CHANGO SPASIUK

Chango Spasiuk iluminó una noche atravesada por la fe y la música regional

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En la noche del Jueves Santo, miles de personas participaron de la Misa Popular de las Misiones realizada al aire libre en el Conjunto Jesuítico de San Ignacio Miní. El evento religioso y cultural concluyó con un memorable concierto del apostoleño Chango Spasiuk.


Este jueves, la jornada comenzó una hora después de lo programado, ya que un efímero aguacero había mojado algunos equipos de sonido y el escenario. Fue un chaparrón mínimo, de apenas unos minutos, pero que llegó a comprometer la propuesta. Sin embargo, “gracias al trabajo impecable de los técnicos y trabajadores de la organización, se pudieron secar los equipos y pudimos vivir una maravillosa edición de esta Misa Popular, que cada año nos une a los misioneros y visitantes en esta fecha tan especial”, comentó el secretario de Estado de Cultura de la Provincia, Joselo Schuap, quien amenizó los momentos previos a la liturgia interpretando un puñado de canciones regionales junto al grupo musical “La Guitarreada”. Sobre el escenario, Schuap también evocó la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, reconociendo a los ex combatientes presentes en la velada.


 
Con presencia del gobernador Hugo Passalacqua, el ministro de Turismo José Arrúa, el intendente de San Ignacio Esteban Romero y otros funcionarios, la Misa de las Misiones comenzó minutos después de las 21.00 y fue encabezada por el Obispo de la diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, con el acompañamiento musical del conjunto “La Melchora” y otros músicos dirigidos por el maestro Carlos Servián. Esta es una agrupación musical patriótica, conformada por artistas dependientes de la Secretaría de Estado de Cultura y del Servicio Penitenciario Provincial, que pone de relieve el canto vocal femenino.
“Este momento en que se inicia el Triduo Pascual y acompañamos a Jesucristo en su pasión, muerte y resurrección, debe encontrarnos unidos y clamando por la paz, en un mundo que se está volviendo cada vez más hostil. Más que nunca la humanidad necesita del amor que Cristo nos enseñó”, advirtió el Obispo en un tramo de la ceremonia.
Una vez finalizada la Misa Popular de las Misiones, el Coro Universitario y la Orquesta Juvenil de la Universidad Nacional de Misiones interpretaron piezas pertenecientes al Período Misional Jesuítico.


Chispa divina, aliento popular
Posteriormente, en medio de una gran ovación, hizo su aparición en el escenario el acordeonista misionero Chango Spasiuk. “Este es un momento de introspección, de reflexión: de pensar en lo sagrado, de pensar de dónde venimos; de detenernos en el misterio que es el ser humano y en las tradiciones que, a veces, nos ayudan y nos dan herramientas para reflexionar sobre lo sagrado. Porque cada uno de nosotros tiene algo sagrado en el corazón, tiene esa chispa. Y desde ese lugar tenemos que construir un espacio en este mundo tan loco, tan violento, tan inútil, tan imbécil. Tenemos que aprender a respetar eso que hay dentro de cada uno, de cada individuo. No de los misioneros, no de los argentinos, sino de cualquier ser humano”, expresó Spasiuk en su primer contacto con la multitud.

Junto a los músicos de Sur del Sur Ensamble, el Chango inició su presentación con una seguidilla de composiciones propias y algunas versiones muy elaboradas de otros autores, entre ellas una obra de Luis Angel Monzón, “Schotis de Las Tunas”, exquisitamente adornada con pinceladas de música barroca (“como si Beethoven hubiera estado perdido en algún yerbal de Las Tunas”).
En carácter de invitada especial, la cantante Flor Bobadilla sumó su deslumbrante despliegue vocal al servicio de canciones como “Las cosas tienen movimiento”, una perla de Luis Alberto Spinetta. Luego se incorporaron los artistas del Coro Universitario de Misiones y la Orquesta Juvenil de la UNaM, para recrear dos obras de la Misa Criolla creada por Ariel Ramírez en 1964.
En el último tramo del concierto, Spasiuk regaló algunas de sus composiciones más populares, entre ellas la contagiosa “Tierra colorada”, redondeando así una presentación impecable en un marco único, potenciado en su belleza por la luna llena.



