La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) manifiesta su firme rechazo al reciente acuerdo paritario del sector Comercio, en particular al bono extraordinario de $120.000 (sumando los no remunerativos anteriores que se vienen acumulando por $40.000, $60.000 y ahora con el nuevo acuerdo $20.000 más), por considerarlo inconsulto, inviable para gran parte de las empresas y desconectado de la realidad económica que atraviesa el sector.
Desde CADAM se advierte que este tipo de decisiones, adoptadas sin la participación de todos los actores representativos del sector empleador, profundizan las dificultades de las empresas, especialmente de las pymes, que ya operan con márgenes negativos o extremadamente ajustados.
Cabe destacar que, además, la entidad apunta, desde hace tiempo, a los “autobeneficios” de los aportes incuidos en las paritarias para ciertos actores que la firman, que se suman a los aumentos salariales y representan una carga adicional significativa para los empleadores.
Entre ellos vienen destacando:
# Contribución Solidaria a OSECAC: desde hace tiempo CADAM viene rechazando el aporte por COVID-19 a la obra social OSECAC (vigente desde abril de 2021 en el marco de la pandemia). Y ahora aparece en la nueva paritaria un aporte solidario por $28.000 mensuales por cada trabajador como contribución adicional extraordinaria.
# Aporte al Instituto Argentino de Capacitación Profesional (INACAP): equivalente al 0,5% del salario de la categoría Maestranza A por cada empleado. Se trata de un fondo que, según declaraciones judiciales, les permite recaudar más de $30.000 millones anuales y beneficia a determinadas cámaras empresarias bajo el argumento de financiar capacitación y fortalecimiento institucional que administran CAME y CAC.
Y con esta nueva paritaria pretenden además recaudar por las sumas no remunerativas también.
Y, por otra parte, está el aporte al
# Seguro complementario de retiro obligatorio “La Estrella”: implica un costo adicional del 1,6% del salario.
CADAM remarca que estos conceptos incrementan sustancialmente el costo laboral total y afectan la competitividad del sector formal, fomentando la informalidad y dificultando la generación de empleo genuino.
En este contexto, la entidad elevará una misiva al Gobierno Nacional para expresar que no se siente representada en la mesa paritaria del sector Comercio, y exigirá su incorporación en las negociaciones, dado que constituye un actor clave dentro del entramado empleador. “Las decisiones que impactan directamente en la sostenibilidad de nuestras empresas no pueden tomarse sin nuestra participación. Es imprescindible avanzar hacia acuerdos más equitativos, transparentes y sostenibles”, por ende “solicitamos a la Secretaría de Trabajo que no se homologue el nuevo acuerdo paritario”
En los dos últimos años, la cantidad de empresas empleadores en Misiones se contrajo de manera muy fuerte. Los datos de diciembre de 2025 muestran la existencia de 8.601 empresas del sector privado en la provincia, cuando en igual mes de 2023 había 9.509; por ende, la cantidad de firmas se redujo en un 9,5% que equivale a la desaparición de unas 908 empresas empleadoras.
Al observar la evolución mensual del período, se observa una fuerte baja entre finales de 2024 e inicios el 2025, seguida por un intento de recuperación que se dio entre abril y junio de ese año. Sin embargo, a partir de julio el número de firmas comenzó a transitar un sendero sostenido de bajas, llegando a los 8.601 finales con los que cerró el año.
El retroceso fue generalizado y alcanzó a la mayoría de los sectores de actividad, incluyendo varios de alto peso relativo dentro de la estructura productiva misionera. El Comercio, que explicó el 33% de las firmas en la provincia, registró una baja del 11,7% en los últimos dos años, con 377 empresas menos en el período, mientras que el Agro (15,8% del total provincial) mostró una contracción del 2,0%, perdiendo 20 empleadores; y la Industria Manufacturera (11,1% del total) presentó una baja del 10,2%, provocando la desaparición de 109 empresas.
