La Cámara Regional de Industria, Producción y Comercio de Oberá (CRIPCO) celebra un nuevo aniversario y renueva su compromiso con el desarrollo económico y empresarial de la ciudad y la región.
Fundada en 1949, la institución acumula 77 años de presencia en la vida económica de Oberá, atravesando diferentes etapas de crecimiento, transformación productiva y cambios en las condiciones económicas del país y de Misiones.
A lo largo de más de siete décadas, la Cámara se convirtió en un espacio de representación y articulación para comerciantes, empresarios, emprendedores e industriales, acompañando las necesidades del sector privado y promoviendo iniciativas orientadas al fortalecimiento de la actividad económica regional.
El aniversario también constituye una oportunidad para reconocer a quienes construyeron esa trayectoria. Desde CRIPCO destacaron el aporte de los socios, dirigentes, colaboradores e instituciones que, a lo largo de distintas generaciones, participaron de la vida de la entidad y contribuyeron a sostener su presencia institucional.
“Este aniversario es una oportunidad para agradecer a los socios, directivos, colaboradores e instituciones que forman parte de la historia de la Cámara y hacen posible que sigamos construyendo este camino”, expresaron desde la institución.
Una institución ligada al crecimiento de Oberá
La historia de CRIPCO está estrechamente vinculada con la evolución de Oberá como uno de los principales centros comerciales, productivos y de servicios del interior de Misiones.
Desde ese lugar, la Cámara ha funcionado como ámbito de encuentro del sector privado, representación empresarial y vinculación con organismos públicos y otras instituciones de la comunidad.
El desafío, después de 77 años, es proyectar esa experiencia hacia las nuevas demandas del entramado económico: competitividad, innovación, fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas, generación de empleo y desarrollo sustentable.
“Más de siete décadas de trayectoria reafirman nuestro compromiso de seguir representando, impulsando y acompañando el desarrollo sustentable de la comunidad empresarial de Oberá y la región”, señalaron desde CRIPCO.
Para una pyme o un emprendedor que quiere comenzar a importar, el desafío muchas veces empieza mucho antes de que la mercadería llegue a la Argentina. Salir a buscar un proveedor en China, saber si se trata de una fábrica confiable, definir cómo y cuándo pagar, organizar el embarque, contratar un despachante y finalmente liberar la mercadería de Aduana son algunos de los pasos que pueden convertir una operación aparentemente sencilla en un proceso difícil de manejar. El resultado es que muchos proyectos terminan frenándose en el camino.
Al mismo tiempo, existen grandes empresas que llevan años realizando esas operaciones. Compañías vinculadas a rubros como electrodomésticos, ferretería, electricidad, máquinas y otros productos de consumo que ya tienen contactos con fábricas en China, conocen la operatoria del comercio internacional y cuentan con experiencia para llevar un producto desde el origen hasta la Argentina.
“Y es en esta situación donde existe una oportunidad de negocio que todavía puede ser aprovechada: que esas grandes compañías utilicen ese conocimiento para abastecer también a pequeños importadores”, comenta Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka.
Un nuevo rol para las grandes empresas
“El planteo parte de una situación concreta: una gran empresa puede traer mercadería, nacionalizarla y mantenerla en stock, asumiendo todo el impacto financiero de esa operación, incluso cuando todavía no sabe cuánto de ese volumen podrá vender”, explica Salomón y agrega: “Una alternativa es utilizar una zona franca como punto intermedio”. En este marco la empresa puede continuar realizando la operación internacional con sus proveedores, llevar la mercadería hasta la zona franca y mantenerla allí sin nacionalizar. Desde ese lugar puede vender a pequeños clientes autorizados a importar, que realizan su propia importación. De esta manera, la gran compañía puede fraccionar sus ventas y atender pedidos de menor volumen sin necesariamente tener que nacionalizar toda la mercadería de una vez.
Convertir el know-how en negocio
Desde Jidoka observan que las grandes empresas que ya importan deberían evaluar la posibilidad de utilizar su experiencia internacional no solamente para abastecer su propio negocio, sino también para convertirse en proveedoras de pequeños importadores. La ventaja no estaría únicamente en el precio del producto. También en el conocimiento acumulado: saber a qué fábrica recurrir, cómo negociar, cómo organizar una compra internacional y cómo llevar adelante la operación hasta que la mercadería llegue a la zona franca.
