CAMBIO CLIMATICO

La bioeconomía amazónica: un camino imprescindible para el desarrollo sostenible

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Escribe Mario Lubetkin / Inter Press Service – La Amazonia se encuentra en un momento crítico. A pesar de su abundante biodiversidad, su riqueza cultural y su incalculable valor ambiental, enfrenta serias amenazas que ponen en riesgo su futuro y el de las comunidades que dependen de ella. Los altos índices de pobreza, la desigualdad y los desafíos ambientales comprometen el progreso de sus habitantes y su capacidad para acceder a alimentos seguros y nutritivos.

Este vasto territorio, que abarca Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela, no es solo una fuente de recursos naturales, sino también el hogar de 50 millones de personas y más de 400 pueblos indígenas y diversas comunidades tradicionales.

Las soluciones para los retos de la Amazonia no solo deben llegar desde el exterior, sino que, fundamentalmente, deben nacer del corazón mismo de las comunidades. Son ellas quienes poseen el conocimiento local y la fuerza para proponer acciones hacia un futuro sostenible.

Aquí es donde cobra relevancia el concepto de la bioeconomía amazónica, que plantea aprovechar de forma sostenible e inclusiva los recursos naturales de la región, beneficiando a las poblaciones locales.

Aunque es una propuesta prometedora, el camino incluye diversos desafíos. Los riesgos climáticos, la deforestación y las desigualdades agravan las dificultades para establecer un modelo económico que funcione tanto para las personas como para la naturaleza.

No podemos permitir la continuidad de modelos de negocio que sacrifiquen la biodiversidad y los recursos naturales, pues, inevitablemente, estaremos frente a un colapso irreversible. Por ello, es crucial promover mecanismos que permitan generar un desarrollo económico sostenible, mejorando el acceso a alimentos, incrementando ingresos, creando empleo y elevando las condiciones de vida.

El encuentro de los “Diálogos Amazónicos”, organizado por la FAO y el gobierno de Brasil hace un año en Belém, abrió la puerta para que múltiples sectores – academia, sociedad civil, sector público, sector privado, pueblos indígenas – discutieran cómo abordar este desafío.

Como resultado, ocho países firmaron la Declaración de Belém, con 113 objetivos para avanzar hacia el desarrollo sostenible de la región. La conclusión fue clara: la bioeconomía puede ser un pilar fundamental, pero requiere un enfoque integral y multisectorial.

La FAO, junto con la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca), continúa trabajando para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, reducir la pobreza y fortalecer cadenas de valor sostenibles en la región, a través de acciones orientadas a mejorar la productividad, generar bienes públicos e impulsar la bioeconomía, brindando perspectivas de un futuro mejor.

Por medio de la iniciativa Mano de la Mano, la FAO impulsa un programa de inversiones con tres componentes: fortalecer los bienes públicos y la formulación de políticas; garantizar el acceso a servicios digitales y la conectividad; y desarrollar cadenas de valor sostenibles, especialmente en la gestión de las cuencas hídricas y los recursos pesqueros.

La bioeconomía amazónica no es solo un modelo económico; es una oportunidad para reforzar nuestra relación con la naturaleza, reconociendo a la Amazonía como un patrimonio que debemos proteger y valorar.

Avanzar en este camino requiere un enfoque intersectorial con la participación de comunidades, gobiernos, sector privado y financiero, y la academia.

Debemos mantenernos activos en los foros y espacios de diálogo, como el Foro Mundial de Inversiones 2024, que se celebrará del 15 al 17 de octubre en Roma, Italia, donde los países presentarán sus programas de inversión ante entidades financieras, públicas y privadas, interesadas en apoyar el desarrollo de diferentes cadenas de valor.

Este es un esfuerzo colectivo. Juntos, podemos lograr una transformación inclusiva en el bioma amazónico, protegiendo su biodiversidad y creando sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, sin dejar a nadie atrás.

Mario Lubetkin subdirector general de la FAO y su representante regional para América Latina y el Caribe.
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El llamado urgente del Secretario de la ONU, para desviarnos del “Infierno Climático”

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La llamada de alerta del Secretario General de la ONU, António Guterres, es clara: estamos en una carrera contra el tiempo para evitar un desastre climático irreparable

El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó a los líderes mundiales para que se tomen medidas decisivas para desviarse “de la autopista hacia el infierno climático”, enfatizando que la lucha por un planeta habitable está en juego en los próximos años. En un discurso especial sobre el cambio climático en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, Guterres declaró que tanto empresas como países deben emprender acciones rápidas y drásticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y abandonar los combustibles fósiles.

