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La pesada herencia

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Poco después de las 9 de la mañana del lunes, el teléfono de Oscar Herrera Ahuad recibió la llamada. Era Alberto Fernández, felicitando al mandatario misionero por el aporte de votos de Misiones al Frente de Todos y ratificar que después del 10 de diciembre, se iniciará un Gobierno con decisiones tomadas en estrecho vínculo con los gobernadores.

El detalle de Alberto es un contraste con el final del gobierno de Mauricio Macri, que lo encuentra en una dura disputa con más de la mitad de los gobernadores por un manotazo a los recursos federales para financiar su campaña electoral desde las PASO. El gobernador Hugo Passalacqua firmó el viernes una nueva intimación para que el saliente cumpla con una orden de la Corte. 

A decir verdad, nadie confía en que haya una solución al conflicto: las provincias reclaman más de 45 mil millones de pesos. La Nación sólo reconoció 2.500 millones por la eliminación del IVA y los cambios en Ganancias y Monotributo, que rigieron por casi un mes, desde la derrota hasta el fallo de la Corte.

El llamado de Alberto, sin embargo, augura nuevos vientos en la relación federal. Y para Misiones, eso es una buena noticia. Ya decía Passalacqua: “Alberto tiene la oportunidad de ser uno de los grandes presidentes federales de la historia”. 

Y Alberto está ante esa oportunidad. Venció, como se esperaba, de forma contundente y en primera vuelta, con el flujo de votos de las primarias, intacto. Pero la elección del domingo también marcó un sorpresivo crecimiento de Macri, que culminó con un porcentaje cercano al 40 por ciento.

¿Qué pasó en el medio? ¿Cómo es que un Gobierno con una imagen negativa cercana al 70 por ciento se despide con 40 por ciento de los votos? Ahí estará una de las claves del nuevo tiempo. 

La sociedad decidió sin ambages cambiar al Gobierno del cambio y convertir a Macri en el primer presidente argentino que no puede lograr su reelección. Pero al mismo tiempo, marcó un límite al triunfalismo. 

No parece ser un antiperonismo del siglo XXI, sino desconfianza con lo que representa el regreso triunfal de Fernández, Cristina, la flamante vicepresidenta y gestora intelectual de la victoria opositora. 

Fue ella la que en la mañana de un sábado de mayo declinó su propia candidatura en manos de Alberto, hasta entonces el gran componedor de los fragmentos del peronismo dividido. Fue ella la que impulsó a Axel Kicillof a la candidatura a gobernador de Buenos Aires, para enfrentar a la cándida María Eugenia Vidal. El resultado confirma que acertó en pleno. 

Pero en paralelo, abroqueló a quienes la rechazan por su estilo confrontativo demonizado por todos los medios de comunicación afines al Gobierno y que genera simpatías y, en igual medida, rechazos. 

De todos modos, parece haberse suavizado. Ya no es aquella que protagonizaba largos monólogos en cadena nacional, sino que se muestra mesurada y con un protagonismo secundario más dedicado a la construcción necesaria en el Senado.

Los votos que recuperó Macri fueron los que perdió Roberto Lavagna -medio millón- y el resto de los candidatos opositores, que en las primarias habían tenido escaso protagonismo, pero que, sumados, le dieron aire al jefe de Estado para frenar el aluvión kirchnerista.

Es decir, el Gobierno electo tiene un núcleo duro, cercano al cincuenta por ciento, Macri tiene un respaldo cercano al 30 por ciento (su promedio histórico) y el resto, se reparte entre otras expresiones políticas. 

No hay espacio para un regreso del viejo kirchnerismo, sino que el Frente de Todos debe ser de todos y superarlo para solidificar la nueva construcción. Y he aquí una diferencia sustancial con Cambiemos, aglutinado únicamente en función de estar en contra del kirchnerismo. Si el futuro Gobierno logra amalgamar intereses, desarmará uno de los pilares de la alianza opositora. 

En ese escenario deberá gobernar Alberto, sabiendo que una buena parte de la sociedad, debe ser reconquistada. 

La paridad en el Congreso también marca un nuevo escenario. El poder de las urnas no será suficiente para surfear los coletazos de la profunda crisis que recibirá como herencia el nuevo Presidente. 

Habrá que tener paciencia y saber negociar con los espacios más pequeños, pero no menos representativos. El bloque misionerista, ahí tiene otro punto a favor en el Senado, donde siguen Maurice Closs y Maggie Solari, y en Diputados, pese a que en la práctica, las urnas marcaron una disminución en el número de representaciones.

En Misiones la fórmula de Alberto y Cristina Fernández obtuvo 417.164 votos, contra 244.583 de Mauricio Macri y Miguel Pichetto.

Curiosamente, el frente ganador, en la categoría diputados, fue el que menos votos sumó desde las PASO: 5510. La alianza Cambiemos aumentó su caudal en 57.680, mientras que la Renovación mejoró en 42.695.

En cambio, en la categoría presidente, Alberto Fernández sumó 56.896 votos desde agosto, mientras que Macri, con su plaza del #SíSePuede en Posadas, aumentó 75.793 votos desde las Primarias.

