Ciencia

Milei elimina la Dirección Nacional del INTA y concentra el mando en la Presidencia

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El Decreto 571/2025, publicado este lunes en el Boletín Oficial, suprime la Dirección Nacional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y transfiere sus atribuciones al Presidente del organismo. La medida forma parte del proceso de transformación institucional iniciado en julio, con el objetivo de agilizar la toma de decisiones y reducir superposiciones administrativas.

El presidente Javier Milei firmó el Decreto 571/2025, que dispone la eliminación de la Dirección Nacional del INTA —hasta ahora parte de su primer nivel operativo— y reasigna sus funciones directamente al Presidente del organismo. La norma se enmarca en la transformación institucional iniciada por el Decreto 462/2025, que modificó la naturaleza jurídica del INTA, pasando de ser un ente descentralizado a uno desconcentrado bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía.

El texto establece que, mientras dure la reestructuración, se mantendrán vigentes las áreas y cargos que dependían de la Dirección Nacional, pero bajo conducción directa del titular del INTA.

El INTA fue creado en 1956 por el Decreto-Ley 21.680, con el objetivo de impulsar la investigación y extensión agropecuaria, fortalecer la tecnificación de las explotaciones rurales y mejorar la vida en el campo. Durante décadas, su estructura incluyó un Consejo Directivo y una Dirección Nacional encargada de la ejecución de políticas y programas.

Sin embargo, el Decreto 462/2025 modificó este esquema: reemplazó al Consejo Directivo por un Consejo Técnico y otorgó al Presidente del INTA un rol central en la conducción científico-técnica, buscando mayor rapidez en la toma de decisiones. Esta reforma dejó superpuestas las funciones de la Dirección Nacional y la Presidencia, lo que motivó su eliminación.

Los argumentos oficiales para la supresión

Según el informe técnico IF-2025-82610586-APN-INTA#MEC, elaborado por el Presidente del organismo, la Dirección Nacional había perdido su razón operativa de existencia al quedar sus competencias solapadas con las de la Presidencia.

El Gobierno argumenta que esta medida permitirá “dotar de mayor agilidad operativa” al INTA y simplificar la cadena de mando, concentrando la ejecución de políticas, programas y proyectos en una sola autoridad. La decisión recibió el visto bueno de la Dirección Nacional de Diseño Organizacional, dependiente del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, y de la Oficina Nacional de Presupuesto.

En términos administrativos, todas las menciones a la Dirección Nacional en la Resolución 513/2019 —que aprobó la estructura organizativa vigente— pasarán a entenderse referidas al Presidente del INTA.

La norma aclara que, hasta que finalice el rediseño estructural, se mantendrán intactas las acciones, cargos, dotaciones y suplementos vigentes, por lo que no habrá despidos inmediatos ni cambios en las funciones de las áreas que dependían de la Dirección Nacional.

El INTA es un actor clave en el desarrollo tecnológico agropecuario y en la transferencia de innovación a productores, cooperativas y empresas del sector. La eliminación de un nivel directivo intermedio podría traducirse en una mayor velocidad para implementar programas de investigación y extensión, aunque también plantea el desafío de mantener la coordinación entre sus 350 unidades y centros de investigación distribuidos en todo el país.

En el plano político, esta decisión refuerza el control directo del Poder Ejecutivo sobre el organismo, en línea con la política de “achicamiento y eficiencia” que la gestión Milei impulsa en el Estado nacional.

El decreto establece un esquema transitorio mientras se completa la reorganización integral del INTA. El rediseño final podría redefinir áreas técnicas, priorizar líneas de investigación y optimizar la asignación de recursos presupuestarios.

Fuentes del Ministerio de Economía señalan que la intención es concluir la reforma antes de fin de año para que el organismo ingrese a 2026 con un modelo de gestión “más ágil y orientado a resultados”.

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El negocio que todavía no se ve: lo que la ciencia puede extraer de la yerba mate

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La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen, escribió Eduardo Galeano, y sintetizó con belleza lo que cualquier bebedor sabe: el mate tiene magia. Pero lo que no es tan conocido es que el mate también tiene ciencia, mucha ciencia, que está en las reacciones químicas que se producen en el cebado, en sus efectos sobre nuestras neuronas, en los sabores que puede agregar a nuestras comidas. Así comienza el libro del científico Juan Ferrario y la sommelier del mate, Karla Johan.  