Haciendo eco de discursos previos, Guterres instó a las empresas de combustibles fósiles a incrementar sus inversiones en energías limpias, mientras exhortaba a las instituciones financieras para que éstas: “que dejen de financiar la destrucción de los combustibles fósiles y empiecen a invertir en una revolución mundial de las energías renovables”.

Además, llamó a las empresas de publicidad, medios de comunicación y grandes tecnológicas a, “dejar de aceptar publicidad de combustibles fósiles” y a los países a “prohibir la publicidad de las empresas de combustibles fósiles”, dado que “muchos en la industria de los combustibles fósiles han hecho un descarado lavado verde, incluso cuando han tratado de retrasar la acción climática, con grupos de presión, amenazas legales y campañas publicitarias masivas”.

Guterres también destacó la importancia de una mayor acción en la reducción de la demanda de combustibles fósiles, subrayando que los individuos pueden marcar la diferencia mediante la adopción de tecnologías bajas en carbono y abogando por cambios políticos. Comparó el respaldo a los combustibles fósiles en el siglo XXI con la apuesta por herraduras y ruedas de carro en el siglo XIX.

Este discurso tuvo lugar el mismo día en que el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea anunció que mayo fue el mes más cálido jamás registrado, marcando el duodécimo mes consecutivo de temperaturas récord. Además, la Organización Meteorológica Mundial advirtió que hay un 80% de probabilidades de que el aumento medio anual de la temperatura mundial supere temporalmente 1,5°C en los próximos cinco años.

A pesar de estas alarmantes cifras, Guterres enfatizó que aún hay tiempo para mantener el calentamiento por debajo del límite del Acuerdo de País: “El límite de 1,5 grados todavía es casi posible”. Y mantenerse por debajo es crítico para la humanidad, dijo. “La diferencia entre 1,5 y 2 grados podría ser la diferencia entre la extinción y la supervivencia para algunos pequeños estados insulares y comunidades costeras. La diferencia entre minimizar el caos climático o cruzar peligrosos puntos de inflexión”. Ante las próximas cumbres mundiales, como la Asamblea General de las Naciones Unidas y la COP29, Guterres enfatizó la necesidad de máxima ambición, aceleración y cooperación, resumiéndolo en una palabra: “acción”

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G7: Se acuerda eliminar gradualmente las centrales eléctricas de carbón para el 2030

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Un paso histórico hacia la energía sostenible

En un avance significativo en la lucha contra el cambio climático, las naciones del Grupo de los Siete (G7) han acordado establecer como objetivo la primera mitad de la década de 2030 para eliminar gradualmente sus centrales eléctricas de carbón. Este hito representa un compromiso crucial por parte de algunas de las economías más industrializadas del mundo para transitar hacia fuentes de energía más sostenibles.

El ministro de energía y energía nuclear del Reino Unido, Andres Bowie, calificó el acuerdo de “histórico” y destacó su importancia como señal al mundo de que las economías avanzadas están tomando medidas decisivas para eliminar el carbón. “Que las naciones del G7 se reúnan y envíen ese mensaje al mundo de que nosotros, las economías avanzadas del mundo, nos estamos comprometiendo a eliminar gradualmente el carbón para principios de la década de 2030 es bastante increíble”, afirmó Bowie en declaraciones al canal Class CNBC.

Un compromiso multilateral

El acuerdo sobre la fecha límite para la eliminación del carbón se alcanzó tras las conversaciones celebradas el lunes bajo la presidencia de Italia, que actualmente ostenta la presidencia rotatoria del G7. Los países que integran el grupo son Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Japón e Italia. Se espera que el objetivo forme parte del comunicado final de la reunión, aunque aún no ha sido confirmado oficialmente por Italia.

Un contexto crucial

La reunión ministerial del G7 en Turín se celebra en un momento crítico para las naciones que buscan trazar un camino sostenible para sus necesidades energéticas. La invasión rusa a Ucrania ha trastornado los equilibrios de oferta y demanda que habían estado vigentes durante años, lo que ha generado una gran volatilidad en los mercados energéticos mundiales. En este contexto, la eliminación gradual del carbón y la adopción de fuentes de energía renovables se vuelven aún más urgentes para garantizar la seguridad energética y combatir el cambio climático.

