La cadena bovina comenzó 2026 con una señal de alerta estructural: menor producción, exportaciones sostenidas y un mercado interno cada vez más ajustado. El consumo per cápita perforó un piso histórico y volvió a niveles de 2005, en un contexto de oferta limitada y precios en alza.
El consumo de carne vacuna en Argentina descendió en enero de 2026 a 47,9 kilos per cápita/año, el registro más bajo de los últimos veinte años, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA). El indicador confirma una tendencia contractiva que combina restricciones de oferta, presión exportadora y deterioro del poder adquisitivo.
Menos producción, mismo ritmo exportador
La producción de carne vacuna alcanzó en enero 239 mil toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual del 10% (-26,6 mil toneladas), producto de un muy bajo nivel de faena.
En paralelo, las exportaciones se mantuvieron firmes. Los envíos al exterior rondaron las 57 mil toneladas res con hueso, prácticamente en línea con enero de 2025 (+1%), apenas 560 toneladas por encima del año anterior. La ecuación es clara: menor producción y exportaciones sostenidas implican menos carne disponible para el mercado interno.
El consumo aparente en el país retrocedió 13% interanual, ubicándose en 182,1 mil toneladas, es decir, 27,1 mil toneladas menos que en enero del año pasado.
El promedio móvil de los últimos doce meses consolidó la caída: 47,9 kilos por habitante al año, 0,5% por debajo del promedio registrado a enero de 2025.
Faena en mínimos históricos
El nivel de actividad frigorífica refleja el ajuste de oferta. La faena total de enero se ubicó en 1,014 millones de cabezas, con una baja del 16,1% respecto a diciembre (corrigiendo por días laborables) y una contracción interanual del 11,8% (-136.240 cabezas).
Desde CICCRA subrayan que la faena de enero de 2026 ocupó el puesto 36 entre los últimos 47 eneros, una señal contundente del ciclo contractivo.
El trasfondo es productivo y climático. La fuerte sequía entre 2021/22 y 2023/24, seguida por inundaciones en 2024 y 2025, provocó venta anticipada de hacienda, reducción de existencias y deterioro del índice de preñez. El resultado fue una menor zafra de terneros y una tendencia decreciente de la faena durante los últimos dos años, con veinte caídas interanuales consecutivas.
Precios que superan la inflación
La menor oferta coincidió con un escenario de aumentos por encima del índice general de precios. En enero, cuatro de los cinco cortes relevados por el INDEC superaron la inflación mensual (2,8%):
Asado: +5,6%
Cuadril: +3,3%
Nalga: +3,3%
Carne picada común: +3,1%
Paleta: +2,6%
El desfasaje entre precios y poder adquisitivo agrega presión sobre la demanda doméstica, que ya muestra signos de sustitución hacia proteínas alternativas.
El dato estructural: cambio en la matriz de consumo
Paradójicamente, el año 2025 había mostrado una recuperación en el consumo total de carnes. Según la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo per cápita total pasó de 112,16 kg en 2024 a 116,4 kg en 2025, un crecimiento interanual del 3,85%.
Sin embargo, el dinamismo no fue exclusivo de la carne vacuna:
Carne bovina: de 48,49 kg a 49,92 kg (+2,94%)
Carne porcina: de 17,42 kg a 18,89 kg (+8,44%)
Carne aviar: de 46,25 kg a 47,68 kg (+3,07%)
El crecimiento del cerdo y el pollo refleja una tendencia de mediano plazo: mayor diversificación proteica y pérdida gradual de centralidad de la carne bovina en la dieta argentina.
Un mercado tensionado
El inicio de 2026 encuentra a la cadena cárnica en una encrucijada: menor stock, faena contenida, exportaciones firmes y consumo doméstico debilitado. En un contexto internacional donde la oferta global es ajustada y los precios externos resultan atractivos, el desafío estratégico para el sector será equilibrar rentabilidad exportadora y abastecimiento interno, sin profundizar la pérdida histórica de consumo en el mercado local.
La cifra de 47,9 kilos no es solo un dato estadístico: es un síntoma de cambio estructural en la ganadería argentina y en el patrón de consumo de los hogares.
El consumo per cápita de carnes en Argentina registró un crecimiento durante 2025, impulsado principalmente por un fuerte aumento en la ingesta de carne porcina y aviar, que se consolidan como las grandes dinamizadoras del consumo total y reflejan un cambio estructural en los hábitos alimentarios de la población.
Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, elaborados por la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo total de carnes creció un 3,85% interanual, al pasar de 112,16 kilos per cápita en 2024 a 116,4 kilos en 2025, el nivel más alto de toda la serie 2020-2025.