Por su parte, la Construcción fue el rubro más afectado en términos relativos, con una caída del 20,2% de las empresas del sector, pasando de 415 a 331 empresas, lo que representa 84 firmas menos.
También los Servicios Profesionales mostraron un retroceso pronunciado del 15,1% (81 empresas menos), seguidos por el sector de Alojamiento y Comidas que disminuyó 14,5% (-57 firmas), mientras que los Servicios Inmobiliarios cayeron 13,4% con pérdida de 19 firmas.
También con caídas de doble dígito se ubicaron los Servicios de Asociaciones (-11,1% y -38 empresas) y Actividades Administrativas (-10,6% con 23 empresas perdidas).
Con bajas, pero de un dígito, se encuentran los sectores de Información y Comunicación (- 9,7% y -14 empresas), Servicios de Transporte y Almacenamiento (-9,7% y -75 firmas); Explotación de Minas y Canteras (-9,5% y dos empresas menos); Servicios Artísticos, Recreativos y Culturales (-2,9% y -3 firmas); y Servicios Sociales y de Salud (-2,0% con seis empresas menos).
Por su parte, los sectores de Suministro de Agua y Suministro de Energía no mostraron variación (0,0% en cada caso); al tiempo que solamente hubo dos sectores con alzas: Intermediación Financiera (+0,6% con +1 empresa) y Enseñanza (+3,3% y 7 nuevas firmas).
Comercio e Industria: ¿Dónde pegó más fuerte la caída de empresas?
Como se mencionó antes, al medirlo en valores absolutos, la Industria Manufacturera y el Comercio fueron los sectores que más empresas perdieron en los últimos dos años en Misiones. Por ello, cabe indagar como se comportaron los subsectores que componen cada una.
La Industria Manufacturera perdió 109 empresas en los dos últimos años. En términos absolutos, el subsector más afectado dentro de la rama industrial fue el de Producción de madera y fabricación de productos de madera y corcho, excepto muebles, que perdió 54 empresas en el período (-15,9%) y le siguió la Elaboración de productos alimenticios con -28 firmas (-9,2%). Algo más atrás se ubicaron Reparación e instalación de maquinaria y equipo con 12 empresas menos (-21,8%) y Fabricación de productos elaborados de metal con -10 empresas (-10,9%). Luego, otros ocho subsectores también presentaron bajas pero en volúmenes menores (17 empresas en conjunto).
Por el contrario, hubo otros que mostraron mejoras, aunque fueron muy leves. Las empresas de Fabricación de sustancias y productos químicos crecieron en tres firmas (+20%); y las de Fabricación de productos de informática, de electrónica y de óptica y las de Fabricación de productos de caucho y de plástico aportaron dos nuevas firmas cada una. Otros cinco subsectores crecieron en una firma, totalizando cinco nuevas en conjunto. Finalmente, hay cuatro sectores que no mostraron variación.
En el caso del Comercio, la pérdida total de empresas en el sector fue de 377 firmas, pero la misma está explicada casi en su totalidad por el Comercio Minorista: este cayó 13,5% y perdió 309 empresas; por su parte, el Comercio Mayorista descendió 7,7% con -46 firmas; y el Comercio y reparación de vehículos automotores y motocicletas lo hizo en -6,5% con 22 empresas menos.
Por ende, la perdida de 109 empresas en la industria y de 377 empresas en el comercio genera un total de 486 firmas entre ambos sectores, equivalente al 54% del total de empresas perdidas en la provincia.
La foto laboral empezó a mostrar algo más profundo que un aumento de la desocupación. En la Argentina, los desocupados o trabajadores no registrados ya suman 2 millones de personas, en un escenario en el que el empleo formal retrocede, la informalidad gana terreno y el mercado laboral absorbe la crisis con ocupaciones más frágiles. El dato condensa una tensión política que el Gobierno no puede esquivar: el ajuste no solo impacta en la actividad, también modifica la calidad del trabajo disponible. Y esa deriva, aunque todavía no se traduzca en un colapso abierto, empieza a perforar uno de los frentes más sensibles de la gobernabilidad.