El Frente de Todos se llevó dos bancas que se integrarán al bloque mayoritario, la alianza Cambiemos retuvo una y el Frente Renovador la última. Así, el bloque misionerista quedará conformado en Diputados por Ricardo Wellbach, Flavia Morales y Diego Sartori, Cristina Britez seguirá en el Frente de Todos, junto a Héctor “Cacho” Bárbaro y Alfredo Schiavoni se sumará a la ahora oposición de Cambiemos, donde lo espera el radical Luis Pastori.  

¿Cuál será la actitud de los futuros diputados opositores para con Misiones? Pastori sostiene una retórica beligerante para con el Gobierno provincial, potenciado por la bilis de la derrota. Schiavoni es más conciliador, pero dependerá de lo que le ordene su conducción política. Britez y Bárbaro aparecen más cercanos y con ideas afines al Gobierno provincial, aunque mantienen diferencias. 

Ahora bien, con esa paridad parlamentaria, ¿de cuánto será el poder de fuego de Fernández? ¿qué tipo de oposición hará la alianza Cambiemos? 

Los primeros movimientos muestran a Fernández sólido en la idea de reactivar la economía como primera medida para salir de la parálisis que combina caída con inflación. La renegociación de la deuda es una prioridad, pero no parece estar al tope del ránking, aunque será una condición necesaria para redirigir los recursos hacia las áreas con más necesidades: la educación, la salud y la creación de empleo. 

Del otro lado, Macri logró fortalecerse derechizando su mensaje y sus aliados. Hubo un voto de clase entre sus apoyos y el todavía Presidente parece moverse cómodo en ese espacio. ¿Pero será el líder pos diciembre? ¿Le disputarán la conducción la derrotada Vidal, Horacio Rodríguez Larreta? ¿Qué rol ocupará el radicalismo en el tiempo nuevo de la alianza? Todos cuestionan la conducción de Macri y especialmente de su alter ego, Marcos Peña. Pero una cosa el sometimiento al poder, otra ser condescendiente desde el llano. 

Por más que en Cambiemos festejen (¿?) la derrota por el crecimiento desde las PASO, lo cierto es que los que hace celebraban el “no vuelven más”, cayeron en el primer desafío serio, después de haber ganado con amplitud las elecciones legislativas de medio término. 

¿A qué atribuir la derrota? Sin dudas, la economía ha sido el talón de Aquiles de una gestión que empeoró todos los índices dejados por Cristina y generó problemas que no estaban entre los centrales, como el sobreendeudamiento, la pobreza y el desempleo. La inflación, que iba a ser fácil de domar, termina siendo la misma que la acumulada por Cristina… en ocho años. “La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, canchereaba Macri cuando todavía no había asumido. Los números no lo desmienten. La promesa de pobreza cero terminó en un doloroso 40 por ciento de pobres. Los números, en este caso, demuestran la magnitud de su fracaso: “Por la meta que quiero que se me juzgue es si pude o no reducir la pobreza”, sugería en 2017. Hoy hay más de 16 millones de pobres y uno de cada 2 chicos menores de 14 años viven en la pobreza.  

El 40 por ciento que respaldó a Macri lo hizo más por rechazo a lo otro que por conformidad con el presente. No hay sector de la economía, salvo la agricultura, que tenga indicadores positivos. Y el mapa de sus respaldos lo ratifica: la franja media del país, donde la soja y los granos son la principal actividad y un bastión propio, como Capital Federal. En el resto del país, perdió por bastante margen. 

Conquistar esa franja media será un desafío para Fernández. En el resto del país, los indicadores son un drama, pero al mismo tiempo, un punto a favor: cualquier cambio para arriba, será un enorme triunfo en este contexto depresivo. 

Macri abandona el poder con todos los problemas que cuestionaba cuando estaba en la oposición: superinflación, suba de precios descontrolada y hasta un megacepo para frenar la compra de dólares que deja en ridículo al que dejó Axel Kicillof. En 2015 se podían comprar hasta 2000 dólares por mes y era un escándalo. Ahora es de apenas 200 dólares y de US$50 el adelanto con tarjeta de crédito en el exterior. 

El control cambiario no es, en sí mismo, un problema, sino una herramienta necesaria para proteger a la economía. Pero el propio Presidente cuando llegó al poder se encargó de desmantelar todas las barreras para la fuga de divisas. “El cepo es un invento nefasto de este Gobierno“, cuestionaba Macri antes de asumir. 

El dólar estaba 9,84 y el blue, 14,55 pesos por dólar. Hoy está 65 y el blue, diez pesos más caro. La suba del dólar fue de, 560%, bastante más que la propia inflación, que también es récord, con un acumulado de 290 por ciento y dos años seguidos por encima del 50 por ciento.

Ahora bien ¿le preocupa al Presidente su propia pesada herencia? Parece no estar muy molesto por el resultado económico que lo expulsó del poder. 

Insiste, aún el domingo de la derrota, en que el camino que transitó es el correcto. Y antes de despedirse, deja nuevos tarifazos, como el 5 por ciento de las naftas aplicado el viernes, las prepagas, el pan y los alimentos. 

La inflación de los últimos tres meses llegará a un altísimo quince por ciento en medio de un llamativo descontrol y una economía que no da señales de vida. El Presidente, mientras tanto, por estas horas descansa en Chapadmalal. 

