BOSQUES

Misiones carbono negativo

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“Misiones es una provincia muy importante para todos los argentinos porque es parte del territorio argentino que más oxígeno brinda al ambiente argentino, por su selvas, por su bosques, por sus plantaciones forestales son, definitivamente, para la Argentina acreedores ambientales porque hacen mucho por el ambiente argentino; para que tengamos mejor aire para respirar, simplemente; nada más ni nada menos”. Nada más ni nada menos. 

Las palabras del presidente Alberto Fernández reafirman un reclamo que desde hace algún tiempo viene haciendo Misiones ante la Nación: la necesidad de una compensación por los costos que demanda la protección de la biodiversidad y la renta que se deja de percibir, para el Estado y el sector privado, por frenar la expansión de la frontera agrícola. El último cálculo que hizo la Provincia, fue de 114 mil millones de pesos. Pero hasta ahora, más allá de algunos reconocimientos retóricos, la Nación no había admitido la deuda. No hay que esperar con esto que Fernández decida abrir la billetera, pero la posición queda fortalecida y ahora la Provincia cuenta con elementos que no estaban en la ecuación al momento del reclamo: Misiones tiene su inventario de gases de efecto invernadero y es formalmente carbono negativo. Retiene más de lo que emite, las emisiones alcanzan a 3.286 toneladas de CO2 y la selva y las forestaciones, retienen 5.336 toneladas. El saldo positivo es de 2.049 toneladas año. 

El sector que más emite es el energético -que incluye al transporte-, mientras que los que más retienen es el sector de bosques tanto nativos como implantados. En la Agricultura, Ganadería, Forestación y otros Usos del Suelo, lo que genera mayor emisión es la conversión del uso del suelo a la agricultura. En paralelo, en el sector energético, lo que más emite es el transporte, seguido por emisiones indirectas de energía importada. La industria y la construcción, llamativamente tienen bajas emisiones. 

Pero ¿Qué significa que Misiones sea carbono negativo? ¿Para qué sirve? 

“Sirve para salir al mundo con datos ciertos que surgen de una metodología aceptada internacionalmente”, sintetiza Silvia Kloster, Subsecretaria de Cambio Climático. “Este inventario, lo que nos permite es saber cómo estamos posicionados ante la problemática del cambio climático. Y obviamente valorizar en estos sectores, que son los sectores que tienen mayor impacto en las emisiones de geis (gases de efecto invernadero). Este inventario tiene una metodología internacional definida por el panel de expertos denominados IPCC que definieron a 4 sectores como los responsables de las mayores emisiones de estos gases a nivel internacional. A partir de los acuerdos firmados, todos los países hicieron su inventario nacional y a su vez, a partir de la ley de presupuestos mínimos de la adaptación y mitigación al  cambio climático global, las provincias tenemos que hacer nuestros propios inventarios. Están todas las provincias en esa etapa, algunos avanzando un poco más, otros un poco menos, pero tenemos la obligación de hacerlo por ley. Ahora el inventario ¿Qué ha hecho? Ha medido las emisiones de cada unos de esos 5 sectores en la provincia (energia y transporte, bosques y agricultura, industria, y residuos), los gases que se miden son principalmente el dióxido de carbono y el metano, en este caso, hay otros que son más complicados. Pero la unidad de medida es el carbono o sea se calcula en función de las emisiones de carbono en el sector energía y transporte, en el sector de bosques y el agro, (AFOLU en inglés por Agricultura, Ganadería, Forestación y otros Usos del Suelo), que es estructura del forestación y otras áreas relacionadas a la tierra, también las emisiones vinculados al sector industrial y a los residuos. En el sector Afolu, dentro del cual se encuentran los bosques,  existen emisiones que se dan por la ganadería y la agricultura. Ahora en Misiones, el sector de bosques donde se encuentran el bosque nativo y el implantado capturan mucho más dióxido de carbono de lo que se emite teniendo en cuenta todos los sectores. Esto significa que Misiones capta más dióxido de carbono y en consecuencia emite más oxígeno. Entonces estamos a un nivel en el que hablamos de carbono negativo, en el sentido que la actividad de la provincia representada en emisiones de  estos 4 sectores que mencioné antes es compensada por la captura que hace el bosque nativo de estos gases de efecto invernadero”, explica. 

