El ministro del Agro recorrió zonas afectadas por la tormenta en la zona centro de Misiones
Tras la fuerte tormenta con granizo registrada ayer en la zona centro de la provincia, Facundo López Sartori, titular de la cartera agraria recorrió establecimientos rurales para relevar los daños ocasionados en las chacras.
La inclemencia climática afectó a productores de distintas localidades, generando pérdidas en cultivos y estructuras productivas. Durante la recorrida, López Sartori dialogó con las familias rurales, escuchó de primera mano sus necesidades y ratificó el compromiso del Gobierno provincial de acompañar con asistencia técnica y herramientas que permitan mitigar el impacto.
“Sabemos lo que significa para un productor perder en minutos el esfuerzo de todo un año. Vamos a estar cerca de cada familia, trabajando para que puedan recuperarse y seguir produciendo”, afirmó el ministro.
El Ministerio del Agro y la Producción continúa trabajando en articulación con los municipios para evaluar los daños y definir acciones inmediatas que garanticen el sostenimiento de las economías rurales de Misiones.
Por Mario Osava / Inter Press Service – Brasil multiplicó por 7,4 veces su producción de granos en los últimos 50 años. Comprobó así la pujanza de la agricultura tropical con potencialidad para seguir creciendo, pero con las amenazas de la crisis climática y de la geopolítica.
La cosecha de cereales, leguminosas y oleaginosas del año 2024/2025 alcanzará 350,2 millones de toneladas, con un aumento de 16,3 % sobre el período anterior, estima la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) del Ministerio de Agricultura. El año agrícola abarca de octubre a septiembre siguiente.
El primer año de serie histórica de las estadísticas de Conab, 1976/1977, registró 46,9 millones de toneladas, pero el año siguiente cayó a 38,2 millones de toneladas.
“Cuando me gradué de agrónomo (1991) éramos importadores de alimentos. Hoy nos transformamos en una potencia con participación increíble en los mercados mundiales: 60 % de toda la soja importada por el mundo, 30 % del maíz, 52 % del azúcar y 25 % o 27 % del algodón”, celebró Marcos Fava Neves, profesor de universidades en Brasil, Argentina y Estados Unidos.
“Hacia fines de esta década alcanzaremos 40 % de las importaciones mundiales de carne de pollo, 30 % de la carne de vacuno y 20 % de la carne porcina”, agregó.
Brasil es el mayor productor y exportador mundial de soja, café, azúcar y jugo de naranja, además del mayor exportador de otros cinco productos: carnes de pollo y de vacuno, algodón, celulosa y tabaco, de que es segundo o tercero productor.
Muestra de los productos agrícolas de los que Brasil es el mayor productor mundial y mayor exportador, con datos de FAO, Estados Unidos y Brasil. Tabla: Fava Neves
Factores del crecimiento
Eso se logró con la incorporación de nuevas tierras a la producción y “un inmenso aumento de productividad”, destacó a IPS por teléfono desde la ciudad de Ribeirão Preto, en el sureño estado de São Paulo, donde es profesor de la pública Universidad de São Paulo y de una escuela superior privada enfocada en el agronegocio, como se llama en el país a la agricultura a gran escala.
El área sembrada de granos creció mucho menos, de 37,3 millones de hectáreas en 1976/1977 a 81,7 millones de hectáreas en 2024/2025, es decir un aumento de 119 %, contra 647 % en la producción.
“Brasil triplicó la productividad agrícola, gracias a mucha investigación científica de los suelos, las semillas, los fertilizantes y de defensivos”, sostuvo Francisco Matturro, agricultor y uno de los directores de la Asociación Brasileña del Agronegocio (Abag).
La “domesticación” de los suelos del Cerrado, especie de sabana que ocupa 2,03 millones de kilómetros cuadrados, un poco más que el territorio de México, en el centro de Brasil, fue uno de los grandes factores de ese salto productivo, apuntó Neves.
La estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), creada en 1973, se destacó por estudios que facilitaron esa expansión, especialmente al adaptar la soja para el cultivo en tierras antes menospreciadas del Cerrado, consideradas infértiles y muy secas.
