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Gustavo Quatrin, CEO de Playadito sobre el precio de la yerba: “Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”

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En la reunión de la mesa yerbatera realizada el 23 de abril en el Ministerio del Agro de Misiones, Gustavo Andrés Quatrin -gerente de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, con su marca Playadito- no pasó desapercibido: es quien conduce la asociación con el rigor de una empresa que hoy lidera el mercado interno con 56,7 millones de kilos vendidos en 2025.

Tras la reunión habló con Economis y marcó un punto de inflexión en el tono del debate. “Somos conscientes de los bajos precios que hoy tiene la producción”, reconoció. “Sabemos que los precios están lejos de lo que hoy desearían los productores y no solo desean, sino que necesitan”.

Sin embargo, al mismo tiempo, defendió la posición de la industria que tiene otros problemas, asociados a los costos y la rentabilidad, “Podemos tener las mejores normativas, pero si no tenemos consumo, no podemos transformar absolutamente nada”, afirmó, en una definición que corre el foco desde la regulación hacia la dinámica del mercado.

Tras más de una década de precios altos, el sector enfrenta ahora un escenario inverso: mayor producción, aumento de stocks y presión a la baja en los valores de la hoja verde. El gerente explicó que el problema central es la sobreoferta acumulada tras años de expansión productiva. “Hay un potencial de producción que supera la demanda en un momento determinado y eso lleva a la situación de precios actual”, sostuvo.

Incluso con un aumento del 37% en las exportaciones, el sistema no logró absorber el excedente. “Los stocks no bajaron, sino que subieron ligeramente”, detalló. Esa afirmación desarma una de las expectativas del sector: que el crecimiento externo pudiera compensar la presión interna por los precios.

En ese contexto, el precio se convierte en la variable de ajuste. Y la explicación que ofrece Quatrin es directa: “Cualquier número superior a cero es mejor que no vender”. Esa dinámica, que antes jugaba a favor del productor -cuando retenía stock esperando mejores precios- ahora opera en sentido inverso.

El cambio coincide con el nuevo esquema del Gobierno nacional desde diciembre de 2023, que modificó las reglas del negocio yerbatero. Sin intervención directa en precios, el mercado quedó expuesto a su propia dinámica. El resultado: una competencia más agresiva y una pérdida de referencia para toda la cadena.

Una cadena tensionada desde adentro

El posicionamiento de Quatrin tiene un peso específico: proviene de una cooperativa que no solo lidera ventas, sino que articula con productores y secaderos desde hace más de 20 años. Por eso, su advertencia evita confrontaciones y apunta a sostener el entramado.

Lo peor que nos puede pasar es pelearnos entre productores y secaderos industriales”, señaló, en un intento por desactivar tensiones en un momento crítico. Los propios productores le reconocen que son la empresa que mejor paga por la yerba canchada a un precio de 1160 pesos el kilo, cuando las demás están pagando por debajo de los 900 pesos.

Sin embargo, también dejó en claro los límites de la industria para recomponer precios. Recordó que la empresa aplicó una baja del 20% cuando sus despachos cayeron “casi a la mitad” en abril de 2024, y que desde entonces no logró recuperar ese nivel de precios, aunque lidera el mercado.

Esa señal impacta en toda la cadena productiva. Si la empresa con mayor espalda financiera y volumen no logra trasladar mejoras, el resto del sector queda condicionado. En especial los productores primarios, que dependen directamente del precio de la hoja.

Aun así, anunció un movimiento reciente: “Hemos hecho un aumento de un 5% para la materia prima y acortamos en 30 días los plazos de pago”. Es un gesto que busca recomponer parcialmente el ingreso del productor, pero también funciona como test para medir la reacción del mercado.

Consumo estancado y exportaciones insuficientes

Otro eje central de su análisis fue el comportamiento del consumo. Quatrin lo definió como estructuralmente limitado: “La demanda es inelástica”. Es decir, aunque bajen los precios, el volumen consumido no crece de manera significativa.

En paralelo, el ingreso de productos importados con mayor precio en góndola agrega una distorsión adicional. No compiten directamente en formato, pero sí en percepción de valor, tensionando la lógica del mercado local.