Si bien el consumo aumentó en las tres principales categorías, el desempeño más destacado correspondió a la carne porcina y la carne aviar, que explican la mayor parte del crecimiento total.
En detalle, el consumo de carne porcina registró el mayor salto relativo, al pasar de 17,42 kilos por habitante en 2024 a 18,89 kilos en 2025, lo que representa un incremento del 8,44% interanual. En términos absolutos, el consumo de cerdo aumentó 1,47 kilos por persona, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años.
Por su parte, la carne aviar también mostró una evolución positiva, con un aumento de 46,25 a 47,68 kilos per cápita, equivalente a una suba del 3,07%, lo que implica un incremento de 1,42 kilos por habitante en un solo año.
En el caso de la carne bovina, el consumo pasó de 48,49 a 49,92 kilos per cápita, con una suba del 2,94%, mostrando una recuperación moderada en comparación con las otras proteínas animales.
En conjunto, los datos confirman una mayor diversificación de la ingesta de proteínas animales, con el cerdo y el pollo ganando protagonismo como alternativas más accesibles y competitivas, y consolidándose como los principales motores del crecimiento del consumo total de carnes en Argentina.
El Ministerio de Economía formalizó la creación de un programa de compensaciones destinado para los productores de porcinos por la suba de precios que impactó en los últimos meses en la soja, y que se trasladó a sus productos derivados, a través de la resolución 115/2023 publicada hoy en el Boletín Oficial.
Con una inversión de $ 1.200 millones, el Programa de Fortalecimiento Productivo Argentino destinado al sector porcino busca asistir a los productores de cerdos en la mitigación del incremento de los costos de alimentación de su sector productivo, mediante la asignación de un beneficio económico basado en la relación entre el consumo de soja para alimentación y el volumen de producción.
El beneficio había sido anunciado a mediados de enero por el ministro de Economía, Sergio Massa, junto con otros programas de compensaciones destinados a los productores de huevos y avícolas, este último oficializado la semana pasada.
El beneficio será financiado con los propios recursos incrementales de las retenciones de las dos ediciones del denominado “dólar soja”, a través del Fondo Incremento Exportador, creado tanto para asistir a personas en situación de vulnerabilidad como para estimular la producción y el desarrollo de las economías regionales y de pequeños y medianos productores.
La resolución destacó que en los últimos meses “se registró un incremento del precio de la soja y sus derivados, entre los que se encuentra el alimento balanceado, en el mercado local, que afectó el equilibrio económico financiero de los productores, en tanto tales insumos productivos son esenciales en la dieta de los porcinos”.
Se calcula que la incidencia de la alimentación en el costo de producción del cerdo oscila entre el 60% y el 70% por cabeza.
Para calcular el monto del beneficio de los productores solicitantes del nuevo programa, se tomará el promedio mensual de carne porcina faenada, desde el 1 de octubre de 2021 hasta el 30 de setiembre de 2022, a través de los registros del Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (Sigica) y el Sistema Integral de Faena (SIF) del Senasa.
Además, se tomará el promedio mensual de cabezas de lechones, cachorros y cachorras enviadas por el beneficiario a terceros con destino a invernada, que se expresará en kilogramos tomando como factor de conversión 30 kg por cabeza.
En función de ello se estimará la cantidad de soja o derivados que fue necesaria para cubrir la alimentación requerida de esa producción, tomando un factor de conversión formulado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTI) en el cual se multiplica el promedio mensual de producción con el Coeficiente Soja Insumo (SI) establecido en 1 kilo por cabeza faenada.
Una vez establecida la base de toneladas de soja o derivados computables, se determinará el beneficio a razón de $ 30.000 por tonelada.
Para solicitar la asistencia, los productores deberán estar inscriptos en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) del Senasa en las actividades Porcinos Criador Comercial, Porcinos Invernada o Porcinos Agricultura Familiar, y tener declarada su actividad como productor de porcinos ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Del mismo modo, deberán haber remitido porcinos a faena entre el 28 de noviembre y el 30 de diciembre pasados.
Cumplidos esos requisitos, los productores deberán ingresar al sitio web de la AFIP (www.afip.gob.ar) con clave fiscal, y luego al servicio “Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca – Autogestión SAGyP”.
Allí se les solicitará una casilla de e-mail e ingresar una Clave Bancaria Uniforme (CBU) donde se recibirá el beneficio en un único pago.
