CERRO CORA

¿Cuánto debe valer un vino misionero?

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Por Juan Carlos Furlán. Estos días he tenido que publicar un breve (pero vehemente) texto acerca del porqué del precio de nuestro vino, el cual para muchos viene siendo caro ($200). Dada la muy buena respuesta de los lectores, quienes se han manifestado complacidos por la valiosa información, intentaré explayarme un poco más.
Argumentos acerca de las bondades de nuestro producto es algo de los que dispongo en amplia abundancia y muchas veces uno mismo da por sabida la cosas olvidando que el cliente no tiene por qué conocer lo que uno conoce merced a la experiencia y los estudios acumulados en tantos años.
Empecemos por el principio. En Misiones no se produce vino. Esto es una realidad palpable para todos, no es una provincia en la que la producción de vinos florezca, y esto se debe a multitud de factores. El suelo es eminentemente ácido, siendo que la vid requiere de las cualidades calcáreas para producir racimos abundantes, de alta concentración de azúcar, y de bayas firmes y duraderas. Una uva de mesa es cosechada en Mendoza, pasa por distintas manos intermediarias, viaja cientos de kilómetros hasta aquí, vuelve a pasar por varias manos intermediarias hasta que finalmente acaba en su mesa y a pesar de toda esa travesía las frutas aún permanecen prístinas, firmes y sin mayores deterioros por descomposición. Esto se debe al calcio del suelo que, así como brinda rigidez y resistencia a nuestros huesos, también lo hace para con las frutas. En nuestra provincia la uva manifiesta severos deterioros por descomposición al día siguiente de ser extraída de la planta, las bayas son tan frágiles que con solo apilar los racimos en un cajón sufren de aplastamiento y esto ocasiona que las pérdidas por transporte alcancen en algunos casos (dependiendo de los caminos y picadas de cada chacra) hasta un 60%. Los pocos colonos que hacen aún uva de mesa obtienen cierta rentabilidad en base al uso indiscriminado de potentes fungicidas y al precio de mercado en donde consiguen ser primicia y la unidad de medida al precio es la competencia de Mendoza o San Juan, encarecida por el flete. Empero en calidad de fruta, teniendo usted ambas para elegir (la uva de aquí y la de otras provincias) créame que elegirá siempre la de otro lado, por su tamaño y ante todo por su sabor. La uva de Misiones, también producto de la acidez del suelo, es muy ácida al paladar y su concentración de azúcares muy baja.
Veamos ahora el clima. En las provincias vitivinicolas el clima es seco y frío. La vid necesita de ambos factores para ser productiva. El enemigo número uno de las uvas son los hongos y basta un mínimo de humedad para que la planta contraiga enfermedades relacionadas a este mal. En Misiones estamos pasando (producto del cambio climático) de un clima subtropical sin estación seca a uno tropical. Basta con imaginar simplemente las complicaciones que esto genera al productor. Si bien las instituciones gubernamentales como INTA se han ocupado de propagar genética “labrusca” (las dos grandes familias de vides son “vitis vinifera” y “vitis labrusca”) e hibridos por sus cualidades de resistencia a nuestro clima, así como a las enfermedades, injertadas así mismo sobre pies de alta tecnología genética como es el Paulsen 1103, todo esto no ha podido ser suficiente para paliar un déficit que es intrínseco a la propia vid, su altísima susceptibilidad a las enfermedades por hongos. Por tanto el uso de fungicidas (veneno para hongos) es indispensable a la hora de asegurar una mínima cosecha. Venenos tales como Folpan (hoy prohibido en el mercado como marca aunque sigue saliendo bajo otras denominaciones) y Carbendazim 50, ambos de amplio espectro y duración, empero siendo éste último el más usado y el más dañino para el ser humano ya que es SISTEMICO (es decir que a diferencia de los “de contacto” como Folpan, éstos penetran en la planta y permanecen allí, en su tallo, sus hojas y claro está también en las frutas). 
Desde el punto de vista técnico se recomienda también mantener bien baja la maleza en la viña.
 
