La denominada “Masacre de Margarita Belén”, el fusilamiento clandestino de una veintena de detenidos políticos durante la última dictadura cívico-militar en esa localidad chaqueña, será recordada hoy en Chaco con diversas actividades organizadas por la Comisión Provincial por la Memoria, al cumplirse 46 años del hecho.
El acto central se realizará durante esta mañana en el kilómetro 1.042 de la ruta 11, en el Parque de la Memoria y Monumento a los caídos, en la norteña provincia de Chaco.
La Comisión Provincial, formada en 2005 e integrada por organismos de derechos humanos y representantes del Estado provincial, convocó junto con el Gobierno a participar de una serie actividades.
También están previstos encuentros de organizaciones de derechos humanos, presentaciones de libros relacionados con la temática, en tanto que anoche se realizó la tradicional vigilia con un espectáculo musical.
El homenaje a las victimas de la “Masacre de Margarita Belén” se inició ayer con actividades académicas en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), donde también se realizó el acto de entrega de legajos de Estudiantes de Humanidades Desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar en el Aula Magna.
Luego continuaron con una vigilia en la Casa de la Memoria, presentaciones de libros y otras actividades culturales, y cerrarán mañana con la asunción de la nueva presidencia de la Comisión Provincial por la Memoria.
Desde la reapertura democrática el reclamo por juicio y castigo por la Masacre de Margarita Belén fue una de las banderas de lucha de todo el colectivo de derechos humanos de la región y el hecho formó parte de la causa 13 durante el juicio a las Juntas.
El juicio oral por esta masacre en la localidad de Margarita Belén comenzó el 3 de junio de 2010 y culminó el 16 de mayo de 2011. Los debates culminaron con la sentencia condenatoria a prisión perpetua para ocho militares por homicidio agravado por alevosía y por el número de partícipes en 11 hechos en concurso real entre sí y el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por haber sido cometida con el uso de violencia y por el transcurso del tiempo en cuatro hechos.
Luis Chas, el único policía juzgado, resultó absuelto por insuficiencia probatoria. Ello fue apelado y finalmente en 2021 se logró su condena.
La “Masacre de Margarita Belén” fue el fusilamiento clandestino de un grupo de presos y presas por razones políticas, oriundos de Chaco, Misiones, Corrientes, Formosa, Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires.
Este crimen ocurrió en la madrugada del lunes 13 de diciembre de 1976 a unos 30 kilómetros de Resistencia, camino a Formosa. El fusilamiento clandestino fue disfrazado de enfrentamiento en la ruta 11, en cercanías de la localidad de Margarita Belén, durante el traslado de los detenidos de Resistencia a Formosa.
Las víctimas de la masacre fueron Luis Ángel Barco, Mario Cuevas, Manuel Parodi Ocampo, Luis Arturo Franzen, Carlos Alberto Duarte, Patricio Blas Tierno, Néstor Carlos Sala, Luis Díaz, Carlos Zamudio, Alcides Bosch, Ema Cabral, Fernando Piérola, Roberto Horacio Yedro, Reynald Zapata Soñez y Julio Andrés Pereyra.
A la nómina oficial de fusilados se suman los nombres de otros militantes políticos que fueron vistos en Alcaidía o en la Brigada y sus muertes/ desapariciones se vinculan a este hecho: Juan Ramón Vargas, Dora Noriega, Delicia González, Raúl María Caire, Eduardo Lalo Fernández y Raúl Antonio Méndez.
El Poder Legislativo de Chaco suspendió hoy “por el término de un año” las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en lo que respecta al voto de cargos legislativos y ejecutivos provinciales para 2023.
“Como parte de la labor legislativa, por medio de la Ley N° 3745 Q, quedó suspendida por el término de un año, la vigencia de la Ley 2073-Q y sus modificatorias, que instituye el Sistema de Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias”, indicaron en un comunicado de la Legislatura provincial.
Con 17 votos afirmativos, los legisladores provinciales suspendieron las PASO para la elección de cargos ejecutivos y legislativos de la provincia.
“Con la normativa sancionada, las y los ciudadanos chaqueños verán reducida su obligación de concurrir a las urnas el próximo año electoral”, destacaron.