Para el pequeño importador, esto puede significar acceder a productos del exterior sin tener que resolver individualmente cada una de esas etapas. Para la gran empresa, puede representar un nuevo canal comercial.
Un punto intermedio entre China y el mercado argentino
La propuesta no busca necesariamente competir con quien tiene la capacidad de importar directamente desde China. La lógica es diferente. Comprar directamente en China puede resultar más económico, pero requiere conocimiento, volumen, contactos y capacidad para resolver toda la operación internacional. Comprar el mismo producto ya nacionalizado en el mercado local simplifica la operación, pero incorpora todos los costos asociados a esa nacionalización y a la estructura comercial. La zona franca aparece como un punto intermedio.
“El producto puede resultar más accesible que comprarlo en el mercado local, aunque probablemente tenga un costo mayor que realizar toda la operación directamente desde China. A cambio, el pequeño importador tiene detrás a una empresa que conoce la operatoria y puede ofrecerle además servicios vinculados con la marca y el servicio de post venta”, recomienda Salomón.
Uno de los puntos centrales del planteo de los expertos está en el manejo del stock. Cuando una empresa trae mercadería, la nacionaliza y todavía no tiene vendido todo el volumen, debe sostener financieramente ese inventario. En cambio, con la mercadería en una zona franca, el esquema permite mantenerla allí hasta que se concrete la operación con cada comprador.
“El atractivo del modelo está justamente en que puede resolver una necesidad de ambos lados”, agregan desde Jidoka. “Por un lado, las grandes compañías pueden aprovechar una infraestructura de comercio exterior que ya desarrollaron, sus contactos con las fábricas y su experiencia para generar un canal adicional de ventas. Por el otro, las pymes y los emprendedores pueden acceder a productos importados sin tener que comenzar desde cero una relación con proveedores desconocidos en China ni resolver solos toda la complejidad de una operación internacional”.
El desafío para las grandes empresas es mirar esa situación desde una perspectiva estratégica de crecimiento: si ya saben importar, conocen las fábricas y tienen experiencia en comercio internacional, esa capacidad también puede convertirse en un servicio para otros.
La morosidad financiera alcanzó al 10,2% de los préstamos en Misiones al cierre de junio de 2026, cuatro veces el nivel registrado tres años atrás. El deterioro ocurre al mismo tiempo que se expandió con fuerza el crédito: el stock de préstamos de la provincia creció 65% en términos reales frente a 2023. Producción primaria, comercio y créditos al consumo aparecen como los sectores más comprometidos, según un informe del IERAL Regional NEA elaborado con datos del Banco Central.
El crédito volvió, pero también volvió el riesgo. Y en Misiones esa combinación comienza a mostrar una cara cada vez más preocupante: uno de cada diez pesos prestados por el sistema financiero se encuentra en situación no normal, una proporción que prácticamente se duplicó durante el último año y que cuadruplica el nivel observado tres años atrás.
El último informe de coyuntura del IERAL Regional NEA, basado en estadísticas del Banco Central, muestra que la tasa de morosidad de Misiones llegó al 10,2% al 30 de junio de 2026, frente al 5,1% registrado en junio de 2025 y apenas 2,5% en junio de 2023.
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa lo ocurrido con el financiamiento. Durante el mismo período, el stock real de préstamos creció significativamente. Entre junio de 2023 y junio de 2026 aumentó 65% en Misiones, por encima de Chaco (+49%) y Formosa (+43%), y apenas por detrás del crecimiento observado en Corrientes (+61%, según el informe) en el universo regional comparado. A nivel nacional, la expansión alcanzó al 81%.
Es decir: hay considerablemente más crédito que tres años atrás, pero también una proporción mucho mayor de deudores con dificultades para cumplir.
El IERAL advierte precisamente sobre esa contracara. Una mayor disponibilidad de financiamiento puede impulsar consumo e inversión, pero también eleva el endeudamiento de familias y empresas y aumenta la vulnerabilidad frente a cambios de ingresos, costos o tasas de interés. El informe señala particularmente el salto de las tasas ocurrido durante agosto de 2025 como uno de los factores que coincidió con la aceleración de la mora entre el segundo y el tercer trimestre de ese año.
