biotecnología

Biofábrica Misiones despierta interés regional por su desarrollo en bioinsumos

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La experiencia desarrollada por Biofábrica Misiones en la producción de bioinsumos continúa despertando interés en América Latina. En esta oportunidad, la empresa recibió la visita de la doctora peruana Betsabé León Tacca, ingeniera agrónoma, magíster en Fitopatología y doctora en Ciencia y Tecnología Ambiental, quien recorrió las instalaciones para conocer de primera mano los procesos de investigación y producción orientados a una agricultura más sustentable.

La especialista llegó a Misiones tras un intercambio académico con la gerente de Biofábrica Misiones, Luciana Imbrogno, a quien conoció durante un curso de capacitación realizado en Guatemala. A partir de ese vínculo surgió el interés por profundizar conocimientos sobre los procesos de elaboración de bioinsumos, especialmente aquellos destinados al control biológico de enfermedades que afectan a los cultivos.

Actualmente, León Tacca es docente principal de la Universidad Nacional de Cañete, en Perú, donde dicta las cátedras de Fitopatología. Además, integra el Registro Nacional Científico, Tecnológico y de Innovación Tecnológica (Renacyt), reconocimiento otorgado a investigadores de destacada trayectoria en ese país.

Durante la recorrida visitó el laboratorio de producción de bioinsumos y conoció las distintas etapas de multiplicación de hongos benéficos, con especial atención al Trichoderma, un microorganismo ampliamente utilizado en la agricultura por su capacidad para controlar de manera biológica diversos patógenos que afectan a los cultivos.

“Recibimos con mucha satisfacción a profesionales que buscan conocer nuestra experiencia en el desarrollo y producción de bioinsumos. Estos intercambios permiten compartir conocimientos, validar metodologías y abrir nuevas oportunidades de cooperación científica y tecnológica”, señaló Marilyn Silva, responsable del Área de Producción de Bioinsumos de Biofábrica Misiones.

Por su parte, la investigadora peruana destacó el nivel de equipamiento, la infraestructura y la capacidad técnica del laboratorio, y manifestó su interés en avanzar en futuras acciones conjuntas entre ambas instituciones.

Entre las iniciativas analizadas figuran el desarrollo de proyectos colaborativos de investigación, el intercambio de metodologías para optimizar procesos de producción, la realización de pasantías para estudiantes y profesionales, así como la participación de especialistas de Biofábrica Misiones en actividades académicas y congresos científicos organizados por la Universidad Nacional de Cañete.

La visita ratifica el posicionamiento de Biofábrica Misiones como uno de los principales referentes regionales en biotecnología aplicada al sector agropecuario. El creciente interés de universidades e investigadores de otros países refleja el reconocimiento alcanzado por el modelo misionero en el desarrollo de soluciones biológicas para una producción más eficiente, sostenible y con menor impacto ambiental.

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Biotecnología y nanotecnología: abren una convocatoria con $2.000 millones en beneficios fiscales para proyectos productivos

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La Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa lanzó la Convocatoria 2026 del Régimen de Promoción de la Biotecnología Moderna y la Nanotecnología, con un cupo fiscal de $2.000 millones destinado a financiar proyectos de investigación, desarrollo y producción. La medida apunta a acelerar la incorporación de innovación en sectores estratégicos de la economía y abre una ventana de oportunidad para empresas tecnológicas, agroindustriales, farmacéuticas y de base científica que busquen reducir costos fiscales mientras escalan desarrollos productivos.

La Resolución 138/2026 establece que las empresas y personas humanas que encuadren en la Ley 26.270 podrán presentar iniciativas hasta el 31 de julio de 2026 o hasta que se agote el cupo disponible. El esquema contempla beneficios fiscales vinculados a proyectos de I+D y a la producción de bienes y servicios basados en biotecnología o nanotecnología.

Una herramienta para transformar conocimiento en producción

Más allá del incentivo tributario, la convocatoria refleja una definición de política productiva: fortalecer la transferencia de conocimiento desde el sistema científico hacia el sector privado. La biotecnología moderna y la nanotecnología son dos actividades con capacidad de generar ventajas competitivas en cadenas de alto valor agregado, desde semillas mejoradas y bioinsumos hasta desarrollos farmacéuticos, biomateriales y soluciones industriales avanzadas.

El régimen prioriza proyectos con impacto económico verificable. Entre los criterios de evaluación aparecen aspectos como la generación de exportaciones, la creación de empleo calificado, el desarrollo de empresas tecnológicas nacionales, la competitividad y la sostenibilidad ambiental.