Pero hay otros centros de investigación más antiguos que contribuyeron también al bum agrícola brasileño, como el Instituto Agronómico (IAC), vinculado al gobierno del estado de São Paulo, observó Matturro.
El monocultivo de soja en el estado de Tocantins, en el centro del Brasil, pasó a ocupar extensas áreas de la región del Centro-oeste de Brasil. Esa oleaginosa era prácticamente desconocida en el país hace medio siglo y ahora es su mayor productor y exportador, con una producción de 171,4 millones de toneladas en el periodo 2024/2025. Imagen: Mario Osava / IPS
Soja lidera
La soja encabeza la multiplicación de los granos. Un cultivo casi desconocido en Brasil hace 50 años lidera ahora la producción, con 171,4 millones de toneladas en 2024/2025, seguido del maíz, con 139,7 millones de toneladas.
Buena parte de la producción de maíz se debe a la expansión de la soja en la región del Centro-oeste de Brasil, como el segundo cultivo del año, tras la cosecha de la soja. La posibilidad de hacer dos o incluso tres cultivos cada año en la misma tierra es una de las ventajas de la agricultura tropical, de la que Brasil se tiene como un caso exitoso.
La soja tiene un rol “determinante” para el segundo cultivo, al responder por 80 % de la fertilización necesaria, realzó Matturro en entrevista telefónica a IPS desde São Paulo.
Otras leguminosas cumplen una función similar, como el maní, cultivado antes de una nueva siembra de la caña de azúcar, cuyo ciclo productivo es de cinco años, pero se amplió a varios años más con las nuevas técnicas.
La siembra directa también impulsó el segundo cultivo. Se trata de una práctica, iniciada en los años 70 y diseminada por 40 000 hectáreas, que mantiene la paja en el suelo para fertilización y conservación de la humedad, explicó Matturro, también economista y exsecretario de Agricultura del estado de São Paulo.
“Pero no se puede olvidar el factor humano, el productor que con su coraje y disposición de correr riesgos impulsó la expansión agrícola, especialmente los que migraron del sur hacia el Centro-oeste”, la región que responde hoy por la mayor producción nacional de granos, acotó.
Estimulados por programas de ocupación del territorio nacional, durante la última dictadura militar (1964-1985), los agricultores de todo el Brasil, principalmente los “gaúchos” del sur, se hicieron propietarios de grandes extensiones de tierras baratas en el oeste y en el norte amazónico, donde prosperó la soja, el maíz y el algodón.
Pero solo cerca de un tercio de los 850 millones de hectáreas del país tiene uso agrícola actualmente, hay territorio para seguir aumentando la producción. Cerca de 20 millones de hectáreas de pastizales degradados se pueden transformar en tierras agrícolas en los próximos años, estimó Neves.
Ese potencial de expansión se asegura por el lado importador, ya que la demanda mundial debe incrementarse por el crecimiento poblacional, la urbanización y alza del consumo, argumentó.
El algodón y el maíz expandieron su producción tras la soja en el estado de Mato Grosso, mayor productor de granos de Brasil. Se siembran en las mismas áreas como segundo cultivo tras la cosecha de soja, posibilidad que ayudó Brasil a convertirse en la potencia agrícola actual. Imagen: Michel Alvim
Nuevas vulnerabilidades
Pero hay problemas para la sostenibilidad de la actividad agrícola y su crecimiento futuro, como la dependencia brasileña de insumos importados, la escasez de mano de obra especialmente para manejar máquinas cada día mas sofisticadas y las restricciones ambientales, reconoció el experto.
Brasil importa cerca de 90 % de los fertilizantes que consume y la invasión de Ucrania por Rusia desnudó los riesgos de esa dependencia de pocos proveedores. Rusia provee ahora cerca de 30 % de los fertilizantes importados por Brasil.
El temor es que Estados Unidos imponga sanciones a Brasil por adquirir tanto fertilizantes como diéseles rusos, como hizo con India, que tuvo sus productos gravados en 50 % por importar mucho petróleo de Rusia.