En los últimos dos años, el empleo no registrado creció en 376.000 puestos, mientras la tasa de desocupación pasó de 5,7% a 7,5%. Eso equivale, según el INDEC, a 1,7 millones de personas desocupadas. A la vez, la tasa de empleo bajó de 45,8% a 45%, y la informalidad trepó a 43% de la población ocupada. Proyectado a todo el país, el cuadro deja una estructura laboral partida: 13 millones de trabajadores registrados frente a unos 9 millones en negro. No se trata solo de menos empleo de calidad. Se trata de un mercado que, aun cuando sigue generando alguna ocupación, lo hace cada vez más fuera de los márgenes de protección.
Un mercado laboral que ajusta por precariedad
El dato central no es únicamente que subió la desocupación. También cambió la composición del empleo. El retroceso del trabajo registrado y el avance del no registrado indican que el ajuste del mercado laboral no opera solo expulsando trabajadores, sino empujándolos hacia formas más inestables y sin cobertura social.
Esa dinámica aparece con claridad en los números sectoriales citados por la consultora Invecq en base a cifras del INDEC. Según ese relevamiento, el comercio sumó 210.000 puestos informales, mientras los registrados privados en ese rubro apenas crecieron 4.000. En la industria manufacturera, en tanto, se agregaron 87.000 trabajadores no registrados al tiempo que se perdieron 63.000 puestos formales. La señal es nítida: incluso sectores tradicionales de la economía están reemplazando empleo estable por inserciones laborales más débiles.
Ese punto importa porque desarma una lectura simplista que atribuye la expansión de la informalidad solo a las nuevas plataformas o a formas emergentes del trabajo. Lo que muestran los datos es algo más estructural. La precarización no está contenida en un nicho; se extiende sobre actividades clásicas de la economía y altera el corazón mismo del empleo urbano.
La caída del empleo registrado golpea al sector privado y también al público
El deterioro tampoco queda circunscripto a un solo segmento del mercado laboral. Los asalariados registrados del sector privado disminuyeron en 182.000 puestos, mientras en el sector público hubo una caída de 80.000 empleos registrados. En total, son 262.000 puestos formales menos.
En términos institucionales, ese dato tiene peso propio. Cuando caen al mismo tiempo el empleo privado registrado y el empleo público formal, se angosta el colchón que suele amortiguar las crisis laborales. La consecuencia es doble: menos aportes al sistema, menos cobertura social y más presión sobre ingresos que ya venían deteriorados.
Ahí aparece una dimensión política más delicada. La discusión sobre el empleo deja de girar únicamente en torno a cuántos puestos se crean o se destruyen, y pasa a enfocarse en qué tipo de trabajo sobrevive. Un mercado que reemplaza empleo formal por ocupaciones en negro puede evitar, por un tiempo, un salto todavía mayor en la desocupación abierta. Pero ese “amortiguador” tiene un costo: deteriora ingresos, reduce derechos y vuelve más inestable la base social sobre la que se sostiene cualquier programa económico.
Repercusiones: más tensión social y menos margen para administrar el ajuste
La expansión de la informalidad fortalece, en lo inmediato, una lógica de supervivencia laboral que contiene parcialmente el desempleo abierto, pero condiciona la sustentabilidad social del esquema económico. El problema no se limita a la falta de trabajo. También afecta la calidad del empleo existente y su capacidad para garantizar ingresos, aportes previsionales y cobertura médica.
En la correlación de fuerzas, este proceso deja al Gobierno frente a una tensión difícil de administrar. Puede exhibir orden fiscal o desaceleración en otros frentes, pero si el mercado laboral consolida una salida por precariedad, el costo social del ajuste cambia de forma, no desaparece. Y esa mutación tiene efectos políticos concretos: erosiona ingresos, amplía la vulnerabilidad y vuelve más sensibles los reclamos sectoriales y territoriales.
