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El costo de la construcción cerró 2025 con un alza del 22,9% interanual, según el INDEC

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El costo de la construcción en el Gran Buenos Aires registró en diciembre de 2025 un incremento del 1,4% respecto de noviembre y una variación interanual del 22,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato confirma la persistencia de presiones inflacionarias en uno de los sectores más sensibles para la inversión, la obra pública y el mercado inmobiliario, con impacto directo sobre los costos de edificación y los precios finales de la vivienda.

La información surge del Índice del Costo de la Construcción (ICC) correspondiente a diciembre de 2025, difundido oficialmente el 19 de enero de 2026, dentro de los informes técnicos del organismo estadístico nacional.

Composición del aumento: materiales, salarios y gastos generales

De acuerdo con el informe, el aumento mensual del 1,4% del nivel general fue consecuencia de alzas en los tres capítulos que integran el indicador: Materiales (+1,6%), Mano de obra (+1,3%) y Gastos generales (+1,3%).

En términos interanuales, la evolución muestra una dispersión significativa entre los componentes: Materiales: +21,3%. Mano de obra: +23,7%. Gastos generales: +25,5%

Este comportamiento revela que los mayores aumentos se concentraron en los costos indirectos y de operación, por encima incluso de los materiales y los salarios directos, lo que introduce un factor adicional de presión estructural sobre los presupuestos de obra.

La incidencia mensual sobre el nivel general fue liderada por Materiales (0,68 puntos porcentuales) y Mano de obra (0,63 p.p.), mientras que Gastos generales aportó 0,14 p.p., según el cuadro de incidencia elaborado por el INDEC.

Factores explicativos: acuerdos salariales y actualizaciones tarifarias

El informe identifica con precisión los factores que explican la dinámica de diciembre. En el capítulo Mano de obra, el INDEC señala que el incremento refleja el acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), fechado el 14 de noviembre de 2025 y homologado mediante la Resolución DI-2025-2639-APN-DNRYRT#MCH el 20 de noviembre de 2025, aplicable a las categorías laborales del Convenio Colectivo de Trabajo 76/75 desde diciembre, junto con una asignación no remunerativa y extraordinaria derivada de dicha resolución.

El mismo documento aclara que el aumento en las categorías laborales también impactó en el capítulo Gastos generales, dado que este incluye el ítem “Sereno”, alcanzado por la normativa salarial.

En cuanto a los Gastos generales, el INDEC detalla que el capítulo incorpora: Los nuevos valores tarifarios aprobados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) para Edenor y Edesur desde el 1° de diciembre, en el marco de las revisiones tarifarias integrales, conforme a las resoluciones ENRE 798/25 y 797/25. Una actualización autorizada por la Resolución RESOL 2025-11-APN-SOP#MEC de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Economía en los valores de consumo y conexiones de agua y cloaca. Una actualización dispuesta por el ente regulador ENARGAS en los valores de todos los conceptos de conexión de gas.

Este entramado normativo confirma que una parte relevante del aumento del ICC responde a decisiones regulatorias y tarifarias, además de la negociación colectiva salarial, lo que refuerza el carácter institucional del proceso de formación de costos en el sector.

Dinámica sectorial y repercusiones en la actividad

El capítulo Materiales, que representa el 46% de la ponderación total del índice, mostró aumentos destacados en insumos clave. Entre los mayores incrementos mensuales se observaron: Artefactos de iluminación y portero eléctrico: +3,6%. Cemento, cal y yeso: +2,9%. Mesadas de granito: +2,9%. Hierro para la construcción: +2,8%. Piezas de carpintería y cables eléctricos: +2,2%.

En contraste, algunos rubros registraron bajas o subas marginales, como muebles de madera para cocina (-0,7%) o productos de cobre, plomo y estaño (+0,2%), lo que evidencia una dinámica heterogénea dentro del universo de insumos.

Por ítem de obra, los mayores aumentos mensuales se verificaron en Ascensores (+1,9%), Yesería (+1,9%), Pintura (+1,7%), Instalación eléctrica (+1,6%) y Vidrios (+1,6%), mientras que las menores variaciones se dieron en Carpintería metálica y herrería (+0,4%) y Movimiento de tierra (+1,1%).

Desde el punto de vista económico, esta estructura de aumentos impacta directamente en: La viabilidad financiera de proyectos inmobiliarios privados. Los presupuestos de obra pública y su actualización contractual. La dinámica de precios del mercado de vivienda nueva.