Y ¿Se puede identificar qué sectores son los que más emiten en este caso?

Sí, el sector que más emite es el sector energético, donde también está el sector transporte. Pero cuando hablamos de energía, sobre todo a nivel nacional, nos referimos a la generación de energía, dado que todavía la seguimos generando en su mayor proporción con la quema de combustibles fósiles. A nivel provincial tenemos una generación de energía renovable, hablando de lo local, que es Urugua-í, y ahora paneles solares, con biomasa, por lo que nosotros como provincia per se, no tenemos emisiones en lo que es generación, pero sí en el transporte. Y el transporte es uno de los sectores que se suman al sector energético. Porque dentro del inventario, cuando se habla del sector energético incluye la generación y el transporte. Nosotros tenemos todavía que trabajar en el transporte, a nivel provincial para tratar fomentar el consumo de vehículos eléctricos, y la movilidad sustentable, entre otras opciones, como la utilización del hidrógeno para el transporte público. Hay que fomentar la generación de energía con renovables y en esto la provincia  como parte del sector privado vienen haciendo esfuerzos visibles como son los emprendimientos con paneles solares, y la generación con biomasa.   

Ir cambiando la matriz…

Ir cambiando la matriz, y también ir utilizando vehículos que emitan menos, no. Esa es un poco la idea, por eso también desde la provincia se está fomentando la generación de vehículos eléctricos. Por supuesto, esto debería ir acompañado de un esfuerzo nacional, porque si bien decimos que nuestra energía es renovable, el auto es renovable, pero la matriz energética de la Argentina tiene como origen la generación mediante la quema de hidrocarburos.  Desde la provincia se viene desarrollando inversiones para la instalación de paneles solares, como también con el hidrógeno verde, y con biomasa hay pequeños generadores en distintos sectores, con distintas tecnologías. Todo ayuda. Pero hoy por hoy esa generación, va inyectada a una red nacional. 

Y ¿Qué sectores son los que más retienen el carbono, no?

El bosque, bosque nativo y el implantado. Si bien los dos son los grandes receptores, son los que nos generan la vida, más allá de otros servicios ambientales. Pero, si hacemos una comparación, más o menos, podemos decir que el bosque implantado, por su crecimiento mucho más rápido, por su propio proceso, generalmente es el que en principio captaría más, pero a la vez con la corta para la industrialización, vuelve a nivelarse. El bosque nativo que si bien su crecimiento es lento, tiene una captación más equilibrada y más a largo plazo. 

¿Y la agricultura acompaña ahí, porque digo plantar yerba también retiene?

Sí, nosotros estamos realizando algunos estudios para evaluar cuánto es el aporte. Porque como son productos que se van cortando y tienen una utilidad muy gradual, con procesos, hay que renovarlas y mantenerlas. Estamos viendo, cuánto realmente es el aporte, estamos haciendo los estudios todavía, no hay resultados definitivos, pero todos los cultivos que ayuden a la captación son buenos. Ahora el tema también es qué hacemos con el suelo, entre otras variables. Porque no solo es el tema de la producción, también hay que tener en cuenta la gestión de los suelos vinculadas a esa actividad, si se usa un producto químico, cuál es su impacto, etc.  

Oficialmente somos carbono negativo, ¿Qué valor tiene esto, simbólico o económico, al decir que Misiones es carbono negativo?