Fernández, en cambio, no tuvo un minuto de relax después de las elecciones. Reuniones varias para comenzar a definir la transición y el nuevo gabinete, viaje a Tucumán para la asunción de Juan Manzur y encuentros varios con empresarios para comenzar a dar señales de reactivación. Ya hubo un par de anuncios de inversiones y de empresas que prometieron volver a producir con la esperanza de que el mercado interno sea nuevamente el motor de la recuperación. 

Fernández también marcó territorio en los vínculos regionales. Reunión con Mujica, felicitaciones al Evo reelecto en Bolivia y diplomacia dura con otros presidentes.

El desplante de Jair Bolsonaro quedó minimizado ante el llamado de Donald Trump, quien lo felicitó y le confirmó una recepción en la Casa Blanca, con “orden estricta” al FMI de ponerse a disposición del nuevo Gobierno. 

Pero Fernández primero viajó a México, a reunirse con Andrés Manuel López Obrador, el socialdemócrata quien, ante un Mercosur fracturado por la extrema derechización de Bolsonaro, puede ser un socio vital para las necesidades de la Argentina. Del Mercosur no habrá que esperar demasiado, aunque seguramente las bravuconadas de Bolsonaro no pasarán de eso.

Hará bien el nuevo Presidente en enfocarse en el problema interno antes que intentar acercar posiciones irreconciliables. Las urgencias son muchas y la pesada herencia, difícil de resolver.

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La rebelión de los mansos

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La extensa cola sorprendió a todos. Casi mil metros de fila de jóvenes que pugnaban por un puesto de trabajo en una panadería. Cientos de jóvenes que prácticamente amanecieron al costado de la ruta provincial 105 para ser los primeros en poder entregar su curriculum en la empresa de Garupá, cuyos propietarios no salían de su asombro: habían hecho la convocatoria apenas por redes sociales, pero la respuesta fue multitudinaria, de chicos locales, de Posadas, Oberá y hasta Eldorado. “Lamentamos no tener más trabajo para dar”, se disculparon a media mañana del viernes. 

Es una postal del momento en el que se define el futuro de la Argentina. Los números son contundentes: la Argentina volvió a un desempleo de dos dígitos y seguramente cerrará el año con un promedio cercano al 12 por ciento cuando se sienta la magnitud de los efectos de la última devaluación tras la derrota del Gobierno en las primarias de agosto.  El segundo trimestre marcó un nuevo récord para Mauricio Macri, con una desocupación de 10,6 por ciento, lo que equivale a dos millones de personas con problemas laborales. Y a más del 35 por ciento de los argentinos bajo la línea de pobreza. 

Misiones no escapa a esa realidad: aunque el desempleo es bajo, de solo 2,9 por ciento, la parálisis económica hace que no se creen nuevos puestos de trabajo. En el gran Posadas hay cinco mil desocupados, 21 mil subocupados y otros 20 mil ocupados demandantes, que tienen un trabajo pero se ven forzados a aumentar sus ingresos para enfrentar la inflación descontrolada, que marcará un pico cercano al 6 por ciento en septiembre.

Es récord el número de argentinos que cobran un seguro de desempleo. Más de 78.200 trabajadores en el primer semestre y 120.250 personas en total. Según el Ministerio de Trabajo, a julio pasado, hubo una reducción de 131.200 asalariados privados respecto del mismo mes de 2018.

Para el Gobierno, sin embargo, la crisis laboral no es uno de los temas centrales en la campaña. El Presidente ofreció en redes sociales que una salida para el millón de jóvenes que no estudian ni trabajan: “Vamos a extender el Servicio Cívico Voluntario en Valores para ayudarlos a salir adelante”, prometió como una propuesta de campaña. 

También por tuiter, el Presidente anunció una segmentación de las becas estudiantiles, premios por notas altas y el estímulo a “carreras estratégicas” por regiones.

Casi al mismo tiempo, ministros de más de una decena de provincias firmaron un documento con una dura radiografía del desfinanciamiento y la desinversión que sufrió la educación desde 2015. “Queremos que dejen de existir provincias de primera y periféricas”, aseguró la misionera Ivonne Aquino, una de las que participó del plenario federal. Las recomendaciones del documento marcan el retroceso del ahora: que el Estado nacional asuma la responsabilidad de garantizar condiciones mínimas e iguales para todas las provincias, que garantice el inicio y normal continuidad del ciclo lectivo y acciones destinadas a sostener la alimentación y la salud de los estudiantes.

La rebelión de los mansos. El miércoles por la tarde y ante unas cuatro mil personas, el presidente Mauricio Macri encabezó en la Costanera de Posadas una marcha del “#SíSePuede”. No habló de la economía, ni de la pobreza ni del desempleo ni de ninguna medida que apunte a salir de la extensa recesión. Apenas reconoció que fue un año y medio muy duro”, especialmente para la clase media, pero defendió los resultados de su gestión porque “hoy estamos en bases más sólidas y ahora viene el mejor salario, por eso estamos más convencidos que nunca”.

El discurso presidencial apeló a la liturgia dirigida al convencido. A quien no cuestiona los resultados, pero celebra la promesa tácita de un segundo semestre que todavía no llega. Por eso, las encuestas registran que los números de las Primarias no variarán demasiado o incluso serán peores para el Gobierno, con un techo apenas superior al 30 por ciento, semejante al tercio de la población que lo eligió desde la primera vuelta de 2015. 

