Brasil

La economía de Brasil volvió a crecer en un trimestre por primera vez en dos años

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La economía de Brasil creció el 1,12 % en el primer trimestre de 2017, luego de más de dos años de recesión, pese a que volvió a caer en marzo, según un informe oficial presentado este lunes.

El Índice de Actividad Económica del Banco Central mostró una mejora del 1,12% en el período enero-febrero-marzo ante el último trimestre de 2016, gracias a lo cual el gigante latinoamericano tuvo su primer balance positivo tras más de dos años de cifras “en rojo”.

El Producto Bruto Interno cayó el 3,8% en 2015 y bajó el 3,5% en 2016, según cifras oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas.

Para que Brasil supere de la “recesión técnica” será necesario que haya números positivos en dos balances consecutivos y esto sólo se sabrá con los datos del segundo trimestre de 2017.

A pesar del repunte registrado en los primeros tres meses de este año la actividad volvió a flaquear en marzo cuando hubo una retracción del 0,44% ante el mes de febrero.

Por otra parte en el acumulado de los últimos 12 meses se computó una contracción del 2,63% de acuerdo con el trabajo divulgado por el Banco Central.

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Metas de inflación: ¿hay riesgo de seguir el camino de Brasil?

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Desde el año 1999, Brasil viene implementando un régimen de metas de inflación, similar al que arrancó este año en la Argentina, con resultados que no han sido satisfactorios en términos de estabilidad ni crecimiento. Una de las razones de esta experiencia fallida ha sido el mix desaconsejable de políticas, que predominó en la mayor parte del tiempo, basado en altas tasas de interés y política fiscal laxa, con efectos negativos sobre la competitividad. Hay quienes temen que la Argentina pueda replicar este recorrido, pero un repaso de las principales variables involucradas permite ver diferencias potencialmente significativas. Sin embargo, sea por la herencia o por “pecados de origen”, existen riesgos que sólo habrán de diluirse con el tiempo.

Las tribulaciones del vecino país tienen que ver con políticas económicas inconsistentes, más que con el régimen de metas de inflación. Además, ese esquema requiere la plena credibilidad del Banco Central, algo que en Brasil recién ahora parece encaminarse, luego de años de recurrentes interferencias políticas.

Hay que considerar que, desde 2003, la política económica de los gobiernos de Lula y Dilma fue acumulando distorsiones que al principio quedaron disimuladas por el “boom de commodities”. Y, cuando esa etapa quedó atrás, los intentos de Brasilia por evitar que la economía se enfriara (en paralelo con los cepos de Argentina) no sólo no dieron resultado, sino que agravaron los problemas irresueltos. Así es como se llegó a la caída de más de 8 puntos del PIB entre 2015 y 2016.

El hilo conductor puede encontrarse en la insustentable política fiscal, que ahora el gobierno de Temer busca revertir, con la reforma de jubilaciones y el techo al gasto público. De 2003 a 2016 el gasto público del gobierno central de Brasil subió de 14,8 % a 19,9 % del PIB, sin contar el aumento de 9 puntos del PIB de deuda para capitalizar al Bndes, impulsando préstamos de dudosa eficacia, como se constata ahora con el “Lava Jato”. 

Así, la inflación durante la vigencia de las metas ha sido de 6,8 % anual, contra un objetivo de 4,5 %. Y esto pese a una tasa real de interés de 7 % anual durante buena parte del período (hacia el final, Dilma empujó las tasas hacia abajo, pero el voluntarismo tampoco dio resultados).El déficit y la expansión del gasto pudieron más que la política monetaria, con lo que las metas se cumplieron en sólo 3 de los 18 años considerados.

Brasil perdió competitividad porque el aumento del gasto fue a partidas corrientes y porque la productividad no figuró en la agenda, con un salario mínimo que subió a un ritmo anual de 4,1 % en términos reales, pese a que la productividad laboral lo hacía a poco más de 1 % anual (The Conference Board). Con aquellas tasas de interés, el endeudamiento de las familias trepó a niveles record, hasta comprometer el 19,5 % de sus ingresos, obturando el motor del crédito.

Cuando los términos de intercambio se deterioraron y el precio del dólar comenzó a subir, el Banco Central intervino masivamente en el mercado cambiario, por temor al impacto inflacionario, propio del frágil logro estabilizador. 

¿Pueden repetirse en la Argentina esta inconsistencias? No habría que ser tan pesimista. Los funcionarios del área económica tienen como referencia a Israel, que sólo pudo vencer la inflación con prudencia fiscal. Más allá de lo académico, el reaseguro está en que la Argentina no podrá aumentar el gasto público en los próximos años, porque no tendría como financiarlo.