Asimismo, la persistencia de aumentos por encima del 20% interanual en todos los capítulos sugiere que el sector continúa operando bajo un esquema de costos elevados, con potencial traslado a precios finales y efectos sobre la accesibilidad habitacional.

Relevancia institucional del ICC y proyección

El INDEC recuerda que el ICC se utiliza como referencia para la actualización de contratos de obra pública en el marco del Decreto 1.295/02, lo que convierte a este indicador en una variable clave para la gestión fiscal, la ejecución presupuestaria y la planificación de infraestructura.

Metodológicamente, el índice mide la variación mensual del costo de la construcción privada de viviendas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los 24 partidos del conurbano bonaerense, excluyendo terreno, derechos de construcción, honorarios profesionales, IVA, gastos financieros y beneficio empresario.

En este marco, el cierre de 2025 con una suba interanual del 22,9% consolida al costo de la construcción como uno de los componentes más persistentes de la inflación sectorial, con implicancias directas sobre inversión, empleo y política habitacional.

Costo Construcción INDEC by CristianMilciades

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La actividad de la construcción volvió a caer en noviembre, según el Indec

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La actividad de la construcción volvió a mostrar un retroceso significativo en noviembre de 2025. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una caída del 4,7% interanual y un descenso del 4,1% respecto de octubre, marcando el segundo mes negativo del año y revirtiendo parcialmente el impulso que había sostenido el sector durante gran parte de 2025. El dato confirma que, pese al crecimiento acumulado, el sector enfrenta un escenario de mayor fragilidad hacia el cierre del año, con impacto directo sobre la inversión, el empleo y la cadena de insumos vinculada a la obra pública y privada.

Un retroceso mensual que quiebra la tendencia del año

De acuerdo con el informe técnico del INDEC, publicado el 8 de enero de 2026, el desempeño de noviembre se suma a la caída observada en enero (-1,4%), configurando un patrón de interrupción en la recuperación que la construcción había exhibido durante el resto del año. En términos interanuales, el ISAC mostró una baja del 4,7% frente a noviembre de 2024, mientras que la serie desestacionalizada evidenció una contracción mensual del 4,1%, y la serie tendencia-ciclo registró una variación negativa del 0,1%.

No obstante, el acumulado de los once primeros meses de 2025 todavía refleja un crecimiento del 6,6% respecto de igual período del año anterior, explicado por el buen desempeño registrado entre febrero y octubre. Ese contraste revela una dinámica heterogénea: mientras el promedio anual se sostiene en terreno positivo, los últimos datos mensuales anticipan una desaceleración más marcada del nivel de actividad.

Insumos en baja y señales mixtas dentro del sector

El deterioro de noviembre también se reflejó en el consumo aparente de insumos para la construcción. En la comparación interanual, ocho de los trece insumos relevados por el INDEC mostraron caídas, entre ellos algunos de fuerte peso en la actividad.

Las mayores bajas se observaron en ladrillos huecos (-19,3%), yeso (-17,8%), pisos y revestimientos cerámicos (-15,0%), placas de yeso (-9,0%), cales (-8,6%), pinturas para construcción (-7,4%), mosaicos graníticos y calcáreos (-5,7%) y cemento portland (-4,7%).

En contraste, cinco insumos registraron subas interanuales, lo que muestra una dinámica desigual dentro del sector: artículos sanitarios de cerámica (+33,2%), hormigón elaborado (+19,7%), asfalto (+17,6%), hierro redondo y aceros para la construcción (+5,9%) y el rubro resto de insumos (+1,6%), que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano.

El comportamiento dispar de los insumos sugiere que algunos segmentos vinculados a obras de mayor escala o a infraestructura específica mantuvieron cierto nivel de actividad, mientras que los materiales más asociados a la construcción tradicional y a la obra privada reflejaron un freno más pronunciado.

Impacto institucional, empleo y expectativas hacia 2026

El informe del INDEC también aporta datos complementarios relevantes para el análisis económico e institucional del sector. En materia laboral, los puestos de trabajo registrados en la construcción privada mostraron en octubre de 2025 —último dato disponible— una suba interanual del 3,5%, aunque el acumulado enero-octubre todavía exhibió una leve baja del 0,4%, lo que indica un mercado de trabajo que permanece sensible a los cambios en el nivel de actividad.

En paralelo, la superficie autorizada por permisos de edificación en una muestra de 246 municipios alcanzó en octubre los 1.601.008 metros cuadrados, con un aumento interanual del 4,1% y una suba acumulada del 5,4% en los primeros diez meses del año. Estos indicadores muestran que, aunque los proyectos aprobados aún sostienen cierto dinamismo, la ejecución efectiva enfrenta mayores restricciones.