El gerente, además, relativizó el impacto del mercado externo. “El crecimiento de las exportaciones no supera el 2% del total en cantidad (del volumen comercializado por su empresa”, explicó, pese a que la cooperativa exporta a más de 20 países.

Incluso en mercados grandes, como China, el desafío es cultural. “Lograr que el mundo incorpore una infusión nueva es una tarea compleja, de altísimo costo”, sostuvo. Explicó que desde la cooperativa están trabajando en ese mercado hace 10 años y aun así el volumen comercializado en el 2025 fue de 60 mil kilos y es solamente hoja, porque se exporta para infusionar con formato de tés.

Además, Quatrin fue claro al explicar que el aumento de exportaciones se explica en gran medida por la caída de los precios locales, que volvió competitiva a la yerba argentina en el exterior. Sin embargo, ese impulso no alcanza para absorber el excedente: los stocks que han acumulado las empresas no bajaron y eso sigue condicionando los valores.

Esa combinación -consumo interno estable y exportaciones limitadas- refuerza la presión sobre los precios locales y deja a la cadena sin una válvula de escape inmediata.

Quatrin deja entrever un cambio más profundo: el sector yerbatero atraviesa una transición donde las herramientas tradicionales ya no alcanzan y el mercado aún no encuentra equilibrio.

El gerente lo resumió con una frase que busca ordenar el debate sin personalizar responsabilidades: “Éramos los mismos cuando los precios eran espectaculares. Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”.

Esa lectura introduce una variable incómoda: el problema no responde a decisiones aisladas, sino a ciclos productivos y expectativas acumuladas.

Hacia adelante, la expectativa es moderada. “Esperemos que hayamos tocado los pisos de precio”, expresó. Pero la definición no es categórica. Dependerá de cómo evolucione la reposición, el nivel de stocks y la capacidad del mercado para absorber la producción.

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Mate-Boom: cómo la infusión nacional se convirtió en el nuevo objeto de deseo del wellness global

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Que la yerba esté en la revista Forbes ya es un dato en si mismo. La tradicional infusión misionera gana mercados en el mundo y se convirtió en el “nuevo objeto de deseo del wellness global”, señala el artículo sobre la expansión de la yerba argentina, que le arrebató a Brasil el primer puesto como principal exportador global. 

Desde nuevas marcas que apuntan a distintos segmentos a una estética más acabada de lujo cool con mates de diseño y termos premium, bebidas funcionales con yerba, al furor en las redes sociales donde explota la curiosidad por el producto y con grandes marcas detrás empujándola. Nuevas tendencias en alza, oportunidades narrativas y un mercado en expansión para esta tradición local y bien argentina.

Si en el último tiempo hubo cada vez más postales de famosos de toda índole tomando o probando mate -como el viralizado video de Maria Becerra y Paris Hilton-, es porque el mate se perfila como producto for export de moda, tanto por sus propiedades benéficas y en línea con el boom de las bebidas funcionales y sin cafeína, como por su atractivo autóctono y pintoresco. El mate como producto local se encuentra en un momento de expansión y relevancia que abre las puertas a posicionar la yerba desde un costado más amplio y cultural.

“El descubrimiento de productos hiperlocales es uno de los grandes motores de experiencias de turismo. En este sentido, vemos que los consumidores buscan conectar no solo con el producto, sino con la autenticidad de la experiencia, con el objetivo de descubrir tanto tradiciones como historias originarias del terreno que visitan. Gracias a la globalización y la baja de costos de importación, hoy la mayor parte de los productos locales se encuentran en cualquier rincón del mundo”, abre la especialista en tendencias Gaba Najmanovich.

En este sentido, las ventas locales de yerba mate superaron los 46 millones de kilos el primer bimestre. El informe mensual elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) revela que durante enero y febrero la yerba mate a salida de molinos alcanzó los 46.961.724 kilos (la sumatoria de los despachos al mercado local y las exportaciones). 