También, en la misma sesión, se modificó la Ley Electoral, permitiendo las candidaturas múltiples para cargos ejecutivos, estableciendo que “se admitirán las sumatorias de candidaturas solo, a cargos ejecutivos, de una misma persona en diferentes partidos políticos, alianzas o confederaciones de éstos y de listas entre sí”.
Asimismo, se aprobó el Presupuesto General de la provincia para el ejercicio del año 2023, el que contempla unos $ 705.775.157.073, en total de erogaciones proyectadas en la Administración Pública Provincial no Financiera, para lo cual calculan unos $ 709.936.212.450 en ingresos.
La norma N°3744 A, fue sancionada por 18 votos afirmativos del oficialismo, en tanto que el radicalismo y Frente Integrador, sumando 13 diputadas y diputados, votaron por el mantenimiento en cartera.
El ministro del Interior, Wado de Pedro, visitó hoy la provincia de Chaco donde junto al gobernador, Jorge Capitanich, anunció la descentralización de la fábrica de DNI y pasaportes y una nueva línea del Programa Municipios de Pie para financiar mercados municipales. En ese contexto, el titular de Interior aseguró que “en todos los rincones de la Argentina tenemos que tener las mismas oportunidades”.
Durante el acto realizado en Resistencia en el cual se hizo entrega de kits para la toma de trámites de DNI, pasaportes y certificados de preidentificación el titular de Interior anunció la descentralización de la fábrica de DNI y pasaportes con nuevas sedes en Chaco y Tucumán, con el objetivo de federalizar la producción y la logística de DNI y pasaportes, asegurando un servicio más federal, inclusivo y equitativo en términos de acceso a la identidad.
“En todos los rincones de la Argentina tenemos que tener las mismas oportunidades y eso es decisión política, voluntad política y capacidad de gestión”, indicó Wado de Pedro y aseguró que “vamos a seguir trabajando en el Ministerio del Interior, junto a los gobernadores del Norte Grande para tener una Argentina aún más federal”.
Esta descentralización permitirá mejorar los plazos de entrega de documentos en el interior del país, más disponibilidad de turnos y sumar nuevos servicios.
“Cuando decimos federalismo hablamos de generar las condiciones para que haya empleo formal, genuino, en cada rincón de la Argentina” aseguró el ministro del Interior y agregó que “ese federalismo que significa trabajo e igualdad de oportunidades se hace con obras, con inversiones, con una combinación y un consenso entre el sector público y el sector privado. Planificando e invirtiendo donde nadie invierte, cambiando la matriz productiva o empujando, ayudando a dar ese primer empujón para que las economías regionales puedan empezar a caminar solas””.
El titular de Interior y el gobernador de la provincia también firmaron distintos convenios en el marco del Programa Municipios de Pie y entregaron maquinaria adquirida a través del Programa, alcanzando así la ejecución de 28 proyectos por un monto de más de 200 millones de pesos destinados a gobiernos locales de la provincia.
En ese marco, los mandatarios anunciaron una nueva línea específica de Mercados Municipales para la Familia Argentina dentro del Programa Municipios de Pie con el objetivo de contribuir activamente al despliegue de mercados municipales.
“Para poder ayudar a los productores de alimentos; para poder ayudar a los pequeños y pequeñas productoras para que puedan tener esa cercanía. Para que podamos tener otra herramienta para combatir la inflación y empezar a demostrar a esos intermediarios, que especulan permanentemente con el alimento de la población, que vamos a usar las herramientas necesarias para que, como decía Cristina, la mesa de los argentinos funcione con comida y que vuelva a juntar a las familias alrededor de la mesa”.
“Derechos que transforman la calidad de vida de nuestros pueblos hoy han sido ejercidos con mucha fortaleza y con el compromiso de todos y todas. Aquí hay intendentes e intendentas de distintos partidos políticos trabajando mancomunadamente para fortalecer la capacidad de acción política en el territorio”, destacó Capitanich.
