Brasil

“No renunciaré”, dijo Temer, en conferencia de prensa

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El presidente de Brasil brindó una conferencia de prensa en la que anunció que no renunciará, negó estar implicado en los hechos de corrupción y exigió una explicación a la Justicia.

El presidente de Brasil, Michel Temer, negó este jueves la renuncia al cargo en medio de la mayor crisis de su gobierno, originada por grabaciones de supuestas negociaciones por sobornos, por las cuales fue abierta una investigación sobre su conducta en el Supremo Tribunal Federal.

“No renunciaré; repito, no renunciaré”, dijo Temer en un pronunciamiento en el que clamó su inocencia frente a la grabación que le realizó el delator Joesley Batista, dueño de la empresa frigorífica JBS.

Temer rechazó haber avalado los sobornos que Batista dijo pagarle al ex diputado preso Eduardo Cunha, el cerebro del juicio político contra Dilma Rousseff, para comprar el silencio.

“Escuché el relato de un empresario que dijo que auxiliaba a la familia del ex parlamentario. En ningún momento compré el silencio de nadie. No le temo a ninguna delación. No necesito un cargo o fueros; siempre honré mi nombre”, dijo Temer.

El presidente calificó las escuchas autorizadas por el Supremo Tribunal Federal como “pruebas clandestinas” y dijo que pidió el acceso a los audios que fueron grabados el mes pasado.

En medio de la salida de varios aliados de su base parlamentaria, Temer dijo que “no se puede tirar al tacho de basura de la historia tanto trabajo” para enfrentar la recesión.

“Vivimos esta semana el mejor y el peor momento del gobierno”, comentó el mandatario, y citó datos del crecimiento económico y la inflación.
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Prevén culminar la ruta 14 para enero del 2018

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En el marco de las inauguraciones de Puerto Piray, la delegada regional de Vialidad Nacional, Ingrid Jetter adelantó que para el primero de enero de 2018 estaría inaugurado el último tramo de la ruta nacional 14.

Desde Vialidad Nacional consideran que de mantenerse el ritmo de obras la ruta nacional 14, que atraviesa Entre Ríos, Corrientes y Misiones, uno de los corredores turísticos más importantes de Argentina y que lleva a varios pasos fronterizos con Brasil, podrá recorrerse en toda su extensión cuando finalicen las obras de asfaltado de su último tramo de tierra, previstas para enero de 2018, informó la Dirección Nacional de Vialidad (DNV).

Desde su inicio en Ceibas, Entre Ríos, y hasta la localidad correntina de Paso de los Libres, la ruta es una autovía de dos carriles por mano que permitió descomprimir el importante flujo de tránsito de automóviles y camiones desde la inauguración de su tramo final, en noviembre de 2014.

El corredor, de 1.140 kilómetros, es la espina dorsal del Mercosur y carretera única para el desplazamiento de turistas y mercaderías entre Argentina y Brasil.

Un parque nacional (El Palmar, en Entre Ríos) y dos parques provinciales (Piñalito y Cruce Caballero, en Misiones) acompañan parte de su extensión y es, también, una vía de acceso por el este a los correntinos Esteros del Iberá.

Mientras el gobierno nacional evalúa la posibilidad de convertir en autovía el tramo entre Paso de los Libres y la localidad de San José, en Misiones, una obra concreta se desarrolla en esta provincia: el tendido de una carpeta asfáltica que pondrá fin al último tramo de tierra de la ruta, desde el Paraje Gramado hasta Piñalito.

Las obras, iniciadas en 2015, permitirán mejorar el trayecto entre las localidades de Dos Hermanas y Piñalito Sur; la ejecución tomó ritmo a principios de este año y, se estima, será inaugurada dentro del plazo previsto, en enero de 2018.

La zona de los trabajos se ubica en el área de influencia del Parque Provincial Piñalito, una reserva de 3.796 hectáreas, que preserva terrenos que pertenecían al antiguo establecimiento maderero El Piñalito y posteriormente la fundación inglesa Cat Survival Trust, dedicada a la preservación de felinos.

La pavimentación del tramo de 35 kilómetros desde la ruta provincial 20 hasta la zona de influencia del parque provincial, “lleva hoy completado el 65% del trayecto”, informaron a Télam desde el 15º Distrito de la DNV, con sede en Posadas.

