El piloto argentino Franco Colapinto regresará a la Fórmula 1 con el equipo Alpine y será titular desde el próximo Gran Premio de Emilia-Romaña, en Imola, donde reemplazará al australiano Jack Doohan. El anuncio fue confirmado por la escudería francesa, que adelantó que el pilarense formará parte del equipo durante las próximas cinco carreras del campeonato.
La decisión se produce tras semanas de tensión interna en Alpine. Flavio Briatore, figura histórica del automovilismo y asesor clave del equipo, venía presionando para que Colapinto ocupara el asiento junto a Pierre Gasly. Del otro lado estaba Oliver Oakes, principal defensor de Doohan, cuya permanencia en el equipo se volvió insostenible tras el Gran Premio de Miami. Allí, el piloto australiano abandonó en la primera vuelta tras un incidente con el neozelandés Liam Lawson y no logró sumar puntos por sexta carrera consecutiva. El martes, Alpine confirmó que Oakes presentó su renuncia.
La noticia del retorno de Colapinto a la Máxima categoría se fue filtrando en las últimas horas. El martes, un piloto con casco negro fue visto probando un monoplaza en Zandvoort —más tarde se supo que se trataba de Ritomo Miyata—, y el miércoles una fanática subió una foto a redes junto al argentino en ese mismo circuito. Alpine terminó confirmando su presencia poco después.
De Williams a Alpine: un nuevo desafío
Colapinto vuelve a la Fórmula 1 tras un prometedor paso por Williams en la temporada pasada, donde disputó nueve Grandes Premios. Su mejor resultado fue un octavo puesto, que le permitió sumar cuatro puntos. También finalizó en las posiciones 11.º, 10.º, 12.º (en dos ocasiones), 14.º y abandonó tres veces. Ahora, su desafío será demostrar que puede mantenerse en la elite bajo un régimen de evaluación que también enfrentó Doohan.
Su estreno con Alpine será el domingo 18 de mayo en Imola, un circuito que conoce muy bien y que lo ha visto brillar. En 2022, Colapinto logró allí su primera victoria internacional en la Fórmula 3, mientras que en 2024 se impuso en la Sprint Race de la Fórmula 2 tras una maniobra espectacular en la última vuelta, superando a Paul Aron, otro de los pilotos reserva de Alpine y competidor directo por el asiento vacante.
Tras Imola, el argentino también correrá en los Grandes Premios de Mónaco, España, Canadá y Austria. De su rendimiento en esta serie de cinco carreras dependerá su futuro en la categoría.
Colapinto, una de las grandes promesas del automovilismo argentino, se reencontrará con la Fórmula 1 en un escenario que le sienta bien y que puede ser clave en su consolidación definitiva en la Máxima. La cita: el domingo 18 de mayo a las 10 (hora argentina), en el mítico circuito Enzo e Dino Ferrari.
Todo indica que el argentino se subirá en Imola en lugar de Jack Doohan. Cómo se tejió el regreso y por qué se daría en la próxima fecha
Hace unos días, Franco Colapinto se quejó por su nula o escasa participación en la última temporada de la serie Drive to Survive luego de sus nueve Grandes Premios de Fórmula 1 con Williams en 2024. Sin embargo, Netflix tiene en el piloto argentino una potencial historia para una biotopic única: hace un año, el bonaerense no tenía cerrado el presupuesto para completar el campeonato de Fórmula 2 y hoy está a un paso de confirmar su regreso a la Máxima como piloto titular con el equipo Alpine.
Hacia mayo de 2024, el pilarense buscó su mejor versión en la categoría antesala a la Máxima. Pero algunos errores suyos, del equipo MP Motorsport o problemas con el auto lo marginaron. Hasta que el 18 de mayo ganó en el Autódromo Enzo y Dino Ferrari de Imola, en la carrera que homenajeó a Juan María Traverso (otro que merece una serie), quien había fallecido una semana antes. El apellido del Flaco de Ramallo estuvo en el Dallara de Franco, quien con una maniobra a lo “Traverso”, bien exigida y al límite en la chicana de Tamburello, superó a Paul Aron, su actual compañero en el equipo francés y también piloto de reserva.