“Es un evento significativo que nos permite reivindicar el derecho a la identidad”, indicó el gobernador sobre la decisión de descentralizar la fábrica de DNI y pasaportes y agregó que “el programa Municipios de Pie fortalece la capacidad institucional de los municipios de prestar servicios de calidad. Un municipio con equipamiento presta mejor calidad de servicios que implica cercanía a la ciudadanía”.
Luego, los funcionarios visitaron la empresa Retak, dedicada a la fabricación de ladrillos de Hormigón Celular Curados en Autoclave (HCCA).
Participaron también la ministra de Salud, Carla Vizzotti; la vicegobernadora de Chaco, Analia Rach Quiroga; el subsecretario de Relaciones Municipales, Pablo Giles; el director nacional del Registro Nacional de las Personas, Santiago Rodríguez; el ministro de Planificación, Economía e Infraestructura de Chaco, Santiago Pérez Pons y la ministra de Salud Pública de Chaco, Carolina Centeno.
Se estima que sobreviven menos de 20 yaguaretés en el Chaco argentino, y el único que es monitoreado en forma permanente y utilizando tecnología satelital es Qaramta, quien habita el Parque Nacional El Impenetrable.
Recientemente, en una misma semana, dos nuevos yaguaretés machos fueron registrados en Chaco, a orillas del río Bermejo, mediante increíbles videos realizados con cámaras trampa. Un registro fue logrado por nuestro equipo en el Parque Nacional El Impenetrable y el segundo por el equipo del Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET) en una establecimiento productivo privado que destina parte de sus bosques a la conservación del monte. Estos hallazgos resaltan la importancia del Río Bermejo como corredor de conservación para la vida silvestre, donde deben extremarse las medidas de protección de los bosques y la fauna.
Ahora, el gran desafío es capturar a ambos yaguaretés para colocarles un radiocollar satelital como el que usa Qaramta desde 2019. Esto permitirá conocer más sobre sus costumbres, protegerlos de actividades ilegales de caza y desarrollar proyectos de recuperación de la especie, tal como se ha hecho con Qaramta.
La situación del yaguareté en Argentina es crítica y estos nuevos individuos registrados representan una gran oportunidad y esperanza para la conservación de la especie.
Santi Carneri, Diálogo Chino. Vuelan cuervos al atardecer, el coche abandona el asfalto y circula por un camino de tierra seca que cruzan pequeños lagartos y zorros. En los costados hay charcos de lluvia y matorrales, también cactus de cinco metros de alto y árboles jóvenes que ocultan una valla de alambre y madera de una estancia ganadera tan grande que es imposible verla completa:
“Toda esta zona se deforestó ”, dice Tagüide Picanerai, un líder del pueblo indígena ayoreo, mientras conduce hacia su comunidad, Chaidí, que significa “refugio” en su idioma materno. “Acá se ve que están tirando abajo los pequeños bosques que quedaban. Sabemos que esto mata la biodiversidad y, lentamente, el mundo ayoreo”.
Chaidí es una aldea de casas de madera rodeadas de bosque, una de las zonas más vírgenes del Gran Chaco, el segundo bosque más extenso de América del Sur después de la Amazonía y que conecta con el Pantanal brasileño, el mayor humedal del mundo.
Una casa de la comunidad ayoreo de Chaidí, en el Alto Paraguay, a unos 700 kilómetros de Asunción. Varios habitantes de la comunidad viven en aislamiento voluntario en el bosque (Imagen: Santi Carneri / 2014)
Picanerai es nativo de este inmenso pero desconocido bioma, en parte árido y en parte húmedo que, con 1,1 millón de km2, ocupa la mitad de Paraguay, un tercio de Bolivia, un buen pedazo de Argentina y un poquito de Brasil. Es un territorio el doble de grande que Francia.
Los ayoreo son el único pueblo que vive en aislamiento voluntario en América fuera de la cuenca amazónica. Su derecho a la autodeterminación está consagrado por la legislación interamericana, pero son uno de los pueblos más amenazados y afectados por la deforestación, impulsada por la ganadería y la agricultura a gran escala.
El Gran Chaco está en plena transformación y muy pronto, un nuevo proyecto vial podría cambiarlo drásticamente.