Por ahora es un dato con mucho peso simbólico, pero la idea es salir al mundo con esta novedad buscando una oportunidad económica más. Que seamos carbono negativo significa que estamos haciendo un esfuerzo importante para esto. La política ambiental de la provincia vinculada a la conservación y producción de los bosques, tanto nativo como implantado y ligado a ello la conservación de la biodiversidad son claras señales del esfuerzo que viene realizando la provincia. Esto no es algo gratuito, son años de trabajo y de una decisión política y económica, también del sector privado, porque no hay que olvidar que el sector privado es el gran socio del Estado. Sin el sector privado sería imposible llevar adelante políticas públicas y ambientales. Así que creo que es la gran oportunidad para demostrar este sacrificio, porque hay provincias que han cambiado sus bosques por otras actividades económicas, no voy a mencionarlas, pero hay muchas que están hasta con procesos judiciales, porque han deforestado y han plantado otro tipo de cultivos, como soja, trigo y demás. En nuestra provincia, ha sido una decisión la conservación. Entonces, esto tiene que ser reconocido, hay que valorarlo y plantearlo en el mundo, como un aporte concreto basado en datos y metodologías internacionales. Porque hasta ahora sabíamos que era una posibilidad, hoy podemos mostrar nuestro inventario de gases de efecto invernadero al mundo y también esa es una gran oportunidad. Por un lado, buscar el reconocimiento por el aporte de nuestros bosques y por otro, en función de nuestras necesidades buscar alternativas para proyectos que nos ayuden a reducir emisiones en los otros sectores. Es un gran desafío. Hay que ver qué quiere el mundo en este contexto de crisis energética y encontrar la oportunidad para una asistencia económica, que realmente sea genuina y que no implique la toma de deuda alguna. 

Como la emisión de bonos verdes…

Exacto, lo que se busca siempre son acuerdos donde tengamos la oportunidad de proyectos, sin que nos endeudemos. 

Para Kloster el reconocimiento del Presidente “es un avance” pero advirtió que debe plasmarse en políticas más concretas.

“Hemos logrado conservar los bosques, creo que esta es una reivindicación del país que ojalá se cristalice en asistencia y en la oportunidad de fondos, porque la verdad es que, hasta ahora, hemos conseguido proyectos, o hemos intentado conseguirlos desde las jurisdicciones en absoluta soledad. El Estado nacional tiene que abrirse un poco más a los mercados de carbono, hoy no lo está haciendo, yo tengo una posición muy crítica en ese sentido, creo que varias provincias nos van a acompañar, varios colegas de la provincia pensamos lo mismo, que tenemos que poder crear un mercado interno. La Provincia tiene que salir a buscar financiamiento sin que la Nación tenga que estar dándonos la venia. Pero para esto, hay que establecer una metodología respecto de la contabilidad de las contribuciones, lo debería hacer la Argentina estableciendo cuanto antes una forma de medición clara que no permita la doble contabilidad de las reducciones. Misiones va a tener que llevar un control y medición de las reducciones de geis para tener claro cuanto aporta a la nación.  

Ojalá que esta consideración que ha tenido el Presidente, se plasme en hechos concretos posibilitando que la provincia por ejemplo, pueda acceder al mercado de carbono regulado porque hasta ahora accederá al mercado voluntario. Para esto necesitamos el ok de la Argentina, pero para mí hay que jugar ese partido. Claramente en una situación de crisis necesitamos acceder tanto al financiamiento climático como a las oportunidades de los mercados y creo que la Argentina tiene que facilitar este proceso a las jurisdicciones. 

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Destacados especialistas en bosques del mundo vienen para ser parte del VIII Conflat y del V Congreso Forestal Argentino

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La ciudad de Mendoza – sede central de este encuentro que se desarrollará en el Centro de Congresos y Exposiciones “Dr. Emilio Civit” (Av. Peltier 611) – espera gran afluencia de público para el próximo VIII Congreso Forestal Latinoamericano (CONFLAT) y V Congreso Forestal Argentino. El mismo se realizará desde el lunes 27 al miércoles 29 de marzo de 2023 (se suma el 30 de marzo como día dedicado a visitas técnicas). Bajo el lema “El rol vital del bosque en tiempos complejos y cambiantes”, el Congreso se perfila como el espacio más importante para la actualización y desarrollo de un sector ambiental, económico e industrial vital para el futuro sostenible de la región y del mundo.

Se abordarán temas claves y de alta relevancia enfocados en la sostenibilidad ambiental, la innovación productiva, la educación y la competitividad económica de un sector importante para el desarrollo de amplias regiones del país y de la región.

