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“La universidad da pocos graduados”, dijo el subsecretario de Políticas universitarias

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El subsecretario de Políticas universitarias Alejandro Álvarez, “la universidad da pocos graduados” y añadió además que “se designa por rosca política, no hay un procedimiento fijo”. En la antesala de una nueva Marcha Federal Universitaria, el Gobierno nacional endureció su discurso sobre el sistema de educación superior y oficializó una reducción de $78.768 millones en distintos programas de la Secretaría de Educación, incluida la suspensión de transferencias para obras universitarias.

La decisión quedó formalizada mediante la Decisión Administrativa 20/2026 y coincidió con una ofensiva pública del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien cuestionó el modelo de financiamiento actual, habló de un sistema “arbitrario” y aseguró que las universidades “dan pocos graduados” pese al nivel de gasto estatal.

El conflicto no se limita a una discusión presupuestaria. El trasfondo combina ajuste fiscal, disputa por el control político de las universidades y redefinición de los criterios de distribución de fondos en uno de los sectores históricamente más sensibles del Estado argentino.

El recorte llega antes de la marcha universitaria

La reducción presupuestaria impacta sobre programas educativos nacionales, infraestructura escolar, becas y universidades. El mayor ajuste recayó sobre el Plan Nacional de Alfabetización, que perdió más de $35.288 millones destinados a transferencias a provincias.

También fue eliminado el Fondo de Compensación Salarial Docente, utilizado para equiparar salarios mínimos provinciales, con una quita cercana a $8.930 millones.

La poda incluyó además recortes en infraestructura escolar y equipamiento por más de $21.686 millones, una baja de $6.649 millones en programas socioeducativos y una reducción superior a $559 millones en becas estudiantiles.

La empresa estatal EDUC.AR S.A. sufrió una retracción de transferencias por $48.000 millones.

En paralelo, el Gobierno dejó sin efecto transferencias de capital destinadas a infraestructura universitaria por $5.303 millones. Según el anexo de la medida, las obras quedaron suspendidas en trece universidades nacionales.

La Universidad Nacional de La Plata fue la más afectada, con una reducción de $1.043 millones. También registraron recortes las universidades de General San Martín, Avellaneda, Río Cuarto y Entre Ríos.

La estrategia oficial: cambiar cómo se reparte el presupuesto

Mientras crece la tensión con rectores, sindicatos y centros estudiantiles, el Gobierno intenta instalar otra discusión: no sólo cuánto se gasta, sino cómo se asignan los recursos.

Álvarez sostuvo que el presupuesto universitario “se designa por rosca política” y planteó que la intención oficial es reemplazar ese esquema por un mecanismo basado en “indicadores objetivos”.

Según explicó, la Subsecretaría trabaja en el cruce de información vinculada a cantidad de docentes y estudiantes para diseñar nuevos parámetros de distribución presupuestaria.

La señal política es relevante porque apunta directamente al corazón del sistema universitario: el criterio histórico de negociación entre universidades, Estado nacional y actores políticos con peso parlamentario y territorial.

El funcionario también afirmó que las universidades reciben actualmente los fondos de funcionamiento “en tiempo y forma” y defendió la política salarial del Ejecutivo frente a los reclamos gremiales.

La pelea por los hospitales universitarios

Otro de los focos de conflicto quedó expuesto en la discusión sobre los hospitales universitarios.

Álvarez rechazó las críticas de la Universidad de Buenos Aires y sostuvo que el Gobierno transfirió regularmente los recursos correspondientes. Según dijo, la disputa real gira en torno a un fondo de refuerzo de $80.000 millones destinado a hospitales universitarios de todo el país.

“El reclamo de la UBA es otra cosa”, planteó el funcionario, al señalar que la universidad pretende acceder al 95% de ese fondo extraordinario.

La discusión adquiere peso político porque el Hospital de Clínicas se transformó nuevamente en uno de los símbolos visibles de la protesta universitaria y sanitaria.

La narrativa oficial frente a la marcha

El Gobierno endureció además su caracterización política de la movilización convocada en todo el país.

Álvarez definió la protesta como “un acto opositor” y afirmó que las universidades están dominadas por “dos corporaciones”, una política y otra sindical.

Aunque el Ejecutivo intenta separar la discusión presupuestaria de la protesta callejera, la simultaneidad entre los recortes oficializados y la movilización nacional terminó potenciando el conflicto.

La administración de Javier Milei busca sostener el ajuste fiscal sin ceder ante sectores que considera parte del entramado político tradicional. Del otro lado, rectores, gremios y estudiantes intentan reinstalar el financiamiento universitario como un eje de desgaste para el Gobierno.

Qué muestran los números del presupuesto universitario

Según datos citados del CEPA, el Programa 26 de Desarrollo de la Educación Superior acumula una caída real del 32,5% entre 2023 y 2025.