En un año, el stock de créditos morosos creció 99% en Misiones
Hay dos indicadores diferentes que permiten dimensionar el problema.
El primero es la tasa de morosidad, es decir, qué porcentaje de los préstamos existentes se encuentra en situación no normal. En Misiones pasó de 5,1% a 10,2% entre junio de 2025 y junio de 2026.
El segundo es el stock de préstamos en situación no normal, medido en términos de volumen. En ese caso, el crecimiento interanual fue del 99% en Misiones.
Aunque es un salto considerable, la provincia no aparece como el caso más extremo del Nordeste. Chaco registró un incremento del stock moroso de 496%, Formosa de 339% y Corrientes de 154%. Todas las provincias de la región tuvieron aumentos superiores al promedio nacional.
La fotografía del NEA, por lo tanto, es homogénea en la dirección —la mora aumenta en las cuatro provincias— pero profundamente diferente en intensidad y en los sectores que explican el deterioro.
El campo, el sector más comprometido de Misiones
La apertura sectorial revela dónde está concentrado el problema misionero.
Al 30 de junio de 2026, la producción primaria tenía el mayor porcentaje de préstamos en situación irregular: 16,3%, frente al 7,8% de un año antes.
En apenas doce meses, por lo tanto, la incidencia de la mora en el sector primario se duplicó.
El IERAL señala que dentro de esa categoría el deterioro se explica principalmente por actividades vinculadas con cría de ganado y producción de leche, lana y pelos.
El segundo foco de tensión es el comercio, donde la tasa de irregularidad pasó de apenas 3,5% en junio de 2025 a 12,8% un año después.
El salto es particularmente significativo: representa un aumento de más de nueve puntos porcentuales en doce meses y ubica al comercio —fundamentalmente el minorista— como uno de los segmentos más vulnerables del mapa crediticio provincial.
Misiones: porcentaje de préstamos en situación no normal
Sector
Junio 2025
Junio 2026
Producción primaria
7,8%
16,3%
Comercio
3,5%
12,8%
Personas físicas / consumo
5,8%
10,4%
Industria manufacturera
2,1%
8,5%
Construcción
5,2%
6,0%
Servicios
6,2%
5,6%
Fuente: IERAL Regional NEA sobre datos del BCRA. El gráfico sectorial compara los períodos al 30 de junio de 2025 y 2026.
Las familias tampoco escapan: la mora de consumo llegó al 10,4%
El deterioro no se limita a empresas y actividades productivas.
Los créditos de personas físicas vinculados al consumo muestran una morosidad de 10,4%, contra 5,8% doce meses antes.
En otras palabras, también se duplicó prácticamente la proporción de financiamiento personal que presenta problemas de cumplimiento.
El fenómeno adquiere especial relevancia porque convierte al deterioro crediticio en algo más que un problema empresarial. También constituye una señal sobre la capacidad de pago de los hogares.
El mismo patrón aparece, con distinta intensidad, en las demás provincias del Nordeste. En Corrientes, por ejemplo, la mora de los préstamos al consumo llegó al 17,6%, mientras que en Formosa alcanzó el 10,4%. El propio IERAL interpreta este último crecimiento como una señal del empeoramiento de parte de las economías familiares.
La industria misionera cuadruplicó su nivel de mora
Otro de los movimientos más fuertes aparece en la industria manufacturera.
La proporción de préstamos irregulares pasó de 2,1% a 8,5% en doce meses. Aunque permanece debajo de producción primaria, comercio y consumo, es una de las variaciones relativas más pronunciadas de la provincia.
La construcción, en cambio, muestra un deterioro mucho más moderado: pasó de 5,2% a 6%.
Y hay una única excepción dentro del mapa misionero.
Los servicios redujeron su morosidad del 6,2% al 5,6%, principalmente por una mejora en actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.
Chaco, el caso más crítico del Nordeste
Aunque la tendencia preocupa en Misiones, el cuadro regional muestra situaciones todavía más extremas.
Misiones aparece así como la provincia con menor tasa general de mora entre las cuatro jurisdicciones del NEA, aunque igualmente se ubica por encima del promedio nacional y muestra una aceleración considerable respecto de 2023 y 2025.
