BOLSONARO

Queja oficial: promocionaban a las “Falkland Islands” en una feria de turismo en Brasil

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La Cancillería argentina, a través de la Embajada argentina en Brasil, presentó una nota ante las autoridades brasileñas mediante la que expresó su preocupación por la presencia de un stand bajo el topónimo no reconocido de “Falklands Islands” en la feria “WTM Latin America”, que se lleva a cabo en la ciudad de San Pablo del 5 al 7 de abril.

El Gobierno solicitó medidas específicas en relación con la presencia de ese stand en la feria “WTM Latin America”. Además de repudiar su presencia, transmitió el especial desaliento del Gobierno de la República Argentina a la presencia de miembros de ilegítimas “entidades” o “autoridades” isleñas en la exposición, así como a la exhibición de cualquier tipo de contenido de carácter político-jurisdiccional en el stand isleño, ya sea que éste obre en folletos, mapas, carteles o en cualquier otro tipo de soporte.

World Travel Market Latin America es una de las grandes ferias presenciales globales de turismo. Se trata de una marca comercial de Reed Exhibitions Limited, una sociedad de responsabilidad limitada, registrada en Inglaterra y Gales. Su actividad comercial es la de organización de ferias y exposiciones.

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Bolsonaro dijo que su ‘especialidad es matar’. Ha cumplido

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SÃO PAULO, Brasil — “Soy capitán del ejército”, dijo Jair Bolsonaro en 2017. “Mi especialidad es matar”.

Ha sido fiel a su palabra. En poco más de tres años en el cargo, Bolsonaro ha liderado un gobierno caracterizado por su desprecio a la vida humana. Están, de manera más inmediata, las 660.000 muertes por COVID-19, una cifra que convierte a Brasil en el segundo país con el mayor número de víctimas en el mundo, solo después de Estados Unidos. Durante la pandemia, obstruyó el distanciamiento social, saboteó el uso de mascarillas y desautorizó la vacunación. Dijo que “no cometió un solo error durante la pandemia”. Así que tenemos que asumir que todo salió según lo planeado.

También están las armas. Una serie de decretos presidenciales que flexibilizaron los controles de armas han abierto las esclusas. El año pasado, la policía federal emitió 204.300 nuevas licencias de armas, un aumento del 300 por ciento con respecto a 2018. Los permisos otorgados por el ejército a cazadores y coleccionistas aumentaron un 340 por ciento. El país, que registró la mayor cantidad de homicidios en el mundo en 2021, está inundado de armas de fuego.

Y luego está el planeta. La deforestación en la Amazonía ha alcanzado su tasa más alta en 15 años, en buena medida, como consecuencia de la avidez del presidente de desmantelar y desfinanciar las agencias ambientales. Y como no ha sido suficiente, ahora Bolsonaro intenta impulsar cinco proyectos de ley que eliminarán los derechos de los pueblos indígenas, abrirán la Amazonía a la especulación desenfrenada y que van a provocar un daño inconmensurable al planeta.

Con la atención del mundo puesta en la guerra en Ucrania y a seis meses de una elección presidencial que está en camino de perder, Bolsonaro tiene prisa por usar su poder. Y parece decidido a traer muerte y devastación al mundo.

Es difícil elegir al peor de la serie de proyectos de ley, que los activistas llaman el Paquete de ¿la? Destrucción. Pero comencemos con el que intenta revocar los reclamos territoriales de las comunidades indígenas. Al establecer una fecha —el 5 de octubre de 1988, día en el que se promulgó la Constitución de Brasil— en la cual las personas de las comunidades indígenas debían ocupar físicamente sus tierras, el proyecto de ley despoja de manera permanente a quienes ya habían sido expulsados de sus hogares ancestrales. Algunos expertos dicen que alrededor de 70.000 personas indígenas, casi el 8 por ciento de la población indígena, podrían resultar afectadas.

Otro proyecto de ley intenta abrir las tierras de las comunidades indígenas a la minería. Temerariamente, Bolsonaro ha dicho que la guerra en Ucrania es una “buena oportunidad para nosotros”. Con el acceso suspendido de fertilizantes desde Rusia, según esta lógica, Brasil debe acelerar los esfuerzos para volverse autosuficiente. Pero la mayor parte del potasio del país —uno de los principales componentes de los fertilizantes y del que Brasil tiene reservas grandes— no está en tierras indígenas. Es una excusa poco convincente y característica de la persona que visitó a Vladimir Putin una semana antes de la invasión de Ucrania y se jactó de haber evitado la guerra.