En este contexto, el desarrollo del Congreso presenta múltiples facetas y crece en volumen, excelencia, calidad y protagonistas, a medida que se acerca la fecha. De hecho, ya se han confirmado los 5 disertantes internacionales para ofrecer charlas magistrales en cada uno de los ejes del Congreso

El primero de ellos es el Ingeniero Eduardo Rojas Briales, quien abrirá este panel de expertos el lunes 27 de marzo de 2023 a las 9 horas. Su conferencia está enfocada en “La actividad forestal y la bioeconomía como elementos centrales para responder a los retos actuales a escala local, regional y global”. Más tarde ese mismo día, a las 17 horas, será el Dr. Louis Verchot quien disertará sobre “Las consecuencias invisibles de la deforestación: efectos biofísicos en el clima”

Al día siguiente, llega desde México el Doctor en Ecología Miguel Martínez Ramos, quien expondrá sobre “Ecología y Manejo de Bosques Tropicales” Esto será el martes 28 de marzo de 2023 a las 9 horas. En la misma jornada y a las 17 horas, el Congreso presenta al Dr. Siqun Wang quien, desde China, trae sus conocimientos sobre “Ciencias de la Madera y nanotecnología: ¿qué sabemos y qué no sabemos aún?”

Finalmente, cierra este cuadro internacional de excelencia académica, la Dra. Sandra Rodríguez Piñeros, con su charla titulada “Conocer las ciencias sociales, una herramienta importante en el manejo sostenible de los bosques”, que se concreta el miércoles 29 de marzo de 2023 a las 9 horas. 

Argentina tiene actualmente un patrimonio de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, un 55% de ellas certificadas con sellos por gestión sostenible reconocidos internacionalmente. En la Argentina los bosques nativos abarcan una superficie aproximada de 55 millones de hectáreas, y representan el 19,2 % de la superficie del país. Las provincias con mayor superficie de bosque nativo son Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa, correspondiente al Parque chaqueño o Región chaqueña. El uso sostenible del bosque nativo es una actividad generadora de empleo y riquezas en la mayoría de los territorios forestales del país. La foresto-industria de Argentina se provee en un 95% de madera proveniente de dichas plantaciones. El agregado de valor incluye la producción de celulosa y papel, ma dera y tableros para viviendas y muebles, energía eléctrica y térmica, y diversos productos químicos. Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, la foresto industria emplea en forma directa y formalmente a unas 100.000 personas y exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales.

Por su parte, los bosques de América Latina juegan un papel importante en el desarrollo de sus pueblos, la conservación de la biodiversidad y en el mantenimiento del clima, ya que alrededor del 22% de los bosques del mundo se ubican en América Latina y el Caribe. En América del Sur se encuentra el mayor bloque de bosque tropical, en la cuenca amazónica, la cual comprende una enorme diversidad de especies, hábitats y ecosistemas.

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Cabandié y Filmus presentaron una iniciativa para fortalecer la producción de conocimientos en materia de bosques

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Los ministros de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié; y de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, presentaron esta mañana el Programa de Investigación +Ciencia +Bosques, que impulsa la transferencia de conocimientos al entorno forestal con base en las necesidades de los territorios y de las instituciones encargadas de la conservación de los bosques. El lanzamiento se realizó a través de un encuentro celebrado en línea.

Durante la apertura Cabandié se refirió a los recursos del Fondo Verde para el Clima a los que Argentina accedió: “Este financiamiento lo conseguimos a partir de la ley de Bosques de 2009. Esa ley nos permitió bajar los niveles de deforestación para acceder al pago por resultados en la reducción de la deforestación y degradación, si bien todavía es insuficiente, nosotros logramos un financiamiento de 82 millones de dólares, y sin duda que eso tiene que redundar en continuar reduciendo los porcentajes de deforestación”.

También aseguró: “Sin la ciencia sería imposible. En estos temas siempre nos enfrentamos con intereses productivos y entendemos que en este país, donde tenemos 5 de cada 10 niños por debajo de la línea de pobreza, nuestra responsabilidad como gobierno es que esa producción esté en el marco de lo sostenible”. “Entendemos que si hay un buen manejo, si está la ciencia, el Estado presente, se pueden desarrollar actividades de orden primario en el marco de la sostenibilidad”, finalizó el ministro de Ambiente.

