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Macri, en cumbre del Mercosur: destacó avances con la UE y pidió elecciones en Venezuela

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El presidente Mauricio Macri destacó en Brasilia los “grandes esfuerzos por profundizar y dar pasos concretos en proyectos de integración”, al participar de la 51 cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y países asociados, y remarcó el “enorme valor del trabajo en equipo”, entre los países miembros.

En ese marco, el primer mandatario aseguró que “la negociación con la Unión Europea es particularmente relevante” y que lo “alegra” que haya coincidencia en ese punto porque, un acuerdo contribuirá a “la creación de empleo en nuestros países”.

En otro orden de temas, Macri dijo que bajo la presidencia argentina el G20 buscará “ser la expresión de una región y no solo de un país”, y reiteró que le darán una “visión desde el Sur” a ese foro.

El primer mandatario también se refirió a la situación política que atraviesa Venezuela, e instó a “que se conforme un calendario electoral”.

No quería dejar de enviar un mensaje de solidaridad y acompañamiento al pueblo venezolano“, sostuvo el mandatario.

En el mismo sentido, Mauricio Macri remarcó que, “desde el Mercosur, hacemos un llamado a respetar los derechos humanos y la libertad de los presos políticos“.

Además, se expidió por la “pronta adopción de un calendario electoral que sea capaz de garantizar un proceso abierto y transparente” en Venezuela, liderada por Nicolás Maduro.

El martes último, el presidente de ese país había acusado a Macri de haber cometido “un crimen” contra el pueblo argentino, a raíz de la sanción de la reforma previsional.

Las deliberaciones se llevan a cabo en el Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería de ese país, con la apertura de la sesión plenaria de la cumbre.

Macri participará de la reunión junto a los presidentes de Brasil, Michel Temer; de Paraguay, Horacio Cartes, y de Uruguay, Tabaré Vázquez.

Asimismo, concurrieron los presidentes Evo Morales, de Bolivia, que está en proceso de adhesión como miembro pleno del bloque regional, y David Granger, de Guyana, estado asociado al Mercosur.

También están presentes delegaciones de Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Surinam, que también son estados asociados, y de Egipto, en calidad de país invitado a la cumbre.

Al término de la sesión se realizará la foto oficial en los jardines del palacio y el presidente Temer ofrecerá un almuerzo en honor de los Jefes de Estado y titulares de las delegaciones visitantes.

Concluida esa actividad el Presidente emprenderá el vuelo de regreso al país

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Paraguay, prohibido perder

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“Desde el sábado estará prohibida la venta de cerveza”, leo en un diario de Asunción. Me río, por supuesto; que se prohíba la cerveza solo puede ser un chiste, en un país donde el fin de semana de cada elección se compra y vende cédulas al mejor postor, una especie de postal costumbrista del folclore político paraguayo; aun habiendo pruebas documentadas, jamás nadie tuvo problemas con la Justicia a este respecto. Casos recientes y sonados involucran incluso a un senador, el colorado Silvio “Beto” Ovelar, escrachado en un video disponible en Youtube, negociando a manos sueltas. Hay muchos otros casos, es el “delito electoral más común”, dice el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), y lo más común es que quede impune.

Faltan menos de tres días para las primarias paraguayas, en que sobresalen las internas de los principales partidos tradicionales del país, colorados y liberales, en ese orden. En el 99 % de los casos, durante los casi 30 años de la transición política que siguió a la dictadura, de las internas coloradas resultaba el siguiente Presidente de la República. La sensación, y la medición de fuerzas, sugieren que el país está otra vez en un momento así.

Nadie podría juramentar la transparencia del sistema electoral en Paraguay. El fraude es algo común, Stroessner ganaba las elecciones por el 99,9%, y el primero en ruborizarse era inmediatamente detenido. Hoy, el proceso no ofrece demasiadas garantías; no desde lo tecnológico, lo logístico, pero sí desde lo burocrático, lo político. Nunca nadie fue preso por fraude electoral. Tampoco el todopoderoso senador colorado Juan Carlos Galaverna, popularmente conocido como “Kalé”, que en 2009 confesó haber sido el arquitecto del fraude en aquella interna partidaria donde resultó electo Juan Carlos Wasmosy. El fraude siempre había sido una “leyenda”, pero Kalé le dio cuerpo y alma. Y quedó como un héroe, como después del famoso video porno. Y maneja los hilos. Y todavía le quedan algunas marionetas.