El Corredor Vial Bioceánico
Pocos saben de la enorme riqueza cultural y natural de esta tierra, pero menos saben del proyecto que Paraguay está llevando a cabo aquí: una obra insólita conocida como el “Corredor Vial Bioceánico”, que tendrá 544 kilómetros de asfalto y un nuevo puente entre Brasil y Paraguay para facilitar el tránsito rodado de un lado al otro del continente. El sueño de Colón, llegar a Asia.
Y también el sueño de los productores de soja de Brasil y los ganaderos de Paraguay de alcanzar más mercados asiáticos, atravesando el norte de Argentina y los puertos de Chile. Un tráfico hasta ahora lento, peligroso y muchas veces detenido por caminos de tierra y lodo de Paraguay.
Una máquina trabaja en el Corredor Bioceánico en el Chaco paraguayo. El proyecto es una iniciativa de cuatro países para mejorar la conectividad en toda Sudamérica (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
Cuadrillas de trabajadores avanzan día tras día en la nueva carretera, casi todo el camino desde Asunción hasta las comunidades ayoreo está en plena ebullición: camiones, tractores, bulldozers y cientos de personas recorren la vía cavando, asfaltando y pintando.
Picanerai nació hace 34 años en Campo Loro, un asentamiento fuera del bosque, construido por religiosos de la misión evangélica hoy conocida como Ethnos 360, que forzaron a sus padres a abandonar su vida nómada y sus costumbres en la década de 1970. Dice Picanerai que los misioneros llamaron así al lugar porque los hombres y mujeres, como sus padres, obligados a punta de pistola a salir del bosque, no paraban de hablar, como los loros.
Tagüide Picanerai abre la puerta del territorio de Ayoreo, situado entre los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay, en el Chaco paraguayo (Imagen: Santi Carneri / 2014)
La ausencia total de asfalto en la zona paraguaya del Gran Chaco, que hace frontera con Bolivia y Brasil, mantuvo hasta ahora el intenso comercio de materias primas por otros caminos. La enorme dificultad de atravesarlo sin conocerlo le valió el bautismo de la primera literatura colonial, y la del siglo XVIII en adelante, como “infierno verde” o “desierto”, “hostil”, “seco”, “árido”. Pero lo cierto es que no es así.
Puede que sea un bosque impenetrable para un forastero, pero no para los cientos de miles de personas que han vivido aquí desde antes de la llegada de los españoles.
El Gran Chaco: ‘Un ecosistema peculiar’
El Gran Chaco es un bosque de palmeras, jaguares, cactus, espinas y osos hormigueros; de caimanes (jacarés) y pumas y maderas preciosas como el palo santo. Un bosque continuo, de caminos polvorientos y pantanosos, dividido por fronteras políticas que no existen para la naturaleza y en cuatro ecorregiones que, sí, incluyen climas áridos, pero también bosques, humedales, estepas, ríos y lagunas, a veces secas.
Es un bosque de importancia vital para los pueblos indígenas que lo habitan y, como la Amazonía, para la fauna y la flora del mundo entero, cuenta a Diálogo Chino Andrea Weiler, bióloga y profesora de la Universidad Nacional de Asunción, en Paraguay.
“Es un ecosistema tan peculiar, tan único y tan extremo en su biodiversidad que está maravillosamente adaptada a condiciones extremas”, destaca esta investigadora especializada en el monitoreo de la fauna del Chaco, como los jaguares (yaguareté en guaraní, que significa “perro auténtico”) o los pumas.
El valor ecológico del Gran Chaco incluye 3400 especies de plantas, 500 especies de aves, 150 mamíferos, 120 reptiles y 100 anfibios. Muchos amenazados, como el jaguar, el pecarí de barba blanca, el oso hormiguero o el tapir.
“Al meter todas estas nuevas rutas habilitan zonas de tránsito mucho más intensivo y ese tránsito va a traer más fragmentación del bosque y más población, a medida que haya más asentamientos urbanos habrá más conflicto”, explica Weiler.
La reducción del bosque y de las presas de los grandes felinos, los atrae hacia las vacas. Weiler alertó que los ganaderos pagan a sus empleados entre 100 y 200 dólares por cada puma que cazan y el doble si es un jaguar, actividades penadas con 5 años de cárcel. Lo mismo o más que un salario mensual medio en la zona.
