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Yerba: Playadito consolida su liderazgo y la desregulación acelera la concentración del mercado

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En el segundo año pleno de desregulación, el mercado argentino de la yerba mate dejó atrás cualquier ilusión de competencia equilibrada y avanzó hacia un modelo de concentración acelerada, donde unos pocos jugadores de gran escala capturan una porción creciente de un mercado que, al mismo tiempo, se está achicando.

Los datos oficiales de salida de molino entre enero y noviembre de 2025 muestran que el consumo interno anualizado ronda los 266 millones de kilos, lejos del récord de 285,3 millones de kilos de 2023. En ese contexto de demanda débil, la pelea ya no pasa por crecer, sino por quién sobrevive y quién queda fuera del juego.

Y es allí donde se produce el hecho más relevante del nuevo ciclo: Playadito, de la Cooperativa Liebig, dejó de ser una sorpresa y se convirtió en el nuevo eje del mercado. En once meses, la marca correntina despachó 52,3 millones de kilos, superando con claridad a Las Marías, que alcanzó 45,3 millones con su portafolio de Taragüi, Unión, La Merced, Mañanita y otras marcas. La diferencia, de más de 7 millones de kilos, equivale al tamaño completo de una empresa mediana y marca un quiebre histórico en una industria dominada durante décadas por el holding correntino.

Playadito logró aprovechar como nadie el nuevo régimen sin regulaciones, apoyada en tres ventajas estructurales: abastecimiento propio de hoja verde, espalda financiera y una política agresiva de precios y presencia en góndola. Así, por primera vez, el centro de gravedad del negocio yerbatero dejó de estar en una empresa privada y pasó a una cooperativa que opera, en los hechos, como una multinacional.

Las Marías, por su parte, sigue siendo un gigante -con más del 30 por ciento del mercado-, pero ya no es el líder indiscutido que fue durante décadas. La desregulación rompió un equilibrio histórico y abrió una nueva fase de competencia asimétrica.

Detrás de los dos colosos aparece un segundo anillo de empresas sólidas de este lado del Chimiray y donde se concentra la producción yerbatera. Santa Ana (CBSe) se consolidó como tercer jugador nacional con 22,9 millones de kilos, seguida por La Cachuera (Amanda) con 18,4 millones, Cordeiro (Verdeflor) con 14,3 millones y Hreñuk (Rosamonte) con 13,1 millones. Las misioneras son marcas fuertes y en volumen venden más que las correntinas, pese al liderazgo individual.

La evolución del ranking en los últimos años confirma que lo ocurrido en 2024 y 2025 no fue un accidente, sino el desenlace de un proceso que venía gestándose desde antes de la desregulación. En 2019, el mercado estaba claramente dominado por Las Marías, con Taragüi como marca líder indiscutida, mientras Playadito ocupaba una segunda línea, fuerte pero todavía subordinada. Rosamonte, Amanda, Cruz de Malta y Nobleza Gaucha conformaban el núcleo estable del “top five”, con cooperativas misioneras como Piporé, Aguantadora y Andresito disputando posiciones intermedias. 

Para 2023, último año pleno con regulación del INYM, ese equilibrio ya había empezado a resquebrajarse: Playadito había reducido sensiblemente la brecha con Las Marías, CBSe se consolidaba como una marca de fuerte crecimiento en nichos urbanos, mientras Rosamonte y Amanda mantenían volumen pero perdían participación relativa. El quiebre definitivo llegó en 2024, cuando Playadito le arrebató por primera vez el liderazgo a Las Marías, en un mercado que ya mostraba caída del consumo y mayor presión de precios. Al mismo tiempo, varias marcas misioneras -como Andresito, Piporé y Aguantadora– comenzaron a sentir con más fuerza el impacto de la guerra comercial y la pérdida de márgenes. Los datos de 2025 terminaron de sellar el cambio de era: Playadito amplió la distancia, Las Marías resignó centralidad, CBSe se afirmó como tercer jugador nacional y el resto del sistema quedó cada vez más fragmentado, con un pelotón de marcas medianas que pelea por sostener volumen en un mercado crecientemente concentrado.