Mario Abdo Benítez, Jr., el hijo del siniestro secretario privado de Stroessner, podría ganar el domingo. “Marito”, como se lo conoce, no es el arquetípico stronista de la Caperucita Roja, aunque sobren los memes; es una especie de #ChicagoBoy que no tiene ni idea, solo la carita y el truculento abolengo partidario paterno; digno heredero de la oligarquía colorada, que viene siendo desplazada desde la época de Nicanor Duarte Frutos, un don nadie con ideas “progresistas” que llega a Presidente y se engolosina, y quiere más y pierde, para beneplácito de la teleplatea. Y ahora, por Horacio Cartes, que promovió la reforma del Estatuto del Partido Colorado para poder postularse. Los compró a todos. No hay nadie en Paraguay que no lo repita como un cuento.

Marito, es uno de quienes podrían ser los próximos presidentes paraguayos. El otro es Santiago Peña, Santi, delfín de Cartes, su marioneta dicen los partidarios de Kalé. Marito, dice que gana por goleada. Santi, dice que el que golea es él. Y el encuestador más mesurado, habla de empate, y una pelea voto a voto de final abierto.
Es el escenario más sensato, habida cuenta de la maquinaria que ambos han desplazado. Los datos hablan de menos del 2% de diferencia, lo demás es prédica en el desierto. Los 200.000 que promete el cartista Pedro Alliana, y los miles que descuenta Marito a su favor. Ninguno existe todavía, pero existirá el domingo a esta hora.

Una victoria de Santiago Peña no sería muy diferente de una de Mario Abdo Junior. Son las caras de una misma moneda, neoliberalismo puro y duro, aplicado a bastonazos si es necesario; solo que Marito, por su cuna de rancio colorado, será indudablemente más social que Santi, un divertido tecnócrata de Yale, Harvard o alguno de esos emporios del conocimiento a los que no llegás sin palanca o influencias. La diferencia entre ambos podría estribar en algún subsidio o bono solidario, pero nada más; nada estructural que cambie una matriz de desigualdad que los volvió ricos a ellos.

Por el lado de la oposición, reunida en Ganar, la coalición de entusiasta nombre que reúne al izquierdista Frente Guasu y el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), viejos aliados, y enemigos vueltos a aliarse, el entusiasmo siempre se vive entretelones; a veces, casi siempre, se pierde, y otras veces se gana, pero es como si se hubiera perdido.

La izquierda nominó al Vicepresidente en la chapa que los liberales se juegan el domingo. Gane quien gane entre ellos, no cambia mucho nada. Es muy probable que esa alianza se rompa, como se rompieron otras; como se rompió la última entre esos mismos actores. “Quien traicionó una vez, traiciona mil veces”, ¿lo dijo alguien? Lenin, seguramente.

Y entre los liberales, el odio es a muerte; incluso más que entre los colorados, donde hay rivalidad más que odio. Y también, la elección está para cualquiera, entre el presidente del partido, Efraín Alegre, y Carlos Mateo Balmelli, un técnico de buena reputación y gris paso por la administración pública durante el gobierno de Fernando Lugo.

No hay nada nuevo bajo el sol. Nada que puede llegar a desbordar el entusiasmo, casi tanto como allá, o como en el resto de América Latina, donde los pueblos se juegan la supervivencia, no ya la conquista de derechos.

Nadie parece creer en la victoria en Ganar. Solo el Vice propuesto por el luguismo, el periodista Leo Rubín. Es el único que cada vez que puede repite su incitación a la victoria, que a esta altura parece ya un spot de la Rock & Pop, la emisora de su propiedad.

En la semana de la recta final de las elecciones del próximo domingo, donde hay más de 3 millones de personas habilitadas para sufragar, se viralizaron imágenes del violento desalojo de una comunidad indígena que reclama territorios ancestrales, y una serie de audios que son la irrefutable prueba del tráfico de influencias en la Justicia del senador colorado cartista, Oscar González Daher, a través del Consejo de la Magistratura, que es el órgano encargado de elegir jueces y fiscales.

