CEMENTO

La construcción arrancó 2026 sin impulso: leve mejora interanual y estancamiento mensual

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La actividad de la construcción abrió 2026 con una mejora estadística modesta, pero sin un verdadero despegue. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró en enero una suba interanual de apenas 1,2%, mientras que en la medición desestacionalizada no registró variación frente a diciembre. En otras palabras: el sector dejó de caer con fuerza, pero todavía no consigue tomar velocidad.

El dato central del informe del INDEC es precisamente esa combinación de señales: una mejora contra un enero de 2025 todavía débil, pero un desempeño mensual que revela estancamiento. La serie tendencia-ciclo, que permite observar mejor la dirección de fondo, avanzó 0,8% respecto del mes anterior, lo que sugiere una recuperación lenta, todavía frágil y muy heterogénea entre rubros.

La foto del sector muestra, además, una construcción partida. Algunos insumos vinculados a terminaciones, sanitarios, yeso, pinturas y hormigón exhibieron subas relevantes, mientras que varios materiales más ligados al “corazón” de la obra tradicional siguieron en terreno negativo. El consumo aparente del rubro “resto”, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano para construcción, trepó 60,5% interanual; el hormigón elaborado subió 16,9%; los artículos sanitarios de cerámica, 15,8%; las placas de yeso, 11,7%; y las pinturas para construcción, 10,5%. Pero al mismo tiempo cayeron las cales (-15,0%), los ladrillos huecos (-14,9%), los mosaicos graníticos y calcáreos (-13,3%), el hierro redondo y aceros para la construcción (-10,0%), los pisos y revestimientos cerámicos (-9,6%), el yeso (-9,3%), el cemento portland (-5,3%) y el asfalto (-4,1%).

Ese mapa de insumos permite una lectura más profunda que el número general. El leve avance del ISAC no expresa una recuperación homogénea, sino más bien una recomposición desigual, donde algunos segmentos vinculados a terminaciones, remodelaciones o nichos específicos muestran más movimiento que los materiales que suelen acompañar un ciclo expansivo más robusto y extendido. La caída del cemento, del hierro, del ladrillo y del asfalto sugiere que todavía no hay una reactivación plena ni en la obra privada tradicional ni en la obra pública de mayor escala.

También el empleo aporta una señal de moderación, no de auge. En diciembre de 2025, último dato disponible para este indicador, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada llegaron a 380.880, con una suba interanual de 3,3%. Sin embargo, en el acumulado de todo 2025 todavía se verificó una baja de 0,3% respecto de 2024. Es decir, hubo una mejora hacia el final del año, pero todavía insuficiente para compensar plenamente el deterioro previo.

En paralelo, los permisos de edificación mostraron una dinámica algo más sólida. La superficie autorizada para construir en 246 municipios alcanzó en diciembre de 2025 un total de 1.445.113 metros cuadrados, con una suba interanual de 7,7%. En el acumulado de los doce meses del año pasado, el crecimiento fue de 6,2%. Este dato sugiere que existe una expectativa de inversión privada más activa que la que reflejan algunos insumos duros del sector, aunque todavía resta ver si esos permisos efectivamente se traducen en obras ejecutadas a mayor ritmo durante los próximos meses.

La encuesta cualitativa del propio INDEC confirma ese clima de cautela. Entre las empresas orientadas principalmente a obra privada, el 67,7% cree que la actividad no cambiará entre febrero y abril, el 16,7% espera una mejora y el 15,6% prevé una caída. Entre las firmas ligadas a la obra pública, el 63,4% también espera estabilidad, el 19,5% anticipa suba y el 17,1% baja. El dato político y económico es claro: predomina la idea de amesetamiento, no de boom.

Cuando las empresas explican por qué podría mejorar el sector, aparecen factores que exceden al propio negocio constructor. En obra privada, las razones principales son el crecimiento de la actividad económica y la estabilidad de precios. En obra pública, pesan más los nuevos planes de obras y también la estabilidad de precios. Del otro lado, entre quienes anticipan caídas, aparecen una vez más la debilidad de la economía, los altos costos de construcción y, en el segmento público, los atrasos en la cadena de pagos.