Una vez enviada su solicitud, la AFIP y el Senasa realizarán las comprobaciones de los datos y, posteriormente, la Secretaría de Agricultura aprobará la nómina de beneficiarios con sus compensaciones correspondientes.
Los productores tendrán 15 días hábiles, a contar desde hoy, para realizar sus presentaciones.
En el marco del Día Nacional de la Porcicultura, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, mantuvo un encuentro con representantes de la cadena de valor en el edificio de la cartera agropecuaria. Allí, expresó la necesidad de “potenciar el desarrollo del sector con una estrategia de largo plazo que converja en una ley”
En ese sentido, Julián Domínguez destacó que es “de suma importancia seguir trabajando en conjunto para incrementar la productividad de nuestro sector porcino”. “Estamos trabajando en el desarrollo de un plan estratégico para toda la cadena de producción, de construir los cimientos del sector en un proyecto de ley que se debata en el Congreso y genere una visión estratégica”, completó.
Tras el encuentro, el titular de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), Adolfo Franke, detalló: “Nos volveremos a reunir en los próximos días para avanzar desde una mesa de trabajo en las soluciones que precisa nuestro sector”.
En tanto, el presidente de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (UNICA), Gustavo Valsangiácomo, remarcó que “toda la cadena de valor aspira a producir más cerdos en la Argentina”.
Participaron, además, de la reunión Elizabeth Da Silva, Cámara de Pequeños y Medianos Productores de Porcinos de Argentina (CAPeMPPor); Gustavo Lazzari, Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (CAICHA); José Dodds, Federación Porcina Argentina, y Ornella Giacosa, Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA).
Estuvieron también el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Matías Lestani; el titular de la Unidad Gabinete de Asesores, Jorge Ruiz; y el subsecretario de Ganadería y Producción Animal, José María Romero.
Por Eugenia Galarza – Granja San Jorge, comenzó como un emprendimiento familiar con la cría de cerdos. Una apuesta a la producción local y el trabajo en la chacra, producir y dar valor. Gracias a la permanente capacitación e inversión en genética y el manejo de la piara hoy son referentes en la zona capital de Misiones.
Con objetivo comercial, este proyecto agropecuario, inició su actividad en 2008; y su objetivo principal es la producción de proteína animal, mediante la cría, engorde, faena y comercialización minorista.
El criadero está ubicado en el Paraje San Isidro, zona rural de Posadas. Hace diez años esta empresa se posicionó en el Mercado Concentrador de Posadas; llegando con la venta de cerdos a todo el público; y abasteciendo el mercado local.
En una entrevista con Economis, la dueña del criadero, Mariela Bernardy, cuenta que como productores se fueron capacitando en la actividad; principalmente vía internet y presencialmente en Córdoba (Marco Paz), Santa Fe (Amstrong) y Buenos Aires (Chacabuco). “Fuimos invirtiendo en mejorar las instalaciones, la genética y el manejo de la piara. A estos tres conceptos básicos en la cría de cerdos, hay que agregar el de la eficiencia para que el proyecto pueda ser sustentable económica y ecológicamente”, sostuvo.
En el establecimiento se contó en un primer momento con 30 madres, luego fueron creciendo hasta llegar a 140 madres. Todo en estos diez años. El establecimiento comenzó con diez madres y un padrillo de muy baja calidad genética e instalaciones precarias.
Fue así que después de 14 años en el rubro y luego de muchos errores cometidos, cuenta la emprendedora, lograron armar un equipo de trabajo integrado por miembros de la familia donde cada uno es responsable de un sector clave de esta actividad: Mariela es la encargada de atender al público, su marido es el encargado del sector productivo, el criadero propiamente dicho, y su hermano de la logística de los cerdos faenados.
Este es el verdadero secreto en el éxito de una empresa de estas características; la administración debe estar en manos de quienes tienen interés genuino en el éxito del emprendimiento, asegura. Al planificar la empresa optaron por hacerse cargo de todos los segmentos de la cadena productiva y de comercialización, evitando que intermediarios que no participan en los riesgos se lleven parte de la rentabilidad.
Las primeras inversiones las fueron realizando en instalaciones destinadas al criadero de cerdos: galpones con techos de zinc, pisos de cemento, agua de perforación, espacios para el ingreso de sol, comederos húmedos-secos, silos para almacenar maíz en grano y expeler de soja, fábrica de alimentos balanceados, grupo electrógeno trifásico, peladora de cerdos, calderas, etc.
En esta primera etapa fue fundamental la construcción del primer galpón de maternidad con sistema de fosa para el estiércol, pisos y divisorias de plástico, jaulas para las madres y refugios térmicos para los lechones recién nacidos, agua para la madre y sus crías, etc. Esto posibilitó mejorar los índices de nacidos vivos y el número de lechones destetados.