Sin embargo, las luces amarillas no se habrán de apagar rápidamente. Hay que tener en cuenta que el gobierno pudo anotar un déficit primario de 4,6 puntos del PIB en 2016 sólo por el blanqueo, ya que sin ese plus el rojo fue de 5,8 puntos. Esto explica el escepticismo para este año, vinculado con la meta de 4,2 puntos. Además, ahora se agrega el déficit cuasifical, del Banco Central, cuya deuda ya llega a 9 puntos del PIB.

El cronograma oficial apunta a llevar el déficit del Tesoro a 2,2 % del PIB en 2019 (sin contar intereses) y, para acercarse a la meta, el trabajo deberá hacerse por el lado del gasto, ya que la presión tributaria está en el límite. Dados los compromisos existentes en jubilaciones, planes sociales y obra pública, el ajuste deberá concentrarse en superposiciones, ineficiencias y gastos suntuarios. A su vez, la presión por bajar impuestos distorsivos habrá de llevar a reformas que reduzcan la informalidad (la mejor forma de financiarlas).

Hay derecho a dudar de la velocidad de la consolidación fiscal (más cuando involucra a las provincias), pero es más difícil discutir la dirección de los cambios. En todo caso, será la mayor o menor disponibilidad de financiamiento externo la que marque el ritmo. Aunque el gobierno tenga dificultades para bajar en 4,4 puntos del PIB el gasto hacia 2019 (necesario para llegar al 2,2 % de déficit), existe una “zanahoria” apetitosa para avanzar, ya que, en ese caso: a) será más fácil acercarse a las metas de inflación; b) no se necesitarán tasas de interés ultra positivas, y c) el tipo de cambio real podría dar alguna ayuda a la competitividad ya que, por el lado del gasto se diluiría la presión inflacionaria sobre servicios y, por el lado de la tasa, se debilitarían los arbitrajes de “capital golondrina”.

La clave es que, cuando los fundamentos de la economía lleven a un escenario en el que el precio del dólar tenga que subir, exista suficiente estabilidad y control fiscal como para que ese movimiento se transmita sólo marginalmente a la inflación. El test que anticipa si el camino es correcto es el nivel de la tasa real de interés que hace converger la inflación a las metas. Si es necesario un 7% anual como en Brasil, estaríamos frente a un problema muy serio. Si se puede lograr con un 4 %, es un escenario prometedor. Y esto depende de la política fiscal y de los incentivos a la competitividad, aunque el principio también pesen la inercia inflacionaria y los efectos de primera y segunda ronda de los ajustes tarifarios.

En este contexto, ¿cómo interpretar las últimas movidas del Banco Central, subiendo tasas de Lebacs y pases?. No se trata de un escenario “a la Brasil” porque, en realidad, esas tasas promedian el 2,5 anual en términos reales (contra la inflación núcleo) desde noviembre. El Central se relajó, posiblemente por la baja inflación que se observó entre noviembre y enero, y ahora está reaccionando. Es más, si la inflación de mayo no viene demasiado bien, podría volver a subir las tasas. Para evitar un camino similar al de Brasil, más que auscultar al Banco Central, conviene focalizarse en el gasto público y en el avance, o no, de la competencia en los mercados.

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El intercambio comercial con Brasil arrojó un déficit de u$s 665 millones en abril

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Tras entrar en terreno negativo durante el mes pasado, las exportaciones argentinas a Brasil profundizaron esta tendencia al registrar la segunda caída en el año, retrocediendo -10,1% i.a. en abril. Las ventas al país vecino totalizaron USD 701 millones durante el cuarto mes, el menor nivel de exportaciones a Brasil que se registra desde febrero 2016, señala la consultora ABECeB.

 

Sin embargo, al tomarse la media diaria, que contempla los días hábiles en el mes, las ventas al país vecino se mantuvieron casi estables con una caída de apenas -0,1%. Con esto, se puede atribuir la fuerte caída en el valor exportado a la menor cantidad de días hábiles en el mes con respecto a 2016.

 

La merma en las exportaciones argentinas estuvo relacionada con la menor venta de productos del sector automotriz. Particularmente, se destacaron la caída en las ventas de vehículos de carga, automóviles de pasajeros y autopartes. Se sumaron a ésta, las caídas en la venta de algunos productos puntuales agropecuarios entre ellos la malta sin tostar, frijol negro y aceite de soja en bruto. Finalmente, las exportaciones de celulosa, medicamentos y productos de perfumería también mostraron valores más bajo durante el mes, en comparación con abril de 2016.