Ese punto es especialmente relevante: aun con una inflación desacelerándose, el costo de construir sigue siendo un problema central para el sector. De hecho, cuando el INDEC pregunta qué políticas incentivarían la actividad, las empresas priorizan alivio en cargas fiscales, estabilidad de precios y crédito para la construcción. Es un diagnóstico que revela que la construcción todavía opera bajo márgenes estrechos, financiamiento limitado y una demanda que no termina de consolidarse.

Otro dato de interés es que las necesidades de crédito no aparecen disparadas, pero tampoco resueltas. Entre las firmas privadas, el 44,5% cree que no variarán en los próximos meses y un 33,3% directamente dice no tomar crédito. En obra pública, el 48,6% tampoco espera cambios, pero un 26,3% cree que sus necesidades crediticias aumentarán. La financiación, además, se canaliza mayoritariamente vía bancos privados nacionales, proveedores y bancos públicos.

En síntesis, el informe deja una conclusión nítida: la construcción comenzó 2026 con mejores números que un año atrás, pero todavía sin fuerza suficiente para hablar de una recuperación sólida. El sector muestra rebote estadístico, cierta mejora en empleo y permisos, y expectativas mayormente estables; pero la persistencia de caídas en insumos clave, el estancamiento mensual del ISAC y la cautela empresaria marcan que la salida sigue siendo parcial, lenta y selectiva.

Para un diario económico, el dato más importante quizás no sea el 1,2% de suba interanual, sino la calidad de esa mejora: una recuperación sin tracción pareja, con obra privada y pública todavía condicionadas por costos, financiamiento y nivel de actividad general. La construcción dejó atrás lo peor, pero todavía no encontró un motor claro de expansión.

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Combustibles subieron más del 41% en 2025 y cerraron el año con el mayor ajuste mensual

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La nafta y el gasoil acumularon incrementos superiores al 40% en 2025 y registraron en diciembre su mayor ajuste mensual, por encima del 7%, impulsados principalmente por la devaluación del peso y el encarecimiento de costos clave. El impacto se extendió al transporte de cargas y a insumos estratégicos como el cemento, según el último Reporte Mensual de Precios de la Fundación Colsecor, elaborado en 30 localidades de siete provincias y comparado con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

El cierre de 2025 confirmó que los combustibles volvieron a ser uno de los principales vectores de presión sobre los costos de la economía real. En un contexto de depreciación cambiaria del 40,6% y una inflación anual del 31,5%, la nafta y el gasoil registraron aumentos acumulados superiores al 41%, alineándose más con la evolución del dólar que con el índice general de precios. El fenómeno tuvo un correlato directo en el transporte de cargas, que cerró el año con un alza del 37%, y en la construcción, donde el cemento mostró subas relevantes, aunque con precios todavía más bajos en el interior que en la Capital.

Nafta y gasoil: diciembre concentró el mayor ajuste del año

El relevamiento de la Fundación Colsecor, realizado entre el 1 y el 7 de diciembre en 30 localidades del interior y en CABA, mostró que el último mes del año concentró el mayor aumento mensual de los combustibles en todo 2025.

En el caso de la nafta, el precio promedio por litro alcanzó los $1.668 en las localidades del interior y $1.611 en CABA, lo que implicó una brecha del 3,5%. En términos mensuales, los incrementos fueron del 7,4% en las localidades y del 7,6% en la Ciudad Autónoma, los más altos del año. En el acumulado anual, la suba llegó al 41,8% en el interior y al 45,4% en CABA, con una variación interanual idéntica.

Al analizar estos datos, el economista Gerardo Sánchez, asesor de la Fundación Colsecor, explicó que “el año cierra con el mayor aumento intermensual tanto en las localidades como en CABA”, y destacó que “el precio evolucionó en paralelo al precio del dólar, que acumuló un 41,8% en el año”. Según el especialista, el hecho de que la nafta haya aumentado más en la Capital que en el interior permitió que “la brecha de precios se achicara incluso a mínimos históricos”, cuando un año atrás esa diferencia era más del doble. No obstante, advirtió que, medido en dólares, el combustible se encareció un 15% en las localidades y un 30% en CABA.