Año jesuítico

“Estamos fascinados con lo que acabamos de vivir; somos de Catamarca y estamos recorriendo la provincia. Poder vivir esta misa tan particular y presenciar un show del gran Chango Spasiuk y encima de manera gratuita, es realmente una bendición”, expresó Lourdes Morales (49), una de las tantas turistas presentes.
En efecto, la plaza mayor de la reducción estuvo –una vez más- colmada de gente que buscó tanto disfrutar de la música como compartir el fervor de una jornada religiosa.
Por su parte, el subsecretario de Relaciones Públicas e Institucionales de la Secretaría de Cultura, Ernesto Lozina, recordó que el evento se realizó en el marco del Año de la Conmemoración del Legado Jesuítico Guaraní en la Provincia de Misiones (decreto 2693) y destacó la posibilidad de contar con una Misa Popular “que nos une como pueblo  a través de la cultura y la fe”.

Las celebraciones continúan con el programa turístico “Naturaleza santa” y la invitación a la “Celebración del Fuego Nuevo”, el sábado 4 de abril, desde las 19:30, en el Conjunto Jesuítico de Corpus Christi.

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Chango Spasiuk encabezará una Semana Santa única en San Ignacio: fe, música y emoción en las Reducciones

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La celebración central de Semana Santa se vivirá esta tarde en un escenario inigualable: las Reducciones Jesuíticas de San Ignacio, donde la espiritualidad se fusionará con la música y la naturaleza en una propuesta abierta a toda la comunidad. Según adelantaron desde la organización, se tratará de “un evento maravilloso, en un marco natural único”, que incluirá no solo la celebración litúrgica sino también un concierto posterior con un “repertorio hermoso”, interpretado por destacados músicos y un ensamble de cuerdas.

Bajo el lema “Naturaleza Santa”, desde las 19 horas se llevará adelante la tradicional misa en la Plaza de Armas, presidida por el obispo de la Diócesis de Posadas. Como cada año, se espera una importante convocatoria de fieles y visitantes que se acercarán a compartir este momento de reflexión en uno de los patrimonios históricos más emblemáticos del país.

El evento no solo tendrá un fuerte componente litúrgico, sino también artístico. El cierre estará a cargo del reconocido músico misionero Chango Spasiuk, quien protagonizará un concierto especialmente preparado para la ocasión, acompañado por el coro y la orquesta sinfónica de la Universidad Nacional de Misiones, junto a músicos invitados.

Según adelantaron desde la organización, el espectáculo musical comenzará con un segmento de cuerdas, para luego dar paso a una propuesta que combinará repertorio popular y obras litúrgicas. Entre los momentos destacados, se interpretarán piezas de la Misa Criolla del maestro Ariel Ramírez, en un formato que promete emocionar al público presente.

El concierto también incluirá intervenciones solistas y la participación de músicos de Buenos Aires, en una puesta que integrará piano, guitarra, acordeón y percusión, logrando una sonoridad rica y diversa. Además, habrá lugar para canciones del cancionero popular argentino, sumando un matiz contemporáneo a la celebración.

Desde la organización remarcan que se trata de un evento “maravilloso, en un marco natural único”, donde la propuesta artística estará a la altura de la magnitud del encuentro. La combinación entre el entorno, la música y el espíritu de Semana Santa genera cada año una experiencia profundamente conmovedora.

La celebración será de acceso libre y gratuito, y también podrá seguirse en vivo a través de Canal Doce Misiones y plataformas digitales, permitiendo que miles de personas puedan sumarse desde distintos puntos del país.

Una vez más, San Ignacio se convierte en epicentro de la fe y la cultura, en una noche donde la música y la espiritualidad se encuentran para ofrecer un mensaje de encuentro, identidad y trascendencia.

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Murió Raúl Barboza, el embajador mundial del chamamé

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El autor y compositor había nacido en Buenos Aires el 22 de junio de 1938 y estaba radicado en París, Francia, desde 1987. La noticia de su fallecimiento fue dada a conocer por su productor artístico, Alberto Felici.

El mundo de la música argentina despide a una de sus figuras más emblemáticas: Raúl Barboza, acordeonista y compositor que llevó el chamamé a escenarios de todo el mundo, falleció a los 87 años en París, ciudad en la que residía desde 1987. La noticia fue confirmada por su productor artístico, Alberto Felici.

Nacido en Buenos Aires el 22 de junio de 1938, Barboza comenzó a tocar el acordeón a los seis años y pronto fue apodado “Raulito El Mago” por su virtuosismo precoz. Con el tiempo se convirtió en el embajador internacional de la música litoraleña, llevando el sonido del chamamé más allá de las fronteras argentinas.

Barboza compartió escenarios y grabaciones con Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, Mercedes Sosa, Jairo, Richard Galliano, Ramón Navarro, Cesaria Evora, Peter Gabriel, Juanjo Domínguez y Ariel Ramírez, entre muchos otros artistas de renombre mundial.