El caso chaqueño es particularmente llamativo. En Servicios, el porcentaje de préstamos en situación no normal saltó del 5% al 67,1%, impulsado principalmente por correos y telecomunicaciones. En la industria manufacturera pasó del 1,8% al 23,9%, fundamentalmente por el deterioro de la industria textil.
Corrientes también muestra señales fuertes: la industria manufacturera pasó de 7,3% a 24,8%; consumo, de 10% a 17,6%; y construcción, de 1,4% a 16,5%.
Apertura, desregulación y obra pública: la lectura del IERAL
El informe no se limita a describir los números. También plantea una interpretación del deterioro.
Según el IERAL, la apertura de la economía y la desregulación expusieron a determinadas industrias locales a una competencia mayor, con impacto particularmente visible en sectores como el textil. A eso suma las dificultades del comercio, la construcción —en un contexto de freno de la obra pública— y determinados servicios.
El resultado, sostiene el análisis, es que numerosas empresas encuentran crecientes dificultades para mantener sus obligaciones financieras al día.
Es una conclusión relevante porque desplaza el análisis desde una lectura exclusivamente financiera hacia la economía real: la mora aparece como una consecuencia de empresas y familias que tomaron más crédito, pero enfrentan mayores dificultades para generar el flujo de ingresos necesario para pagarlo.
El desafío ya no es solamente conseguir crédito
Durante buena parte de los últimos años, uno de los problemas centrales de la economía argentina fue la escasez de financiamiento.
Los números del IERAL muestran que ese escenario cambió parcialmente. El volumen real de préstamos creció 81% en el país y 65% en Misiones respecto de junio de 2023.
Pero el incremento de la morosidad introduce una segunda etapa del problema.
Ya no alcanza con que exista crédito. También importa a qué tasa se presta, qué plazo tiene, cuánto pesa la carga tributaria sobre el financiamiento y, fundamentalmente, si familias y empresas generan ingresos suficientes para devolverlo.
El IERAL plantea precisamente que uno de los desafíos pasa por bajar las tasas de interés, reducir el componente tributario del costo financiero y desarrollar instrumentos de financiamiento de mediano y largo plazo.
También reclama que provincias y municipios alivien las cargas fiscales aplicadas sobre distintas líneas de crédito bancario y no bancario y plantea la necesidad de fortalecer la educación financiera.
Para Misiones, los números dejan una señal concreta: el crédito se expandió con fuerza, pero la capacidad de pago no creció al mismo ritmo.
Y el deterioro ya no está concentrado en un único segmento. Atraviesa producción primaria, comercio, industria y consumo familiar.
La mora todavía es menor que en Chaco, Corrientes y Formosa. Pero su velocidad de crecimiento marca la señal de alerta: en apenas tres años, Misiones pasó de tener 2,5% de sus préstamos en situación irregular a superar el 10%.
La economía argentina volvió a mostrar una señal que expone la distancia entre la recuperación de algunos indicadores de actividad y su impacto sobre el mercado laboral. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en mayo se completaron doce meses consecutivos de caída del empleo privado registrado, una secuencia inédita desde que existen registros comparables, que comienzan en 2009.
La contracción comenzó en junio del año pasado y desde entonces no registró interrupciones. No se trata de la caída más profunda en términos de magnitud histórica, pero sí de la más prolongada sin un solo mes de recuperación.
El saldo acumulado es significativo: durante esos doce meses se perdieron 135.500 puestos de trabajo privado registrado.
La dinámica tampoco fue compensada por otras modalidades laborales. En el mismo período desaparecieron 16.700 empleos públicos registrados, mientras que se incorporaron 42.600 monotributistas. Es decir, el incremento del trabajo independiente formal estuvo lejos de cubrir la destrucción de puestos asalariados.
Si la comparación se extiende hasta el cambio de gestión nacional, el deterioro es mayor: de acuerdo con el IAG, desde entonces se perdieron 241.200 empleos privados registrados.
Una economía que crece sin generar empleo
El fenómeno aparece acompañado por una composición particular de la actividad económica. En junio, la actividad avanzó 0,8% y quedó 2,7% por encima del mismo mes del año anterior. Sin embargo, el segundo trimestre terminó 0,9% por debajo del primero, mientras que el primer semestre acumuló una expansión de 1,9%.
El problema está en qué sectores explican el crecimiento.