El gasoil mostró un comportamiento similar. En 2025, el incremento acumulado fue del 41,8% en las localidades y del 42,7% en CABA. En diciembre, la suba mensual alcanzó el 8,2% en el interior y el 6,2% en la Capital, consolidando a este combustible como uno de los principales factores de presión sobre los costos logísticos y productivos.

El dólar como ancla de precios y el impacto en el transporte

La dinámica de los combustibles durante 2025 estuvo fuertemente condicionada por el frente cambiario. La devaluación del peso fue del 40,6%, superando a la inflación anual del 31,5% informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y se convirtió en el principal factor de ajuste de los precios en surtidor.

De acuerdo con los analistas de Montamat & Asociados, la suba respondió a “una combinación de factores tanto locales como internacionales”, entre los que enumeraron “la evolución del tipo de cambio, el aumento de impuestos y el alza en los costos de los biocombustibles”. En ese sentido, detallaron que los incrementos buscaron compensar subas de costos como el tipo de cambio (+41%), el biodiésel (+67%), el bioetanol (+37%) y los impuestos a los combustibles (+52%), resultando en ajustes por encima de la inflación oficial.

La política de precios dinámicos, aplicada especialmente en la red de estaciones de servicio de YPF y basada en variables como la demanda, la ubicación geográfica y el horario, también incidió en la volatilidad de los valores al público, con variaciones semanales e incluso diarias a lo largo del año.

El impacto se trasladó de manera directa al transporte de cargas. Según la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), el Índice de Costos de Transporte (ICT) registró en diciembre una suba mensual del 2,2% y cerró 2025 con un incremento acumulado del 37%. Desde la entidad señalaron que, aunque el aumento de diciembre fue menor al de meses previos, “confirmó la tendencia de aceleración” observada desde la segunda mitad del año, impulsada principalmente por el combustible. El informe, auditado por la Universidad de Buenos Aires (UBA), indicó además que el combustible acumuló un alza del 45% en 2025, con un 31% concentrado en los últimos seis meses, pese a que volvió a postergarse la aplicación plena de la actualización de los impuestos, según lo dispuesto por los decretos 840/25 y 929/25.

Cemento: subas moderadas y precios más bajos en el interior

El Reporte Mensual de Precios de la Fundación Colsecor también incluyó el análisis del cemento, un insumo clave para la construcción y un indicador indirecto del nivel de actividad económica. En 2025, la bolsa de 50 kilos registró una suba promedio del 29,4% en las localidades del interior, mientras que en CABA el incremento fue del 27,7%.

Pese a estos aumentos, el precio del cemento continuó siendo más bajo fuera de la Capital. En diciembre, el valor promedio fue de $13.593 en el interior, frente a los $16.000 en CABA, lo que implicó una brecha del 15% a favor de las localidades. En términos mensuales, el cemento aumentó 2,9% en las localidades y 8,8% en la Ciudad Autónoma, mostrando una dinámica dispar entre ambos mercados.

Este comportamiento refuerza una tendencia estructural detectada por el relevamiento: mientras los combustibles tienden a converger en precios entre el interior y la Capital, el cemento mantiene una ventaja relativa en las localidades, lo que incide en los costos de la construcción y en las decisiones de inversión a nivel regional.

Un cierre de año marcado por costos en alza

El informe de la Fundación Colsecor, elaborado con el apoyo de cooperativas de servicios públicos y relevado en 30 localidades de siete provincias, confirma que 2025 cerró con un escenario de costos energéticos elevados, más vinculados a la dinámica cambiaria que a la inflación general. La suba de los combustibles, con picos en diciembre, impactó de lleno en el transporte, la producción y la logística, mientras que el cemento mostró incrementos más moderados pero con fuertes diferencias regionales.

En un contexto de reacomodamiento macroeconómico, los datos dejan en evidencia que la evolución del dólar sigue siendo el principal determinante de los precios de insumos estratégicos, con efectos transversales sobre la competitividad, la actividad económica y el poder de compra en todo el país.