“La etapa más traumática en la producción de cerdos está en el parto y en los primeros cinco días de vida del lechón. Éste está en la panza de la madre a 34/36 grados durante 114 días y si el ambiente en el que nace está por debajo de los 25 grados tendrá poca supervivencia y si es menor de 20 grados casi ninguna posibilidad de vida. Por eso es clave invertir en instalaciones apropiadas. Que también hace a una mejor calidad de vida de las cerdas madres. Los que crían cerdos sin invertir en instalaciones, no tendrán posibilidad de éxito”, aseguró Bernardy.
A su vez explicó que el capón (fue castrado a los 5 días de vida) terminado con 110/120 kilos de engorde, primero fue un lechón y si este lechón no tiene las instalaciones adecuadas para su supervivencia, no llegará nunca a capón. (Es decir, el productor no obtendrá dinero por ese animal muerto y todo el gasto de alimento y manejo de la madre será tirado a la basura).
El valor de la genética
“El otro gran cambio de mentalidad que nos dio la experiencia de los errores cometidos, fue la incorporación a nuestro criadero de animales reproductores de alta calidad genética. Si el objetivo es producir carne magra, tierna y de buen aspecto, es preciso disponer de madres y machos de alto valor genético”, explicó. La genética, por supuesto, tiene un precio elevado.
“Es más barato comprar un reproductor común al vecino. Para engordar un animal con bajo valor genético serán necesarios de diez a doce meses para llegar a 100/110 kilos, y será una carne con mucho tocino, color más oscuro y menor terneza. En cambio un animal de buena genética necesitará la mitad de ese tiempo para llegar al mismo kilaje, con una carne magra, más sabrosa y tierna”, indicó.
“Hoy una cerda madre de genética de punta disponible en Argentina está en 350/400 dólares y un macho carnicero 3.500 dólares aproximadamente. El semen que usamos para inseminar a nuestras madres es de un macho que cuesta aproximadamente 5.200 dólares. Esta es la “revolución mental” que debe hacer el productor agropecuario misionero”, remarcó.
La Granja San Jorge tiene su plantel de madres de Chóice Genétic casi en su totalidad.
El Manejo de la producción y buenas prácticas es otro aspecto clave en la producción de cerdos. Es necesario un manejo racional y eficiente para obtener buenos resultados, comenzando con el registro de todos los eventos de los animales: anotar fecha de servicio, fecha probable parto, encierro en la paridera, fecha de parto, lechones nacidos vivos y muertos, muertos al quinto día, lechones destetados, plan sanitario para la madre y lechones, etc.
“Para poder registrar el operador necesariamente debe saber leer y escribir, además de estar dispuesto a trabajar en un criadero de cerdos. Y hoy es cada vez más difícil encontrar gente joven en el ámbito rural que sepa leer y escribir, dificultad que se agravará cuando entren al sistema laboral los alumnos de la cuarentena y de los paros docentes”, remarcó Bernardy. Luego destacó que en el criadero cuentan con el asesoramiento técnico del médico veterinario Sebastián Patiño, uno de los pocos veterinarios especializado en la cría de cerdos disponible en Misiones, cuya intervención les permite mejorar la performance productiva.
Bienestar animal
“Consideramos a nuestros animales los verdaderos baluartes de nuestra empresa. Sin ellos nuestro criadero no tendría razón de ser. En consecuencia, buscamos brindarles instalaciones adecuadas para que puedan desarrollar una verdadera vida de cerdos. Es decir que puedan comer, jugar, dormir, disputar juntos. No aislados toda la vida en una jaula de 70 cm por 2 metros, donde no puede darse vuelta ni caminar. Solo acostarse y pararse,” explicó.
Según afirmó la misma, en Granja San Jorge, los animales viven libres en espacios de 25 metros cuadrados, donde pueden compartir y socializar. Esto evita el estrés que produce efectos negativos en los animales. Allí se aseguran que nuestros animales dispongan de espacio suficiente para hacer vida social, disponer de agua potable y alimento de calidad, y sin violencia en el trato con las personas.
Cría faena y venta al público
“En Granja San Jorge hacemos toda la cadena productiva con el cerdo: cría, engorde y faena en nuestro criadero y sala de faena en San Isidro, y la venta al público en la carnicería que funciona en el mercado de Posadas. Esto les permite subsistir a pesar de la crisis económica que atraviesa la Argentina. El Gobierno de Misiones a través del mercado zonal, nos dio la gran oportunidad de disponer de un espacio para comercializar nuestros productos. Esto nos permitió reinvertir para crecer y poder ofrecer más de 100.000 kg de carne cerdo durante todo el año 2021 en ese lugar”, acotó.