Ni un desierto ni un idilio
El Gran Chaco no es un idilio ambiental, ni tampoco una tierra habitada solo por indígenas. En el lado argentino, hay plantaciones de soja y algodón transgénico hace dos décadas. En la parte brasileña, unos pocos estancieros son dueños de la mayoría del ecosistema. Y tanto del lado boliviano como paraguayo, miles de colonos menonitas de origen ruso, alemán, canadiense y mexicano se han asentado, generado industrias de extracción de madera, ganadería, leche, soja y algodón. También hay misioneros.
Dos guerras han atravesado este territorio en menos de 200 años. Primero la de la Triple Alianza (1864-1870), en que Brasil y Argentina destruyeron, ocuparon y recortaron Paraguay, —después, para hacer frente a las exigencias de los vencedores, Paraguay vendió las tierras “estatales” del Chaco en la bolsa internacional, privatizando bosques que eran territorio ancestral indígena. Más tarde, la guerra entre Paraguay y Bolivia de 1932 y 1935, que fue, en concreto, por el territorio chaqueño y dejó 60.000 bolivianos y 30.000 paraguayos muertos.
Y a los pueblos indígenas de la región asediados, reclutados o encarcelados, viendo cómo sus tierras seguían repartiéndose sin su consentimiento.
Hoy, Picanerai es uno de los principales actores políticos indígenas del Chaco. Habla ayoreo, español y se defiende en guaraní y portugués. Sobre su ancha espalda carga la responsabilidad de negociar con el Estado paraguayo acciones para prevenir la destrucción de las tierras comunales y los bosques donde viven sus familiares.
Trabajadores en el Corredor Bioceánico de Paraguay. El proyecto supondrá la colocación de unos 544 km de asfalto, atravesando regiones que hasta ahora solo tenían caminos de tierra (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
Cada quince días, va y viene conduciendo un coche por los más de 500 kilómetros que separan su comunidad de Asunción, la capital de Paraguay, también conocida como “Puerta al Chaco” por ser la mayor capital cercana a este ecosistema. Antes, en 2015, cuando hice el primer viaje con él, llevaba unas diez horas, ahora que la mayoría es asfalto se hace en seis.
Si él y otros líderes no mantienen la presencia y presión en los tres poderes del Estado, sus tierras corren aún más peligro. Tala ilegal, cazadores furtivos, narcotráfico, misioneros y funcionarios públicos corruptos son algunas de sus principales amenazas.
“Lo que antes eran huellas de yaguareté ahora son marcas de las topadoras. Nuestros hermanos solo quieren que salvemos el bosque”, dice en idioma ayoreo Porai Picanerai, padre de Tagüide mientras talla un tortuga hecha de madera de palosanto en su casa en Chaidi.
Ingoi Etacori, un residente ayoreo en Chaidí, posa con un loro. Salió del aislamiento en el bosque en 2004, cuando los ganaderos abrieron una nueva carretera cerca de su antiguo hogar (Imagen: Santi Carneri / 2014)
Desde 2004, año del último contacto, ningún ayoreo ha vuelto a salir del bosque, pero en los 30 años anteriores unos 7.000 de ellos fueron forzados a abandonarlo. En la mayoría de los casos, obligados por la organización evangélica estadounidense Ethnos 360, que provocaron enfrentamientos y muertos, según relatos de los Picanerai y de la ONG inglesa Survival.
El nuevo corredor bioceánico atraviesa algunas de las comunidades ayoreo fuera del bosque, como las de Carmelo Peralta, ubicadas a orillas del río Paraguay, justo por donde pasa el puente que unirá Brasil y Paraguay. Solo el puente ha costado al gobierno paraguayo 103 millones de dólares y se suma a los 445 millones de dólares de asfalto y hormigón de la nueva carretera.
El orgullo paraguayo y el Chaco menonita
“Este puente y esta ruta bioceánica va a permitir a Paraguay ser un aliado estratégico para la producción competitiva, en la región y en el mundo”. Eso dijo en diciembre de 2021, el presidente paraguayo Mario Abdo Benítez, de Carmelo Peralta, anunciando el comienzo de las obras del puente.