En nuestra provincia, una vez cortada la maleza (capuera) ésta muestra signos de regeneración a los dos días en primavera y al día siguiente en verano. Lo que implica un elevado costo en mantenimiento excepto mediante el uso (ampliamente propagado) de los mal denominados “mata yuyos” para con los cuales no pienso explayarme ya que me basta con mencionar la marca más usada: Raund Up (glifosato).
Ahora bien, hemos visto suelo y clima en detalle, aunque requeriría detallar mucho más, hasta aquí podemos apreciar minimamente cuales son las particularidades específicas que hacen a la producción vitivinicola en Misiones, poniendo el acento en las dificultades agro culturales y quedando así mismo ausente aún lo que refiere a nutrientes. Veamos ahora lo que hace al vino en sí. En nuestra provincia el vino es una rareza, una excentricidad de algún nostálgico y extraviado productor que lo sigue haciendo en homenaje a sus padres y para el uso propio, llevando a vender algún eventual excedente. Se caracteriza por ser un vino dulce y esto se debe a que está adulterado. Como vimos con anterioridad, la uva de Misiones tiene una muy elevada acidez y una muy baja concentración de azúcar. El vino se forma al fermentar las frutas, es decir cuando las levaduras se alimentan del azúcar, desdoblado sus componentes en anhídrido carbónico y alcohol etílico. Si las frutas no contienen suficiente azúcar el vino no tendrá suficiente alcohol, por tanto es necesaria la incorporación de azúcar extra para la fermentación. Esto es un hecho para cualquier productor de vino en nuestra provincia, empero es un disparate en provincias de suelo calcáreo con clima frío y seco ya que la concentración de azúcar en las frutas allí esta muy pero muy por encima de las que se registran en misiones. Ahora bien, el que se le agregue azúcar a la fermentación no equivale a que el vino sea dulce, ya que como vimos, la levaduras “se comen” el azúcar para hacer con él alcohol. Lo que ocurre es que una vez concluido el proceso de fermentación el vino de Misiones queda demasiado ácido (y digo demasiado porque todo vino debe tener una acidez pero equilibrada) y la única manera de regular esa acidez que lo hace intomable es agregando nuevamente azúcar una vez concluida la fermentación, es decir adulterando el vino, quedando por tanto éste de sabor dulce.
Créanme que vino hace cualquiera. Rompa las frutas, póngalas en una olla, tape con un repasador unos cinco días, luego filtre, lleve a la heladera dos días y allí esta… Su propio vino. Sin embargo, hacer un buen vino es increíblemente complicado y lejos de ser una ciencia sistemática y predecible es más bien un apasionante ARTE.
Hablemos hora de “UN DENARIO” (que es el nombre que recientemente elegimos en familia para nuestro querido vino). Nuestra humilde bodeguita nació hace unos siete años más o menos como hobby y a fuerza de ensayo y error hemos logrado un vino de nota frutal, de acidez controlada sin adulterar, sin conservantes, con textura suave y delicada en porcentajes de alcohol en su justo punto, lo que lo hace para nada agresivo al paladar. Es un vino que nos trae reminiscencias del silencio y la quietud de la selva paranaense, y que preserva a su vez su vitalidad y biodiversidad. Al degustarlo, en soledad (es lo que sugiero) o con amigos, su impronta nos transporta lenta y suavemente a nuestros propios espacios interiores de silencio, quietud y de vida. Esta es la alquimia del producto artesano… Lo que el fruto capturó del lugar en el que creció y maduró nos transmite y comunica en un lenguaje angelical donde la mente pensante poco puede comprender. El proceso de su producción guarda un sin fin de secretos que aunque quisiera no pueden ser comunicados ya que no se restringen a la técnica en sí, sino que guardan más bien relación con el arte y la vida misma la cual es de Dios, por tanto infinita e inaprensible.
Nuestro viñedo contiene unas 600 plantas, injertadas sobre Paulsen 1103, encontraremos variedades como Concord Clon 30; Niagara y Niagara blanca, Isabella Francesa Antigua y Venus.
 
