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La deuda de países en desarrollo subió más de 5% en 2018, según Banco Mundial

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El informe del Banco Mundial “Estadísticas de la deuda internacional de 2020”, muestra un aumento de los saldos de la deuda externa de los países de ingreso mediano y bajo, pero disminuyó el ritmo de aumento

  • El creciente apetito por deuda denominada en yuanes está detrás del aumento del 15% del endeudamiento de China lo cual impulsó el alza global, dijo el BM en una nota.
  • Los préstamos de organismos multilaterales subieron 86% debido esencialmente al crédito de 57.000 millones de dólares que el FMI otorgó a Argentina.
  • Excluyendo a los 10 principales prestatarios, la deuda externa creció solo 4%, dijo el BM. Esa decena de países la forman Sudáfrica, Argentina, Brasil, China, Rusia, India, Indonesia, México, Tailandia y Turquía.

En 2018, el valor total de la deuda de los países en desarrollo alcanzó los USD 7,8 billones, según el informe International Debt Statistics del Banco Mundial. El flujo de deuda neto cayó un 28 %, hasta alcanzar los USD 529.000 millones, y la carga de la deuda está en aumento.

Los saldos de la deuda externa de los países de ingreso mediano y bajo aumentaron un 5,2 % en 2018, hasta alcanzar los USD 7,8 billones, un ritmo más lento de acumulación que en 2017, según la publicación del Banco Mundial International Debt Statistics 2020 (Estadísticas de la deuda internacional de 2020). Sin considerar a los 10 prestatarios más grandes (Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, México, la Federación de Rusia, Sudáfrica, Tailandia y Turquía), los saldos de deuda externa de los países de ingreso mediano y bajo subieron un 4 %.

Los flujos netos de deuda (desembolsos brutos menos pagos del principal) a los países de ingreso mediano y bajo cayeron un 28 % en 2018, hasta llegar a los USD 529 000 millones. Al mismo tiempo, los flujos netos de deuda (incluidos la deuda y el capital) a los países de ingreso mediano y bajo disminuyeron un 19 % en 2018, y un 29 % si no se considera a China.

Según la publicación International Debt Statistics 2020 (Estadísticas de la deuda internacional), del Banco Mundial, el año pasado la deuda externa total de los países de ingreso bajo y mediano aumentó un 5,3 %, hasta alcanzar los USD 7,8 billones, mientras que el flujo de deuda neto (desembolsos brutos menos pagos del principal) de acreedores externos cayó un 28 %, hasta llegar a USD 529 000 millones.

Aunque, en promedio, la carga de la deuda externa de los países de ingreso bajo y mediano fue moderada, desde 2009 varios países han experimentado un deterioro de la trayectoria de la deuda, según el informe. La proporción de países de ingreso bajo y mediano con una relación entre deuda e ingreso nacional bruto (INB) por debajo del 30 % se redujo al 25 %, en comparación con el 42 % registrado 10 años atrás. De manera similar, la proporción de países con una relación alta entre deuda y exportaciones ha aumentado.

“Para crecer con mayor rapidez, muchos países en desarrollo necesitan más inversiones que se adapten a sus objetivos de desarrollo”, expresó David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “La transparencia respecto de la deuda debería alcanzar todas las formas de compromisos gubernamentales, tanto las explícitas como las implícitas. La transparencia es fundamental a la hora de atraer más inversiones y lograr una asignación eficiente de capital, y estos son aspectos esenciales en nuestro trabajo para mejorar los resultados en materia de desarrollo”.

En China, se observó un incremento del 15 % en el valor total de la deuda, provocado por el apetito de los inversionistas por los activos denominados en renminbi. Sin considerar a los 10 prestatarios más grandes (Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, México, la Federación de Rusia, Sudáfrica, Tailandia y Turquía), los valores totales de deuda externa subieron un 4 %. En 2018, el monto de la deuda de los países de África al sur del Sahara, con la excepción de Sudáfrica, aumentó un 8 % en promedio, y, desde 2009, el valor de la deuda externa se ha duplicado en más de la mitad de los países de la región.

