Comercio

La actividad económica cayó 0,9% en el segundo trimestre y complica el repunte de 2026

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La economía argentina cerró el segundo trimestre de 2026 con una contracción de 0,9% respecto del trimestre anterior, en términos desestacionalizados, según el último informe de la consultora INVECQ. Se trata de la primera caída trimestral de la actividad económica desde el segundo trimestre de 2024 y marca un límite para la recuperación que había comenzado a consolidarse durante 2025.

La actividad económica cerró el segundo trimestre con una caída de 0,9% t/t desestacionalizada, la primera contracción trimestral desde el segundo trimestre de 2024. Aun así, el acumulado del primer semestre se mantiene positivo, con un crecimiento de 1,9% i.a., en parte explicado por el efecto arrastre del último trimestre de 2025 y acompañado por el crecimiento del agro (+9,9% i.a.), que aportó 1,3 p.p. al crecimiento del semestre, y por la explotación de minas y canteras, que contribuyó con 0,7 p.p. (+14,4% i.a.).

El dato de junio evitó un cierre de trimestre más adverso. Tras caer 1,6% en abril y 0,6% en mayo, la economía rebotó 0,8% m/m, por encima de lo esperado. La composición del dato mostró que los sectores catalogados como “perdedores”, pero con mayor peso en el empleo —industria, construcción y comercio—, mostraron variaciones positivas por primera vez en el trimestre.  E      n la comparación interanual, 12 de los 15 sectores crecieron, y la industria, con +1,9% i.a., aportó crecimiento después de varios meses de restar.

Aun así, el crecimiento interanual sigue mayormente traccionado por los sectores “ganadores”: explotación de minas y canteras fue la de mayor incidencia, con una variación de +15,6% i.a., seguida por agro (+4,6% i.a.), actividades intensivas en capital, generadoras de divisas y de baja absorción de empleo. La mejora de los sectores rezagados, en cambio, todavía es marginal y parte de niveles deprimidos, por lo que aporta más a la estabilización del piso que al ritmo de crecimiento.

Para 2026 proyectamos un crecimiento en torno al 2%-2,5%, aunque el sendero para alcanzarlo es exigente. Para llegar al 2,5%, la actividad debería crecer en promedio 0,75% mensual entre julio y diciembre, frente a un primer semestre que promedió una caída de 0,2% mensual; alcanzar el 2% requiere un crecimiento promedio de 0,5% mensual. Más desafiante aún luce el 2,7% proyectado por el REM del BCRA, que supone un ritmo mensual de 0,85%. Si bien esperamos una mejora gradual durante la segunda mitad del año (de la mano de un salario real que se podría recuperar en el margen dada la desaceleración de la inflación y un crédito que empieza a recuperarse levemente), una aceleración de esta magnitud todavía no se observa en los indicadores de alta frecuencia.

La evolución del crédito será una variable clave para determinar si la actividad logra despegar en la segunda mitad del año. Tras el estancamiento de comienzos de 2026, los préstamos al sector privado en pesos comenzaron a mostrar una recuperación en junio y julio, más marcada en empresas que en familias. Si esta tendencia se consolida, ayudada por el freno en la suba de la morosidad —cuyos indicadores adelantados ya muestran cierta moderación—, podría contribuir a sostener una recuperación gradual de la actividad en la segunda mitad del año y que el año cierre como estimamos en torno al 2/2,5%.

Finanzas y mercados

Esta semana el riesgo país volvió a superar los 500 p.b., reflejando un deterioro en la percepción de riesgo sobre los activos argentinos. Si bien el tipo de cambio esta semana tuvo una suba acotada, de cara a la próxima podrían observarse mayores niveles de volatilidad, especialmente el día del fixing del instrumento dollar-linked.

