En una semana de máxima presión sobre el mercado, el BCRA liquidó más de u$s1.100 millones para sostener el techo de la banda cambiaria. Caputo defendió la estrategia y negó cambios en la política monetaria, pero crece la preocupación por el nivel de reservas.
Escalada cambiaria y ventas récord del BCRA
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) enfrentó esta semana una de las mayores presiones cambiarias desde la implementación del esquema de flotación administrada. En apenas tres jornadas, la autoridad monetaria vendió u$s1.110 millones, con un pico de u$s678 millones el viernes, cifra que se ubica entre las más altas de los últimos 20 años.
El dólar mayorista cerró la rueda en $1.475, cincuenta centavos por encima del día anterior, mientras que el volumen operado en el segmento de contado alcanzó los u$s842.676 millones, el tercero más elevado del año. Operadores del mercado señalaron que la fuerte demanda provino principalmente de entidades financieras que acudieron al BCRA.
En lo que va de la semana, el tipo de cambio mayorista acumuló un alza de $22, que se suma al salto de $98 de la semana previa. La dinámica encendió alertas en la City porteña, donde ya se especula con un eventual cambio en el esquema si la presión sobre las reservas se profundiza.
En medio de la tensión, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el programa cambiario y buscó llevar calma al mercado: “Vamos a vender hasta el último dólar en el techo de la banda, hay suficientes dólares para todos y no va a haber cambios en la política monetaria porque el programa es sólido”, afirmó el jueves por la noche.
El mensaje, sin embargo, no disipó la incertidumbre. Economistas y operadores se preguntan hasta qué punto el BCRA puede sostener esta política sin comprometer las reservas líquidas. Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, advirtió: “La incógnita pasa por cuántas reservas líquidas se emplearán para defender el techo de la banda”.
Cotizaciones: oficial, paralelos y financieros
El dólar minorista oficial cerró el viernes en $1.523,75, según el relevamiento del Banco Central, con una suba semanal del 4,6% y un incremento acumulado del 11,9% en septiembre.
En los segmentos alternativos también hubo movimientos significativos:
Dólar blue: $1.520 en la City porteña, con un ajuste semanal del 6,7%.
Contado con Liquidación (CCL): $1.567,06, un aumento semanal del 5,8% y una brecha de 6,2%, la más alta desde abril.
Dólar MEP: $1.551,03, con un avance semanal del 5,6% y una brecha de 5,2%.
Dólar cripto: $1.573,36, según Coinmonitor.
La escalada de los paralelos y financieros refleja la creciente búsqueda de cobertura en divisas frente al riesgo de un cambio en el esquema cambiario.
Restricciones adicionales y control regulatorio
En paralelo a las ventas récord, el BCRA implementó nuevas restricciones cambiarias orientadas a frenar operaciones especulativas conocidas como “rulo”. La medida, publicada el jueves, afecta a directores, gerentes, grandes accionistas y familiares directos de bancos y entidades financieras autorizadas a operar en el mercado oficial de cambios.
El objetivo es impedir que altos ejecutivos adquieran divisas como personas físicas para luego utilizarlas en operaciones corporativas al tipo de cambio financiero. Esta disposición busca cerrar una vía de arbitraje que generaba presión sobre el Contado con Liquidación.
La dinámica de esta semana revela un escenario complejo: por un lado, el Gobierno busca transmitir certidumbre respecto a la solidez del programa; por otro, las cifras de ventas de reservas y la escalada del dólar en todas sus versiones marcan un frente de vulnerabilidad.
Si la demanda de divisas se mantiene en estos niveles, el BCRA deberá definir si continúa drenando reservas o ajusta su política cambiaria. La brecha creciente y las expectativas del mercado financiero anticipan que la presión no cederá en el corto plazo.
En ese contexto, el desenlace dependerá de la capacidad oficial para administrar simultáneamente los compromisos externos, el control cambiario y la confianza de los inversores. La sostenibilidad del esquema se convirtió, así, en la principal incógnita de la agenda económica inmediata.
En una decisión clave para la economía del conocimiento y los freelancers argentinos, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) resolvió eliminar el tope de USD 36.000 anuales que regía sobre la libre disponibilidad de divisas percibidas por exportación de servicios. Desde ahora, las personas físicas que trabajen para empresas extranjeras podrán cobrar la totalidad de sus honorarios en dólares y disponerlos en cuentas locales, sin obligación de liquidarlos en pesos en el mercado oficial.
