Escribe Jens Mehrhoff – El Tablero de Indicadores de Cambio Climático muestra que evitar el daño físico del cambio climático puede tener beneficios considerables
Garantizar un futuro con menos emisiones de carbono no solo es necesario, sino también bueno para la economía, según los últimos escenarios climáticos de la Red para la Ecologización del Sistema Financiero, un grupo de 127 bancos centrales y supervisores financieros que trabajan para gestionar los riesgos climáticos e impulsar la inversión verde.
Los datos del NGFS se producen mientras los líderes mundiales se reúnen en Dubái para la 28ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP28, para forjar un acuerdo sobre cómo evitar que el planeta se sobrecaliente.
Como muestra el gráfico de la semana, hacer una transición ordenada a cero emisiones netas para 2050 podría dar lugar a que el producto interno bruto mundial sea un 7 por ciento más alto que con las políticas actuales.
Este año será el más cálido registrado, según la Organización Meteorológica Mundial. Si bien las temperaturas están aumentando de manera desigual en todo el mundo, en promedio han aumentado 1,2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales.
Los riesgos económicos y financieros también están aumentando. Los modelos NGFS muestran que las sequías y las olas de calor son la mayor fuente de riesgo en todas las regiones. En concreto, los países de Europa y Asia son los más expuestos a las olas de calor, mientras que los países de África, América del Norte y Oriente Medio son los más vulnerables a las sequías.
La transición a una economía baja en carbono tendrá impactos negativos en la demanda debido al aumento de los precios del carbono y los costos de la energía. Pero estos pueden compensarse parcialmente reciclando los ingresos del carbono en inversiones gubernamentales y reduciendo los impuestos sobre el empleo. Y lo que es más importante, la reducción de las emisiones reducirá los impactos físicos del cambio climático, lo que reducirá los costos macroeconómicos.
La transición a una economía de cero emisiones netas requerirá una inversión sustancial en electricidad verde y almacenamiento de energía. La forma en que las economías abordan la realización de esta inversión plantea compensaciones de política, como se detalla en el Monitor Fiscal de octubre.
El NGFS, establecido en 2017, tiene como objetivo fortalecer la respuesta global para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París y ayudar al sistema financiero a gestionar los riesgos. Los escenarios climáticos, que están alineados con las mejores prácticas internacionales, complementan los de otras organizaciones internacionales como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y la Agencia Internacional de la Energía.
El FMI es una de las 20 organizaciones internacionales que son observadores del NGFS y contribuye activamente al diseño y análisis de escenarios. El FMI selecciona y visualiza los indicadores clave de los escenarios climáticos del NGFS en el Tablero de Indicadores de Cambio Climático.
Escriben Jihad Azour, Hasan Dudu y Ling Zhu – Oriente Medio y Asia Central se enfrentan a una realidad climática aleccionadora. Las temperaturas han aumentado dos veces más rápido que el promedio mundial, y las precipitaciones se ha vuelto más escaso y menos predecible. Los Estados frágiles son desproporcionadamente afectados y los conflictos pueden empeorar. El peaje es este Enfrentarse a las personas y a las economías está a punto de empeorar.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP28, de esta semana, ofrece un foro para debatir las políticas necesarias para evitar más cambio climático disruptivo. Llega en un momento vital: nuestro nuevo análisis muestra Los compromisos globales actuales reducirían las emisiones en solo un 11 por ciento para el futuro. finales de esta década, muy por debajo del 25 al 50 por ciento que es necesarios para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Todos los países deben dar un paso al frente.
Impacto devastador, disrupción económica
Desde las devastadoras inundaciones en Libia y Pakistán hasta la sequía en Somalia, la El impacto de largo alcance del cambio climático es obvio. Temperaturas récord en medio de Las olas de calor abrasadoras se están convirtiendo en una nueva normalidad. Las sequías dejan tierras de cultivo resecos y los ríos agotados. Violentas tormentas azotan las zonas costeras.
