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Quita de subsidios de Nación: suben hasta 7,5% las tarifas eléctricas con impacto fuerte en la industria

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El nuevo esquema tarifario de la electricidad ya está formalmente vigente en Misiones. El Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos aprobó mediante la Resolución 810 los cuadros que Electricidad de Misiones y las cooperativas eléctricas deben aplicar desde el período agosto de 2026, trasladando a las facturas provinciales la nueva estructura de costos definida por la Secretaría de Energía de la Nación.

El cambio no es uniforme. El impacto promedio previsto por la propia resolución es de 1,8% para los usuarios residenciales sin subsidios, 2,4% para los residenciales alcanzados por los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), 3% para la demanda no residencial y 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI. Detrás de esos porcentajes aparece, sin embargo, una modificación más profunda: el subsidio nacional deja de acompañar todo el consumo de los hogares beneficiarios y se concentra en un bloque determinado.

El límite clave: 300 kWh

Misiones está clasificada por Nación dentro de la Zona Bioambiental Muy Cálido, condición que establece bloques estacionales especiales. Durante mayo, junio, julio y agosto, los hogares beneficiarios del SEF tienen hasta 300 kWh mensuales subsidiados. El bloque baja drásticamente a 150 kWh entre septiembre y noviembre, mientras que en diciembre vuelve a elevarse a 550 kWh.

Para agosto, la bonificación nacional sobre el costo mayorista alcanza el 66,59%, resultado de combinar el descuento general del 50% con una bonificación extraordinaria adicional del 16,59%. Pero ese beneficio opera solamente sobre el consumo base: una vez superados los 300 kWh, el excedente pasa a afrontar precios mayoristas plenos.

Ese mecanismo queda claramente expuesto en el Cuadro Tarifario 655, publicado en el Boletín Oficial. Para un residencial SEF de hasta 500 kWh mensuales, por ejemplo, los primeros bloques presentan valores netos del orden de $100,85 a $104,194 por kWh; una vez agotado el bloque subsidiado, el valor prácticamente se duplica y pasa a $207,236 por kWh.

La diferencia es todavía más evidente cuando se compara el cuadro subsidiado con el precio de referencia sin subsidios. Para un residencial de hasta 500 kWh, los primeros 30 kWh tienen un valor subsidiado de $100,850 por kWh, mientras que el precio de referencia sin subsidio es $199,671. Es decir, la bonificación reduce aproximadamente a la mitad ese componente inicial de la tarifa. Los valores publicados son netos y no incluyen IVA.

Cuánto cuesta la energía residencial

El Cuadro Tarifario divide a los residenciales sin subsidio de acuerdo con su nivel de consumo. Para los hogares de hasta 500 kWh mensuales, los primeros 120 kWh cuestan $272,997 por kWh, los siguientes 80 kWh $276,333 y los siguientes bloques llegan a $278,926. El cargo fijo de servicio es de $2.309,10.

En el segmento de hasta 700 kWh, el precio comienza en $274,643 por kWh y llega a $279,984. Para consumos de hasta 1.400 kWh, comienza en $275,593 y alcanza $280,965, con un cargo de servicio de $2.640,90. Para los residenciales que superan los 1.400 kWh mensuales, el precio llega a $283,132 por kWh. Los cuadros oficiales muestran así una estructura escalonada en la que el costo unitario aumenta junto con el nivel de consumo.

Hay una situación particular para jubilados y pensionados comprendidos en la Ley 2620. Los primeros 120 kWh del cuadro general aparecen a $203,474 por kWh, los siguientes 80 kWh a $208,896 y posteriormente los precios convergen progresivamente hacia los valores residenciales generales, hasta alcanzar $283,132 por encima de los 1.400 kWh.

Comercios, industrias y hoteles: la energía por encima de $260 por kWh

El cuadro permite dimensionar también el costo que enfrentan las actividades económicas. En la categoría comercial con consumo menor a 2.000 kWh, los primeros 60 kWh tienen un precio neto de $263,594, los siguientes 140 kWh de $266,659 y el excedente de 800 kWh alcanza $282,401, además de una cuota de servicio de $4.119,20.

Para comercios con consumos iguales o superiores a 2.000 kWh, los valores se mueven entre $264,987 y $284,473 por kWh, mientras que para los establecimientos de mayor consumo la energía llega a $284,748 en uno de los bloques.