La medida, complementada con la prohibición a los bancos de cobrar comisiones por la acreditación de divisas del exterior, busca simplificar el sistema financiero, atraer divisas al circuito formal y brindar certidumbre a un sector estratégico que factura miles de millones de dólares al año.
Hasta ayer, los trabajadores que cobraban servicios prestados a empresas extranjeras tenían un beneficio parcial: podían disponer libremente de hasta USD 36.000 anuales (equivalente a unos USD 3.000 mensuales). Todo ingreso que superara ese monto debía liquidarse en pesos al tipo de cambio oficial, como ocurre con las exportaciones de bienes y servicios de empresas.
Este límite incentivó durante años mecanismos alternativos, como el cobro en criptomonedas o en cuentas bancarias en el exterior, con el objetivo de esquivar el cepo y evitar la pérdida de valor al convertir dólares a pesos.
La flexibilización comenzó de manera gradual hasta que, en abril pasado, el BCRA levantó las restricciones cambiarias para personas físicas en la compra de divisas. La medida anunciada ahora completa ese proceso: si un particular puede comprar todos los dólares que desee en el mercado, ya no tiene sentido obligarlo a liquidar en pesos lo que cobra en moneda extranjera por su trabajo.
Principales cambios
La resolución del BCRA, presidido por Santiago Bausili, establece dos disposiciones centrales: Eliminación del límite de USD 36.000 anuales: desde ahora, todos los ingresos por exportación de servicios podrán acreditarse en cuentas locales en dólares sin obligación de liquidarse en pesos. y Prohibición de comisiones bancarias por acreditación de divisas: las entidades financieras ya no podrán cobrar cargos fijos o variables por recibir transferencias en dólares desde el exterior.
“Venimos trabajando con los bancos hace rato en la simplificación. Muchos cobraban cargos incluso por traer dinero desde una cuenta propia. Esas cosas ahuyentan fondeo del sistema. Por eso los eliminamos”, explicó Bausili al anunciar la medida.
Los bancos podrán aplicar costos por el mantenimiento de cuentas en dólares, pero no por la recepción de transferencias. La única excepción son los cargos de bancos intermediarios del exterior, siempre que estén documentados.
Repercusiones e impacto económico
La decisión genera un cambio de incentivos inmediato para miles de profesionales del sector tecnológico, creativo y de servicios globales, que ahora podrán repatriar sus ingresos sin penalización.
Para los trabajadores independientes y freelancers, implica un beneficio directo al poder acreditar dólares sin restricciones y usarlos en el sistema bancario local.
Para el sector financiero, supone una adaptación a nuevas reglas, ya que muchos bancos tenían una “política de comisiones compleja” que ahora queda sin efecto.
Para el Estado, representa una oportunidad de atraer divisas hoy captadas por circuitos informales, como las billeteras virtuales o cuentas externas, fortaleciendo el flujo de dólares en el sistema formal.
La medida también puede impactar en el mercado de criptomonedas, que durante años funcionó como vehículo de cobro para freelancers, ahora con menos incentivos frente a la bancarización sin trabas.
Hacia un esquema cambiario más abierto
La eliminación del límite de USD 36.000 marca un nuevo paso hacia la normalización del mercado de cambios, especialmente para individuos. No obstante, el contexto de tensión cambiaria obliga al BCRA a equilibrar señales: mientras avanza en la liberalización para personas físicas, mantiene controles selectivos sobre actores estratégicos, como los directivos de bancos y entidades financieras, a quienes en paralelo se les reinstaló la restricción cruzada para operar con dólares financieros.
De cara al futuro, el desafío será mantener la coherencia regulatoria y garantizar que estas medidas contribuyan tanto a la competitividad del sector exportador de servicios como a la estabilidad macroeconómica.
En un giro regulatorio que marca un freno en la tendencia a la desregulación cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso aplicar nuevas restricciones a los accionistas, directores, gerentes y autoridades equivalentes de bancos y entidades financieras, quienes a partir de ahora no podrán operar con dólares financieros hasta 90 días después de haber accedido al mercado cambiario oficial.
La medida, publicada en la Comunicación A8332, busca cerrar una ventana de arbitraje entre el dólar oficial y los dólares financieros (MEP y contado con liquidación), en un contexto de fuerte presión cambiaria y creciente demanda de divisas.