Un posible obstáculo superado

Según Bloomberg, Alemania había estado inicialmente reticente a incluir la energía nuclear en el comunicado final, lo que generó dudas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo completo. Sin embargo, parece que este obstáculo ha sido superado y el enfoque principal se centrará en la eliminación de las emisiones de carbono como paso fundamental hacia un futuro energético más sostenible.

Un avance significativo

El acuerdo del G7 para eliminar gradualmente las emisiones de carbono para la primera mitad de la década de 2030 representa un avance significativo en la lucha contra el cambio climático. Donde las principales economías están enfocadas hacia la transición de un futuro energético más sostenible y limpio. Este compromiso colectivo es crucial para limitar el calentamiento global y sostenerlo.

Fuente: Bloomberg

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Parques nacionales del mundo amenazados por el cambio climático y la contaminación

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Escriben Prof. Norberto Ovando y Gpque. Alberto Palmerio – La contaminación del aire y el cambio climático continúan dañando los parques nacionales de Estados Unidos y amenazando a otros de diferentes países, inclusive en Argentina.

El Servicio de Parques Nacionales de los EE.UU., gestiona 429 Unidades/Parques en los 50 Estados, albergando algunos de los paisajes más emblemáticos y los sitios históricos y culturales mejor conservados.

Estas áreas necesitan aire limpio y un clima saludable para prosperar. Sin embargo, la contaminación del aire y el cambio climático global siguen siendo algunas de las amenazas más graves a la salud de nuestros parques y reservas naturales en la actualidad, y los problemas que causan incluyen el debilitamiento de la salud de las plantas y los animales, el daño permanente a los ecosistemas y el impacto negativo en la salud y el disfrute de los visitantes.

La National Parks Conservation Association (NPCA) de EE.UU., igual que la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) en Argentina abogan por una acción rápida para frenar la contaminación del aire y limitar las amenazas climáticas que afectan a las personas y los parques. Debemos actuar ahora para garantizar que los parques prosperen para las generaciones venideras.

En Estados Unidos

Los parques nacionales de Estados Unidos pueden evocar visiones de naturaleza prístina y cielos despejados. Pero muchos de estos paisajes públicos protegidos están sufriendo la contaminación del aire y enfrentan amenazas derivadas del cambio climático causado por el hombre, según un nuevo informe del Servicio de Parques Nacionales, resume tres categorías evaluadas: cielos brumosos, aire no saludable y daños a la naturaleza.

Con impresionantes montañas, cavernas, bosques y secuoyas de más de 2000 años de antigüedad, la “Tierra de los Gigantes” puede parecer invencible. En verdad, estos majestuosos parques, y las plantas y toda la vida silvestre que dependen de ellos, enfrentan las consecuencias únicas y devastadoras de la contaminación del aire y el cambio climático causados por el hombre.

Este cambio climático afectó con sequía a 74 parques; con especies invasivas (el problema más frecuente) a 113; los incendios forestales ocurrieron en 90 parques y el aumento del nivel del mar a 48 de esas áreas
protegidas. 97% de los parques nacionales sufren niveles significativos o insatisfactorios de daño debido a la contaminación del aire.

Los parques tienen niveles insatisfactorios de deterioro de la visibilidad en general, lo que indica que están lejos de lograr aire limpio o cielos despejados. Esta contaminación por humo y polvo en suspensión forma cielos brumosos que oscurecen las vistas panorámicas y los monumentos que atraen a millones de visitantes cada año.

Los estudios muestran que las visitas a los parques disminuyen cuando la contaminación del aire es alta, lo que indica el efecto directo que tiene la calidad del aire en la experiencia del visitante y también amenaza las economías locales que dependen de los parques.

96% de los parques nacionales tienen especies sensibles y hábitats naturales perjudicados por la deposición de azufre y nitrógeno y la contaminación por ozono. La mayor parte de la contaminación del aire en el parque se origina en otros lugares.

