Caputo

Gobierno argentino habría inyectado pesos al mercado antes de la última licitación de deuda

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Movimientos registrados en las cuentas del sector público y en el sistema financiero en la antesala de la última licitación en pesos sugieren que el resultado oficial podría no reflejar completamente el impacto sobre la liquidez. De acuerdo con un informe de la consultora 1816, el Tesoro habría realizado operaciones previas que implicaron una inyección de fondos, lo que relativiza el financiamiento neto informado tras la subasta.

Según detalló 1816 en un reporte fechado el 5 de abril, el lunes 30 de marzo -un día antes de la liquidación de la licitación- los depósitos en pesos del Gobierno en el Banco Central cayeron en torno a $2,12 billones respecto de la jornada previa. En paralelo, los encajes de los bancos aumentaron aproximadamente $2,93 billones. Para la consultora, esta dinámica sugiere que esos recursos se canalizaron hacia el sistema financiero de manera transitoria.

La hipótesis central del informe -basada en información pública disponible y no confirmada de manera directa- es que el Tesoro habría recomprado deuda en el mercado secundario antes de la licitación. En particular, 1816 señala una operación sobre el bono ajustado por inflación TZX27 por unos $1,94 billones a valor de mercado, que habría sido acordada el viernes 27 de marzo bajo modalidad T+1.

Ese movimiento coincidiría con una reducción en el stock en circulación de ese título, algo que —según remarca la consultora— suele ocurrir en contextos de canje o recompra. En este caso, no se registró un canje formal, lo que, para 1816, refuerza la hipótesis de una intervención directa del Tesoro en el mercado secundario.

El informe agrega que el inversor que habría vendido esos títulos —posiblemente un banco privado con tenencias relevantes— luego habría participado en la licitación primaria, adquiriendo el bono TZXS8. De este modo, habría extendido la duración de su cartera, en una operación que implicó una reasignación de activos más que un ingreso genuino de nuevos fondos al Tesoro.

Este punto es clave para interpretar el resultado de la licitación. El Ministerio de Economía informó un rollover de 138,5%, equivalente a financiamiento neto por $3,07 billones. Sin embargo, 1816 sostiene que esa cifra incluye el efecto de la operación previa sobre el TZX27.

Al descontar ese componente, la consultora estima que el roll over “genuino” habría sido de 114,2%, lo que implica un financiamiento neto más acotado, en torno a $1,13 billones.

Según 1816, esta diferencia también ayuda a explicar por qué la licitación no tuvo un impacto significativo en la liquidez del sistema ni en las tasas de corto plazo. El informe señala que el stock de operaciones de pase (repo) del Banco Central cayó cerca de $1,81 billones entre el lunes 30 y el martes 31 de marzo, un ajuste menor al esperable ante una absorción de fondos de mayor magnitud.

Para la consultora, la inyección previa de liquidez habría amortiguado el efecto contractivo de la licitación. En otras palabras, parte de los pesos que el Tesoro absorbió en la subasta ya habían sido previamente volcados al mercado mediante la recompra de deuda.

El informe también introduce otros elementos sobre la dinámica del mercado de deuda en pesos. Por un lado, destaca que algunos inversores muestran disposición a extender plazos en instrumentos ajustados por inflación, pasando de vencimientos en 2027 a 2028, en función de los rendimientos ofrecidos.

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Se abrió el reparto de ATN y la Nación distribuyó $47.000 millones la semana pasada

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Entre el jueves 19 y viernes 20 de marzo, el gobierno nacional abrió el grifo de fondos a  provincias y distribuyó $47.000 millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a once provincias, siendo ese el mayor monto repartido por dicho concepto en lo que va del año.  

En lo que va de marzo, Corrientes vuelve a posicionarse como la provincia más beneficiada en este reparto: recibió $ 8.000 millones el 19 de marzo. Mendoza le siguió con $ 7.000  millones pagados también el 19 de marzo y Entre Ríos completó el podio con $ 6.000  millones captados en igual fecha.