Pese a las dudas en cuanto a su continuidad hasta finales de temporada por un tema de dinero, James Vowles, el jefe de Williams, vio pasta en el joven al que reclutó en la academia del team inglés en enero de 2023 junto al director deportivo, Sven Smeets. El resto es historia conocida y Franco se ganó un lugar en la F1.
Llegó a Alpine como piloto de reserva, pero con una mayor posibilidad de estar otra vez como titular ante un Jack Doohan que siempre estuvo bajo la lupa. Como anticipó Infobae el 22 de abril, la mayor chance de retorno era en Imola y para el anhelado regreso solo falta la confirmación oficial, según pudo saber este medio.
En principio, el plan original era que Franco viaje a Italia como reserva, pero estaría consumado su ingreso como titular en lugar de Doohan, cuyas malas actuaciones sin sumar puntos, el promedio de 0,367 segundos que le sacó Gasly en 6 de las 8 clasificaciones sumando las Sprint, errores, sanciones y costos millonarios por sus accidentes a un equipo que este año no tiene previsto invertir mucho dinero en su actual auto, el A525, llevaron a la crónica de un final anunciado.
Luego de otro abandono antes de cumplir la primera vuelta de Doohan, la suspensión de la rueda de prensa del jefe del equipo, Oliver Oakes, y la sugestiva respuesta del asesor ejecutivo del team francés, Flavio Briatore, en la noche de Miami le habrían comunicado al piloto australiano que estaba abajo. “Una imagen vale más que mil palabras”, afirma el conocido refrán, y la foto de Doohan que posteó Alpine en sus redes sociales fue contundente: alguien abatido y con matices de despedida.
Fue Briatore el principal responsable de la llegada de Colapinto a Alpine y el que habría conseguido los 20 millones de dólares que supuestamente se pagaron para conseguir la cesión de cinco años de parte de Williams. Il Padrino, como lo apodó el propio Franco, logró su cometido y su “ahijado” está a un paso de volver a correr. La apuesta del italiano es que Franco (aún es representado por María Catarineu y Jamie Campbell Walter) pueda sumar puntos además de los 7 que cosechó el otro piloto titular, Pierre Gasly.
En los próximos días llegaría el esperado anuncio del ascenso como titular de Colapinto quien, según Motorsport Italia, este miércoles llevaría a cabo otro test TPC (Test Previous Cars) en Silverstone, con un A523; el mismo circuito donde hace 75 años la F1 corrió su primera carrera y donde Franco tuvo su bautismo en un fin de semana oficial de Gran Premio, el 5 de julio de 2024, en la práctica libre 1 a bordo de un Williams FW 46.
Colapinto con un Alpine A523 en Monza, uno de sus tres ensayos con el monoplaza de 2023. Este miércoles realizaría otro en Silverstone Ese ensayo en el circuito inglés, montado en una ex base aérea de la Segunda Guerra Mundial, sería una última preparación antes de subirse por primera vez al coche de esta temporada. Si bien varios medios europeos de prestigio anticiparon que Colapinto reemplazará a Doohan, habría que esperar hasta inicios de la semana próxima para el esperado anuncio; sobre todo si se toma el antecedente del año pasado con Williams, que el martes previo a la siguiente carrera en Monza, Italia, anunció el ingreso de Franco por Logan Sargeant. Aunque, el mencionado test TPC es el que obliga a retrasar el anuncio porque si fuese oficializado como titular no podría llevar a cabo un ensayo al que solo acceden los pilotos de reserva.
Será otra vez en Italia donde el argentino se verá las caras con los ases de la F1. Lo espera el Gran Premio de la Emilia Romaña y nuevamente en Imola, un trazado conocido que le trae buenos recuerdos, ya que allí ganó en la Fórmula 2 y Fórmula 3.
Se trata de un regreso con mística en una de las casas de Ferrari, el lugar donde Ayrton Senna pasó a la inmortalidad el 1 de mayo de 1994 y donde se esperan muchos argentinos, amén de la presencia de Colapinto, que tiempo atrás hizo el esfuerzo económico de viajar para ver a la F1 en uno de los circuitos más icónicos del mundo.