La pesca registró un salto de 247,6% y la minería creció 15,6%. En sentido contrario, la industria acumuló una caída de 1,9% y el comercio retrocedió 1,2% durante el semestre.
La diferencia no es menor. Industria y comercio representan, en conjunto, alrededor del 26% del Producto Bruto Interno y el 38% del empleo privado registrado, según los datos presentados por el Instituto Argentina Grande.
Así, una parte relevante del crecimiento está concentrándose en actividades de fuerte expansión pero con una capacidad relativamente menor para generar empleo masivo, mientras permanecen debilitados dos de los principales motores laborales de la economía.
Superávit fiscal, con ajuste sobre subsidios y provincias
El otro pilar del programa económico continúa siendo el resultado fiscal. Julio terminó con un superávit primario de $2,96 billones y un resultado financiero positivo de $244.897 millones.
En los primeros siete meses del año, el superávit primario equivale al 0,9% del PBI y el financiero al 0,1%.
Según el análisis del IAG, parte del resultado volvió a sostenerse sobre la reducción de subsidios y las transferencias a las provincias.
El contraste define uno de los principales interrogantes de la economía argentina: la actividad puede recuperar terreno y las cuentas públicas permanecer equilibradas, pero el empleo privado formal todavía no encuentra un piso.
La economía argentina cerró el segundo trimestre de 2026 con una contracción de 0,9% respecto del trimestre anterior, en términos desestacionalizados, según el último informe de la consultora INVECQ. Se trata de la primera caída trimestral de la actividad económica desde el segundo trimestre de 2024 y marca un límite para la recuperación que había comenzado a consolidarse durante 2025.
La actividad económica cerró el segundo trimestre con una caída de 0,9% t/t desestacionalizada, la primera contracción trimestral desde el segundo trimestre de 2024. Aun así, el acumulado del primer semestre se mantiene positivo, con un crecimiento de 1,9% i.a., en parte explicado por el efecto arrastre del último trimestre de 2025 y acompañado por el crecimiento del agro (+9,9% i.a.), que aportó 1,3 p.p. al crecimiento del semestre, y por la explotación de minas y canteras, que contribuyó con 0,7 p.p. (+14,4% i.a.).
El dato de junio evitó un cierre de trimestre más adverso. Tras caer 1,6% en abril y 0,6% en mayo, la economía rebotó 0,8% m/m, por encima de lo esperado. La composición del dato mostró que los sectores catalogados como “perdedores”, pero con mayor peso en el empleo —industria, construcción y comercio—, mostraron variaciones positivas por primera vez en el trimestre. E n la comparación interanual, 12 de los 15 sectores crecieron, y la industria, con +1,9% i.a., aportó crecimiento después de varios meses de restar.
Aun así, el crecimiento interanual sigue mayormente traccionado por los sectores “ganadores”: explotación de minas y canteras fue la de mayor incidencia, con una variación de +15,6% i.a., seguida por agro (+4,6% i.a.), actividades intensivas en capital, generadoras de divisas y de baja absorción de empleo. La mejora de los sectores rezagados, en cambio, todavía es marginal y parte de niveles deprimidos, por lo que aporta más a la estabilización del piso que al ritmo de crecimiento.
Para 2026 proyectamos un crecimiento en torno al 2%-2,5%, aunque el sendero para alcanzarlo es exigente. Para llegar al 2,5%, la actividad debería crecer en promedio 0,75% mensual entre julio y diciembre, frente a un primer semestre que promedió una caída de 0,2% mensual; alcanzar el 2% requiere un crecimiento promedio de 0,5% mensual. Más desafiante aún luce el 2,7% proyectado por el REM del BCRA, que supone un ritmo mensual de 0,85%. Si bien esperamos una mejora gradual durante la segunda mitad del año (de la mano de un salario real que se podría recuperar en el margen dada la desaceleración de la inflación y un crédito que empieza a recuperarse levemente), una aceleración de esta magnitud todavía no se observa en los indicadores de alta frecuencia.
La evolución del crédito será una variable clave para determinar si la actividad logra despegar en la segunda mitad del año. Tras el estancamiento de comienzos de 2026, los préstamos al sector privado en pesos comenzaron a mostrar una recuperación en junio y julio, más marcada en empresas que en familias. Si esta tendencia se consolida, ayudada por el freno en la suba de la morosidad —cuyos indicadores adelantados ya muestran cierta moderación—, podría contribuir a sostener una recuperación gradual de la actividad en la segunda mitad del año y que el año cierre como estimamos en torno al 2/2,5%.