Más atrás quedaron Misiones con $ 5.500 millones; San  Juan y Chaco con $ 4.000 millones cada uno; Salta con $ 3.500 millones; Catamarca y Chubut con $ 2.500 millones en cada caso y cierran Jujuy y Neuquén con $ 2.000 millones cada una.

Estos $ 47.000 millones repartidos en la semana previa ya superan en un 129% en términos reales a los distribuidos en febrero pasado, que totalizaron $ 20.000 millones. Además, en comparación con marzo de 2025, muestran un alza parcial del 98,5% (fueron $ 18.000 millones en aquel momento).

Si se observa el reparto acumulado del año, Corrientes se posiciona como la más beneficiada: ya recibió un total de $ 14.000 millones ($ 3.000 millones en enero, otro monto  igual en febrero y los $ 8.000 millones en lo que va de marzo); Misiones se ubica en segundo lugar con $ 9.500 millones ($ 4.000 millones en febrero y $5.500 millones en marzo) y Salta queda tercera con $7.500 millones ($ 4.000 millones en febrero y $ 3.500 millones  en marzo).  

Luego quedan Mendoza ($ 7.000 millones totales), Chubut ($ 6.500 millones), Entre Ríos  $ 6.000 millones), Jujuy ($ 5.000 millones), San Juan, Santa Cruz, Chaco y Neuquén ($  4.000 millones en cada caso) y cierra Catamarca con $ 2.500 millones.  

Así, el reparto total del parcial del 1° trimestre de 2026 totaliza $ 74.000 millones: hasta la fecha, equivale a una suba real interanual del 29%. 

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Haciendo números

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Envejeció muy rápido y muy mal el tuiter de Federico Sturzenegger jactándose de los 400 mil empleos creados durante la presidencia de Javier Milei. En realidad, está sucediendo lo contrario. Hay 156.000 desocupados más que en el último trimestre de 2024 y 271 mil más que en el último periodo del gobierno de Alberto Fernández. La desocupación medida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, trepó a 7,5% en el cuarto trimestre del año pasado, la tasa más alta para el último cuarto de un año desde 2020, en plena pandemia, superando en un punto porcentual el registro del cuarto trimestre de 2024 (6,4%) y en casi dos puntos la desocupación del cuarto trimestre de 2023 (5,7%). Son casi 1.700.000 desocupados, 420.000 más que en 2023 y 7.190.000 personas demandantes de empleo, 960.000 más que en 2023.

Sufrirá la misma suerte la justificación del ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el fracaso en la contención de la inflación al “daño psicológico” profundo que la sociedad arrastra desde gestiones anteriores. Según Caputo, la economía se encuentra “tremendamente en orden” y el problema radica en el obstinado  escepticismo de la sociedad. 

Lo cierto es que la confianza en el rumbo se derrumba al mismo tiempo que crece descontento por la criptoestafa $Libra y los vuelos VIP de Manuel Adorni, el vocero que no puede explicar sus gastos exorbitantes. 

La consultora Zuban Córdoba y Asociados había cifrado en su último trabajo la desaprobación de Milei en 58,7% -en alza- contra un aval de 35,4% -en baja-. Tres Punto Cero, dirigida por Shila Vilker señala que “el gobierno tiene 37, 38 puntos de aprobación, contra 59 y 60 de rechazo, después de dos años y medio de ajuste”. El 59 por ciento dice haber llegado al límite de la paciencia ante el deterioro de ingresos y constante aumento de los precios que contrasta con la promocionada economía “tremendamente en orden”.

El modelo únicamente es celebrado por aplaudidores sin anclaje territorial, como el diputado nacional Diego Hartfield. Los libertarios convencidos optan por mirar para otro lado mientras las consecuencias de las políticas económicas se evidencian en las economías regionales y el bolsillo cada vez más agobiado de buena parte de la sociedad. 

El deterioro económico se expande a todo el territorio. Así el vino como la yerba mate o el sector forestal que atraviesa una de sus crisis más agudas: un aserradero en Gobernador Virasoro comenzó a pagar sueldos en vales. La situación del aserradero Asecor, que pertenece a Mercedes Omeñuka, presidenta de la Federación Argentina Industria Maderera y Afines, es un síntoma de la economía real. Las pymes padecen por el aumento de los costos, ventas mínimas y nula rentabilidad. 