La industria tampoco queda al margen. Para establecimientos industriales de hasta 2.000 kWh, los primeros 800 kWh cuestan $265,796 por unidad y el excedente $281,844, con un cargo de servicio de $6.418,60. Entre 2.000 y 4.000 kWh, la energía se ubica entre $267,798 y $283,836 y la cuota de servicio asciende a $8.026.

El cuadro específico para hoteles -una categoría especialmente sensible en una provincia turística- establece valores desde $263,340 por kWh para establecimientos de menor consumo y llega hasta aproximadamente $283,9 por kWh en los segmentos superiores, además de cargos fijos de entre $4.119,20 y $5.240.

El mayor impacto recae sobre los grandes usuarios

El salto más significativo de esta actualización se concentra en la demanda intensiva. Mientras los hogares reciben incrementos medios inferiores al 3%, la resolución calcula un aumento promedio de 7,5% para los Grandes Usuarios GUDI.

La explicación está en el costo mayorista. Nación aumentó el Precio Estabilizado de la Energía un promedio de 5,6% para la demanda residencial, 8,7% para la no residencial y 16,7% para los GUDI. Paralelamente, el Precio de Referencia de la Potencia cayó 2,2% y el de Servicios Adicionales retrocedió 9,8%.

También aumentaron componentes que atraviesan a todo el sistema. El Precio Estabilizado de Transporte quedó en $5.617 por MWh, 11,5% más, mientras que el Fondo Nacional de Energía Eléctrica fue actualizado a $2.508 por MWh, con una suba del 10%.

La Provincia sostiene en la resolución que Energía de Misiones y las cooperativas eléctricas no están en condiciones de absorber esas variaciones y, por ese motivo, autoriza su traslado al cuadro tarifario.

El subsidio se verá en la factura

La nueva estructura busca además hacer explícita la diferencia entre lo que cuesta la electricidad y lo que efectivamente paga un usuario subsidiado. Energía de Misiones y las cooperativas deberán continuar informando en cada factura tanto la tarifa calculada sin subsidio nacional como la tarifa efectivamente cobrada, identificando la diferencia como “Subsidio Estado Nacional”.

El esquema deja así dos movimientos simultáneos. Por un lado, suben los precios mayoristas que Misiones traslada a usuarios residenciales, comercios, industrias y grandes consumidores. Por otro, Nación continúa reduciendo y focalizando la asistencia, concentrándola en determinados hogares y dentro de bloques de consumo cada vez más relevantes para definir el monto final de la factura.

Y hay un dato que anticipa el próximo capítulo: en agosto Misiones dispone de un bloque subsidiado de 300 kWh por su condición climática, pero desde septiembre ese umbral cae a apenas 150 kWh mensuales. Todo consumo residencial beneficiario que supere ese nivel quedará expuesto a precios mayoristas sin bonificación nacional. Esa reducción del bloque puede tener más peso sobre las facturas de primavera que la actualización porcentual del cuadro tarifario en sí misma.

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Cerraron 41.000 kioscos desde 2023 y el sector advierte que ya “se parece a 2001”

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La crisis del consumo empieza a mostrar su dimensión más concreta en uno de los negocios que mejor reflejan el movimiento cotidiano de la economía. Desde diciembre de 2023 hasta ahora cerraron 41.000 kioscos en la Argentina, según un informe de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), que calcula que el sector pierde unas 50 bocas de expendio por día.

El dato implica que prácticamente uno de cada dos kioscos dejó de funcionar desde el cambio de Gobierno. Sobre una base estimada de 100.000 establecimientos existentes en diciembre de 2023, permanecen abiertos alrededor de 59.000. Para los representantes del sector, el deterioro ya tiene un antecedente concreto: la crisis de 2001.

“Se nota que hay menos plata en el bolsillo. La gente va reacomodando sus gastos y el kiosco pierde. El rubro está castigado”, señaló Ernesto Acuña, vicepresidente de UKRA, al describir el escenario que atraviesan los pequeños comercios.

La caída no se limita al cierre de locales. En barrios de clase media como Villa Urquiza, Caballito y Villa Crespo, las ventas se desplomaron 50% respecto de hace tres años. En el sur de la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense y distintas zonas del interior, el retroceso es todavía más profundo: según UKRA, los kioscos venden apenas un tercio de lo que comercializaban dos años y medio atrás.