Un freno parcial a la desregulación cambiaria
Desde abril de 2025, el BCRA había avanzado en una política de eliminación progresiva de controles, liberando la compra de divisas para personas físicas y flexibilizando las operaciones de exportadores de servicios. En ese marco, se había eliminado la obligación de liquidar en pesos ingresos por encima de los USD 36.000 anuales.
Sin embargo, la volatilidad de las últimas semanas en el mercado cambiario, que llevó al Banco Central a vender USD 379 millones en un solo día para contener la cotización, encendió las alarmas en la autoridad monetaria. Funcionarios del organismo señalaron que se detectaron riesgos de que directivos de entidades financieras aprovecharan su posición para realizar operaciones especulativas mediante la compra de dólares oficiales y su posterior arbitraje con dólares financieros.
En palabras de fuentes oficiales, se trataba de “una distorsión que debía corregirse para evitar abusos y proteger la estabilidad del sistema financiero”.
¿A quiénes alcanza la restricción?
La Comunicación A8332 detalla con precisión el alcance de la norma. Quedan alcanzados por la “restricción cruzada”:
Accionistas con participación directa o indirecta igual o superior al 5% en el capital social o en los votos de una entidad financiera.
Directores o autoridades equivalentes de bancos o máximos responsables locales de sucursales de entidades del exterior.
Síndicos o integrantes del Consejo de Vigilancia de una entidad financiera.
Funcionarios con rango de gerente o equivalente o superior en entidades financieras.
Personas que encuadren en las categorías anteriores respecto de entidades autorizadas a operar en cambios.
Cónyuges, convivientes y familiares hasta segundo grado de consanguinidad o primero de afinidad de las personas comprendidas en los puntos anteriores.
Cada vez que una de estas personas acceda al mercado oficial, el banco interviniente deberá exigir una declaración jurada, donde el cliente se compromete a no concertar compras de títulos valores con liquidación en moneda extranjera durante los 90 días corridos posteriores.
En términos prácticos, esto significa que quienes integran la conducción y accionariado de entidades financieras tendrán un trato diferencial respecto del resto de los individuos, a quienes desde abril ya no se les aplican restricciones para combinar operaciones en el mercado oficial y en el financiero.
La medida fue aprobada por el Directorio del BCRA, presidido por Santiago Bausili, quien viene liderando un esquema de desregulación progresiva. No obstante, la decisión de reinstalar este control específico muestra un ajuste defensivo ante la volatilidad del dólar.
El fundamento central es evitar maniobras de arbitraje que erosionen reservas y aumenten la presión sobre los tipos de cambio. En palabras de un directivo del BCRA: “El espíritu de la norma es impedir que quienes ocupan posiciones estratégicas en el sistema financiero puedan aprovechar información privilegiada o su rol institucional para realizar operaciones especulativas que afecten la estabilidad del mercado”.
Señales mixtas al mercado
La disposición generó lecturas contrapuestas en el sistema financiero. Para algunos analistas, la medida refleja consistencia institucional: el Banco Central protege la estabilidad en un momento de fragilidad cambiaria y envía un mensaje de que la liberalización tendrá límites cuando se trate de actores con capacidad de incidencia sistémica. Otros sectores interpretan la decisión como una señal de retroceso regulatorio, en contradicción con la desregulación gradual que el propio BCRA había consolidado en los últimos meses.
En el plano político, la oposición advierte que la medida contradice el discurso oficial de apertura del mercado y la eliminación del cepo, mientras que el oficialismo la defiende como una “corrección puntual” para evitar privilegios y maniobras especulativas.
¿Fin del cepo o regreso de los controles?
La Comunicación A8332 reabre el debate sobre el futuro del esquema cambiario argentino. Por un lado, la eliminación de límites para exportadores de servicios y la liberalización para individuos marcan un camino de mayor flexibilidad. Por otro, la reinstalación de controles sobre directivos de bancos revela que el Banco Central no descarta herramientas quirúrgicas de control cuando percibe riesgos de arbitraje.
De cara a los próximos meses, la clave estará en la evolución de las reservas internacionales y en la capacidad del Gobierno de sostener el equilibrio entre estabilidad cambiaria y credibilidad regulatoria.