La yerba mate atraviesa un escenario similar. Las exportaciones son récord, pero la industria apenas celebra esos datos y cruje por escasos márgenes de ganancia. 

Misiones cerró el primer bimestre del año con exportaciones por USD 72,6 millones, siendo así el mejor primer bimestre desde que se mide este indicador mensualmente, en 2002. De ese modo, superó el récord anterior, que correspondía a 2011, con USD 71,2 millones exportados. Además, respecto de 2025, las ventas al exterior misioneras crecieron 4,6%.

La provincia llegó a este resultado tras un muy buen enero, con exportaciones por USD 34,6 millones y un crecimiento interanual de 16,3%; y un febrero que, si bien mostró una caída contra igual mes de 2024 de 4,1%, igualmente registró un buen volumen con USD 38,0 millones.

El 54% de las exportaciones misioneras del primer bimestre del año, medidas en dólares, correspondieron a Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), por un total de USD 38,9 millones, con un retroceso de 1,9% interanual. A su vez, el 37% de las ventas al exterior fueron de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que totalizaron USD 27,1 millones, con un alza de 9,1%. El 9% restante correspondió a Productos Primarios (PP), por USD 6,6 millones, con una suba interanual de 34,1%.

La cosecha gruesa de la yerba mate comenzará con precios más bajos que hace dos años para la materia prima. La Cooperativa Flor de Jardín, de Jardín América, puso sobre la mesa una grilla de precios que refleja la dispersión actual del mercado: ofrece $240 por kilo de hoja verde con pago a 120 días, una alternativa mixta de $230 (con $100 al contado y el saldo diferido a 120 días) y un valor de $210 totalmente al contado. La propuesta, además, contempla descuentos adicionales -como costos de cosecha y eventuales penalizaciones por falta de certificaciones-, lo que en la práctica reduce aún más el ingreso efectivo del productor y profundiza las dificultades para alcanzar un precio de equilibrio en la cadena.

Esos valores no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. 

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, muy lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

Ahora, en 2026, no solo hay una baja nominal de precios -que en términos reales es aún más profunda- sino también una novedad más preocupante: parte de la industria directamente decide no comprar. Consecuencia directa de la desregulación del mercado que no encuentra punto de equilibrio y tiene efectos en toda la cadena, con menos dinero circulante y recursos en los pueblos. 

Solo el Gobierno provincial y algunas entidades productivas elevan la voz de alarma. En la oposición, los aliados del Gobierno nacional hacen silencio o describen la situación en redes sociales (donde, se sabe, se hallan todas las soluciones), como el radical Ariel Pianesi, quien ayer nomás militaba la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta, uno de los que prometía desregulación para el mercado yerbatero. 

La pérdida de rentabilidad y la caída de los recursos impactan en la realidad cotidiana de Misiones. La Provincia está obligada a hacer malabares con la falta de recursos e intensifica el plan de ajuste y reordenamiento del Estado. 

El gobernador Hugo Passalacqua anunció esta semana un acuerdo con el Banco Macro para refinanciar las deudas de los estatales y jubilados, agobiados por tasas financieras y deudas que consumen buena parte de los ingresos. La refinanciación se hará con un promedio de siete puntos por debajo de la tasa habitual de préstamos. Hoy sería una tasa bonificada al 50 por ciento anual , aunque dependerá del día de la operación. El dato es que el Estado no pone recursos, sino que sumó ingeniería financiera en conjunto con el Banco Macro. 

Misiones tiene relativo margen de maniobra por las cuentas en orden y un plan de contención de gastos que se seguirá profundizando. Políticas anticíclicas como el Ahora Pan, lanzado en 2018, están más vigentes que nunca, con precios congelados y planes similares lanzados en otras provincias, como hizo ahora el gobernador vecino, Juan Pablo Valdés, con el programa bautizado “Sostiene Corrientes”. Se trata de una asistencia financiera de hasta $130.000 millones, financiada por el Banco de Corrientes, que busca aliviar las deudas de 89 mil familias y empresas locales ante el complejo contexto económico nacional. La elección del nombre describe el estado de situación. Se sostiene lo que está a punto de caerse. 