También condiciona la agenda pública. Un mercado laboral donde 43% de los ocupados está en la informalidad no solo expone problemas de empleo; pone en discusión el alcance real de la recuperación, si es que aparece. Porque incluso un repunte parcial de la actividad puede convivir con trabajos de baja calidad, sin derechos y con salarios insuficientes. La mejora cuantitativa, en ese contexto, no necesariamente corrige el deterioro social.
La economía misionera se expandió 5,9% entre 2018 y 2024, un crecimiento que fue superior al mostrado por el país en igual período (+0,1%), según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, que actualizó el cálculo de Producto Bruto Geográfico (PBG) de Misiones. En 2024, Misiones participó del 2,07% del PIB nacional, un valor por encima del año 2018 cuando representaba el 1,95%, dando cuenta así de su crecimiento en el período. De este modo, Misiones se posiciona como la octava economía de mayor pesos en la Argentina.
La evolución del producto provincial fue dispar, alternando altas y bajas que no siempre fueron en línea con el ciclo económico nacional: en 2019 el PBG Misiones creció 0,8% mientras que el PIB nacional caía 2,0%; en 2020, la economía misionera sufrió los impactos de la pandemia y marcó una caída del 13%, superior a la baja registrada en el país (-9,9%). Sin embargo, la recuperación misionera fue muy contundente en 2021: creció 17% cuando el país lo hacía al 10,4%. Algo similar se observó para 2022: la expansión misionera continuó con un alza del 10% de su producto cuando la Nación creció al 6%. Sin embargo, hacia 2023 y 2024, los efectos de la recesión y de políticas económicas nacionales pegaron más duro en la provincia: en 2023 Misiones cayó 3,6% cuando el país lo hizo en -1,9% y para 2024, la provincia vio una merma de 2,6% y -1,3% para el caso nacional.
Se observa entonces cierto patrón de volatilidad relativa: Misiones tiende a amplificar el ciclo económico nacional, mostrando expansiones más intensas en fases de crecimiento, pero también caídas más profundas en contextos recesivos. Es decir, cuando el país creció, la provincia lo hizo a un ritmo superior, pero cuando la economía nacional se contrajo, el impacto negativo en Misiones también resulta más pronunciado.
Históricamente, la Industria Manufacturera fue el sector más importante de la economía misionera: explicó el 24,5% del producto durante 2018-2024. Es decir, la industria concentra un cuarto de todo el producto provincial. Sin embargo, se nota una disminución entre puntas: pasó del 24,8% en 2018 al 23,6% en 2024 perdiendo 1,2 puntos porcentuales de participación.
El Comercio es el segundo sector de importancia con una participación promedio del 14,3% y, en este caso, se vio un comportamiento inverso al de la industria: cuando en 2018 el comercio explicaba el 14,0% en 2024 lo hizo en 15,1%, una suba de 1,1 puntos de participación.
Los Servicios Inmobiliarios completan el podio con el 10% promedio de participación, manteniéndose constante entre puntas.
Cómo evolucionaron los sectores de actividad de Misiones
Si se compara 2024 vs. 2018, todos los sectores económicos de la provincia crecieron, aunque a diferente velocidad. El comercio fue el gran protagonista del crecimiento misionero, con una expansión del 14,7% en el período, casi triplicando el alza general provincial.
Los servicios financieros se ubicaron en segundo lugar con un alza del 12,5% y el Suministro de Electricidad le siguió con +9,1%.
Otros sectores que crecieron por encima del resultado general provincial fueron los Servicios de Salud y Sociales (+8,9%), Alojamiento y comidas (8,3%), Actividades Administrativas (7,9%), Construcción (7,8%), Transporte y Almacenamiento (7,0%), Servicios Inmobiliarios (7,0%) y Agricultura y Ganadería (6,0%).