El flujo de deuda neto a países de ingreso bajo y mediano de parte de acreedores multilaterales aumentó un 86 %, principalmente debido al apoyo del Fondo Monetario Internacional a Argentina. Sin considerar dicho préstamo, el flujo de deuda neto de acreedores multilaterales a otros países de ingreso bajo y mediano no cambió en comparación con el año anterior. Se produjo una disminución de los préstamos otorgados por acreedores que no son miembros del Club de París a países que pueden recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento, el fondo del Banco Mundial para los países más pobres. La proporción de nuevos compromisos de los acreedores bilaterales que no son miembros del Club de París cayó hasta alcanzar el 17 % (lo que representa una disminución continua respecto del 43 % registrado en 2010), mientras que, en el caso de los acreedores bilaterales del Club de París, dicha proporción permaneció fija en un 12 %.

Esta edición de International Debt Statistics por primera vez presenta un desglose de la deuda pública y la deuda con garantía pública, la deuda del Gobierno y otras deudas del sector público, y también la deuda privada con garantía gubernamental. Como resultado, hay información disponible no solo sobre la deuda gubernamental, sino también sobre los pasivos contingentes explícitos de los Gobiernos.

“Con el paso del tiempo, los patrones de préstamos y los instrumentos de deuda cambiaron, al igual que la profundidad y el alcance del informe International Debt Statistics”, expresó Haishan Fu, directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo del Banco Mundial. “Lo que no ha cambiado es el objetivo principal del informe: brindar información integral y oportuna sobre la deuda externa de países de ingreso bajo y mediano para respaldar la gestión de la deuda y las decisiones normativas conexas”.

En 2018, la emisión de bonos por parte de países de ingreso bajo y mediano, fuente primaria de financiamiento externo para algunos países, cayó un 26 %, hasta alcanzar los USD 302 000 millones, en medio de una agudizada incertidumbre mundial, mercados de capitales más ajustados y descensos de categoría en la calificación de créditos. Sin embargo, los países de África al sur del Sahara, con la excepción de Sudáfrica, superaron el récord al emitir bonos por USD 17 000 millones. Las emisiones de 2018 tuvieron vencimientos de mayor extensión y una suscripción en exceso de la emisión de todas ellas.

En 2018, el flujo financiero neto a países de ingreso bajo y mediano, incluidos la deuda y el capital, cayó un 19 %, hasta llegar a USD 1 billón. Con la excepción de China, que representa la mitad del flujo de deuda neto y un 43 % del flujo de capital neto, el flujo financiero neto a los países de ingreso bajo y mediano cayó un 28 %.

Los indicadores de deuda indican que la carga de la deuda quizás está contribuyendo a las vulnerabilidades económicas.

Por ejemplo, aunque la relación promedio entre deuda externa e ingreso nacional bruto (INB) de los países de ingreso mediano y bajo se mantuvo estable en un moderado 26 %, si no se considera a China que tiene una deuda externa baja en relación con el INB (14 %), la relación entre deuda e INB de los países de ingreso mediano y bajo promedió casi un 35 %.

También, nuevamente sin incluir a China que tiene una deuda externa baja en relación con las exportaciones (68 %), la relación entre deuda y exportaciones entre los países de ingreso mediano y bajo llegó a un 120 %.

Además, hay más países que registran mayores niveles de deuda en relación con el INB. Desde 2009, una menor proporción de países de ingreso mediano y bajo tienen relaciones entre deuda e INB por debajo del 30 % (la proporción se redujo al 25 % en 2018, en comparación con el 42 % registrado hace 10 años). Y, en los últimos 10 años, la proporción de países con relaciones entre deuda e INB por sobre el 60 % ha aumentado al 30 %, y la proporción de países con relaciones entre deuda e INB por sobre el 100 % ha subido al 9 %.

