CARNE ARGENTINA

La desregulación impacta en las exportaciones: China se suma a Chile y frena carne argentina

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La política de desregulación impulsada por el Gobierno sumó un nuevo frente de tensión externa: China frenó un cargamento de 22 toneladas de carne argentina por la presunta presencia de cloranfenicol, un antibiótico prohibido en el comercio internacional. La decisión, tomada por la Administración General de Aduanas del país asiático la semana pasada, se suma al antecedente reciente de Chile, que ya había suspendido importaciones por cambios en los controles sanitarios. El dato trasciende lo comercial. Expone un punto sensible del esquema oficial: la relación entre flexibilización regulatoria y confianza internacional. ¿Se trata de episodios aislados o de un costo estructural de la desregulación?

Un cambio normativo bajo presión externa

El episodio con China ocurre en un contexto de modificaciones en los controles sanitarios del SENASA, enmarcadas en la política de desregulación. Entre los cambios más relevantes aparece la eliminación del registro obligatorio de empresas certificadoras, un mecanismo que funcionaba como garantía de trazabilidad en la cadena exportadora.

Ese punto resulta central. La trazabilidad no es solo un requisito técnico: es el lenguaje con el que los mercados validan la calidad sanitaria de los productos. Su debilitamiento, aun parcial, impacta directamente en la credibilidad del sistema.

El caso puntual se originó en la planta que un frigorífico posee en Pérez Millán, en el partido bonaerense de Ramallo. A partir de la detección del antibiótico, se activaron mecanismos de control y una revisión técnica que incluye un proceso de trazabilidad para identificar el origen del lote cuestionado. Las primeras hipótesis apuntan a un posible falso positivo o a la presencia de sustancias similares, lo que abre un margen de discusión técnica, pero no neutraliza el impacto comercial inmediato.

De Chile a China: señales de alerta en cadena

El antecedente con Chile refuerza la dimensión del problema. En agosto, el Servicio Agrícola y Ganadero suspendió importaciones desde la Patagonia tras la flexibilización sanitaria que permitió el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa. La medida puso en cuestión el estatus sanitario regional y encendió alarmas por el riesgo de enfermedades.

Aunque Chile reanudó compras luego de verificar condiciones sanitarias, el episodio dejó una señal: los cambios regulatorios internos pueden tener efectos inmediatos en mercados externos.

En el caso de China, el contexto agrega complejidad. El país asiático endurece sus controles a productos importados y avanza en una estrategia de protección de su producción local. Ese escenario amplifica cualquier observación sanitaria. No solo afecta a la carne: también se registraron advertencias sobre envíos de soja por presencia de malezas.

Dólares en juego y un mercado clave bajo revisión

El impacto potencial es significativo. China concentra 458.360 toneladas de las 654.800 exportadas por Argentina en los primeros 11 meses de 2025. Es, por amplio margen, el principal destino de la carne argentina.

Además, el esquema comercial incluye un sistema de cupos con penalidades claras. Si se superan las 511.000 toneladas, el arancel salta del 12,5% al 55%. En ese marco, cualquier restricción o demora no solo afecta volúmenes, sino también costos y competitividad.

El episodio también expone una dinámica interna. El SENASA, con una estructura reducida por recortes, debe responder a exigencias crecientes en mercados que endurecen estándares. La ecuación es delicada: menos regulación interna frente a mayores demandas externas.

Correlación de fuerzas y tensión regulatoria

La situación coloca al Gobierno ante un equilibrio complejo. Por un lado, la desregulación busca reducir costos y simplificar procesos. Por otro, los mercados internacionales operan con lógicas inversas: más controles, más certificaciones y mayor seguimiento de la cadena productiva.

En términos de poder, los países importadores refuerzan su capacidad de condicionar el comercio a través de exigencias sanitarias. La Argentina, en cambio, necesita sostener confianza para mantener acceso a mercados estratégicos.

El resultado es una tensión que trasciende lo técnico. Se trata de quién fija las reglas en el comercio internacional y bajo qué estándares se valida la producción.

Un escenario en revisión

La reacción oficial se concentra ahora en limitar el impacto del caso y evitar que se extienda a otros embarques. El foco está puesto en el informe técnico que deberá producir el SENASA y en las eventuales correcciones del sistema.

En paralelo, el comportamiento de China será clave. Su política de controles más estrictos puede transformar episodios puntuales en tendencias si no se logra restablecer confianza.