Además del costo humano, el cambio climático tiene enormes consecuencias económicas y sociales. costos. En las últimas tres décadas, los cambios en la temperatura y las precipitaciones han erosionado los ingresos per cápita y han alterado significativamente la composición sectorial de la producción y el empleo. Vemos que este patrón está surgiendo en todos los rincones del mundo, pero es especialmente cierto para los países de la Oriente Medio y Asia Central.
Un estudio reciente del FMI muestra las perturbaciones económicas fundamentales provocadas por el cambio climático no solo ponen en peligro la seguridad alimentaria, sino que también socavan la salud pública, efecto dominó sobre la pobreza y la desigualdad, el desplazamiento y la estabilidad política e incluso conflictos. Los desastres climáticos del pasado han provocado pérdidas permanentes del producto interno bruto del 5,5 % en Asia Central y del 1,1 % en Oriente Medio y el norte de África. Y estos desastres serán cada vez más frecuentes.
Los efectos climáticos son particularmente en Estados frágiles y afectados por conflictos. Sufren cuatro veces más pérdidas de producción tras las perturbaciones meteorológicas relacionadas con el clima, lo que fragilidad existente.
Las crisis de desplazamiento climático, como la de Somalia, demuestran la consecuencias destructivas y el costo humano del cambio climático, especialmente para países y regiones vulnerables. El cambio climático puede incluso generar conflictos más letal.
Prioridades políticas
Es imprescindible adelantar la acción sobre el cambio climático. Por lo tanto, los gobiernos de la Oriente Medio y Asia Central deben intensificar sus objetivos tanto para adaptarse al cambio climático y a reducir su propia contribución a la calentamiento. Se necesita una inversión de hasta el 4 por ciento del PIB anual para impulsar suficientemente la resiliencia climática y cumplir con la reducción de emisiones en 2030 metas, según estudios recientes del FMI sobre adaptación y mitigación.
En medio de mayores costos de endeudamiento y un gasto público ya limitado atraer más financiación privada es crucial para Boquetes. Medidas como la reforma acelerada de los subsidios a los combustibles y los impuestos al carbono, y otras regulaciones climáticas también podrían ayudar a aliviar las cargas de financiamiento y dar a los inversores señales más claras.
La buena noticia es que muchos países de Oriente Medio y Asia Central ya están tomando medidas para aliviar los efectos devastadores del cambio climático cambio. Por ejemplo, Marruecos, Jordania y Túnez han mejorado el agua prácticas de gestión, ayudando a mejorar su resiliencia en medio de Sequías.
Los países también se están preparando para contener su huella de carbono, desde reformas de subsidios a los combustibles fósiles en Jordania a proyectos de energía solar en los Estados Unidos Emiratos Árabes y Qatar.
FMI Una investigación arroja luz sobre las políticas fiscales que pueden ayudar a los países de la región Cumplir sus compromisos climáticos reduciendo los gases de efecto invernadero per cápita hasta un 7 por ciento para 2030 y acelerar las políticas Lograr cero emisiones netas para 2050.
Sin embargo, se necesita una acción climática mucho más ambiciosa en Oriente Medio y Asia Central. Tanto las políticas de adaptación como las de mitigación actualmente en vigor El lugar debe ser ampliado y reforzado. Las naciones deben priorizar estrategias integrales que no solo aborden las crisis inmediatas, sino que también también prepararse para las consecuencias a largo plazo del cambio climático. Los responsables de la formulación de políticas deben dar prioridad a la inversión en medidas “sin arrepentimiento”, tales como: infraestructura y agricultura resilientes al clima, gestión del riesgo de desastres, y la protección social.
Gestión de las compensaciones
Sin embargo, las opciones de política a menudo requieren compensaciones económicas. Reducir subsidios a los combustibles o poner un precio a las emisiones de carbono, por ejemplo, beneficios a largo plazo, pero puede aumentar los costos de transición a corto plazo debido a grandes cambios en el comportamiento económico.