Esta semana, el riesgo país continuó en ascenso y llegó a rozar los 530 p.b. -algo que no se veía desde mayo- explicado en gran parte por una actividad económica débil (Ver sección Economía) e índices de confianza que no logran repuntar. En comparación con finales del mes anterior, el riesgo país argentino aumentó 94 puntos porcentuales, mientras que el riesgo de la región se mantuvo sin variaciones. Como se observa en el gráfico, se trató de un movimiento de carácter principalmente local, que implicó un desacople respecto del resto de los mercados latinoamericanos especialmente en lo que va del mes de agosto. La otra cara en la suba del riesgo país local fue la corrección de los bonos hard-dollar, particularmente aquellos bajo legislación local. A comienzos del mes pasado, cuando el riesgo país había alcanzado un mínimo de 403 p.b., estos instrumentos ofrecían rendimientos de entre 7,5% y 9%, según su duration, mientras que actualmente la mayoría vuelve a ubicarse en rendimientos por encima del 10%. Esta corrección mejora los puntos de entrada y, en caso de que el riesgo país retome la trayectoria descendente -en un contexto de mayor confianza-, deja un mayor upside para estos activos. La curva en pesos también reflejó una mayor tensión especialmente esta semana: las tasas fijas mostraron subas promedio superiores a los 200 p.b.- aunque esta presión tendió a moderarse hacia la última rueda de la semana. – y con la TAMAR avanzando también más 200 p.b. en la semana (de 24,2% a 26,5% en la semana), evidenciando el uso de la tasa para disciplinar al tipo de cambio.

Tal como anticipamos en la edición anterior, el mercado comenzó a incrementar la búsqueda de cobertura cambiaria ante un segundo semestre que suele presentar una mayor volatilidad del tipo de cambio. En este contexto, será relevante la próxima licitación del Tesoro, en la que vencen $13,9 bn en instrumentos en pesos y el equivalente a $3,9 bn en dollar-linked, que representan 28% del total de vencimientos. Del monto restante, 52% corresponde a instrumentos TAMAR y 20% a tasa fija. En particular, los vencimientos dollar-linked inicialmente alcanzaban aproximadamente $6 bn. Luego del canje realizado por el Tesoro esta semana -sexta operación del año- por unos $2 bn, el monto remanente se redujo a $3,9 bn, aunque continúa siendo elevado. El Tesoro buscó anticiparse a esta licitación mediante un canje de las letras dollar-linked con vencimiento el 31 de agosto (D31G6), ofreciendo instrumentos con vencimientos posteriores. En la operación se adjudicaron USD 1.354 M de la D30S6, con vencimiento en septiembre, y USD 141 M de la D30O6, con vencimiento en octubre.

Sin embargo, la tasa de aceptación fue de apenas el 34,1%, la menor del año y ubicándose, además, por debajo del promedio anual del 59%. Dado que estos instrumentos vencen el lunes 31 de agosto de 2026 y toman como referencia el tipo de cambio A3500 -el cual acumuló una suba semanal del 0,6%-, fijado el miércoles 26 es esperable que durante la próxima semana se observe una mayor presión sobre el mercado cambiario a medida que se aproxime dicha fecha. Cabe recordar que, en la última licitación del mes pasado, la jornada del fixing de la letra dollar-linked fue el único día en el año en el que el BCRA no logró comprar divisas en el MULC debido a la tensión de la demanda (incluso, el Tesoro vendió USD 150 M esa jornada). Con un vencimiento remanente sensiblemente mayor ($3,9 bn vs. $2,2 bn en la licitación previa), salvo que aparezca una oferta genuina de volumen, es probable que la presión cambiaria vuelva a intensificarse.

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En los últimos dos años y medio Misiones perdió el 11,4% de sus empleadores privados

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Lo de Dass es apenas un síntoma. Los 150 empleos que se perderán en las próximas horas forman parte de un escenario complejo, que exhibe un deterioro acelerado en los últimos meses. En abril de 2026 Misiones contabilizó 8.399 empleadores privados activos, el registro más bajo desde, al menos, enero de 2023 y un nuevo mínimo desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei.

La comparación interanual muestra una caída del 7,2%, equivalente a 653 empresas menos que en abril de 2025. Si el análisis se extiende al período previo al cambio de Gobierno nacional, el retroceso alcanza el 11,4%, con 1.081 empleadores privados menos desde noviembre de 2023. Frente al pico registrado en septiembre de ese año, la pérdida asciende a 1.414 empresas, lo que representa una reducción del 14,4% del universo de empleadores de la provincia.

El deterioro resulta aún más significativo cuando se compara con el desempeño nacional. Mientras Misiones perdió el 7,2% de sus empleadores en el último año y el 11,4% desde noviembre de 2023, el promedio del país registró bajas del 2,8% y del 5,2%, respectivamente. En otras palabras, la desaparición de empresas en Misiones avanza aproximadamente al doble de velocidad que en el conjunto de la Argentina.

