En el marco de la presentación de la Ruta del Café, una propuesta impulsada por seis de las cafeterías más importantes de Posadas destinada al turismo, propietarios de los establecimientos y representantes de franquicias nacionales aseguraron que cuentan con provisión de café para los próximos meses.
Los empresarios locales, propietarios de estos comercios y representantes de marcas como Habana, Bonafide o Café Martínez, entre otras, explicaron que sus proveedores les transmitieron tranquilidad y que los insumos seguirán llegando con normalidad por lo que resta del año.
La Ruta del Café
Con el objetivo de ofrecer un servicio más a los turistas que arriban a la ciudad durante la temporada invernal, los propietarios de los locales del rubro aunaron esfuerzos para generar un servicio y promociones para quienes se acerquen a cualquiera de los seis locales adheridos.
“Todos los turistas, cuando llegan, salen a tomar un café en la ciudad donde se alojan, por lo que vimos una oportunidad para fortalecer el destino Posadas, con una propuesta que será tanto para los visitantes como para los posadeños”, explicó Graciela Zaneyk, representante de café Bonafide en la Capital Provincial.
El programa consiste en descuentos de hasta el 20% en los locales adheridos y un cupón virtual donde conseguirán importantes promociones visitando varias cafeterías de la ciudad.
Cualquiera puede poner un bar o una cafetería sin contar con mucha experiencia en el rubro. ¿Pero puede alguien convertir a ese lugar en un hito de la gastronomía de una ciudad?
Esta es la increíble historia de un tornero de Avellaneda y una contadora de Posadas, que se cruzaron en una playa de la Costa Atlántica hace unos años y casi al mismo tiempo: se casaron, se mudaron a Misiones, tuvieron dos hijos y crearon un lugar que marcó un estilo e influyó en un rubro que cambió para siempre en la ciudad.
Marcelo Tronzano (34 años) y Silvia Borjas (31), son los fundadores y dueños de Café París que este mes cumple cinco años de existencia. Su historia llama la atención por varios motivos. Les iba a bien cada uno en lo suyo. El era hijo y nieto de torneros en Avellaneda, esa localidad pegada a la Capital Federal y dividida solo por el Riachuelo. Le encantaba la tornería, pero los padres querían otra cosa para su futuro y se recibió de Licenciado en Comercio Exterior.
Ella se recibió de contadora en la UNaM. Estuvieron como cinco años de novios a la distancia, alternándose para viajar para verse cada dos meses. Hasta que Silvia se fue a Buenos Aires a trabajar en PriceWaterhouse, una de las cinco grandes consultoras de contabilidad del mundo, donde le iba bien y trataba con ejecutivos de empresas importantes.
El bonaerense y la posadeña se conocieron hace 12 años en San Bernardo, playa distante a 150 kilómetros de Mar del Plata. El tenía 21 y ella 18. Si existen las almas gemelas, acá debería haber dos. Actúan como si acabaran de conocerse. Cuando uno habla, el otro escucha con una atención total y siempre con una media sonrisa en el rostro. Durante la charla por cualquier motivo se tocan el brazo, el hombro o una mano. Cuando le pedimos que posen para unas fotos, Silvia busca el abrazo de Marcelo.
Su historia juntos, por lo que cuentan -y por lo que se ve-, es tan interesante como su historia emprendedora, que aquí pasamos a detallar. ¿Cómo pasaron del torno y la contabilidad de grandes empresas a un bar?
“Para nosotros fue algo muy complicado, mi abuelo y mi papá trabajaron en el mismo lugar 40 años, en una tornería, yo trabajaba con ellos. Eran personas que iban a lo seguro. La mamá de ella trabajó 37 años en el California, siempre en el mismo laburo. Nosotros queríamos algo distinto para nuestra vida”, explicó Marcelo.
Al tiempo de estar en Buenos Aires decidieron casarse y se fueron de Luna de Miel a Europa por unos 40 días, en ese viaje empezaron a darle forma a la idea de poner un café. “Por supuesto estuvimos en Paris y nos encantó”, dicen juntos, riendo.
Un punto interesante de su historia emprendedora es el tiempo que le dedicaron a capacitarse antes de abrir su negocio. El proceso de aprendizaje arrancó años antes. Los dos hicieron cursos de repostería. Marcelo también hizo el curso de barista, como se llama al especialista en hacer café expreso.
“Nuestro café es único, orgánico y seleccionado, lo traemos de tres países. Sale mucho más caro que las marcas más corrientes del mercado, pero es una marca distintiva, así como también la forma de preparar el café. En general, en muchos lugares tienden a hacerlo muy caliente, a quemarlo”, explica con entusiasmo.