Desde el rescate de su reputación frente a acusaciones de potencial riesgo cancerígeno, hasta la identificación de compuestos con alto impacto en la salud, Ferrario propone mirar al mate desde el laboratorio.

El título de tu libro propone mirar el mate desde la ciencia. Se dice que tiene muchas virtudes, pero empecemos por los detractores, que aseguran que tiene riesgo cancerígeno ¿Cuál fue el punto de partida?
El disparador fue un viejo debate: la temperatura del agua y el supuesto vínculo con el cáncer. Ese tema llevó a retomar el diálogo entre ciencia y mate, una relación que existe desde los orígenes. Desde la época jesuítica hubo ciencia aplicada al cultivo: los jesuitas desarrollaron técnicas para que los guaraníes pudieran plantar yerba cerca de sus poblados, con un impacto económico enorme. Pero esa unión ciencia-mate tuvo altibajos en la historia.

En 2005, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) incluyó al mate entre las bebidas “potencialmente cancerígenas”. El argumento era que se consumía a temperaturas muy altas. Nelson Bracesco, investigador uruguayo, lo dijo claramente: “Esto pasa porque no se investiga y no se muestra la evidencia”. La clave era demostrar que la temperatura real en el consumo estaba por debajo del umbral de riesgo.

¿Cómo se hizo esa comprobación?
El ingeniero químico Miguel Schmalko y la doctora Ana Thea, en Misiones, desarrollaron un sistema para medir la temperatura en distintos puntos del recorrido del agua dentro del mate. Con agua a 75-80°C en el termo, detectaron que al salir por la bombilla no superaba los 60°C, muy por debajo de los 65°C que la IARC fija como límite para considerar una bebida riesgosa. Esa evidencia permitió que el mate fuera retirado de la lista de bebidas potencialmente cancerígenas. Fue un punto de inflexión: con ciencia, el mito se derrumbó. La ciencia trata de mostrar la verdad y ese hecho era irrefutable. Cualquiera podía medir la temperatura en el agua. 

También se habló de riesgos por el secado tradicional con humo…
Sí, se discutió la presencia de benso(a)pirenos -un hidrocarburo aromático policíclico (HAP) clasificado como carcinógeno humano-, residuos de combustión. En la técnica tradicional de barbacuá podían quedar trazas de ceniza. Si bien estudios mostraron que no eran solubles en agua y que la cantidad era muy baja, la exportación a Europa exigió eliminarlos. Esto aceleró la adopción de métodos de secado sin humo. Hoy, incluso, hay procesos que mejoran el sabor, como el sapecado con hornos desde abajo. 

¿Y qué dice la ciencia a favor del mate?
Muchísimo. Cuando conocí a Nelson en 2018, él ya era la figura referente en investigación del mate. Y en un congreso en que se estaba diciendo todo lo bueno del mate, le dije que esto no era creíble, que la gente iba a decir que la yerba era el nuevo aloe vera con todas esas propiedades. Y Nelson me dice que no, que esto hace bien a las células y si hace bien a las células, hace bien a todo el organismo. Era encontrar eso, ¿qué es lo que hace bien? Hay dos elementos. Uno es el efecto antioxidante, que viene de la mano de los polifenoles. Desde hace tiempo se sabe que es una de las bebidas con mayor concentración de polifenoles, compuestos antioxidantes que contrarrestan el estrés oxidativo. Se habla mucho del estrés oxidativo, pero no es un término que para los no biólogos o médicos sea natural. Muchos en óxidos deben pensar en un hierro que se va oxidando, no tiene nada que ver con eso. La oxidación es un proceso secundario de la respiración celular, que ocurre todo el tiempo, porque lo necesitamos para estar vivos. Como fenómeno secundario genera una molécula que no es agua, es peróxido de hidrógeno que tiene radicales libres. Radicales libres son cargas eléctricas. Esas cargas eléctricas se pegan a otras moléculas y hacen que funcionen mal. Entonces, la célula tiene mecanismos para contrarrestar esas cargas eléctricas. Pero a veces no da abasto. Eso es el estrés oxidativo. Con el agregado de antioxidantes externos, se ayuda a las células. Cuando las células no logran neutralizar los radicales libres que afectan su funcionamiento, ese proceso se asocia a enfermedades crónicas, cáncer y trastornos neurológicos. El mate aporta antioxidantes externos que ayudan a las células a mantener su equilibrio.