De concluirse en tiempo y forma, la autovía acortará durante la próxima temporada de verano los tiempos de viaje hacia las playas de Brasil a través del paso internacional Bernardo de Irigoyen o por la ruta provincial 27 que une la localidad de San Pedro con Paso Rosales.

Estas opciones permitirán ahorrar varios kilómetros a los pobladores del sur de Misiones y de las provincias de Corrientes y Chaco quienes, en la actualidad, deben desplazarse hasta Eldorado, Puerto Iguazú o a Santo Tomé, en Corrientes, para ingresar al territorio brasileño.

Del mismo modo, dotará de mayor interconectividad a las localidades que atraviesa; los parajes Cruce Caballero, Tobuna y Piñalito Sur tendrán una comunicación fluida con localidades de mayor infraestructura general, además de servir de nexo entre los múltiples atractivos turísticos de Misiones.

La obra es vista con optimismo por las autoridades municipales de San Pedro; en diálogo con Télam, el intendente Miguel Dos Santos opinó que “es algo muy positivo, tanto para los turistas como para los pobladores, ya que por un lado descomprime el tráfico por la ruta (nacional) 12 y, por el otro, porque todas las chacras están sobre la ruta y el asfalto las va a valorizar”.

Consultado sobre el estado actual del tramo y sobre la factibilidad del tránsito, Dos Santos indicó que “sólo tres kilómetros están afectados hoy por movimientos de suelo” que dificultan el tránsito los días de lluvia.

Respecto al cruce internacional Paso Rosales que une San Pedro con el estado brasileño de Santa Catarina, el funcionario municipal destacó el avance de las negociaciones con autoridades de dicho estado sobre la instalación de un necesario puesto fronterizo.

“En diciembre hubo conversaciones con el gobernador de Santa Catarina y se le solicitó la instalación de un puesto de Migraciones y hoy (los brasileños) ya están construyendo un puesto de Policía Federal”, dijo Dos Santos sobre lo que consideró “un avance” tras más de 20 años de conversaciones.

Cuando el puesto migratorio funcione, significará un ahorro de más de 150 kilómetros para quienes viajen a Brasil, con el valor agregado de transitar la biósfera Yabotí, uno de los más bellos paisajes de la Selva Paranaense.

La biósfera, de 221.155 hectáreas distribuidas entre el río Uruguay y la ruta 14 entre las localidades de San Pedro y El Soberbio, por el sur, y Bernardo de Irigoyen, por el norte, tiene como objetivo la protección del hábitat del yaguareté, el tapir, pumas y otras especies que se encuentran en peligro de extinción.

La pavimentación representa para la provincia una de las inversiones actuales de mayor peso, debido a la importancia para sus tres ejes económicos: forestal, productivo y turístico.

Sobre este último punto, la conjunción de la ruta, en Bernardo de Irigoyen, con la nacional 101, donde también se pavimenta un tramo de tierra, dará lugar a un nuevo circuito turístico que unirá los atractivos del sur y el este provincial con las Cataratas del Iguazú.

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La economía de Brasil volvió a crecer en un trimestre por primera vez en dos años

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La economía de Brasil creció el 1,12 % en el primer trimestre de 2017, luego de más de dos años de recesión, pese a que volvió a caer en marzo, según un informe oficial presentado este lunes.

El Índice de Actividad Económica del Banco Central mostró una mejora del 1,12% en el período enero-febrero-marzo ante el último trimestre de 2016, gracias a lo cual el gigante latinoamericano tuvo su primer balance positivo tras más de dos años de cifras “en rojo”.

El Producto Bruto Interno cayó el 3,8% en 2015 y bajó el 3,5% en 2016, según cifras oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas.

Para que Brasil supere de la “recesión técnica” será necesario que haya números positivos en dos balances consecutivos y esto sólo se sabrá con los datos del segundo trimestre de 2017.

A pesar del repunte registrado en los primeros tres meses de este año la actividad volvió a flaquear en marzo cuando hubo una retracción del 0,44% ante el mes de febrero.

Por otra parte en el acumulado de los últimos 12 meses se computó una contracción del 2,63% de acuerdo con el trabajo divulgado por el Banco Central.

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Metas de inflación: ¿hay riesgo de seguir el camino de Brasil?

