CARNE ARGENTINA

Invertir en vientres vuelve a ganar atractivo: la ganadería encuentra señales para una nueva etapa de expansión

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La ganadería argentina atraviesa un momento que podría marcar el inicio de una nueva fase de expansión. Aunque el costo de incorporar vientres aumentó significativamente durante el último año, los indicadores del mercado muestran que la inversión en reposición de hembras continúa siendo económicamente atractiva para los productores. Así lo señala un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identifica una combinación de expectativas positivas, retención de vientres e incentivos fiscales como factores capaces de impulsar una recomposición del rodeo nacional.

La reposición de hembras constituye una de las decisiones más estratégicas dentro del ciclo ganadero. Cada año, los productores reemplazan las vacas descartadas por nuevas vaquillonas para sostener el tamaño del rodeo, pero cuando las perspectivas económicas y productivas mejoran, esa reposición suele transformarse en expansión del stock, una señal que históricamente anticipa mayores niveles de producción de carne en los años siguientes.

La reposición de hembras es clave en el negocio ganadero. Todos los años, el productor tiende a reponer una cantidad de vientres jóvenes equivalente a los descartes realizados durante el mismo período, con el objetivo de mantener su stock.

Lo relevante, en este contexto, es detectar anticipadamente aquellos momentos en los que las condiciones climáticas, políticas o comerciales incentivan una mayor reposición o una expansión del stock de vientres.

Durante este año, desde los primeros meses, el mercado de reposición presentó un escenario de extrema firmeza. En este punto, una de las relaciones de valores más analizadas es la que surge de comparar el precio de una vaquillona preñada con el valor de descarte de una vaca que sale de producción, categoría conserva. Sin embargo, por la propia naturaleza del indicador, una relación de reposición elevada puede responder tanto a una mayor revalorización del vientre nuevo como a una pérdida relativa del valor del animal de refugo.

En este sentido, lo que se viene observando desde la primavera pasada es una importante apreciación de los vientres jóvenes, incluso en un escenario de muy buenos valores para la hacienda destinada a faena. Esta tendencia, que comenzó a evidenciarse hacia fines del año pasado, se consolidó durante el presente año con valores para las vaquillonas preñadas en torno a los $2,4 millones, como promedio general.

Medido contra una vaca de descarte, cuyo valor por kilo se ubica actualmente alrededor de los $2.000 — equivalente a aproximadamente $800 mil por cabeza—, estos valores arrojan una relación cercana a las tres vacas de descarte necesarias para adquirir una vaquillona de reposición. Este nivel, comparado con el promedio de los últimos 15 años, evidencia un incremento de la relación de reposición cercano al 20%.

En efecto, si analizamos la evolución de ambas series por separado, observamos que el valor actual de un vientre nuevo —medido en moneda constante— se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos 15 años. Por su parte, el valor actual de una vaca de descarte, aun mostrando una importante valorización respecto de su promedio histórico, se ubica aproximadamente un 40% por encima de dicho nivel.

En definitiva, estos datos muestran que el encarecimiento de la relación de compra o reposición de vientres responde principalmente a una mayor revalorización de la hacienda destinada a cría, impulsada por las buenas perspectivas que actualmente ofrece la actividad.

Es por ello que, en este contexto, el criador tiende a retener una mayor cantidad de terneras con el objetivo de asegurar su propia reposición.

Un indicador interesante surge al analizar, en primer lugar, la proporción de terneras que salen de los campos en relación con el stock inicial y, en segundo término, la participación de hembras respecto de machos que ingresan a los corrales de engorde, bajo la categoría terneros.

Considerando únicamente los primeros cinco meses del año —dado que durante junio las estadísticas de traslado de terneros y terneras se vieron afectadas por la campaña de vacunación—, se observa que, a nivel criador, solo un 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre habían salido de los campos. Este porcentaje representa aproximadamente la mitad de lo registrado habitualmente en años anteriores, cuando la salida se ubicaba entre el 29% y el 30%.