Otro mensaje que se desprende de los datos es que una ralentización de los nuevos préstamos subraya las inquietudes de los inversionistas acerca de la sostenibilidad de la deuda en algunos de los países que reúnen las condiciones para recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Grupo Banco Mundial para los países más pobres («que reciben solo financiamiento de la AIF»).

Los flujos netos de deuda a los países que solo pueden recibir financiamiento de la AIF aumentaron un 32 % en 2018, incrementando los niveles de deuda externa entre estos países en un 6 %, hasta llegar a los USD 388 000 millones. Los saldos de deuda externa combinados entre los países que solo pueden recibir financiamiento de la AIF se han duplicado desde 2009. Sin embargo, los compromisos de nuevos préstamos externos de entidades del sector público cayeron casi un 4 %, hasta alcanzar los USD 45 800 millones en 2018.

En el informe también se indica que se produjo una disminución de los préstamos otorgados por acreedores que no son miembros del Club de París a economías que solo pueden recibir financiamiento de la AIF. La proporción de nuevos compromisos de los acreedores bilaterales que no son miembros del Club de París cayó hasta alcanzar el 17 % (lo que representa una disminución continua respecto del 43 % registrado en 2010), mientras que, en el caso de los acreedores bilaterales del Club de París, dicha proporción permaneció fija en un 12 %.

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El deterioro de la calidad del agua reduce en un tercio el crecimiento económico en algunos países

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El último informe del Banco Mundial está enfocado a como impacta el deterioro de la calidad del agua en la economía de los países

El mundo enfrenta una crisis invisible de calidad del agua que disminuye en un tercio el potencial de crecimiento económico en zonas altamente contaminadas y pone en peligro el bienestar humano y ambiental, según un informe del Banco Mundial dado a conocer hoy.

Riesgo de calidad del agua por demanda biológica de oxígeno, nitrógeno y conductividad eléctrica

En Quality Unknown: The Invisible Water Crisis (Calidad desconocida: La crisis invisible del agua) se muestra, con nuevos datos y métodos, de qué modo una combinación de bacterias, aguas residuales, productos químicos y material plástico puede absorber el oxígeno de las fuentes de agua y transformarlas en veneno para las personas y los ecosistemas. Para arrojar luz sobre la cuestión, el Banco Mundial creó la base de datos sobre calidad del agua más grande del mundo, con datos que se obtienen a través de estaciones de seguimiento, tecnologías de teledetección y aprendizaje automático.

En el informe se señala que la carencia de agua limpia limita el crecimiento económico en un tercio y, por lo tanto, se insta a prestar inmediata atención a nivel mundial, nacional y local a estos peligros que enfrentan por igual los países desarrollados y en desarrollo.

“El agua limpia es un factor clave para el crecimiento económico. El deterioro de la calidad del agua frena ese crecimiento, empeora las condiciones de salud, reduce la producción de alimentos y exacerba la pobreza en muchos países”, dijo David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “Los Gobiernos deben tomar medidas urgentes para contribuir a resolver el problema de la contaminación del agua, de modo que los países puedan crecer más rápidamente en forma equitativa y ambientalmente sostenible”.

Cuando la demanda biológica de oxígeno —medida que muestra la contaminación orgánica registrada en el agua e indicador indirecto de la calidad general de esta— supera determinado umbral, el crecimiento del producto interno bruto de las regiones ubicadas en la parte inferior de las cuencas experimenta caídas de hasta un tercio debido a los efectos sobre la salud, la agricultura y los ecosistemas.

Un elemento clave que contribuye al deterioro de la calidad del agua es el nitrógeno que, al aplicarse como fertilizante agrícola, con el tiempo ingresa a los ríos, lagos y océanos, donde se transforma en nitratos. La exposición temprana a los nitratos afecta el crecimiento y el desarrollo cerebral de los niños, lo que repercute en su salud y su potencial de ingresos en la edad adulta. El escurrimiento y la descarga en el agua de cada kilogramo adicional de fertilizantes de nitrógeno por hectárea pueden aumentar las tasas de retraso del crecimiento de los niños en un 19 % y reducir sus ingresos en la edad adulta hasta en un 2 %, en comparación con aquellos que no están expuestos.