En cuanto al comercio exterior, la yerba mate dejó de ser un producto estrictamente regional, sobre todo si observamos las importaciones desde países como Siria o Estados Unidos (los dos principales destinos extranjeros) en los últimos años, según datos de UN Comtrade. Con un valor actual estimado de US$ 2.030 millones en 2025, el mercado mundial de yerba mate pasará a valer US$ 3.460 millones hacia 2035. Esa expansión convive con un deterioro de los eslabones primarios de la cadena yerbatera, afectados por la desregulación y la desaparición de un precio mínimo para la hoja verde. 

Gran parte de este crecimiento de cara a los mercados extranjeros tiene que ver con la expansión del formato ready-to-drink (RTD), que abre un universo de bebidas funcionales listas para beber para un público que está buscando dejar o disminuir el consumo de café o bebidas sin cafeína, subiéndose a la movida del wellness. Así, la mateína está teniendo su momento, con un segmento que creció un 65% y compitiendo de manera directa con el café frío premium y las bebidas energéticas con marcas como Yachak (PepsiCo), Guayakí, EcoTeas, Yerbaé y CleanCause, entre otras.

Esta tendencia en alza se da a la par -y probablemente también impulsada- por el aumento en el consumo de bebidas más naturales, fermentadas o probióticas y sin azúcar agregadas como la kombucha, el kefir saborizado y las sodas naturales, como les refrescos de Jengibre (Ginger bug). Marcas como Mateína capitalizan justamente este tipo de modas y segmentos, y, con su ingreso al catálogo de la cadena de alimentos saludables Whole Foods o con presencia en otras tiendas retail de lujo como Erewhon, posicionan al producto en el segmento premium y saludable.

En un momento en el que el consumo de alimentos también se vuelve aspiracional y los jóvenes buscan exhibir tanto sus estilos de vida como sus compras en las redes sociales, la yerba se posiciona como algo especial con identidad local que diferencia al consumidor, al tiempo que se muestra como una bebida que brinda energía natural “sin crash”, codeándose con otras bebidas muy en boga -y aspiracionales- en el mercado global como el matcha, el cold brew o las bebidas energéticas orgánicas.

“En Argentina, el consumidor de yerba mate siempre fue muy tradicional, pero esto cambió drásticamente desde la pandemia. Los principales factores fueron la necesidad de evitar compartir la bombilla por un tiempo, la exposición de la infusión en redes sociales a través de especialistas e influencers (jugadores de fútbol, el papa Francisco, actores y actrices internacionales), y la facilidad de la venta online a nivel global. Estos fenómenos ayudaron al rápido crecimiento de la yerba mate principalmente entre la juventud y el canal gourmet”, explica Karla Johan, licenciada y mate sommelier, que desde 2023 vive en Lisboa y que abrió su propia importadora de yerba mate, vinos y productos gourmet de Argentina y Latinoamérica, para promocionar activamente el consumo de yerba mate gourmet en Europa.

El mate tradicional también se aggiorna

Al analizar qué pasa con el consumidor de mate tradicional, algo parece estar cambiando. De unos pocos años a esta parte en la góndola, la variedad de productos de yerba mate crece exponencialmente, trayendo más opciones con marcas que apuntan a distintos segmentos (orgánica, sin tacc, con sabores); e inclusive llevando al ritual del mate una estética más acabada de lujo cool o chic con mates de diseño (en cerámica, impresos en 3D, custom made o arty), termos (desde el aspiracional termo Stanley hasta kits materos completos) y vasos térmicos modernos y funcionales. Hoy, el mate kit puede ser un señalizador más de estatus y sofisticación personal o de pertenencia. 

En cuanto a marcas nuevas de alto alcance, ya sea por tener figuras reconocidas detrás o por su marketing, se encuentran Cósmico, la marca creada por la pareja de influencers Samantha Trottier y Hernán Regiardo, que hoy ya se encuentra en supermercados, o Alba Nueva, la marca de Zaira Nara.