Su talento fue reconocido a lo largo de su vida con múltiples premios

-Premios Atahualpa en tres oportunidades.

-Premio Konex, que lo distinguió como “una de las cinco mejores figuras en la historia de la música popular” en la categoría Instrumentista de Folklore.

-Premio SADAIC “Francisco Canaro”, por su labor en la difusión del chamamé en el exterior.

-Premio Clarín al Mejor Artista del Año, entre muchos otros reconocimientos.

Un legado para la música popular

Instalado en Francia desde fines de los años 80, Barboza se transformó en un puente cultural entre Europa y el litoral argentino, donde sus composiciones y versiones fueron celebradas como parte de la identidad musical del país.

Defensor incansable del chamamé, género que ayudó a visibilizar en el mundo, Raúl Barboza deja una huella profunda en la música popular argentina y un legado artístico que trascendió fronteras.

Su partida enluta al folklore, pero su obra seguirá resonando en los acordeones, guitarras y voces que mantienen viva la tradición litoraleña.

Raúl Barboza fue un destacado acordeonista de chamamé y música litoraleña de Argentina. Comenzó a tocar el acordeón a los 6 años.

Compartió escenarios con Atahualpa YupanquiAstor PiazzollaMercedes Sosa, entre otros. Recibió premios como Premios AtahualpaPremios KONEX y Premios Clarín, entre otros. Es reconocido como embajador del chamamé a nivel mundial.

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Archivo de Música Misionera: Passalacqua promulgó la ley para preservar y difundir el patrimonio sonoro provincial

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La Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones sancionó la creación del Archivo de Música Misionera, una iniciativa legislativa que busca preservar, promover y difundir el legado musical de la provincia. La norma fue publicada esta semana en el Boletín Oficial, con el número de Ley VI – Nº 352, y ya cuenta con la promulgación del gobernador Hugo Passalacqua.

El nuevo archivo tendrá como finalidad recopilar y conservar de forma ordenada y sistemática registros musicales de compositores, intérpretes y ejecutantes nacidos o radicados en la provincia, tanto en formato físico como digital. La ley establece que estará bajo la órbita de la Secretaría de Estado de Cultura, que será la autoridad de aplicación y responsable de su implementación.

Entre sus funciones principales, el Archivo de Música Misionera deberá conformar una fonoteca provincial, catalogar fonogramas y videogramas, documentar los procesos creativos de las obras, y promover la música local a través de conciertos, festivales y publicaciones. Además, se contempla el desarrollo de actividades educativas y académicas que fomenten la investigación sobre la historia musical de Misiones.

El acceso al archivo estará garantizado para músicos, investigadores, estudiantes y el público en general, respetando la normativa vigente en materia de derechos de autor y protección de datos. También se prevé la posibilidad de articular convenios con instituciones culturales y educativas del país y del exterior, para intercambiar experiencias y ampliar la difusión del acervo musical misionero.

La ley faculta al Poder Ejecutivo a realizar las adecuaciones presupuestarias necesarias para garantizar el funcionamiento del archivo, que será gestionado por un equipo designado por la Secretaría de Cultura.

Con esta iniciativa, Misiones da un paso institucional clave para resguardar su memoria musical y proyectarla hacia nuevas generaciones, consolidando un instrumento público que fortalecerá la identidad cultural de la provincia.

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Murió Ramón Ayala, el autor eterno de la música del Litoral

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Por Mariano Suarez. El misionero Ramón Ayala, creador original, exuberante y plebeyo, referencia por excelencia de la música litoraleña y ejemplo de una forma de acercamiento del hecho artístico inasible para los medios de comunicación, falleció hoy a los 96 años en la Ciudad de Buenos Aires.

Ayala murió en el Sanatorio Güemes donde se encontraba internado y en delicado estado desde hace poco más de diez días a causa del agravamiento de un cuadro de neumonía. La familia del enorme artista litoraleño Ramón Ayala, informó que los restos del músico serán despedidos mañana en una casa velatoria del barrio de Almagro, mientras que la despedida será el sábado por la mañana en el Cementerio de Chacarita, en Buenos Aires.

Su nombre real era Ramón Gumercindo Cidade y sus oficios múltiples: compositor, intérprete, guitarrista, pintor, narrador de historias; todos ejercidos sin detenerse en la barrera de la exageración. Su acta de nacimiento está fechada el 10 de marzo de 1927, en Garupá.

Músico intuitivo y genial, se atribuye ser el creador de un ritmo, el gualambao, y es el compositor de canciones de envidiable belleza, a la vez portadoras de una voz de denuncia social: “El jangadero”, “El mensú”, “El cosechero”, “Canto al Río Uruguay”, entre tantas.