En el informe también se señala que el rendimiento agrícola cae a medida que aumenta la salinidad de las aguas y los suelos como consecuencia de las sequías más intensas, las marejadas ciclónicas y el incremento de las extracciones de agua. Debido a la salinidad de las aguas, en el mundo se pierde cada año una cantidad de alimentos suficiente para 170 millones de personas.

En el informe se recomienda un conjunto de medidas que los países pueden adoptar para mejorar la calidad del agua, entre ellas, las siguientes: políticas y normas ambientales; un seguimiento minucioso de las cargas de contaminación; sistemas que garanticen el cumplimiento de las normas; infraestructura de tratamiento del agua respaldada con incentivos para la inversión privada, y difusión de información confiable y precisa entre los hogares para inspirar la participación ciudadana.

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El nivel de ingresos depende del género y de la actividad empresarial elegida

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El Banco Mundial realizó un estudio sobre “la jerarquía de ingresos a nivel mundial: el género y la elección de sectores de actividad empresarial”

Markus Goldstein, Paula Gonzalez Martinez y Sreelakshmi Papineni – Pese a los importantes avances logrados en lo que respecta al grado de instrucción de las mujeres y al aumento de las tasas de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo en muchos países, (i) el progreso en cerrar la brecha salarial de género, que considera la mediana de ingresos de todas las mujeres en relación de la de todos los hombres, ha sido lento. Si bien existen muchos elementos en juego en la brecha salarial de género en el medio empresarial, se ha podido establecer que la segregación sectorial es un factor importante . Las mujeres suelen incursionar en sectores distintos de los que eligen los hombres, y los sectores tradicionalmente femeninos se caracterizan por tener una baja rentabilidad. Entonces, ¿las mujeres obtienen mayores ganancias en sectores tradicionalmente considerados como masculinos? ¿Podemos aprender algo de las empresarias que han sorteado con éxito algunos de los desafíos y logrado ingresar en sectores de alta rentabilidad dominados por los hombres? ¿Cuán grandes son las brechas de ingresos al tener en cuenta las diferencias entre sectores de actividad empresarial en todo el mundo?

En un nuevo documento titulado ”Tackling the Global Profitarchy: Gender and the Choice of Business Sector” (Estudio de la jerarquía de ingresos a nivel mundial: el género y la elección de sectores de actividad empresarial), (i) nos propusimos responder estas preguntas a un nivel global. En el trabajo se utilizan datos de la encuesta sobre el futuro de los negocios realizada por Facebook, (i) que abarcó 97 países y 55 932 empresas de propiedad tanto de hombres como de mujeres en sectores tradicionalmente dominados por el mismo sexo o por el sexo opuesto.

Observamos que, en efecto, las mujeres que incursionan en sectores dominados por los hombres obtienen utilidades 66 % superiores que las mujeres que permanecen en sectores tradicionalmente con mayor concentración de mujeres . Se genera, entonces, una “jerarquía de ingresos”, en la que los hombres que emprenden en sectores dominados por los hombres obtienen los mayores ingresos, las mujeres que emprenden en sectores en los que dominan los hombres y los hombres que emprenden en sectores con mayor concentración de mujeres perciben salarios intermedios, y las mujeres que emprenden en sectores con mayor concentración de mujeres obtienen los ingresos más bajos. A nivel mundial, en promedio, las empresas de propiedad de hombres en sectores dominados por los hombres generan utilidades que alcanzan algo más del doble (+116 %) de las utilidades de las empresas de propiedad de mujeres en sectores con mayor concentración de mujeres.

¿Cómo estudiamos este tema?

Facebook, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) diseñaron y realizaron la encuesta bienal titulada Future of Business (El futuro de los negocios) (i) entre microempresas y pymes de todo el mundo que poseen una página activa en Facebook. En el trabajo se utilizan los datos más recientes (diciembre de 2018) de la encuesta, proporcionados por dueños, gerentes y empleados de empresas de 97 países en cuatro continentes, con una amplia cobertura geográfica. Este importante conjunto de datos brinda una oportunidad incomparable para estudiar la brecha salarial de género a escala mundial.