El ozono puede ser “bueno o malo” para la salud y el medio ambiente dependiendo de dónde se encuentre en la atmósfera. La capa de ozono estratosférico es “bueno” porque es el “protector solar” de la Tierra: protege a los seres vivos de demasiada radiación ultravioleta del Sol.

El ozono troposférico, en el aire que respiramos es el que más preocupa, es “malo” porque puede desencadenar una variedad de problemas de salud, especialmente en los días calurosos y soleados. Incluso niveles relativamente bajos de ozono pueden tener efectos sobre la salud.

Las personas que corren mayor riesgo al respirar aire que contiene ozono son los que tiene asma, los niños que aún están desarrollando sus pulmones, adultos mayores y personas que realizan actividades al aire libre, especialmente trabajadores y Guardaparques en las áreas protegidas. 57% de los parques y reservas nacionales sufren al menos una amenaza climática de alto riesgo.

Gran parte de la contaminación del aire proviene de la extracción, desarrollo y quema de combustibles fósiles.

La contaminación del aire viaja a los parques con el viento, depositando compuestos de nitrógeno y azufre que pueden acidificar (cambios en la química del agua) o fertilizar (enriquecer) artificialmente los suelos, favoreciendo a algunas plantas y dejando a otras en desventaja.

California tiene nueve parques nacionales -más que cualquier otro estado-. California puede tener los parques nacionales más contaminados, pero su liderazgo ambiental también podría convertirlo en el estado mejor equipado para enfrentar el problema. Sin embargo, el smog, incluido el ozono a nivel del suelo y la contaminación por partículas, sigue siendo una pesadilla insidiosa.

Un estudio reciente de la UC Berkeley (Universidad de California en Berkeley), los parques nacionales son más frágiles y susceptibles al cambio climático y se calientan “en promedio, el doble que el resto de la nación”.

El nitrógeno depositado proviene tanto de fuentes naturales (incendios forestales y rayos) como humanas (centrales eléctricas, instalaciones industriales y agricultura). El exceso de nitrógeno también puede causar proliferación de algas tóxicas, muerte de peces y pérdida de diversidad vegetal y animal.

Cuatro amenazas climáticas de alto riesgo, también evaluadas en el informe, enfatizan la situación urgente de que los parques enfrentan consecuencias graves e irreparables debido al aumento de las temperaturas globales.

En Argentina

Las amenazas naturales son eventos que pueden ocurrir en cualquier momento y pueden causar daños significativos en las personas, la flora y fauna nativa, estos fenómenos naturales son los terremotos, erupciones volcánicas, lluvias torrenciales, deslizamientos de tierra y sequías entre otros.

Según informes producidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por su sigla en inglés), el cambio climático global es una de las mayores amenazas para los parques nacionales.

El aumento de la temperatura y la disminución de las precipitaciones pueden afectar a la flora y fauna del lugar, provocando la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad. Además, el cambio climático puede provocar fenómenos meteorológicos extremos como lluvias torrenciales, sequías, incendios forestales o rurales.

No se tiene detalle de cada parque.

Tal como describimos en los Parques estadounidenses, otra de las amenazas importantes es la contaminación. La emisión de gases contaminantes, la generación de residuos y la contaminación acústica pueden afectar gravemente a la calidad del aire y del agua, así como a la salud de la flora y fauna en cada área protegida.

No existe un registro detallado de cada parque nacional.

Otra de las amenazas importantes es la proliferación de especies exóticas.  La introducción de especies no autóctonas (animal, planta, hongo o alga) son una de las principales causas de pérdida de biodiversidad. Los animales y plantas invasoras pueden causar la extinción de especies nativas ya que compitan por los recursos de alimentación y refugio, y también porque alteran el hábitat donde se encuentran.

Las áreas protegidas patagónicas en jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales (APN) tienen una importante cantidad de especies animales exóticas invasoras, y hay más de 400 especies exóticas vegetales.

Se tienen registros más exactos de las diferentes especies de flora y fauna exótica que habita en cada parque nacional.

Conclusión

Se necesitan más investigaciones en los parques y reservas nacionales de todo el país para demostrar que la deposición de nitrógeno y azufre está provocando cambios en los ecosistemas sobre todo en los más pobres en nutrientes.

Reducir la contaminación, hacer la transición a energías limpias y aumentar la eficiencia energética son soluciones fundamentales para proteger nuestros parques nacionales, nuestras comunidades y nuestro clima.