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Desde el año 1999, Brasil viene implementando un régimen de metas de inflación, similar al que arrancó este año en la Argentina, con resultados que no han sido satisfactorios en términos de estabilidad ni crecimiento. Una de las razones de esta experiencia fallida ha sido el mix desaconsejable de políticas, que predominó en la mayor parte del tiempo, basado en altas tasas de interés y política fiscal laxa, con efectos negativos sobre la competitividad. Hay quienes temen que la Argentina pueda replicar este recorrido, pero un repaso de las principales variables involucradas permite ver diferencias potencialmente significativas. Sin embargo, sea por la herencia o por “pecados de origen”, existen riesgos que sólo habrán de diluirse con el tiempo.

Las tribulaciones del vecino país tienen que ver con políticas económicas inconsistentes, más que con el régimen de metas de inflación. Además, ese esquema requiere la plena credibilidad del Banco Central, algo que en Brasil recién ahora parece encaminarse, luego de años de recurrentes interferencias políticas.

Hay que considerar que, desde 2003, la política económica de los gobiernos de Lula y Dilma fue acumulando distorsiones que al principio quedaron disimuladas por el “boom de commodities”. Y, cuando esa etapa quedó atrás, los intentos de Brasilia por evitar que la economía se enfriara (en paralelo con los cepos de Argentina) no sólo no dieron resultado, sino que agravaron los problemas irresueltos. Así es como se llegó a la caída de más de 8 puntos del PIB entre 2015 y 2016.

El hilo conductor puede encontrarse en la insustentable política fiscal, que ahora el gobierno de Temer busca revertir, con la reforma de jubilaciones y el techo al gasto público. De 2003 a 2016 el gasto público del gobierno central de Brasil subió de 14,8 % a 19,9 % del PIB, sin contar el aumento de 9 puntos del PIB de deuda para capitalizar al Bndes, impulsando préstamos de dudosa eficacia, como se constata ahora con el “Lava Jato”. 

Así, la inflación durante la vigencia de las metas ha sido de 6,8 % anual, contra un objetivo de 4,5 %. Y esto pese a una tasa real de interés de 7 % anual durante buena parte del período (hacia el final, Dilma empujó las tasas hacia abajo, pero el voluntarismo tampoco dio resultados).El déficit y la expansión del gasto pudieron más que la política monetaria, con lo que las metas se cumplieron en sólo 3 de los 18 años considerados.

Brasil perdió competitividad porque el aumento del gasto fue a partidas corrientes y porque la productividad no figuró en la agenda, con un salario mínimo que subió a un ritmo anual de 4,1 % en términos reales, pese a que la productividad laboral lo hacía a poco más de 1 % anual (The Conference Board). Con aquellas tasas de interés, el endeudamiento de las familias trepó a niveles record, hasta comprometer el 19,5 % de sus ingresos, obturando el motor del crédito.

Cuando los términos de intercambio se deterioraron y el precio del dólar comenzó a subir, el Banco Central intervino masivamente en el mercado cambiario, por temor al impacto inflacionario, propio del frágil logro estabilizador. 

¿Pueden repetirse en la Argentina esta inconsistencias? No habría que ser tan pesimista. Los funcionarios del área económica tienen como referencia a Israel, que sólo pudo vencer la inflación con prudencia fiscal. Más allá de lo académico, el reaseguro está en que la Argentina no podrá aumentar el gasto público en los próximos años, porque no tendría como financiarlo.

Sin embargo, las luces amarillas no se habrán de apagar rápidamente. Hay que tener en cuenta que el gobierno pudo anotar un déficit primario de 4,6 puntos del PIB en 2016 sólo por el blanqueo, ya que sin ese plus el rojo fue de 5,8 puntos. Esto explica el escepticismo para este año, vinculado con la meta de 4,2 puntos. Además, ahora se agrega el déficit cuasifical, del Banco Central, cuya deuda ya llega a 9 puntos del PIB.

El cronograma oficial apunta a llevar el déficit del Tesoro a 2,2 % del PIB en 2019 (sin contar intereses) y, para acercarse a la meta, el trabajo deberá hacerse por el lado del gasto, ya que la presión tributaria está en el límite. Dados los compromisos existentes en jubilaciones, planes sociales y obra pública, el ajuste deberá concentrarse en superposiciones, ineficiencias y gastos suntuarios. A su vez, la presión por bajar impuestos distorsivos habrá de llevar a reformas que reduzcan la informalidad (la mejor forma de financiarlas).