Ranking yerbatero 2025 – Top 18
Mercado interno · salida de molino · Ene–Nov 2025
#152,3 M kg
Coop. Col. Liebig
Playadito
#245,3 M kg
Las Marías
Taragüi · Unión
#322,9 M kg
Santa Ana
CBSe
#418,4 M kg
La Cachuera
Amanda
#514,3 M kg
Cordeiro y Cía.
Verdeflor
#613,1 M kg
Hreñuk
Rosamonte
#710,2 M kg
Yerbatera Misiones
#88,5 M kg
Montecarlo
Aguantadora
#98,3 M kg
J. Llorente
La Tranquera
#106,2 M kg
Santo Pipó
Piporé
#116,0 M kg
Andresito
#125,9 M kg
Cachay
#135,3 M kg
Gerula
Romance
#144,4 M kg
Navar
#154,2 M kg
La Hoja
#163,9 M kg
Imhof
#173,4 M kg
Bonafé
#183,2 M kg
La Cumbrecita

El ranking de ventas por kilo refleja con crudeza esta nueva jerarquía. Playadito encabeza el mercado con 26,3 millones de kilos -la mitad del total-, seguido por Las Marías con 13,4 millones, y muy por detrás, La Cachuera, con 7,1 millones, Rosamonte, con 5,9 millones y Santa Ana con 5,2 millones

El resto del sistema está en un umbral que en el nuevo mercado desregulado marca la frontera entre competir y sobrevivir.

La mitad baja del ranking es donde se siente con mayor crudeza el impacto del nuevo modelo. Empresas que hasta hace pocos años se movían con comodidad en volúmenes de dos dígitos hoy operan con cifras que apenas alcanzan para sostener estructura, logística y financiamiento. Piporé mantiene casi el mismo volumen que en 2024, con 6,1 millones de kilos en total, mientras que Montecarlo supera los 8 millones de 2023 y hasta noviembre había alcanzado los 8,5 millones de kilos. La cooperativa Andresito, que llegó a 7,5 millones en 2023, ahora está apenas por encima de los seis millones. 

La Tranquera, Cachay, Gerula, Navar, Imhof, Bonafé o La Cumbrecita se reparten una porción cada vez menor del negocio, presionadas por costos crecientes y por la ofensiva comercial de los líderes.

La competencia que explica este reordenamiento no es solo industrial, sino también comercial y geográfica. La guerra de precios impulsada desde Corrientes, con Playadito y Las Marías empujando valores de góndola cada vez más agresivos para ganar volumen, desató una feroz batalla en todo el país. 

Frente a ese escenario, varias marcas de Misiones optaron por sostener precios para no destruir márgenes ni comprometer su estructura, aun a costa de resignar participación de mercado. En el nuevo capitalismo yerbatero, no todos pueden -ni quieren- competir en una carrera hacia abajo.

En paralelo al reordenamiento del mercado interno, la yerba mate vive un boom exportador sin precedentes. Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones totalizaron 48,6 millones de kilos, lo que representa un crecimiento interanual del 31,7% frente al mismo período de 2024, cuando se habían exportado 36,9 millones de kilos, y marca un récord histórico para el sector. Más aún, ese volumen ya supera en un 10,5% todo lo exportado durante los doce meses de 2024, que habían sumado 43,8 millones de kilos. En un mercado interno que se contrae, el frente externo se convirtió así en una de las principales válvulas de escape para la industria, reforzando la ventaja competitiva de los grandes jugadores que cuentan con logística, certificaciones y estructura comercial para colocar volumen en el exterior.

La crisis del sector también tiene un rostro concreto. La cesación de pagos de la Cooperativa Andresito, una de las principales compradoras de hoja verde de Misiones y marca histórica del mercado interno, expuso de manera brutal los límites del modelo desregulado: sin precios de referencia ni financiamiento, incluso actores relevantes pueden quedar atrapados en una espiral de iliquidez que termina golpeando directamente a los productores.