Un proceso que se aceleró durante el último año

La evolución de la serie muestra que el deterioro no fue lineal. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025 la provincia perdió 428 empleadores, a un ritmo promedio de 25 empresas por mes. Incluso hubo un breve período de recuperación entre febrero y junio de 2025, cuando el número de empleadores aumentó durante cinco meses consecutivos, favorecido por una desaceleración inflacionaria y una leve recuperación del crédito.

Sin embargo, ese rebote resultó efímero. Desde julio de 2025 el indicador acumula diez meses consecutivos de caída, período en el que desaparecieron 862 empleadores, equivalentes al 9,3% del total existente. El ritmo de destrucción prácticamente se duplicó: durante los últimos doce meses cerraron, en promedio, 54 empresas por mes, frente a las 25 mensuales registradas en la etapa previa.

En consecuencia, seis de cada diez empleadores perdidos desde noviembre de 2023 desaparecieron durante el último año, confirmando una fuerte aceleración del proceso.

Las microempresas concentran el mayor impacto

El análisis por tamaño revela que la crisis golpea principalmente a las firmas más pequeñas.

De los 1.081 empleadores desaparecidos desde noviembre de 2023, 990 tenían diez trabajadores o menos, es decir, el 91,6% de toda la destrucción empresarial.

Solo el segmento de empresas con entre uno y cinco trabajadores explica 855 cierres, mientras que las firmas de seis a diez empleados aportan otras 135 bajas.

La fotografía del último año confirma la misma tendencia: de las 653 empresas perdidas entre abril de 2025 y abril de 2026, 605 correspondían a microempresas, lo que representa el 92,6% del total.

En contraste, las compañías de entre 11 y 25 trabajadores incluso registraron un leve crecimiento, mientras que las de entre 51 y 100 empleados permanecieron prácticamente estables.

Los datos sugieren además que parte de la caída observada en las empresas medianas responde a una reducción de personal que las hace descender de categoría estadística. En cambio, cuando desaparece una microempresa no existe esa posibilidad: simplemente deja de existir.

La destrucción empresarial avanza a un ritmo superior al del empleo privado. Mientras la cantidad de trabajadores registrados cayó 3,9% interanual, el número de empleadores retrocedió 7,2%. Como consecuencia, el tamaño promedio de las empresas sobrevivientes pasó de aproximadamente 11,2 a 11,6 trabajadores.

Más que una mejora de productividad, el fenómeno refleja un proceso de concentración económica: hay menos empresas operando en la provincia.

Comercio, industria y construcción lideran las pérdidas

El impacto sectorial tampoco es homogéneo.

Desde noviembre de 2023 el comercio perdió 437 empleadores, equivalente al 13,6% de su universo empresarial y explica, por sí solo, cuatro de cada diez cierres registrados en Misiones.

A ello se suman las pérdidas en:

  • Industria manufacturera (-143).
  • Transporte y almacenamiento (-114).
  • Construcción (-92).
  • Alojamiento y gastronomía (-65).

En conjunto, estas cinco actividades concentran cerca del 80% de toda la destrucción empresarial. Se trata, precisamente, de los sectores más dependientes del consumo interno y de la inversión privada.

La crisis yerbatera también alcanza al agro

Hasta mediados de 2025 el sector agropecuario había mostrado una mayor capacidad de resistencia. Sin embargo, esa situación comenzó a revertirse durante el último año.

El número de empleadores agropecuarios cayó de 1.416 a 1.360, en un contexto marcado por la profunda crisis de la cadena yerbatera.

En conjunto, estos factores explican por qué Misiones atraviesa uno de los procesos de destrucción empresarial más intensos del país.

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Misiones y Paraguay impulsan una agenda de integración con foco en el comercio y el tránsito fronterizo

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Funcionarios del Gobierno de Misiones, representantes del sector comercial y autoridades paraguayas mantuvieron este viernes una reunión en Casa de Gobierno con el objetivo de avanzar en una agenda conjunta destinada a fortalecer el intercambio económico, mejorar la integración regional y buscar soluciones a uno de los principales reclamos de ambas orillas: la agilización del tránsito en el puente internacional Posadas-Encarnación.

El encuentro estuvo encabezado por el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, junto al ministro de Industria, Federico Fachinello, y contó con la participación del diputado nacional paraguayo y parlamentario del Mercosur, César Cerini; la cónsul de Paraguay en Argentina, Lourdes Rivas; el presidente de la Cámara de Comercio de Itapúa, Conrado Keiner; la subsecretaria de Capacitación y Educación Productiva, Paola Chigal; la directora general de Promoción de Exportaciones, Yesica Guzmán; el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Federico Panozzo; y el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Guillermo Fachinello.