En primer lugar, clasificamos los sectores dominados por los hombres desde la perspectiva de las mujeres que, según los datos, eran propietarias de empresas. A ellas se les preguntó lo siguiente: “¿La mayoría de las empresas de su sector son de propiedad de hombres o de mujeres?”. Si más del 70 % de las mujeres declaran que la mayoría de las empresas de su sector son de propiedad de hombres, definimos ese sector como un sector dominado por los hombres. De los 42 sectores, 18 se clasifican como dominados por los hombres conforme a esta definición (véanse esos sectores en el gráfico); el resto de los sectores se clasifica como de mayor concentración de mujeres.

En muchos países, las empresas de propiedad de mujeres se concentran en el comercio minorista y los sectores de servicios (principalmente, salud, educación y servicios sociales), que se caracterizan por un bajo nivel de inversión y de crecimiento, en comparación con los sectores de manufacturas, construcción y minería (Rosa y Sylla, 2016). La revolución digital puede agrandar esta distancia y, en lo que respecta a la participación, la brecha de género es más pronunciada en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (Kelley y otros, 2016).

Luego, utilizando las definiciones de sectores dominados por los hombres y sectores con mayor concentración de mujeres, comparamos las diferencias de género en el desempeño de las empresas (utilidades y empleados), teniendo en cuenta las diferencias regionales. Los datos muestran que gran parte de la brecha de ingresos entre hombres y mujeres puede explicarse, efectivamente, por sectores: las empresas de mujeres que incursionan en sectores dominados por los hombres generan 66 % más utilidades que las de los sectores tradicionalmente femeninos. Las empresas de hombres en sectores dominados por los hombres generan más utilidades que todas las demás empresas. En otro plano, sin embargo, la jerarquía de ingresos es diferente en los países desarrollados y los países en desarrollo. En los primeros, las empresas de propiedad de hombres —independientemente de que pertenezcan a sectores dominados por los hombres o a sectores con mayor concentración de mujeres— generan más utilidades que las empresas de propiedad de mujeres en cualquier sector. En los países en desarrollo, las empresas de propiedad de hombres en sectores con mayor concentración de mujeres y las mujeres que incursionan en sectores dominados por los hombres generan aproximadamente las mismas utilidades. En ambos grupos de países, las empresas de propiedad de mujeres en sectores con mayor concentración de mujeres son las que generan menos utilidades.

¿Quiénes incursionan en los sectores dominados por los hombres?

Las propietarias de empresas en sectores dominados por los hombres son mujeres más jóvenes, casadas y con mayores probabilidades de haber heredado el negocio que las mujeres que emprenden en sectores con mayor concentración de mujeres . Poseen el mismo nivel de instrucción que las mujeres de estos últimos sectores y exhiben un mayor nivel de eficacia personal, un grado importante de aptitudes socioemocionales, pero una menor identidad emprendedora y un menor compromiso con el sector.

Las redes de apoyo masculino parecen ser fundamentales para las empresas de propiedad de mujeres; los modelos masculinos para imitar y la propiedad compartida con los cónyuges son factores que influyen en la decisión de las mujeres de incursionar en esos sectores. El apoyo de los cónyuges ayudó a las mujeres a emprender en estos sectores dominados por los hombres si dicho apoyo era multidimensional (por ejemplo, respaldo financiero, apoyo moral y ayuda en el trámite de registro de las empresas). Al parecer, las mujeres que emprenden en sectores dominados por los hombres trabajan más horas por semana y tienen una menor proporción de empleadas en comparación con las empresas de propiedad de mujeres en sectores con mayor concentración de mujeres.