Las grabaciones son groseras. “En un país normal, alguien debería ir preso”, diría alguien. Pero el peso específico de algunos personajes de Schoenstatt, un movimiento ecuménico de bastante prédica entre el empresariado cristiano más inescrupuloso, pone un manto de duda sobre las posibilidades de investigar y hacer justicia.

Nadie va a ir preso. El domingo va a ganar alguien en las internas coloradas, que son las internas que al mundo de las finanzas le interesan. E independientemente de quien resulte ganador en los guarismos, no habrá abrazo republicano que Cartes no pueda comprar, que como la compra de cédulas es toda una institución.

Nadie podría probar la vinculación de Cartes con alguna organización delictiva o un delito trasnacional. Ni siquiera con los episodios en sus propiedades, o la friolera de camiones con contrabando de cigarrillos de su tabacalera hallados en estos días de casualidad, porque estaban buscando otra cosa.

Cartes no tiene buena reputación, sino todo lo contrario. Él lo sabe. Y quizás por eso sobreactúa cuando solo tiene que actuar, y trastorna hasta la mejor noticia, que en su gobierno no abundan.

Cartes, es capaz de malograr la más inocente de las ideas, como el arbolito de lapacho que plantó en los jardines del Vaticano, en Roma, por ejemplo. Las fotos recorren hasta hoy las redes sociales; las fotos muestran a un Cartes con la cara con que sale siempre que aparece en un evento social, abonando tierra sobre un inocente arbolito llegado del fin del mundo. Detrás, el canciller Eladio Loizaga, un hombre de la vieja guardia anticomunista, señalado en el marco del Plan Cóndor que persiguió y mató a la oposición política en todo el continente en los ´70, sonríe como si con un árbol pudiera taparse el bosque, su tenebroso bosque, y los bosques que ahora mismo el gobierno de Horacio Cartes está entregando a la voracidad de sojeros y ganaderos extranjeros, con un ritmo inédito en la historia del país: 300.000 hectáreas al año.

Cartes modificó por decreto la ley de bosques para permitir el desmonte de bosque nativo a gran escala, liberando espacio para la agricultura extensiva y la ganadería, incluso benefició una de sus propiedades; “su famoso “usen y abusen”, le recordó un político de la oposición, aludiendo a un recordado blooper de Cartes, donde dijo que “Paraguay tiene que ser como una mujer bonita y fácil” para los inversores extranjeros.

Millones de hectáreas de frugal mata atlántica se perdieron en las últimas décadas en la Región Oriental del país, para ser reemplazadas por un interminable mar de soja transgénica, con toda su batería de veneno, asolando comunidades, expulsando pueblos enteros, matando. De las 27 millones de hectáreas que alguna vez hubo en el Chaco paraguayo, hoy solo queda la mitad, quizás un poco menos. El Chaco sigue siendo una región con leyes propias, otro país, librado al arbitrio de feudos de políticos y colonos extranjeros, la mayoría menonitas, todos señalados por la reducción a la servidumbre de los pueblos indígenas nativos hasta la actualidad.

El arbolito de lapacho del Vaticano sobrevivirá, seguramente, aliado a la tenaz persistencia de los curas por la inercia. En Paraguay, su “tierra sin mal”, el futuro asegura una incesante lucha de pueblos indígenas, comunidades rurales, campesinas y urbanas, por una relación de mayor convivencia y justicia con la tierra, el territorio y sus recursos.

 

 

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Por qué 2018 será un año decisivo para Paraguay

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La economía paraguaya continúa mostrando una solidez notable. En una reciente visita a Asunción organizada para dialogar sobre la evolución económica, nos encontramos con una pequeña economía abierta que es vibrante a pesar de choques externos profundos. Aunque los dos socios comerciales más grandes de la región —Argentina y Brasil— sufrieron recesiones y los precios de las materias primas cayeron, el crecimiento de Paraguay conservó la resiliencia en 2015 y 2016. Es interesante observar que la economía paraguaya no se movió en sincronía con la de su vecino más grande gracias a políticas de apoyo adecuadas, una base económica más diversificada y a choques favorables de la oferta.