Sartori destacó que el objetivo principal es consolidar una agenda de trabajo permanente entre Misiones y Paraguay para potenciar el desarrollo económico regional. “Tratar de vincularnos en lo comercial es fundamental; generar acciones, elaborar propuestas”, sostuvo el funcionario, quien remarcó que la intención es que ambas economías puedan fortalecerse de manera conjunta.

Agilizar el puente, uno de los principales desafíos

Durante la reunión, uno de los ejes centrales fue la necesidad de mejorar el funcionamiento del paso internacional San Roque González de Santa Cruz, donde diariamente se registran largas demoras que afectan tanto al comercio como al turismo y a miles de trabajadores fronterizos.

Sartori recordó que el puente Posadas-Encarnación registra miles cruces diarios, una cifra similar a la del paso internacional de Puerto Iguazú y superior incluso al movimiento del aeropuerto internacional de Ezeiza. “Tenemos una dificultad: el puente es pequeño para la dimensión del tránsito fronterizo que estamos teniendo”, afirmó.

El ministro explicó además que Misiones ya gestionó ante la Dirección Nacional de Migraciones la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas para agilizar los controles. “Migraciones se comprometió a un tránsito más moderno, utilizando tecnología y reconocimiento facial para hacer posible un paso fronterizo más ágil”, señaló.

“Tenemos que empezar a construir juntos”

El ministro de Industria, Federico Fachinello, explicó que el encuentro dio continuidad a una agenda iniciada meses atrás junto a las cámaras de comercio de Posadas y Encarnación, donde comenzaron a delinearse distintos proyectos de integración.

“Lo que siempre buscamos es que la calidad de vida de ambas orillas del río crezca y mejore, y eso es trabajando de manera conjunta”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que la propuesta apunta a dejar de pensar en dos ciudades que compiten para comenzar a trabajar como una región integrada.

El sector comercial apuesta a profundizar la integración

El presidente de la Cámara de Comercio de Itapúa, Conrado Keiner, consideró que este tipo de encuentros permiten fortalecer el trabajo conjunto entre las instituciones de ambos lados de la frontera y llevar los planteos de la región a los organismos nacionales que tienen competencia sobre el funcionamiento del puente internacional.

“Esta reunión interinstitucional fortalece el vínculo que nosotros estamos trabajando entre las cámaras de comercio, entre los ministerios y entre las entidades”, afirmó.

Keiner señaló que, si bien cuestiones como Migraciones, ARCA y Gendarmería dependen de la Nación, el diálogo permanente entre Misiones e Itapúa permite avanzar en soluciones conjuntas. “Tenemos historia en común, somos de orígenes en común y tenemos mucho para hacer juntos. Esto va a traer cosas buenas para quienes habitamos esta región, porque lo que prima es el bien común”, sostuvo.

Integración para los ciudadanos

Por su parte, el diputado nacional paraguayo y parlamentario del Mercosur, César Cerini, explicó que el encuentro forma parte del trabajo que desarrolla dentro de la Comisión de Ciudades Fronterizas y consideró que uno de los grandes desafíos del bloque regional es que la integración también beneficie a quienes viven y trabajan diariamente en la frontera.

“El Mercosur tiene más de 25 años de funcionamiento, pero muchas veces eso llega solamente a la parte empresarial y no a la ciudadanía”, sostuvo.

Cerini planteó la necesidad de avanzar en mecanismos que simplifiquen la documentación para trabajadores fronterizos, permitan acceder a seguros laborales y faciliten el tránsito cotidiano. “Necesitamos realmente un tránsito más fluido para fortalecer nuestra región y nuestros pueblos”, remarcó.

Una oportunidad para acelerar acuerdos

La cónsul de Paraguay en Argentina, Lourdes Rivas, señaló que la reunión marca el inicio de una agenda de cooperación regional que continuará con nuevos encuentros entre ambos países.

“La idea de este encuentro fue activar el inicio de una cooperación a nivel regional para facilitar el tránsito vecinal fronterizo y encontrar mecanismos que agilicen las actividades comerciales y culturales”, explicó.