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La actividad de la construcción volvió a caer en noviembre, según el Indec

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La actividad de la construcción volvió a mostrar un retroceso significativo en noviembre de 2025. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una caída del 4,7% interanual y un descenso del 4,1% respecto de octubre, marcando el segundo mes negativo del año y revirtiendo parcialmente el impulso que había sostenido el sector durante gran parte de 2025. El dato confirma que, pese al crecimiento acumulado, el sector enfrenta un escenario de mayor fragilidad hacia el cierre del año, con impacto directo sobre la inversión, el empleo y la cadena de insumos vinculada a la obra pública y privada.

Un retroceso mensual que quiebra la tendencia del año

De acuerdo con el informe técnico del INDEC, publicado el 8 de enero de 2026, el desempeño de noviembre se suma a la caída observada en enero (-1,4%), configurando un patrón de interrupción en la recuperación que la construcción había exhibido durante el resto del año. En términos interanuales, el ISAC mostró una baja del 4,7% frente a noviembre de 2024, mientras que la serie desestacionalizada evidenció una contracción mensual del 4,1%, y la serie tendencia-ciclo registró una variación negativa del 0,1%.

No obstante, el acumulado de los once primeros meses de 2025 todavía refleja un crecimiento del 6,6% respecto de igual período del año anterior, explicado por el buen desempeño registrado entre febrero y octubre. Ese contraste revela una dinámica heterogénea: mientras el promedio anual se sostiene en terreno positivo, los últimos datos mensuales anticipan una desaceleración más marcada del nivel de actividad.

Insumos en baja y señales mixtas dentro del sector

El deterioro de noviembre también se reflejó en el consumo aparente de insumos para la construcción. En la comparación interanual, ocho de los trece insumos relevados por el INDEC mostraron caídas, entre ellos algunos de fuerte peso en la actividad.

Las mayores bajas se observaron en ladrillos huecos (-19,3%), yeso (-17,8%), pisos y revestimientos cerámicos (-15,0%), placas de yeso (-9,0%), cales (-8,6%), pinturas para construcción (-7,4%), mosaicos graníticos y calcáreos (-5,7%) y cemento portland (-4,7%).

En contraste, cinco insumos registraron subas interanuales, lo que muestra una dinámica desigual dentro del sector: artículos sanitarios de cerámica (+33,2%), hormigón elaborado (+19,7%), asfalto (+17,6%), hierro redondo y aceros para la construcción (+5,9%) y el rubro resto de insumos (+1,6%), que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano.

El comportamiento dispar de los insumos sugiere que algunos segmentos vinculados a obras de mayor escala o a infraestructura específica mantuvieron cierto nivel de actividad, mientras que los materiales más asociados a la construcción tradicional y a la obra privada reflejaron un freno más pronunciado.

Impacto institucional, empleo y expectativas hacia 2026

El informe del INDEC también aporta datos complementarios relevantes para el análisis económico e institucional del sector. En materia laboral, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada mostraron en octubre de 2025 —último dato disponible— una suba interanual del 3,5%, aunque el acumulado enero-octubre todavía exhibió una leve baja del 0,4%, lo que indica un mercado de trabajo que permanece sensible a los cambios en el nivel de actividad.

En paralelo, la superficie autorizada por permisos de edificación en una muestra de 246 municipios alcanzó en octubre los 1.601.008 metros cuadrados, con un aumento interanual del 4,1% y una suba acumulada del 5,4% en los primeros diez meses del año. Estos indicadores muestran que, aunque los proyectos aprobados aún sostienen cierto dinamismo, la ejecución efectiva enfrenta mayores restricciones.

Las expectativas empresarias relevadas por la encuesta cualitativa del INDEC refuerzan el clima de cautela. Para el período diciembre 2025–febrero 2026, el 68,5% de las empresas de obras privadas y el 54,1% de las dedicadas a obra pública anticipan que el nivel de actividad no variará, mientras que una proporción significativa prevé una caída. Entre los principales factores negativos se destacan la caída de la actividad económica, los altos costos de la construcción y los atrasos en la cadena de pagos.