Ahora, en el contexto de una incipiente recuperación regional, Paraguay avanzará aún más. Es probable que nuestros pronósticos de crecimiento se revisen al alza (en alrededor de ¼ de un punto) y superen ligeramente 4% tanto en 2017 como en 2018 gracias al vigor inesperado de la demanda interna. Esta será una oportunidad para atacar muchas de las dificultades estructurales más profundas que le han impedido al país acelerar la convergencia en términos del ingreso con sus pares de la región.

El año próximo también será importante en vista de las elecciones nacionales programadas para el mes de abril. Uno de los retos más importantes para el nuevo gobierno será trabajar en prioridades de política clave para conseguir preservar la envidiable estabilidad económica y abordar con más ahínco los obstáculos estructurales —como la infraestructura y la educación— a fin de promover la prosperidad y la igualdad.

¿Cuál es la hoja de ruta hacia esos objetivos y cuáles son las prioridades en materia de políticas? Aquí las examinamos más de cerca.

Doble ancla

El factor más decisivo para el éxito de Paraguay ha sido la firme trayectoria de estabilidad económica, respaldada por dos anclas principales. Primero, desde su adopción en 2011, el régimen de metas de inflación ha servido de buena guía a la política monetaria y ha permitido contener la inflación. De hecho, hace poco el Banco Central del Paraguay redujo la meta de inflación a 4% y las expectativas del mercado se han ajustado rápidamente en torno al objetivo de la institución. Gracias a esa credibilidad, el banco central pudo respaldar el crecimiento, bajando las tasas de interés desde abril de 2015 tras fuertes choques externos tales como la caída de los precios de la soja y la debilidad del crecimiento en los socios comerciales. Ahora que la expansión está cobrando ímpetu, el crédito se está recuperando y el nivel general de inflación es más elevado, corresponde retirar poco a poco el estímulo monetario para preservar la credibilidad del banco central.

La segunda guía fundamental es la Ley de Responsabilidad Fiscal, que sirve de ancla a la política fiscal. En vigencia desde 2015, la ley impone un tope de 1,5% del PIB al déficit presupuestario, que el gobierno parece estar encaminado a cumplir nuevamente en 2017. Al mismo tiempo, los presupuestos también han restringido el aumento del gasto primario corriente (es decir, el gasto que no incluye ni los pagos de intereses ni la inversión) por debajo del tope que fija la regla fiscal (4% en términos reales). En consecuencia, la composición del gasto público se ha orientado correctamente hacia una mayor inversión en los últimos años, tras muchos años durante los cuales sectores de vital importancia, como la infraestructura, recibieron fondos insuficientes. Estas inversiones deberían tener efectos beneficiosos para el crecimiento económico en los próximos años.Conservar la disciplina fiscal

Sin embargo, mantener la disciplina dentro del marco de la ley fiscal no ha sido una tarea exenta de dificultades. Las decisiones en torno a las prioridades del gasto público y los aumentos de la deuda pública suelen dar lugar a desacuerdos. Por ejemplo, las deficiencias del proceso presupuestario se pusieron especialmente de manifiesto el año pasado, cuando las tensiones entre los distintos poderes del estado culminaron en el veto presidencial del presupuesto de 2017.

Este año, el ciclo electoral y los cambios institucionales recientes relacionados con la fijación del salario mínimo han intensificado las presiones de gasto en las negociaciones sobre el presupuesto de 2018. Las propuestas encaminadas a aumentar significativamente el gasto corriente (incluido el salarial) podrían violar el tope que le impone al déficit la regla fiscal y podrían afectar la reorientación necesaria hacia una mayor inversión pública, que si se ha registrado en los últimos años. Además, un aumento del déficit el año próximo probablemente implicaría un estímulo fiscal poco deseable durante una fase de aceleración del crecimiento. Por esa razón, ceñirse a la regla fiscal y mantener las tendencias presupuestarias serían dos decisiones decisivas para mantener un buen desempeño macroeconómico.