Rivas adelantó además que uno de los próximos desafíos será coordinar acciones de cara al Rally Mundial que se disputará en agosto en Itapúa. “Mucha gente llegará al aeropuerto internacional de Posadas y luego deberá cruzar a Paraguay. Queremos buscar ese mecanismo para facilitar ese tránsito porque también beneficia a Posadas, a sus hoteles y a toda la actividad turística de la región”, destacó.

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BIRF respalda con una garantía de USD 1.200 millones un programa para impulsar la inversión privada en Argentina

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La decisión, formalizada mediante el Decreto 550/2026, habilita al Ministerio de Economía a suscribir el Acuerdo de Indemnidad con el BIRF, organismo del Grupo Banco Mundial. La garantía no constituye un préstamo directo al Estado, sino un respaldo que reduce el riesgo para operaciones de financiamiento comercial asociadas al programa económico, permitiendo acceder a mejores condiciones financieras que las disponibles en el mercado.

Para el sector productivo, el dato relevante es que el instrumento apunta a mejorar el acceso al crédito soberano y, por esa vía, contribuir a un entorno más favorable para la inversión privada. La lógica de este mecanismo consiste en que un organismo multilateral asume parte del riesgo de una operación financiera, lo que reduce el costo del financiamiento para el país y mejora la percepción de los mercados sobre su capacidad de repago.

El decreto establece que la garantía está vinculada al programa denominado “Impulso a la inversión y el crecimiento del sector privado para la creación de empleo en Argentina”, cuyo organismo ejecutor será la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía.

Una herramienta para abaratar el financiamiento

La operación aprobada contempla una Garantía Basada en Políticas (Policy Based Guarantee – PBG) por USD 1.200 millones, un instrumento utilizado por el Banco Mundial para acompañar programas de reformas económicas y fortalecer el acceso al financiamiento internacional.

A diferencia de un crédito tradicional, la garantía solo genera obligaciones financieras para el Estado si el organismo internacional debe responder ante el acreedor por un eventual incumplimiento. Para cubrir ese escenario, Argentina firma un acuerdo de indemnidad mediante el cual se compromete a reintegrar al BIRF cualquier monto que éste deba desembolsar.

El Gobierno argumentó que esta modalidad permitirá obtener financiamiento comercial con un costo inferior al que tendría una emisión soberana en el mercado, criterio respaldado por la Oficina Nacional de Crédito Público.

Qué evaluaron el Banco Central y Economía

Como parte del procedimiento previo a la aprobación del acuerdo, el Banco Central analizó el impacto de la operación sobre la balanza de pagos y concluyó que no se prevén efectos sobre la cuenta corriente ni sobre la cuenta financiera, salvo en el escenario excepcional de ejecución de la garantía.

Por su parte, la Oficina Nacional de Crédito Público sostuvo que la operación resulta conveniente porque está asociada a un esquema de financiamiento con un costo financiero estimado inferior al de otras alternativas disponibles para el Estado nacional.

Aunque la medida no implica recursos directos para empresas, sí busca fortalecer las condiciones macroeconómicas para facilitar nuevas inversiones privadas.

Entre los efectos esperados del programa figuran mejor acceso del Estado al financiamiento internacional mediante menores costos financieros. Mayor previsibilidad para proyectos de inversión al reforzar la disponibilidad de financiamiento. Impulso al comercio y la creación de empleo, objetivos explícitos del programa respaldado por el BIRF. Fortalecimiento de la relación con organismos multilaterales, un factor observado por inversores institucionales.

Para economías regionales como las del NEA, donde la disponibilidad de financiamiento de largo plazo continúa siendo uno de los principales desafíos para ampliar capacidad instalada y desarrollar infraestructura logística, cualquier mejora en las condiciones macrofinancieras constituye una variable relevante. Sin embargo, el efecto sobre empresas y productores dependerá de que esa mayor capacidad de financiamiento soberano se traduzca posteriormente en mejores condiciones crediticias para el sector privado.

La aprobación del acuerdo constituye un paso administrativo necesario para instrumentar la garantía internacional, pero el impacto económico dependerá de su utilización efectiva y de la evolución del programa económico que respalda el Banco Mundial. Para el mercado será clave monitorear si este tipo de instrumentos logra reducir el costo del financiamiento del país y, posteriormente, mejorar el acceso al crédito para proyectos productivos e inversiones privadas.