En este contexto, la nueva caída del ISAC en noviembre se interpreta como una señal de alerta para un sector clave de la economía, tanto por su capacidad de arrastre sobre la industria de insumos como por su impacto en el empleo y la inversión. El desempeño de los próximos meses será determinante para evaluar si el retroceso de fin de año constituye un ajuste transitorio o el inicio de una fase de mayor enfriamiento en la actividad de la construcción.

Construcción isac_01_26 INDEC by CristianMilciades

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Industria del cemento en crisis: despachos alcanzan mínimos históricos en 2024

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La industria del cemento en Argentina cerró 2024 con cifras alarmantes, registrando la mayor caída de despachos de los últimos 15 años. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), los despachos acumulados alcanzaron 9.555.489 toneladas, marcando una disminución interanual del 23,9% y ubicándose en su nivel más bajo desde 2009.

El retroceso fue constante durante todo el año, con descensos interanuales en cada uno de los 12 meses. En diciembre, los despachos totalizaron 772.507 toneladas, un 5,4% menos que en el mismo mes de 2023 y una caída del 11,9% en comparación con noviembre. Pese a ello, el menor porcentaje de disminución interanual observado en diciembre generó expectativas moderadas de una posible mejora para 2025.

La crisis en el sector de la construcción, estrechamente vinculada a la industria cementera, se atribuye a la decisión del gobierno nacional de interrumpir numerosas obras públicas. Esta medida, sumada a la contracción de la inversión privada, afectó severamente la demanda de cemento y agravó la situación del sector.

Frente a este panorama, el escenario para 2025 es incierto. Analistas advierten que la recuperación depende en gran medida de la implementación de políticas públicas activas y de una reactivación económica sostenida. De no mediar medidas urgentes, el sector de la construcción podría profundizar su retroceso, con implicancias económicas y sociales significativas.

Con una industria clave en retroceso, 2024 dejó en evidencia la necesidad de un replanteo integral de estrategias sectoriales y políticas públicas para evitar un colapso mayor en una actividad esencial para el desarrollo del país.

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Detectan evasión impositiva de más de $ 1.700 millones en comercialización de cemento

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La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) detectó diferencias en las ventas declaradas de cemento en 178 corralones de materiales por una suma superior a los $ 1.700 millones.

La detección fue producto de una serie de controles en la cadena de comercialización del cemento en todo el país, “con el objetivo de combatir la evasión fiscal, el comercio ilegal y la informalidad laboral en el sector”, indicó la AFIP en un comunicado.

La AFIP pudo determinar esas diferencias a partir del cruce de información entre las bases informáticas en contraste con lo declarado por los contribuyentes relevados en los procedimientos.

Asimismo, se determinó que esa suma “tendría un impacto cercano a los $295 millones en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y superior a los $595 millones, en Ganancias”, precisó.

Producto de esta investigación, se labraron 53 actas por infracciones formales y 19 actas de clausura.

El organismo dirigido por Carlos Castagneto señaló que “los controles se enfocaron en verificar la emisión de comprobantes fiscales, la inscripción de los contribuyentes en el régimen de información de compras y ventas, las diferencias de inventario en las bolsas de cemento y la verificación tanto de la existencia como la legitimidad de los proveedores y clientes de las empresas”.

Por otra parte, también se relevó a un total de 1.037 trabajadores que se encontraban en los establecimientos y se detectó que el 15% presentaba irregularidades en su relación laboral.

La AFIP informó que a partir de estos resultados “intensificará las acciones de fiscalización en las empresas que fabrican, distribuyen y venden cemento”.

En ese sentido, agregó, “se controlará el traslado de la mercadería para evitar la comercialización en el mercado informal, al tiempo que se trabajará en conjunto con otros organismos nacionales para detectar y combatir el lavado de dinero”.

“Estos controles se suman a las medidas ya implementadas por la AFIP en otros sectores de la economía, con el objetivo de fortalecer el cumplimiento tributario y mejorar la recaudación fiscal”, puntualizó.

El organismo expresó que se espera que “estos nuevos controles contribuyan a mejorar la transparencia, la legalidad en la comercialización del cemento y a combatir tanto la evasión fiscal como el comercio ilegal en el sector”.

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