Por su parte, Filmus explicó: “Estamos acá para felicitar, agradecer y comprometernos. A partir del 94, que se incorporó el derecho ambiental a nuestra Constitución, hemos tenido un avance enorme frente a la legislación, pero sabemos que la legislación muchas veces avanza por un lado y la aplicación no tanto, por eso los felicito por todo el trabajo que hace Ambiente en este sentido y por todo el trabajo que podemos compartir hacia el futuro”.

Además, el funcionario destacó: “No hay economía sin sostenibilidad y para nosotros este es un objetivo central. Desde nuestro Ministerio nos comprometemos fuertemente en esta línea y en otras que podamos llevar adelante, desde las miradas de las universidades, de los centros del CONICET y de todo el sistema científico y tecnológico argentino, brindando una posibilidad concreta de que nuestros investigadores e investigadoras aporten a este objetivo tan noble que plantea Ambiente. Es importante ser parte de un Gobierno que prioriza el tema ambiental y científico”.

A su turno, la secretaria en Política Ambiental en Recursos Naturales, Beatriz Domingorena, celebró “la sinergia entre los dos ministerios”. Precisó que la convocatoria que se lanzó durante la jornada “comprende 11 proyectos que se van a financiar en la primera etapa de este año, que involucra 950.000 dólares y una inversión total de casi 3,5 millones de dólares”, lo que permitirá construir “la ciencia al servicio del bosque nativo en una herramienta de política pública transformadora e innovativa”.

Las actividades que se lleven a cabo dentro del programa procurarán en todos los casos contribuir al manejo sostenible de los bosques nativos del país. Se buscará promover en este ámbito un concepto de ciencia que esté al servicio de los territorios y de las comunidades que habitan los bosques, además de tender a la implementación de políticas públicas.

Los proyectos de investigación se desarrollarán de acuerdo a cinco categorías. Una de ellas es “desarrollo de herramientas y protocolos”, orientada a productos de asistencia técnica que servirán como criterios técnicos para el manejo, uso y conservación de los recursos forestales. Otra categoría será “investigación aplicada”, referida a productos I+D+i (Investigación, desarrollo e innovación) que contribuyan a la mejora en la sostenibilidad, competitividad y productividad del sector forestal. Además, “ciencia de datos y desarrollo de sistemas” estará destinada a buscar soluciones digitales que brinden soporte a la toma de decisiones para el manejo, monitoreo y control de los bosques. Asimismo, “ciencia participativa” será la categoría pensada para iniciativas de construcción de conocimiento científico con presencia de interacción y colaboración entre las comunidades de los bosques y el conjunto de las y los investigadores. Por último, “investigación transversal” apuntará a productos que aporten al fortalecimiento del sector forestal a nivel nacional con atención a la necesidad de enfrentar los grandes desafíos ambientales y sociales.

El programa está a cargo de la Secretaría de Política Ambiental en Recursos Naturales, mediante la Dirección Nacional de Bosques, en el marco del fortalecimiento de la Ley 26331 de bosques. Cuenta con financiamiento del Fondo Verde para el Clima, en el marco del proyecto Pago por Resultados REDD+ de la Argentina para el período 2014-2016, que ejecuta el Ministerio de Ambiente Nacional junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En el acto también estuvieron presentes el subsecretario de Coordinación Institucional de la cartera de Ciencia, Pablo Nuñez; el director nacional de Bosques del Ministerio de Ambiente, Martín Mónaco; y la oficial a cargo de la oficina Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Maria Laura Escuder.

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Los gobiernos deben cumplir con lo que prometieron en Glasgow

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Por Prof. Norberto Ovando* – Los líderes prometen reforzar sus esfuerzos comunes para preservar las selvas, bosques y otros ecosistemas terrestres y acelerar su restauración, así como facilitar políticas de comercio y desarrollo sostenibles, tanto a nivel internacional como nacional.

En los últimos diez años, se destinaron aproximadamente 40 veces más fondos a prácticas destructivas de uso de la tierra que a la protección y conservación de los bosques y selvas.

Al destruir los bosques, estamos perjudicando la biodiversidad y nuestras vidas… Los bosques proporcionan agua dulce, limpian el aire que respiramos, inspiran valor espiritual y nos proporcionan alimentos…

Nuestro reto ahora debe ser detener la deforestación y empezar a restaurar los bosques y selvas.