La minería en estas áreas, aunque está prohibida por la Constitución, no ha dejado de suceder. Las operaciones mineras ilícitas, sobre todo desde balsas y dragas ancladas en ríos, alcanzaron un récord en 2020. Los efectos sobre los pueblos indígenas son funestos. En 2021, seis de cada 10 personas en tres poblados de la comunidad munduruku presentaron niveles inseguros de mercurio, que se usa en el proceso de extracción de oro y luego se libera, al tiempo que contamina las vías fluviales y los peces. El 15 por ciento de los niños menores de nueve años presentaron síntomas neurológicos relacionados con envenenamiento por mercurio.

Quienes se dedican a la minería de oro —de entre los cuales se calcula que hay 20.000 trabajando ilegalmente en tierras yanomami— plantean un problema especial. Aparentemente envalentonados por el presidente, han intensificado los ataques contra las comunidades locales: incendian casas y amenazan y asesinan a miembros de los pueblos indígenas. En mayo, después de que los mineros abrieran fuego con armas automáticas desde lanchas, dos niños yanomami entraron en pánico, cayeron a un río y se ahogaron.

Hace unas décadas, Bolsonaro se lamentó de que el cuerpo de caballería brasileña no hubiera sido tan eficiente “como el estadounidense, que en el pasado exterminó a los indígenas”. Sin duda, estos dos proyectos de ley, que también legalizarían la tala, la agricultura industrial, la exploración petrolera, las represas hidroeléctricas y otros proyectos en tierras de comunidades indígenas sin siquiera tener que pedir el consentimiento de sus habitantes, son, para él, una especie de enmienda legislativa. Se tratan de una arremetida apabullante y sostenida a la vida de los pueblos indígenas.

Eso, por sí solo, sería atroz. Pero no son todas las leyes planeadas. Un tercer proyecto legislativo está enfocado en flexibilizar los requisitos de licencia ambiental para una decena de actividades económicas, como la minería y la agricultura, y un cuarto planea considera otorgar amnistías a los acaparadores de tierras y madereros ilegales en la Amazonía. El último de los cinco proyectos de ley tiene como objetivo hacer menos duras las regulaciones sobre el uso de pesticidas, algo en lo que el gobierno de Bolsonaro —que ha registrado 1467 pesticidas, muchos de ellos compuestos con ingredientes muy peligrosos— parece estar particularmente interesado.

En conjunto, estos proyectos de ley acelerarán de manera significativa la destrucción de la Amazonía. La selva tropical más grande del mundo, que ya emite más dióxido de carbono del que puede absorber, podría alcanzar un punto de no retorno y convertirse en una sabana. Eso liberaría gases de efecto invernadero en cantidades importantes, interrumpiría los ciclos del agua a nivel regional y quizás global y reduciría sustancialmente nuestra capacidad para capturar las emisiones de carbono. El cambio climático se aceleraría a un ritmo todavía mayor. Sera un desastre.

Aun así, es probable que Bolsonaro se salga con la suya. Aunque miles de personas han tomado las calles en una señal de disidencia vistosa, parece que en el Congreso de Brasil hay suficiente apoyo como para aprobar estas propuestas de ley, impulsadas por el cabildeo de la poderosa industria agrícola. Es probable que solo sea cuestión de tiempo para que sean ley.

Sin embargo, en cierto modo, Bolsonaro ni siquiera necesita el respaldo de la ley. Después de todo, en el campo de la muerte y la destrucción ya tiene resultados sobresalientes.

Por Vanessa Barbara, editora del sitio web literario A Hortaliça, autora de dos novelas y dos libros de no ficción en portugués y colaboradora de la sección de Opinión del Times.

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Exjuez Moro cambia de partido y abandona carrera presidencial en Brasil

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El exjuez federal y exministro bolsonarista Sergio Moro anunció hoy que retiró su candidatura presidencial tras cambiarse de partido con el objetivo de disputar una banca de diputado en las elecciones de octubre próximo.

“Para ingresar al nuevo partido, renuncio en este momento a la precandidatura presidencial y seré un soldado de la democracia pare recuperar el sueño de un Brasil mejor”, informó Moro en un comunicado difundido luego de afiliarse a la coalición derechista Unión Brasil, con la cual buscará una banca de diputado.

Moro abandonó luego de cinco meses el partido derechista Podemos después de que no pudiera despegar como una opción mayoritaria en las encuestas.

