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Misiones impulsa un plan de manejo ambiental en las 2000 Hectáreas para frenar conflictos urbanos

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El Gobierno de Misiones puso en marcha el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase en Puerto Iguazú, una iniciativa clave para compatibilizar la expansión urbana con la conservación de la biodiversidad en un área ambientalmente estratégica. El proyecto apunta a ordenar el uso del suelo, reducir conflictos territoriales y proteger corredores biológicos donde se registran especies emblemáticas como el yaguareté, con financiamiento específico del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos.

La iniciativa fue presentada durante una recorrida oficial por la zona de las 2000 Hectáreas, encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Martín Recamán, junto al intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, con la participación de funcionarios provinciales, técnicos especializados y autoridades vinculadas al ordenamiento territorial y la biodiversidad.

Una zona crítica de interfase entre ciudad y áreas protegidas

El plan se desarrolla en el sector periurbano conocido como las 2000 Hectáreas, ubicado en el cuadrante sur del ejido urbano de Puerto Iguazú. Se trata de un espacio de alto valor estratégico por su condición de área de transición entre el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Puerto Península y distintas reservas naturales municipales, conformando un corredor ambiental clave para la fauna silvestre.

En este territorio se registran desplazamientos de grandes felinos, entre ellos el yaguareté, especie emblemática y prioritaria para las políticas de conservación de la provincia. La coexistencia entre expansión urbana y biodiversidad quedó expuesta de manera inédita cuando fue necesario trasladar a la yaguareté conocida como “Para”, junto a sus cachorros, en un operativo destinado a resguardar tanto a los animales como a la comunidad local.

Al presentar el proyecto, el ministro Recamán subrayó el sentido estratégico de la iniciativa: “Este proyecto apunta a ordenar el límite entre una urbanización que va a seguir creciendo y un ambiente natural que necesita ser protegido. Por eso es fundamental contar con una planificación a futuro, con reglas claras y una mirada integral que permita pensar la convivencia entre la naturaleza y el desarrollo urbano, junto con el acompañamiento permanente a los vecinos que viven en estas áreas de interfase”.

Conflictos territoriales, expansión urbana y planificación ambiental

Desde el punto de vista normativo, el área se encuentra alcanzada por el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN) de Misiones, con predominio de categorías I y II, correspondientes a zonas de alto y mediano valor de conservación. Esta condición ambiental convive con una presión social significativa: las 2000 Hectáreas constituyen prácticamente el único frente de expansión urbana disponible para el municipio.

Esa combinación derivó en los últimos años en conflictos asociados a la ocupación de tierras, prácticas productivas, impactos ambientales y convivencia con fauna de gran porte. El Plan de Manejo Sostenible surge, así, como una herramienta de gestión territorial preventiva, con el objetivo de formular una zonificación urbano-ambiental que ordene los usos del suelo, identifique áreas aptas para el crecimiento urbano y garantice la preservación del bosque nativo.

Entre los principales lineamientos del plan se destacan la promoción de cinturones verdes de bosque nativo alrededor del área urbanizada, la preservación de sectores linderos a áreas naturales protegidas y la generación de instrumentos normativos que permitan una gestión territorial con enfoque ambiental. Para ello, se prevé analizar la pérdida de bosque nativo asociada al crecimiento urbano desde 2010 hasta la actualidad, estudiar las tendencias de expansión del ejido urbano y diseñar zonificaciones que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos y la conectividad del paisaje.

El proceso incorpora además un enfoque socio-participativo, integrando la percepción de la comunidad local sobre el bosque nativo y su incidencia directa en la calidad de vida, en una zona donde la presencia de biodiversidad genera tanto valor ambiental como tensiones cotidianas.

Financiamiento, impacto institucional y proyección provincial

El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos y recibirá el 13% del Presupuesto de Bosques Nativos (PEBN) del fondo provincial 2024, con recursos adjudicados de manera directa al municipio de Puerto Iguazú, previa presentación de un Plan Institucional municipal con enfoque de zonificación urbano-ambiental.