Retos fiscales a más largo plazo

Pasado 2018, los retos consistirán en afianzar el marco fiscal y las instituciones de Paraguay y en generar más ingresos tributarios. Para ello será necesario mejorar la planificación y el control del presupuesto, así como replantearse algunos aspectos del diseño de la regla fiscal. Aunque Paraguay tiene un bajo nivel de deuda pública en comparación con otros países de la región, otro de los retos es convencer a un público receloso de que el país puede endeudarse sin riesgo e invertir con eficacia. Como se señaló en otros blogs, Paraguay va a la zaga de sus pares en términos de eficiencia y solidez de la inversión pública, selección y administración de proyectos, y procesos de asociaciones público-privadas, que pueden contribuir a mejorar la rentabilidad de la inversión.

En cuanto a la tributación, la movilización de mayores ingresos será importante para atender las necesidades de gasto prioritarias del país, preservando a la vez la solidez fiscal y el bajo nivel de deuda. El sistema tributario de Paraguay se caracteriza por bajas tasas impositivas y el uso intensivo de impuestos indirectos como impuestos sobre el valor agregado, con ingresos escasos provenientes de impuestos sobre la renta personal. Las tasas de los impuestos sobre el valor agregado y sobre la renta de las personas físicas y jurídicas se fijaron en un 10% uniforme en la última gran reforma tributaria, que ocurrió hace casi 15 años. Parece haber llegado la hora de plantearse una reforma tributaria que amplíe la base y mantenga tasas competitivas, entre otras cosas reduciendo desgravaciones y exenciones mucho más generosas que las de los pares de la región. Eso ayudaría en temas como la progresividad tributaria y la desigualdad del ingreso.

Estimular el crecimiento futuro

En lo que respecta a las reformas estructurales, un elemento central de la hoja de ruta es la promoción de las reformas plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo para 2014–30. En vista del ciclo electoral, este año los esfuerzos se han centrado en las prioridades en marcha —sobre todo, la infraestructura—, y no en iniciativas nuevas. Cuando el nuevo gobierno asuma el poder el año entrante, será crucial reavivar el ímpetu de reforma en sectores como la salud y la educación. Hace poco, Paraguay se sumó al Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE, lo cual nos permitirá tener una idea más clara de los retos en este ámbito cuando se publiquen las conclusiones del informe el año próximo.

Por último, otro sector crítico es la reforma de las pensiones, ya que el sistema actual, fragmentado y subfinanciado, no canaliza suficientes ahorros nacionales hacia la inversión productiva. La reforma legislativa de las pensiones mejoraría la supervisión, pero sigue siendo una tarea inconclusa, y convendría que el próximo gobierno no la postergara.

En un contexto marcado por la aceleración económica y el ciclo electoral, no cabe duda de que 2018 se perfila como un año decisivo para Paraguay.

 
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Paraguay, llora el teléfono

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Horacio Cartes no emboca una. Es paradójico en un hombre venido del mundo del fútbol. Pero la estrategia comunicacional de su gobierno no consigue la empatía del público, en especial cuando es el propio #Cartes el protagonista del mensaje. El video de una llamada del Presidente paraguayo a una mujer beneficiaria del barrio que se construye en homenaje al Papa Francisco, desató toda suerte de críticas, primero en las redes sociales, luego en la prensa, y una batería de memes disparados en múltiples direcciones.

 “Curiosa similitud de video de Cartes con Macri”, “Redes explotan tras nuevo video de Cartes”, titularon los principales diarios de Asunción, ABC Color y Última Hora.

Diversos medios se hicieron eco de la similitud del spot cartista con otros de su par argentino, Mauricio Macri. Incluso desde la oposición a Cartes en el Partido Colorado se editó una compilación donde la conversación es prácticamente la misma, hay similares palabras, similares temas; la referencia culinaria, con su correspondiente promesa de degustación, y la frase: “me tocaste el corazón”, que pretende llevar la emoción a su pico más alto. Es indudable que se trata de una copia, aunque tampoco la estructura narrativa del material parece ser obra de autor.

Que tanto Macri como Cartes cuenten entre sus asesores a Durán Barba y la Inteligencia israelí, podría ayudar a explicar que repitan el mismo libreto, con diferentes cadencias y recursos histriónicos, y con la misma sobreactuación y falta de empatía, en los clips de video tanto como en la vida real.