Hay derecho a dudar de la velocidad de la consolidación fiscal (más cuando involucra a las provincias), pero es más difícil discutir la dirección de los cambios. En todo caso, será la mayor o menor disponibilidad de financiamiento externo la que marque el ritmo. Aunque el gobierno tenga dificultades para bajar en 4,4 puntos del PIB el gasto hacia 2019 (necesario para llegar al 2,2 % de déficit), existe una “zanahoria” apetitosa para avanzar, ya que, en ese caso: a) será más fácil acercarse a las metas de inflación; b) no se necesitarán tasas de interés ultra positivas, y c) el tipo de cambio real podría dar alguna ayuda a la competitividad ya que, por el lado del gasto se diluiría la presión inflacionaria sobre servicios y, por el lado de la tasa, se debilitarían los arbitrajes de “capital golondrina”.

La clave es que, cuando los fundamentos de la economía lleven a un escenario en el que el precio del dólar tenga que subir, exista suficiente estabilidad y control fiscal como para que ese movimiento se transmita sólo marginalmente a la inflación. El test que anticipa si el camino es correcto es el nivel de la tasa real de interés que hace converger la inflación a las metas. Si es necesario un 7% anual como en Brasil, estaríamos frente a un problema muy serio. Si se puede lograr con un 4 %, es un escenario prometedor. Y esto depende de la política fiscal y de los incentivos a la competitividad, aunque el principio también pesen la inercia inflacionaria y los efectos de primera y segunda ronda de los ajustes tarifarios.

En este contexto, ¿cómo interpretar las últimas movidas del Banco Central, subiendo tasas de Lebacs y pases?. No se trata de un escenario “a la Brasil” porque, en realidad, esas tasas promedian el 2,5 anual en términos reales (contra la inflación núcleo) desde noviembre. El Central se relajó, posiblemente por la baja inflación que se observó entre noviembre y enero, y ahora está reaccionando. Es más, si la inflación de mayo no viene demasiado bien, podría volver a subir las tasas. Para evitar un camino similar al de Brasil, más que auscultar al Banco Central, conviene focalizarse en el gasto público y en el avance, o no, de la competencia en los mercados.

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El intercambio comercial con Brasil arrojó un déficit de u$s 665 millones en abril

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Tras entrar en terreno negativo durante el mes pasado, las exportaciones argentinas a Brasil profundizaron esta tendencia al registrar la segunda caída en el año, retrocediendo -10,1% i.a. en abril. Las ventas al país vecino totalizaron USD 701 millones durante el cuarto mes, el menor nivel de exportaciones a Brasil que se registra desde febrero 2016, señala la consultora ABECeB.

 

Sin embargo, al tomarse la media diaria, que contempla los días hábiles en el mes, las ventas al país vecino se mantuvieron casi estables con una caída de apenas -0,1%. Con esto, se puede atribuir la fuerte caída en el valor exportado a la menor cantidad de días hábiles en el mes con respecto a 2016.

 

La merma en las exportaciones argentinas estuvo relacionada con la menor venta de productos del sector automotriz. Particularmente, se destacaron la caída en las ventas de vehículos de carga, automóviles de pasajeros y autopartes. Se sumaron a ésta, las caídas en la venta de algunos productos puntuales agropecuarios entre ellos la malta sin tostar, frijol negro y aceite de soja en bruto. Finalmente, las exportaciones de celulosa, medicamentos y productos de perfumería también mostraron valores más bajo durante el mes, en comparación con abril de 2016.

 

En el acumulado del año, las ventas a Brasil siguen 4,5% por encima del valor exportado en el mismo periodo del año pasado, con un total de USD 2.853 millones entre enero y abril de 2017. Sin embargo, este aumento se encuentra bastante por debajo del crecimiento promedio de las importaciones totales del país vecino, que crecieron 9,5% en el año. Con estos resultados, Argentina sigue perdiendo terreno en el mercado de importaciones de Brasil, ante el fuerte crecimiento de las importaciones desde Asia, principalmente ASEAN y Corea del Sur.