El intendente Filippa valoró el acompañamiento provincial y el impacto institucional del plan: “Vamos a trabajar con un equipo con mucha experiencia y conocimiento, lo que nos plantea grandes desafíos. Somos conscientes de la importancia de proteger la flora, la fauna y los recursos naturales e hídricos, por eso el compromiso es cotidiano, acompañando a las familias que habitan en la zona de las 2000 hectáreas, donde también sabemos que se proyecta el crecimiento urbano de la ciudad”. Además, remarcó la relevancia del acceso a fondos específicos para concretar el proyecto.

La experiencia local se inscribe en una problemática de escala provincial. En Misiones, el 38% de los municipios presenta áreas urbanas en contacto directo con bosques nativos, una realidad que vuelve imprescindible avanzar en esquemas de planificación que integren desarrollo urbano, inclusión social y conservación ambiental.

En ese marco, el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase se consolida como una herramienta estructural para anticipar conflictos, reducir riesgos ambientales y fortalecer una convivencia responsable entre las comunidades y la biodiversidad, en una de las zonas más sensibles y emblemáticas del territorio misionero.

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Parque Nacional Iguaçú registra nuevos cachorros de yaguareté y consolida su liderazgo ambiental

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Imágenes captadas a fines de 2025 confirmaron un nuevo nacimiento de yaguareté en el Parque Nacional Iguazú y consolidan el rol estratégico del área protegida en la conservación del mayor felino de América. El registro, obtenido mediante cámaras trampa, muestra a la hembra Janaína junto a dos cachorros y refuerza la relevancia ambiental, institucional y económica de las políticas de preservación en la región de la Selva Paranaense.

El hallazgo fue documentado en diciembre de 2025 por el Proyecto Onças do Iguaçu, a partir de dispositivos de monitoreo instalados en el sector brasileño del parque. Las imágenes inéditas muestran a Janaína, una de las yaguaretés más monitoreadas de la región, desplazándose por la selva acompañada por dos nuevas crías, que según los investigadores tendrían entre cinco y seis meses de edad.

Janaína, una hembra clave para la supervivencia del yaguareté

Con este nuevo nacimiento, Janaína se convirtió en la primera yaguareté registrada por el proyecto en haber parido cinco veces, un dato de alto valor para la conservación de la especie. Identificada por primera vez en 2018, la hembra es considerada una pieza central para la sostenibilidad de la población silvestre en el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más degradados de América del Sur.

El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el yaguareté se encuentra en estado crítico de extinción en la Mata Atlántica, con menos de 300 individuos registrados en toda la región. En ese contexto, cada evento reproductivo exitoso tiene un impacto directo sobre la viabilidad genética y demográfica de la especie.

Desde el equipo de investigación señalaron que el seguimiento de Janaína y sus cachorros continuará durante los próximos meses. Una vez que se pueda determinar el sexo de las crías, se prevé convocar a la comunidad para participar en la elección de sus nombres, como una estrategia para fortalecer el vínculo social con las acciones de conservación.

El Parque Nacional Iguazú, un refugio estratégico en la Mata Atlántica

El Parque Nacional Iguazú, que abarca unas 185.000 hectáreas y alberga las Cataratas del Iguazú, concentra actualmente alrededor de 25 yaguaretés. Se trata del único sector de la Mata Atlántica donde la población del felino muestra una tendencia de crecimiento, un dato que distingue al área en términos de resultados de conservación.

Este desempeño está directamente vinculado a la preservación del ambiente, la integridad territorial del parque y la continuidad de programas de monitoreo y protección, como los que utilizan cámaras trampa para relevar individuos, patrones de movimiento y eventos reproductivos.

Desde una perspectiva institucional, estos registros refuerzan la importancia de sostener políticas públicas activas de conservación, especialmente frente a amenazas persistentes como la caza furtiva, que continúa siendo uno de los principales riesgos para la supervivencia del yaguareté en la región.

Conservación, territorio y valor estratégico

El nuevo registro de Janaína y sus cachorros no solo representa un logro científico y ambiental, sino que también tiene implicancias económicas e institucionales. La conservación del yaguareté se vincula de manera directa con la protección de la biodiversidad, el turismo de naturaleza y la proyección internacional del Parque Nacional Iguazú como área protegida de referencia.