Impulsar la inversión en energía renovable a través de gobiernos adicionales gastos y subsidios, como el desarrollo de la planta solar más grande del mundo planta de energía eléctrica en Arabia Saudita, liderada por su fondo soberano de inversión, podría parecer más fácil a corto plazo. Sin embargo, haría que la transición energética fuera más costoso en general, ya que no ofrecerá la eficiencia económica resultante de Fijación del precio del carbono. Por estas razones, los responsables de la formulación de políticas deberían encontrar una combinación de políticas para equilibrar estas disyuntivas.
En última instancia, una mayor acción también requiere más apoyo multilateral. Puede ayudar a impulsar la acción donde más se necesita, transferir conocimientos y experiencias políticas, y catalizar otras fuentes de financiación para Cumplir con el gran financiamiento climático de adaptación y mitigación de la región todas ellas particularmente importantes para las personas de ingresos bajos y medianos bajos Países.
El Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad del FMI ayudará a abordar el problema del cambio climático Vulnerabilidades. Un ejemplo en la región es el reciente RSF de 1.3 millones de dólares programa climático con Marruecos.
Sin embargo, la magnitud del desafío significa que las iniciativas mundiales y regionales como la COP28 siguen siendo fundamentales para fomentar la colaboración transfronteriza y promover el financiamiento climático del sector privado. Esto debe incluir la seguridad financiación climática adicional para los países más vulnerables.
Jihad Azour, Director del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del Fondo Monetario Internacional, donde supervisa la labor del Fondo en Oriente Medio, África del Norte, Asia Central y el Cáucaso.
Hasan Dudu, economista para Oriente Medio y Asia Central del FMI
Ling Zhu economista sénior del Departamento de Oriente Medio y Asia Central del Fondo Monetario Internacional
“No podemos salvar un planeta en llamas con una manguera de combustibles fósiles”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, y Lula da Silva denunció “acuerdos incumplidos”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, puso el dedo donde más duele en la COP28, la cumbre del clima que se celebra en Dubái: los combustibles fósiles y en la necesidad de desengancharse de ellos si se quiere evitar lo peor del calentamiento global.
“El límite de 1,5 grados solo es posible si finalmente dejamos de quemar todos los combustibles fósiles”, dijo contundente este viernes António Guterres. Ese límite de aumento de la temperatura respecto a los niveles preindustriales, que el planeta está próximo de superar, es el que establece el Acuerdo de París.
Si se quiere cumplir para evitar lo peor del calentamiento se necesita una “eliminación gradual” de los combustibles. “No reducir, no disminuir”, insistió.
Debemos acelerar una transición justa y equitativa hacia las energías renovables
Con estas declaraciones, en el arranque de la cumbre de líderes que se celebra en el marco de la COP28 de Dubái, António Guterres se situó en la parte alta de la lucha climática, junto a los países más ambiciosos que pretenden que de esta conferencia internacional salga un llamamiento claro a esa eliminación de los combustibles fósiles, los principales responsables de la crisis climática ya que son los primeros emisores de gases de efecto invernadero.
En la COP28 se debe realizar un balance de los esfuerzos que todos los países han hecho desde que se firmó en 2015 el Acuerdo de París contra el cambio climático. Como todavía son insuficientes para que el calentamiento global se quede dentro de los límites lo menos catastróficos posibles, entre 1,5 y dos grados, se necesita una ruta clara para incrementar esos esfuerzos.
La UE, como el resto de países del G20, defiende que en esta conferencia se haga un llamamiento explícito a triplicar la potencia renovable de aquí a 2030. Eso es lo fácil. La parte más difícil es lograr un llamamiento explícito a eliminar el uso de todos los combustibles fósiles en los documentos oficiales, como defienden Europa y otros países ambiciosos pero que despierta muchas dudas en las naciones petroleras y las más dependientes del carbón, como China e India.