Más de 1600 millones de personas en todo el mundo dependen de los bosques y selvas para subsistir.

DECLARACIÓN DE LOS LÍDERES DE GLASGOW SOBRE LOS BOSQUES Y EL USO DE LA TIERRA

Nosotros, los líderes de los países identificados a continuación: 

Enfatizar los roles críticos e interdependientes de los bosques de todo tipo, la biodiversidad y el uso sostenible de la tierra para permitir que el mundo alcance sus objetivos de desarrollo sostenible; ayudar a lograr un equilibrio entre las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero y la eliminación por sumideros; adaptarse al cambio climático; y para mantener otros servicios ecosistémicos.  

Reafirmar nuestros respectivos compromisos, colectivos e individuales, con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y otras iniciativas relevantes.  

Reafirmar nuestros respectivos compromisos con el uso sostenible de la tierra y con la conservación, protección, manejo sostenible y restauración de los bosques y otros ecosistemas terrestres. 

Reconocemos que para cumplir con nuestros objetivos de uso de la tierra, clima, biodiversidad y desarrollo sostenible, tanto a nivel mundial como nacional, se requerirán más acciones transformadoras en las áreas interconectadas de producción y consumo sostenibles; desarrollo de infraestructura; comercio; finanzas e inversiones; y apoyo a los pequeños propietarios, los pueblos indígenas y las comunidades locales, que dependen de los bosques para su sustento y tienen un papel clave en su administración. 

Resalte las áreas de fuerte progreso en los últimos años y las oportunidades que tenemos ante nosotros para acelerar la acción. 

Por lo tanto, nos comprometemos a trabajar colectivamente para detener y revertir la pérdida de bosques, selvas y la degradación de la tierra para 2030, al mismo tiempo que brindamos desarrollo sostenible y promovemos una transformación rural inclusiva.  

Reforzaremos nuestros esfuerzos compartidos para: 

  1. Conservar los bosques y otros ecosistemas terrestres y acelerar su restauración; 
  2. Facilitar políticas comerciales y de desarrollo, a nivel internacional y nacional, que promuevan el desarrollo sostenible y la producción y el consumo de productos básicos sostenibles, que funcionen en beneficio mutuo de los países y que no impulsen la deforestación y la degradación de la tierra;
  3. Reducir la vulnerabilidad, aumentar la resiliencia y mejorar los medios de vida rurales, incluso mediante el empoderamiento de las comunidades, el desarrollo de una agricultura rentable y sostenible y el reconocimiento de los múltiples valores de los bosques, al tiempo que se reconocen los derechos de los Pueblos Indígenas, así como de las comunidades locales, de conformidad con las disposiciones pertinentes, legislación nacional e instrumentos internacionales, según corresponda;
  4. Implementar y, en su caso, rediseñar políticas y programas agrícolas para incentivar la agricultura sostenible, promover la seguridad alimentaria y beneficiar el medio ambiente; 
  5. Reafirmar los compromisos financieros internacionales y aumentar significativamente la financiación y la inversión de una amplia variedad de fuentes públicas y privadas, al tiempo que mejora su eficacia y accesibilidad, para permitir la agricultura sostenible, la gestión forestal sostenible, la conservación y restauración de bosques y el apoyo a los pueblos indígenas y las comunidades locales. ; 
  6. Facilitar la alineación de los flujos financieros con los objetivos internacionales para revertir la pérdida y degradación de los bosques, al tiempo que se aseguran de que existan políticas y sistemas sólidos para acelerar la transición hacia una economía que sea resiliente y promueva los objetivos relacionados con los bosques, el uso sostenible de la tierra, la biodiversidad y el clima. 

Instamos a todos los líderes a unir fuerzas en una transición sostenible del uso de la tierra. Esto es esencial para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, incluida la reducción de la vulnerabilidad a los impactos del cambio climático y mantener el aumento de la temperatura promedio mundial muy por debajo de los 2 °C y continuar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C, teniendo en cuenta que la ciencia muestra se necesita una mayor aceleración de los esfuerzos si queremos mantener colectivamente 1,5°C al alcance. Juntos podemos tener éxito en la lucha contra el cambio climático, lograr un crecimiento resiliente e inclusivo y detener y revertir la pérdida de bosques y la degradación de la tierra.