Por su parte, los sectores con alzas pero inferiores al nivel general provincial fueron la Administración Pública (5,2%), Suministro de agua (4,0%), Información y comunicación (3,6%), Recreación (3,1%), Otros Servicios (2,5%), Enseñanza (2,1%), Servicios Profesionales (1,8%), Explotación de minas y canteras (1,3%) y cierra la Industria (0,6%).
El bajo crecimiento industrial en el periodo explica el descenso en sus niveles de participación, aunque siga siendo el sector líder de la economía misionera.
En términos acumulados, el nivel de actividad provincial se ubica 5,9% por encima de 2018, muy por encima del modesto crecimiento nacional de apenas 0,1% en el mismo período, lo que evidencia una mayor capacidad de resiliencia relativa de la economía misionera.
A precios corrientes, el crecimiento del PBG provincial muestra una expansión sostenida, pasando de 287.524 millones en 2018 a más de 12 billones en 2024, acompañando el proceso inflacionario y el incremento nominal de la economía. En este esquema, la participación de Misiones dentro del PIB nacional se mantiene relativamente estable, en torno al 2%, con leves variaciones anuales que oscilan entre el 1,92% y el 2,15%. Este dato refleja que, más allá de las fluctuaciones reales, la provincia conserva su peso relativo dentro del entramado productivo nacional, sin cambios estructurales significativos en su participación.
Liderazgo regional
El desempeño del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Misiones en el período 2018-2024 muestra una clara divergencia respecto a otras economías del NEA, particularmente Chaco y Corrientes. Mientras Misiones logró un crecimiento acumulado de 5,9%, consolidándose como la provincia de mejor desempeño relativo en la región, Chaco registró una contracción significativa del -6,4% y Corrientes apenas logró expandirse un 0,9%. Esta diferencia evidencia no sólo una mayor capacidad de recuperación de la economía misionera tras el shock de 2020, sino también una estructura productiva más dinámica en términos relativos.
Evolución del PBG en el NEA (2019-2024)
Año
Misiones
Chaco
Corrientes
2019
0,8%
-1,6%
1,2%
2020
-13,0%
-2,7%
-6,3%
2021
17,0%
7,6%
3,3%
2022
10,0%
5,5%
6,0%
2023
-3,6%
-4,3%
-0,1%
2024
-2,6%
-10,1%
-2,7%
2024 vs 2018
5,9%
-6,4%
0,9%
En la comparación interanual, las tres provincias comparten el impacto de la pandemia en 2020, aunque con distinta intensidad: Misiones sufrió una caída más profunda (-13,0%), pero también protagonizó el rebote más vigoroso en 2021 (17,0%), superando ampliamente a Chaco (7,6%) y Corrientes (3,3%). En 2022, la expansión continuó en las tres jurisdicciones, con Misiones nuevamente liderando (10,0%), seguida por Corrientes (6,0%) y Chaco (5,5%). Sin embargo, el cambio de ciclo económico a partir de 2023 afectó a toda la región, con caídas generalizadas que se profundizan en 2024, especialmente en Chaco (-10,1%), consolidando su peor desempeño relativo.
Este recorrido deja en evidencia que, más allá de las oscilaciones coyunturales, Misiones logró sostener una trayectoria de crecimiento neto positivo en el mediano plazo, a diferencia de sus pares regionales. La provincia no sólo recuperó lo perdido durante la pandemia, sino que superó los niveles de actividad de 2018 con mayor holgura, mientras que Chaco permanece por debajo de ese umbral y Corrientes apenas logra empatarlo. La comparación regional refuerza así la idea de una economía misionera más resiliente, con mejores condiciones para amortiguar crisis y capitalizar las fases expansivas.
En el marco de Visión 2026, la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK Argentina) presentó junto a EY Argentina los resultados de una encuesta empresarial que reveló que el 89% de las empresas alemanas prevé aumentar o mantener estables sus inversiones en Argentina durante 2026.