Esa es la base de Cambiemos y por eso Macri pidió que cada uno intente convencer a otro para ir a votar y fiscalizar el 27 de octubre. Que no haya una sangría que perfore ese 30 por ciento, lo pondrá como jefe de un espacio opositor que deberá reconstruirse si se confirma el triunfo de Alberto Fernández. “Hay gato para rato”, repite el Presidente, en lo que parece un mensaje más dirigido al interior de Cambiemos, donde ya comienzan a disputarse espacios y a pensar en nuevos liderazgos. 

Es que la oleada de la nueva derecha, madura y elegante, que se expandía por toda Latinoamérica, comienza a tambalear nuevamente de la mano del Fondo Monetario Internacional. En Ecuador hay estado de sitio, muertes y un brutal plan de ajuste, la economía de Brasil está paralizada y Jair Bolsonaro es una mueca grotesca que siquiera causa demasiada gracia. El triángulo del cambio muestra sus peores caras. 

Para el 27 de octubre, Cambiemos habrá ganado apenas en un par de elecciones en las provincias y la alianza con el radicalismo pende de un hilo. 

Este domingo, en El Chaco, puede haber otra cachetada de rechazo con el casi seguro triunfo de Jorge Capitanich, quien vuelve a la gobernación después de un período como intendente de la capital.  

Como contraste, la candidatura de Alberto Fernández se afianza, según las principales encuestadoras. Tres de las que se publicaron en las últimas horas marcan una diferencia de 20 puntos para arriba y un rechazo a la derechización del discurso presidencial.

La consultora Clivajes revela que el epílogo de la gestión de Cambiemos tiene a la economía como principal preocupación de los argentinos. La pobreza lo es para el 26,12% de los encuestados, el desempleo para el 23,84% y la inflación para otro 22,35%. El 69,7 por ciento coincide en que Macri es el responsable de la crisis. La consultora que acertó casi en pleno en las primarias sostiene que Fernández llegará al 53,7 por ciento de los votos, contra un 33,2% de Macri. 

Gustavo Córdoba publicó otro sondeo presencial en la noche del jueves. Sostiene que la fórmula F² crece cinco puntos desde las PASO y que el 64,6% de los encuestados está en desacuerdo con que Macri deba ser reelecto, apenas por debajo de la imagen negativa del Gobierno que llega al 66,7%. Para Córdoba el Fernández tiene una intención de voto del 52,2%, contra 32,7% de Macri y un crecimiento de Roberto Lavagna que llegaría al 9,8%.

En la misma línea, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica muestra que la imagen del Gobierno es mala o muy mala para el 76,8% de los consultados, mientras que el 77,4 por ciento cree que Macri es “responsable del descenso social por la crisis económica”.

Este think thank releva que las medidas centrales del próximo Gobierno debieran ser el aumento de salarios (46%) y congelamiento de tarifas (32,7%). La intención de voto de Fernández es del 48,5%, contra 30,7% de Macri. Nuevamente el núcleo duro.

Los datos coinciden con la percepción de que en este último tramo de la campaña nadie parece estar a cargo de la gestión del Gobierno, sino que todo está dominado por la puja electoral, que tendrá un punto álgido este domingo en Santa Fe, con el primer debate de los candidatos presidenciales.

De hecho, las provincias debieron ir nuevamente a la Corte para intimar a la Nación a que obedezca uno de sus fallos: pese a que los cortesanos le dieron la razón a los gobernadores en el conflicto por los descuentos de coparticipación para financiar el plan electoral que presentó Macri con la rebaja del IVA en alimentos y cambios en Ganancias, el Presidente nunca obedeció. No dejó de descontar ni devolvió lo recortado. Por eso, el gobernador Hugo Passalacqua firmó una nueva demanda ante la Corte que reclama ponerle fin a la detracción. Rara parábola de la relación entre Nación y provincias. 

Pese a la caída de recursos, acompañada por una baja de la coparticipación contra la inflación, Misiones sigue entre las provincias con las economías más ordenadas. Un estudio del Centro de Economía Política Argentina, sobre el endeudamiento de las provincias, ubica a Misiones con apenas un ratio de 0,19 por ciento de deuda en contra de recursos propios y una de las pocas que no tomó deuda en los últimos cuatro años -de hecho, no toma nueva deuda desde 1999-. 

Passalacqua cumplió ayer con la segunda cuota del bono primavera y sostiene numerosos planes para potenciar el consumo, fundamental para que en Misiones haya un humor social mucho más sano que en provincias vecinas. De hecho, Passalacqua cerrará su gestión con una enorme valoración y Oscar Herrera Ahuad es hasta hoy el gobernador electo por mayor diferencia. El modelo gestado en 2003, bajo el liderazgo de Carlos Rovira, es, al mismo tiempo, envidia y objeto de consulta. Alberto Fernández diagrama sus primeros días de gestión en consulta permanente con dirigentes de la Renovación. El plan Argentina Sin Hambre, por ejemplo, tiene similitudes con el plan Hambre Cero, forjado en la tierra colorada hace casi diez años, cuando la desnutrición era un tema tabú. Hoy son más de diez mil los chicos recuperados.