Firmado por 141 países, durante la COP 26 en Glasgow, entre ellos: Argentina;  Brasil; Chile; Paraguay y Uruguay. Nos preguntamos ¿están cumpliendo con el compromiso asumido?

Conclusión

“No podemos esperar hasta 2030, debemos actuar ahora para proteger nuestros bosques”, afirmó  el presidente de Colombia, Iván Duque. “Firmar la declaración es la parte fácil. Es esencial que se implemente ahora”, instó el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Prof. Norberto Ovando* Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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El Presupuesto nacional 2022 le asigna apenas el 3% de lo que les correspondería a la selva misionera según la Ley de Bosques

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En Argentina contamos con una herramienta fundamental para la protección de nuestros bosques: la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, sancionada en 2007 con el objetivo de planificar el uso de estos ecosistemas y lograr equilibrar producción y conservación de la naturaleza. Sin embargo, en todos estos años, su implementación ha sido parcial y nunca contó con el total del presupuesto que debería asignarse, tanto para el control, monitoreo y vigilancia, como para estimular el uso sustentable y la restauración.  

El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del Año 2022 ha sido presentado por el Poder Ejecutivo para su tratamiento en el Congreso de la Nación. En su Artículo 18, determina que se asigna al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos un monto de $ 1.212.415.000 (mil doscientos doce millones cuatrocientos quince mil pesos) y al Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos un monto de $120.000.000 (ciento veinte millones de pesos). Sin embargo, el presupuesto estipulado corresponde apenas al 3% de lo que debiera destinarse para la protección de nuestros bosques, si la ley se cumpliera correctamente. Si bien el monto en pesos es el mismo que se asignó en el 2021, el porcentaje disminuye en comparación al presupuesto anterior y se trata del más bajo desde la implementación de la Ley 26.331 en el año 2009.

El monto total asignado a la Ley, luego se distribuye a las provincias de manera proporcional según distintos factores, entre los que se encuentra la cantidad de hectáreas de bosques que posee cada una de ellas. En el caso de Misiones, de aprobarse el actual Proyecto de Presupuesto 2022, la provincia recibiría alrededor de 39 millones de pesos para la protección de sus bosques nativos. Pero si la Ley de Bosques se cumpliera de manera correcta, debería recibir 1.300 millones de pesos.

Cada provincia, por su parte, tiene el deber de llevar a cabo el proceso de actualización de su Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN), dentro de los plazos estipulados, acorde a los criterios establecidos por la Ley y con la correspondiente participación ciudadana requerida. A su vez, es importante que se agilicen los procesos de rendición e implementación de los fondos asignados, para que la Ley pueda cumplirse de forma adecuada. La provincia de Misiones tiene el 100% de las rendiciones presentadas y aprobadas por el MAyDS y su OTBN se encuentra acreditado. Más info

En su artículo 31, la Ley de Bosques estipula que el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos estará integrado por las partidas presupuestarias que no podrán ser inferiores al 0.3% del presupuesto nacional. Ese 0.3% para 2022 debiera ser de 40.009 millones de pesos, una cifra que difiere bastante de los 1.212 millones estipulados en este proyecto. El Fondo también debería recibir el 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la agricultura, ganadería y sector forestal, correspondientes al año anterior del ejercicio en consideración.

Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre afirmó: “Según el ordenamiento territorial de bosques nativos, Argentina cuenta con más de 50 millones de hectáreas de bosques en toda su extensión, que no pueden cuidarse con un presupuesto de 1.212 millones de pesos al año. En definitiva, estamos pensando que 25 pesos alcanzan para cuidar una hectárea de bosque un año completo, un aproximado de 2 pesos por mes por hectárea. Lo que venimos pidiendo año tras año es que se cumpla la Ley de manera correcta. Sin el adecuado estímulo financiero, las provincias se ven imposibilitadas de fortalecer su capacidad de fiscalización, control y vigilancia. Por otro lado, los propietarios de áreas con bosques nativos no reciben estímulos para desarrollar el uso sustentable o compensaciones por las áreas que deben destinarse exclusivamente a la conservación

La Ley de Bosques modificó el escenario nacional de protección de bosques nativos y visibilizó la problemática y la importancia de la conservación de estos ecosistemas. Además, fomentó una disminución progresiva en la tasa anual de deforestación en la Argentina, estabilizándose en los últimos años. Sin embargo, a pesar de contar con esta Ley, los bosques nativos de nuestro país siguen sufriendo grandes modificaciones producto del cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, forestales, urbanísticas y viales.