El informe proyecta que, a valores constantes de diciembre de 2026, el crédito vigente alcanzaría los $4,87 billones, lo que ampliaría la retracción acumulada al 41,6% respecto de 2023.

El análisis también compara ese escenario con la Ley de Financiamiento Universitario vetada por el Poder Ejecutivo y luego reimpulsada en el Congreso. De haberse aplicado esa norma, el presupuesto universitario habría ascendido a $8,49 billones a valores de 2026.

En contraste, la propuesta oficial elevaría el crédito a $5,51 billones, aunque eso implicaría —según el CEPA— una caída real del 33,9% frente a 2023.

Álvarez cuestionó además la viabilidad financiera de esa ley y sostuvo que implicaba un aumento salarial del 50% “que el Estado no está en condiciones económicas de afrontar”.

Impacto regional y tensión sobre las provincias

Aunque los mayores recortes informados corresponden a universidades de otras regiones del país, la discusión impacta también sobre el NEA y Misiones por múltiples vías.

La reducción de programas nacionales de alfabetización y compensación salarial docente afecta transferencias que alcanzan a las provincias. Además, cualquier modificación en los criterios de distribución presupuestaria universitaria podría alterar el esquema de financiamiento futuro para instituciones nacionales del interior.

En regiones con menor densidad económica relativa, las universidades públicas funcionan además como motores de movilidad social, empleo profesional y circulación de recursos estatales.

La combinación entre ajuste fiscal y revisión de criterios de asignación abre un escenario de incertidumbre para las casas de estudio que dependen en gran medida de fondos nacionales.

Un conflicto que excede la cuestión educativa

La discusión universitaria ya dejó de ser únicamente presupuestaria. El Gobierno intenta avanzar sobre mecanismos de financiamiento, control de gastos y lógica de funcionamiento institucional, mientras las universidades buscan preservar autonomía y capacidad de negociación política.

La magnitud de la movilización federal, la reacción del Congreso y la evolución del conflicto salarial serán variables centrales para medir hasta dónde el Ejecutivo puede sostener su estrategia sin ampliar el costo político.

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Misiones destina casi $20 millones para renovar Becas Andrés Guacurarí a estudiantes universitarios

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El Gobierno de Misiones oficializó la renovación de siete Becas Andrés Guacurarí destinadas a estudiantes egresados del nivel secundario que actualmente cursan carreras presenciales de nivel superior en universidades públicas e institutos públicos. La inversión total asciende a $19.964.000 y corresponde al período comprendido entre abril y diciembre de 2025, aunque el reconocimiento y la reapropiación del gasto se formalizó en el ejercicio financiero 2026.

La medida fue establecida mediante el Decreto 422, firmado por el gobernador Hugo Passalacqua junto a los ministros Adolfo Safrán y Ramiro Aranda, en el marco de la Ley VI – N° 194, que creó el programa de Becas Andrés Guacurarí como herramienta de acompañamiento para jóvenes misioneros que continúan sus estudios superiores.

Un salario mínimo por mes para sostener la formación superior

Según el decreto, cada beneficiario percibe mensualmente el equivalente a un Salario Mínimo, Vital y Móvil, conforme a la Resolución N° 5/2025 del Consejo Nacional del Empleo.

Los montos establecidos fueron escalonados de acuerdo con las actualizaciones del salario mínimo: $302.600 en abril, $308.200 en mayo, $313.400 en junio, $317.800 en julio y $322.000 mensuales entre agosto y diciembre. De esta manera, cada estudiante recibió un total de $2.852.000 durante los nueve meses contemplados.

El total general destinado a los siete beneficiarios alcanzó así los $19.964.000, con imputación presupuestaria específica dentro del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

Quiénes accedieron a la beca

Los beneficiarios son estudiantes egresados de establecimientos secundarios dependientes del Consejo General de Educación y del Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones, con altos promedios académicos y cumplimiento de los requisitos exigidos por la normativa.

La nómina incluye a:

  • Lucas David Acevedo, de Eldorado (promedio 9,13)
  • Cintia Gabriela Aquino, de San Vicente (8,86)
  • Gustavo Sebastián Cantero, de 25 de Mayo (9,34)
  • Santiago Hernán Cantero, de 25 de Mayo (9,31)
  • Danna Melani Kelm, de Florentino Ameghino (9,00)
  • Zaira Milagros Schwab, de Eldorado (9,63)
  • Daniela Maribel Scherbak, de Florentino Ameghino (9,40)

Entre ellos, la estudiante con mayor promedio es Zaira Milagros Schwab, con 9,63, seguida por Daniela Scherbak y los hermanos Cantero, todos con desempeños sobresalientes.