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Pruebas contundentes

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Ecuador vive un estado de “excepción” para frenar las protestas por el aumento del combustible y el plan de ajuste aplicados por Lenin Moreno en acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Perú vive otra crisis similar, con un vacío de poder y el Congreso anulado por el presidente Martín Vizcarra. Su plan económico es elogiado por el FMI. La economía de Brasil, que sostiene un plan de ajuste tradicional desde el golpe a Dilma Rousseff, cae en paralelo a la imagen positiva de su presidente, Jair Bolsonaro. 

En Argentina hay una porción de cada menú, condimentado por un inédito respaldo del Fondo Monetario Internacional, que prestó 56 mil millones de dólares al presidente Mauricio Macri y ahora le permite utilizar las reservas del Banco Central para cubrir gastos corrientes.

Los programas financiados por el FMI suelen terminar, casi inevitablemente en profundas crisis sociales y económicas. Los planes de austeridad paralizan la economía y dejan a millones al desamparo. La misma receta tiene idénticas consecuencias. 

El resultado económico argentino no tiene nada que envidiar a la región. La pobreza más alta desde fines de la crisis de 2001, inflación descontrolada, un desempleo de dos dígitos y una deuda eterna como herencia para las generaciones futuras

Pero el Presidente ofrece, nuevamente en campaña, la ilusión de un nuevo “segundo semestre”. “Lo que viene será crecimiento, es más trabajo, es cuidar tu sueldo. El futuro va a ser distinto”, promete. “Voy a cambiar lo que haya que cambiar”, insiste, el que, vaya paradoja, llegó hace cuatro años con el eslogan del cambio.  

En Cambiemos, los convencidos creen en esa promesa. Que ahora sí, que sí se puede. Que ya están sentadas las bases para crecer, repiten. Y sugieren que la crisis actual obedece al mal PASO del 11 de agosto y no al desmoronamiento de la economía, que no tiene freno desde hace por lo menos un año y medio, como lo reflejan la industria, el consumo y la construcción. 

“Confiamos en que estabilizada la macroeconomía, los datos de pobreza volverán a bajar, como sucedió en 2017 cuando logramos bajarla de un 32% estimada en 2015 a un 29%, y como venía sucediendo semanas antes de las PASO cuando empezábamos a crecer nuevamente. Lamentablemente la crisis de 2018 nos afectó mucho, y cuando nos estábamos reponiendo, los resultados de las PASO en Agosto pasado, generaron desconfianza y el dólar volvió a subir, provocando subas de precios y problemas económicos al que le estamos haciendo frente”, resumió el radical Luis Pastori, uno de los más enfervorizados defensores del Presidente. 

La culpa es de las Paso, repite. Pero la realidad contradice su insistencia. El 35,4 por ciento de pobreza es un dato del estado de situación del primer semestre. Es decir, la pobreza viene en aumento desde mucho antes de las elecciones y la devaluación tras el fracaso en las primarias no hará más que sumar pobres por la caída de los ingresos. El drama adicional es que el 52,6 por ciento de los niños argentinos está hoy en la pobreza. “Tener a los chicos con malnutrición además de inhumano, es una hipoteca social”, sintetiza el neurocientífico Facundo Manes, ¿ex? Cambiemos.

Las elecciones, reflejan, en última instancia, el resultado de las políticas, pero no son nunca responsables ni de la pobreza ni del desempleo.

Este punto de partida es sobre el cual acepto ser evaluado como presidente: por si pudimos reducir la pobreza en este gobierno“, dijo Macri en 2016. En ese entonces, la pobreza había subido a 32,2 por ciento.  

Ahora, con una pobreza ocho puntos porcentuales más alta que en el primer semestre de 2018, promete que lo que viene será mejor y que sólo necesita más tiempo. Pero las pruebas son contundentes.

La realidad, nuevamente, se empecina en decir lo contrario. 

Durante la sesión en la que se aprobó el presupuesto de Misiones, el presidente de la comisión homónima, Marcelo Rodríguez, expuso varios datos del deterioro de la economía y sus consecuencias. 

Recordó que el presupuesto 2019 fue diseñado con una proyección de una caída del 0,5 por ciento del PBI y una inflación del 23 por ciento, con un dólar a 40,10 pesos y una deuda externa que representaría el 87 por ciento del PBI. 

Lo cierto es que la economía caerá 2,9 por ciento la inflación será como mínimo del 55 por ciento -bastante más del doble doble de la proyección oficial- y el dólar cerrará el año a 65 pesos. Solamente este año hubo una devaluación del 60 por ciento. Si se compara con diciembre de 2015, la depreciación del peso es de 519 por ciento.

La deuda externa, a diciembre de ese año era de 240 mil millones de dólares, con una cotización de 9,73, lo que equivalía a 2,34 billones de pesos y el 52,6 por ciento del PBI. Hoy la deuda equivale a 312.970 millones de dólares, con un dólar a 65 -a fines de diciembre-, lo que representa a 20,34 billones de pesos y el 91 por ciento del PBI. La deuda creció 30 por ciento en dólares y mil por ciento en pesos. 