Pero para lograr planes sólidos, ¡necesitamos la ayuda de defensores de los parques como usted! “El cambio climático es la amenaza global más importante de nuestros tiempos” dijo Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM)

Fuente: NPS/NPCA/AAPN

Prof. Norberto Ovando Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

Gpque. Alberto Palmerio Coordinador Área Patagónica Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN)

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El cambio climático amenaza a la mayoría de los trabajadores

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Inter Press Service – Un número “asombroso” de trabajadores, más de 70 por ciento de la mano de obra mundial, está expuesta a graves riesgos para la salud relacionados con el cambio climático, según un informe publicado este lunes 22 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Muchos de estos trabajadores, un número asombroso, pierden la vida tras esas exposiciones, sucumbiendo a enfermedades mortales como cánceres y enfermedades cardiovasculares, o desarrollando enfermedades crónicas y discapacidades”, expuso el informe.

De acuerdo con el documento, titulado “Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante”, las graves repercusiones del cambio climático ya se sienten en la seguridad y la salud de los trabajadores en todas las regiones del mundo.

La OIT calcula que más de 2400 millones de trabajadores (de una población activa mundial de 3400 millones) pueden verse expuestos a un calor excesivo en algún momento de su trabajo, según las cifras más recientes disponibles, del año 2020.

Si se calcula como porcentaje de la población activa mundial, la proporción ha aumentado de 65,5 % a 70,9 % por ciento desde el año 2000.

Además, el informe estima que cada año se pierden 18 970 vidas, y 2,09 millones de años de vida, ajustados por discapacidad, debido a los 22,87 millones de lesiones profesionales atribuibles al calor excesivo.

Ello sin olvidar a los 26,2 millones de personas en todo el mundo, también según cifras de 2020, que padecen enfermedades renales crónicas relacionadas con el estrés térmico en el lugar de trabajo.

El impacto del calor excesivo varía según los sectores, pero los más expuestos son los trabajadores que desempeñan su actividad al aire libre en trabajos físicamente exigentes y los trabajadores de interior en lugares de trabajo mal ventilados donde la temperatura no está regulada, de acuerdo con el estudio.

El informe registra que el aumento de las temperaturas globales debido al cambio climático provocará olas de calor más frecuentes y graves, causando un aumento de la mortalidad, una reducción de la productividad y daños en las infraestructuras.

Sin embargo, según el informe, el impacto del cambio climático en los trabajadores va mucho más allá de la exposición al calor excesivo y crea otros graves riesgos para la salud.

Numerosas afecciones de salud de los trabajadores se han relacionado con el cambio climático, entre ellas el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias, las disfunciones renales y las afecciones mentales.

El impacto incluye a 1600 millones de trabajadores expuestos a la radiación ultravioleta, con más de 18 960 muertes anuales relacionadas con el trabajo por cáncer de piel no melanoma.

A la contaminación atmosférica en el lugar de trabajo probablemente están expuestas 1600, con un resultado de hasta 860 000 muertes anuales relacionadas con la labor entre los trabajadores al aire libre.

Más de 870 millones de trabajadores de la agricultura están probablemente expuestos a pesticidas, con más de 300 000 muertes anuales atribuidas al envenenamiento con esos productos químicos.

Además, la OIT estima en 15 000 las muertes anuales relacionadas con el trabajo debido a la exposición a enfermedades parasitarias y transmitidas por vectores.

“Está claro que el cambio climático ya está creando importantes riesgos adicionales para la salud de los trabajadores», afirmó Manal Azzi, jefa del equipo de seguridad y salud en el trabajo de la OIT,

Para la experta “es esencial que prestemos atención a estas advertencias. Las consideraciones sobre seguridad y salud en el trabajo deben formar parte de nuestras respuestas al cambio climático, tanto en las políticas como en las acciones”.

Agregó que “trabajar en entornos seguros y saludables está reconocido como uno de los principios y derechos fundamentales de la OIT en el trabajo. Debemos cumplir ese compromiso en relación con el cambio climático, al igual que en todos los demás aspectos del trabajo”.

La OIT aboga por actualizar las leyes para garantizar que los trabajadores estén debidamente protegidos; investigar más, para evaluar las medidas de seguridad y salud en el trabajo, y dar más visibilidad al nexo entre salud y trabajo.

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