Incluso en los sectores de mayor poder adquisitivo la retracción se hizo visible. En Puerto Madero, Recoleta y Belgrano, el descenso ronda el 20%. El mapa expone así una contracción generalizada, aunque con distinta intensidad según el poder de compra de cada territorio.

El deterioro también aparece en las categorías tradicionales del negocio. Néstor Adrián Palacios, vicepresidente de UKRA, afirmó que las ventas de golosinas, alfajores, galletitas y otros productos característicos del canal cayeron entre 50% y 65%.

“La realidad que viven los kiosqueros y almaceneros en todo el país está marcada, en primer lugar, por la falta de consumo interno. No hay consumo”, sostuvo Palacios.

La respuesta de los comerciantes fue primero defensiva y después estructural. Kiosqueros que tenían locales sobre avenidas principales comenzaron a mudarse hacia calles secundarias, redujeron superficies o buscaron alquileres más bajos para preservar el negocio. El siguiente escalón, según la advertencia del sector, es transformar el local en un “kiosco ventana”, un garage o directamente trasladar la actividad a la vivienda.

El fenómeno muestra cómo el ajuste del consumo modifica también la estructura comercial de los barrios. Cuando cae el ingreso disponible, los consumidores reducen compras pequeñas y frecuentes, mientras los comercios buscan bajar costos fijos y competir con nuevos canales de venta.

La presión competitiva se amplió además por la aparición de supermercados, cadenas de farmacias y comercios de otros rubros que comenzaron a incorporar productos tradicionalmente asociados a los kioscos. Verdulerías y otros negocios suman golosinas y productos de consumo rápido como una fuente adicional de ingresos, muchas veces con menores márgenes y precios más competitivos.

Ni siquiera el Mundial logró cambiar la tendencia

El comportamiento del consumo medido por Scentia confirma que el deterioro no es solamente una percepción de los comerciantes. La consultora especializada en análisis de grandes volúmenes de datos registró una caída interanual de 4,6% en junio en el segmento de kioscos y comercios tradicionales.

El dato adquiere mayor relevancia porque junio también implicó una caída de 4,4% frente a mayo. En el primer semestre de 2026, el retroceso acumulado llegó al 2,3%, luego de una leve recuperación que se había insinuado durante los primeros meses del año tras el fuerte deterioro registrado en 2024 y 2025.

El Mundial de fútbol, que suele generar un impulso extraordinario en el consumo de productos asociados a estos establecimientos, tampoco logró modificar la tendencia. La comercialización de figuritas de Panini aportó un estímulo temporal, pero no alcanzó para revertir la caída estructural.

La lectura de UKRA es que el problema central está en la capacidad de compra. Cuando los hogares tienen menos dinero disponible, el kiosco queda expuesto porque una parte importante de sus productos no integra el consumo indispensable y puede ser postergada, sustituida o directamente eliminada del presupuesto familiar.

El regreso del fiado como síntoma

El cambio en los hábitos de consumo aparece también en las formas de pago. Acuña trazó un paralelismo con la crisis de 2001 y señaló que los consumidores volvieron a recurrir al crédito informal de cercanía: comprar con tarjeta, pedir fiado y prometer el pago para cuando llegue el próximo ingreso.

“La gente no tiene plata, compra con tarjeta de crédito y volvió el fiado, eso de ‘te lo pago la semana que viene, cuando cobre’”, describió.

Para el dirigente, la diferencia respecto de aquella crisis está en la velocidad del deterioro. Según su comparación, durante la crisis de comienzos de siglo el sector comenzó a complicarse desde 1999 y el proceso se profundizó gradualmente. Ahora, sostiene, el impacto fue mucho más abrupto.

La señal de fondo es que la crisis ya no se mide únicamente por el número de comercios que cierran. También se expresa en la cantidad de productos que dejan de venderse, en la reducción del tamaño de los locales, en la migración hacia zonas con alquileres más bajos y en la necesidad de financiar consumos cotidianos.

El segundo semestre aparece, bajo esta perspectiva, como el principal desafío. Si el consumo interno no consigue recuperar dinamismo, el deterioro de los pequeños comercios puede profundizarse y trasladarse al empleo, a los alquileres comerciales y a la actividad económica de los barrios.

“Va a ser difícil, vamos a tener los mismos niveles de actividad que en 2001”, proyectó Acuña.