Desde el interior del Partido Colorado, donde Cartes libra una interna feroz que incluso puede perder, las críticas más fuertes por su spot telefónico provinieron del Movimiento Progresista Colorado, del ex presidente Nicanor Duarte Frutos, que lo acusó de “teatralizar la pobreza”. Duarte Frutos es el más firme competidor de Cartes para encabezar la lista colorada al Senado. El hecho que Cartes haya salido esta semana a disparar con munición gruesa contra él, podría interpretarse como la confirmación que algo no está bien con el cartismo de cara a los comicios partidarios de diciembre, y que las encuestas que hablan de esto están en lo cierto.

Y sí, es cierto, el video de Cartes, por lo menos, banaliza la pobreza; pone, además, la respuesta del Estado a la altura de gestos dadivosos atribuibles a liderazgos particulares, más que a políticas públicas diseñadas para resolver problemas estructurales que son la matriz de la desigualdad en el país.

Su aparición, incluso, oportunamente después del #Teletón2017, la cruzada solidaria continental que en Paraguay es una especie de tradición anual, que también se vale de lacrimógenos recursos destinados a estimular la emoción, y que este año también terminó hundida en el llanto, sin poder, por primera vez en una década, alcanzar la meta propuesta.

Las lágrimas no son lo único que tienen en común el Teletón y Cartes. Ambos cargan con las sospechas, cada vez más insistentes, de manejar una enorme máquina de lavado de dinero. Pero, ese es otro tema.

En su spot, Cartes hace llorar a una mujer que quizás haya sido contratada para la ocasión, y hasta vote por él, pero que indudablemente es una de las miles de mujeres empobrecidas por políticas coloradas de toda la vida. “Siempre soñé con esto, yo nunca pude comprarme para mi casita”, dice ella misma en el spot.

La propia Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), del Gobierno, reconoce un déficit habitacional de 1.100.000 viviendas, de las cuales entre 40 y 45% corresponden a ciudades del Gran Asunción, es decir a los municipios del conurbano que rodea a la capital, atravesados también por pobreza endémica y donde la demanda no satisfecha sería de 500.000 viviendas.

Dentro de este escenario desolador, las 1000 viviendas del barrio San Francisco, adonde se va a mudar la señora del spot de Cartes, es lo que se dice comúnmente “una curita para la hemorragia”.

 

 

 

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Paraguay, vencedores vencidos

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Un vistazo en Google pinta el panorama inconfundible de la típica “guerra de encuestas”, donde cada uno se arroga la victoria en sondeos que parecen hechos a la medida del cliente por encuestadoras que, en el pasado, o han perdido por goleada, o han resultado públicamente señaladas por la venta de humo de campaña. Los diarios Hoy y La Nación, propiedad del Grupo Cartes (conglomerado de empresas del Presidente paraguayo), le asignan entre 8 y 10 puntos de ventaja al delfín del jefe de Estado, su ex ministro de Hacienda, un joven egresado de Harvard, consultor del Fondo Monetario Internacional, Santiago Peña, sobre su principal rival, otro joven “maravilla”, Mario Abdo Benítez Jr., hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, su mano derecha durante casi 35 años, lo que lo convierte en el heredero dilecto de la “tierna podredumbre”, como se llamaba a los hijos de los jerarcas del régimen. Marito, tal su nombre de “guerra”, también sostiene que gana, y por 20 puntos.

Que los medios de Cartes, posicionen como favorito a Peña no es para sorprenderse. Tampoco, que ABC Color ponga arriba a Marito. No se trata, solamente, de una “guerra de encuestas”; tampoco, una “guerra de medios” para ver quien se lleva la primicia; es una guerra, cada vez más sin cuartel, por el control de sectores concentrados de la economía sobre los que Cartes ha ido avanzando desde que asumió la Presidencia en 2013, que involucra obras públicas, telecomunicaciones, negocios inmobiliarios, en sociedad incluso con capitales trasnacionales, sin contar el contrabando de cigarrillos a medio mundo que puso a Cartes en la mira de poderosas tabacaleras brasileñas y norteamericanas, que ven minarse el mercado de productos ilegales. Lo paradójico de esta historia, es que el anterior propietario del diario La Nación y su holding de medios, Osvaldo Domínguez Dibb, era también dirigente deportivo y tabacalero sindicado incontables veces por introducir cigarrillos falsificados a Brasil.