Por otra parte, la participación de hembras ingresadas a corrales de engorde se mantuvo por debajo del 40%, frente al 44% y 45% promedio observado en años anteriores.

Hacia adelante, la misma estacionalidad de salida de vacas podría contribuir a mejorar levemente esta relación, producto de la firmeza esperada para esta categoría, cuya oferta tiende a mostrar señales de escasez.

Por otra parte, este año se suma un incentivo adicional para la inversión en ganadería. A través del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) impulsado por el Gobierno, todo pequeño y mediano productor que decida adquirir genética registrada podría acceder a un beneficio fiscal que permitiría reducir, durante el primer año de compra, entre un 25% y un 35% del valor del bien, producto del sistema de amortización acelerada para el cálculo del Impuesto a las Ganancias, previsto por el régimen. A esto se suma la posibilidad de acceder a la devolución total del IVA crédito fiscal asociado a la compra, una vez cumplidos los plazos establecidos.

Sin duda, este mecanismo representa un incentivo adicional para la inversión en vientres con genética registrada, ya sean animales de pedigree o ejemplares identificados por sus respectivas asociaciones. Este escenario podría fortalecer aún más la demanda y, en consecuencia, sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en general.

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El peso de faena de la ganadería argentina alcanzó el mayor valor en 30 años

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 El peso promedio de faena de la ganadería registró en mayo un máximo en 30 años al alcanzar los 240 kilos.

En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, el peso promedio de la res se ubicó en 236 kg, lo que representa un aumento de 6 kg respecto al mismo periodo de 2025.

Al comparar específicamente el mes de mayo con el mismo mes del año anterior, el crecimiento fue de 8 kilogramos por res.

Las cifras fueron informadas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, en un comunicado. Según la dependencia a cargo de Sergio Iraeta, “el sector comenzó a capitalizar un escenario que permite una mayor inversión y planificación”.

La mejora en los indicadores responde a la relación entre el costo de la alimentación y el valor del kilogramo en pie, factor que generó incentivos para prolongar los ciclos de producción.

A esto se suma un alargamiento de la etapa de recría y una ocupación récord en los corrales de engorde, orientada a agregar más peso antes de la venta.

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La carne argentina exportó USD 425 millones en mayo y volvió a crecer de la mano de mejores precios

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Las exportaciones argentinas de carne bovina cerraron mayo con una señal clara: el negocio externo volvió a ganar volumen, pero sobre todo facturación. Según el informe mensual del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, los embarques de carne bovina refrigerada y congelada alcanzaron las 58,6 mil toneladas peso producto, por un valor de USD 425,1 millones.

El salto mensual fue fuerte. Frente a abril, los volúmenes exportados crecieron 23,3%, mientras que el ingreso de divisas avanzó 28,6%. La mejora también se observa en la comparación interanual: contra mayo de 2025, las toneladas exportadas subieron 7,5%, pero el valor obtenido aumentó 42,3%. La diferencia entre ambos porcentajes marca el dato económico más relevante del mes: la recuperación de precios internacionales.

En los primeros cinco meses de 2026, Argentina exportó 271,4 mil toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada, por USD 1.833,7 millones. En relación con igual período de 2025, el volumen creció 8%, mientras que la facturación se expandió 44,7%.

El precio promedio de exportación llegó en mayo a USD 7.251 por tonelada. Fue 4,3% superior al de abril y 32,4% más alto que el registro de mayo del año pasado, cuando se ubicaba en torno a USD 5.477 por tonelada. El informe recuerda que, tras el pico de USD 6.300 por tonelada de abril de 2022, los valores habían iniciado una pendiente descendente hasta tocar un piso cercano a USD 3.740 a mediados de 2024. Desde 2025 comenzó una recuperación sostenida que encontró en mayo de 2026 un nuevo máximo reciente, en torno a USD 7.250 por tonelada.