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La economía se mantuvo en modo “serrucho” y en abril se hundió 1,5% mensual

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Desde el bimestre agosto-septiembre que el EMAE no encadena dos subas mensuales consecutivas. En términos anuales sí arrojó un alza. La economía argentina se mantuvo en “modo serrucho” y cayó 1,5% mensual en abril. Aun así, en el acumulado de 2026 permaneció en terreno positivo, respecto del mismo período de 2025.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC no pudo sostener la mejora de marzo, y desde el bimestre agosto-septiembre que no encadena dos incrementos mensuales consecutivos.

“La dinámica del EMAE en los últimos meses refleja: un sube y baja en la serie mensual desestacionalizada, con una leve tendencia alcista, gracias al fuerte empuje de Minería, Energía y la Agroindustria (el resto de los sectores aún no acompañan)”, remarcó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra.

La economía argentina volvió a mostrar señales mixtas durante abril. Si bien el nivel de actividad registró una mejora del 1,6% respecto del mismo mes del año pasado, el ritmo de recuperación perdió impulso en la comparación mensual: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC cayó 1,5% frente a marzo en la medición desestacionalizada. En el acumulado del primer cuatrimestre, la actividad exhibe un crecimiento del 2,1% respecto del mismo período de 2025.

El dato confirma que la recuperación económica continúa, aunque con una dinámica menos homogénea que la observada en los primeros meses del año. La baja mensual refleja que varios sectores comenzaron a mostrar un agotamiento del rebote estadístico que siguió a la fuerte contracción registrada durante 2024, mientras otros mantienen un desempeño positivo impulsado por factores específicos.

De acuerdo con el informe oficial, los principales motores del crecimiento interanual fueron la actividad agropecuaria y la explotación de minas y canteras. El sector agro registró una expansión del 17,1%, aportando la mayor incidencia positiva sobre el indicador general, favorecido por una campaña agrícola de elevada producción. En paralelo, la minería creció 10,9%, consolidándose como otro de los pilares del desempeño económico durante el año.

También contribuyeron al resultado positivo la construcción, con un incremento del 6,4%; la intermediación financiera, que avanzó 4,5%; y el sector de electricidad, gas y agua, con una mejora del 2,1%. Estas actividades compensaron parcialmente el comportamiento más débil de otros segmentos relevantes de la economía.

En sentido contrario, la industria manufacturera y el comercio volvieron a convertirse en los principales factores de arrastre. La producción industrial registró una caída interanual del 3,2%, mientras que el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 2,9%, siendo las ramas que más restaron al crecimiento del EMAE. También mostraron bajas hoteles y restaurantes (-28,4%), pesca (-1,3%), administración pública (-1,7%), actividades inmobiliarias (-0,2%) y transporte y comunicaciones (-0,1%).

La combinación de un crecimiento interanual con una caída mensual refleja una economía que aún conserva impulso respecto del año pasado, aunque enfrenta dificultades para sostener una trayectoria ascendente de manera continua. El retroceso de abril interrumpe la mejora observada en marzo y deja abierta la incógnita sobre la velocidad que tendrá la recuperación durante el segundo trimestre.

El desempeño sectorial también evidencia una recuperación cada vez más heterogénea. Mientras las actividades vinculadas al complejo agroexportador y a la minería sostienen el crecimiento, la industria y el consumo continúan mostrando un comportamiento más débil, condicionando la expansión del nivel general.

La mirada de Caputo

El ministro Luis Caputo sigue haciendo malabares para no admitir los datos negativos. Este lunes (29/06), el INdEC informó que la actividad económica cayó 1,5% en abril comparado con el mes previo. Optimista, Toto decidió enfocarse en lo positivo: “el EMAE creció 2,1% en el primer cuatrimestre en relación a igual período de 2025″.

El ministro prefirió no hacer foco en la caída contra marzo sino focalizarse en la comparación interanual de los primeros cuatro meses del año. Hay que sostener el relato…

El problema está en que sectores que habían registrado un repunte en marzo, en la comparación interanual, volvieron a registrar variaciones negativas en abril. Tal es el caso de Construcción, que ahora cayó 1,8%; del Comercio mayorista, minorista y reparaciones que pasó de +4,2% a -3,2%; e Industria manufacturera de +5,2% a -2,9%.

El próximo dato del EMAE, correspondiente a mayo de 2026, será publicado por el INDEC el 22 de julio y permitirá evaluar si la caída mensual de abril respondió a un ajuste transitorio o marca el inicio de una desaceleración más persistente de la actividad económica.

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