Los datos muestran que Misiones, a diferencia de lo que vociferan algunos sectores políticos internos, tiene mayor solidez que los vecinos. La economía misionera se expandió 5,9% entre 2018 y 2024, un crecimiento que fue superior al mostrado por el país en igual período (+0,1%), según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, que actualizó el cálculo de Producto Bruto Geográfico (PBG) de Misiones. En 2024, Misiones participó del 2,07% del PIB nacional, un valor por encima del año 2018 cuando representaba el 1,95%, dando cuenta así de su crecimiento en el período. De acuerdo a esos datos, Misiones se posiciona como la octava economía de mayor peso en la Argentina.  

La evolución del producto provincial fue dispar, alternando altas y bajas que no siempre fueron en línea con el ciclo económico nacional: en 2019 el PBG Misiones creció 0,8% mientras que el PIB nacional caía 2,0%; en 2020, la economía misionera sufrió los impactos de la pandemia y marcó una caída del 13%, superior a la baja registrada en el país (-9,9%). Sin embargo, la recuperación misionera fue muy contundente en 2021: creció 17% cuando el país lo hizo al 10,4%. Algo similar se observó para 2022: la expansión misionera continuó con un alza del 10% de su producto cuando la Nación creció al 6%. Ya en 2023 y 2024, los efectos de la recesión y de políticas económicas nacionales pegaron más duro: en 2023 Misiones cayó 3,6% cuando el país lo hizo en -1,9% y para 2024, la provincia vio una merma de 2,6% y -1,3% para el caso nacional.

Si se compara 2024 vs. 2018, todos los sectores económicos de la provincia crecieron, aunque a diferente velocidad. El comercio fue el gran protagonista del crecimiento, con una expansión del 14,7% en el período, casi triplicando el alza general provincial. 

Los servicios financieros se ubicaron en segundo lugar con un alza del 12,5% y el Suministro de Electricidad le siguió con +9,1%. 

Otros sectores que crecieron por encima del resultado general provincial fueron los Servicios de Salud y Sociales (+8,9%), Alojamiento y comidas (8,3%), Actividades Administrativas (7,9%), Construcción (7,8%), Transporte y Almacenamiento (7,0%), Servicios Inmobiliarios (7,0%) y Agricultura y Ganadería (6,0%).

A precios corrientes, el crecimiento del PBG provincial muestra una expansión sostenida, pasando de 287.524 millones en 2018 a más de 12 billones en 2024, acompañando el proceso inflacionario y el incremento nominal de la economía. En este esquema, la participación de Misiones dentro del PIB nacional se mantiene relativamente estable, en torno al 2%, con leves variaciones anuales que oscilan entre el 1,92% y el 2,15%. Este dato refleja que, más allá de las fluctuaciones reales, la provincia conserva su peso relativo dentro del entramado productivo nacional, sin cambios estructurales significativos en su participación.

El desempeño del Producto Bruto Geográfico de Misiones en el período 2018-2024 muestra una clara divergencia respecto a otras economías del NEA, particularmente Chaco y Corrientes. Mientras Misiones logró un crecimiento acumulado de 5,9%, consolidándose como la provincia de mejor desempeño relativo en la región, Chaco registró una contracción significativa del -6,4% y Corrientes apenas logró expandirse un 0,9%. Esta diferencia evidencia no sólo una mayor capacidad de recuperación de la economía misionera tras el shock de 2020, sino también una estructura productiva más dinámica en términos relativos.

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¡Han vuelto, son los mismos!

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Tomo prestado, con todo respeto hacia el Gran Maestro del Pensamiento Nacional, Arturo Jauretche, el título de este artículo ¡Han vuelto, son los mismos!.

Así lo había expresado, al constatar que los civiles convocados para sumarse a la muy infame “revolución fusiladora” (o en muchos casos para dirigirla, después de instigarla), eran los mismos o sus directos susesores que se habían perpetuado en el Poder Real en la muy corrupta y apátrida “década infame”.