También destacan la camada de nuevas yerbas boutique más cuidadas, saludables u orgánicas, saborizadas y eco-friendly, realizadas por jóvenes emprendedores locales, con excelente marketing detrás que ya encontraron su nicho, como Fronteras (yerba con gustito y hierbas que además ofrece packaging reutilizable y compostable) o Porongo. Inclusive marcas de yerba clásicas como CBSé o Verdeflor se aggiornaron, cambiando no solo su comunicación orientándose a un público más joven, sino también incursionando en la saborización, canalizando otras tendencias como las bebidas frías o la coctelería con yerba mate, y hasta subiéndose a modas como la del Chocolate Dubai y otras con ediciones limitadas con sabores Chocolate Dubái y Mango Picante. O Rosamonte, con una fuerte apuesta por la yerba orgánica

“El boom matero tiene aristas muy interesantes. La primera, el furor que generan hoy los futbolistas argentinos repartidos por el mundo (en especial Lionel Messi, pero todos los que llevaron el mate a lugares impensados y con bastante pasión). Por otro lado, una fuerte tendencia mundial a los productos energizantes y naturales, super alimentos, sin azúcares agregadas y estimulantes como la yerba mate y los hongos entre otros”, comenta Lucía Armendáriz, co-creadora de Fronteras, especialista en marketing y emprendedora.

Los envases de medio kilo mantienen la preferencia de los consumidores. Durante el mes de febrero de 2026, los paquetes de medio kilo representaron el 54,04% de las salidas de molinos al mercado interno. Con el 41,08 % se ubicaron los paquetes de un kilo, con el 1,32 % los envases de dos kilos y con el 0,70%, los de cuarto kilo, según el INYM. Además, la yerba crece en otras áreas con su incorporación como ingrediente tanto en la gastronomía -algo que hace una década podía parecer una excentricidad- como en la cosmética, en donde se convirtió en un insumo clave respaldado por estudios científicos que avalan su alto poder antioxidante.

El giro no es solo comercial y alimentario, sino también cultural y de perfil del usuario, que se volvió más flexible y aventurero además de consciente. “Estamos transitando el mismo boom que vivió el vino con las bodegas boutique en el año 2000. La yerba mate gourmet y de nicho está en un crecimiento acelerado, buscando un lugar en un mercado tradicional competitivo.  También como resultado de esto, el consumidor local comenzó a aceptar con más facilidad los productos alternativos al mate cebado. Bebidas energéticas, cervezas, coctelería de especialidad, pastelería y productos de cuidado personal con yerba mate. Todos rubros que están creciendo rápidamente tanto en el mercado local como internacional”, apunta Johan.

“Hay consumidores con ganas de más, que les interesa saber de dónde viene lo que consumen, que quieren conocer sus orígenes y tener diferentes opciones de formato para disfrutarlas en diferentes ocasiones de consumo, buscan un valor agregado y no miran solo el precio. Esta tendencia la vimos primero en el vino, luego en la cerveza, el pan y el café. Marcas como la nuestra buscan ofrecer alternativas al consumidor. En este sentido, nuestro deseo es que el boom matero continúe, pero que se vea reflejado en una mejora para toda la cadena yerbatera que en estos momentos sufre una crisis bastante importante”, agrega Armendáriz.

El desafío es que esa renta del ‘mateboom’ se distribuya equitativamente en toda la cadena, desde el tarefero hasta el molino, asegurando que la innovación en blends y packaging potencie las economías regionales de Misiones y Corrientes.

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Yerba mate: cooperativas sostienen precios, pero advierten que el mercado “aplasta” al productor

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En pleno inicio de zafra y con el precio de la hoja verde en caída, el presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones (FEDECOOP), Gustavo Hein, puso en evidencia el límite estructural del sistema cooperativo frente al nuevo escenario de mercado: aun sosteniendo mejores valores para sus socios, la competencia con operadores que compran más barato termina “aplastando” los precios.

El dato central es contundente: mientras el costo de producción ronda los 465 pesos (dato brindado por el INYM en septiembre de 2025), el mercado paga entre 210 y 250 pesos, con plazos de hasta 120 días. La tensión queda planteada: ¿puede el cooperativismo resistir en un esquema donde el precio lo fija el eslabón con mayor poder de compra?