Lo que está en juego no es solo un cargamento. Es la consistencia entre el modelo regulatorio interno y las exigencias del mercado global. Esa tensión, por ahora, sigue abierta.

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La carne argentina busca posicionarse en Expoagro 2026

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La cadena de la carne argentina se prepara para exhibir su peso económico y su estrategia de posicionamiento internacional en Expoagro 2026, la principal muestra agroindustrial del país que se realizará del 10 al 13 de marzo en San Nicolás. En ese escenario, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) instalará un stand institucional en el sector ganadero con un objetivo que trasciende la vidriera productiva: consolidar el perfil exportador del sector y reforzar el vínculo entre productores, industria frigorífica y mercados internacionales.

El movimiento no es menor dentro del tablero agroindustrial. La carne vacuna sigue siendo uno de los productos emblemáticos de la oferta exportadora argentina y un sector que combina intereses productivos, comerciales y regulatorios. En ese marco, la participación del IPCVA en Expoagro aparece como un espacio donde convergen promoción, diplomacia comercial y posicionamiento político dentro de la agenda agropecuaria.

Una vidriera para toda la cadena ganadera

El stand del IPCVA funcionará como un punto de encuentro institucional dentro de la feria. El espacio estará pensado como un centro de reuniones para productores, empresarios y visitantes interesados en conocer el trabajo del instituto, con información sobre promoción interna y externa, investigaciones y programas de desarrollo vinculados al sector.

La propuesta también incluirá degustaciones abiertas al público, una estrategia habitual en este tipo de eventos que busca reforzar la identidad de la carne argentina como producto distintivo en los mercados globales.

El presidente del instituto, Georges Breitschmitt, explicó que la participación de este año busca mostrar el funcionamiento integral de la cadena productiva. Según planteó, la presencia en Expoagro se pensó como una forma de visibilizar el trabajo del IPCVA en promoción, investigación y desarrollo, con el objetivo de sostener una agenda orientada al crecimiento de la producción.

La feria funcionará así como una plataforma de comunicación sectorial, pero también como un espacio para articular intereses entre productores, frigoríficos y representantes institucionales.

Tecnología, trazabilidad y mercados externos

La agenda del instituto dentro de Expoagro incluirá también una instancia técnica enfocada en el comercio internacional.

El martes 10 a las 15, en el Auditorio Carne Argentina, se realizará la disertación titulada “Storytelling que se audita: Imágenes satelitales, IA y trazabilidad para vender carne argentina en Europa”.

La exposición estará a cargo de Gerardo Leotta, representante del Consorcio de Exportadores ABC, y Adrián Bifaretti, jefe de promoción interna del instituto.

El eje de la charla apunta a un tema que gana centralidad en el comercio global de alimentos: la trazabilidad y la certificación de procesos productivos mediante herramientas tecnológicas.

En los mercados europeos, estos mecanismos se vuelven cada vez más relevantes para validar prácticas productivas, cumplir estándares ambientales y sostener la reputación de origen de los alimentos.

En ese sentido, la incorporación de imágenes satelitales, inteligencia artificial y sistemas de seguimiento de la cadena productiva aparece como un componente clave para sostener la competitividad de la carne argentina en mercados exigentes.

Expoagro como espacio de diplomacia sectorial

Más allá de las actividades abiertas al público, la participación del IPCVA en Expoagro también incluirá reuniones con distintos actores institucionales.

Durante la muestra se prevén encuentros de trabajo con dirigentes sectoriales, embajadores, autoridades nacionales y delegaciones de países considerados estratégicos para la exportación de carne argentina.

Estos contactos forman parte de una lógica habitual en las grandes ferias agroindustriales: funcionan como plataformas informales de negociación comercial, donde empresas, organismos públicos y representantes diplomáticos exploran oportunidades de negocios y cooperación.

Para el sector cárnico argentino, estos espacios tienen una relevancia particular. La apertura o consolidación de mercados externos depende tanto de la competitividad productiva como de acuerdos sanitarios, regulaciones comerciales y relaciones diplomáticas.

Una cadena productiva en busca de expansión

El despliegue del IPCVA en Expoagro refleja una estrategia más amplia de la cadena ganadera: sostener el posicionamiento internacional de la carne argentina mientras se promueve un incremento de la producción.