China sigue siendo el corazón del negocio exportador. En mayo absorbió 60,1% de los volúmenes exportados y en el acumulado de enero a mayo concentró 60,5% del total. En el mes se enviaron a ese destino 14,7 mil toneladas de carne con hueso y huesos bovinos producto de la despostada, por USD 43,4 millones, y 20,5 mil toneladas de carne bovina deshuesada, por USD 124,2 millones.

El precio de la carne sin hueso enviada a China también mostró una señal positiva: se ubicó alrededor de USD 6.060 por tonelada, por encima del máximo anterior de USD 5.900 registrado en mayo de 2022. Sin embargo, el informe advierte que, en los primeros cinco meses del año, los embarques argentinos de carne congelada deshuesada a China cayeron 7% interanual, mientras Brasil aumentó 23,6% y Australia 30,7% sus envíos al mismo mercado. Es decir: Argentina mejora precios, pero enfrenta competidores que ganan espacio en volumen.

La carne refrigerada tuvo un desempeño destacado. En mayo se exportaron 11,4 mil toneladas por USD 156,1 millones. El precio promedio de la carne refrigerada sin hueso fue cercano a USD 13.740 por tonelada. Los volúmenes crecieron 69,7% frente a abril y 14,8% contra mayo de 2025. En el acumulado del año, esta partida llegó a 46,3 mil toneladas y USD 612,8 millones, con un aumento interanual de 5,5% en volumen y 37,9% en facturación.

Los principales destinos para la carne refrigerada fueron Europa, con 5,4 mil toneladas y USD 82,4 millones; Israel, con 2,7 mil toneladas y USD 33,6 millones; y Chile, con 1,5 mil toneladas y USD 15,2 millones. Europa volvió a ganar peso por la ventana correspondiente al tercer trimestre de la cuota 481, mientras el contingente Hilton mostraba un nivel de ejecución cercano al 99% al cierre de mayo.

La carne congelada sin hueso fue la principal partida por volumen y valor. En mayo sumó 32,2 mil toneladas por USD 223,4 millones, con un precio promedio de USD 6.937 por tonelada. Los envíos crecieron 14% mensual y 4,6% interanual. Entre enero y mayo, esta categoría acumuló 154,5 mil toneladas y USD 1.026,9 millones, con subas de 9,7% en volumen y 46,3% en divisas.

En ese segmento, China encabezó los destinos con 20,5 mil toneladas y USD 124,2 millones. Estados Unidos quedó segundo, con 8,9 mil toneladas y USD 69 millones, seguido por Israel, con 1,4 mil toneladas y USD 17 millones.

La carne congelada con hueso y los huesos producto de la despostada totalizaron en mayo 15 mil toneladas por USD 45 millones. El precio unitario rondó los USD 3.000 por tonelada. Esta partida tuvo como destino casi exclusivo a China. En los primeros cinco meses del año acumuló 70,3 mil toneladas, 6% más que en igual período de 2025, y USD 191,4 millones, con una suba de 59,4% en valor.

El informe también incorpora el universo de menudencias y preparaciones bovinas. En mayo, esas exportaciones sumaron 8,8 mil toneladas por USD 23,5 millones. El precio medio se ubicó por encima de USD 2.670 por tonelada, con picos de USD 4.223 para lenguas bovinas. Entre enero y mayo, las ventas externas de menudencias y preparaciones llegaron a 43,5 mil toneladas por USD 111,7 millones.

Entre los datos destacados del mes aparece la recuperación de los embarques Kosher a Israel, tras el reinicio de la zafra a mediados de abril. En mayo se despacharon 2,7 mil toneladas de carne enfriada a USD 12.272 por tonelada y 1,4 mil toneladas de carne congelada a USD 11.974 por tonelada. Con 4,1 mil toneladas totales, Israel fue el cuarto destino más relevante del mes, detrás de China, Estados Unidos y Europa.

Estados Unidos se consolidó como segundo mercado en relevancia. En mayo recibió 9,9 mil toneladas entre carne enfriada y congelada, impulsado por la ampliación del contingente libre de aranceles. El precio promedio de los productos enfriados superó los USD 16.060 por tonelada y el de los congelados rondó los USD 7.800. Al 15 de junio, Argentina ya había completado el 60,2% de la cuota anual de 20 mil toneladas y el 98% de la cuota del segundo trimestre en el marco del Acuerdo Recíproco.