Identificar las características de las mujeres que han ingresado con éxito en los sectores de alta rentabilidad dominados por los hombres nos ayudará a elaborar intervenciones de política que permitan a las mujeres crear empresas que podrían contribuir positivamente al crecimiento y, al mismo tiempo, reducir las brechas salariales de género. En efecto, en trabajos realizados en Estados Unidos se ha demostrado que la reducción de la segregación ocupacional por motivos raciales y de género en ese país dio cuenta del 40 % del crecimiento del PIB per cápita a precios de mercado entre 1960 y 2010 (Hsieh y otros, 2019).

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Invertir en infraestructura resiliente esconde una importante oportunidad económica

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La infraestructura resiliente tiene que ver con las personas. En particular, en los países en desarrollo, los problemas de infraestructura son una preocupación cotidiana que afecta el bienestar de las personas, las perspectivas económicas y la calidad de vida. El beneficio neto general de hacerlo en los países en desarrollo ascendería a USD 4,2 billones durante la vida útil de la nueva infraestructura.

La infraestructura está en el corazón de las vidas y los medios de subsistencia. Puede habilitar escuelas y hospitales, empresas e industrias, y el acceso a empleos y prosperidad. Sin embargo, en los países en desarrollo, los problemas de infraestructura son una preocupación cotidiana, reduciendo las oportunidades de empleo, obstaculizando la salud y la educación, y limitando el crecimiento económico.

En los países de ingreso bajo y mediano, solo los daños directos de los peligros naturales a la generación de energía y al transporte cuestan USD 18 mil millones al año, reduciendo el ya escaso presupuesto de los organismos viales y los servicios públicos de energía. Pero el impacto principal de las conmociones naturales en la infraestructura se debe a las interrupciones que imponen a las personas y las comunidades, por ejemplo, las empresas que no pueden mantener en funcionamiento las fábricas o usar Internet para tomar pedidos y procesar pagos; o en los hogares que no tienen el agua que necesitan para preparar las comidas o en personas que no pueden ir a trabajar, enviar a los niños a la escuela o ir al hospital.

Junto con el mal mantenimiento y la mala gestión, los peligros naturales son una de las principales causas de las interrupciones que cuestan a los hogares y empresas al menos USD 390 mil millones al año en países de ingreso bajo y mediano. Y esta es una estimación conservadora que no tiene en cuenta los costos indirectos, como los que recaen en las mujeres que a menudo son las encargadas de asegurar el agua para los hogares, o el efecto en las pequeñas empresas que no pueden crecer e innovar porque deben soportar el costo de los generadores eléctricos.

“Una infraestructura resiliente no se refiere exclusivamente a carreteras o puentes o centrales eléctricas. Se trata de las personas, los hogares y las comunidades para los que esta infraestructura de calidad constituye un medio esencial para obtener mejor salud, mejor educación y mejores medios de subsistencia. Invertir en infraestructura resiliente es ofrecer oportunidades económicas a la gente. En el informe se muestra, a los países, una forma de lograr un futuro más seguro, estable y próspero para todos”, remarca David Malpass, Presidente del Grupo Banco Mundial

La oportunidad de la infraestructura resiliente

Según Lifelines, un nuevo informe del Banco Mundial y el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (i), el beneficio neto de invertir en una infraestructura más resiliente en los países de ingreso bajo y mediano ascendería a los USD 4,2 billones, lo que representa un beneficio de USD 4 por cada dólar invertido.

Existen soluciones para mejorar la resiliencia de la infraestructura y las inversiones para hacerlo son racionales y rentables a la vez. ¿Cómo sería esta infraestructura resiliente? Podría hacerse excavando más profundo para hacer los cimientos, usando materiales alternativos, construyendo protección contra inundaciones, reforzando los postes eléctricos y las torres celulares, mejorando el diseño de carreteras y construyendo plantas de tratamiento de agua más sólidas.

Pero también es necesario mirar más allá de cada activo individual y construir sistemas y redes más resilientes. Crear redundancia en las redes, es decir, aumentar el número de conexiones que sirven a una comunidad, por ejemplo, puede cambiar las reglas del juego. Una ciudad que es accesible a través de múltiples caminos y que recibe energía a través de múltiples líneas de transmisión es menos probable que quede aislada o sin energía cuando se produce una tormenta devastadora.