Ese objetivo implica articular múltiples dimensiones. Por un lado, mejorar la productividad y la eficiencia de los sistemas ganaderos. Por otro, reforzar la promoción internacional en mercados que demandan estándares cada vez más complejos.

En ese contexto, las ferias como Expoagro funcionan como espacios donde el sector privado y las instituciones de promoción buscan mostrar capacidad productiva, innovación tecnológica y potencial exportador.

Lo que se pondrá en juego en la feria

La edición 2026 de Expoagro llega en un momento en el que el sector agroindustrial intenta consolidar su perfil exportador en un escenario global atravesado por nuevas exigencias regulatorias y competencia internacional.

La carne vacuna, históricamente uno de los emblemas productivos del país, continúa ocupando un lugar central en esa estrategia.

Durante cuatro días, productores, industriales, funcionarios y delegaciones extranjeras compartirán un mismo espacio de negociación, promoción y exposición tecnológica.

Allí, la cadena de la carne buscará mostrar no solo su tradición productiva, sino también su capacidad de adaptación a las nuevas reglas del comercio global. Cuánto de ese objetivo se traduzca en nuevas oportunidades comerciales o en un mayor posicionamiento internacional será parte de lo que el sector empezará a medir una vez que se apaguen las luces de la feria.

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Carne: el Gobierno unificó la faena en un sistema digital y derogó normas que regían desde 1973

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El Ministerio de Economía aprobó un nuevo marco integral para el registro, control y trazabilidad de la faena de hacienda en todo el país. A través de la Resolución 40/2026, que entra en vigencia el 1° de enero de 2026, el Ejecutivo creó un Sistema Integral de Faena (SIF) unificado, digital y obligatorio, y derogó más de una decena de normas dictadas entre 1973 y 2015. La medida busca simplificar regulaciones, actualizar controles con tecnología electrónica y reforzar la trazabilidad individual en la industria cárnica, con impacto directo sobre frigoríficos, matarifes, exportadores y el comercio interno.

La resolución, firmada por el ministro Luis Andrés Caputo y publicada en el Boletín Oficial el 27 de enero de 2026, se inscribe en la política de desregulación y eficiencia administrativa impulsada por el Gobierno nacional tras el Decreto 70/2023. El objetivo declarado es “actualizar, simplificar y unificar” un régimen disperso y parcialmente obsoleto, sin resignar las funciones de control, fiscalización y poder de policía previstas en la Ley 21.740.

Un nuevo Sistema Integral de Faena y el fin de normas históricas

El eje central de la Resolución 40/2026 es la creación del Sistema Integral de Faena (SIF), que pasa a ser la plataforma obligatoria para que los establecimientos faenadores registren el ingreso de la hacienda, la autorización de faena, el resultado de faena (romaneo) y las existencias diarias de carne en cámaras frigoríficas. El sistema será provisto por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y estará bajo control de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, que actuará como autoridad de aplicación.

El SIF se presenta como continuador del sistema creado en 2015, pero con una diferencia clave: se deroga la resolución 586/2015 y se eliminan libros físicos históricos. Desde ahora, todos los registros tendrán carácter de declaración jurada y se realizarán exclusivamente en formato digital, con acceso mediante clave fiscal a través del portal de autogestión del Ministerio.

En paralelo, la resolución deroga un paquete normativo de más de 50 años, incluyendo resoluciones emblemáticas de la ex Junta Nacional de Carnes (1973, 1981 y 1983), disposiciones de la ex ONCCA y normas que regulaban la identificación, clasificación, tipificación y registros manuales en la faena bovina, porcina, ovina, caprina y equina. Según el texto oficial, muchas de esas reglas quedaron “total o parcialmente obsoletas” frente a los avances tecnológicos y las nuevas dinámicas de la industria cárnica.

Trazabilidad electrónica, control de faena y nuevas obligaciones

Uno de los cambios más relevantes es la integración de la identificación electrónica individual en la etapa de faena. En línea con la Resolución 71/2024, que estableció la trazabilidad electrónica obligatoria para bovinos, bubalinos y cérvidos desde el 1° de enero de 2026, la nueva norma obliga a los frigoríficos a leer el chip electrónico en la línea de faena y asociarlo de manera precisa al número de garrón de cada animal, registrando esa información en el “Resultado de Faena”.