Rodríguez también cuestionó uno de los pilares del discurso económico del Gobierno nacional: la reducción del déficit. En efecto, el superavit fiscal primario es de 48.260 millones de pesos, pero los intereses de la deuda equivalen a 428.127 millones, lo que arroja un déficit financiero de 379.867 millones, equivalente al 15,8 por ciento. 

Los números desnudan la magnitud de la debacle. Quizás por eso los diputados de la alianza Cambiemos casi que apuraron el trámite para votar el Presupuesto y no pusieron el mínimo reparo a las proyecciones diseñadas por Hugo Passalacqua para el primer año de la gestión de Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce. La Legislatura, liderada por Carlos Rovira convirtió nuevamente a Misiones en la primera provincia en contar con el presupuesto aprobado, herramienta fundamental para el modelo provincial: el eje está puesto en la educación, la salud y el desarrollo económico, además de un refuerzo inédito en las partidas de Desarrollo Social, que se encarga de alimentar comedores comunitarios, nuevamente abarrotados en medio de la crisis que puso a la Argentina en una emergencia alimentaria.

Passalacqua expresó “una profunda gratitud por el acompañamiento permanente del presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Rovira, no solamente en la sanción del Presupuesto durante estos cuatro años de Gobierno, sino a través del tratamiento de tantas leyes que son un enorme aporte para quien está en la máxima función del Poder Ejecutivo”. 

El gobernador insistió en que el Presupuesto es “una herramienta fundamental para la gobernabilidad” y que en los cuatro años de su gestión, Misiones fue la primera provincia en contar con dicho instrumento.

El Presupuesto de Misiones en el contexto económico by Juan Carlos Arguello on Scribd

Dos voces llamaron la atención en la noche del jueves. Primero la del diputado de la alianza Cambiemos, Roberto Rocholl, quien pidió que la Provincia construya helipuertos para facilitar el traslado a hospitales de Posadas, Eldorado e Iguazú. “Apuntamos a una mejoría en el sistema de traslado de pacientes, ya que existe la necesidad que esto sea en un breve lapso de tiempo”, sentenció el legislador en una apelación fuera de tiempo. La Provincia tuvo que aumentar la inversión en salud porque el Gobierno nacional dejó de enviar partidas fundamentales, como las destinadas a las vacunas o a sostener el plan médicos comunitarios. 

La otra, sin dudas fue la de Lucas Cácerez, cuya voz y sus proyectos pocas veces se hicieron sentir en la Legislatura. El camporista acusó a la Renovación de ser “cómplice” de medidas antipopulares tomadas por el gobierno de Cambiemos. La apelación del joven legislador sorprendió por lo intempestiva, ya que Alberto Fernández abrazó como aliada fundamental en Misiones a la Renovación. Y abre el interrogante ¿los sectores más intransigentes del peronismo y la Cámpora aceptarán las políticas de consenso que quiera aplicar el casi seguro Presidente? ¿Los diputados del Frente de Todos serán parte de esa intransigencia o serán capaces de un guiño hacia las necesidades de Misiones? En el Gobierno provincial se mostraron sorprendidos por la actitud de Cácerez, ya que se convirtió en diputado en una boleta de la Renovación, lo mismo que Cristina Britez, quien, sin embargo, pocas veces jugó en tándem con la bancada misionerista y en cambio, fue protagonista de varias iniciativas individuales.

La intransigencia de Cácerez contrasta con la apertura exhibida por Alberto y Cristina Fernández. El candidato a presidente sumó por estas horas a Florencio Randazzo y participó del abrazo histórico de la CTA y la CGT, hasta hace poco centrales obreras distanciadas. Y alimentó en el Gobierno provincial la necesidad de fortalecer la campaña por la boleta corta, sumando diputados que respondan al mandato misionerista en vez, nuevamente de ser delegados de la Nación, como lo fueron los diputados de Cambiemos. ¿Si hubiera que reclamar por la compensación histórica a la que se comprometió Fernández, Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro respaldarán la demanda o serían émulos de Pastori y su promesa del artículo 10 de la ley Pymes?

En esa línea, Herrera Ahuad pidió el voto de los misioneros para la fórmula de Presidente y Vicepresidente del Frente de Todos, para Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, y la boleta corta con los cuatro candidatos a diputados nacionales de la Renovación, “porque ellos serán la voz de Misiones en el Congreso Nacional”.“Estamos en un tiempo político y juntos vamos a lograrlo todo”.

Lo cierto es que Alberto Fernández está cada hora más cerca de la Presidencia. Una encuesta de Oh Panel anticipa que conseguirá el 52 por ciento de los votos, contra 33 por ciento de Macri-Pichetto, por lo que la elección se resolverá en primera vuelta. Un dato revela la composición del voto entre ambos contendientes: el 80 por ciento de los que votarán a F², lo hará para que “haya más trabajo. El 69 por ciento de los que elige a Macri lo hace para que no gane Cristina Fernández. Otro sondeo, de D’Alessio Irol muestra que el 84 por ciento anticipa que no cambiará su voto de las Primarias.

