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Para el Banco Mundial la economía argentina sigue contrayéndose

Para el Banco Mundial la economía argentina sigue contrayéndose
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El informe de  perspectivas económicas del Banco Mundial bajó sus previsiones de crecimiento para este año. Estiman que América Latina crezca un moderado 1.7%, mientras que Argentina cerraría su segundo año de contracción y anticipan un dato positivo para el 2020.

Frente a las tensiones comerciales en el escenario global, el Banco Mundial prevé que el crecimiento económico se reduzca al 2,6% en 2019, debido a una disminución mayor de lo esperado del comercio y la inversión al principio del año.

Según las proyecciones, en el 2021 mejoraría la situación y el crecimiento aumentaría levemente al 2,8%, dependiendo de la continuación de tasas de financiamiento favorables y de una modesta recuperación en las economías emergentes y en desarrollo.

“Los riesgos se orientan a la desaceleración económica, tales como la posibilidad de mayores tensiones comerciales. Es urgente que las economías emergentes y en desarrollo fortalezcan la resiliencia de sus políticas económicas y sus perspectivas de crecimiento”, alertaron en el informe.

En esa línea, se espera que América Latina y el Caribe crezca un moderado 1,7 % en 2019, lo que refleja las difíciles condiciones que imperan en varias de las economías de la región.

Se espera que América Latina y el Caribe crezca un moderado 1,7 % en 2019, lo que refleja las difíciles condiciones que imperan en varias de las economías de la región. En Brasil, si bien las condiciones crediticias y del mercado laboral se han atenuado, los indicadores de actividad siguen registrando avances lentos. Tanto Chile como México experimentan una desaceleración, y la  economía argentina sigue contrayéndose. No obstante, datos recientes indican una sólida expansión económica en Colombia.

El comercio de la región continúa expandiéndose, pese a que en los últimos meses las órdenes de exportación se han desacelerado en algunas de las principales economías, en consonancia con el menor nivel de crecimiento del comercio mundial. Las actividades del sector de servicios han respaldado el crecimiento, a diferencia de lo que sucedió con el sector industrial. Las condiciones de financiamiento se han atenuado y el volumen de remesas dirigidas a la región ha sido considerable, lo que refleja la solidez del mercado laboral estadounidense. Con excepción de Argentina y Venezuela, la inflación ha sido moderada.

Perspectivas: Según las proyecciones, el crecimiento regional aumentará al 2,5 % en 2020, impulsado por un repunte de las inversiones fijas tras un extenso período de decaimiento. En 2020 y 2021, el crecimiento de las exportaciones netas se reducirá ligeramente, al tiempo que se debilitará la demanda externa y se fortalecerá la demanda de importaciones. Asimismo, los precios de los productos básicos, tras experimentar un período de volatilidad, se mantendrán estables, contribuyendo así a generar un camino de crecimiento más firme para la región.

En Brasil, se espera que la débil recuperación cíclica cobre impulso y que el crecimiento aumente del 1,5 % en 2019 al 2,5 % el año próximo. Se prevé que, en 2020, tras dos años de contracción, Argentina volverá a registrar un crecimiento positivo, a medida que disminuyan los efectos de las presiones del mercado financiero. En 2020, el crecimiento de México se acelerará moderadamente hasta alcanzar un 2 %, al tiempo que se disipa la incertidumbre en materia de políticas. Ese mismo año, el crecimiento de Colombia también aumentará al 3,5 %, como reflejo del aumento de la inversión, y, en el caso de Chile, el crecimiento se atenuará hasta situarse en un 3,1 %, producto de la desaceleración de la demanda de exportaciones y el endurecimiento fiscal planificado.

En América Central, el crecimiento se acelerará moderadamente del 3,1 % este año al 3,3 % en 2020. En el Caribe, se anticipa un crecimiento del 4,1 % en 2020, impulsado por el rápido desarrollo de la industria petrolera de altamar en Guyana. En 2020, el crecimiento de la República Dominicana, la principal economía del Caribe, se mantendrá estable en un 5 %, al tiempo que los sectores industrial y de servicios registrarán un crecimiento ligeramente moderado.

Riesgos: Los riesgos para las perspectivas de la región se traducen predominantemente en una tendencia a la baja y provienen tanto de fuentes externas como internas. Una nueva escalada de restricciones comerciales entre las principales economías podría incidir en las exportaciones y la inversión. La desaceleración económica de Estados Unidos podría ser más marcada de lo esperado. Una desaceleración más profunda que lo anticipado en China, el mayor destino de importaciones para Brasil, Chile, Perú y Uruguay, también podría representar un riesgo. Los niveles de deuda pública han aumentado a un ritmo constante en gran parte de la región, lo que supone un riesgo si los costos de endeudamiento aumentan de forma repentina. Las calificaciones de la deuda soberana de Argentina, Costa Rica y Nicaragua han bajado desde fines de 2018.

El empeoramiento de la crisis en Venezuela sin duda tendrá impactos fiscales y sociales cada vez mayores en la región. Las perturbaciones debidas al cambio climático y los desastres naturales constituyen fuentes persistentes de riesgo para las perspectivas regionales.

 

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