En un contexto regional marcado por la presión sobre los ecosistemas, el caso del Iguazú se consolida como un ejemplo de que la combinación de monitoreo técnico, gestión sostenida y compromiso institucional puede revertir tendencias críticas y generar resultados medibles en la conservación de especies emblemáticas.

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Víctimas del mascotismo: Misiones liberó un carpincho, un ñandú y un tucán tras su rehabilitación

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Tres animales silvestres —un carpincho, un ñandú y un tucán— regresaron a la naturaleza tras completar su recuperación en el Parque Ecológico El Puma, dependiente del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables. La liberación, concretada este jueves, sintetiza una política pública sostenida de rescate, rehabilitación y reinserción de fauna afectada por el mascotismo, una práctica que vulnera el bienestar animal y altera el equilibrio de los ecosistemas. El operativo subraya el rol institucional del Estado provincial en la protección ambiental y la educación para la conservación.

Del rescate a la readaptación: procesos diferenciados para volver a la vida silvestre

Cada caso exigió un abordaje específico. El ñandú, criado como mascota, ingresó en buen estado de salud, pero requirió un trabajo cuidadoso de readaptación ambiental y de manejo para recuperar conductas propias de su especie. El proceso priorizó la reconstrucción de comportamientos silvestres y la preparación para la vida en libertad, más allá de la atención clínica: fue, esencialmente, un retorno a su identidad natural.

El carpincho, rescatado en la localidad de Candelaria, provenía de un entorno doméstico: vivía en un patio, con collar colocado, y presentaba parásitos y otras afecciones. Recibió atención veterinaria, acompañamiento nutricional y un programa de adaptación ambiental que permitió una evolución favorable hasta reunir las condiciones necesarias para su liberación.

En ambos casos, el criterio técnico fue claro: liberar solo cuando la rehabilitación garantiza la supervivencia y la reinserción efectiva en el ambiente natural, evitando riesgos para los animales y para el ecosistema.

Compromiso institucional y mensaje ambiental: “los animales silvestres no son mascotas”

La actividad contó con la participación del ministro de Ecología, Martín Recamán, el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa, y el equipo del Parque Ecológico El Puma. La presencia de autoridades y técnicos refuerza el carácter institucional de la política de conservación y el valor del parque como centro de referencia en rescate y rehabilitación.

El mensaje que acompaña cada liberación es inequívoco y de alcance público: los animales silvestres no son mascotas. Su tenencia doméstica genera estrés, enfermedades, pérdida de conductas naturales y, en muchos casos, daños irreversibles. La liberación de estos tres ejemplares recuerda que su lugar está en la naturaleza, donde cumplen un rol esencial para el equilibrio de los ecosistemas.

Impacto y proyección: educación, control y conservación

Estas acciones tienen un impacto directo en la conservación de la biodiversidad y un efecto indirecto en la concientización social. El rescate y la reinserción demandan recursos técnicos, tiempo y coordinación institucional; por eso, la prevención del mascotismo resulta clave para reducir costos ambientales y mejorar resultados. La continuidad de estas políticas fortalece la credibilidad del Estado en materia ambiental y promueve una relación responsable entre la sociedad y la fauna silvestre.

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Ecología refuerza la prevención ambiental y cierra el año con acciones en el norte de Misiones

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El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones realizó este viernes la última jornada del año de las campañas provinciales “Yo Freno Por La Fauna” y “No Me Quemés”, con intervenciones simultáneas en el norte de la provincia. Las acciones apuntaron a dos problemáticas estructurales para el territorio misionero: la preservación de la fauna silvestre frente a los atropellamientos viales y la prevención de incendios forestales en el inicio de la temporada de mayor riesgo. La iniciativa consolida una política pública sostenida de conservación ambiental, con impacto directo en la seguridad vial, la protección del patrimonio natural y la reducción de costos económicos asociados a emergencias ambientales.

Concientización vial y protección de la biodiversidad

Durante la mañana, la campaña “Yo Freno Por La Fauna” se desplegó sobre la Ruta Provincial Nº 19, en la localidad de Wanda, y de manera simultánea en el destacamento Uruzú del Parque Provincial Urugua-í. La jornada contó con el acompañamiento del subsecretario de Ecología, Facundo Ringa, junto a guardaparques del Parque Provincial Urugua-í y personal del municipio.