El sistema de sustentación es sudafricano según paquete tecnológico INTA. Se encuentra situado a unos 320 MSNM, y rodeado de monte y naturaleza intacta. El manejo es absolutamente sustentable, orgánico y de naturaleza biodinamica, lo que implica el respeto por la dinámica de la vida in situ, haciendo la menor intervención posible. Esto hace que la “capuera” permanezca alta dejando que la naturaleza se autoregule y rija en sus propios parámetros y potencialidades. Es un suelo que lleva libre de intervención humana ya cuatro décadas, y por tanto preserva cualidades extraordinarias de fertilidad y potencia. Ademas es Cerro Cora, lo que merece un párrafo aparte. Nuestro pueblo ha sido olvidado (gracias a Dios) por el desarrollismo productivista hace ya muchos años y por tanto a quedado casi como en el olvido. Los técnicos de ayer y de hoy juzgan nuestro suelo como muy malo por sus cualidades toscosas y de extrema pendiente. Empero aquello que nos ha mantenido aislado a venido a ser nuestro mayor tesoro. La tosca contiene fósforo en abundancia, mineral esencial para el desarrollo vegetativo de las plantas y que permite así mismo la inserción de raíces a mucha profundidad creando, con inmediaciones de monte, redes fluidas de comunicación e intercambio solidaria como un sistema unificado de interconexion cual neurotransmisores que provee nutrientes, advertencia y protección múltiple. Nuestro viñedo ES MONTE. No desde una aspiración poética sino más bien desde una perspectiva analítica consciente y bien fundada. 
Hacemos cada año solo dos grandes intervenciones, poda y cosecha. En ambas procuramos que sea siempre con la participación de la mayor cantidad de gente posible, lo que nos aliviana el trabajo y brinda a las plantas un amplio y diverso espectro de energías vitales para intercambio. Toda vez que usted se relaciona con una planta ocurre allí una simbiosis donde ambos se benefician. Mucho de lo que hace a la cualidad de nuestro vino tiene que ver con esto. 
Nuestra capacidad productiva es, debido a que no usamos venenos, de apenas unos 150 a 200 litros, dependiendo del año; y trabajamos para ampliarla a unos 400 con un segundo vino más económico. La cosecha es, como se sabe, solo una al año, lo que implica que de lo obtenido con la venta debemos sustentar nuestra familia todo el año. Si pensaremos en competir con los mal llamados “vinos” que hay en el mercado y vendemos a, digamos 60 o 70 pesos la botella de 3/4 deberíamos de sobrevivir en la chacra con apenas $1000 o $1200 mensual (!!!). Lo que claro está, haría que sea imposible de sostener. Este vino, por todo lo expuesto, NO TIENE PRECIO. Sepa usted que los vinos más caros del planeta rondan en unos 3000 a 5000 euros y son muy pero muy escasos, los producen pequeños productores de Italia y su altísimo valor se debe a que preservan las cualidades artesanales y técnicas milenarias, y cuyos secretos son intransferibles al público por místicos y profundos. Usted no puede juzgar jamás un vino así, artesanal y biodinamico, a partir de lo que sabe su paladar mal educado (con todo respeto) por lo que la góndola le ofrece al trabajador de clase media promedio. Es esto una defensa, no sólo de nuestro vino, hecho con amor y dedicación, sino también de la misma humanidad toda, que ha visto deteriorada a tal punto su salud física y espiritual que hoy por hoy, los que aún trabajamos la tierra con paz interior y esperanza somos una especie en extinción. Nuestro vino puede que aparezca ante ustedes como un producto, una mercancía, pero créame que no lo es… No puede convertirse en mercancía el amor, la paz. Tiene un precio justo como valor de uso en sí, sin embargo, más allá de las formas, aquello que encierra y brinda UN DENARIO, (nuestro vino), no tiene precio… No se paga con dinero. Está más allá. El gran poeta cubano Carlos Puebla supo expresar: “nuestro vino… de plátano, pero nuestro vino”. La tierra da para su sustento lo que el hombre de allí, de aquel lugar necesita … Un mendocino a su vino, un misionero al suyo. Gracias.
 

 Furlán es un productor orgánico de Cerro Corá.