Pero lo más interesante es uno de esos polifenoles: el ácido clorogénico, que dispara el metabolismo, que es como las células organizan su energía, porque la falta de energía es una de las principales causas de muerte celular. Y entonces aparece el ácido clorogénico con mucho énfasis y acá yo voy a decir “por suerte”. Por suerte el café también tiene mucho ácido clorogénico y entonces hay mucha gente en el mundo que lo empezó a estudiar. El mate es el alimento con mayor concentración de este compuesto, junto con el café. El ácido clorogénico regula el metabolismo celular y mejora el uso de energía, algo vital para las neuronas, que no se reproducen. Esto abre perspectivas en la prevención o el retraso de enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.

¿El mundo está mirando al mate como objeto de estudio?
En realidad, está mirando al ácido clorogénico, como un principio activo del café porque también lo tiene en abundancia. Esa coincidencia nos beneficia: la investigación global sobre este compuesto fortalece nuestra evidencia. En nuestro laboratorio trabajamos sobre su efecto en neuronas y los resultados son muy alentadores. Vemos mejoras en la regulación del metabolismo, como las neuronas pueden distribuir su uso de la energía celular y en la resistencia a daños que, con el tiempo, llevan a la muerte neuronal. 

Ahí la yerba puede ayudar…
Ahí puede ayudar. 

¿La industria se da cuenta de eso?

No, no, absolutamente no. La industria todavía no la vio. Si algo tenemos los que estamos en el mundo científico es que estamos unos pasos adelante porque estamos viendo los resultados y porque lo que yo estoy contando son resultados que salen de nuestro laboratorio y que no aparecen todavía públicos, no son públicos porque no los terminamos. 

Pero tiene un valor económico enorme. 

El ácido clorogénico, porque yo me estoy metiendo el ácido clorogénico como preventivo de enfermedades neurodegenerativas porque es mi tema de trabajo.

Pero el ácido clorogénico es, además, y por el mismo mecanismo que favorece a las neuronas, es además la molécula que evita la obesidad. No es un adelgazante en general. En realidad evita acumular grasas. Entonces, evita la obesidad. Termina resultando como un adelgazante. Pero todavía nadie está diciendo desde la industria o el INYM, “extraigamos ácido clorogénico de la yerba”. Hace poco en uno de los webinarios del INYM la doctora Sandra Guerrero, mostró una técnica para sacar ácido clorogénico de los palos que terminan siendo desechados. Da bronca encontrar en las farmacias productos naturales enriquecidos con ácido clorogénico importados y extraídos de té verde. La industria no la ve. Yo no soy, con mi mentalidad científica, experto en pensar los negocios. Pero se los estamos diciendo, ahí hay una posibilidad.

¿Y qué productos se pueden elaborar con esto?

Píldoras que podés agregarlas directamente a tu dieta, como se toman las vitaminas, por ejemplo. Si bien vos podés obtener los beneficios del mate, podrías obtenerlo directamente tomando una pastilla. Hay hay grupos japoneses que han hecho experimentos interesantes con yerba mate. Con polvo de yerba le hacen tomar a las personas porque no querían tomar en otras en otras variantes, y es efectivo igualmente. Así que se pueden generar compuestos, comprimidos y no tan costosos.

Otros principios activos de la yerba mate pueden aumentar la variedad de opciones. No quedarse solamente con la cafeína y el efecto energizante, sino a pensar en otras variantes.

¿Productos de belleza?

Se que sirve, pero no me metí tanto en el detalle. Como soy fisiólogo, me metí más en el funcionamiento fisiológico. Sé que sirve, que se usan, pero en ese caso de manera dérmica, es decir, las cremas. Lo que escuché es que son beneficiosas.

El camino de esta investigación se cruzó con la figura del premio Nobel Bernardo Houssay, el científico más importante de la historia argentina. 

¿Qué significó para tu trabajo saber que un premio Nobel también estuvo buscando los beneficios de la yerba?

Cuando empecé a trabajar con yerba mate me decían que era pseudociencia. Lo mismo que le pasó a Houssay décadas antes, cuenta entre risas. Fue una reivindicación. Para ambos. 