El dato menos favorable aparece en Chile. Las cargas de carne enfriada sin hueso retrocedieron con fuerza. En abril se habían despachado 1,3 mil toneladas, 26,8% menos que en marzo de 2026 y 29,1% por debajo de marzo de 2025. Aunque en mayo el volumen hacia Chile fue de 1,5 mil toneladas, el mercado muestra una dinámica más débil que la de otros destinos premium.

El balance de los últimos doce meses confirma la escala del negocio: entre junio de 2025 y mayo de 2026, Argentina exportó 733,9 mil toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada, por un valor cercano a USD 4.453 millones.

La foto de mayo combina tres elementos: más toneladas, mejores precios y alta dependencia de China. La mejora en la facturación le da oxígeno a la cadena frigorífica y refuerza el aporte de divisas del complejo cárnico. Pero también deja una advertencia: el crecimiento de Brasil y Australia en el mercado chino obliga a mirar no solo el precio, sino la capacidad argentina de sostener volumen, competitividad y acceso comercial en los destinos de mayor valor.

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Mundial 2026: el cargamento de carne que llevó la Selección argentina a Estados Unidos

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La Selección argentina llevó adelante una logística para asegurar el abastecimiento alimentario de los futbolistas durante la Copa del Mundo 2026. La delegación que comanda Lionel Scaloni arribó al Origin Hotel de Kansas City acompañada por un cargamento que supera los 500 kilos de carne vacuna nacional de la más alta calidad, destinados a cubrir los requerimientos nutricionales a lo largo de la estadía en Estados Unidos.

La iniciativa forma parte de una política interna del cuerpo médico y técnico que apunta a blindar la rutina de los deportistas. Al sostener la misma dieta y los productos que consumen habitualmente en sus clubes y hogares, las autoridades buscan neutralizar cualquier tipo de alteración estomacal o cambio metabólico imprevisto que pudiera repercutir de forma negativa en la respuesta física sobre el campo de juego.

El ingreso de la mercadería demandó extensas gestiones burocráticas y auditorías sanitarias previas para cumplir con las severas normativas de importación y control aduanero que imponen los organismos de frontera norteamericanos.

Para afrontar el certamen, los responsables de la cocina albiceleste seleccionaron una amplia variedad de piezas tradicionales. La nómina de cortes exportados exclusivamente para el consumo de la delegación incluye bife ancho, bife angosto, vacío, lomo, colita de cuadril, corazón de cuadril, entraña fina, matambre, peceto, roast beef, asado de tira, tapa de asado y osobuco.

El antecedente de Qatar: una cantidad récord

La costumbre de trasladar el menú autóctono tiene bases sólidas en los torneos anteriores de la “Scaloneta”. Durante el Mundial de Qatar 2022, el seleccionado argentino había llevado un total de 2.630 kilos de carne hacia Medio Oriente para abastecer a la comitiva durante todo el mes de competencia.

En aquella exitosa campaña en tierras árabes, el cargamento estuvo compuesto por variantes muy similares a las actuales —tales como vacío, lomo, entraña y asado de tira—, transformándose en una herramienta clave no solo para la nutrición formal, sino también para forjar el espíritu colectivo del grupo mediante los habituales asados que marcaron el camino hacia la tercera estrella.

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La carne argentina tendrá su semana en Estados Unidos para impulsar exportaciones

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El Gobierno nacional puso en marcha una ofensiva comercial para fortalecer las exportaciones de carne vacuna hacia Estados Unidos. La iniciativa, presentada en Casa Rosada y encabezada por Karina Milei junto a funcionarios económicos y representantes del sector privado, se concretará con la “Semana de la Carne Argentina”, una misión que se desarrollará entre el 27 de abril y el 1 de mayo en Filadelfia, Chicago y Los Ángeles.