En el “Diagnóstico actualizado del estado de implementación – Ley N° 26.331” publicado el año pasado y elaborado Fundación Vida Silvestre y FARN, se realiza una revisión histórica desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos y se identifican los principales problemas de su implementación, entre los cuales se destacan:

  • La desfinanciación sistemática de la Ley: desde su sanción no ha habido un período donde el presupuesto asignado por el Congreso Nacional se correspondiera con lo que expresamente la norma establece, y la Ley recibió mucho menos del 10% de lo que le correspondería.
  • Dificultades en los procesos de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN): tanto en su elaboración como actualización, han sido y continúan siendo procesos lentos y con deficiencias que incluyen el incumplimiento de plazos predeterminados por la Ley y fallas en la participación ciudadana requerida.
  • Falta de definición de metas, indicadores y evaluación de impactos: no se han acordado y adoptado oficialmente metas cuantitativas de los objetivos de protección de los bosques nativos, indicadores de desempeño de los instrumentos de gestión, una metodología oficial y única de valorización de los servicios ambientales y sociales que brindan los bosques nativos y una evaluación de los impactos sociales y ambientales.
  • El 50% de la deforestación es ilegal: si bien con la Ley de Bosques Nativos se ha dado una baja progresiva en la tasa anual de la deforestación en Argentina, en 2018 el 50% de la deforestación fue en zonas rojas o amarillas. Esto es evidencia de que parte de la pérdida de bosques nativos responde a prácticas ilegales, consecuencia de niveles de control y fiscalización bajos, y de sanciones insuficientes por parte de las autoridades competentes.
  • Pocos Planes de Manejo, Conservación y Formulación: aún es muy baja la superficie de bosques nativos bajo estos planes y existe gran dificultad de acceso a dichos planes por parte de los sectores más relegados y vulnerables, como son los pueblos originarios y campesinos, que viven y dependen del bosque.
  • Gestión y rendición de fondos: la ejecución y rendición de los fondos por parte de las Autoridades Locales de Aplicación es una cuestión que amerita mejoras urgentes, desde su creación y puesta en marcha el procedimiento se ha ido ajustando a fin de hacerlo más eficiente, no obstante, en la actualidad muchas jurisdicciones adeudan rendiciones que dificultan la asignación de mayores fondos por parte de la Autoridad Nacional de Aplicación.

Fernando Miñarro, director de conservación de Vida Silvestre agrega: “lo que le pedimos a los legisladores al momento de tratar el Presupuesto para el año 2022, es que exijan una mayor asignación de fondos para la Ley 26.331, que permita contar con más recursos para la protección de nuestros bosques nativos. El salto debe ser significativo habiendo ya pasado más de 10 años de la reglamentación del fondo de la ley. ¡Los bosques y su gente no pueden seguir esperando!”. Y también resalta: “A su vez, es necesario que las provincias hagan un correcto uso y administración de dichos recursos, que garantice la aplicación de la Ley de forma integral. La puesta al día de las rendiciones por el total que aún adeudan la mayoría de las provincias, no debería ir más allá de marzo 2022. El cumplir en tiempo y forma, también es una señal de seriedad y compromiso para defender el fondo en el marco de las discusiones del presupuesto nacional”.

Tenemos la necesidad y la urgencia de recuperar y conservar nuestros bosques. Reducir la deforestación también es parte de las soluciones basadas en la naturaleza para la mitigación y la adaptación a los efectos del cambio climático, cumpliendo el compromiso presidencial de carbono neutralidad para el 2050 y respetando lo acordado en París en el año 2015. Es hora de asumir los compromisos y salvar nuestros bosques. Conservarlos es esencial para preservar nuestra salud, bienestar y supervivencia.

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