“Este es uno de lo s puntos más debatidos” y “uno de los caballos de batalla”, dijo ayer Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España.
En esa desconexión de los combustibles fósiles y su sustitución mayoritariamente por renovables es en lo que ha insistido el IPCC, el panel internacional de expertos que trabaja desde hace tres décadas bajo el paraguas de la ONU.
Y al IPCC se ha referido Guterres en su intervención ante el plenario de la COP28, al recordar que se necesita una senda de “eliminación gradual” de los combustibles fósiles “con un marco temporal claro alineado con 1,5 grados”.
Eso supone que la producción de petróleo, gas y carbón no puede aumentar durante las próximas décadas, como tienen en sus planes los países productores de combustibles fósiles y las compañías
“Insto a los gobiernos a que ayuden a la industria a tomar la decisión correcta: regulando, legislando, ponien do un precio justo al carbono, poniendo fin a las ayudas públicas a los combustibles fósiles y adoptando un impuesto sobre las ganancias extraordinarias”, dijo el secretario general de la ONU.
Pero António Guterres también mostró preocupación por los efectos de la crisis climática en las naciones menos desarrolladas:
Los países en desarrollo están siendo devastados por desastres que no causaron
Tras es alerta, agregó que el apoyo que están recibiendo de las naciones más ricas, que llevan años incumpliendo las promesas de financiación climática, es “demasiado escaso y (llega) demasiado tarde”.
“Los países desarrollados deben demostrar cómo duplicarán la financiación de la adaptación hasta 40.000 millones de dólares al año para 2025, como prometieron, y aclarar cómo cumplen con los 100.000 millones de dólares, como prometieron”, reprochó António Guterres en la inauguración de la cumbre, que comenzó el juev es, y en la que está previsto que participen cerca de 160 mandatarios.
Lula: “El planeta está harto de acuerdos climáticos incumplidos”
“La factura del cambio climático no es igual para todos. Y ha llegado primero para las poblaciones más pobres. El 1% más rico del planeta emite la misma cantidad de carbono que el 66% de la población mundial”, recordó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien también participó en la sesión inaugural del encuentro de líderes de la COP28.
Habló después de Guterres y el rey Carlos III, del Reino Unido: “En el norte de Brasil, el Amazonas sufre una de las sequías más trágicas de su historia. En el Sur, tormentas y ciclones dejan un rastro de destrucción y muerte sin precedentes”
“La ciencia y la realidad nos muestran que esta vez la factura ha llegado antes. El planeta ya no espera a pasar la factura a la próxima generación. El planeta está harto de acuerdos climáticos incumplidos, de objetivos de reducción de emisiones de carbono incumplidos, de ayudas financieras a países pobres que no llegan, de discursos elocuentes y vacíos. Necesitamos acciones concretas”, remarcó.
La 28 Conferencia de las Partes (COP28) comienza mañana en Dubai con una agenda marcada por los resultados desalentadores del primer balance hecho por la ONU sobre el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París de 2015 para reducir el calentamiento global y con la meta de avanzar en la descarbonización, impulsar las energías renovables y obtener más financiación para la transición energética.
La cita celebrada bajo el auspicio de Naciones Unidas tendrá el jueves su sesión de apertura, en la que los principales líderes mundiales harán sus discursos ante el pleno de la conferencia, para abrir paso, el 3 de diciembre, a dos semanas de negociaciones que está previsto culminen el martes 12, aunque podría extenderse por más días, tal como ocurrió en ediciones anteriores.
Más de 70.000 personas acudirán a Dubai, entre ellas varios líderes mundiales, aunque los presidentes de las dos naciones que más contaminan, China y Estados Unidos, faltarán a la cita, lo que anticipa que no habrá grandes acuerdos.
El mandatario estadounidense Joe Biden, que estuvo presente en las últimas dos conferencias, se ausentará esta vez y su representante en la COP será el enviado climático John Kerry.