El resultado del segundo año pleno de desregulación es inequívoco. Playadito y Las Marías concentran más del 40 por ciento del mercado, y los cinco principales jugadores explican cerca de dos tercios de todas las ventas. Cada punto que ganan los grandes equivale a varios que pierden los medianos y chicos. El mercado no desapareció, pero se volvió más duro, más concentrado y más exigente. La yerba mate entró así en una fase de capitalismo sin red, donde la marca, la escala y la caja pesan más que la tradición o el origen. Y en ese nuevo mapa, la disputa ya no es por crecer, sino por no quedar afuera.

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El boom de la Yerba Mate saborizada: cómo las empresas cordobesas lideran el camino

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A pesar de que la producción de yerba mate es un orgullo de Misiones y Corrientes, la innovación en el mundo del mate tiene un fuerte vínculo con la provincia de Córdoba. Hace 45 años, en la provincia mediterránea nacieron las yerbas compuestas, que combinan yerba mate con hierbas como menta, peperina, y cedrón, con un 40% establecido en el Código Alimentario.

Posteriormente, también en Córdoba, se lanzó la primera yerba saborizada, que incorpora esencias naturales o sintéticas, ofreciendo sabores que van desde los cítricos hasta los más exóticos, como frutos del bosque.

Hoy en día, estas categorías de yerbas compuestas y saborizadas representan entre el 20% y el 25% del mercado total de yerba mate en Argentina, que moverá entre 52 y 70 millones de kilos este año. Además, estas yerbas desempeñan un papel crucial en la atracción de nuevos consumidores, especialmente entre las generaciones más jóvenes, tanto en Argentina como en otros países.

A pesar de la creciente competencia en este nicho, el liderazgo en yerbas compuestas y saborizadas sigue en manos cordobesas. CBSé, la yerbatera nacida en San Francisco en la década de 1970, que fue pionera en la creación de esta categoría, afirma poseer más del 50% de este mercado. Verdeflor, la marca del grupo cordobés Cordeiro, ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años y controla más del 20% del mercado.

Cachamai, perteneciente al grupo Wherthein, es la primera marca destacada sin vínculos directos con Córdoba. Gracias a su estrategia dinámica de innovación y lanzamientos, asegura tener más del 15% de la categoría.

Otras marcas cordobesas, como La Cumbrecita y Mate Amos, también compiten por el resto del mercado. Mate Amos, la línea de yerbas con distintos blends lanzada por Cura Té Alma, la marca de té de exportación de Belén Avico, también está haciendo incursiones en este segmento premium.

Ernesto Cordeiro, gerente general y socio del Grupo Cordeiro, propietario de Verdeflor, atribuye el protagonismo cordobés en este mercado a la costumbre local de tomar mate con yuyos, que son hierbas aromáticas como peperina y boldo. Esta tradición, junto con la proximidad de la producción de estas hierbas en Traslasierra, influyó en el desarrollo de yerbas compuestas en Córdoba.

Florentino Orquera, fundador de CBSé, lanzó las yerbas compuestas y saborizadas en San Francisco en 1978, registrándolas en el Código Alimentario Argentino. Desde entonces, CBSé ha sido pionera en la comercialización de estos productos en todo el país y ha sido un motor clave de la industria yerbatera argentina.

Las marcas cordobesas han sabido mantener su liderazgo en el mercado de yerbas compuestas y saborizadas al ofrecer productos innovadores y de alta calidad que continúan atrayendo a los consumidores, incluso a las generaciones más jóvenes. La versatilidad de esta categoría, que permite la creación de nuevos sabores y efectos saludables a partir de ingredientes naturales, la convierte en un laboratorio de innovación para toda la industria de la yerba mate.