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En 2017, el IFAI asistió con capacitación e insumos a productores caprinos y ovinos

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Después de un año de trabajo conjunto y capacitación, productores ovinos y caprinos de Cerro Corá y Profundidad conformaron la Cooperativa Agropecuaria Corral de Cerro Limitada. El objetivo es desarrollar la cuenca productora del sur, donde además de carne y queso se ofrezca la posibilidad de hacer turismo rural.
La cooperativa facilitará la concreción de la sala desposte, instalación de corrales ordenados con piso y techo, pasturas rotativas, silos y compra conjunta de la alimentación y productos necesarios para optimizar la crianza de chivos y cabritos.
Durante el 2017, técnicos del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) asistieron a los productores y brindaron talleres de capacitación y asistencia en la reproducción, cría y venta de cabras y chivos, cuyo consumo de carnes está en sostenido aumento a nivel mundial.
Además, el IFAI entregó suplementos de pasturas, semillas de maíz y sorgo.
También durante el año, los técnicos recopilaron en terreno información para el armado de la carpeta que fundamentará una ley específica que rija los destinos de la actividad ovina y caprina. Por su parte, los productores colaboraron en el proyecto de desarrollo local de Cerro Corá e incorporaron animales de raza, como Boer, Angora y anglo Nubia (esta última productora de leche). Uno de los proyectos es montar un tambo con el objeto de elaborar queso artesanal.
Fortalecimiento de proyectos
Entre los cursos brindados en 2017, se dictó uno sobre formación en gestión a cargo de la técnica del IFAI Susana Rodríguez. De esta iniciativa participaron 25 productores de los municipios de Cerro Corá, Profundidad, Fachinal y Garupá, quienes recibieron los certificados a mediados de diciembre.
Previo a ello, se brindó el curso de formación de formadores, en la sede del CFI de Posadas, al que asistieron técnicos de diferentes ministerios. Esto fue posible a través de un convenio que firmó la Agencia de Desarrollo de Misiones (ADEMI) con la cooperativa La Territorio.
Turismo rural 
Además, coordinado por la técnica del IFAI Susana Rodríguez, se dictó un curso de senderismo en Cerro Corá con el fin de mostrar la belleza natural de la zona. La localidad de Cerro Corá posee un paisaje único con miradores naturales, por lo que se pretende
aprovechar esta cualidad.
Un total de 22 operadores turísticos territoriales recibieron sus certificados en diciembre. Esta capacitación se llevo adelante por medio de un trabajo conjunto entre la municipalidad de Cerro Cora, ADEMI, IFAI y la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). De esta manera, el IFAI asistió la actividad caprina y ovina de la zona sur de la provincia.

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Vecinos de Cerro Corá apuestan al desarrollo turístico

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La iniciativa “De qué va a vivir mi pueblo” apunta a promover un sentido comunitario en la búsqueda del desarrollo económico sustentable de un municipio.

Cerro Corá es el primero en llevarlo adelante y encontró en el Turismo la posibilidad de generar mayor actividad y salida laboral para sus vecinos.

Como consecuencia, actualmente cuenta con 22 Operadores Turísticos Territoriales –con aval universitario- preparados para insertarse en el mercado local generando propuestas, impulsando emprendimientos o integrando equipos de trabajo conformados.

“Cuando hace un tiempo me comentaban de este proyecto enseguida dimos nuestro apoyo. Vimos que durante todo el proceso hubo mucho compromiso de todos y gracias a eso podemos estar poniéndole nombre y apellidos a esa idea inicial”, expresó el ministro de Turismo de Misiones, José María Arrúa, durante la presentación de los resultados del programa y entrega de certificados a los egresados.

En este sentido, sostuvo que “cuando hablamos afuera, en otros países, de nuestra provincia, podemos decir muchas cosas, destacar la naturaleza, sus ofertas, paisajes, pero lo que no podemos contar es la hospitalidad del misionero. Eso es algo que lo tienen que vivir. Hoy, estos 22 vecinos se integran a esta cadena y esperamos que sean más los municipios que comiencen a pensar en un desarrollo turístico como su oportunidad de desarrollo económico”.

Por su parte, la presidente de la Agencia para el Desarrollo de Misiones, Suzel Vaider, celebró la voluntad de la comunidad y el aporte que implica proyectarse juntos con una visión estratégica.

“Estamos muy contentos con esta primera experiencia y esperamos que otros vean los excelentes logros alcanzados y se animen también al desafío”, remarcó.