La búsqueda de documentos sobre los estudios de Houssay en yerba mate fue una aventura casi detectivesca: cartas olvidadas, bibliotecas, museos y hasta un coleccionista que guardaba el material sin saber muy bien qué hacer con él. “Fue un hallazgo completamente fortuito. Encontramos 114 cartas, 28 reportes científicos, dibujos originales, bibliografía recopilada… Un tesoro que estaba a punto de quedar para siempre en la oscuridad”, relata.

Gracias al trabajo de su equipo y al apoyo de la Facultad, todo ese material fue digitalizado y está disponible para el público, cumpliendo el deseo que el propio Houssay dejó escrito en varias cartas: “Esto se tiene que saber”.

Aunque su tema principal de investigación es el Parkinson, la yerba mate ha ido ganando cada vez más espacio en su agenda científica. “Hoy diría que el 70% de mi trabajo está dedicado a la yerba mate. Y creo que voy camino a dedicarle el 100%, porque lo que encontramos es mucho más trascendente de lo que imaginaba”, reconoce.

También se ha convertido en un divulgador apasionado. “Es parte de nuestra labor como investigadores. No basta con que la ciencia avance si no se lo contamos a la gente”.

¿A qué edad comenzar a tomar mate? Para la respuesta, se remite a la evidencia internacional: nada de cafeína antes de los 12 años y, entre los 12 y los 18, no más de 100 mg diarios (el equivalente a un mate cebado con yerba común). 

“La cafeína en dosis moderadas no genera adicción ni cambios permanentes en el cerebro, pero hay que ser prudentes con los niños”, advierte.

A título personal, confiesa que toma entre tres y cuatro mates por día y que el café casi no forma parte de su dieta. “El café es el demonio”, bromea.

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Científicos japoneses avanzan en la grabación y reproducción del sueño

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Un equipo de científicos japoneses ha dado un paso audaz hacia la comprensión del subconsciente humano, desarrollando un algoritmo capaz de grabar y reproducir sueños. Esta tecnología, que combina neurociencia e inteligencia artificial (IA), promete revolucionar nuestra percepción del mundo onírico.

Investigadores de los Laboratorios de Neurociencia Computacional ATR en Kioto han utilizado imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para mapear la actividad neuronal de los participantes durante el sueño. Al despertar a los sujetos en la fase REM (movimientos oculares rápidos), los científicos recopilaron datos sobre sus experiencias oníricas.

Con esta información, entrenaron un algoritmo de IA para reconocer patrones neuronales y asociarlos con imágenes correspondientes. El resultado: una precisión del 70% en la predicción del contenido de los sueños.

“A partir de la actividad cerebral durante el sueño, pudimos identificar el contenido de los sueños, lo que coincidía con los informes verbales de los sujetos”, explicó el profesor Yukiyasu Kamitani, miembro del equipo de investigación.

Un futuro prometedor, pero aún en desarrollo

Aunque el algoritmo se encuentra en sus primeras etapas, los avances son significativos. Los científicos continúan trabajando para mejorar la claridad y precisión de las imágenes generadas.

Esta tecnología tiene el potencial de transformar nuestra comprensión de la salud mental, permitiendo evaluaciones más precisas de la personalidad y diagnósticos más certeros de trastornos psicológicos.

¿Sueños como películas?

Si bien las representaciones visuales de los sueños aún son rudimentarias, los investigadores esperan reconstruir fragmentos cada vez más detallados del subconsciente humano.

Solo el tiempo dirá si algún día podremos ver nuestros sueños como si fueran películas.

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CONICET: Gabriel Rabinovich recibe el Hakomori Award 2025 por sus avances en glicomedicina

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Gabriel Rabinovich recibirá el prestigioso Hakomori Award en Canadá, es el galardón más importante a nivel mundial en el área de las glicociencias.

El próximo 27 de mayo, Gabriel Rabinovich, investigador del CONICET y director del Laboratorio de Glicomedicina del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-Fundación IBYME), será distinguido con el Hakomori Award en Edmonton, Canadá. Este galardón es el más importante otorgado por la International Glycoconjugate Organization (IGO) y uno de los más prestigiosos a nivel mundial en el campo de las glicociencias. En 2022, Rabinovich ya había sido reconocido con el Karl Meyer Lectureship Award, otorgado por la Society for Glycobiology, otra de las grandes organizaciones internacionales dedicadas al estudio de las glicociencias.