 

Las importaciones argentinas desde Brasil muestran en cambio una fuerte dinámica, creciendo en abril por sexto mes consecutivo. Las compras a Brasil llegaron a USD 1.366 millones, un 29,4% más que en abril del 2016. Nuevamente, los rubros que traccionaron este crecimiento fueron automóviles de pasajeros, vehículos de carga y máquinas para uso agrícola. Otros sectores que mostraron un desempeño positivo fueron maquinaria vial, tractores y soja en grano.

 

En los primeros cuatro meses del año las compras a Brasil acumulan un fuerte crecimiento del 26,6% interanual, relacionado con dos factores: por un lado la descarga de automóviles brasileños en el mercado local que sigue mostrando un gran dinamismo (patentamiento aumentó 32,4% en el primer cuatrimestre de 2017), y por otro lado la incipiente recuperación de la economía argentina. La evolución particular de la importación de maquinaria agrícola habla del buen desempeño esperado para la cosecha este año, así como el aumento de la importación de maquinaria vial estaría relacionado con el fuerte crecimiento de la obra pública en los últimos meses.

 

Tal como se desprende del análisis, el intercambio comercial con Brasil arrojó un saldo negativo de USD -665 millones en el mes de abril. Con respecto al mismo mes del año pasado, el déficit aumentó un 140%. De esta forma se confirmó durante el cuarto mes del año la tendencia hacia un creciente déficit bilateral que se observó durante todo el año pasado y el primer trimestre.

Por su parte, la consultora Ecolatina, sostiene que de acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, en abril la balanza comercial bilateral entre Argentina y nuestro principal socio arrojó un déficit cercano a US$ 670 millones. De esta forma, el rojo más que se duplicó (+141% i.a.) en comparación al registrado durante el mismo mes de 2016 (US$ -276 millones).

 El deterioro del saldo obedeció tanto al salto de nuestras importaciones como al retroceso de nuestros envíos al país más grande América del Sur. Por un lado, las compras al país vecino treparon 29,4% i.a., encadenando así la sexta suba interanual en fila (la mayor desde 2013) y rozando los US$ 1.370 millones (máximo valor para el cuarto mes del año desde 2013). Por su parte, nuestras exportaciones al gigante latinoamericano retrocedieron 10,1% en abril, totalizando “sólo” US$ 700 millones (lo que marca el peor para el cuarto mes del año desde 2006).

 La apreciación en términos reales de nuestra moneda (en lo que va del año el dólar acumula una caída nominal cercana al 3%, contra una inflación que superó 8,5% conforme a nuestras estimaciones) nos hace menos competitivos frente a los demás proveedores de Brasil. Además del aumento del déficit, también se redujo la participación de nuestras exportaciones al país vecino: puesto que el resto de las importaciones realizadas por Brasil treparon 3% i.a. en el último mes. De esta manera, la incidencia argentina retrocedió 0,9 p.p. ubicándose en 6,5% de las compras externas de nuestro principal socio comercial (lo que marca la peor participación para un abril desde el 2000).

 Asimismo, el flujo de comercio bilateral superó los US$ 2.000 millones en abril de 2017, lo que representa un avance de 13% i.a. en relación a igual mes del año pasado y marca una mejora de 6% al contrastar con igual mes de 2015.

Pese al flojo desempeño del mes, en el primer cuatrimestre de 2017 las exportaciones a Brasil crecieron 4,6% i.a. (superando los US$ 2.850 millones). Más allá de este avance, el resto de las compras externas brasileñas treparon 9,9% i.a, por lo que se registró una leve caída de 0,3 p.p. en la participación argentina en dicho mercado.

Por otro lado, las importaciones argentinas provenientes desde Brasil crecieron 26,6% i.a. en los primeros cuatro meses del año (llegando a US$ 4.120 millones), por lo que el déficit con nuestro principal socio comercial rozó los US$ 2.360 millones en el primer cuatrimestre de 2017, trepando 70% i.a. en relación a igual período del año anterior (US$ -1.388 millones).

Por último, la suma de exportaciones e importaciones trepó 18% en relación al primer cuatrimestre de 2016 (+4% al comparar con los primeros cuatro meses de 2015). La intensificación de las relaciones comerciales bilaterales es un aspecto a profundizar, ya que ambas economías se potenciarían al ensanchar sus mercados y obtener ganancias de escala, que redundarían en mejoras de la competitividad (caída de los costos) más allá de las cuestiones cambiarias, en un momento en que los capitales financieros continúan fortaleciendo tanto al Peso argentino como al Real brasileño.

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