Encuesta a un mes de las elecciones by Juan Carlos Arguello on Scribd


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Misiones exporta más, pero no puede aprovechar el dólar alto y perdió el primer lugar del NEA

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Misiones exporta más, pero en lo que va del año, los ingresos son menores al mismo período del año pasado, debido a la caída de algunos precios internacionales. De este modo, los exportadores misioneros todavía no pueden aprovechar el buen momento del dólar alto. La buena noticia es que se recuperaron las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, que crecieron 43 por ciento en el primer semestre. En cambio, las de Origen Industrial, sufrieron un retroceso, en línea con la crisis del sector el resto del país. 

Según el Instituto Provincial de Estadística y Censos, las exportaciones totales de Misiones durante el primer semestre ascendieron a US$ 210.961.146,76, representando una disminución del 0,8% respecto al mismo período del año anterior. Por su parte, en cuanto a cantidades, las exportaciones alcanzaron las 277.789,15 toneladas, mostrando un incremento del 20,8%.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos aportan otra señal de alarma: Misiones empata en el primer lugar en volumen como provincia exportadora en la región NEA con El Chaco, pero pierde en dólares. La provincia vecina vendió por 225 millones de dólares, con un crecimiento del 35,5 por ciento. Misiones se ubicó en el puesto 17 en el ranking de provincias con más ventas al exterior.

Las exportaciones de la región Noreste (NEA) fueron 579 millones de dólares, 1,9% de las exportaciones totales. Se incrementaron 17,0% respecto al mismo período de 2018. El NEA exportó principalmente productos primarios (53,3%), MOA (30,1%) y, en menor medida, MOI (15,5%) y combustibles y energía (1,1%). Los destinos más relevantes fueron Mercosur, NAFTA, China y Unión Europea.

Sobre el monto total exportado por la provincia en el primer semestre de 2019, el 50,8% corresponde a Productos Manufacturados de Origen Agropecuario (MOA), observándose un aumento en el monto exportado de este rubro del 5,0% respecto al primer semestre de 2018. En lo que se refiere a la cantidad exportada, en volumen, la misma mostró un incremento del 43,5% semestral interanual. 

Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) ocuparon el segundo lugar con una participación del 37,4% sobre el monto total exportado. Tanto el monto como la cantidad exportada en este rubro, mostraron una caída del 6,4% y del 1,0% respectivamente en el análisis interanual.

Finalmente, las exportaciones del rubro Productos Primarios (PP), representaron el 11,8% del monto total exportado. El monto exportado de este rubro mostró una disminución del 5,4% en el período analizado y la cantidad un incremento del 31,7%. 


Gráfico N° 1: Composición del monto de las exportaciones totales según rubro o clasificación primaria. Primer semestre 2019

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC

Los principales productos exportados según rubros durante el primer semestre de 2018 y 2019, con sus respectivas variaciones interanuales en cuanto a monto y cantidad, se presentan en la siguiente tabla. 

En el primer semestre de 2019, el principal producto primario exportado fue el tabaco sin elaborar en hojas representando el 67,0% del monto total de este rubro. En el rubro MOA, el principal producto exportado fue el con un 41,0% de participación y, en el MOI, la pasta para papel, con una participación del 83,5%.

Si se estudia la participación de cada producto respecto al total de exportaciones de la provincia de Misiones, la pasta para papel ocupó el primer lugar, con una participación del 31,3% sobre el monto total exportado durante el primer semestre de 2019. El monto exportado de este producto ascendió a U$S 66.008.953,94, mostrando una caída del 11,6% respecto al mismo período del año anterior. En cuanto a la cantidad exportada, la variación semestral interanual fue del -6,7%. 

El es el segundo producto más importante sobre las exportaciones totales, con una participación del 20,8% sobre el monto total de las exportaciones, alcanzando los US$ 43.890.753,46 el cual es un 7,2% menor al valor exportado en el mismo período del año anterior. También la cantidad física exportada de este producto, mostró una disminución del 0,3% semestral interanual. 

En tercer lugar, se encuentra la yerba mate con una participación del 14,8% sobre el monto total de las exportaciones, con un valor que asciende a US$ 31.287.203,68 en el período analizado. Respecto al mismo periodo del año anterior, el monto exportado disminuyó un 15,9% mientras que la cantidad exportada del producto no muestra variaciones. 

Finalmente, el tabaco sin elaborar en hojas se posiciona en el cuarto lugar, con una participación del 7,9% sobre el total exportado y un monto total de U$S 16.630.929,17 lo que representa una variación respecto al primer semestre de 2018 del -11,6%. En cuanto a las cantidades exportadas, se observa una variación del 9,6%. 

Gráfico N° 2: Participación de los productos sobre el monto total exportado. Primer semestre 2019

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC

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Cristina en Misiones: “Todos debemos deconstruirnos un poco después de lo que ha pasado”

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La música potente precedió su ingreso. Una rockstar de la política como no hay otro en la región. Cristina Fernández genera eso. Jóvenes peronistas, viejos con bastón, guaraníes, gauchos, radicales progresistas, rubios, morochos, todos celebrando al unísono al grito de “vamos a volver”. 

Todos debemos deconstruirnos un poco después de lo que ha pasado”, definió la candidata a vicepresidente del Frente de Todos después de ratificar la palabra “caos” para definir al gobierno de Mauricio Macri. 

La ex Presidenta advirtió: “Basta de mitos, de asustar y de mentir”. Se refería a los argumentos de campaña del propio Macri y algunos medios que agitan el fantasma de que un Gobierno de Alberto Fernández sería antiempresas y no cumpliría con el Fondo Monetario Internacional.