 

En el acumulado del año, las ventas a Brasil siguen 4,5% por encima del valor exportado en el mismo periodo del año pasado, con un total de USD 2.853 millones entre enero y abril de 2017. Sin embargo, este aumento se encuentra bastante por debajo del crecimiento promedio de las importaciones totales del país vecino, que crecieron 9,5% en el año. Con estos resultados, Argentina sigue perdiendo terreno en el mercado de importaciones de Brasil, ante el fuerte crecimiento de las importaciones desde Asia, principalmente ASEAN y Corea del Sur.

 

Las importaciones argentinas desde Brasil muestran en cambio una fuerte dinámica, creciendo en abril por sexto mes consecutivo. Las compras a Brasil llegaron a USD 1.366 millones, un 29,4% más que en abril del 2016. Nuevamente, los rubros que traccionaron este crecimiento fueron automóviles de pasajeros, vehículos de carga y máquinas para uso agrícola. Otros sectores que mostraron un desempeño positivo fueron maquinaria vial, tractores y soja en grano.

 

En los primeros cuatro meses del año las compras a Brasil acumulan un fuerte crecimiento del 26,6% interanual, relacionado con dos factores: por un lado la descarga de automóviles brasileños en el mercado local que sigue mostrando un gran dinamismo (patentamiento aumentó 32,4% en el primer cuatrimestre de 2017), y por otro lado la incipiente recuperación de la economía argentina. La evolución particular de la importación de maquinaria agrícola habla del buen desempeño esperado para la cosecha este año, así como el aumento de la importación de maquinaria vial estaría relacionado con el fuerte crecimiento de la obra pública en los últimos meses.

 

Tal como se desprende del análisis, el intercambio comercial con Brasil arrojó un saldo negativo de USD -665 millones en el mes de abril. Con respecto al mismo mes del año pasado, el déficit aumentó un 140%. De esta forma se confirmó durante el cuarto mes del año la tendencia hacia un creciente déficit bilateral que se observó durante todo el año pasado y el primer trimestre.

Por su parte, la consultora Ecolatina, sostiene que de acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, en abril la balanza comercial bilateral entre Argentina y nuestro principal socio arrojó un déficit cercano a US$ 670 millones. De esta forma, el rojo más que se duplicó (+141% i.a.) en comparación al registrado durante el mismo mes de 2016 (US$ -276 millones).

 El deterioro del saldo obedeció tanto al salto de nuestras importaciones como al retroceso de nuestros envíos al país más grande América del Sur. Por un lado, las compras al país vecino treparon 29,4% i.a., encadenando así la sexta suba interanual en fila (la mayor desde 2013) y rozando los US$ 1.370 millones (máximo valor para el cuarto mes del año desde 2013). Por su parte, nuestras exportaciones al gigante latinoamericano retrocedieron 10,1% en abril, totalizando “sólo” US$ 700 millones (lo que marca el peor para el cuarto mes del año desde 2006).

 La apreciación en términos reales de nuestra moneda (en lo que va del año el dólar acumula una caída nominal cercana al 3%, contra una inflación que superó 8,5% conforme a nuestras estimaciones) nos hace menos competitivos frente a los demás proveedores de Brasil. Además del aumento del déficit, también se redujo la participación de nuestras exportaciones al país vecino: puesto que el resto de las importaciones realizadas por Brasil treparon 3% i.a. en el último mes. De esta manera, la incidencia argentina retrocedió 0,9 p.p. ubicándose en 6,5% de las compras externas de nuestro principal socio comercial (lo que marca la peor participación para un abril desde el 2000).

 Asimismo, el flujo de comercio bilateral superó los US$ 2.000 millones en abril de 2017, lo que representa un avance de 13% i.a. en relación a igual mes del año pasado y marca una mejora de 6% al contrastar con igual mes de 2015.

Pese al flojo desempeño del mes, en el primer cuatrimestre de 2017 las exportaciones a Brasil crecieron 4,6% i.a. (superando los US$ 2.850 millones). Más allá de este avance, el resto de las compras externas brasileñas treparon 9,9% i.a, por lo que se registró una leve caída de 0,3 p.p. en la participación argentina en dicho mercado.

Por otro lado, las importaciones argentinas provenientes desde Brasil crecieron 26,6% i.a. en los primeros cuatro meses del año (llegando a US$ 4.120 millones), por lo que el déficit con nuestro principal socio comercial rozó los US$ 2.360 millones en el primer cuatrimestre de 2017, trepando 70% i.a. en relación a igual período del año anterior (US$ -1.388 millones).