El papa Francisco, que había confirmado su presencia, canceló por problemas de salud.
Quien sí acudirá a la cita es el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien llegará a Dubai con una propuesta de protección de los bosques, al tiempo que mostrará sus progresos en el combate de la deforestación de la Amazonia, el principal pulmón del mundo.
“Necesitamos que todos desempeñen su papel en un esfuerzo global que transforme nuestro rumbo actual e impulse las soluciones en todas las negociaciones y la Agenda de Acción”, expresó en la Carta a las Partes el presidente de la COP28, el ministro de Industria de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Sultan Ahmed al Jaber.
Al Jaber, que es también director ejecutivo de Adnoc, la empresa petrolera y gasística estatal de EAU, negó hoy querer usar su posición para promover proyectos petroleros de su país en el extranjero, tal como afirman documentos revelados esta semana por la cadena de noticias británica BBC.
“¿Ustedes piensan que Emiratos Árabes Unidos o yo necesitamos de la COP o de la presidencia de la COP para establecer acuerdos o relaciones comerciales?”, preguntó a un grupo de periodistas durante un evento en la sede de la COP28, en vísperas de su inauguración.
El episodio, sin embargo, no se espera que empañe el evento anual, en el que, pese a los esfuerzos de técnicos y defensores del cuidado del ambiente, todavía no ha sido posible que la resolución final lleve una alusión clara al fin del uso y explotación de los combustibles fósiles.
Desde 1995, cuando se realizó la primera COP, en Berlín, han sido muy pocos los avances debido a la falta de voluntad de los Estados para cumplir sus promesas.
El primer acuerdo relevante se consiguió en 2015, en la COP21 de París, cuando los participantes sellaron un compromiso para limitar el aumento de la temperatura global a fin de siglo a entre 1,5 y 2 °C respecto a los niveles preindustriales y activar medidas de adaptación.
Pero tras ocho años de promesas de reducción de emisiones de CO2 y de descarbonización, un primer informe de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Unfcc) dado a conocer septiembre reveló que el panorama no es alentador.
Los expertos de la ONU indicaron en su informe que la aplicación completa de los planes nacionales actuales llevaría a un incremento de la temperatura de entre los 2,1 y 2,8 °C para fin de siglo, con respecto a la era preindustrial.
Para cumplir la meta de los 1,5 °C, las emisiones de dióxido de carbono a nivel mundial deberían caer un 43% en 2030 con respecto a las de 2019, mientras que para alcanzar la meta de los 2 grados, la reducción para finales de esta década debería ser del 27%.
Los países deberán ahora hacer una evaluación y decidir qué pasos dar para encauzar la situación.
Además del balance del Acuerdo de París, la Presidencia de la COP28 planteó “cuatro cambios de paradigma” o cuatro ejes en los que trabajarán las delegaciones: acelerar la transición energética y reducir las emisiones para 2030, financiar la acción climática, situar en el centro de la acción climática a la naturaleza, personas, vidas y medios de vida; y organizar una COP más inclusiva.
Sobre el último punto, aunque se habla de una alta participación de jóvenes y de comunidades indígenas, no está claro si los asistentes podrán celebrar manifestaciones públicas y sí se sabe que fuera del predio solo se podrá filmar o tomar fotos únicamente con autorización.
Una de las principales quejas de los ambientalistas es justamente la falta de inclusión que genera el hecho de que las sucesivas conferencias del clima se hayan realizado mayormente en Europa, limitando la llegada de participantes de América Latina, una de las regiones más afectadas por el cambio climático.
Dentro de esos cuatro ejes está también uno de los grandes objetivos de esta conferencia, que es el de triplicar la capacidad de las energías renovables de aquí a 2030, así como el de poner en marcha el Fondo para Pérdidas y Daños aprobado en la COP del año pasado, cuya implementación fue discutida durante este año por un comité de especialistas de 24 países, entre los cuales hay tres de América Latina y el Caribe, la segunda región más afectada por el cambio climático.