Desde ahí, el nuevo asfalto traza una línea recta para conectar el estado brasileño de Mato Grosso con la provincia argentina de Salta. El ministro de Obras Públicas de Paraguay, Arnoldo Wiens, dijo a Diálogo Chino que la ruta será muy útil y podría traer más recursos a su país: “Solamente el estado de Mato Grosso produce cuatro veces más granos que toda la república de Paraguay. Si un cuarto de esa producción usa este corredor, ya supone el mismo volumen que Paraguay”.
Una mujer desembarca del Aquidaban, un barco de pasajeros que recorre el río Paraguay y conecta el Chaco y el Pantanal con Asunción. El Corredor Bioceánico pretende mejorar las conexiones en la región (Imagen: Santi Carneri / 2019)
La nueva carretera lleva asfalto al departamento de Alto Paraguay, una región que nunca tuvo caminos permanentes hasta que comenzaron las obras viales en 2019.
Un informe de la ONG Earthsight mostró en 2020 como empresas ganaderas brasileñas estaban deforestando ilegalmente porciones de la reserva Patrimonio Natural Cultural Ayoreo Totobiegosode. Earthsight señala en su investigación que el cuero procedente de la zona se ha utilizado por empresas europeas como BMW, producido por la Cooperativa Chortitzer, una gran empresa ganadera propiedad de la comunidad menonita de Loma Plata, donde termina la primera etapa del Corredor Bioceánico.
Vacas en una granja y escuela de la comunidad menonita cerca de Loma Plata. Sesenta y ocho vacas proporcionan 1.600 litros de leche al día, mientras que hay más de 800 reses dedicadas a la producción de carne (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
Loma Plata es, junto a otras dos urbes menonitas, Filadelfia y Neuland, el corazón del Chaco paraguayo, que paradójicamente es mayoritariamente menonita, que han levantado un imperio ganadero y lácteo. Comunidades más o menos ortodoxas de este pueblo europeo errante, que huyó de Rusia y Alemania, se distribuyen por toda América desde los años 1930, casi sin mezclarse con la población local.
Berthold Penner tiene 32 años, nacionalidad alemana y paraguaya. Sus abuelos paternos nacieron en el Chaco, como él, pero su abuela materna llegó desde Alemania huyendo de la II Guerra Mundial. Él creció en una granja de la cooperativa.
Berthold Penner es de ascendencia alemana y paraguaya y enseña gestión agrícola en una zona menonita del Chaco. Dice que el Corredor Bioceánico “nos acerca a nuestros vecinos” (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
Berthold estudió administración agropecuaria y hoy enseña en la misma zona a decenas de alumnos paraguayos y menonitas cómo hacer que las 68 vacas de la escuela den más y mejor leche (alcanzando los 1600 litros por día). También cómo conseguir que las 880 reses dedicadas a producción de carne no se estresen y sean tiernas, o cómo alimentarlas de forma equilibrada e, incluso, cómo ayudarlas a procrear. Relata con entusiasmo los detalles de su oficio mientras uno de los alumnos maneja un flamante tractor que reparte comida a los animales. Berthold se apoya en la valla de alambre y opina sobre el corredor bioceánico:
“La agricultura va a aumentar y toda la producción se va a poder sacar en tiempo y forma”, dice Berthold. “La bioceánica acerca a nuestros vecinos. Son 232 kilómetros menos de camino de tierra donde una lluvia te dejaba parado en el camino. Reduce el riesgo y aumenta la rapidez y seguridad de que el producto llegue a su destino”.
Los efectos de la nueva ruta Bioceánica se sienten también en las carreteras aledañas, como la Trans-Chaco, la que atraviesa Paraguay de Norte a Sur y conecta Asunción con Santa Cruz, Bolivia, dos ciudades parecidas porque están unidas por el Chaco, pese a la distancia geográfica que las separa. El gobierno paraguayo está ampliando esta carretera de dos a cuatro carriles y arreglándola en zonas que antes parecían más la superficie lunar.