Finanzas y mercados
Esta semana el riesgo país volvió a superar los 500 p.b., reflejando un deterioro en la percepción de riesgo sobre los activos argentinos. Si bien el tipo de cambio esta semana tuvo una suba acotada, de cara a la próxima podrían observarse mayores niveles de volatilidad, especialmente el día del fixing del instrumento dollar-linked.
Esta semana, el riesgo país continuó en ascenso y llegó a rozar los 530 p.b. -algo que no se veía desde mayo- explicado en gran parte por una actividad económica débil (Ver sección Economía) e índices de confianza que no logran repuntar. En comparación con finales del mes anterior, el riesgo país argentino aumentó 94 puntos porcentuales, mientras que el riesgo de la región se mantuvo sin variaciones. Como se observa en el gráfico, se trató de un movimiento de carácter principalmente local, que implicó un desacople respecto del resto de los mercados latinoamericanos especialmente en lo que va del mes de agosto. La otra cara en la suba del riesgo país local fue la corrección de los bonos hard-dollar, particularmente aquellos bajo legislación local. A comienzos del mes pasado, cuando el riesgo país había alcanzado un mínimo de 403 p.b., estos instrumentos ofrecían rendimientos de entre 7,5% y 9%, según su duration, mientras que actualmente la mayoría vuelve a ubicarse en rendimientos por encima del 10%. Esta corrección mejora los puntos de entrada y, en caso de que el riesgo país retome la trayectoria descendente -en un contexto de mayor confianza-, deja un mayor upside para estos activos. La curva en pesos también reflejó una mayor tensión especialmente esta semana: las tasas fijas mostraron subas promedio superiores a los 200 p.b.- aunque esta presión tendió a moderarse hacia la última rueda de la semana. – y con la TAMAR avanzando también más 200 p.b. en la semana (de 24,2% a 26,5% en la semana), evidenciando el uso de la tasa para disciplinar al tipo de cambio.
Tal como anticipamos en la edición anterior, el mercado comenzó a incrementar la búsqueda de cobertura cambiaria ante un segundo semestre que suele presentar una mayor volatilidad del tipo de cambio. En este contexto, será relevante la próxima licitación del Tesoro, en la que vencen $13,9 bn en instrumentos en pesos y el equivalente a $3,9 bn en dollar-linked, que representan 28% del total de vencimientos. Del monto restante, 52% corresponde a instrumentos TAMAR y 20% a tasa fija. En particular, los vencimientos dollar-linked inicialmente alcanzaban aproximadamente $6 bn. Luego del canje realizado por el Tesoro esta semana -sexta operación del año- por unos $2 bn, el monto remanente se redujo a $3,9 bn, aunque continúa siendo elevado. El Tesoro buscó anticiparse a esta licitación mediante un canje de las letras dollar-linked con vencimiento el 31 de agosto (D31G6), ofreciendo instrumentos con vencimientos posteriores. En la operación se adjudicaron USD 1.354 M de la D30S6, con vencimiento en septiembre, y USD 141 M de la D30O6, con vencimiento en octubre.
Sin embargo, la tasa de aceptación fue de apenas el 34,1%, la menor del año y ubicándose, además, por debajo del promedio anual del 59%. Dado que estos instrumentos vencen el lunes 31 de agosto de 2026 y toman como referencia el tipo de cambio A3500 -el cual acumuló una suba semanal del 0,6%-, fijado el miércoles 26 es esperable que durante la próxima semana se observe una mayor presión sobre el mercado cambiario a medida que se aproxime dicha fecha. Cabe recordar que, en la última licitación del mes pasado, la jornada del fixing de la letra dollar-linked fue el único día en el año en el que el BCRA no logró comprar divisas en el MULC debido a la tensión de la demanda (incluso, el Tesoro vendió USD 150 M esa jornada). Con un vencimiento remanente sensiblemente mayor ($3,9 bn vs. $2,2 bn en la licitación previa), salvo que aparezca una oferta genuina de volumen, es probable que la presión cambiaria vuelva a intensificarse.