El objetivo de este fondo es que las naciones más ricas paguen los daños por el calentamiento global que provocaron a los países más pobres.
Con cada año que pasa, la cruda realidad de un planeta más caliente se vuelve más claro y los consiguientes riesgos para la economía mundial se intensifican. Pero como el El mundo está despertando a la magnitud de la crisis climática, Las tensiones y los riesgos de fragmentación están socavando nuestra capacidad de coordinación acciones globales para resolver este problema planetario.
Ocho años después del Acuerdo de París, las políticas siguen siendo insuficientes para estabilizar las temperaturas y evitar los peores efectos del cambio climático. Colectivamente, no estamos reduciendo las emisiones lo suficientemente rápido y estamos cayendo falta de inversión, financiamiento y tecnología necesarios. La ventana es pero todavía estamos a tiempo, sólo, de cambiar nuestra trayectoria y dejar un planeta sano, vibrante y habitable para la próxima generación.
Limitar el calentamiento global a 1,5 grados a 2 grados centígrados y alcanzar Cero emisiones netas para 2050 requiere reducir el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero entre un 25 y un 50 por ciento para 2030 en comparación con 2019. Pero, como muestra nuestro nuevo análisis, los compromisos globales actuales reflejados en Las contribuciones determinadas a nivel nacional reducirían las emisiones en solo 11 por ciento para finales de esta década.
Para empeorar las cosas, las políticas actuales no son consistentes con compromisos, lo que significa que el mundo se va a quedar corto incluso Gol exiguo. Las políticas de negocios como de costumbre harían que las emisiones globales anuales aumentaran en un 4 por ciento para 2030 y alcanzarían un nivel acumulativo suficiente para superar el objetivo de 1,5 grados para 2035.
Más ambición, políticas más sólidas
Para volver a la senda del día con los objetivos climáticos mundiales, necesitamos más ambición Ahora. Un enfoque justo es que los países se fijen como objetivos de reducción de emisiones en línea con ingresos per cápita.
Por ejemplo, para mantenerse dentro de los 2 grados de calentamiento, alto, medio-alto, Los países de ingresos medianos bajos y bajos necesitarán reducciones de emisiones de 39 por ciento, 30 por ciento, 8 por ciento y 8 por ciento, respectivamente, para 2030. Para Mantenerse por debajo de 1,5 grados de calentamiento implicaría recortes de emisiones más drásticos del 60 por ciento y del 51 por ciento para los países de ingresos altos y medianos altos.
La ambición por sí sola no es suficiente. También necesitamos cambios importantes en las políticas para lograr estos objetivos más ambiciosos. Lo ideal sería que se centrara en un el precio del carbono, que aumentará a un promedio mundial de al menos 85 dólares por tonelada para 2030, proporcionar amplios incentivos para reducir la energía intensiva en carbono, fuentes más limpias, e invertir en tecnologías verdes.
Un precio del carbono también genera ingresos presupuestarios más que suficientes para respaldar grupos vulnerables. Alrededor del 20 por ciento de los ingresos por fijación del precio del carbono pueden que compensar al 30 por ciento más pobre de los hogares. Esto es en directo en contraste con los dañinos subsidios a los combustibles fósiles, que han aumentado a un récord de 1,3 billones de dólares anuales en costos solos. Los países deben actuar para eliminar gradualmente esos subsidios.
A nivel mundial, la cooperación es necesaria para ayudar a calmar los temores de que el carbono La fijación de precios perjudicaría la competitividad económica nacional. En este caso, un acuerdo entre los grandes emisores podría estimular a otros países a seguirlo, como un acuerdo progresivo entre los grandes emisores. China, la Unión Europea, India y Estados Unidos. Esto cubriría más del 60 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y enviar una fuerte señal al resto del mundo.