El Gran Chaco, una tierra de extremos
Pero este desarrollo no parece acompañar a las comunidades indígenas con el mismo ímpetu que a los demás habitantes del Chaco. A 15 kilómetros de Loma Plata está El Estribo, una comunidad con 7.000 personas, la mitad niños y niñas, del pueblo indígena enxet, también defensores del bosque, pero más urbanizados por su cercanía a las ciudades menonitas.
Benigno Rojas, uno de los líderes de la comunidad Enxet de El Estribo: “En el Chaco hay problemas cuando hay sequía, y también cuando hay inundaciones”. (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
Benigno Rojas tiene 79 años y más energía que los niños que juegan al piki-voley (mezcla de vóley y fútbol) frente a la escuela de la aldea.
Líder y luchador, Benigno camina decidido mientras acaricia una hoja verde de algarrobo. Me muestra los fastuosos samu’u, o palo borracho, que hay por todas partes y que florecen ofreciendo sus semillas al viento en forma de algodón blanco que cubre hojas, ramas y el suelo de tierra blanquecina.
“En el Chaco, cuando hay sequía hay problemas y cuando hay inundación, también”, relata Benigno.
Niños juegan en la comunidad indígena Enxet de El Estribo (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
En el Chaco hay siempre esa dualidad extrema: ausencia total de lluvias durante más de cuatro meses, e incluso falta de agua para beber, o abundancia excesiva que convierte en pantanos los caminos, en imposible el acceso a hospitales, y a los mosquitos en el animal más presente. Pero también, máquinas arrasan 220.000 hectáreas por año de bosque del lado paraguayo y 150.000 por año del lado argentino.
La otra dualidad es la desigualdad económica y racial: a un lado las grandes estancias ganaderas de inversores paraguayos y extranjeros, así como las ciudades menonitas de inspiración alemana, con su agua corriente y electricidad aseguradas, con agricultores de grandes tractores verdes y ganaderos con cuentas y créditos bancarios. Al otro lado, las comunidades indígenas sobreviven con lo justo, casi sin apoyo estatal ni para asegurar la titulación de sus tierras y tomando agua de tajamares, como llaman a los pozos que acumulan agua de lluvia.
Benigno Rojas muestra una de las últimas reservas de agua de los tajamares, los pozos que recogen el agua de lluvia para beber cuando no hay otras fuentes (Imagen: Santi Carneri / Diálogo Chino)
Es septiembre de 2022 y la sequía afecta al Chaco desde hace más de cinco meses. Hay incendios en los lados argentino y boliviano que envuelven el ambiente con humo. En El Estribo, la comunidad de Benigno, se está a punto de terminar el agua potable comprada al Estado.
En Brasil, el Chaco es un bioma prácticamente desconocido conectado al Pantanal. Recientemente ha recibido una atención renovada gracias a una telenovela, llamada también “Pantanal”, que ha contribuido a sensibilizar sobre los problemas medioambientales del bioma, aunque nunca tanto como la Amazonía. La devastación del Chaco brasileño está directamente ligada a la devastación del Pantanal por el avance de la frontera agrícola en los últimos 40 años.
Desde Puerto Diana, en el lado paraguayo del río, se pueden ver los incendios forestales cerca de Puerto Mortinho, en Brasil, supuestamente provocados deliberadamente para despejar el terreno para la ganadería (Imagen: Santi Carneri / 2019)
María Liz Paya, del pueblo indígena yshy, vive a doscientos metros del río Paraguay, justo en frente de Brasil. En la entrada paraguaya al Pantanal, pero en su casa casi nunca hay agua potable. Es cocinera y vive en Puerto Diana, entre palmeras y cactus; entre caimanes, inundaciones y, últimamente, sequías. Mientras saca agua del río con un cubo que luego tendrá que potabilizar con cloro mira el bosque arder al otro lado del río, cerca de Puerto Murtinho, en Brasil.
“Es la estancia de un ganadero brasileño. Está quemando bosque para hacer lugar a las vacas”, dice Paya. “El fuego avanza cada año sobre la tierra de nuestros ancestros ¿qué futuro tendrán nuestros hijos?”