La advertencia coloca al kiosco en un lugar que excede al propio sector. Su evolución funciona como un termómetro de la economía de proximidad: cuando el consumidor deja de comprar un alfajor, una golosina o una gaseosa, el impacto no termina en la caja del comercio. Se transforma en menor facturación, menos capacidad para pagar alquileres y proveedores y, finalmente, en una nueva presión sobre el empleo y la actividad local.

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Terminal de pago: una herramienta que ayuda a modernizar los cobros en los comercios

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La posibilidad de aceptar tarjetas y otros medios electrónicos se volvió un aspecto central para negocios, profesionales y emprendimientos. Qué ventajas ofrece esta tecnología y qué conviene revisar antes de incorporarla.

Los cambios en los hábitos de consumo hicieron que una terminal de pago dejara de ser un recurso exclusivo de grandes cadenas comerciales. En la actualidad, almacenes, locales gastronómicos, ferreterías, peluquerías, consultorios y emprendimientos pueden utilizar este tipo de dispositivo para ampliar sus formas de cobro y facilitar la experiencia de sus clientes.

Cada vez más personas salen de sus casas sin efectivo y eligen pagar con tarjetas físicas, dispositivos móviles o billeteras digitales. Frente a esa realidad, los comercios necesitan contar con alternativas que les permitan concretar la venta en el momento, sin obligar al comprador a realizar una transferencia o buscar un cajero automático.

La incorporación de tecnología en el punto de venta también puede contribuir a ordenar las operaciones. El registro digital de cada movimiento facilita la consulta de importes, horarios y estados de las transacciones, una información útil para quienes administran varias ventas durante una misma jornada.

Una solución para diferentes tipos de actividades

Los dispositivos de cobro presenciales pueden adaptarse a negocios con características muy distintas. Un supermercado de barrio necesita procesar operaciones de manera continua, mientras que un profesional independiente puede priorizar la movilidad para cobrar fuera de una oficina o local fijo.

También resultan útiles para emprendedores que participan en ferias, productores que venden de manera directa y trabajadores que prestan servicios a domicilio. En estas situaciones, disponer de un equipo transportable permite recibir el pago frente al cliente y comprobar la aprobación antes de entregar un producto o finalizar una tarea.

Nave Negocios ofrece Nave Point como parte de su propuesta para comercios y emprendedores. La herramienta está pensada para acompañar los cobros presenciales y puede complementarse con otras soluciones digitales de la marca según la modalidad de venta utilizada.

Un negocio, por ejemplo, puede cobrar con un dispositivo en el mostrador y emplear un enlace cuando el pedido llega por WhatsApp. Esta combinación permite mantener diferentes canales activos sin depender de una única forma de recibir dinero.

Más medios de pago, más posibilidades de concretar una venta

Ofrecer alternativas puede influir directamente en la decisión del consumidor. Cuando una persona llega a la caja y descubre que el comercio no acepta el medio que utiliza habitualmente, es posible que reduzca su compra, la postergue o se retire sin completarla.

Aceptar distintas opciones ayuda a evitar esas situaciones. Además, permite que el cliente seleccione la modalidad que mejor se ajuste a su economía, sus preferencias y los recursos disponibles al momento de pagar.

En localidades donde el comercio de cercanía tiene un papel importante en la vida cotidiana, mejorar este proceso puede beneficiar tanto al vendedor como al comprador. Una operación rápida reduce las filas, agiliza la atención y evita intercambios innecesarios de datos bancarios o comprobantes.

La velocidad adquiere especial relevancia durante horarios de mayor movimiento. En un local gastronómico al mediodía, una tienda durante una fecha comercial o un almacén al finalizar la jornada, cualquier demora en la caja puede acumularse y afectar el servicio.

Qué aspectos conviene analizar antes de elegir un equipo

La decisión no debería basarse únicamente en el aspecto o el tamaño del dispositivo. Cada comercio necesita evaluar sus propias condiciones de trabajo y el volumen de operaciones que realiza.

Entre los puntos que conviene revisar se encuentran la conectividad, la autonomía de la batería, los medios de pago admitidos, las condiciones comerciales y los plazos de acreditación. También es importante conocer qué canales de atención están disponibles ante una consulta o inconveniente.

La conectividad resulta especialmente relevante para negocios ubicados en zonas donde la señal puede presentar variaciones. Antes de comenzar a utilizar el equipo, es recomendable comprobar su funcionamiento en el lugar habitual de trabajo.