Otras guerras y las disputas entre los Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, y China pueden afectar el suministro de fertilizantes a Brasil, que los importa también de China (20 %) y, en menor cantidad, de Canadá, Egipto, Marruecos y Biolorrusia.
Lo mejor es diversificar las fuentes y evitar privaciones, recomienda Neves. El gobierno brasileño trata de ampliar la producción interna, pero ello cuesta tiempo.
El elevado endeudamiento de los agricultores es otra amenaza, que requiere un mejor sistema de financiación de su actividad, añadió.
“Son problemas que existen hace años y no impidieron el crecimiento de nuestra agricultura”, concluyó.
Matturro destacó, por su parte, la carencia de almacenamiento que no se acompasó con la producción de granos. Estimó ese déficit en 125 millones de toneladas, agravado por un desequilibrio. En Estados Unidos 65 % de la capacidad de los almacenes se concentra en las haciendas, mientras en Brasil se limita a 5 %.
Otra vulnerabilidad es el transporte, de costo elevado por la insuficiencia de ferrocarriles, hidrovías y buenas carreteras, agregó. Los grandes ríos se adecuan muy lentamente para el transporte de grandes volúmenes de granos, lamentó.
Osvaldo Aly, director de la Asociación Brasileña de Reforma Agraria, apunta el riesgo hídrico como el gran factor de insostenibilidad del “modelo tecnológico muy productivista” de la agricultura brasileña.
Las áreas de gran producción en Brasil, que logran dos cosechas anuales con un sistema de secano, disfrutan de una situación singular, de las lluvias que provienen de la Amazonia y que se dirigen al centro-sur del país por la barrera de la cordillera de los Andes.
“La deforestación, especialmente en la Amazonia, pone en jaque ese ciclo hidrológico” y un sistema compuesto de grandes acuíferos, ríos y los llamados “ríos voladores” que transportan la humedad amazónica, señaló Aly, un agrónomo que se especializó en temas hídricos.
El bioma amazónico ya perdió 17 % de sus bosques, según organizaciones que los monitorean por satélites, y científicos como el afamado climatólogo Carlos Nobre estiman que la pérdida de más de 20 % puede constituir el punto de no retorno.
Eso significa la eliminación de la capacidad de autoalimentarse de los bosques, convertirlos en una sabana y poner fin a los servicios ambientales del bioma, que incluyen las lluvias en las principales áreas agrícolas de Brasil.
La gran agricultura brasileña sobreexplota los recursos hídricos, sin evaluar los riesgos ante la confianza en la abundancia de agua, pero en el Cerrado, bioma del centro del país, las lluvias ya sufrieron una reducción de 20 % y en el centro-sur ellas se atrasan 20 días en relación al pasado, y muchos acuíferos se están agotando, advirtió.
Además se trata de “monocultivo intensivo que destruye la biodiversidad, usa muchos agrotóxicos para controlar plagas y aplica en la agricultura el proceso industrial”, añadió.
“Se busca la utilidad inmediata, sin compromiso con la perennidad, en ciclos cortos de gran destrucción de la naturaleza”, de que es ejemplo el café, un cultivo que se desplazó de las cercanías de Río de Janeiro en el siglo XIX, migró hacia el sur por tierras fértiles y luego se dispersó por varias regiones, concluyó.
Mario Osava – es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
Para este jueves 8 de mayo, el tiempo en Misiones se presentará con cielo parcialmente nublado en toda la provincia, según el pronóstico del servicio ECMWF difundido por Meteored. No se esperan precipitaciones, y las temperaturas se mantendrán dentro de un rango confortable, con máximas que oscilarán entre los 28 y 31 grados, y mínimas cercanas a los 20 a 23 grados.
En Posadas, se espera una jornada con intervalos de sol y nubes, una temperatura máxima de 31°C y una mínima de 23°C. Condiciones similares se prevén en Apóstoles, con una máxima de 29°C y mínima de 20°C.
