Comercio

El mate no va a faltar: se reactivan exportaciones a Siria y vuelve a moverse la cadena yerbatera

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La cadena yerbatera de Misiones comenzó a mostrar señales de alivio en medio de la fuerte incertidumbre generada por la escalada del conflicto en Medio Oriente. Luego de días de tensión logística y financiera provocadas por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel sobre Irán -aliado estratégico del gobierno sirio-, varias empresas exportadoras retomaron las cargas de yerba mate con destino a Siria, el principal mercado externo del producto argentino.

Entre las firmas que ya reiniciaron envíos se encuentran Kabour -de Andresito, principal empresa exportadora-, La Cachuera y Las Marías, de Corrientes, tres actores centrales del negocio yerbatero internacional. El reinicio de los embarques no sólo restablece el flujo comercial hacia el mercado sirio, sino que también trae alivio a miles de productores de Misiones y Corrientes que dependen de ese destino para colocar su producción.

En ese contexto, la firma Kabour confirmó que el 1 de abril comenzará formalmente el acopio de hoja verde, una señal clave para la cadena productiva, ya que anticipa movimiento en secaderos, cooperativas y establecimientos yerbateros en plena antesala de la zafra.

Siria, el mercado clave para la yerba 

Siria es, desde hace décadas, el principal comprador de yerba mate argentina en el mundo. El consumo está profundamente arraigado en la cultura del país árabe, especialmente entre comunidades de origen sirio-libanés que adoptaron la infusión durante procesos migratorios históricos con América del Sur.

En los últimos años, las exportaciones argentinas al mercado sirio han representado entre el 60% y el 70% de las ventas externas totales de yerba mate, lo que convierte a ese destino en un eslabón crítico para la estabilidad del sector.

Por eso, cualquier alteración geopolítica en la región tiene un impacto directo sobre la economía yerbatera del nordeste argentino.

La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán generó en las últimas semanas un escenario de alta tensión regional que afectó rutas comerciales, sistemas financieros y logística marítima.

Entre los principales efectos para el comercio de yerba mate se registraron:

  • demoras en operaciones de pago internacionales,
  • incertidumbre sobre rutas marítimas en Medio Oriente,
  • mayores costos logísticos y de seguros,
  • reprogramación de cargas ya previstas.

Algunas empresas exportadoras optaron por posponer embarques hasta tener mayor claridad sobre el escenario regional, especialmente ante el riesgo de interrupciones en el tránsito marítimo en zonas estratégicas como el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental.

En las últimas horas comenzaron a aparecer señales de reactivación comercial.

Siria, en números clave

  • 2023: Siria recibió el 71,2% de las exportaciones argentinas de yerba mate. Sobre 36.513 toneladas totales exportadas, equivale a aproximadamente 25.997 toneladas.
  • 2024: Siria importó 31.912 toneladas por US$ 64,84 millones. Representó el 68% del volumen y el 74% del valor exportado por la Argentina.
  • 2025: El sector exportó 60.011 toneladas por US$ 116,34 millones. Con estimaciones del mercado que ubican a Siria cerca del 80% del total, el volumen destinado a ese país podría rondar las 48.000 toneladas (dato estimado, aún sin desagregación oficial).
  • Empresas clave: Kabour fue el principal exportador argentino en 2025 con casi 20.000 toneladas. Le siguieron La Cachuera y Piporé.
  • Riesgo geopolítico: la guerra en Medio Oriente elevó los costos logísticos y frenó reservas marítimas hacia la región, con recargos de hasta US$ 3.000 por contenedor.

Las empresas exportadoras retomaron operaciones y los primeros embarques volvieron a salir hacia Siria desde el puerto de Buenos Aires, lo que indica que los operadores consideran que el flujo comercial puede sostenerse pese al contexto geopolítico.

La decisión de Kabour de iniciar el acopio a partir del 1 de abril es interpretada en el sector como un indicador de normalización del circuito comercial.

El acopio anticipa movimiento en toda la cadena de productores de hoja verde, secaderos, cooperativas, molinos y logística de exportación.

La noticia llega en un momento particularmente delicado para el sector yerbatero.

Los productores vienen atravesando meses de fuerte incertidumbre debido a la desregulación del mercado tras los cambios en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), la presión de costos en dólares y un consumo interno que no termina de despegar, aunque se recompuso después de un 2024 en retroceso. 

En ese escenario, la continuidad del mercado sirio es clave para sostener el equilibrio de la cadena productiva.

Cada contenedor que sale hacia Medio Oriente significa volumen de molienda, actividad industrial y movimiento económico en la región yerbatera.

El factor geopolítico que mira Misiones

La guerra en Medio Oriente volvió a poner en evidencia la dependencia estructural que tiene la yerba mate argentina de ese mercado.