De aquel chico que se cocinaba el arroz en una pava eléctrica, como le contó su madre, Andrea Trofimczuk a este medio, cuando se mudó con 14 años a Europa en sus tiempos del karting detrás del sueño por correr en la Máxima, a este joven que cumplió ese objetivo y es el orgullo de su familia que hizo enormes sacrificios para ayudarlo, como su padre, Aníbal, que vendió una casa en 2019 para reunir el presupuesto que le permitió correr en Fórmula 4 Española y ser campeón ese año. Este lunes el mundo habló de Franco Colapinto. Es el “pibe de la tapa” y la segunda temporada de su increíble historia en la F1 está por comenzar.
En un mercado cada vez más competitivo, donde la diferenciación marca la supervivencia, Natura —una empresa yerbatera con base en Misiones— decidió salirse del camino tradicional y acelerar a fondo con una apuesta poco convencional: asociar su marca al universo de la Fórmula 1, de la mano del piloto argentino Franco Colapinto. La estrategia, que combina marketing emocional, posicionamiento global y una narrativa bien enraizada en la identidad nacional, marca un hito para el sector agroindustrial argentino.
Juan Pablo Urrutia, representante de Sociedad Argentina Nuevos Emprendimientos S.A. (SANESA), firma propietaria de Natura, confirmó en una entrevista reciente que la empresa trabaja en una edición especial de yerba mate inspirada en Colapinto, quien actualmente forma parte del equipo Alpine como piloto de pruebas y reserva. “La repercusión fue muy buena”, afirmó Urrutia, destacando la decisión de apostar por un embajador con proyección internacional y fuerte conexión con el público joven.
El respaldo de Natura a Colapinto no es un mero acuerdo publicitario: es una declaración de principios. En un rubro tan competitivo como el de la yerba mate, donde la pelea por el espacio en las góndolas es feroz, lograr una identidad diferencial es clave. “Hoy nosotros tenemos ese rol, el de ser la yerba de Franco”, explicó Urrutia, sintetizando el valor simbólico que representa esta alianza. La figura del piloto no solo aporta visibilidad, sino también una narrativa de esfuerzo, velocidad y pasión que la marca busca asociar con su producto.
Una edición con ADN competitivo
La edición especial de Natura en desarrollo busca reflejar este espíritu. Aunque aún no fue presentada oficialmente, desde la empresa señalan que no se tratará solo de un rediseño de packaging. La propuesta apunta a conectar dos mundos en apariencia distantes —el automovilismo de elite y la tradición yerbatera— pero que comparten un principio común: la atención al detalle. “Franco transmite cómo somos los argentinos, los misioneros, cómo defendemos la preparación del mate”, remarcó Urrutia.
Con esta iniciativa, Natura se convirtió en la primera yerbatera argentina en posicionarse dentro del ecosistema de la Fórmula 1, un ámbito dominado históricamente por multinacionales del rubro energético, tecnológico y automotriz. La movida es audaz, pero estratégicamente coherente: mientras el mate se expande a mercados no tradicionales, la exposición global de Colapinto permite tender puentes con consumidores europeos y asiáticos, donde el piloto ya acumula una base de seguidores en crecimiento.
Las imágenes de Colapinto con su mate en mano en el paddock se viralizan en redes sociales, funcionan como un símbolo de identidad y abren nuevas oportunidades para un producto que quiere trascender fronteras. “Con Franco compartimos muchos valores que nos identifican”, sostuvo Urrutia.
La edición especial aún no tiene fecha de lanzamiento, pero la empresa anticipa que habrá novedades en los próximos meses. “Cuando un emprendedor habla de futuro con seguridad, es porque el proyecto está bien encaminado”, deslizó Urrutia, con la confianza de quien ya ve la bandera a cuadros en el horizonte.
Con esta apuesta, Natura no solo busca ganar nuevos consumidores, sino reescribir las reglas del juego en una industria históricamente conservadora. En lugar de competir solo por precio o calidad, la marca propone competir también por relato, por identidad y por emoción. Y esa, en tiempos de hiperconectividad y consumo simbólico, puede ser la ventaja competitiva más valiosa.