Hacia el norte, en Cataratas del Iguazú, el cielo se mantendrá con nubes y claros, con temperaturas entre 20°C y 28°C. En Eldorado y Jardín América, se anticipa una máxima de 30°C, acompañada de mínimas en torno a los 20 grados.
En la zona centro, Oberá y Dos de Mayo compartirán condiciones similares, con temperaturas máximas de 28 a 29°C y mínimas de 20°C a 21°C.
Por último, en el nordeste de la provincia, San Pedro tendrá un día apacible con cielo parcialmente nublado, mínima de 20°C y una máxima estimada en 28°C.
Las condiciones del tiempo se presentan estables en toda la región, con un ambiente templado por la mañana y cálido por la tarde. Se recomienda mantenerse hidratado y utilizar protección solar en las horas centrales del día.
Misiones se alista para una jornada marcada por la inestabilidad climática. El pronóstico extendido para el miércoles 7 de mayo anticipa tormentas generalizadas en gran parte del territorio, con temperaturas que oscilarán entre los 17°C y 28°C según la localidad.
De acuerdo al sitio especializado Meteored, el mal tiempo afectará tanto al sur como al norte misionero, con lluvias que podrían estar acompañadas de actividad eléctrica, ráfagas de viento y, en algunos casos, caída de granizo. Las autoridades meteorológicas mantienen activa una alerta amarilla para todo el NEA.
Panorama por localidades
Posadas: se esperan tormentas durante todo el día, con temperaturas entre los 19°C y los 25°C.
Eldorado: el norte también sufrirá lluvias, con registros térmicos entre 18°C y 25°C.
Oberá: cielo cubierto y tormentas, mínima de 18°C y máxima de 24°C.
San Pedro y Dos de Mayo: condiciones similares, con tormentas y temperaturas entre 18°C y 24°C.
Jardín América: se prevé una mínima de 17°C y máxima de 24°C, también bajo tormentas.
Cataratas del Iguazú: la lluvia alcanzará incluso al principal destino turístico, con registros térmicos de 18°C a 24°C.
Apóstoles: una excepción relativa, con cielo parcialmente nublado y temperaturas de 19°C a 28°C.
Se espera que hacia el jueves 8 de mayo comiencen a mejorar las condiciones, aunque las tormentas podrían reaparecer el viernes.
Escribe Busani Bafana / IPS Noticias – El cambio climático está superando a la ciencia y los agricultores están pagando el precio. Las innovaciones en la investigación agrícola deben llegar a los agricultores antes de que sea demasiado tarde.
Las asociaciones, las colaboraciones y la dosis adecuada de voluntad política son el combustible para poner las innovaciones en manos de los agricultores, afirma Simeon Ehui, director general del Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA) y director regional par África continental del Consorcio de Centros Internacionales de Investigación Agrícola (CGIAR, en inglés).
Ehui está en Nairobi participando en la primera Semana de la Ciencia para el desarrollo agrícola, que se celebra con representantes de gobiernos y de especialistas en agrociencia desde el lunes 7 y hasta el sábado 12.
El IITA ha aportado soluciones a los bajos rendimientos de las cosechas, la mala calidad y la dieta poco saludable para impulsar la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida de los pequeños agricultores que mantienen al mundo alimentado.
«Hemos desarrollado una serie de tecnologías; desafortunadamente, muchas de estas tecnologías no siempre llegan a los agricultores, los usuarios finales», dijo Ehui diálogo con IPS. Añadió que con voluntad política, la innovación puede desplegarse más rápida y ampliamente.
A su juicio, los responsables políticos comprenden la importancia de la ciencia, pero se enfrentan a necesidades contrapuestas y a veces tienen que tomar decisiones que no siempre van en interés de los agricultores. «Tenemos que seguir presionándolos para convencerlos de la importancia de la ciencia», adujo.
Ehui dijo que el IITA ha abordado la inseguridad alimentaria, la pobreza y la degradación ambiental a través de investigaciones de vanguardia sobre cultivos clave como el maíz, el banano, el frijol, la soja, la yuca y el ñame.