El dato central que potencia la estrategia es la reciente habilitación de 80.000 toneladas adicionales al cupo de exportación hacia el mercado estadounidense, un movimiento que abre margen para incrementar la presencia argentina en uno de los destinos más exigentes y competitivos del mundo.

Promoción directa en el mercado más competitivo

La misión fue diseñada por la Secretaría General de la Presidencia junto con PromArgentina, en coordinación con la Cancillería, la Secretaría de Agricultura y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina.

El esquema implica un cambio operativo relevante: por primera vez, el organismo de promoción organizará una ronda de negocios en el exterior, llevando empresas exportadoras directamente a vincularse con compradores estratégicos.

Durante la semana se prevé: Rondas de negocios con importadores y distribuidores. Encuentros sectoriales con referentes de la industria cárnica estadounidense. Acciones de posicionamiento para reforzar la marca país

La delegación incluirá a frigoríficos y empresas clave del sector, como representantes de los grupos exportadores más relevantes, en un intento por consolidar relaciones comerciales en destino.

Más exportaciones y posicionamiento premium

El objetivo explícito de la iniciativa es doble. Por un lado, incrementar el volumen exportado aprovechando la ampliación del cupo; por otro, reforzar el posicionamiento de la carne argentina como producto premium.

Según lo informado, la estrategia apunta a consolidar la reputación internacional del producto en segmentos de alto valor agregado, donde la competencia global es más intensa pero también mayores los márgenes.

Desde el Gobierno, la política se inscribe en una lógica más amplia de inserción internacional, orientada a: Expandir mercados externos. Generar divisas vía exportaciones. Y fortalecer la presencia de productos agroindustriales argentinos

Articulación público-privada en un sector estratégico

El armado de la misión expone una convergencia clara entre el Gobierno y el núcleo exportador de la cadena cárnica.

Participaron del anuncio actores empresariales de peso, como frigoríficos y representantes del Consorcio ABC, lo que evidencia que la estrategia no es solo institucional, sino también sectorial.

En este esquema: El Gobierno busca mostrar capacidad de apertura de mercados. El sector privado apunta a capturar nuevas oportunidades comerciales. Los organismos de promoción ganan protagonismo como articuladores

La iniciativa también refleja una decisión política de priorizar sectores con capacidad exportadora inmediata, en un contexto donde la generación de divisas es central para la macroeconomía.

Más volumen exportable y competencia global

La ampliación del cupo en 80.000 toneladas constituye un factor concreto de impacto. En términos prácticos, habilita: Mayor volumen de exportaciones hacia EE.UU. Posibilidad de diversificar destinos dentro de ese mercado. Mejores condiciones para negociar precios en segmentos premium

Al mismo tiempo, el desafío radica en sostener competitividad frente a otros proveedores globales, en un mercado que combina exigencias sanitarias, estándares de calidad y fuerte competencia.

Oportunidades indirectas para el NEA

Aunque la misión se centra en exportadores de escala nacional, la expansión del mercado externo puede tener efectos indirectos en regiones productivas.

En provincias como Misiones, donde la ganadería tiene menor peso relativo frente a otras actividades, el impacto sería más indirecto, vinculado a: Dinámica general del sector cárnico. Precios internos condicionados por exportaciones. Posibles encadenamientos logísticos o comerciales

El alcance concreto dependerá de cómo evolucione la demanda externa y la distribución territorial de la producción.

Consolidación de mercados y variables externas

La “Semana de la Carne Argentina” se presenta como un primer paso dentro de una estrategia más amplia de inserción internacional.

Las variables a observar en el corto y mediano plazo incluyen: Nivel de acuerdos comerciales alcanzados durante la misión. Evolución del cupo exportador hacia EE.UU. Competitividad del producto argentino frente a otros mercados. Continuidad de políticas de promoción comercial

El resultado de esta iniciativa permitirá medir si la estrategia oficial logra traducirse en mayores exportaciones y consolidación en un mercado clave.

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