“Interpretando las Señales” se denomina el último informe de Ecolatina sobre la estrategia monetaria del Banco Central de la República Argentina
En la última semana del mes, el BCRA dio mayores precisiones acerca de la estrategia monetaria. En esta segunda etapa, la autoridad monetaria estableció como nuevo parámetro un techo a la Base Monetaria (BM) equivalente al monto de la Base Monetaria Amplia a fines de abril ($47,7 bn o 9,1% del PIB), equivalente en términos reales a la BM en agosto del 2019, previo a los controles cambiarios. Dado que hoy la BM es alrededor de $21,4 bn, el BCRA estima que irá creciendo paulatinamente producto de una recuperación en la demanda de dinero en los próximos meses, aunque no queda del todo claro si el techo pautado es en términos reales o nominales. Si bien la autoridad aclaró que las últimas medidas le permitieron ganar “grados de libertad”, aparecen algunas inconsistencias.
Más allá de la conveniencia del rediseño en la estrategia monetaria, los ojos del mercado parecen estar puestos sobre el horizonte del CEPO cambiario. Frente a este escenario, el BCRA flexibilizó ciertas restricciones cambiarias en un intento por dar una señal concreta al mercado en materia del desarme del CEPO. En concreto, la autoridad monetaria decidió acortar los plazos de pago de las importaciones vía MULC, subir el monto que los exportadores de servicios no están obligados a liquidar y permitir que las personas que habían recibido alguna ayuda estatal o que se benefician con subsidios puedan realizar operaciones vía MEP o CCL. Dado que estas medidas apuntarían a reducir la demanda del CCL incentivándola a volver al MULC, daría la impresión de que el Gobierno estaría priorizando la reducción de la brecha a costas de una menor acumulación de Reservas.
Justamente, estas dudas emergen en un panorama que luce poco alentador para el MULC hacia adelante y con ello la acumulación de Reservas. Por un lado, el pago de importaciones tornará una dinámica más creciente con el nuevo diseño. Por otro lado, una vez superada la temporada alta de la liquidación, se abre el interrogante en torno a qué tan sostenible es el esquema actual sin el agro aportando USD para recomponer reservas y contener la brecha.
En la última semana del mes, el Gobierno continuó dando mayores detalles en torno a la reconfiguración de la estrategia cambiaria-monetaria. En este sentido, durante el lunes el Banco Central y el Tesoro dieron un paso importante en la “segunda etapa” del plan económico: debutaron las LEFI y absorbieron la totalidad de los Pases, poniendo fin a los pasivos remunerados. En este marco, sólo quedaría por resolver un remanente de puts apenas superior a los $3 bn.
En la misma semana del lanzamiento de las LEFI, Finanzas enfrentó una nueva licitación y logró sostener un rollover positivo. Con vencimientos que ascendían a $3,7 billones, el Tesoro adjudicó $4,4 billones en su última licitación. A su interior, el 84% fue captado vía LECAP (Letras Capitalizables a tasa fija), mientras que apenas el 8% se destinó a instrumentos indexados a la inflación (CER) y el 7% remanente a bonos ajustables por el tipo de cambio oficial (dollar linked). De esta forma, sigue predominando la preferencia por instrumentos a tasa fija, invirtiendo la dinámica sostenida durante 2023, y destacando el movimiento paulatino de Finanzas por extender la duration de los instrumentos adjudicados.
Por otro lado, el BCRA dio mayores precisiones acerca de la estrategia monetaria. En esta segunda etapa, la autoridad monetaria estableció como nuevo parámetro un techo a la Base Monetaria (BM) equivalente al monto de la Base Monetaria Amplia a fines de abril ($47,7 bn o 9,1% del PIB), equivalente en términos reales a la BM en agosto del 2019, previo a los controles cambiarios. Dado que hoy la BM es alrededor de $21,4 bn, el BCRA estima que irá creciendo paulatinamente producto de una recuperación en la demanda de dinero en los próximos meses, aunque no queda del todo claro si el techo pautado es en términos reales o nominales.
Si bien la autoridad aclaró que las últimas medidas le permitieron ganar “grados de libertad”, aparecen algunas inconsistencias: a) fijar la BM no necesariamente implica fijar la cantidad de dinero, dado que los agregados monetarios (M2 o M3, que incluyen los depósitos) son más amplios; y b) no es posible fijar simultáneamente la cantidad de dinero y la tasa de interés, una de las dos debe determinarse endógenamente. Ahora bien, más allá de la conveniencia del rediseño en la estrategia monetaria, los ojos del mercado parecen estar puestos sobre el horizonte del CEPO cambiario.