El Hakomori Award se otorga a “glicocientíficos que han transformado su campo y que muestran un prometedor potencial para seguir avanzando”. Así lo destaca el comunicado oficial de la IGO, que también señala que la entrega del premio tendrá lugar durante el vigésimo séptimo simposio de la organización, donde el investigador ofrecerá una conferencia plenaria.

Rabinovich expresó su emoción al recibir esta distinción: “Es un honor inmenso”, afirmó. “Cuando me enteré de mi nominación, no creí que fuera a recibirlo este año, ya que siempre se presentan candidatos de gran prestigio con logros impresionantes y enfoques diversos. Fue una gran sorpresa y alegría cuando me avisaron que me otorgaron el premio”. El investigador también destacó que quienes presentaron su nominación fueron dos colegas muy cercanos: “Gerardo Vasta, un científico argentino de gran renombre que trabaja en Baltimore y estudia la evolución de las galectinas, las proteínas a las que he dedicado mi carrera, y Karina Mariño, una glicobióloga con quien trabajamos codo a codo en nuestro instituto”.

¿Qué son las glicociencias?

Las glicociencias abarcan varias disciplinas que estudian los glicanos o azúcares, macromoléculas biológicas que contienen información clave para el funcionamiento celular. Estos azúcares son decodificados por proteínas llamadas lectinas, y su estudio puede abarcar desde la química de carbohidratos hasta aplicaciones médicas como la glicomedicina, área en la que Rabinovich y su equipo se enfocan actualmente, tanto en el IBYME como en Galtec, la empresa de base tecnológica que fundó en 2023 para desarrollar tratamientos contra el cáncer, enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

Desde principios de los años 90, Rabinovich se ha dedicado al estudio de las interacciones entre las galectinas y los glicanos presentes en las superficies celulares. “Hasta hace pocos años, se desconocía el papel de los azúcares que recubren las células (glicocálix) en la función celular. Hoy sabemos que la conformación de estos azúcares es variable y contiene información biológica fundamental que puede ser decodificada por proteínas. Esta lectura de los glicanos permite a las células ‘tomar decisiones’, como morir, diferenciarse o proliferar”, explica Rabinovich.

El concepto de “glycocheckpoints”

Recientemente, Rabinovich acuñó el concepto de “glycocheckpoints” para describir las interacciones entre proteínas y azúcares que modulan procesos fundamentales en algunas patologías y que podrían ser bloqueadas con anticuerpos. A lo largo de su carrera, el investigador y su equipo han descubierto funciones claves derivadas de la unión de las galectinas con azúcares, como la angiogénesis (creación de vasos sanguíneos) o la fibrosis de la médula ósea.

En este sentido, Rabinovich se muestra optimista sobre los avances terapéuticos: “El anticuerpo anti-Galectina-1 que desarrollamos podría reemplazar la combinación de varios fármacos en el tratamiento de enfermedades oncológicas. Podría simultáneamente estimular la respuesta inmunológica, reducir la formación de vasos sanguíneos que alimentan los tumores y, en enfermedades como la mielofibrosis, prevenir la fibrosis de la médula ósea”.

Un reconocimiento a su carrera

El investigador destaca que todas las distinciones que recibió a lo largo de su carrera representan un gran honor, aunque aclara que su mayor logro será cuando los pacientes se beneficien de las terapias que están desarrollando en Galtec. “Creo que estamos cada vez más cerca de lograrlo”, concluye.

A lo largo de su trayectoria, Rabinovich recibió numerosos premios, entre ellos: el Premio Konex de Brillante (2023), Investigador de la Nación Argentina (2017), el Premio Houssay en Bioquímica y Biología Molecular (2017), el Premio Konex Platino en Ciencias Biomédicas (2013), y el Premio TWAS en Ciencias Médicas (2010), entre otros. Además, es miembro de varias academias prestigiosas, como la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (2016) y la Academia Nacional de Ciencias de Argentina (2011). También ha sido reconocido con el título de Doctor Honoris Causa por varias universidades de Argentina y Uruguay.

Fuente: CONICET

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Bebidas azucaradas: el enemigo detrás de la diabetes y las enfermedades cardíacas

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El consumo masivo de bebidas azucaradas está causando una ola de enfermedades crónicas en todo el mundo, con América Latina como una de las regiones más afectadas. En Argentina, estas bebidas son responsables de cientos de miles de nuevos casos de diabetes y enfermedades cardiovasculares cada año.