“Moro viene a Unión Brasil con la expectativa de ser uno de los diputados más votados de la historia de Brasil. Le daremos todas las condiciones para eso”, informó el diputado Alexandre Leite en un comunicado.

Unión Brasil es la fusión de Demócratas y Partido Social Liberal, que busca ocupar un espacio como una tercera fuerza para las elecciones del 2 octubre, un escenario polarizado en la encuestas entre el expresidente Luiz Inácio Lula da SIlva y el presidente Jair Bolsonaro.

Moro fue el juez de la Operación Lava Jato y fue considerado parcial por el Supremo Tribunal Federal en 2021 a raíz de haber condenado a prisión al expresidente Lula, dejándolo fuera de la elección general de 2018 en la que se impuso Bolsonaro.

Tras encarcelar a Lula, el exjuez de Lava Jato aceptó ser ministro de Justicia de Bolsonaro, con quien rompió en 2020.

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Bolsonaro echó al titular de Petrobras por las subas en las naftas

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, separó hoy del cargo al titular de la estatal Petrobras, Joaquim Silva e Luna, presionado por los repetidos aumentos en el precio de los combustibles, y su candidato a reemplazarlo debe ser aprobado por el Consejo de Administración de la firma.

La prensa local venía barajando la salida de Silva e Luna del cargo y a última hora la confirmó el Ministerio de Minas y Energía, que propuso al economista Adriano Pires para el reemplazo.

Se discutirá el 13 de abril su eventual llegada a la presidencia de Petrobras.

Bolsonaro había nombrado a Silva e Luna, un general retirado del Ejército, en febrero del año pasado, disconforme también en ese entonces con los constantes aumentos de precios, reseñó la agencia AFP.

El mandatario lleva tiempo criticando la política de precios de la estatal, que dispuso severos aumentos en función del precio internacional del crudo, lo que alimentó la inflación, perjudicial para la popularidad de Bolsonaro, que pretende la reelección en octubre.

Petrobras aplicó a principios de marzo un aumento de 18,8% al precio de la nafta y de 24,9% al del diesel, ante el “aumento mundial de los precios del petróleo y sus derivados como resultado de la guerra entre Rusia y Ucrania”.

Las acciones de Petrobras cayeron hoy 2,63% al cierre de la Bolsa de San Pablo.

Petrobras, cuyo accionista mayoritario es el Estado, cerró 2021 con una ganancia récord de 19.875 millones de dólares (106.668 millones de reales).

De acuerdo con la última encuesta de la consultora Datafolha realizada en marzo, el 75% de los brasileños cree que el gobierno tiene “mucha” o “alguna” responsabilidad en la inflación que afecta el bolsillo de las familias.

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Internaron a Bolsonaro por un “malestar” no precisado

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Horas después de que su ministro de Educación tuviera que renunciar en medio de un escándalo de corrupción, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue internado en el Hospital de las Fuerzas Armadas, en Brasilia, para someterse a exámenes debido a un “malestar” no precisado, informó una fuente oficial.

El mandatario fue hospitalizado cuando estaba previsto que asistiera a un acto del partido Republicanos, aliado del gobierno, reportó el ministro de Comunicaciones, Fábio Faria.

La primera dama, Michelle Bolsonaro, quien sí asistió al acto de Republicanos, afirmó que el jefe del Estado estaba “bien”, según el portal de noticias G1, de la cadena Globo.

“Estoy seguro de que el presidente está bien, son solo unos exámenes que está haciéndose, por eso no está”, dijo en el acto el líder de Republicanos, el diputado Marcos Pereira.

Bolsonaro, de 67 años, se aprestaba a pasar la noche en el hospital, según G1.

En enero pasado, el mandatario estuvo internado dos días en un hospital de San Pablo, debido a una obstrucción intestinal.

Su médico, Antonio Luiz Macedo, explicó entonces que el problema había sido causado por un camarón en mal estado.

Bolsonaro fue apuñalado en 2018, durante la campaña electoral, y desde entonces fue sometido a cuatro cirugías en la región abdominal.

También fue operado por cálculos en la vejiga y se realizó una vasectomía.

Además, en julio de 2021 fue internado por un hipo persistente y también entonces se le diagnosticó obstrucción intestinal.

Bolsonaro dejó el Hospital militar en la madrugada de este martes (29). Según información de CNN Brasil, el convoy de la Presidencia salió del HFA alrededor de las 6:20. Según los asistentes de Bolsonaro, citados por la publicación, el presidente sintió molestias en la región del abdomen durante la tarde del lunes (28) y, por lo tanto, acudió a la unidad de salud.

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