Para los tomadores de decisiones, la señal es clara: no se trata únicamente de financiar investigación, sino de promover iniciativas con capacidad de convertirse en negocios escalables y con inserción en mercados internacionales.

Aunque históricamente las principales inversiones biotecnológicas se concentraron en los polos científicos de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, la convocatoria también puede generar oportunidades para provincias del NEA donde existen capacidades crecientes vinculadas al agro, la bioeconomía y la innovación aplicada.

Misiones, por ejemplo, cuenta con sectores productivos que podrían encontrar en este régimen una herramienta para acelerar desarrollos asociados a Bioinsumos para la actividad forestal y agrícola. Soluciones biotecnológicas para cultivos regionales. Tecnologías vinculadas a biomasa y economía circular. Proyectos de nanotecnología aplicados a materiales, envases o procesos industriales.

La propia convocatoria exige que los proyectos detallen impacto en cadenas de suministro locales, generación de empleo especializado, articulación con universidades e institutos de investigación y potencial exportador, variables que pueden favorecer iniciativas con fuerte anclaje territorial.

La competencia será por mérito técnico y económico

El diseño del programa revela que el acceso a los beneficios no dependerá únicamente de la innovación tecnológica. Las empresas deberán demostrar capacidad financiera, infraestructura, recursos humanos especializados, viabilidad técnica y potencial de mercado. También se evaluarán indicadores patrimoniales, niveles de solvencia y capacidad de ejecución del proyecto.

La exigencia busca reducir el riesgo de iniciativas que no logren transformarse en resultados productivos concretos y orienta los recursos públicos hacia proyectos con mayores probabilidades de éxito comercial.

Otro dato relevante para las empresas es que los beneficiarios estarán sujetos a auditorías técnicas y administrativas durante la ejecución de los proyectos, cuyos costos serán afrontados por las firmas mediante una tasa equivalente al 4% de los beneficios fiscales aprobados.

Una señal para sectores intensivos en conocimiento

La reapertura de la convocatoria llega en un contexto donde la competitividad de las empresas depende cada vez más de la incorporación de innovación y propiedad intelectual propia. En industrias donde la diferenciación tecnológica define márgenes de rentabilidad y acceso a mercados, los incentivos fiscales pueden actuar como un factor decisivo para acelerar inversiones que de otro modo quedarían postergadas.

El desafío para las empresas será presentar proyectos con impacto productivo tangible y capacidad de generar retornos económicos medibles, un aspecto que el régimen coloca en el centro de la evaluación.

El aspecto más relevante no será únicamente la cantidad de proyectos presentados, sino la distribución territorial y sectorial de los beneficios. Si el régimen logra ampliar la participación de empresas fuera de los grandes polos tecnológicos tradicionales, podría convertirse en una herramienta para diversificar la matriz productiva regional y fortalecer ecosistemas de innovación emergentes. Para el NEA, el desafío pasa por transformar capacidades científicas dispersas en proyectos empresariales capaces de competir por una porción de los $2.000 millones disponibles.

Anexo Resolución 138/2026 by CristianMilciades

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Patentes: otorgan mayor autonomía al INPI para actualizar criterios tecnológicos

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La derogación de una norma vigente desde 2001 busca agilizar la actualización de los criterios de patentabilidad. El cambio impacta especialmente en sectores vinculados a biotecnología, innovación agropecuaria, genética vegetal y economía del conocimiento.

El Gobierno nacional derogó una resolución conjunta que desde hace casi 25 años regulaba la elaboración y modificación de las directrices técnicas utilizadas para evaluar solicitudes de patentes en Argentina. La medida, oficializada mediante la Resolución Conjunta 1/2026 de las Secretarías de Agricultura e Industria, transfiere plenamente al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) la facultad de revisar y actualizar los criterios de patentabilidad sin necesidad de intervenciones administrativas adicionales.

Aunque se trata de una modificación regulatoria de bajo perfil, su alcance trasciende el ámbito jurídico. La decisión apunta a reducir burocracia en un área estratégica para la innovación tecnológica y podría tener efectos sobre sectores donde la protección de desarrollos científicos resulta un activo económico central, como la biotecnología, la genética aplicada al agro, los insumos biológicos, la industria farmacéutica y la economía del conocimiento.