Al mismo tiempo, no se pueden evitar todas las interrupciones, por lo que será esencial también garantizar que los hogares y las empresas las planifiquen y administren, por ejemplo, asegurando que cada hogar tenga suministros de emergencia o que las comunidades tengan cadenas de suministro sólidas y adaptables.

Gastar mejor
Cerrar la brecha de infraestructura para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible demandará inversiones sustanciales en nueva infraestructura y en el mantenimiento de los activos existentes. Sin embargo, no se trata solo de gastar más, sino también de gastar mejor. Invertir en regulaciones y planificación en las primeras etapas del diseño del proyecto y en el mantenimiento puede superar significativamente los costos de reparación o reconstrucción después de un desastre. Este tipo de inversiones tempranas puede ser difícil de financiar en países de ingreso bajo. Por lo tanto, podrán considerarse como prioridades para la comunidad internacional y la ayuda para el desarrollo.

Este informe explica cómo desbloquear esta oportunidad de USD 4,2 billones con una gama de recomendaciones claras y concretas:

Comenzar por lo básico. Es fundamental subsanar la mala administración y la mala gestión general de los sistemas de infraestructura. Por ejemplo, un activo de infraestructura con mantenimiento deficiente no puede ser resiliente.
Crear instituciones para la resiliencia. También es preciso abordar los desafíos de la economía política más generales e identificar los activos y los sistemas de infraestructura críticos, para poder encauzar los recursos hacia ellos.
Crear regulaciones e incentivos para la resiliencia. Los incentivos financieros pueden utilizarse para conseguir que se considere la totalidad del costo social de las interrupciones de los servicios de infraestructura, alentando a los prestadores de servicios a no limitarse a cumplir las normas obligatorias.
Mejorar la toma de decisiones. El acceso a mejores datos, instrumentos y conocimientos prácticos podría ser un punto de inflexión en la creación de resiliencia; por ejemplo, los modelos digitales de elevación para las zonas urbanas no son costosos y suministran información crucial para determinar inversiones por valor de cientos de miles de millones de dólares al año.
Proporcionar financiamiento. Resulta decisivo otorgar el tipo correcto de financiamiento en el momento correcto. Por ejemplo, se pueden suministrar a los entes reguladores y se pueden emplear en las primeras etapas del diseño de la infraestructura montos que resultan pequeños cuando se los compara con los miles de millones necesarios para las reparaciones y la recuperación tras un desastre.
No hay tiempo que perder. Con un clima rápidamente cambiante y grandes inversiones en infraestructura que tienen lugar en muchos países, los negocios habituales en la próxima década nos costarían USD 1 billón más. Sin embargo, si lo hacemos bien, podemos proporcionar los servicios de infraestructura críticos −salvavidas− para un mejor desarrollo para quienes más lo necesitan.

 

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Para el Banco Mundial la economía argentina sigue contrayéndose

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El informe de  perspectivas económicas del Banco Mundial bajó sus previsiones de crecimiento para este año. Estiman que América Latina crezca un moderado 1.7%, mientras que Argentina cerraría su segundo año de contracción y anticipan un dato positivo para el 2020.

Frente a las tensiones comerciales en el escenario global, el Banco Mundial prevé que el crecimiento económico se reduzca al 2,6% en 2019, debido a una disminución mayor de lo esperado del comercio y la inversión al principio del año.

Según las proyecciones, en el 2021 mejoraría la situación y el crecimiento aumentaría levemente al 2,8%, dependiendo de la continuación de tasas de financiamiento favorables y de una modesta recuperación en las economías emergentes y en desarrollo.

“Los riesgos se orientan a la desaceleración económica, tales como la posibilidad de mayores tensiones comerciales. Es urgente que las economías emergentes y en desarrollo fortalezcan la resiliencia de sus políticas económicas y sus perspectivas de crecimiento”, alertaron en el informe.