Federico Germino, CEO de la división de Alimentos y Bebidas del Grupo Werthein, que opera las marcas Cachamai y Cachamate, destaca que el segmento de saborizadas ha experimentado un crecimiento constante, centrándose en sabores naturales y saludables, lo que ha permitido seguir atrayendo a los consumidores.

La demanda de nuevos productos y sabores, así como la tendencia hacia yerbas más suaves y equilibradas, ha llevado a la creación de una variedad de opciones que continúan impulsando el mercado de yerbas compuestas y saborizadas.

Exportaciones: el mate, de moda en el mundo

La altísima penetración de la yerba mate en el país la expone, claro, a las fluctuaciones generales del consumo.

Sin embargo, en el primer semestre de este año, la producción general en paquetes trepó a 138,7 millones de kilos para el mercado interno, “la mayor cantidad de la historia”, destacó Juan Szychowski, presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM); el ente público-privado que regula y promueve a la industria. Y agregó que ese volumen equivale a $ 320 mil millones.

Si se considera que las compuestas y saborizadas, son 20%/25% de ese mercado, su categoría movió al menos $ 62 mil millones de enero a junio en el país, sin considerar el negocio de exportación.

“Las exportaciones anuales rondan los 40 millones de kilos; pero de esos, 30 son materia prima y 10 producto elaborado. Nosotros apostamos a crecer en este segmento de mayor valor agregado: este año vamos a exportar 1,5 millón de kilos a una gran cantidad de países, incluyendo muchos europeos y Estados Unidos. En 2015 eran menos de 200 mil kilos”, destaca Sol Orquera.

Chile es el mercado más consolidado en la región. Pero hoy el mundo ofrece una enorme oportunidad para la industria argentina, dado que crece el interés global por el mate debido a sus propiedades saludables y su consumo de parte de celebrities planetarias: desde Lionel Messi hasta James Hetfield (líder de Metallica), pasando por Barack Obama; sólo por citar algunas. Las compuestas y saborizadas, con sus sabores más “amables” y universales, tiene alto potencial para esa conquista.

“En volumen, Verdeflor es la yerba mate compuesta más exportada. Este año enviaremos 700 toneladas a países de todo el continente, Europa y Nueva Zelanda. Trabajamos en profundizar nuestro foco exportador en Europa y en Estados Unidos”, insiste Ernesto Cordeiro.

Cachamai también sale al mundo: “El departamento de Comercio Exterior se creó en 2019. Hoy exportamos alrededor del 5% la producción total y la proyección de crecimiento es exponencial para los próximos tres años. Nos estamos enfocando en Chile, Estados Unidos, México y Europa”, cierra Germino.

Fuente La Voz

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El caso Cbsé: cómo la marca cordobesa se diferenció en el masivo negocio de la yerba

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“Desde chica, en mi casa estuvo siempre presente lo sensorial y lo olfativo, la yerba y las hierbas”, cuenta a iProfesional la licenciada en Publicidad Sol Orquera, CEO de Cbsé, mientras recuerda su infancia y la época en la que su padre, Florentino, daba los primeros pasos con el negocio familiar, que nació cuatro años antes que ella, en 1978, en la localidad cordobesa de San Francisco, con el deseo de ofrecer un producto que estuviera presente diariamente en todos los hogares.

Y es que, en una empresa familiar, el negocio es parte de la vida cotidiana de la casa y de sus habitantes. “Muchas veces, las vacaciones eran cerca de los proveedores o algún fin de semana íbamos a visitar a alguno para probar nuevas hierbas que iban a formar parte de distintos blends”, recuerda de su infancia.

Otra de las memorias de su niñez es que las pruebas de esas mezclas de hierbas y yerba primero se hacían siempre en su hogar. Su padre les daba de probar distinto tecitos. Sin darse cuenta, por esos años, Sol comenzaba su camino en la empresa, como algo natural y familiar.