Aunque en los últimos años se avanzó en la apertura de nuevos destinos -como Chile, Europa y algunos países del Golfo-, Siria sigue siendo el corazón del negocio exportador.

Por eso, el reinicio de los embarques representa más que un dato comercial: es una señal de estabilidad para miles de familias productoras del nordeste argentino.

En medio de la incertidumbre internacional, una certeza se mantiene firme: en Siria, el mate no va a faltar.

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La experiencia del cliente en Latinoamérica ya no tolera la espera

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Por Gilberto Garza, Vicepresidente Regional de Ventas de Zendesk LATAM. Durante años, ofrecer un servicio “rápido” fue suficiente para cumplir con las expectativas del cliente. Hoy, ese estándar quedó obsoleto. La automatización y el autoservicio impulsados por inteligencia artificial están transformando radicalmente la experiencia del cliente, convirtiendo la velocidad en un requisito básico y empujando al CX hacia una nueva exigencia: la resolución instantánea, precisa y sin fricciones.

Esta evolución fue evidente en conversaciones recientes del NRF 2026: Retail’s Big Show, donde quedó claro que la tecnología y la IA están acelerando todo. Pero también surgió una advertencia clave: la velocidad sin control, sin precisión y sin responsabilidad puede romper la confianza. En CX, el fin no siempre justifica los medios.

Los datos lo confirman. El 89% de los líderes de experiencia del cliente en Latinoamérica afirma que los consumidores abandonarán una marca si su problema no se resuelve en el primer contacto, sin importar el canal. En México y en Chile, esta percepción alcanza el 92%, mientras que en Colombia se eleva al 95%, confirmando una realidad ineludible: los clientes ya no están dispuestos a esperar.

La presión no termina ahí. Para el 87% de los líderes de CX en la región, una respuesta instantánea ya es la línea base: cualquier cosa más lenta se percibe como un servicio roto. Y esta urgencia se refleja en la operación diaria: hoy, los clientes valoran las resoluciones rápidas 1.8 veces más que la posibilidad de hablar con un agente humano. El mensaje es claro: el cliente no busca interacción, busca solución —y la busca ahora.

Aquí es donde la IA se convierte en un habilitador crítico. El 91% de los líderes de CX en Latinoamérica afirma que la inteligencia artificial está acelerando de forma material tanto la primera respuesta como la resolución total de los casos. Sin embargo, el verdadero diferenciador no es solo responder más rápido, sino resolver bien desde el primer intento. La velocidad sin precisión amplifica errores; la automatización sin control erosiona la confianza.

Del lado del consumidor, la expectativa es igual de clara. El 84% de los consumidores en Latinoamérica afirma que la rapidez y la correcta resolución de un problema influyen directamente en su preferencia por una marca. En un entorno donde la espera ya no es tolerada, la resolución inmediata se convirtió en un factor decisivo de lealtad.

Este nuevo escenario deja poco margen para la improvisación. Implementar autoservicio y automatización sin un enfoque responsable puede ser tan perjudicial como no implementarlos. Cuando la IA se percibe como una barrera -o como un atajo que sacrifica calidad- el impacto en la experiencia es inmediato y negativo. En CX, más rápido no siempre es mejor si no es correcto.

El reto para las organizaciones en Latinoamérica es claro: diseñar experiencias de autoservicio donde velocidad y exactitud trabajen juntas, donde la IA acelere la resolución sin comprometer la confianza, la privacidad ni la sensación de control del cliente. La tecnología permite escalar lo instantáneo, pero la estrategia define si ese instante construye o destruye relaciones.

En definitiva, la IA está redefiniendo las reglas del servicio al cliente. “Rápido” ya no alcanza, en la era del autoservicio inteligente, resolver de forma inmediata, correcta y segura es la nueva moneda de cambio. Las empresas que lo entiendan no solo cumplirán expectativas: marcarán el ritmo del CX en la región.

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La actividad económica revirtió la caída de 2024 y terminó 2025 con un crecimiento del 4,4%

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La economía argentina cerró 2025 con una señal clara de recuperación. La actividad económica registró un crecimiento anual del 4,4%, impulsada por un fuerte desempeño en diciembre, mes en el que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un avance del 1,8% respecto de noviembre y una suba interanual del 3,5%, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El resultado consolida un cambio de tendencia frente a 2024, año que había cerrado con una contracción del 1,8%, y deja un diferencial positivo de 2,6 puntos porcentuales entre ambos períodos.

Un cierre de año en alza y un balance anual positivo

El repunte de diciembre fue determinante para consolidar el resultado anual. El EMAE mostró una mejora generalizada en buena parte del entramado productivo, con once de los sectores que componen el indicador registrando subas en el último mes del año. En términos interanuales, el avance del 3,5% confirmó que la actividad logró sostener una dinámica expansiva hacia el cierre de 2025, mientras que la variación mensual del 1,8% evidenció una aceleración respecto de noviembre.