Cada año, a nivel global, se diagnostican 2.2 millones de nuevos casos de diabetes tipo 2 y 1.2 millones de enfermedades cardiovasculares relacionadas con el consumo de bebidas azucaradas, lo que representa el 9,8% y el 3,1% respectivamente de todos los incidentes a nivel mundial. En América Latina y el Caribe, estos productos son responsables de más de 1 de cada 10 nuevos casos de enfermedades cardiovasculares. Estas conclusiones surgen de una investigación publicada recientemente en Nature Medicine y realizada por expertos de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad Tufts (EE. UU.), en la que se analizaron datos de 184 países para cuantificar la carga de enfermedades atribuibles al consumo de bebidas azucaradas.

El estudio revela que dos países latinoamericanos destacan entre los más afectados. Entre los 30 países más poblados, Colombia registró el mayor aumento en nuevos casos de diabetes tipo 2 atribuibles a las bebidas azucaradas, con 793 casos más por cada millón de adultos, seguida por Estados Unidos, Argentina y otros países de la región. Además, se destacó que en América Latina, las bebidas azucaradas fueron responsables de más del 10% de los nuevos casos de enfermedades cardiovasculares, con Colombia y México en el centro del problema.

El impacto de estas bebidas no solo se refleja en las estadísticas, sino también en las graves consecuencias metabólicas que ocasionan, tales como resistencia a la insulina y aumento de peso, factores claves en el desarrollo de enfermedades crónicas. Además, su consumo está vinculado a un incremento en enfermedades cardiovasculares, como hipertensión y aterosclerosis, lo que resulta en un mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.

Este fenómeno se ve acentuado por patrones de consumo culturalmente arraigados, especialmente en países con menor acceso a servicios de salud, como ocurre en muchas zonas de América Latina. Los autores de la investigación instan a la implementación urgente de medidas basadas en evidencia para reducir el consumo global de bebidas azucaradas, con el fin de evitar que más vidas se vean afectadas por estas enfermedades prevenibles.

El impacto del consumo de bebidas azucaradas en Argentina

Un estudio realizado en el país por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), reveló datos alarmantes y fijó un antecedente del grave impacto de estas bebidas en la salud, que va más allá de la diabetes. Las cifras en Argentina también apuntan a 514.000 casos de sobrepeso y obesidad en adultos, y 774.000 en niños y adolescentes.

Además, las enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, problemas osteomusculares, asma, lesiones renales y cáncer también se asocian con el consumo de bebidas azucaradas, lo que resulta en 12 muertes por día en el país. La Dra. Andrea Alcaraz, una de las investigadoras principales, advierte que lo que la población sabe acerca de las bebidas azucaradas es solo una fracción de lo que realmente implica su consumo. “Las latas, botellas y cajitas son solo la parte visible del iceberg. Lo que está oculto, lo que no vemos, es el daño a la salud pública: la diabetes, la obesidad, y otras enfermedades derivadas de estas bebidas”, explica.

El sistema de salud destina alrededor de 55.800 millones de pesos anuales para tratar enfermedades relacionadas con el consumo de bebidas azucaradas, lo que representa el 2.8% del presupuesto nacional en salud. Los investigadores señalan que la implementación de políticas como el etiquetado nutricional, impuestos a estas bebidas, medidas educativas, la modificación del entorno escolar y la restricción de la publicidad son intervenciones clave para reducir el consumo y sus efectos. Estas políticas han mostrado resultados positivos en otros países, y la urgencia de aplicarlas es clara para mitigar el impacto global de las bebidas azucaradas en la salud pública.

El daño metabólico causado por estas bebidas, como la resistencia a la insulina y el aumento de grasa visceral, es solo uno de los mecanismos por los cuales las bebidas azucaradas contribuyen al crecimiento de enfermedades crónicas.

En regiones como América Latina, el consumo elevado está relacionado con patrones culturales y la falta de acceso a alternativas más saludables. Las investigaciones revelan que, aunque en algunas regiones como África y Asia el consumo per cápita es menor, el aumento de dietas procesadas y bebidas azucaradas está generando un repunte de enfermedades metabólicas en poblaciones más jóvenes.

Fuente: Nature, IECS

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