Ese período, transcurrido entre 1930 y 1943, en un contexto de negociados alevosos perpetrados con descaro y alevosía, un asesinato en el Congreso para acallar al denunciante fogoso y patriota de fuerte verba Lisandro De La Torre (su leal amigo Enzo Bordabehere lo cubrió con su cuerpo, recibiendo los disparos de un mercenario); en años de total falta del más elemental patriotismo, con subordinación explícita a los poderes imperiales extranjeros.

La más descarada sumisión a los poderes imperiales, fue el Pacto Roca – Runciman, en cuyo acto de rúbricas, en Londres, el representante argentino “Julito” Roca (careciente del patriotismo de su padre), expresó eufórico que “Argentina es la joya más preciada de la corona de Su Majestad”. Jauretche, con su filosa pluma cargada de patriotismo, llamó a ese pacto, El Estatuto Legal del Coloniaje.

Los apellidos más conocidos y de fuertes influencias, de orientación liberal, de la “década infame”, volvieron a ser opiniones relevantes, como el caso de Federico Pinedo, entre otros muchos del “elenco estable” al servicio del establishment, en “la fusiladora”.

Varios otros apellidos “ilustres” vinculados al apátrida liberalismo, y luego a su profundización doctrinal que fue el neoliberalismo, siguieron como “elementos estables” del establishment, entre ellos los de Krieger Vasena, Alsogaray (padre e hija), Cavallo y otros.

Las constantes políticas de ajuste perpetradas, fueron causantes de mayores niveles de deuda externa, disminución del poder adquisitivo de los salarios, frenos y/o parálisis de las obras públicas, desestímulos a las inversiones industriales cuando no claras medidas industricidas; y en política exterior, sumisión implícita o incluso explícita, a los dictados del hoy conocido como Bloque Atlantista, en particular EEUU y el Reino Unido.

En los últimos años, vemos el brutal accionar de personeros de un real proceso de destrucción socio económica, con perpetradores que repiten sus acciones con total impunidad, pues las denuncias que se puedan realizar, por más bien fundamentadas que estén, con muy pocas excepciones parecen chocar con acciones de “cajoneo” de expedientes, cuando no de la doble vara, según de que sector socio político sean los denunciados.

La deuda externa llevada a niveles absurdamente impagables, con abundantes fondos de divisas, que se dilapidan para sostener en el tiempo destructivas medidas de timba financiera asociadas a fugas de divisas, permitidas e incluso promovidas; en un marco de artificial sobrevalorización de nuestra moneda; políticas abiertamente industricidas con apertura total de las importaciones; con disminuciones de impuestos a los bienes suntuarios, mientras que se alega falsa imposibilidad de mejorar los salarios, y se destroza con aviesa intencionalidad todo el marco social y económico; con perpetradores principales que se repiten en sus funciones y metodologías, probadamente nefastas, como los casos muy conocidos de Luis Caputo y Sturzenegger, y con otros varios menos nombrados pero que rotan en diversas funciones en los sucesivos gobiernos neoliberales (y sus profundizadores libertarios).

Y también los problemas y amenazas a nuestra soberanía, se repiten y profundizan.

Cabe recordar que durante la crisis terminal de 2001 – 2002, cuando algunos personeros del poder imperial yanqui, afirmaban que, ante la supuesta incapacidad de los argentinos para gobernarnos, ellos debían nombrar a algún administrador para “conducirnos” (o sea para formalizar nuestra total dependencia), en ese contexto, con una deuda externa poco menos que impagable; las dos conductoras televisivas de mayores audiencias, las rubias platinadas, Mirta y Susana, repetían en forma plañidera, supuestamente muy preocupadas, instalando la muy cipaya idea según la cual -decían-, “debemos resignarnos a canjear la deuda externa por territorios”, apuntando para esa infamia al sur de La Patagonia.