Con estos registros, el crecimiento acumulado del 4,4% en todo 2025 marca un quiebre frente al desempeño del año previo y se posiciona como uno de los principales datos macroeconómicos del período. El contraste con 2024 —cuando la economía había retrocedido 1,8%— refuerza la lectura de un ciclo de recuperación, aunque con diferencias sectoriales significativas.

El motor del agro y el contraste con la industria y el comercio

Entre los sectores con mejor desempeño en diciembre se destacó con amplitud Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que creció un 32,2% interanual. Según el informe oficial, el resultado estuvo impulsado por una “histórica producción de trigo”, tanto en volumen como en promedio, lo que convirtió al agro en el principal motor del EMAE en el cierre del año.

Sin embargo, el informe también expone tensiones dentro de la estructura productiva. Industria manufacturera registró una caída del 3,9% interanual, mientras que Comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió un 1,3%. En conjunto, estos dos sectores le restaron 0,8 puntos porcentuales a la variación del EMAE de diciembre, reflejando que la recuperación no fue homogénea y que persisten desafíos en ramas clave vinculadas al consumo y la producción industrial

El crecimiento del 4,4% en 2025, con un cierre de año en expansión, aporta una señal relevante en términos macroeconómicos e institucionales. Por un lado, confirma la capacidad de algunos sectores —en especial el agro— para traccionar la actividad en un contexto de recuperación. Por otro, deja en evidencia que la industria y el comercio aún enfrentan restricciones que limitan un rebote más equilibrado.

De cara a los próximos meses, el desempeño del EMAE plantea un escenario mixto: una economía que logró dejar atrás la contracción del año previo, pero que todavía requiere consolidar la recuperación en sectores estratégicos para sostener el crecimiento y ampliar su impacto sobre el empleo y el consumo.

emae_02_26 by CristianMilciades

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En dos años, se achicó el tejido empresario y se perdieron más de 290 mil empleos registrados

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Un informe laboral de CEPA, elaborado con datos del sistema de Seguridad Social provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reconstruyó la dinámica de empleadores y trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. El diagnóstico central marca un retroceso simultáneo del número de empresas con personal registrado y del volumen de empleo formal, con impactos sectoriales muy dispares y una lectura clave: el ajuste no sólo se expresa en el total, sino también en qué sectores pierden más y qué tamaño de empresa concentra la expulsión de trabajadores.

Menos empresas: 21.938 empleadores fuera del sistema

De acuerdo con la comparación del período, la cantidad de empleadores con trabajadores registrados pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025. La caída neta es de 21.938 empresas, un promedio de 30 empresas menos por día, en una tendencia negativa para el entramado productivo formal.

El trabajo advierte, además, una cuestión técnica sobre la disponibilidad de información: señala que a mediados de febrero de 2026 los datos publicados por la SRT llegaban hasta octubre de 2025, aun cuando el informe se presenta como “datos a noviembre 2025”.

Qué sectores explican la mayor destrucción de empleadores

En términos absolutos, el rubro más golpeado en cantidad de empleadores fue Servicio de transporte y almacenamiento, con -5.239 casos entre 2023 y 2025. Le siguen:

  • Comercio (mayorista/minorista y reparación de vehículos): -4.593
    Servicios inmobiliarios: -3.101
    Industria manufacturera: -2.436
    Servicios profesionales, científicos y técnicos: -2.315
    Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: -1.928
    Construcción: -1.737

El relevamiento también muestra que hubo sectores con evolución positiva en cantidad de empleadores: Actividades administrativas y servicios de apoyo (+797) y Servicios de asociaciones y servicios personales (+1.301).

En la lectura relativa, el sector más afectado vuelve a ser Transporte y almacenamiento, con una baja del 13,3% de empleadores.

Empleo formal: -290.600 puestos en unidades productivas

En el mismo período, el informe estima una reducción de 290.600 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, con una contracción del orden de -2,95%, lo que equivale a “más de 400 puestos por día”, según la síntesis final del trabajo.

La caída no se distribuye de manera uniforme. Por pérdida absoluta de trabajadores registrados, los principales descensos aparecen encabezados por:

  • Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria: -130.149
    Industria manufacturera: -72.955
    Construcción: -71.573

En el enfoque relativo, el sector con mayor retroceso porcentual de empleo registrado es Construcción, con una baja de -15%.

Un termómetro social: cae el empleo registrado en casas particulares

Uno de los apartados más sensibles del informe se concentra en el trabajo en casas particulares, que CEPA caracteriza como un “termómetro” de la economía doméstica. Allí, el empleo registrado pasa de 629.660 en noviembre de 2023 a 602.868 en noviembre de 2025: son 26.792 personas menos, equivalentes a 36 empleos por día.