En el mundo del automovilismo, las conexiones son clave. A veces, un simple vínculo puede derivar en una alianza inesperada que trasciende lo deportivo. Así fue el caso de Yerba Mate Natura y Franco Colapinto, el joven piloto con una proyección internacional impresionante. Detrás de esta historia está Juan Urrutia, empresario yerbatero, apasionado del automovilismo y convencido de que la tradición de la yerba mate puede llegar a cualquier rincón del planeta de la mano del piloto argentino de Alpine.
“El automovilismo muchas veces te deja amigos, enemigos, contactos”, reflexiona Urrutia, representante de la nueva generación de una familia con larga tradición en Oberá. “Uno de ellos fue el coach de Franco cuando era chico, cuando recién arrancaba. También fue mi coach cuando corrí a nivel nacional. Hicimos una gran amistad y, a través de él, pudimos hacerle llegar a Franco la intención de patrocinarlo y acompañarlo en este inicio de su carrera como piloto profesional”.
Así nació una relación comercial que va más allá de lo contractual. Natura no solo se convirtió en un sponsor de Colapinto, sino en un aliado estratégico que lo acompaña en la élite del automovilismo mundial, donde también juegan gigantes, como Mercado Libre e YPF.
El vínculo entre Colapinto y la marca misionera no es una simple cuestión de marketing. “Franco se convirtió en el embajador de la marca”, asegura Urrutia. “Nos gustó mucho que él defienda que el mate es sin azúcar y que enseñe a tomarlo correctamente. Es una persona instruida en la tradición y eso nos entusiasmó”.
Juan Urrutia junto a Franco Colapinto en una cena en Buenos Aires.
La imagen del joven piloto con su mate en el paddock de la Fórmula 1 no solo representa un estilo de vida, sino una reivindicación de la cultura argentina en uno de los escenarios más prestigiosos del mundo.
El acuerdo con Colapinto trasciende las estructuras de los equipos. “Nosotros somos sponsors de Franco, no de su escudería”, aclara Urrutia. “Lo acompañamos donde él vaya, sea Williams, Alpine o cualquier otra escudería en el futuro”. Esto garantiza que la marca tenga presencia constante, independientemente de los cambios en la carrera del piloto.
El efecto Colapinto no tardó en manifestarse en las ventas. “Todo lo que está de moda genera interés comercial”, explica Urrutia. “Tener la ‘yerba de Colapinto’ es un atractivo que nos facilitó la apertura de cuentas y el ingreso a nuevos mercados. Este año vamos a aprovecharlo y explotarlo mucho más, ya que el año pasado se dio de manera muy repentina”.
La estrategia de la empresa ya está rindiendo frutos. “Ingresamos a supermercados de Buenos Aires”, confirma Urrutia. “El hecho de asociar la marca a una persona tan reconocida es un atractivo para las cadenas. Nos facilita el ingreso y la posibilidad de ofrecer otros productos de excelente calidad y precio, cerrando un negocio redondo”.
Para Natura y Sanesa, la alianza con Colapinto significa también poder pelear porciones mayores del mercado. Aunque la familia Urrutia tiene un nombre propio en la industria yerbatera, Sanesa -Sociedad Argentina Nuevos Emprendimientos S.A- tiene una historia más reciente. Fundada en 1992 por los hermanos Eugenio, José, Máximo, Francisco y Enrique Urrutia, es una empresa familiar y en la actualidad tres de los cuatro hijos del ex piloto Quique Urrutia cumplen distintos roles en la organización. La firma desempeña su actividad en el rubro Infusiones, ya sea con destino al mercado interno como exportación y desarrolla marcas propias de varios de las principales cadenas de supermercados del país.
La yerba “Natura”, en su versión Selección Especial es elaborada en Oberá. Aunque no es orgánica, se destaca por su sabor y calidad, y es la preferida de Colapinto, quien no se despega de su termo en ninguna competencia.
Pero el mundo de la yerba mate está en plena metamorfosis. La desregulación del sector cambió las reglas del juego. “Antes había una expectativa inflacionaria constante y se compraban grandes volúmenes”, cuenta Urrutia. “Hoy, los supermercados bajaron la cantidad de compra y piensan más en la venta real. Además, los precios se ajustaron, por lo que el mercado está más acotado y competitivo”.