La duración de la batería, en cambio, adquiere mayor importancia para quienes realizan ventas móviles, participan en eventos o trabajan durante varias horas lejos de una fuente de energía.

El control sigue siendo una parte fundamental

Aunque el proceso sea rápido, el comerciante debe verificar cada operación desde su propio sistema. No alcanza con observar una pantalla o una captura mostrada por el comprador: la transacción tiene que figurar como aprobada antes de entregar el producto.

También es conveniente capacitar a todas las personas que utilizan el equipo. El personal debe saber cómo iniciar una venta, revisar el importe, comprobar el resultado y actuar cuando una operación es rechazada o queda pendiente.

Al finalizar la jornada, consultar los movimientos permite detectar diferencias y mantener un registro ordenado. Esta rutina puede ser especialmente útil en comercios con varios turnos, empleados o puntos de atención.

Los dispositivos deben conservarse cargados, actualizados y protegidos. Además, las claves de acceso no deberían compartirse con personas ajenas al negocio. Estas medidas sencillas ayudan a reducir errores y a mantener un mayor control sobre la actividad diaria.

La propuesta de Nave permite integrar los cobros presenciales con herramientas para códigos QR, tiendas online y ventas a distancia. De esta manera, cada comercio puede elegir una modalidad según el lugar donde se encuentre el cliente y la forma en que se inicia la operación.

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Bloque de Encuentro Misionero impulsa una agenda tributaria para aliviar la economía

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El presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Ing. Sebastián Macías, se reunió con Federico Panozzo, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), para intercambiar visiones sobre la situación económica local y los desafíos que a diario los comerciantes e industriales afrontan. Se trata de una agenda de trabajo que se viene desarrollando en todo el territorio provincial y que se manifiesta en proyectos y acciones.

De la mesa de trabajo participaron los diputados provinciales Alejandro Arnhold presidente de bloque, José Pastori y Juan José Szychowski presidente y vicepresidente de la Comisión de Presupuesto. El denominador común es la presión tributaria: “necesitamos reducir la presión que afecta la competitividad, en un contexto de caída del consumo”, destacaron.

“Necesitamos medidas concretas para corregir las asimetrías estructurales que afectan a Misiones y así generar condiciones más justas para producir, invertir y crecer acá”, explicó Macías y agregó: “debemos tener en cuenta que la presión fiscal que ejerce la Nación es desproporcionada. Cada vez que compramos un producto, en su precio hay un 43% de impuestos. De ese 43%, el 78% son impuestos nacionales. Plata que se va y no vuelve en inversiones”.

“Ningún empresario quiere no pagar impuestos; por el contrario, sabemos que son necesarios para los servicios esenciales, el transporte y las rutas por las que llevamos la producción”, aseguró Panozzo, remarcando el compromiso de las empresas misioneras sin dejar de reconocer las dificultades que afrontan.

Solicitud a Nación

Esta semana Encuentro Misionero a través de sus diputados, presentó un proyecto para que el Poder Ejecutivo Nacional impulse un régimen impositivo diferencial y específico para la provincia de Misiones.

Desde el bloque adelantaron que entre las propuestas se destacan: eliminar el IVA a los productos que lleguen a la provincia para reducir los precios en góndola. Entre otros puntos, se destaca el pedido de beneficios aduaneros para producir y exportar. “Que las empresas puedan traer maquinarias e insumos sin pagar derechos de importación y que productos como la yerba, el té y la madera no paguen derechos de exportación”, remarcó el diputado José Pastori.

Desde el bloque remarcan que este no es un reclamo nuevo: “insistimos en un reclamo histórico, por las características geográficas de nuestro territorio, con más del 90% de fronteras con Paraguay y Brasil”, detallaron.

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Posadas suma 116 nuevos contribuyentes y resiste el tejido comercial

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La dinámica comercial de Posadas volvió a mostrar señales de fortaleza en octubre de 2025. De acuerdo con el informe de la Oficina de Gestión de Datos de la Municipalidad, durante el mes se inscribieron 116 nuevos contribuyentes y se registraron solo 31 bajas, lo que dejó un saldo neto positivo de 85 contribuyentes adicionales en la ciudad. El movimiento también se refleja en la gestión de habilitaciones comerciales: en octubre se tramitaron 231 certificados, de los cuales 80 correspondieron a aperturas de nuevos negocios, 129 a renovaciones y 22 a otros tipos de trámites (cambios de domicilio o rubro, ampliaciones, entre otros). En lo que va del año, el total de certificados tramitados asciende a 1.669, con un promedio de 11 habilitaciones diarias en días hábiles.