Reducida sustancialmente esa asfixiante deuda externa, y cancelada la totalidad con el FMI, en los gobiernos de los Kirchner; las deudas a niveles alevosos, con los componentes de políticas que permitieron y fomentaron las fugas de divisas, volvieron a significar desde el macrismo y muy acentuado en el libertarismo un peligroso condicionante, que ante la desesperante situación de implosión que amenaza darse por la negativa política económica, nos ataron a condicionantes mendicantes, ante el poder financiero transnacional, en particular de EEUU.

Con ese contexto, las renovadas amenazas a nuestra integridad territorial, vuelven a ser una muy preocupante realidad; la cual evidencia corporizarse ante el claro desprecio del gobierno libertario a nuestra soberanía, con sus explícitas políticas destructivas, clara y desvergonzadamente expresadas por el verborrágico y dudosamente equilibrado presidente, quien afirmó ser el topo que busca destruir al Estado Argentino.

Y en sus delirantes acciones, con preocupantes tintes que evidenciarían rasgos psicópatas, busca meternos sin lógica ni motivo alguno, en una guerra que no nos concierne, y que con ello pisotea el conocido accionar pacifista, que caracterizó y enalteció la política exterior argentina.

Pese a que muchos pseudo patriotas -con y sin uniforme- no parecen haberse dado por enterados, es necesario enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.

Es de recordar que, muy suelto de cuerpo, entre muchas otras aberraciones conceptuales (como insultar al Papa Francisco), expresó que le hubiera gustado impedir el accionar del Mesías -cuya doctrina considera “origen del comunismo”-, llegando a instigar la violencia y el desprecio al cristianismo, al afirmar que hubiese querido impedir el nacimiento de Jesús. ¡Y eso lo dijo siendo presidente de Argentina, que en un marco de respeto y tolerancia religiosa, apoya constitucionalmente al culto Católico Apostólico Romano!

Intolerable sumatoria de desquicios, que agravan la clara destrucción social y económica intencionalmente en perpetración.
En un contexto lógico, todo eso debería ser considerado como actos de traición a la Patria, pues nos empujan a la disolución nacional.

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Presión laboral: cuando tener trabajo no alcanza

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Escriben Laura Caullo y Federico Belich, responsables de la sección Social-Laboral, Fundación Mediterránea. En Argentina, la situación del mercado laboral suele analizarse a partir de la tasa de desempleo. Sin embargo, este indicador ofrece una visión parcial de sus problemas reales. La dificultad no radica únicamente en cuántas personas no tienen trabajo, sino también en cuántas, aun teniéndolo, necesitan trabajar más o mejorar su situación laboral.

Pero esto no es reciente, sino que es la consecuencia de un mercado de trabajo degradado desde hace tiempo. Los datos del cuarto trimestre de 2025 siguen confirmando esta problemática. Con una tasa de desocupación del 7,5%, el nivel se ubica, en términos históricos, levemente por debajo del elevado promedio de los últimos 20 años (8,3%). Sin embargo, esa lectura convive con un fenómeno más amplio y extendido, muchas veces, el empleo disponible no alcanza, ni en cantidad de horas ni en nivel de ingresos.

De los 21 millones de ocupados, más de 3,7 millones están en esa situación. Se trata de trabajadores que, aun teniendo empleo, buscan activamente otro trabajo o una mayor carga horaria. En algunos casos, porque no logran completar una jornada plena; en otros, porque el ingreso que obtienen no alcanza. En este contexto, el pluriempleo deja de ser una excepción y empieza a consolidarse como estrategia para sostener ingresos.

Es decir, el problema no se limita únicamente a la falta de empleo, sino también a la calidad y a la capacidad de los puestos existentes para sostener ingresos. Cuando se incorpora esta dimensión, la imagen del mercado laboral cambia de manera significativa. Al sumar a los desocupados con los ocupados que buscan trabajar más horas o mejorar su situación laboral, la presión sobre el mercado de trabajo asciende al 24% de la población económicamente activa. En términos absolutos, esto equivale a más de 5 millones de personas. Se trata de una magnitud que relativiza la lectura basada exclusivamente en la tasa de desempleo, ya que muestra que el ajuste del mercado laboral no solo opera por la cantidad de empleo disponible, sino también por su calidad.