Por último, la suma de exportaciones e importaciones trepó 18% en relación al primer cuatrimestre de 2016 (+4% al comparar con los primeros cuatro meses de 2015). La intensificación de las relaciones comerciales bilaterales es un aspecto a profundizar, ya que ambas economías se potenciarían al ensanchar sus mercados y obtener ganancias de escala, que redundarían en mejoras de la competitividad (caída de los costos) más allá de las cuestiones cambiarias, en un momento en que los capitales financieros continúan fortaleciendo tanto al Peso argentino como al Real brasileño.

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Brasil: Huelga contra la reforma laboral y jubilatoria paralizó el país

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La primera huelga general en dos décadas paralizó a Brasil. La protesta ocurre en medio del rechazo al gobierno del presidente Michel Temer y sus propuestas de reforma laboral y del sistema jubilatorio. En algunas ciudades se registraron serios incidentes entre la Policía y manifestantes.

Si bien el Gobierno de Brasil calificó la movilización como un “fracaso” porque la protesta estuvo apoyada en el piquete de rutas y avenidas, hubo represión de la policía a bloqueos de calles en San Pablo, Río de Janeiro y Goiania.

En San Pablo se reportaron 13 detenidos mientras que en Río de Janeiro manifestantes violentos que no participaban de las columnas sindicales bloquearon las calles del centro frente a la Asamblea Legislattiva e hicieron barricadas con fuego, al tiempo que fueron reprimidos con gases lacrimógenos y camiones hidrantes.

Los principales sindicatos del país, metalúrgicos, bancarios, transportes, empleados públicos, docentes y petroleros fueron los que protagonizaron la primera huelga general desde 1996, convocados por las nueve centrales sindicales, incluidas las oficialistas.

La protesta fue más allá que el ya clásico y desgastado “Fuera Temer”, debido a que incluyó a sectores directamente afectados por las reformas, como los pequeños comerciantes, los docentes de la red privada y colegios religiosos y el respaldo de gran parte de los obispos de la conferencia episcopal brasileña.

Desde temprano, los bloqueos de calles en San Pablo fueron realizados con la quema de gomas: en el centro de la ciudad hubo 16 detenidos por cortar la estratégica Avenida Sao Joao, en medio de una represión policial que había sido anunciada por el gobernador Geraldo Alckmin, un aliado de Temer y precandidato presidencial. La falta de trenes, metro y autobuses paralizó a la mayor ciudad del país y otras 24 capitales de estados.

En Brasilia, Temer movlizó a la policía militar para proteger los edificios públicos frente a la manifestación en la capital. Las huelga con movilizaciones más el cese del transporte tuvo éxito en grandes capitales como Porto Alegre, Belo Horizonte, Recife, Bahía, Fortaleza y Manaos. En las ciudades menores hubo paro en el comercio minorista.

En Río de Janeiro, el transporte comenzó a funcionar al mediodía, pero fue fuerte el impacto entre los empleados públicos y los petroleros, que fueron los que a la hora cero comenzaron la protesta.

Por la tarde de este viernes, hubo enfrentamientos en Río de Janeiro entre manifestantes y policías del batallón de choque, mientras en San Pablo se preparaba un repudio a Temer en manifestaciones en la Avenida Paulista y la plaza Largo da Batata.

Reforma laboral cuenta con media sanción

Las reforma de Temer están en un momento clave: la Cámara de Diputados dio media sanción a la ley laboral que modifica la normativa de 1943 y deja en manos de los empleados y no de los sindicatos la negociación salarial, además de reducir las obligaciones patronales en el vínculo de empleo y evitar la justicia laboral.

La votación en el Senado de la reforma laboral podrá demostrar el alcance de la huelga. Es por eso que el gobierno retiró cargos a los aliados de diputados que habían votado contra la reforma y eran considerados de la base oficialista.

El sistema de pensiones deberá ser modificado vía enmienda constitucional: el asunto está en comisión y debe ser votado en mayo. Es la más controvertida de las propuestas porque aumenta, en promedio, de 30 a 40 años lo necesario para aportar para tener la jubilación completa.

La agenda de reformas de Temer fue repudiada el mismo día en el cual el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, oficial) divulgó que el índice de desocupación subió hasta el 13,7% en el primer trimestre, afectando a 14,2 millones de personas, 3,1 millones más comparado con el mismo período del año pasado.

Temer ratifica la propuesta de reforma laboral

Michel Temer, presidente de Brasil, ratificó que no dará marcha atrás en los proyectos de las reformas del sistema jubilatorio ni en la flexibilización laboral, dos de los principales argumentos de la huelga nacional realizada contra su agenda de gobierno.