En paralelo con la idea de poner en emprendimiento, también empezaron a pensar en la familia que querían formar y eso les reforzó su convicción de venir a Misiones. Familia y mudanza
“Buenos Aires no era un lugar para quedarnos. Nosotros que vivíamos en Capital, sabíamos lo que era, además esa sensación de inseguridad la teníamos todo el tiempo. Buenos Aires está muy bien para vivir de joven, no para formar una familia”, explicó Marcelo, que es quien lleva la voz cantante. Al mismo tiempo que abrieron y consolidaron Café París, Silvia y Marcelo tuvieron dos hijos. Bruno y Paula, de 2 y 4 años, respectivamente.
Marcelo y Silvia visitaron la redacción de Economis esta semana y trajeron algunas de las tortas que ellos mismos preparan cada día para agasajar a sus clientes. Muffins, lemon pie, galletitas de vainilla con chocolate, cuadrados de dulce de leche; de manzana y canela. “Es todo artesanal, todo lo hacemos nosotros, pero nuestra especialidad es la medialuna”, explican. Cómo es Café París
Café París –para quien no lo conoce- es un bar situado en Buenos Aires casi San Martin, frente al colegio Santa María. Tiene dos puntos que lo hacían muy distinto a los demás, sobre todo al momento que abrió sus puertas: la ambientación y la oferta gastronómica. Hoy hay muchos bares que tiene detalles que Café París trajo a la ciudad por primera vez.
“Nosotros vimos que no había acá un lugar donde ir a tomar un café o el té fuera una salida en sí misma”, explica Marcelo.
Entre los dos fueron tomando cosas de los lugares que les gustaban, incluidos los cafés y bares que visitaron en su Luna de Miel por el Viejo Mundo. Y lograron una atmósfera muy especial.
Lo otro que marcó a Café París es la calidad de su repostería. Marcelo dice que su especialidad es la medialuna, una croissant grande, dulce, que vale al menos por dos medialunas normales. Pero también destacan en su oferta las delicias como las que trajeron a Economis. Pero en primer lugar está el esmero en hacer el mejor café. Si uno pide en París un café con leche o espuma, se sorprenderá con la presentación.
Estos emprendedores prefieren resignar una buena parte del margen de ganancia para tener el mejor café de la ciudad. Compran un café a 1200 pesos el kilo mientras otros bares ofrecen marcas a un costo muy inferior. “Creo que tenemos el precio más barato para la calidad que ofrecemos”, señala.
Además, a pesar de que tienen clientes fieles, nunca se “tentaron” con ofrecer almuerzos o cenar, a pesar de que se los pidieron muchas veces los clientes.
Los comienzos fueron difíciles y los dos tenían miedo. Ellos estaban ahorrando pero se daban cuenta que no les alcanzaba y justo una abuela de Silvia falleció y les heredó una suma que completaba el capital que necesitan.
Ellos compraron todas las máquinas y aparatos necesarios en Buenos Aires, trataron de economizar hasta lo último. Hasta que un día dijeron vamos y se vinieron con todo, mudanza incluida. Estaban haciendo todo al mismo tiempo, desembarcar en Posadas y abrir el café.
Marcelo, con sus conocimientos de tornería fabricó las mesas del Café París y otros elementos del lugar. Abrieron sin empleados, porque no tenían plata para pagarles ni tampoco clientes para saber si los iban a necesitar. Silvia iba a la cocina y Marcelo atendía las mesas.
Tuvieron éxito casi inmediato y con el tiempo fueron incorporando personal. Hace poco ganaron una distinción de la Confederación Económica de Misiones (CEM) que los destacó como jóvenes emprendedores. — La contadora y el tornero, que abrieron un café que marcó un hito en la oferta gastronómica de la ciudad.
Empleados, división de tareas y balance entre familia y trabajo
Algunas frases de Silvia y Marcelo que pueden interesar a futuros emprendedores
Silvia: Abrimos a las 6 y no nos resultó. Entonces empezamos yo a cocinar a la mañana y él atendía sólo, y a la tarde los dos atendiendo. Él siempre hacía café y yo atendía. La gente nos fue superando nuestra producción, nuestra fuerza, entonces empezamos primero los fines de semana con una chica, todas las mañanas. Cuando yo quedé embaraza, llamamos a un chico y ahí fuimos incorporando más gente”.
Silvia: “Hoy en día él es el maestro pastelero del café, el hace casi todo, tiene sus ayudantes por supuesto, su mano derecha, y yo me encargo de adelante, la administración, de los chicos, la decoración”.
Marcelo: Toda esa combinación, nos hizo que, como pareja, como familia, como comerciantes, como dueños, como todo, sigamos adelante y de pie. Yo recomiendo siempre primero fortalecer y después emprender. Fortalecer la relación, la idea de lo que quieren hacer”
Marcelo: Nosotros estamos almorzando, o cenando con los chicos y estamos hablando del café. Es algo para lo que hay que estar preparados, hay gente que lo ve como algo lindo, y tiene muchas partes que no. Nos hemos agarrado varias veces porque tenemos muchas diferencias (risas).
