.

África subsahariana: Once economías implementaron 16 reformas en siete áreas. La República Democrática del Congo introdujo el beneficio de cobertura de maternidad por el seguro social y equilibró las edades de jubilación. En Côte d’Ivoire, las cónyuges ahora tienen los mismos derechos para poseer y administrar propiedades. Por su parte, Malí promulgó reformas sobre la no discriminación en el empleo. Santo Tomé y Príncipe adoptó un nuevo código laboral para satisfacer las demandas del mercado laboral y lograr que las leyes cumplan con las normas internacionales. Asimismo, Sudán del Sur adoptó su primera ley laboral desde su independencia.

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