Impulsar la financiación climática
El camino hacia el cero neto para 2050 requiere que las inversiones bajas en carbono aumenten desde $900 mil millones en 2020 a $5 billones anuales para 2030. De esta cifra, Los países emergentes y en desarrollo (EMED) necesitan 2 billones de dólares anuales, quintuplicado con respecto a 2020. Incluso si las economías avanzadas se encuentran o algo su promesa de proporcionar 100.<> millones de dólares al año, la mayor parte de la La financiación de estas inversiones con bajas emisiones de carbono deberá provenir de la sector privado.
Nuestro análisis muestra que la participación del sector privado en el financiamiento climático debe aumentar de 40 hasta el 90 por ciento del total de las economías emergentes y emergentes para 2030. Eso significa una amplia mezcla de las políticas para superar barreras como el tipo de cambio y los riesgos políticos, mercados de capitales subdesarrollados y muy pocos proyectos en los que se pueda invertir.
Por ejemplo, las políticas económicas específicas y las reformas de la gobernanza pueden reducir costos de capital. Por su parte, la financiación mixta que combina capital privado con financiamiento público y de donantes, incluido el financiamiento multilateral para el desarrollo pueden reducir el perfil de riesgo de los proyectos verdes. Pensar en capital de primera pérdida, mejoras crediticias o garantías.
Al mismo tiempo, las políticas globales para aumentar la transparencia y la comparabilidad de los proyectos, estandarizar las taxonomías y fortalecer Los requisitos de divulgación relacionados con el clima son vitales para ayudar a los inversores a opciones bajas en carbono. Una vez más, esto pone de relieve la importancia de la cooperación.
Ampliación de la innovación
Del recorte del 50 por ciento de las emisiones necesarias para 2030 para mantenerse en el camino hacia el Objetivo de 1,5 grados, más del 80 por ciento se puede lograr con las tecnologías disponibles en la actualidad. Llegar a cero emisiones netas Sin embargo, 2050 requerirá tecnologías que aún están en desarrollo o aún por inventar.
Desafortunadamente, las solicitudes de patentes para tecnología baja en carbono alcanzaron un máximo de 10 porcentaje del total de solicitudes presentadas en 2010 y desde entonces han disminuido. Peor aún, clave Las tecnologías no se están extendiendo lo suficientemente rápido a los países emergentes y en desarrollo Países.
¿Cómo se puede revertir esta tendencia? Un análisis reciente del FMI muestra que las políticas climáticas, como las tarifas reguladas y el comercio de derechos de emisión impulsar la innovación verde y los flujos de inversión, y ayudar a tecnología del carbono a través de las fronteras. Además, en algunos países, la reducción de la Las barreras comerciales pueden acelerar en un 20% las importaciones de tecnologías con bajas emisiones de carbono por ciento al 30 por ciento. Una vez más, esto apunta a la importancia de cooperación: evitar medidas proteccionistas que obstaculicen la difusión de tecnologías con bajas emisiones de carbono.
Ayudar a los países a alcanzar los objetivos
Dondequiera que la política climática se cruza con la política macroeconómica, el FMI Estamos aquí para ayudarte. Nuestro nuevo Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad proporciona financiación a largo plazo en condiciones asequibles para ayudar a las personas y los países de bajos ingresos hacen frente a amenazas como el cambio climático. Los $40 Billion Trust ya ha apoyado programas para 11 países, con dos ese número en el proceso.
Para nuestros Miembros en general, añadimos una perspectiva climática a nuestro análisis económico. asesoramiento en materia de políticas, desarrollo de capacidades y suministro de datos. ¿Por qué? Porque políticas macroeconómicas y del sector financiero son fundamentales para aprovechar la oportunidades de la transición ecológica: para un crecimiento resiliente y con bajas emisiones de carbono, y Trabajos.
Pero ningún país puede hacer frente al cambio climático por sí solo. Internacional La cooperación es más importante que nunca. Sólo con una acción concertada, ahora, ¿Legaremos un planeta sano a nuestros hijos y nietos?