La resolución mantiene y refuerza controles clave:

  • Prohibición de faenar sin Autorización de Faena emitida por el SIF.
  • Cierre obligatorio del Documento de Tránsito Electrónico (DT-e) al arribo de cada tropa.
  • Prohibición de mezclar tropas en corrales o en faena, aun cuando pertenezcan al mismo propietario.
  • Exigencia de corrales numerados e identificados.
  • Control estricto del funcionamiento de la balanza oficial de romaneo, con pesas de contraste mínimas de 180 kg.

Asimismo, se detallan nuevamente los procedimientos de identificación de reses y medias reses —sellos, etiquetas, lazos o sistemas autorizados—, los requisitos de clasificación, tipificación, dentición y pesaje, y las obligaciones documentales para la salida de carne, que en el caso de bovinos, bubalinos y porcinos deberá realizarse con Remito Electrónico Cárnico.

Impacto en la cadena cárnica

Desde el punto de vista institucional, la Resolución 40/2026 consolida un modelo de control más digitalizado y centralizado, con menor carga administrativa formal pero mayor exigencia de cumplimiento en tiempo real. Para el Estado, el nuevo esquema apunta a optimizar recursos, eliminar duplicaciones y mejorar la capacidad de fiscalización mediante datos electrónicos integrados.

Para los actores de la cadena cárnica —frigoríficos, matarifes, consignatarios, exportadores y operadores comerciales—, la medida implica adaptación tecnológica obligatoria, pero también mayor previsibilidad normativa. La eliminación de normas superpuestas y libros manuales reduce discrecionalidad y zonas grises, aunque incrementa la trazabilidad individual y la responsabilidad del operador, dado que toda la información cargada en el sistema tiene carácter de declaración jurada.

En términos de mercado, el fortalecimiento de la trazabilidad y del control de faena impacta tanto en el comercio interno, al mejorar la transparencia en peso, clasificación y tipificación, como en el perfil exportador, donde la trazabilidad individual es un requisito creciente para el acceso a mercados internacionales.

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Argentina presentó en ANUGA su sistema de carne “libre de deforestación” y busca consolidar exportaciones a Europa

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Carne argentina en ANUGA 2025, el país presentó su sistema de producción “libre de deforestación” ante importadores europeos.

En la feria alimentaria más importante de Europa, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) exhibió el sistema nacional que permitirá a las empresas exportadoras cumplir con la normativa de la Unión Europea (UE) sobre alimentos libres de deforestación, posicionando a la Argentina como un proveedor confiable y sostenible en los mercados internacionales.

El encuentro, que se desarrolla en Colonia, Alemania, cuenta con la participación de 32 frigoríficos exportadores y un clima de fuerte optimismo comercial. A pesar de la prórroga de la aplicación del Reglamento (UE) 2023/1115, los importadores europeos destacaron la anticipación del sector argentino para ajustarse a los nuevos estándares ambientales.

Argentina se adelanta a la normativa europea sobre deforestación

En el auditorio central del Pabellón Argentine Beef, el IPCVA realizó una presentación técnica encabezada por Adrián Bifaretti, jefe del Departamento de Promoción Interna, y Gerardo Leotta, representante del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC).

“Estamos contando a los importadores cuál es el trabajo del IPCVA respecto al análisis de riesgo que se ha hecho sobre deforestación de ganadería”, explicó Bifaretti.
Según precisó, el 87% del territorio ganadero argentino presenta riesgo nulo de deforestación, según un estudio desarrollado junto al CONICET y bajo la metodología del Programa de Huellas Ambientales de la Unión Europea.

“Demostramos con evidencia científica la sostenibilidad de nuestra carne vacuna”, añadió.

Por su parte, Gerardo Leotta detalló el funcionamiento del sistema VISEC Carne, diseñado para garantizar la trazabilidad, legalidad y cumplimiento ambiental exigidos por el nuevo reglamento europeo.
“Estamos dando toda la información necesaria para que los importadores puedan cumplir con la debida diligencia, ya sea con conceptos de degradación, degradación forestal o deforestación, conforme al Reglamento de Libre Deforestación de la UE”, sostuvo.

La iniciativa busca consolidar un marco técnico y documental que certifique que la producción ganadera argentina no proviene de áreas deforestadas ni degradadas después del 31 de diciembre de 2020, tal como exige la normativa comunitaria.