Educación como política de sostenimiento social

En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo provincial remarca que “la educación es el principal eje de crecimiento del pueblo” y sostiene que el acceso a ella no debe verse condicionado por barreras económicas. Bajo esa premisa, el programa apunta a fortalecer las trayectorias académicas de jóvenes que egresan del secundario y continúan estudios superiores dentro del sistema público.

Además, se dispuso el reconocimiento de legítimo abono y la reapropiación del gasto al ejercicio financiero actual, en virtud de que el beneficio ya había generado impacto positivo para la provincia y contaba con autorización de la Comisión de Contención del Gasto Público.

La Beca Andrés Guacurarí se consolidó en los últimos años como uno de los principales instrumentos de acompañamiento educativo provincial, especialmente para estudiantes del interior que deben sostener sus estudios universitarios lejos de sus lugares de origen o en contextos económicos complejos.

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El Ministerio de Gobierno impulsa becas de estudio del 50% para integrantes de fuerzas de seguridad y sus familias

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A través de la Subsecretaría de Seguridad y Justicia de Misiones, y en articulación con la Universidad Gastón Dachary, se concretó este acuerdo de cooperación destinado a ampliar las oportunidades de formación para integrantes de la Policía de Misiones, el Servicio Penitenciario Provincial y sus grupos familiares.

El convenio fue firmado, en representación del Ministerio de Gobierno, por el subsecretario de Seguridad y Justicia, Licenciado Víctor Eduardo Maj, junto al vicerrector de la Universidad Gastón Dachary, Ingeniero Roberto Suénaga, y establece un esquema de beneficios que contempla un 25% de descuento en carreras de grado, un 40% en el Ciclo de Licenciatura en Seguridad y hasta un 50% en la Maestría en Seguridad Pública.

Además, la iniciativa habilita la implementación de cursos, diplomaturas y capacitaciones, ampliando las posibilidades de formación más allá del ámbito estrictamente vinculado a la seguridad pública.

La propuesta apunta no solo a la profesionalización del personal, sino también a acompañar a sus familias, generando herramientas concretas de crecimiento y acceso a la educación superior.

En ese sentido, la medida se enmarca en una política de Estado que entiende que invertir en formación también es fortalecer la seguridad, promoviendo una mirada integral que combina conocimiento, desarrollo humano y servicio a la comunidad.

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La construcción con madera gana terreno en Argentina y demanda nuevos profesionales

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Con 30 medias becas disponibles, la Diplomatura en Diseño y Construcción con Madera de la Universidad Nacional de La Matanza vuelve a abrir sus puertas para arquitectos e ingenieros interesados en una de las tendencias constructivas que más crece en el mundo.

Mientras las ciudades buscan reducir su huella ambiental y repensar los materiales con los que se construye el futuro urbano, la madera se consolida a nivel global como uno de los protagonistas de la arquitectura sustentable. En ese contexto, la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA) anunció una nueva edición de la Diplomatura en Diseño y Construcción con Madera, organizada junto al Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM).

La propuesta académica está dirigida a arquitectos, ingenieros y profesionales de carreras afines, y tiene como objetivo formar especialistas capaces de diseñar y desarrollar proyectos constructivos utilizando madera bajo criterios técnicos, ambientales y de eficiencia energética.

Como parte de su compromiso con la formación profesional y la promoción del uso sostenible de este material, FAIMA otorgará hasta 30 becas que cubrirán el 50% del valor de las seis cuotas de la diplomatura.

La cursada tendrá una duración total de 120 horas, se desarrollará entre abril y octubre y combinará modalidad virtual con instancias presenciales para el taller proyectual final.

Una tendencia global que empieza a crecer en Argentina

Aeropuerto Internacional de Portland – Estados Unidos

La madera natural es hoy uno de los materiales de construcción más utilizados en países como Suecia, Finlandia, Dinamarca, Canadá o Estados Unidos, tanto por sus propiedades ambientales como por su eficiencia térmica y energética.

Además de ser un recurso renovable y reciclable, permite almacenar carbono y reducir la huella ambiental de los edificios, una característica cada vez más valorada frente al desafío del cambio climático.

De hecho, informes internacionales destacan que el uso de materiales biológicos en la construcción —como la madera— podría reducir significativamente las emisiones del sector hacia mediados de siglo. De hecho, “la construcción con madera no es solo una técnica: es un cambio de paradigma en la arquitectura”, destacan desde FAIMA.

En este contexto, la formación de profesionales especializados se vuelve clave para impulsar el desarrollo de nuevos proyectos y ampliar las aplicaciones del material en el país.

Formación técnica y mirada sustentable

La diplomatura está estructurada en ocho módulos que recorren desde el recurso forestal y las propiedades de la madera hasta el diseño estructural, los sistemas constructivos y la sustentabilidad.