Predominio del comercio minorista y los servicios de cercanía

El comercio minorista sigue siendo el corazón de la actividad económica posadeña. Entre los nuevos contribuyentes de octubre, el rubro “ventas al por menor” concentró el 41,4 por ciento de las altas. Le siguieron los restaurantes, bares, heladerías, cafés y pubs; los servicios comunitarios y personales; y los servicios inmobiliarios y de alquiler, todos con una participación del 8,6 por ciento cada uno. Los servicios empresariales y autónomos aportaron otro 7,8 por ciento de las nuevas inscripciones.

Si se observa el acumulado de enero a octubre, el patrón se mantiene: sobre 808 nuevos contribuyentes registrados en 2025, el 43,3 por ciento se concentra en ventas al por menor, el 9,7 por ciento en servicios inmobiliarios y de alquiler y el 8,3 por ciento en gastronomía (restaurantes, bares, heladerías, cafés y pubs). Los servicios empresariales, comunitarios y personales completan el mapa con participaciones relevantes, lo que confirma un ecosistema donde el comercio de barrio y los servicios de cercanía marcan el pulso de la economía local.

Dentro del comercio minorista, las despensas, minimercados y locales de indumentaria aparecen como los protagonistas. Solo en octubre, el 17,5 por ciento de las altas comerciales del rubro correspondió a despensas, mientras que minimercados y prendas de vestir aportaron el 10 por ciento cada uno. También destacaron supermercados, tiendas de deportes, ferreterías, mueblerías, perfumerías y comercios de alimentos especializados, que en conjunto diversifican la oferta en los barrios.

Menos cierres y más estabilidad

La otra cara del movimiento es la cantidad de bajas. En octubre se tramitaron 31 ceses de actividad, una cifra que se ubica por debajo de los picos registrados en los últimos doce meses y que, sumada al volumen de altas, explica el saldo neto positivo de 85 contribuyentes. En el acumulado enero-octubre, las bajas pasaron de 430 en 2024 a 355 en 2025, lo que implica una reducción del 17,4 por ciento.

El comercio minorista también lidera en este capítulo: el 51,6 por ciento de las bajas de octubre provino de ventas al por menor. Sin embargo, cuando se analiza la diferencia entre altas y bajas por rubro, el balance vuelve a ser favorable. Solo en octubre, el comercio minorista sumó 32 contribuyentes netos, mientras que gastronomía incorporó 10 y los servicios inmobiliarios, comunitarios, empresariales y lavaderos/gomerías también tuvieron saldos positivos. El único rubro con resultado negativo fue estacionamiento y almacenamiento.

Habilitaciones con fuerte anclaje territorial

El informe subraya además el peso de los negocios con presencia física en la ciudad. En octubre, el 96,2 por ciento de los certificados de alta comercial correspondió a actividades con establecimiento físico, y en el acumulado de enero a octubre el porcentaje se mantiene elevado, en torno al 84,1 por ciento. En el caso de las renovaciones, la proporción es aún mayor: el 86,1 por ciento de los certificados tramitados en octubre fueron para comercios con local.

En materia de renovaciones, octubre también fue el mes más activo del año: se gestionaron 129 certificados, el mismo nivel que en septiembre. El 46,9 por ciento de esas renovaciones correspondió a comercios minoristas, seguido por servicios inmobiliarios y de alquiler (10,2 por ciento). Dentro del comercio minorista renovado, vuelven a destacarse las despensas (26,7 por ciento) y las prendas de vestir (20 por ciento), acompañadas por mueblerías, ópticas, fruterías, verdulerías y minimercados.

La serie histórica muestra que octubre de 2025 fue el mes con más altas comerciales del año y el segundo mejor octubre desde 2022, mientras que las bajas se mantienen contenidas. En conjunto, los datos de la Dirección de Comercio y la Oficina de Gestión de Datos ofrecen un termómetro del clima de negocios en la capital misionera: un tejido comercial que se renueva, con predominio de comercios de proximidad, gastronomía y servicios, y con una base de contribuyentes que crece en términos netos aun en un contexto macroeconómico desafiante.

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