Un cambio institucional con impacto en la innovación

La norma eliminada había creado en 2001 un Grupo de Trabajo Permanente en Propiedad Intelectual integrado por organismos como el INTA, el INASE, el SENASA y el propio INPI para elaborar criterios vinculados al patentamiento de materia viva y sustancias naturales.

Aquella estructura respondió a un contexto tecnológico muy diferente al actual. El avance de la biotecnología, la edición genética, los bioinsumos y las nuevas tecnologías aplicadas a la producción agropecuaria generó escenarios que no existían cuando se diseñó aquel esquema.

Según argumenta el Gobierno, la obligación de incorporar validaciones externas y procedimientos específicos para modificar directrices técnicas terminó convirtiéndose en una barrera para adaptar los criterios de examen a la velocidad que exige la innovación.

La nueva resolución sostiene que las funciones para definir y actualizar esas directrices ya se encuentran contempladas dentro de las atribuciones legales del INPI, por lo que mantener mecanismos adicionales de aprobación resultaba redundante.

Las directrices de patentamiento son documentos técnicos que orientan a los examinadores del INPI sobre cómo interpretar la legislación vigente al analizar una solicitud de patente.

No modifican la ley, pero sí tienen incidencia práctica sobre la previsibilidad que enfrentan empresas, investigadores y desarrolladores al momento de proteger una innovación.

Para sectores intensivos en investigación y desarrollo, la velocidad con que se actualizan estos criterios puede ser determinante.

Entre los principales efectos esperados aparecen: mayor capacidad de adaptación a nuevas tecnologías sin necesidad de procesos administrativos complejos. Reducción de tiempos regulatorios para revisar criterios técnicos de patentabilidad. Mayor alineamiento con estándares internacionales utilizados por oficinas de propiedad intelectual de otros países. Más previsibilidad para proyectos de inversión tecnológica que requieren protección de activos intangibles.

El impacto potencial en el agro y la bioeconomía

La decisión adquiere una relevancia particular para la agroindustria argentina.

La discusión sobre la patentabilidad de organismos vivos, desarrollos genéticos, procesos biológicos o innovaciones derivadas de recursos naturales ha sido históricamente uno de los temas más sensibles dentro de la propiedad intelectual aplicada al agro.

En una economía donde la generación de valor agregado depende cada vez más del conocimiento incorporado a semillas, genética animal, biotecnología y bioinsumos, la capacidad de contar con reglas técnicas actualizadas se transforma en un factor de competitividad.

Para provincias como Misiones, donde ganan espacio actividades vinculadas a la biotecnología forestal, la investigación aplicada a cultivos regionales y los desarrollos tecnológicos asociados a la bioeconomía, la modernización de los procesos vinculados a la propiedad intelectual constituye una señal observada con atención por universidades, centros tecnológicos y empresas innovadoras.

Menos burocracia, más responsabilidad técnica

La resolución no modifica los requisitos legales para obtener una patente ni altera los límites establecidos por la legislación argentina.

Lo que cambia es quién tiene la capacidad operativa para adaptar los criterios de evaluación.

A partir de ahora, el INPI concentrará plenamente esa responsabilidad técnica, fortaleciendo su rol como autoridad especializada en propiedad industrial.

El desafío será encontrar un equilibrio entre agilidad regulatoria y seguridad jurídica. La previsibilidad que demandan los inversores tecnológicos depende tanto de la rapidez para actualizar criterios como de la consistencia con que esos criterios se aplican a lo largo del tiempo.

La derogación de una norma administrativa puede parecer un movimiento menor dentro del amplio proceso de desregulación impulsado por el Gobierno. Sin embargo, en los sectores donde el conocimiento constituye el principal activo económico, las reglas de propiedad intelectual tienen un impacto directo sobre las decisiones de inversión.

La verdadera medida de esta reforma no estará en la eliminación de un procedimiento, sino en la capacidad del INPI para construir un sistema de patentamiento más dinámico, previsible y compatible con los ciclos de innovación que hoy dominan la competitividad global. Para el agro tecnológico, la biotecnología y la economía del conocimiento, ese será el indicador que el mercado seguirá de cerca durante los próximos años.

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Cómo el hormigón autorreparable promete abaratar los costos de la infraestructura

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A través de la creación de Calfix, la primera empresa de base biotecnológica de la UTN, las investigadoras Anabela Gilarducci y Gabriela Paraje desarrollaron un sellador biológico basado en bacterias capaces de obturar fisuras en el hormigón de hasta 4 milímetros en menos de una semana. Para el sector productivo del NEA, este avance mitiga el gasto en mantenimiento de infraestructura crítica y optimiza los márgenes operativos de una región penalizada por el flete terrestre.