Con el aumento del hambre en el mundo a pesar de los avances científicos, la pregunta es: ¿por qué las innovaciones no llegan a los agricultores con la suficiente rapidez?
«Aunque abundan los avances científicos, la verdadera brecha radica en la entrega de estas innovaciones a los agricultores a gran escala», señaló Ehui, citando que muchos países todavía se enfrentan a sistemas de extensión débiles, cadenas de valor fragmentadas y una participación limitada del sector privado.
El IITA ha salvado esta brecha a través de iniciativas como el programa Tecnologías para la Transformación Agrícola de África (Taat), en colaboración con el Banco Africano de Desarrollo.
El Taat ha ayudado a trasladar tecnologías probadas a través de cadenas de valor prioritarias, desde la investigación hasta los agricultores, a través de los centros del CGIAR, los gobiernos, los actores del sector privado y las instituciones financieras.
«No se trata solo de desplegar tecnologías, sino de construir sistemas para racionalizar los procesos de lanzamiento, alinearse con las políticas y ampliar el acceso a los insumos y los mercados, especialmente para las mujeres y los jóvenes», dijo Ehui.
El especialista bromeó diciendo que tenía tres mensajes para los responsables políticos: «Necesitáis ciencia para desarrollar vuestra productividad agrícola. Necesitáis inversiones en infraestructura rural, y también necesitáis asociaciones. Sin asociaciones, no se puede hacer nada».
Las semillas son esenciales para la seguridad alimentaria. En la imagen, algunas variedades de semillas pertenecientes al banco de genes del Instituto Internacional de Agricultura Tropical. Imagen: Busani Bafana / IPS
Avances revolucionarios
El IITA ha creado cultivos más nutritivos y resistentes al clima, que han ayudado a combatir el hambre y a mejorar los medios de vida de los pequeños agricultores en África.
Desarrolló y lanzó variedades de maíz resistentes al estrés, a la sequía y a la Striga, y más nutritivas. Entre 2007 y 2024 se han lanzado más de 170 variedades de maíz en colaboración con el IITA y socios nacionales en Benín, Ghana, Malí y Nigeria.
Como resultado de la innovación en investigación, se han producido más de 480 000 toneladas métricas de semillas certificadas, que han sido plantadas en unos 18 millones de hectáreas por 45 millones de hogares. Más de 500 millones de personas se han beneficiado de la mejora del cultivo del maíz.
Los programas de mejora genética del banano han desarrollado híbridos con mayor resistencia a las enfermedades fúngicas, como la fusarium y la sigatoka negra, que pueden acabar con los cultivos de banano.
Ehui dijo que el IITA también ha desarrollado variedades de ñame y yuca de maduración temprana y resistentes a enfermedades, junto con herramientas digitales, que ayudan a los agricultores a optimizar las prácticas agronómicas y el uso de fertilizantes.
«También hemos desarrollado un sistema de semillas económicamente sostenible para cultivos de raíces y tubérculos, impulsado por innovadoras técnicas de multiplicación rápida», explicó.
Señaló que el enfoque de multiplicación rápida de tallos ha permitido la ampliación rápida y eficiente de variedades mejoradas a los productores y a la industria de procesamiento.
«La ciencia es progresión; ahora es crucial que los agricultores se beneficien», dijo Ehui.
A su juicio, «los centros del IITA y del CGIAR tienen que trabajar con los gobiernos para garantizar que se adopten las tecnologías y modernizar el sector agrícola».
«Este es el reto al que nos enfrentamos, porque tener productos de investigación en nuestros laboratorios no sirve de nada si los usuarios finales nunca los adoptan. La revolución agrícola no está en el laboratorio, sino fuera (en el mundo real). El laboratorio es necesario, pero no es el punto final», concluyó.
Busani Bafana es un corresponsal galardonado con múltiples premios con sede en Bulawayo, Zimbabue, con más de 10 años de experiencia, especializado en periodismo ambiental y de negocios y reportajes en línea