Frente a este escenario, el BCRA flexibilizó ciertas restricciones cambiarias en un intento por dar una señal concreta al mercado en materia del desarme del CEPO. En concreto, la autoridad monetaria decidió acortar los plazos de pago de las importaciones vía MULC, subir el monto que los exportadores de servicios no están obligados a liquidar y permitir que las personas que habían recibido alguna ayuda estatal o que se benefician con subsidios puedan realizar operaciones vía MEP o CCL. En cuanto a la primera medida (la más relevante en cuanto impacto), el esquema que mantenía un pago escalonado en cuatro cuotas mensuales del 25%, pasará desde agosto a dos cuotas mensuales del 50% a 30 y 60 días.
De esta manera, las autoridades no sólo buscan facilitar el acceso a importaciones para la reactivación económica, sino también reducir el traslado a precios del mayor costo por la calendarización de los pagos y la concertación de operaciones vía CCL (según el BCRA, cerca de un tercio de las importaciones se pagaron vía CCL). Como consecuencia, desde septiembre probablemente se evidencie una mayor demanda de USD en el MULC dado el solapamiento de los pagos escalonados.
En este marco, la brecha cambiaria se estabilizó por debajo del 50%, pero el Riesgo País continua firme por encima de los 1.500 puntos básicos ¿A qué se debe esto? Dado que estas medidas apuntarían a reducir la demanda del CCL incentivándola a volver al MULC, daría la impresión de que el Gobierno estaría priorizando la reducción de la brecha a costas de una menor acumulación de Reservas, en línea con la decisión previa de vender USD en los mercados financieros.
Claramente, la intervención en la brecha cambiaria a costas de las Reservas sería una práctica consistente siempre y cuando se implemente en la búsqueda de “ganar tiempo” para hacer las correcciones macroeconómicas necesarias a tiempo. Dado que no está del todo claro si el Gobierno pretende contener la brecha temporalmente o si aspira a un escenario más optimista de convergencia de las variables nominales, el mercado parecería haber adoptado una postura wait and see antes de sacar sus conclusiones.
Justamente, la incertidumbre sigue gravitando sobre un panorama en el MULC que luce poco alentador y, por consiguiente, tornando más desafiante la acumulación de Reservas. Por un lado, la demanda de divisas por el pago de importaciones será ahora mayor fruto del propio diseño del esquema y su flexibilización. Asimismo, una recuperación de la actividad podría apuntalar mayores compras externas, las cuales incluso podrían ser abaratadas si la eventual baja del Impuesto PAIS no es acompañada con una nivelación del TC mayorista para compensar el efecto sobre transables.
Por otro lado, una vez superada la temporada alta de la liquidación, se abre el interrogante en torno a qué tan sostenible es el esquema actual sin el agro aportando USD para recomponer reservas y contener la brecha. La reducción sistemática de tasas de interés descartó la opción de acelerar el ritmo del crawling peg del 2% y, a su vez, generó más atractivos para financiarse en pesos y postergar la liquidación. Simultáneamente, el propio dólar blend afecta a la cantidad de divisas que podría adquirir la autoridad monetaria bajo condiciones normales e introducir modificaciones conlleva riesgos que no aseguran un influyo mayor de divisas.
El BCRA vende divisas en el MULC
En la semana, el BCRA culmina con ventas netas por USD 48 M, rompiendo una racha de tres semanas de compras, y totalizando compras netas por USD 141 M en lo que va del mes. Detrás de ello, una oferta por debajo de la semana previa y una demanda levemente por encima inclinó a la autoridad monetaria a desprenderse de divisas. Con todo, las Reservas Netas (sin DEG) se ubican en – USD 4.100 M al excluirse los depósitos del Tesoro en USD y sin restar el BOPREAL.
Se estabiliza la brecha cambiaria
La brecha cambiaria se redujo a raíz de los últimos anuncios. En números, el dólar blue bajó 0,7% ($1.435), el MEP cayó 0,5% ($1.317) y el CCL se contrajo 0,8% ($1.318). En consecuencia, la brecha cambiaria promedio cerró la semana en 46%, 1,2p.p. por debajo del viernes previo. De esta forma, la evolución de los USD alternativos se encuentra fuertemente influenciada por la nueva regla de intervención cambiaria.