“El trabajo a favor de la modernización de la legislación nacional continuará, con debate amplio y franco, realizado en la arena adecuada para esta discusión: el Congreso Nacional”, dijo Temer en el comunicado divulgado por su vocero, Alexandre Parola, a Télam.

En el momento de la divulgación del comunicado, manifestantes violentos y policías se enfrentaban en Río de Janeiro, luego de que fueran incendiados varios colectivos en el barrio de Cinelandia, centro de la ciudad maravillosa.

Temer dijo que el gobierno trabaja “para sumarse al esfuerzo del trabajador brasileño” para vencer una “crisis que heredamos”, en una alusión a la presidenta Dilma Rousseff, de quien fue vicepresidente hasta el año pasado. El presidente dijo que el gobierno garantizó las manifestaciones políticas y vinculó la adhesión masiva al paro a los cortes de caminos y piquetes.

“Lamentablemente, pequeños grupos bloquearon rutas y avenidas para impedir el derecho de ir y venir del ciudadano, que terminó impedido de llegar a su lugar de trabajo o transitar libremente”, apuntó en el comunicado, en el que lamentó los enfrentamientos entre manifestantes ‘black blocs’, los colectivos que se definen anticapitalistas y suelen atacar sedes bancarias y empresarias.

El ministro de Justicia, Osmar Serraglio, había dicho que la protesta fue un fracaso.
El gobierno confía en su mayoría en el Congreso para la aprobación de las nuevas medidas, que son rechazadas por las nueve centrales sindicales que convocaron al paro, el primero a nivel nacional desde 1996.

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Turismo: “Misiones, Paraguay y Brasil debemos ser una unidad de eventos para mostrarnos al mundo”

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“Misiones no es sólo Cataratas, Misiones es un emplazamiento turístico, son 3 millones de hectáreas. Es la segunda provincia más pequeña del país, de esas tres millones de hectáreas, un millón y medio o sea la mitad son árboles. La mitad del territorio de Misiones son árboles, no hay ninguna provincia del país que pueda decir esto y eso es un tesoro y un capital que los misioneros lo cuidamos como si fuera la madre de todas las batallas”, señalaba el mandatario.

 Además aseguró que “porque es la batalla del futuro nunca vamos a permitir que las fronteras agrícolas y urbanas corran un metro la frontera ecológica, un metro no pasará y ese tesoro hay que venderlo. Hay que ser inteligente, con una intención mínima, suave, amorosa y mostrarle al mundo. Hablábamos recién del tema de los ríos, Misiones no solamente tiene los grandes ríos, entre el menú  turístico específico, cultural, religioso, antropológico, Misiones tiene 250 ríos, arroyos y saltos. Cuando uno ve los mapas hídricos, no sé si conoce los mapas, Misiones vista de arriba es Venecia, es una Venecia verde”.

 El Congreso Binacional de Marketing Turístico comenzó este jueves en el Hotel Savoy de Encarnación que continúa este viernes 21, en el Teatro de Prosa del Centro del Conocimiento, de la ciudad de Posadas.

La novedad este año es la incorporación en forma paralela del “Primer Encuentro Gastronómico Jesuita – Guaraní”, que reúne a referentes de la cocina en dos días donde se compartirán experiencias relacionadas a los sabores de la región, el origen de algunos platos y productos.

 Con respecto al turismo específicamente el gobernador hizo hincapié en que “Misiones, Paraguay y  agrego al sur de Brasil, debemos ser una unidad de eventos en concepto de ventas hacia el mundo”.

 “El turismo se vuelve una pieza fundamental para salir del pantanal, una pieza clave, importantísima y además fresca, novedosa, alegre, divertida tiene su costado de bienestar, de descubrimiento, de conocer, de sentirnos más solidarios y humanos cada día”, dijo y añadió que “y eso le vamos a poner en valor además de las Cataratas, el Moconá y especialmente las reducciones jesuíticas, el Camino Jesuítico,”, finalizó.

 En cuanto a los proyectos turísticos para Misiones se informó que ya hay una decisión del Banco Interamericano de Desarrollo de apuntalar financieramente el proyecto que integra a cinco países de la región. El ministro de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, dijo en el Congreso Binacional de Marketing Turístico que probablemente en el segundo semestre de este año se estén firmando los acuerdos. Recordó que el año pasado con el gobernador Hugo Passalacqua y en el marco de un encuentro sobre el rubro se habló de la importancia de lo que significaba este corredor integrado.

En la ceremonia, se firmó un acta de compromiso para inversiones por parte de Nación, en complejos turísticos ubicados en municipios del interior de la provincia.

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