“Mis padres venían de hogares humildes y estaban en busca de un negocio. Un día, observando a los vecinos del lugar donde vivíamos en San Francisco, Córdoba, que tomaban yerbas con hierbas, pensó que eso era lo que podía vender y empezó a hacer las pruebas con ellos hasta que dio con la mezcla perfecta”, relata.  

Así comenzó a fabricar el blend serrano, que fue la primera de las 18 variedades que hoy tiene Cbsé y es sigue siendo la emblemática de la firma.  Florentino preparaba su blend y lo iba envasando manualmente con la marca Cbsé.

Tiempo después, empezaron a hacer venta a almacenes locales, hasta que en un momento, recibió un primer gran pedido de Ciudad de Córdoba. Era un fuerte desafío y Florentino tuvo que juntar a toda la familia y a los vecinos para que lo ayudaran. En un tambor de lavarropas hizo la mezcla y todos envasaron el producto.

Florentino vio crecer el negocio año a año y se fue verticalizando. Con el tiempo, comenzaron a producir su propia yerba y, también, a cultivar hierbas ellos mismos, pero en 2013, él falleció. Su partida dejó muy conmocionados a sus dos hijos (Sol y Juan Lorenzo), que formaban parte de la empresa hacía unos años, pero que se vieron ante el desafío de tomar las riendas.

“Tuvimos que hacer frente a la partida de un ser querido y a un líder a la vez. En ese momento, lo primero que hicimos con mi hermano fue preguntarnos si era nuestro sueño seguir con la empresa o no y ambos decidimos que sí”, recuerda Sol de ese momento en el que, con 29 años, tuvo que hacerse cargo de Cbsé. Ellos dos, junto a su madre, conformaron un triunvirato que hoy dirige la empresa.

Fue duro el comienzo de la nueva etapa, pero la joven empresaria celebra el hecho de que su padre los había dejado preparados para seguir adelante. “Siempre nos había dado espacio y, aunque nos sorprendió su partida, él nos decía que uno tenía que tener pasión por lo que hace y disfrutarlo. Y así lo hicimos”, cuenta.

Para Sol el desafío fue doble porque, por un lado, estaba esperando a su primer hijo por esos días y, en segundo lugar, tenía que ponerse al frente de una empresa en un rubro que, habitualmente, es muy manejado por hombres. “Pero mi papá siempre nos abrió espacios y era común que me preguntara qué me parecía tal o cual cosa, incluso de chica y frente a los proveedores. Todo eso, me hizo tener mucha confianza en mí misma e ir ocupando mi lugar”, asegura.

Una de las claves para seguir adelante fue que Florentino tenía muchos planes para el futuro de la empresa. Entonces, en un primer momento, para continuar con el negocio, tomaron en cuenta los las ideas y lineamientos de su predecesor, que sirvieron como guía, y en base a ellos siguieron con el desarrollo de la firma. Y los resultados han sido muy positivos:

  • Hoy, venden 24 millones de kilos de mezclas de yerba y hierbas al año, que se comercializan a un precio promedio de $200 los 0,5Kg.
  • Emplean a 236 personas y tienen una planta procesadora y envasadora en Santa Fe, una de estacionamiento y molienda y varios secaderos de yerba en Misiones, plantaciones de hierbas en San Juan y Córdoba, un centro de distribución en Pacheco, Provincia de Buenos Aires y las oficinas están en Ciudad de Buenos Aires.
  • Los tres canales de comercialización (distribuidores, mayoristas y supermercados) se reparten las ventas en forma pareja, un 30% cada uno.
  • Alrededor de un 70% de lo que se vende es en paquetes de medio kilo y un 30%, de kilo.
  • Tienen 18 variedades de sabores de yerbas, de las cuales la que más venden es la serrana, la pionera que hizo su padre por primera vez y que representa un 25% del total de ventas.
  • Están presentes en siete países, los componentes, en su gran mayoría, son nacionales y, en el último año, las ventas al exterior han crecido un 54%, impulsadas por la participación activa que han tenido en ferias internacionales.
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