La innovación, impulsada y capitalizada por el company builder GridX, utiliza cepas bacterianas no patógenas que producen carbonato de calcio bajo condiciones extremas de alcalinidad. Dado que el 60% de las fallas estructurales en obras civiles se originan en microfisuras, la capacidad de autorreparación biológica altera sustancialmente la tasa de amortización de las inversiones de capital. Para Misiones, una provincia con una geografía accidentada y altos niveles de humedad que aceleran la degradación de las obras viales e industriales, la introducción de bioaditivos y selladores compatibles con el material base configura una herramienta de eficiencia de costos de largo alcance.

Vectores de impacto en la microeconomía y la agroindustria local

La transición de este desarrollo desde la escala de laboratorio hacia la fase piloto presenta implicancias directas para las empresas de la región:

Sostenibilidad de Playones Industriales: Los secaderos de yerba mate y los aserraderos forestales operan con pavimentos sometidos a cargas pesadas constantes y choques térmicos. El sellado biológico autónomo previene la filtración de agua, evitando el colapso estructural y paradas de planta no programadas.

Reducción de Costos de Mantenimiento: Al prescindir de reparaciones tradicionales basadas en resinas epoxídicas importadas o parches de cemento de baja adherencia, la tecnología reduce el costo de preservación de depósitos logísticos.

Mitigación del Costo de Infraestructura: El uso de aditivos biológicos prolonga la vida útil de las obras civiles, aliviando la presión sobre los presupuestos de los municipios que sufren el recorte de fondos nacionales de capital.

A diferencia de los centros urbanos de Buenos Aires o Córdoba, donde la ingeniería civil opera bajo regímenes climáticos templados, el NEA está expuesto a precipitaciones intensas y regímenes térmicos subtropicales. Estas condiciones ambientales aceleran los procesos de carbonatación y lixiviación del hormigón convencional.

En Misiones, el transporte de la producción transable (madera y yerba) depende de la infraestructura terrestre de forma absoluta al no contar con redes ferroviarias operativas. Un bache o una fisura en un playón de acopio en el Alto Paraná interrumpe la cadena de suministro de exportación. Contar con un material que se repara a sí mismo mediante procesos microbiológicos neutros permite a las constructoras locales ofrecer obras con garantías estructurales extendidas, esenciales para competir en licitaciones bajo modelos de participación público-privada.

Voces y perspectivas del ecosistema biotecnológico

La alianza entre la UTN Santa Fe, la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet dio origen a Calfix, cuya patente de propiedad intelectual conjunta se encuentra en trámite. La validación comercial provino de GridX, firma que ha fundado más de 90 startups en 8 países de Latinoamérica y nuclea a un ecosistema de 1.000 bioprofesionales.

La selección de esta propuesta entre proyectos de toda la región confirma que la biotecnología aplicada a materiales de construcción ha dejado de ser una línea de investigación abstracta para convertirse en un activo de renta corporativa. El salto hacia la escala piloto buscará estandarizar la producción industrial del aditivo para incorporarlo directamente en las plantas hormigoneras.

Lo que el sector de la construcción y los tomadores de decisiones del NEA deben seguir de cerca es la velocidad de escala comercial del aditivo de Calfix. Si la compañía logra un costo por metro cúbico competitivo frente al hormigón tradicional, las constructoras misioneras que adopten esta tecnología de manera temprana capturarán ventajas de costos decisivas. En el escenario de restricción fiscal de 2026, la extensión de la vida útil de la infraestructura existente mediante soluciones biológicas es la estrategia más eficiente para preservar el capital instalado de la región.

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Integran MisioPharma a la Biofábrica y redefinen la estrategia biotecnológica provincial

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Esta mañana, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, recorrió la Biofábrica Misiones S.A. tras la integración de MisioPharma, en el marco de una decisión orientada a optimizar recursos públicos y consolidar el desarrollo biotecnológico en la provincia.

La visita comenzó en el laboratorio de cultivos in vitro, donde se interiorizó sobre el trabajo en la cámara de crecimiento de distintas especies, entre ellas banano, ornamentales, flores, orquídeas y árboles nativos. Luego, recorrió la sala de siembra, donde observó las tareas que se realizan en cabinas de flujo y dialogó con el equipo técnico sobre los procesos productivos.