El programa incluye además un taller proyectual, en el que los estudiantes deberán desarrollar un proyecto arquitectónico completo utilizando madera como material principal.

El cuerpo docente está integrado por reconocidos especialistas del sector, entre ellos el arquitecto Vicente Mazzitelli, director de la diplomatura, junto a profesionales y técnicos vinculados al desarrollo de la construcción con madera en Argentina.

Becas y modalidad de inscripción

Los interesados en acceder a las becas deberán enviar su CV y una carta de motivación justificando la necesidad del apoyo económico. La evaluación y asignación de las becas estará a cargo de FAIMA.

Las inscripciones estarán abiertas hasta el 23 de marzo y la cursada comenzará en abril. Para registrarse ingresar a https://linktr.ee/arquitecturaunlam

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Boratti volvió a premiar el esfuerzo académico de los estudiantes de medicina de la Ucami

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Hace doce años, el Sanatorio Boratti eligió apostar por la educación y sembrar futuro en forma de becas. Desde entonces, cada año renueva su compromiso con la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI) premiando el esfuerzo académico de jóvenes que sueñan con ser médicos. Este 2025 no fue la excepción: una nueva estudiante se suma al grupo de becarios que, por rendimiento y constancia, reciben un reconocimiento que va mucho más allá de lo económico.

“El objetivo es mandar un mensaje claro a la sociedad: que el esfuerzo, la dedicación y la constancia permiten triunfar”, expresó Roberto Boratti, socio gerente del sanatorio, al recordar que el programa nació como homenaje a su padre, el doctor Alberto Andrés Boratti. La iniciativa, pionera entre las alianzas público-privadas en educación superior en la provincia, reconoce a estudiantes egresados de escuelas secundarias de Posadas que logran el mejor desempeño en el curso de ingreso a Medicina.

Este año, Oriana Ibarra, de 19 años, exalumna del Colegio Superior Santa Catalina, fue quien alcanzó ese mérito. “Me preparé durante todo el año. Estudié muchas horas al día, fui constante. Sentir que ese esfuerzo fue valorado es una alegría inmensa”, confesó emocionada. En su relato aparece también el respaldo familiar, esos gestos cotidianos que, en medio del cansancio y la ansiedad, sostienen y empujan.

A ella se suman otras cuatro estudiantes que lograron renovar su beca cumpliendo con los exigentes requisitos académicos: aprobar más del 50 por ciento de las materias del año con calificaciones superiores a ocho. “No es fácil, especialmente en los años más avanzados de la carrera, donde la exigencia es enorme”, reconoció la rectora Ana María Foth, quien valoró especialmente el acompañamiento del Sanatorio Boratti desde los inicios de la universidad: “Fue la primera empresa que confió en nosotros y nunca dejó de hacerlo”.

Entre las becarias que revalidaron su lugar está Oriana Pintos, quien cursa su séptimo año con el beneficio. Su camino fue todo menos lineal. “Tuve pérdidas familiares, enfermedades, momentos en que pensé en abandonar, pero la beca fue siempre una brújula. Me recordaba que alguien creyó en mí”, contó. Hoy, cerca de recibirse, habla con la serenidad de quien ha sabido sobreponerse y no desviarse del objetivo.

Camila Kachanoski lleva cuatro años consecutivos becada y no oculta su orgullo: “Es un reconocimiento que me impulsa a seguir superándome”. Para Cecilia Barrientos, otra de las beneficiarias, la motivación es académica pero también profundamente humana: “Siempre me gustó tener buenas notas porque refleja cuánto me esfuerzo. Y materias como Salud Social y Comunitaria me hicieron reafirmar mi vocación”.

Rocío Benítez, ayudante en la cátedra de Bioquímica, resume su filosofía de estudio en una frase que le repite su madre: “Hagan todo con amor”. No por la nota ni por la beca, sino por el compromiso de dar lo mejor de cada uno.

No todos llegan. Este año, una alumna perdió la beca por no poder sostener el rendimiento. Foth lo explicó sin rodeos: “La carrera de medicina es muy exigente, y a veces, aún con esfuerzo, el ritmo académico cuesta mantenerlo. Eso no invalida el valor del estudiante ni su vocación”.

Quizá por eso mismo, la beca no es sólo un premio. Es también un símbolo. Una forma de decir “creemos en vos” en medio de una carrera que muchas veces pone a prueba la resiliencia. Y en esa convicción compartida entre una institución médica privada y una universidad joven, emerge una alianza que trasciende papeles firmados: apuesta por el talento, abraza la vocación y siembra mérito donde más se necesita.

La idea de expandir este modelo al interior provincial está latente. “No lo descartamos”, dijo Boratti.

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