Relativa estabilidad en los futuros de dólar
Los contratos a futuro del dólar cierran la semana levemente al alza. Puntualmente, los TC implícitos en los contratos con vencimiento entre julio y septiembre (los más relevantes en cuanto al volumen) promediaron bajas de 0,4%, mientras que los contratos con vencimiento de octubre en adelante caídas 0,1%. De esta forma, desde julio hacia fines de año la variación esperada promedia el 4,2% mensual.
Según Domingo Cavallo, “No va a ocurrir que en los próximos meses se eliminen en forma total todas las restricciones cambiarias”.
La aprobación por parte del Senado de dos proyectos legislativos que el gobierno necesita para transitar de la estabilidad macroeconómica a la liberalización comercial y financiera sin interrupciones significativas, la extensión por dos años del canje con China por 5.000 millones de dólares, el desembolso por parte del FMI de 800 millones de dólares y la fuerte reducción de la tasa de inflación mensual en mayo parecen haber calmado las preocupaciones de quienes anticipan un ajuste cambiario significativo.
El gobierno promete continuar con las mismas políticas fiscales, cambiarias y monetarias al menos hasta fin de año con una modificación: las tasas de interés comenzarán a ser positivas en términos reales. El personal técnico del FMI, la mayoría de los economistas profesionales ortodoxos y los operadores del mercado de bonos y de valores están empezando a dudar de las proyecciones optimistas del equipo económico.
El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, consideró que el Gobierno “no muestra apuro” para levantar el cepo cambiario y propuso imitar el sistema monetario que funciona en el Perú. “Para avanzar hacia la unificación del tipo de cambio oficial y el tipo de cambio libre se debería manejar el ritmo del crawl con que se ajusta el tipo de cambio oficial y la tasa de interés de tal forma que la brecha tienda a cerrarse”.
Y agregó “A partir del encuentro de los dos tipos de cambios, el sistema monetario comenzaría a funcionar como competencia de monedas y flotación administrada, imitando al sistema monetario que ha funcionado muy bien en Perú”, evaluó el economista.
Según Cavallo, como el ministro de Economía, Luis Caputo, “desmiente que vayan a producirse estos cambios durante el año en curso a menos que se consiga un nuevo acuerdo con el FMI que signifique aporte de fondos frescos para reforzar las reservas”, es poco probable “que encuentre un clima favorable a ese tipo de negociación con el Fondo si antes no adopta medidas para el incremento de las reservas”.
“Lo que sin lugar a duda no va a ocurrir es que en los próximos meses se eliminen en forma total todas las restricciones cambiarias y se decida la unificación y liberalización del mercado cambiario, admitiendo una devaluación significativa del peso”, aseguró el ex jefe del Palacio de Hacienda en su blog personal.El equipo económico “no muestra apuro por remover las restricciones cambiarias”
Según el criterio del propio ex ministro, esto aplica tanto al comercio de bienes como al comercio de servicios y el movimiento de capitales porque teme que de hacerlo podría producirse un salto cambiario capaz de desestabilizar nuevamente la macroeconomía, algo que podría producirse, estimó, el año que viene.
Cavallo resaltó también que el FMI, economistas ortodoxos e inversores “esperan cambios importantes en las políticas cambiaria y monetaria”.
“La principal objeción a la simple continuidad de estas políticas radica en lo que se considera una apreciación real exagerada del peso en el mercado oficial y en la escasa compra neta de reservas por parte del Banco Central que se espera a partir de junio debido a la derivación del 20% de los ingresos de exportación al mercado CCL”, añadió.
En ese sentido, comentó que el informe del staff del Fondo Monetario sugiere “eliminar esa derivación hacia el mercado CCL de ese 20% y compensar su efecto sobre el tipo de cambio efectivo de exportación, por un ajuste del tipo de cambio oficial de alrededor del 10%”.
“Significaría ubicarlo cercano a $1.000 por dólar. Si, al mismo tiempo se redujera el impuesto país del 17,5 al 7,5% se podría evitar el impacto inflacionario del aumento del costo de las importaciones. Se trataría de una devaluación perfectamente compensada que permitiría al Banco Central comprar las reservas que hasta este cambio se derivaban al mercado CCL”, explicó.