El intendente de Cerro Corá, Diego Pedrozo, agregó que “se trata de un sueño. El nombre del programa nos invitó a una reflexión colectiva que resultó muy beneficiosa para todos. Conocer sobre el turismo y que ahora nos empiecen a conocer a nosotros es un paso muy importante”.

A través de esta iniciativa, se analizaron las proyecciones económicas del lugar y se determinó que una alternativa viable era la del desarrollo turístico. Para su implementación, se sumó a la Municipalidad, al Ministerio de Turismo y la Universidad Nacional de Misiones, que terminaron de darle las herramientas necesarias para el éxito de la propuesta.

Luego, en base a las vivencias históricas de los pobladores y sus familias, se trazaron senderos para guiar a los turistas por experiencias únicas que puede ofrecer Cerro Corá. Se rescataron los edificios donde vivieron los primeros pobladores, los mitos, la gruta de la virgen, entre otros elementos que sirvieron para construir la propuesta.

Además de la formación, los propios pobladores tuvieron que reunirse en varias oportunidades para debatir ideas y fue esa riqueza del intercambio lo que volvió tan dinámica y productiva la experiencia.

Ahora se espera una réplica en las demás localidades para que, entre todos, se avance no solo hacia un desarrollo turístico comunitario sino también hacia alternativas económicas sustentables y sostenibles de la tierra colorada.

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Cerro Corá presentará su propuesta turística

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Este miércoles, a las 17.30, los pobladores de Cerro Corá presentarán la propuesta turística que desarrollaron en el marco del programa “De qué va vivir mi pueblo” en el que formularon estrategias para generar el desarrollo económico.  Habrá recorrida por senderos y presentación de historias que formarán parte de un libro. Fue declarado de interés provincial por el gobernador, Hugo Passalaqcua.

El programa “De qué va a vivir mi pueblo” fue desarrollado por la Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI), que analizó las proyecciones económicas del lugar y determinó que una alternativa viable era la del desarrollo turístico (también generaron propuestas de agregado de valor a las producciones madereras ya existentes).

Así, en su implementación, se sumó a la Municipalidad de Cerro Corá, al Ministerio de Turismo y la Universidad Nacional de Misiones (UNAM) que terminaron de darle las herramientas necesarias para el éxito de la propuesta.

Para ello se desarrolló la formación de Operador Turístico Territorial (OTT), que cuenta con aval universitario, de la que participaron un grupo nutrido de vecinos que se entrenaron en geografía, naturaleza, primeros auxilios, revalorización de las historias del pueblo, entre otras temáticas.

Luego, en base a las vivencias históricas de los pobladores y sus familias, se trazaron senderos para guiar a los turistas por experiencias únicas que puede ofrecer Cerro Corá. Se rescató los edificios donde vivieron los primeros pobladores, los mitos, la gruta de la virgen, entre otros elementos que sirvieron para construir la propuesta.

Además de la formación, los propios pobladores se reunieron en el Municipio, en varias oportunidades, donde debatieron sobre las diferentes propuestas para que el proyecto sea una verdadera alternativa de ingreso de dinero a Cerro Corá. En esos encuentros municipales participaron el intendente Diego Pedrozo, junto a la presidente de Ademi, Suzel Vaider; y cada uno de los vecinos que sumaron sus aportes.

Luego de finalizada la formación, que duró un semestre, este miércoles se entregarán los certificados y habrá un recorrido para los medios de prensa que serán herramientas fundamentales para dar a conocer la propuesta y atraer a los turistas.

Por su impacto social, ya que generó puestos de trabajo genuinos, el gobernador de la provincia, Hugo Passalacqua decretó el programa de “Interés provincial”.

DE QUÉ VIVIRÁN OTROS MUNICIPIOS

Después de la experiencia de Cerro Corá, ADEMI planifica con otros intendentes aplicar la herramienta en otros municipios para analizar las proyecciones económicas y generar propuestas que permitan el desarrollo local sustentable.