Del productor al consumidor sin intermediario, estar en este mercado concentrador les permite contar con los servicios del Laboratorio de la Provincia de Misiones que semanalmente controla que la carne que se vende está libre de triquinosis. La cría, el abasto y la venta al público son actividades totalmente distintas entre sí y requiere disponer de personas con aptitudes y conocimientos muy diferentes. “En Granja San Jorge logramos coordinar las tres actividades con el objetivo de ofrecer carne de cerdo de CALIDAD”, destacó.
“Hoy estamos produciendo con 140 madres que nos permite engordar cerca de 2.000 capones por año. Queremos producir más carne de cerdo pero tenemos una limitación: no disponemos de energía para agrandar nuestra fábrica de alimentos, agrandar nuestra cámara frigorífica y las máquinas de nuestra sala de faena, que funcionan con motores trifásicos”, comentó.
”En el consumo de carne de cerdo en Argentina y Misiones no hay techo”, puntualizó. “Todos los años tiene un crecimiento. Hoy estamos en 20 kg por persona/año”. En los últimos dos años por primera vez en la historia la suma de las carnes de pollo y cerdo superó el consumo de carne vacuna.
Argentina debe solucionar la disponibilidad de maíz y expeller de soja que se usan para elaborar alimentos para animales. Ambos están atados al precio del dólar. Una tonelada de maíz ronda los $40.000 y de expeller de soja $60.000. El precio de los núcleos minerales están directamente cotizados en dólares.
Hoy el sector porcino en la Argentina esta afectado por la importación de cerdo que está ocurriendo. En febrero de este año se importaron 3800 toneladas de carne porcina, cada vez va creciendo más; y esto afecta a la producción local.
“En Argentina es muy difícil producir, tenemos constantes cambios en las condiciones productivas, estamos todo el tiempo atados a las subas a las bajas, al precio de los comodities (maíz)”, puntualizó la entrevistada.
En Argentina la producción de cerdos está dada por los pequeños y medianos productores, no por las grandes granjas, es decir, el grueso esta en las pequeños y medianos criaderos.
Bernardy argumenta que el argentino hoy, se está volcando al cerdo un poco por el aumento en la carne vacuna, pero además, por el consumo de precio per cápita en este país, producto también de los cambios de habito en la gente, no solamente de la carne vacuna.
Destacó que la carne de cerdo ofrece cortes muy magros y saludables, aparte la genética con la que se trabaja hoy no es la misma que hace treinta años.
Bernardy sostiene que si bien el proceso del cerdo es mas corto del de la carne vacuna, es más intensivo. El precio de la carne de cerdo aumentó de diciembre hasta la fecha un 25% aproximadamente, hoy hay una diferencia de precios con la carne vacuna por la cual el consumidor, opta por el cerdo Esa es una ventaja hoy se invita a la gente a que pruebe otros cortes de carne de cerdo, con recetas y formas distintas de cocinar.
Desde granja San Jorge expresan que la demanda de carne de cerdo es alta , ya que la gente se esta volcando a consumir esto. “Ahora llegamos a abastecer toda la demanda que tenemos en el mercado concentrador”.
Daños por sequía, incendios y medio ambiente
Los últimos incendios que sufrimos en la zona hicieron que la mayoría de la sociedad tomara conciencia de la necesidad del cuidado del medio ambiente.
En la cría de cerdo en confinamiento se dispone de mucho efluente que necesariamente debe ser tratado para que no dañe el medio ambiente. “En este criadero, utilizamos los efluentes de cerdos luego de tratados para abonar pasturas naturales e implantadas que serán consumidas por un plantel de búfalas y muy pronto de ovejas”, dijo Bernardy.
La productora dijo que una empresa agropecuaria debe servir para mejorar la calidad de vida de sus dueños y sus hijos. En tanto, reveló que lo peor que le puede pasar a una sociedad es que, personas de las zonas rurales emigren a las ciudades. No serán felices ni útiles. En cambio en la chacra estarán cómodos y generarán riqueza con su trabajo agrícola. Para eso es necesario que el productor sea comprendido y sostenido por los gobiernos. Sin limosnas. Con capacitación, orientación y créditos. En función de los ciclos agropecuarios.
Agregó también que, el productor debería tener un ahorro para soportar crisis económicas. Pero ahorrar en pesos hoy es perder plata por la inflación.