Las tareas se enfocaron en la concientización de conductores sobre la necesidad de reducir la velocidad en zonas de alto valor ambiental, donde el tránsito vehicular convive con corredores naturales de fauna silvestre. En el destacamento Uruzú, además, se avanzó con la pintura de un mural en la torre de avistaje de aves, una intervención artística alusiva a la fauna autóctona que refuerza el mensaje de preservación en un área estratégica para la biodiversidad provincial.

Este tipo de acciones se inscribe en una estrategia preventiva que busca disminuir los atropellamientos de animales silvestres, una problemática recurrente en rutas que atraviesan áreas protegidas y que tiene implicancias ambientales, institucionales y económicas, tanto por la pérdida de biodiversidad como por los costos asociados a siniestros viales.

Prevención de incendios ante el inicio del verano

Por la tarde, el Ministerio de Ecología continuó con actividades de sensibilización en el marco de la campaña “No Me Quemés”, en la intersección de avenida Los Pioneros y Jauregui, en Comandante Andresito. Las acciones se desarrollaron de manera articulada con personal municipal, Bomberos Voluntarios y guardaparques de la Reserva de Uso Múltiple Cabure-í.

La jornada estuvo orientada a promover buenas prácticas y medidas esenciales para prevenir incendios forestales y rurales, en un contexto marcado por la llegada del verano, cuando las altas temperaturas y la baja humedad incrementan de forma significativa el riesgo de focos ígneos. La prevención temprana resulta clave para reducir el impacto ambiental, social y económico de los incendios, que afectan no solo a los ecosistemas, sino también a la infraestructura productiva y a las comunidades locales.

Una política ambiental sostenida en el territorio

El cierre anual de estas campañas refleja el compromiso sostenido del Estado provincial con la conservación de los recursos naturales, la educación ambiental y la gestión del riesgo. El despliegue territorial y la articulación con municipios, fuerzas de respuesta y áreas protegidas consolidan una política pública que prioriza la prevención como herramienta central para proteger el patrimonio natural misionero.

Las iniciativas “Yo Freno Por La Fauna” y “No Me Quemés”, desarrolladas de manera continua en distintos puntos de la provincia, buscan generar cambios de conducta a largo plazo, reducir riesgos ambientales y fortalecer la conciencia colectiva sobre el valor estratégico de la biodiversidad y los bosques en Misiones.

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Validan internacionalmente 17 zonas críticas para proteger la biodiversidad en Misiones

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La provincia sumó 17 nuevos sitios identificados como Áreas Claves para la Biodiversidad (KBA), un instrumento internacional que orienta políticas de conservación y define zonas de prioridad ecológica de importancia global. La ampliación del mapa de territorios estratégicos fue confirmada por Andrés Bosso, coordinador del Programa NEA de Aves Argentinas, quien destacó que Misiones “es pionera” en este tipo de procesos y se convierte en el primer Estado provincial en cumplir con los estándares globales de identificación de KBA.

Las nuevas delimitaciones no implican la creación de áreas protegidas, sino la definición de contornos que requieren mayor atención en restauración, educación ambiental, reintroducción de especies y planificación territorial. El reconocimiento fortalece la posición de Misiones en la agenda ambiental y en la toma de decisiones ante futuros proyectos de infraestructura y financiamiento.

Un proceso científico con validación internacional y participación institucional amplia

En diálogo con LT17 Radio Provincia, Bosso recordó que el trabajo comenzó hace varios años, cuando Aves Argentinas coordinó un ejercicio científico para priorizar territorios claves para la conservación de la naturaleza. Se trató de un trabajo conjunto con casi una veintena de instituciones, entre ellas numerosos institutos del CONICET, Parques Nacionales, el Ministerio de Ecología y organizaciones no gubernamentales.

El coordinador explicó que se trató de una actualización de un estudio previo realizado “veinte años atrás”, pero que en esa ocasión solo abarcaba aves. En cambio, esta nueva fase incluyó mamíferos, anfibios, reptiles, peces y flora, con criterios ampliados para identificar especies amenazadas, endémicas, de distribución restringida o congregatorias.