Marcelo: “Hay dos formas de encarar la crisis, sentarte a esperar que vengan tiempos mejores, o vos hacer lo mejor que puedas. Por supuesto empezás a bajar los gastos, empezar a regular bien lo que necesitamos, uno se empieza a achicar, hasta que no te queda otra que subir el precio si no querés resignar calidad. Pero en todo el año pasado, subimos 10 pesos el café”.
Marcelo: Hay un momento en la vida del emprendedor que tiene que elegir que es: hasta dónde quiere llegar, qué es lo que vos querés para tu vida. El costo de llegar a mucho es muy grande, porque es pasarte los mejores años de tu vida dedicada al trabajo, y nosotros siempre estamos entre eso y la familia. Entre qué queremos ser, ¿quiero tener 250 sucursales en el país? Yo hoy no te puedo decir que sí. Sí me imagino, siempre innovando, haciendo las cosas con cariño.
El café de calidad. “Tenemos el mejor precio por la calidad que ofrecemos”, asegura Marcdelo.
En diciembre la CEM les entregó una distinción como emprendedores, que recibieron sus colaboradores porque ellos estaban de viaje.
Silvia habla y Marcelo ríe. ¿Casi siempre es así? “A veces también tenemos diferencias y nos agarramos”; dice Marcelo, riendo.
La contadora y el tornero, que abrieron un café que marcó un hito en la oferta gastronómica de la ciudad.
El 30 de noviembre es el ‘día del mate’, pero no todo será festejo. Al igual que el consumo de café y té, la yerba ocupa el segmento de infusiones cuyo consumo cayó en los primeros nueve meses del año 1,5%
El consumo de infusiones no se salva de la crisis. Según un informe de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), la compra de café, té y yerba mate durante de los primeros nueve meses del año disminuyó 1,5% en comparación con el mismo período de 2017.
Mientras que el consumo del segmento alcanzó 237.000 toneladas hasta septiembre, la producción totalizó 293.000 toneladas y creció 2,4% respecto a 2017 debido a que “mejoró la disponibilidad de materia prima para industrializar, por la mayor zafra del ciclo 2017/18”, según IES.
El informe indica que los segmentos tealero y yerbatero se beneficiarán por un tipo de cambio más devaluado, lo que “compensa un panorama financiero complicado –por los plazos de cobro– y de menor rentabilidad en el mercado interno”. Con la devaluación, las exportaciones de infusiones crecieron 7,4% interanual en los primeros nueve meses del año y llegaron a u$s 153 millones. En volumen también subieron 8%, al despacharse 92.000 toneladas al exterior.
Guillermo Casarotti, de la marca Inti Zen, afirmó a El Cronista que su compañía es una de las afectadas por el contexto económico. Aunque dijo que en pesos, las ventas de este año superan 12% a las del mismo período del año anterior, en volumen la diferencia es de 2% negativo.
Además, las perspectivas para el sector no son los mejores. “Para el año apuntan hacia un mercado interno cuyo consumo se verá afectado por la fuerte suba de precios por la devaluación, lo que quita poder de compra a las familias”, indicó Alejandro Ovando, director de IES Consultores. El sector más golpeado, destaca, fue el del café, cuya ingesta se contrajo un 9% en 2018, “por la pérdida del poder adquisitivo”.
En el caso del mate –la infusión argentina por excelencia, que celebrará su día el 30 de noviembre– mantiene su liderazgo en el consumo per cápita. En la actualidad representa el 87% de las infusiones ingeridas. Según la marca CBSé, en el país se producen unas 260 millones de toneladas por año; y, según el Instituto Nacional de la Yerba, cada persona consume 110 litros de mate por año.
La marca informó que se logró un leve incremento de exportaciones (3,5%) a países como Siria, Chile y Estados Unidos. El 75% de lo producido a nivel local es de yerba tradicional, 20% es saborizada y 5% productos derivados.
La situación de los tealeros tampoco es óptima. Referentes de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) denunciaron incumplimientos en los precios del té ante los defensores del pueblo de Oberá, Posadas y San Vicente. El organismo informó que solo una de las empresas exportadoras estaba pagando a los productores el precio acordado con el gobierno de $3,15 por kilo de hoja. Desde APAM afirmaron que por la crisis, muchos productores deben comercializar su materia prima por debajo del precio de mercado.
Contrariamente a las exportaciones, las importaciones llegaron a u$s 92 millones, 12% interanual menos que en 2017. Los volúmenes comprados al mundo registraron una contracción de 10,2% respecto al año anterior, lo que generó un superávit comercial de u$s 61,1 millones en el sector. El 96,1% de lo adquirido en el exterior se trata de café.
El comprador más recurrentes fue Siria (43% de los pedidos) con u$s 65,7 millones, seguido por Estados Unidos y Chile.