El propio informe interpreta que este tipo de empleo, por su estructura y menor cobertura de “grandes empresas” o convenios fuertes, suele reaccionar rápido ante crisis y ajustes de gasto en hogares, con riesgo de mayor informalidad.

Si se suma el empleo en unidades productivas con el de casas particulares, el “empleo privado registrado” total pasa de 10.486.833 a 10.169.441: una reducción de 317.392 personas, equivalente a 434 puestos registrados por día, según el informe.

Cuando el foco se pone sobre la cantidad de empleadores (empresas), la contracción se concentra casi por completo en unidades de hasta 500 trabajadores: representan el 99,63% de los casos de pérdida de empleadores, con -21.856 empresas. En el extremo opuesto, las firmas de más de 501 trabajadores explican -82 casos, es decir 0,37% del total.

En términos relativos, el informe indica que la caída porcentual de empleadores es similar en ambos tramos (alrededor de -4%), aunque la fotografía del tejido empresarial queda dominada por la contracción en el universo de firmas pequeñas y medianas.

El contraste aparece cuando se analiza dónde se perdieron los puestos de trabajo: el informe sostiene que el 67,67% de la caída del empleo registrado (unos -196.659 trabajadores) se produjo en empresas con más de 500 trabajadores, mientras que las de menos de 500 explican el 32,33% (unos -93.941).

En otras palabras: aunque el recorte de “casos” de empleadores se concentra en empresas de hasta 500, la mayor parte de la expulsión de trabajadores se localiza en firmas grandes, un dato que reordena la lectura sobre el impacto efectivo en volumen de empleo.

Un mapa de impactos sectoriales y un debate abierto

En sus conclusiones, CEPA resume el período como un “marcado retroceso” de indicadores del empleo formal, combinando caída del número de empleadores, reducción del empleo registrado en unidades productivas y un deterioro adicional en casas particulares.

Aun con el sesgo técnico sobre la actualización de la base SRT consignado en el propio documento, el informe instala un punto de discusión central: el desempeño del mercado laboral no puede explicarse sólo por el número total, sino por qué sectores pierden primero, cómo se reconfigura el tejido empresario y en qué tamaño de empresa se concentra la pérdida de puestos.

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Nuevo mapa comercial: qué cambia con el acuerdo UE–Mercosur y el acercamiento a Estados Unidos

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En un escenario global atravesado por tensiones comerciales, reconfiguración de cadenas de suministro y competencia por atraer inversiones, los acuerdos estratégicos volvieron al centro de la agenda económica. En ese contexto, el entendimiento entre la Unión Europea y el Mercosur se complementa con el fortalecimiento del vínculo entre Argentina y Estados Unidos, configurando un nuevo marco de inserción internacional para el país.

Más competencia, pero también integración

Para TMF Group, el alcance es estructural. “No se trata solo de exportar más. El acuerdo introduce reglas claras en servicios, inversiones y compras públicas. Eso es lo que realmente puede cambiar el clima de negocios”, afirma Jorge Sodano, Country Head para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. En un contexto donde la previsibilidad es un activo escaso, la señal institucional resulta clave. “Volver a formar parte de un acuerdo de esta magnitud reposiciona a Argentina frente a los inversores internacionales”, agrega.

Uno de los puntos más sensibles es el impacto sobre la industria local. La reducción de aranceles podría aumentar la competencia de productos europeos, pero también facilitar el acceso a insumos y tecnología. “La mayor competencia es un desafío real, aunque puede impulsar mejoras en productividad”, señala Sodano. El efecto final dependerá de la capacidad de adaptación del entramado productivo y de políticas que acompañen con foco en eficiencia.

La convergencia hacia estándares europeos en materia ambiental, trazabilidad y gobernanza corporativa representa otro desafío, especialmente para pymes. Sin embargo, alinearse con parámetros internacionales puede transformarse en una ventaja competitiva y ampliar oportunidades más allá del mercado europeo.

Acuerdos que buscan previsibilidad

Desde la óptica inversora, el acuerdo puede actuar como catalizador si se consolida la estabilidad macroeconómica y se simplifica el marco regulatorio. Energía, agroindustria y economía del conocimiento aparecen entre los sectores con mayor potencial.

El acercamiento estratégico también incluye el tratado bilateral con Estados Unidos. Desde VT Markets, Eduardo Romero, Senior Markets Analyst en Latinoamérica, advierte que la clave será la ejecución: “Si el acuerdo se traduce en flujos reales de inversión y reglas estables, la confianza puede consolidarse; si se dilata, el mercado volverá a exigir prima por incertidumbre”.

En síntesis, tanto el entendimiento con la Unión Europea como el fortalecimiento del vínculo con Estados Unidos trascienden el comercio. Representan una oportunidad para mejorar la inserción internacional y el marco institucional argentino. El desafío será transformar esa expectativa en resultados concretos.

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