En ese contexto, Natura busca consolidar su lugar. “Estamos en un eslabón intermedio, con una excelente relación calidad-precio. Competimos con muchas marcas y buscamos consolidarnos con un público fiel”.
El caso de Natura y Colapinto podría marcar un precedente en la relación entre el mate y los deportes de alto nivel. “Buscamos enfocar la marca en un público joven y vinculado al bienestar”, afirma Urrutia. “Franco transmite valores de espontaneidad y autenticidad que encajan muy bien con el perfil de Natura”.
Incluso otras marcas han comenzado a incursionar en estrategias similares. “Lo de la yerba Cósmico es para destacar”, dice Urrutia sobre el fenómeno creado por influencers. “Lograron comunicar, posicionar y vender un producto solo con redes sociales y su influencia. Nos deja enseñanzas sobre cómo hacer publicidad y llegar al consumidor de nuevas maneras”.
La familia Urrutia tiene más de 60 años de trayectoria en la producción y elaboración de yerba mate. Sin embargo, la marca Natura es relativamente nueva, con apenas seis o siete años en el mercado. “Otras marcas llevan más de 100 años, así que sabemos que estamos construyendo nuestro camino paso a paso”, reconoce.
Pero el crecimiento de la empresa no se detiene. “En la envasadora Sanesa tenemos alrededor de 150 personas en época de alta producción. Elaboramos yerba, mate cocido, té negro, té verde e infusiones. Además, hacemos marcas propias para supermercados”, detalla.
El mercado de la yerba mate enfrenta desafíos constantes. “El precio de la yerba se regula por la oferta y la demanda”, señala Urrutia. “Si hay demasiada producción, el precio baja. En los últimos cuatro años hubo escasez, lo que hizo subir los precios. Ahora, con tantas nuevas plantaciones, es esperable que haya más oferta y el precio se regule solo”.
Mientras tanto, Natura sigue su camino en un mercado cada vez más competitivo, con la convicción de que la tradición del mate puede llegar a todos los rincones del mundo, incluso al exclusivo paddock de la Fórmula 1. “Esperamos que en algún momento Franco pueda visitar Misiones y la planta. Es una tarea pendiente que nos gustaría concretar“, anticipa Urrutia.
El piloto argentino fue más rápido que el australiano en las pruebas privadas.
Aunque todavía no empezó la temporada 2025 de la Fórmula 1, en Alpine están en completa tensión ya que filtraron los tiempos obtenidos por el piloto argentino Franco Colapinto que será reserva en pruebas privadas en Barcelona, fue más rápido que el titular Jack Doohan, intensificando las especulaciones sobre un posible cambio en la segunda butaca de la escudería francesa.
Anteriormente, según el medio F1actu.com, Colapinto aventajó al australiano entre dos y cinco décimas por vuelta, confirmando las diferencias ya vistas en los test de Abu Dhabi de 2024, cuando el argentino había sido 0.3 segundosmás rápido que Doohan pese a manejar el monoplaza de Williams, teóricamente inferior al de Alpine.
El director ejecutivo del equipo, Flavio Briatore, pidió informes comparativos para analizar el rendimiento de ambos pilotos y con Doohan asegurado solo para las primeras cinco carreras del calendario, su continuidad dependerá de los resultados.
Briatore dejó en claro su postura en una entrevista con Le Parisien: “En la F1 no se puede ser sentimental”, una advertencia que deja abierta la posibilidad de un cambio si el australiano no rinde al nivel esperado.
En este contexto, Colapinto sigue preparándose entre el simulador y la pista, a la espera de una oportunidad. La primera prueba será en los test oficiales de pretemporada en Bahrein, del 26 al 28 de febrero, donde finalmente manejará el modelo 2025 de Alpine en igualdad de condiciones con Doohan y ante la mirada de toda la escudería.
Anteriormente a eso, Alpine estará el 13 y 14 de febrero en los test de neumáticos Pirelli en Jrez de la Frontera, junto a Mercedes y McLaren. Además, la escudería francesa estará presente en Londres el 18 de febrero y en otros test privados con Williams en marzo.