El cooperativismo como amortiguador: hasta dónde alcanza

El planteo que Hein brindó a Economis no se limita a una queja coyuntural. Expone una dinámica que atraviesa a toda la cadena yerbatera. Las cooperativas, explicó, intentan trasladar la mayor cantidad de beneficios al productor, evitando intermediación y sosteniendo valores más altos para sus socios. Así quedó observado en los precios que pagan Las Tunas o la cooperativa que produce la marca Piporé que marcan los precios más elevados de la región entre 380 y 450

Ese esquema, que históricamente funcionó como regulador informal del mercado, hoy muestra fisuras. La razón es simple: “cuando otros actores acceden a materia prima más barata, logran competir con ventaja en la góndola”. Esa diferencia termina presionando a la baja los precios generales, explicó Hein.

El mecanismo es progresivo. “Primero cae el precio de referencia. Luego se reduce la capacidad de las cooperativas para sostener valores diferenciales. Finalmente, aparece la pérdida de mercado”.

Costos, precios y ecuación inviable

Los números que describe el sector muestran una brecha crítica. El último costo de producción sin rentabilidad se ubicaba en torno a los 465 pesos por kilo de hoja verde. A ese valor debería sumarse entre un 25% y un 30% de margen para alcanzar un precio sustentable, cercano a los 700 pesos.

Sin embargo, el mercado opera muy por debajo. En términos generales, los productores reciben entre 210 y 250 pesos. En algunos casos, incluso menos. Esto también se observa en la comercialización de yerba canchada que es otra opción que usan algunas cooperativas o pequeños molinos, allí el valor de comercialización oscila en los 800 pesos por kilo de canchada, cuando el valor no debería ser inferior a los 1440 pesos.

El problema no es solo el precio, sino la estructura de costos. Para producir un kilo de yerba canchada se requieren tres kilos de hoja verde, a lo que se suman los costos de secanza. Con valores deprimidos en origen, la ecuación se vuelve directamente inviable.

A eso se agrega otro factor crítico: los plazos de pago. La extensión a 120 días traslada la carga financiera al productor, que debe sostener costos sin ingresos inmediatos.

Gustavo Hein, presidente de Fedecoop

Competencia desigual y pérdida de referencia

El análisis de Hein introduce un concepto clave: la competencia desleal dentro del propio mercado. No se trata solo de diferencias de eficiencia, sino de estructuras de compra que permiten acceder a materia prima a valores más bajos.

Ese diferencial se traslada a la comercialización. Quien compra más barato puede vender más barato. Y quien intenta sostener precios más altos pierde competitividad (o mercados).

El efecto es sistémico. Las cooperativas, aun con voluntad de sostener precios justos, quedan atrapadas en una lógica de mercado que no controlan. El resultado es una pérdida progresiva de referencia en los valores.

Un modelo en tensión y un debate abierto

La situación del cooperativismo yerbatero refleja una discusión más amplia sobre el funcionamiento del mercado en las economías regionales. Sin herramientas de regulación, el precio se define por la capacidad de compra, no por los costos de producción.

En ese contexto, el sistema cooperativo intenta sostener un equilibrio que se vuelve cada vez más frágil. La zafra en curso será una prueba concreta de hasta dónde puede resistir ese modelo.

Las próximas semanas estarán marcadas por dos variables: la evolución de los precios en plena cosecha y la capacidad del sector para sostener estrategias colectivas frente a la presión del mercado.

El interrogante no es solo económico. También es político: si el precio deja de ser una variable acordada y pasa a ser una imposición de mercado, el rol de cada actor dentro de la cadena vuelve a quedar en discusión.

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Misiones endurece controles en el sector tabacalero y advierte cierres a empresas que no paguen

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El Gobierno de Misiones ratificó que avanzará con inhabilitaciones y cierres de empresas y centros de acopio del sector tabacalero que incumplan los pagos a los productores. El Ministerio del Agro confirmó deudas millonarias en casos bajo seguimiento y aseguró que aplicará la normativa vigente sin excepciones, con el objetivo de garantizar previsibilidad y reglas claras en la cadena productiva.

El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones profundiza desde hace tiempo un esquema de control sistemático sobre el cumplimiento de los pagos en el sector tabacalero. La estrategia incluye el relevamiento permanente de información, actuaciones administrativas y el acompañamiento directo a los productores ante incumplimientos por parte de empresas y centros de acopio.