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Misiones se sumará a “Pueblos Auténticos” para el fortalecimiento de destinos turísticos

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El ministro Santos destacó: “Con los Pueblos Auténticos trabajamos en el fortalecimiento de destinos; innovación y diversificación de la oferta turística; dinamización y sustentabilidad en las economías regionales; generación de empleo”. “El turismo llega a donde otras actividades no llegan: es uno de los pilares fundamentales en la generación de empleo y la reactivación de las economías regionales. Con Pueblos Auténticos, pequeñas comunidades son la oportunidad para un gran desarrollo local de la actividad turística a lo largo de todo el país. Con más turismo transformamos la vida de cada pueblo y cada región, es una posibilidad para crear más trabajo e impacto económico, con foco en la sustentabilidad y en la revalorización de la identidad”.

 

Teresa Anchorena, directora de la Comisión de Monumentos, de Lugares y Bienes Históricos, quien resaltó que “la diversidad de pueblos de Argentina somos todos nosotros y lo que tenemos que hacer es conocerlos. Desde el Ministerio de Cultura  de la Nación lo que queremos es desarrollarlos a través de su cultura y el turismo”. “La cultura crea trabajos”. y agregó que “Pueblos Auténticos es una herramienta de desarrollo cultural para el cual estamos haciendo un trabajo conjunto”

 

Los ministerios de Turismo y Cultura de la Nación están llevando adelante el Programa Pueblos Auténticos con el objetivo de potenciar el desarrollo turístico de esas comunidades de nuestro país, poner en valor de la identidad del pueblo y revalorizar sus patrimonios. Estos lugares se caracterizan por conservar su identidad e idiosincrasia, plasmadas en diferentes aspectos relacionados con su patrimonio natural y/o cultural, su arquitectura, tradiciones, gastronomía, paisaje, historia, religión, artesanías, y el origen de sus pobladores.

 

El foco está en enaltecer sus características únicas y distintivas, su patrimonio inmaterial vinculado a historia, fiestas, tradiciones, producción artesanal, gastronomía tradicional y cualquier otra manifestación que dé cuenta de la identidad local. Esto se hará mediante obras estratégicas y mejoras de servicios y conectividad en cada lugar, por eso trabajarán junto con la comunidad, las áreas de Desarrollo, Calidad, Formación, Inversiones, Estadísticas, Promoción, Comunicación del MINTUR. Y a nivel interministerial, trabajan en este programa los ministerios de Cultura, Interior, Transporte, Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Ambiente y desarrollo sustentable, Relaciones Exteriores y Culto,  Trabajo,  Producción, y  Modernización.

 

 

 

En la primera etapa se está trabajando con 9 pueblos: Concepción del Yaguareté Corá, Purmamarca, San Francisco de Alfarcito, Moisés Ville, La Carolina, Gaiman, Camarones,  La Angelita e Isla Martín García. Para la segunda etapa: Tolhuin, Villa Traful, Villa Tulumba, Jagüé, Las Cuevas, Antofalla, Sierra Grande (Playas Doradas), Cachi. Y en la tercera etapa será el turno de las provincias de Entre Ríos, Tucumán, Santa Cruz, San Juan, Formosa, Chaco, Misiones.

 

Pueblos Auténticos es un programa diseñado por el Ministerio de Turismo de la Nación, en colaboración con el Ministerio de Cultura. Una propuesta innovadora que busca poner en valor la identidad de pueblos con características únicas a lo largo de todo el país, promoviendo la apropiación de la comunidad local y la revalorización del patrimonio natural y cultural.

 

Otros países implementaron programas similares con éxito. México con Pueblos Mágicos (desde 2001) y Colombia con Pueblos Patrimonio (desde 2010). Esta es una alianza con Perú, México y Colombia para integrar a futuro una Red de Pueblos Latinoamericanos.

 

Las acciones comunes que se harán en todos los pueblos incluyen: elaborar las normativas que correspondan para proteger el patrimonio del lugar, reordenar el casco urbano e intervenir el paisaje para fortalecer la identidad, incorporar señalética en los principales atractivos con un diseño especial, fortalecer los productos turísticos actuales y trabajar con los potenciales, capacitar a los actores locales sobre la importancia del turismo y de las actividades vinculadas a ello.

 

Entre las gestiones ya realizadas se invirtió en obras e infraestructura turística que consoliden el destino y permitan una mejor experiencia a los viajeros. Por ejemplo el mirador del cerro Porito en Purmamarca, la ampliación del muelle en la Isla Martín García, el faro de la Isla Leones en Camarones, el centro de artesanos en Alfarcito.

 

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