Hacedor de una vasta obra musical que trascendió largamente las fronteras geográficas y estilísticas del Litoral, fue autor de reconocidas piezas como “El jangadero”, “El mensú”, “El cosechero” y “Canto al Río Uruguay”.

Esas y otras canciones viajaron gracias a versiones de Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Horacio Guarany y Liliana Herrero, por citar a artistas que se nutrieron de su talento autoral.

Más allá de los datos biográficos duros sobresalen al menos dos méritos: en un ambiente folclórico en el que irrumpieron en un momento Los Chalchaleros, Los Fronterizos, y tantas formaciones copiadas en espejo hasta el hartazgo, Ayala trabajó en otra línea, más cuidadosa. Así como en Salta y Tucumán se levantaron Eduardo Falú o el Dúo Salteño, en el litoral, Ayala, forjó su propia tradición.

Habrá que computarle, además, que irrumpió en una escena dominada, en el litoral, por la música correntina y allí también se las arregló para construir un camino propio. En busca de explicar el personal y bello sello que portó su cancionero, Ayala dijo tiempo atrás a Télam: “Yo he abrevado mucho en la música clásica, no me quedo en el sonsonete. En el ámbito folclórico hay repeticiones que en lugar de engrandecer el género lo empequeñecen, es cuestión de los virus interiores”.

Nació en 1927 en el pueblo de Garupá, a 15 kilómetros al sureste de Posadas, frente al río Paraná, y en la frontera con Paraguay. Fue el mayor de cinco hermanos.

En la adolescencia, tras la muerte de su padre, se trasladó a Buenos Aires, con su madre y se inició, de manera intuitiva, en el aprendizaje de la guitarra.

Acompañó al cantor cuyano Félix Dardo Palorma y, alentado por el maestro Herminio Giménez, comenzó a trabajar el repertorio litoraleño.

A lo largo de los años 50, Ayala formó parte del trío Sanchez-Monjes-Ayala (junto a Arturo Sánchez y Amadeo Monjes) con el que recorrió una amplia variedad de canciones, de las guaraníes a las más porteñas, sin descuidar los boleros.

Hacia 1960 creó el gualambao con la idea de darle un estilo propio y único a su provincia (tuvo un contrapunto público con Chango Spasiuk sobre el origen de esa especie).

El gualambao está formado por dos ritmos de polca encadenados por una permanente síncopa que le confiere una fisonomía particular. Se escribe en compás de 12/8 (doce octavos), es decir que cada compás posee 12 corcheas distribuidas entre 4 tiempos.

En 1962 viajó a Cuba, invitado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Allí pudo conocer al revolucionario a Ernesto “Che” Guevara, y comprobar que su canción “El mensú” había sido cantada en los fogones revolucionarios de la Sierra Maestra durante la Revolución Cubana.

“En 1963 compuse ´El cosechero´, que fue un éxito enorme. Y ´El jangadero´, que Mercedes Sosa cantó como nadie. Desde entonces no paré de componer”, narró el propio Ayala.

Escribió el periodista Sergio Pujol: “Digamos que “El cosechero” es la metonimia de Ayala: todo su ser está ahí, perfectamente aludido. Están su barroco cuasi tropical, su instinto pictórico, su nervio rítmico, su talento para la melodía. Están el paisaje encarnado, y el hombre vuelto paisaje. Están la libertad del que canta y la condena del que trabaja: Rumbo a la cosecha, cosechero yo seré…”

Ayala, creador de más de 300 composiciones, grabó en 1976 su primer disco solista, “La vuelta de Ramón Ayala El Mensú”.

Posadeña linda”, “El río vuelve”, “Mi pequeño amor”, “Zambita de la oración”, son otras de sus reconocidas obras.

“Hay una especie de descubrimiento con mi obra. O tal vez todos me están cargando”, bromeó Ayala, hace algunos años sobre la múltiple ramificación de su música, especialmente entre estudiantes y músicos jóvenes.

Fue el centro de un documental filmado por realizador y fotógrafo Marcos López, en 2013, tan caótico como el personaje que se proponía retratar. Así lo describió: “Ramón es exagerando, siempre está declamando el instante de la fragilidad de la existencia, es místico, podría ser como un Walt Whitman pero en la selva guaraní, una especie de monje y filósofo”.

Su recorrido fue emparentado, por su forma solista, su inclinación por la canción social y su proximidad con la naturaleza, con la figura de Atahualpa Yupanqui. Más allá de gustos, Ramón Ayala resiste esa comparación.

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