Esta dinámica se refleja con claridad en los datos del cuarto trimestre de 2025. La Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 22,5 millones de personas (48,6% de la población total) y una tasa de desocupación del 7,5%. Sin embargo, estos indicadores conviven con problemas persistentes de calidad del empleo y formalidad. De los 21 millones de ocupados, el 82,1% no demanda otro empleo, aunque dentro de ese grupo la informalidad alcanza el 39%, equivalente a 6,7 millones de personas. A su vez, los ocupados demandantes representaron el 17,8% del total. Dentro de este segmento, el 47,3% corresponde a subocupados que trabajan pocas horas y buscan otro empleo o más carga horaria, mientras que el 52,7% restante son ocupados plenos que, aun con jornada completa, buscan otro trabajo. Pero este no es el único problema, la composición del empleo formal también se viene deteriorando. En los últimos dos años, los trabajadores monotributistas aumentaron 7,3%, mientras que los asalariados privados registrados cayeron un 2,1%.

Así, la verdadera magnitud del problema laboral surge al sumar a los desocupados y a los ocupados que buscan más horas de trabajo o un empleo de mejor calidad. Bajo esta mirada, la presión efectiva sobre el mercado laboral asciende al 23% de la PEA, equivalente a 5,2 millones de personas. Se trata de una magnitud mucho más relevante que la que sugiere la tasa de desempleo por sí sola y que muestra que una baja desocupación no necesariamente refleja un mercado laboral saludable, sino también la expansión de empleos precarios, fragmentados o informales.

Las diferencias territoriales refuerzan este diagnóstico. Provincias como Córdoba (35,4%), Tucumán (34,2%) y Santa Cruz (27,7%), presentan niveles elevados de presión laboral (medida como la suma de ocupados demandantes y desocupados), impulsados principalmente por la proporción de ocupados que buscan otro trabajo. No se trata necesariamente de mercados con más desempleo, sino de mercados donde el empleo disponible resulta insuficiente para sostener ingresos.

En contraste, en varias provincias del norte, una menor presión laboral no debe interpretarse como una mejora. Por el contrario, puede reflejar menores niveles de participación o desaliento ante la falta de oportunidades, en mercados laborales más deprimidos donde parte de la población directamente deja de buscar empleo.

Presión laboral por provincia en % de la PEA
IV-2025

A nivel sectorial, las mayores tasas de búsqueda de empleo adicional se observan en actividades como el servicio doméstico (30,7%), hoteles y restaurantes (25,5%) y la construcción (23%). En el extremo opuesto, los sectores con menores tasas son minería e hidrocarburos, con 6,4%, actividades financieras, con 8,3%, y servicios inmobiliarios, con 9,7%.

El fenómeno también tiene una dimensión demográfica. La necesidad de complementar ingresos es más frecuente entre los jóvenes, especialmente en las primeras etapas de inserción laboral, 23% entre menores de 19 años, y entre las mujeres 16,6%.

En conjunto, los datos muestran la forma en que opera el mercado laboral argentino. La restricción ya no pasa exclusivamente por la generación de empleo, sino por su capacidad de ofrecer ingresos suficientes y condiciones más estables.

Esto plantea un desafío claro para la agenda económica. La mejora del mercado laboral no puede evaluarse únicamente a partir de la tasa de desempleo. Es necesario avanzar en la generación de empleo formal, productivo y mejor remunerado, capaz de reducir la necesidad de buscar ingresos adicionales o acumular ocupaciones.

La reforma laboral es una pieza importante para comenzar a revertir esta situación, en tanto pueda facilitar la creación de empleo formal y mejorar el funcionamiento del mercado laboral. Sin embargo, por sí sola no es suficiente. Para dejar atrás la degradación laboral acumulada durante años también es necesario avanzar con rapidez en el resto de las reformas estructurales que impulsen la productividad y competitividad, y consolidar un régimen monetario definitivo que garantice estabilidad macroeconómica. Solo así, con más producción y mejores instituciones laborales, será posible revertir de manera sostenida el deterioro del empleo.

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