En una edición significativa —marcada por la conmemoración de los 110 años de presencia ininterrumpida de la Cámara en Argentina— el evento se consolidó como un espacio clave para reflexionar sobre el presente, proyectar el futuro e incentivar una mayor profundización de los lazos bilaterales.
“Cumplir 110 años en Argentina es una muestra concreta de la solidez del vínculo entre ambos países y de la confianza sostenida del empresariado alemán en el potencial local. Nuestro evento Visión se ha consolidado como el espacio donde esas miradas se ponen en común y se proyectan hacia el futuro con una agenda concreta”, mencionó Julieta Barra, Directora de Negocios y Consultoría de AHK Argentina.
La jornada tuvo lugar el lunes 16 de marzo en la AHK Argentina y reunió a líderes empresariales, socios estratégicos y representantes de diversas industrias. Durante el encuentro Pablo De Gregorio, Socio en EY Argentina presentó los resultados de la encuesta empresarial desarrollada en conjunto por AHK y EY por noveno año consecutivo. Dicha encuesta relevó tendencias, expectativas de inversión y los principales desafíos que las empresas identifican para el 2026.
Entre los principales resultados del relevamiento, donde 45 compañías alemanas brindaron respuesta, se destacaron:
89% de las empresas prevé aumentar o mantener estables sus inversiones en Argentina durante 2026.
El 83% afirma que la situación política argentina no impacta negativamente en su sector.
Los sectores de Energía y Minería son identificados por el 60% de las empresas como los de mayor potencial de crecimiento para el año 2026.
84% de las empresas encuestadas ya integra o tiene planes concretos para incorporar soluciones de Inteligencia Artificial (IA) en sus procesos.
El evento comenzó con palabras de bienvenida del Embajador Dieter Lamlé, representante de la Embajada de Alemania en Argentinaque destacó la relevancia del encuentro como espacio de articulación público-privada. Además, ofreció una mirada actualizada sobre el clima de negocios y permitió trazar un mapa de oportunidades en un contexto global dinámico y en transformación.
Además, el evento contó con la participación especial de Burkhard Balz, miembro del comité ejecutivo del Deutsche Bundesbank (Banco Central Alemán), que aportó a través de su Keynote una perspectiva sobre la actualidad económica de Europa/Alemania y sobre innovaciones en el campo de las transacciones de pago, en particular el proyecto del Euro Digital de gran importancia geopolítica.
Uno de los momentos principales del encuentro fue el panel integrado por CEOs de empresas alemanas con presencia en el país, quienes compartieron su visión sobre el escenario económico, los factores que influirán en la toma de decisiones y las estrategias que marcarán la agenda empresarial en el corto y mediano plazo.
El panel contó con la participación de Martin Cottone, Gerente General para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia en Boehringer Ingelheim S.A.; Leonardo Cacciante, General Manager de Robert Bosch; Juan Farinati, CEO y presidente de Bayer Cono Sur; y Carolina Barton, Managing Director de Aluplast. La moderación estuvo a cargo de Estefanía Pozzo, Directora del Buenos Aires Herald.
“La conversación entre líderes empresariales deja en claro que la competitividad futura se construye sobre innovación, inversión sostenida y cooperación internacional. En ese camino, AHK Argentina reafirma su rol como plataforma estratégica para fortalecer el vínculo bilateral y acompañar a las empresas en sus decisiones de largo plazo”, afirmó Julieta Barra, Directora de Negocios y Consultoría de AHK Argentina.
El evento concluyó con un espacio de networking que propició el intercambio entre los asistentes y reforzó un objetivo que ha guiado históricamente a la institución: crear comunidad empresarial y seguir fortaleciendo un vínculo bilateral con más de 110 años de trayectoria.
Visión volvió a reafirmar la importancia de generar ámbitos de encuentro que favorezcan la articulación, estimulen nuevas alianzas y contribuyan a una relación económico-comercial cada vez más dinámica.