El recorrido continuó en la Planta Biológica de bioinsumos agrícolas, donde se desarrollan alternativas sustentables a los agroquímicos sintéticos. Allí se destacó la producción de bioinsecticidas a partir de hongos nativos para el control de plagas, con el objetivo de proteger cultivos y reducir el impacto ambiental.

En ese contexto, el mandatario puso en valor el capital humano y el desarrollo científico de la provincia. “Hay un equipo de científicos de primera línea, esta es la única biofábrica de la Argentina, y es un orgullo misionero porque todo lo que estamos viendo es nuestro, especialmente los científicos que trabajan acá, formados en nuestra universidad y directamente vinculados a la producción”, expresó.

Asimismo, subrayó el impacto directo de estos desarrollos en el sector productivo. “Están produciendo bananos de altísima calidad, con estándares perfectos, sin posibilidad de enfermedades, y además el producto estrella son los fertilizantes biológicos, de altísima demanda en las chacras, que permiten un crecimiento fuerte y sano”, afirmó. En esa línea, remarcó: “Se exporta a Brasil y a otras provincias como Salta, pero sobre todo es para que nuestra producción crezca mejor, más fuerte y más sana”.

En relación a la calidad de los desarrollos, destacó los procesos de validación científica. “No es que a cualquiera se le ocurra algo, es un proceso de legitimación. Todo es biológico, sin químicos, y esa validación a nivel nacional permite exportar y llegar al consumo humano. Para nosotros es un salto de calidad en términos de producción que nos pone en un nivel altísimo”, sostuvo.

Además, remarcó el carácter estratégico de la Biofábrica como política pública sostenida en el tiempo. “Hubo intentos en otras provincias que no prosperaron, pero el tesón de una política de Estado en Misiones logró esto, que es un emblema y una de las pocas en Latinoamérica”, señaló.

Plantines de banano y desarrollo tecnológico

El recorrido incluyó también el invernadero de banano, donde se preparan 50.000 plantines con destino a la provincia de Salta, en el marco de un convenio vigente desde 2019, a partir del cual ya se han distribuido más de un millón de plantines. Asimismo, se destacó el desarrollo de Fitolab, laboratorios móviles implementados en provincias como Buenos Aires y Córdoba, que incluyen instalación y capacitación técnica.

Durante la recorrida, el presidente de la Biofábrica, Federico Miravet, señaló: “El respaldo que recibimos del Gobernador es colocar a la biotecnología como eje fundamental del agro. Hoy la biotecnología ya es una realidad en la Biofábrica, con el laboratorio in vitro, la producción de bioinsumos y otras líneas en desarrollo”.

Además, remarcó la importancia de la optimización de recursos: “Esto nos permite cumplir con el mandato de no desperdiciar capital humano, administrativo y tecnológico, y seguir produciendo con eficiencia”. En esa línea, agregó: “Somos una sociedad que busca comercializar, pero siempre revalorizando a los productores misioneros y su trabajo diario”.

Por su parte, la gerenta general, Luciana Imbrogno, explicó: “Contamos con profesionales altamente capacitados y articulamos con CONICET, UNaM, INTA y el Ministerio del Agro para validar nuestros productos a campo. Es una etapa clave para demostrar que funcionan y que son una alternativa superadora para producir”.

Asimismo, indicó que la producción se orienta tanto al sector público como al privado. “En el marco del programa de diversificación tabacalera se entregan plantines de banano, maracuyá y especies ornamentales, y también desarrollamos producción para el sector privado con fines de exportación”, precisó.

Integración de MisioPharma y la Biofábrica

La recorrida se realizó tras la oficialización de la disolución de MisioPharma S.E. y su integración a la Biofábrica, en el marco de una reorganización del esquema productivo vinculado al desarrollo de cannabis medicinal y biotecnología. La medida contempla la transferencia del personal científico, equipamiento y capacidades técnicas, con el objetivo de concentrar recursos y consolidar una única plataforma de desarrollo.

Al respecto, el gobernador explicó: “Era un gasto operativo innecesario, hay que cuidar los recursos públicos al máximo y aprovechar mejor a los científicos bajo una sola dirección, que es la Biofábrica. Tenemos equipamiento de altísimo nivel y ahora podemos ampliar la producción”.

Finalmente, aclaró que la medida no implica pérdida de empleo. “Se trata de un reordenamiento. Hay que reconocer cuando algo ya no es productivo y reorganizarlo para que funcione. Contamos con ingenieros, genetistas y profesionales de altísimo nivel, formados en Misiones, y necesitábamos aprovechar mejor esas capacidades”, concluyó.

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