Cartes, encabeza la lista de Senadores de su movimiento, Honor Colorado (HC, las iniciales de su nombre), con que llegó al poder en unas elecciones signadas por el recuerdo fresco de la tragedia de Curuguaty, el golpe, y la consecuente caída anunciada de un proceso político que se había propuesto refundar la República, pero que apenas había podido conseguir tímidas conquistas en materia social y política; conquistas que significaron un enorme desgaste para el gobierno de Fernando Lugo, operando siempre en un escenario adverso, conspiraticio, y con operadores proclives, también, a cierta desinteligencia en la relación con esa mayoría entusiasta de sus políticas de salud y asistencia, que no estuvieron en la calle aquel día, pero que hasta hoy recuerdan como si hubiera sido un sueño la época en que pudieron ir a los hospitales y no tuvieron que pagar nada.

Es, prácticamente, un hecho que Cartes será electo Senador. Que pueda jurar, ya es otro tema, que seguramente él sabrá zanjar, después, con alguna oferta que nadie podrá rechazar. En la “guerra de encuestas”, compite con un adversario de temer, el ex presidente Nicanor Duarte Frutos, envalentado ahora con una especie de revival progresista, quizás producto de la remake de la Alianza Patriótica que puso a Lugo en el gobierno en 2008, y que ahora vuelve a encontrar a izquierdistas y liberales, unidos contra su colosal adversario de toda la vida, el Partido Colorado.

En la interna colorada, Nicanor levanta todas las banderas de la izquierda: impuesto a la soja y al tabaco, a las grandes riquezas, mayor inversión social, especialmente en áreas como la salud y la educación; soberanía energética, atención del problema campesino, etc. Cabe preguntarse qué hará pasadas las internas de diciembre, en que su partido llevará como mascarón de proa la misma receta oligárquica de siempre. 

Duarte Frutos, puede llegar a ganarle la interna a Cartes, de ser ciertas las encuestas que también parecen haber sido hechas para él. Según la consultora Cies-Joint venture con Ibope,  Duarte Frutos deja en tercer lugar a Cartes. En segundo lugar aparece el disidente Luis Castiglioni, y en cuarto lugar el vicepresidente Juan Afara. La suma de los tres equivale al 71 por ciento del voto antioficialista.

Cartes, por supuesto, maneja otros números. Según el presidente del Partido Colorado, el diputado nacional Pedro Alliana, Cartes será electo como el Senador más votado de la historia política del país, una frase que también suele repetir Peña; un chiste a la luz del descontento social, cada vez más evidente; pero que en el frío mundo de los sondeos, lo pone a varias cabezas de Nicanor, Castiglioni, y un rezagado Afara, que lo más probable es que se gane un discreto retiro en su feudo itapuense, en el sur del país.

Cartes, puede resultar elegido. Pero, su juramento como Senador dependerá de la composición de fuerzas que resulte en el Senado. Una situación similar vivió Duarte Frutos en 2008, cuya elección fue convalidada por la Justicia, pero nunca pudo asumir su banca porque sus pares se lo impidieron. La Constitución paraguaya de 1992, asigna a los ex presidentes el cargo de senadores vitalicios, un puesto ornamental sin peso político real, pero a partir de la elección de Nicanor, y la posterior elección de Fernando Lugo, que ocupa ahora la Presidencia del Senado, las puertas se abrieron, y Cartes ve llegada también su hora.

El cartismo, se juega la consolidación de un modelo corporativo que conjuga gobierno, partido y grupo de empresas, muy similar al de “gobierno, partido y fuerzas armadas”, la famosa “unidad granítica” de Stroessner, ambos con su consiguiente cuota de represión y criminalización de la lucha social, por lo que es visto, por la mayoría de los observadores políticos como una especie de neo-stronismo, que se complementa con el crecimiento que ha tenido el sector partidario de Abdo Benítez, heredero del stronismo puro. Dos caras de una moneda, que lanzada al aire puede decidir los próximos cinco años en el destino de un país enamorado del infortunio, como escribió Augusto Roa Bastos, a menos que la estrella del hartazgo vuelva a brillar, y pateé de nuevo el tablero de la historia.

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