Evaluamos especies amenazadas, endémicas de distribución restringida, congregatorias, y eso nos vincula con el territorio y nos permite fijar los contornos de cuáles son las hectáreas más valiosas”, sostuvo Bosso. El resultado acumulado supera el millón de hectáreas identificadas, aunque aclaró que la provincia cuenta con “unas quinientas y pico mil hectáreas” bajo protección efectiva, cifra que describió como “muchísimo, más que la media nacional”.

El informe completo fue publicado en un libro disponible en la página oficial de la organización. Luego, el material fue sometido a la revisión del secretariado internacional KBA, con sede en Inglaterra y respaldado por ocho instituciones globales. Su rol es verificar que los datos cumplan con criterios estandarizados a nivel mundial.

Este proceso —señaló Bosso— permite que áreas como Iguazú, Posadas y alrededores o Campo San Juan posean la misma jerarquía en los registros globales que sitios emblemáticos como el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica.

Impacto territorial: un mapa que incide en decisiones productivas, ambientales y financieras

Bosso remarcó que la información generada tiene implicancias concretas en las políticas públicas y en la evaluación de proyectos. “Las agencias de cooperación internacional o las entidades financieras cruzan los datos. Si alguien pide un préstamo o presenta un proyecto de infraestructura, aparece el mapa: ‘ojo que acá está el Parque Provincial Uruguay’, ‘ojo que acá está Iguazú’”, ilustró.

El coordinador también puso el foco en un aspecto geográfico clave: la necesidad de fortalecer la conservación en el sur de Misiones, una zona históricamente relegada frente a la mayor visibilidad del norte. “El sur también existe”, afirmó, al observar que muchos fragmentos de alto valor ecológico se encuentran “bastante huérfanos” de protección. Actualmente, estima que allí se contabilizan “unas quinientas hectáreas protegidas”, aunque destacó los avances municipales, como reservas locales en Salto Encantado, Corpus, Aristóbulo del Valle y Santa Ana, y la creación del Paisaje Protegido Arroyo Cazador.

Para Bosso, la consolidación de estas áreas claves es el resultado de un trabajo sostenido y coordinado: “Trabajamos mucho, y hay una correspondencia de instituciones públicas y privadas que están siempre a favor del Bosque Atlántico”.

Especies determinantes y el compromiso misionero: por qué estos sitios son estratégicos

Entre las especies señaladas como indicadores para definir las áreas críticas aparecen el carpintero canela, la ranita llorona y la mentita del monte, todas con poblaciones reducidas y distribuciones extremadamente acotadas. “Algunas están exclusivamente en el Bosque Atlántico”, explicó Bosso.

La magnitud del desafío se dimensiona cuando describe el retroceso de este ecosistema: hace cien años, el Bosque Atlántico abarcaba una superficie similar “a toda la Patagonia Argentina”, incluyendo Paraguay, Misiones y gran parte de Brasil. Hoy, “la superficie remanente sería lo que ocupa la provincia de Neuquén”, fragmentada en apenas diez bloques principales, siendo Misiones el más grande, con “cerca del cincuenta por ciento” del remanente.

Esto implica una responsabilidad directa: “Lo que haga Misiones es determinante. No sirve lo que haga otra provincia con especies que solo existen aquí”, enfatizó.

En términos cotidianos, Bosso ilustró la importancia de conservar estos territorios con ejemplos concretos: la regulación térmica bajo la sombra de la selva, la retención hídrica de los más de 800 arroyos de la provincia y el impacto económico del turismo asociado a parques como Iguazú, que combina 67.000 hectáreas de selva protegida en Argentina, 84.000 en el Parque Provincial Uruguay y 180.000 en su par brasileño.

Conservar la naturaleza, por suerte, en Misiones no es algo que haya que explicar demasiado”, afirmó. Además, destacó el rol institucional del Ministerio de Ecología, que “nunca se devaluó ni degradó”, y del Instituto Misionero de Biodiversidad, actores que consolidan una política ambiental sostenida en el tiempo.

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