En ese marco, el ministro Facundo López Sartori confirmó que la provincia adoptará una postura inflexible frente a las firmas que no abonen en tiempo y forma lo acordado con los productores. “Vamos a ser inflexibles y cerraremos a las empresas que no paguen al productor”, afirmó el funcionario, al ratificar que la cartera agraria avanzará con inhabilitaciones y cierres cuando corresponda, conforme a la normativa vigente.

Deudas bajo la lupa y actuaciones administrativas en curso

Al ser consultado por la situación de la empresa Tarumá, López Sartori precisó que la firma mantiene una deuda con aproximadamente 76 productores, por un monto estimado en 180 millones de pesos. El ministro aclaró que se trata de un caso específico que se encuentra actualmente bajo análisis y seguimiento, con información debidamente documentada por el Ministerio.

El funcionario remarcó que la intervención del Estado provincial no responde a acciones aisladas ni coyunturales, sino a un trabajo sostenido en el tiempo. “Este no es un tema nuevo ni improvisado. Es un tema que venimos trabajando de manera constante, acompañando a los productores y reuniendo información”, sostuvo.

Según explicó, el seguimiento alcanza a distintas situaciones vinculadas al sector tabacalero, y las actuaciones administrativas se activan cuando se detectan incumplimientos en los pagos, uno de los puntos más sensibles para la sustentabilidad económica de los productores.

Impacto en la cadena tabacalera

La advertencia oficial introduce una señal clara hacia toda la cadena tabacalera en Misiones. Desde el Ministerio del Agro anticiparon que se reforzarán los mecanismos de control para asegurar el cumplimiento de las obligaciones comerciales y evitar prácticas que perjudiquen a los productores, quienes dependen de esos ingresos para sostener la actividad.

“Quien no le paga al productor, no puede seguir operando”, enfatizó López Sartori, sintetizando la postura del Gobierno provincial. La definición apunta a fortalecer la previsibilidad, el respeto de los acuerdos y la institucionalidad en un sector clave para la economía regional.

Desde la cartera agraria indicaron que se continuará acompañando a los productores afectados y que las medidas buscan garantizar reglas claras en toda la cadena tabacalera, en un contexto donde los incumplimientos de pago generan tensiones económicas y sociales en las zonas productoras.

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Nuevo giro en el mercado yerbatero: el INYM elimina regulaciones y limita su intervención

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El INYM deroga normas clave y redefine su rol, menos intervención en precios y foco en control y calidad. Las primeras resoluciones con el flamante presidente designado por Milei, Rodrigo Correa eliminan regulaciones históricas y se alinea al nuevo esquema de mercado competitivo

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) avanzó en una reconfiguración profunda de su marco regulatorio al abrogar resoluciones clave y modificar su régimen sancionatorio, en línea con los cambios introducidos por el DNU 70/2023 y el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 812/2025. La decisión quedó formalizada a través de la Resolución 146/2025, fechada el 18 de diciembre de 2025 en Posadas, Misiones, y publicada en el Boletín Oficial el 23 de diciembre.

La medida implica la eliminación de normas que regulaban infracciones, períodos de cosecha y regímenes de inhabilitación automática, con el objetivo explícito de “impedir la intromisión en un mercado competitivo” y concentrar la actuación del INYM en las verificaciones de calidad, la trazabilidad y la salubridad del producto. En los hechos, se trata de uno de los movimientos regulatorios más relevantes desde la creación del organismo por la Ley 25.564, con impacto directo en productores, secaderos, molinos y operadores comerciales de la cadena yerbatera.

Antecedentes normativos: del fomento sectorial a la protección de la competencia

El giro institucional del INYM se explica por las modificaciones introducidas a la Ley 25.564 mediante el DNU 70/2023. En sus considerandos, ese decreto sostuvo que “resulta necesaria una modernización del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Focalizando sus actividades en las verificaciones de calidad. Al tiempo de impedir su intromisión en un mercado competitivo, replicando así el exitoso modelo de la industria del vino”.

El artículo 3° de la ley fue reformulado: se eliminó el objetivo de “fomento”, se reemplazó la “sustentabilidad de los distintos sectores involucrados” por la “protección del carácter competitivo de la industria” y se suprimió la facultad de desarrollar programas destinados a mejorar la competitividad del sector productivo e industrial. En consecuencia, también se recortaron funciones previstas en los artículos 4° y 5°, se modificó el artículo 21° y se derogaron los artículos 22° y 24° de la norma original.