En esa línea, se espera que América Latina y el Caribe crezca un moderado 1,7 % en 2019, lo que refleja las difíciles condiciones que imperan en varias de las economías de la región.

Se espera que América Latina y el Caribe crezca un moderado 1,7 % en 2019, lo que refleja las difíciles condiciones que imperan en varias de las economías de la región. En Brasil, si bien las condiciones crediticias y del mercado laboral se han atenuado, los indicadores de actividad siguen registrando avances lentos. Tanto Chile como México experimentan una desaceleración, y la  economía argentina sigue contrayéndose. No obstante, datos recientes indican una sólida expansión económica en Colombia.

El comercio de la región continúa expandiéndose, pese a que en los últimos meses las órdenes de exportación se han desacelerado en algunas de las principales economías, en consonancia con el menor nivel de crecimiento del comercio mundial. Las actividades del sector de servicios han respaldado el crecimiento, a diferencia de lo que sucedió con el sector industrial. Las condiciones de financiamiento se han atenuado y el volumen de remesas dirigidas a la región ha sido considerable, lo que refleja la solidez del mercado laboral estadounidense. Con excepción de Argentina y Venezuela, la inflación ha sido moderada.

Perspectivas: Según las proyecciones, el crecimiento regional aumentará al 2,5 % en 2020, impulsado por un repunte de las inversiones fijas tras un extenso período de decaimiento. En 2020 y 2021, el crecimiento de las exportaciones netas se reducirá ligeramente, al tiempo que se debilitará la demanda externa y se fortalecerá la demanda de importaciones. Asimismo, los precios de los productos básicos, tras experimentar un período de volatilidad, se mantendrán estables, contribuyendo así a generar un camino de crecimiento más firme para la región.

En Brasil, se espera que la débil recuperación cíclica cobre impulso y que el crecimiento aumente del 1,5 % en 2019 al 2,5 % el año próximo. Se prevé que, en 2020, tras dos años de contracción, Argentina volverá a registrar un crecimiento positivo, a medida que disminuyan los efectos de las presiones del mercado financiero. En 2020, el crecimiento de México se acelerará moderadamente hasta alcanzar un 2 %, al tiempo que se disipa la incertidumbre en materia de políticas. Ese mismo año, el crecimiento de Colombia también aumentará al 3,5 %, como reflejo del aumento de la inversión, y, en el caso de Chile, el crecimiento se atenuará hasta situarse en un 3,1 %, producto de la desaceleración de la demanda de exportaciones y el endurecimiento fiscal planificado.

En América Central, el crecimiento se acelerará moderadamente del 3,1 % este año al 3,3 % en 2020. En el Caribe, se anticipa un crecimiento del 4,1 % en 2020, impulsado por el rápido desarrollo de la industria petrolera de altamar en Guyana. En 2020, el crecimiento de la República Dominicana, la principal economía del Caribe, se mantendrá estable en un 5 %, al tiempo que los sectores industrial y de servicios registrarán un crecimiento ligeramente moderado.

Riesgos: Los riesgos para las perspectivas de la región se traducen predominantemente en una tendencia a la baja y provienen tanto de fuentes externas como internas. Una nueva escalada de restricciones comerciales entre las principales economías podría incidir en las exportaciones y la inversión. La desaceleración económica de Estados Unidos podría ser más marcada de lo esperado. Una desaceleración más profunda que lo anticipado en China, el mayor destino de importaciones para Brasil, Chile, Perú y Uruguay, también podría representar un riesgo. Los niveles de deuda pública han aumentado a un ritmo constante en gran parte de la región, lo que supone un riesgo si los costos de endeudamiento aumentan de forma repentina. Las calificaciones de la deuda soberana de Argentina, Costa Rica y Nicaragua han bajado desde fines de 2018.

El empeoramiento de la crisis en Venezuela sin duda tendrá impactos fiscales y sociales cada vez mayores en la región. Las perturbaciones debidas al cambio climático y los desastres naturales constituyen fuentes persistentes de riesgo para las perspectivas regionales.

 

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