“Como dice Alberto, por supuesto que vamos a cumplir con nuestras deudas pero no esperen que lo hagamos haciendo sufrir al pueblo argentino. Que nadie espere que lo hagamos a costa del pueblo argentino”, precisó.

Pero antes de las cuestiones políticas -el libro Sinceramente fue la excusa del encuentro-, Cristina tuvo tiempo para recordar que hace exactos diez años también había venido a Misiones, pero en ese momento, para asistir a las víctimas del tornado de San Pedro, del que este sábado se cumplió una décad. “La verdad es que cuando leí los diarios, me dio cosas, porque cuando programamos la visita, no reparamos en el día”, explicó. Después recordó que se fue hasta el lugar junto al ex gobernador Maurice Closs y que el electo, Oscar Herrera Ahuad, quien la recibió como director del hospital local. 

El polideportivo Finito Ghermann estaba colmado y afuera, otra multitud observaba por pantalla gigante la reivindicación de la política: dentro compartían el espacio los candidatos peronistas Rafael Pereyra Pigerl, Cristina Britez y Cacho Bárbaro, el gobernador electo Oscar Herrera Ahuad, el intendente Joaquín Losada, el senador Maurice Closs y todos los diputados nacionales de la Renovación, Verónica Derna, Flavia Morales, Daniel Di Stefano, Jorge Franco y Ricardo Wellbach. El ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo, estaba en primera fila y mantuvo una reunión previa con Cristina, lo mismo que Passalacqua y Herrera Ahuad.

El presentador, Marcelo Figueiras disparó los temas para entrar en calor. Señaló que Cristina pasó por cinco corridas cambiarias sin recurrir al FMI y superando cacerolazos en contra del cepo que se aplicó para frenar una posible corrida. “Ahora sin crisis, se cae a pedazos”, sentenció. 

Cristina respondió. “En 2008 la crisis fue peor que la de 1930 y lo hablamos mucho con Lula -quien se llevó una gran ovación- sobre cómo reaccionar y él decía que había que evitar la profecía autocumplida. Pusimos el Repo para ayudar a sostener el empleo y lanzamos créditos para la actividad económica”, enumeró. 

“Algunos, por ahí, me decían que debía haber dejado que se sienta un poco la crisis para que vean que se hacía un esfuerzo grande. Pero no. La tarea de un gobernante no es hacer sufrir a la gente. La tarea es impedir que la gente sufra y articular todo el esfuerzo para esto”, enfatizó.

“No nos votan para echarle la culpa a otros”, replicó y cuestionó que “cada vez que se aplican políticas neoliberales el país termina en crisis”

“Tenemos que ponernos de acuerdo para poder abordar esto a partir de la experiencia histórica. Me pone muy mal que cada 10 o 15 años argentina repita crisis cíclicas. Va a requerir un nuevo orden y un nuevo contrato social, de todos en la medida de sus responsabilidades, porque cuanto más tenés, más responsabilidades se tiene. Hay que volver a ordenar todo, pero no en el viejo orden, sino en algo nuevo, distinto y mejor que lo que tuvimos. Creo que esto va a requerir de todos nosotros, ciudadanos y ciudadanas, y también de los sectores económicos, de los sectores sociales, un gran esfuerzo”, argumentó.

“Esta es la clave de los tiempos que vienen y que todos seguramente con inteligencia, con capacidad y con solidaridad vamos a poder construir. Un nuevo orden, de eso se trata lo que queremos hacer, con todos y con todas”.

Cristina recordó que Néstor Kirchner pagó la deuda histórica al FMI, de más de 50 años, pero que, sin embargo, era de poco más de diez mil millones de dólares. Trajo a colación al ex ministro de Economía, Nicolás Dujovne, quien admitió en un reportaje que Macri recibió un país desendeudado, con el 8% del PBI en dólares. Y lo comparó con el modelo económico actual. “Nunca se vio algo igual. En tres años y medio un solo presidente nos endeudó con el fondo por 57 mil millones de dólares, es esto lo que creo que deberíamos ver y reveer quien va a pagar”, agregó luego en su crítica al pacto con el Fondo Monetario Internacional al que recurrió el presidente en medio de la crisis cambiaria. 

La ex mandataria comparó momentos de la historia reciente y sostuvo que en 2001 no había esperanzas de un país diferente, pero que después, los doce años y medio de kirchnerismo, “son prueba de que, con aciertos y errores, hay un modelo distinto”.

Cristina rechazó que la propuesta del Frente de Todos sea antiempresa o anti FMI. Y puso como ejemplo a Vaca Muerta. “Nosotros la recuperamos, cuando recuperamos YPF y cerramos un acuerdo con Chevrón. Pero es obvio que queremos que los precios para el consumo y la actividad local, sean en pesos y no dolarizados”, se diferenció. 

Antes de despedirse y prepararse para firmar libros, Cristina pidió “tener pensamiento propio” de cara a las elecciones que se avecinan. Unos cuantos tuvieron la suerte de llevarse el autógrafo en Sinceramente. Los demás, afuera, no abandonaron su lugar hasta el saludo de un balcón improvisado en el Finito Ghermann.

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