El proceso se profundizó con el Decreto 812/2025, que derogó los artículos 9° al 19° del Decreto 1240/2002 —los que regulaban el procedimiento para la fijación del precio oficial de la materia prima— y sustituyó integralmente su artículo 8°. El nuevo texto establece de forma expresa que “el INYM no podrá dictar normas o establecer intervenciones que provoquen distorsiones en los precios de mercado, generen barreras de entrada, impidan la libre iniciativa privada y/o interfieran en la libre interacción de la oferta y la demanda en la producción y comercialización de la yerba mate y derivados”.

Ese mismo decreto instruyó al Instituto a relevar y adecuar, en un plazo máximo de 30 días, toda la normativa vigente que contradijera esos lineamientos.

Qué resoluciones se eliminan y qué cambia en el régimen sancionatorio

En cumplimiento de esa instrucción, el Directorio del INYM —por mayoría de dos tercios en la reunión del 4 de diciembre de 2025— habilitó el análisis integral de su stock normativo. Como resultado, la Resolución 146/2025 dispone:

  • La abrogación de las Resoluciones N° 15/2003, 37/2007 y 103/2017.
    La 15/2003, que tipificaba infracciones en la actividad yerbatera, fue considerada “desactualizada y obsoleta”, con disposiciones mayormente derogadas o modificadas.
    La 37/2007, que suspendía la cosecha y secanza en octubre y noviembre, fue evaluada como una prohibición con consecuencias sancionatorias que “impide la libre iniciativa privada”. Aunque se aclara que sigue siendo responsabilidad de cada operador respetar los ciclos biológicos del cultivo.
    La 103/2017, que establecía inhabilitaciones inmediatas por falta de documentación durante inspecciones, fue considerada innecesaria y contraria al nuevo marco normativo.
  • La derogación de los artículos 7° y 8° de la Resolución 21/2009, que preveían efectos adicionales y mecanismos de levantamiento de sanciones por incumplimientos formales en la presentación de declaraciones juradas. El Directorio entendió que esas consecuencias eran “muy gravosas” frente a infracciones que ya cuentan con sanción pecuniaria específica.
  • La modificación del régimen por falta reiterada de declaraciones juradas. El nuevo artículo 9° reemplaza la baja automática por una inhabilitación posterior a una intimación fehaciente, otorgando cinco días hábiles para regularizar la situación. La inhabilitación rige desde el primer día del mes siguiente a la intimación y se mantiene hasta que el operador presente las declaraciones faltantes y pague las multas adeudadas.

De este modo, el INYM conserva su rol de fiscalización, pero elimina sanciones automáticas y restricciones consideradas incompatibles con un esquema de mercado abierto.

Impacto y proyección: más libertad operativa y un INYM con funciones acotadas

La resolución consolida un cambio de paradigma institucional. El INYM reafirma que seguirá controlando la consistencia de las declaraciones juradas, la trazabilidad del producto y las condiciones de salubridad y calidad de la yerba mate, desde el yerbal hasta los depósitos. Sin embargo, se corre definitivamente de cualquier intervención que pueda incidir en precios, volúmenes o decisiones productivas.

Para los operadores de la cadena, el nuevo esquema reduce cargas regulatorias, elimina prohibiciones estacionales y sustituye sanciones automáticas por procedimientos con intimación previa. Al mismo tiempo, la responsabilidad sobre el respeto de los ciclos productivos y la calidad queda explícitamente en manos del sector privado.

El Directorio también dejó constancia de que el proceso no está cerrado. Aún restan analizar resoluciones de “mayor complejidad” para determinar si se ajustan a los lineamientos del Gobierno nacional. Esa tarea continuará de forma progresiva y será comunicada a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

En términos políticos e institucionales, la Resolución 146/2025 marca un punto de inflexión en la gobernanza del mercado yerbatero. Y consolida el traslado del eje regulatorio desde la administración sectorial hacia un modelo centrado en la competencia, la calidad y el control formal.

INYM Resolución 146/2025 by CristianMilciades

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