Carne argentina con trazabilidad ambiental: una ventaja competitiva

Durante la jornada, los importadores europeos pudieron degustar carne del primer envío argentino certificado como libre de deforestación, producido por el frigorífico ArreBeef mediante el sistema VISEC.
La demostración, que combinó una exposición científica con una experiencia gastronómica, fue recibida con interés por compradores y cámaras del sector de Alemania, Holanda, España, Italia y Bélgica.

El Pabellón Argentine Beef, instalado por el IPCVA sobre una superficie de 850 m², reúne a 32 empresas exportadoras con stands individuales y un restaurante de 40 mesas donde se sirven cortes emblemáticos como el bife ancho y angosto a la parrilla.

El ambiente de negocios se mantiene positivo y con precios firmes, impulsado por la demanda sostenida de proteínas de origen sostenible en los mercados de la Unión Europea.

Sostenibilidad y estrategia institucional

La participación en ANUGA 2025 refuerza la estrategia del IPCVA de posicionar a la carne argentina como un producto premium, sustentable y científicamente validado en materia ambiental.
La articulación entre organismos públicos, el sector científico (CONICET) y las empresas exportadoras nucleadas en el Consorcio ABC constituye un paso clave para garantizar la continuidad del acceso al mercado europeo bajo las nuevas exigencias regulatorias.

La presentación técnica será replicada en los próximos días ante cámaras de importadores de distintos países de la UE, consolidando una agenda internacional que combina sostenibilidad, trazabilidad y competitividad exportadora.

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Las exportaciones de carne vacuna crecieron un 25,1% interanual en el primer trimestre del año

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Los envíos al exterior de carne continúan con buenos registros a nivel interanual pero exhibieron un retroceso mensual en marzo.

Las exportaciones de carne vacuna argentina totalizaron 163,9 mil toneladas en el primer trimestre del 2024, acumulando un crecimiento de 25,1% interanual, de acuerdo al informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (CICCRA).

De esta manera, en los primeros tres meses del actual calendario, se exportaron 32,9 mil toneladas más que en enero-marzo de 2023. Además, se incrementó la concentración de las exportaciones a mismo destino, ya que las ventas a China pasaron de representar 71,8% en el primer trimestre de 2023 a 74,4% en los primeros tres meses del corriente año.

La facturación por exportaciones de cortes congelados, frescos y carnes procesadas sumó 702,6 millones de dólares y fue 10,6% mayor a la generada en el primer trimestre del año pasado (+67,1 millones de dólares).

Al respecto, el análisis consideró que “este incremento se debió en su totalidad a la mayor cantidad exportada, que más que compensó la baja del precio promedio (+25,1% vs. -11,6% anual)”.

En lo que respecta al precio promedio, en el primer trimestre fue equivalente a 4.288 dólares por tonelada, ubicándose 11,6% por debajo del promedio correspondiente a enero-marzo de 2023. En este período la baja también se explicó fundamentalmente por el menor precio pagado por los compradores chinos (-16,5% anual).

En relación al comportamiento a nivel mensual y anual durante marzo, CICCRA reveló que la industria frigorífica exportó 54,5 mil toneladas de carne vacuna en el tercer mes del año, lo que representó una caída del 3,6% frente a la cantidad exportada en febrero y de esta forma interrumpió el proceso de recuperación gradual observado en los tres meses previos.

En tanto, en la comparación interanual las exportaciones de carne vacuna todavía resultaron 24,3% mayores, “donde 64,1% del crecimiento lo explicaron las mayores compras chinas y otro 15,4% lo explicaron en conjunto los crecientes envíos a EE.UU. y México”, detalló el reporte.

La facturación por exportaciones de carne vacuna fue equivalente a 232,3 millones de dólares en marzo del corriente año. Desde la cámara del sector indicaron que “en relación a febrero se observó una caída de 4,3%, explicada casi en su totalidad por la retracción de la cantidad exportada”. Mientras que precisaron que “al comparar con marzo de 2023 los ingresos mostraron una mejora de 2,1%, que se debió a la recuperación de las cantidades exportadas de carne vacuna, que más que compensó la disminución del precio promedio”.

El precio promedio por tonelada exportada fue de 4.264 dólares en marzo, lo que significó una caída interanual de 17,9% que “se explicó por una disminución casi generalizada de los valores pagados por los diferentes mercados externos”, según sostuvo el informe. En este sentido, en marzo pasado, los envíos a China se realizaron a un precio promedio de 3.227 dólares por tonelada, es decir 22,9% menor que un año atrás.

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