Las expectativas empresarias relevadas por la encuesta cualitativa del INDEC refuerzan el clima de cautela. Para el período diciembre 2025–febrero 2026, el 68,5% de las empresas de obras privadas y el 54,1% de las dedicadas a obra pública anticipan que el nivel de actividad no variará, mientras que una proporción significativa prevé una caída. Entre los principales factores negativos se destacan la caída de la actividad económica, los altos costos de la construcción y los atrasos en la cadena de pagos.

En este contexto, la nueva caída del ISAC en noviembre se interpreta como una señal de alerta para un sector clave de la economía, tanto por su capacidad de arrastre sobre la industria de insumos como por su impacto en el empleo y la inversión. El desempeño de los próximos meses será determinante para evaluar si el retroceso de fin de año constituye un ajuste transitorio o el inicio de una fase de mayor enfriamiento en la actividad de la construcción.

Construcción isac_01_26 INDEC by CristianMilciades

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Otro mes negativo para la construcción de Misiones: en octubre el empleo cayó 1,4% mensual

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Misiones sigue presentando un deterioro en el sector de la construcción,  principalmente en lo relativo al empleo. Al mes de octubre, último dato  disponible, los puestos de trabajo en ese sector en la provincia fueron 4.865, exhibiendo una baja interanual de orden del 22,2% (equivalente a unos 1.388 empleos menos respecto a octubre de 2024). Respecto al mes anterior también se vio una merma, que llegó a -1,4% (-69 empleos). 

Si se analiza la evolución del sector en lo que va de la era Milei, el empleo cayó 37,4% en Misiones, lo que representa un total de 2.908 empleos perdidos.  

En el plano regional, de las cuatro provincias del NEA solo Chaco tuvo subas mensuales  (+0,3%) mientras que Formosa y Corrientes mostraron bajas mucho más fuertes que la misionera (-5,9% y -6,8% respectivamente), igual escenario que se vio en septiembre  pasado. 

En cambio, si se mira la comparación interanual, Misiones es la única provincia del  NEA que todavía muestra bajas.  

A su vez, respecto al mes previo de la asunción del actual gobierno nacional (noviembre de 2023) Misiones es también la más afectada de la región: si bien las cuatro provincias del NEA presentan bajas, la misionera es la más fuerte. 

Por otro lado, al evaluar la dinámica salarial, Misiones exhibe un desempeño opuesto: mantiene los crecimientos. En octubre, el salario promedio del sector en Misiones fue de $954.859 y presentó una suba interanual del 5,4% en términos reales, mientras que contra  el mes anterior tuvo un alza más significativa (+6,0% real). 

Con ello, el salario real misionero sigue posicionado por encima de noviembre de 2023 en un 6,4%, un resultado mejor al  observado en Corrientes (-1,9%) y Chaco (+3,9%).

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El acero cerró 2025 en alza por Vaca Muerta, pero la presión importadora enciende alertas

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La industria siderúrgica argentina finaliza 2025 con un balance mixto. La producción de acero crudo mostró una recuperación interanual sólida, motorizada principalmente por la demanda del sector energético vinculada a Vaca Muerta, aunque el escenario general sigue atravesado por señales de alerta: debilidad en la construcción y la industria automotriz, sobreoferta en consumo masivo y una creciente presión importadora que amenaza la provisión local de insumos de acero. Así lo advirtió la Cámara de la Industria del Acero en su último informe sectorial.

El desempeño del sector adquiere relevancia económica e institucional por su rol estratégico como proveedor transversal de la actividad productiva, en un contexto donde la apertura comercial y la normalización macroeconómica redefinen las condiciones de competencia para la industria nacional.

Producción siderúrgica: suba interanual del acero crudo y señales dispares en laminados

De acuerdo con los datos oficiales de la Cámara de la Industria del Acero, en noviembre de 2025 la producción de acero crudo alcanzó las 374.900 toneladas, lo que representó un incremento del 0,4% respecto de octubre y una suba del 10,7% interanual, frente a las 338.500 toneladas registradas en igual mes de 2024. Este desempeño confirma una mejora sostenida en el tramo final del año, asociada principalmente a la demanda energética.

En contraste, la producción de laminados terminados en caliente —que incluye planos y no planos— fue de 334.300 toneladas, con una caída del 1,1% mensual frente a octubre, aunque con un avance interanual del 0,7%. El comportamiento heterogéneo refleja la dispar dinámica de los sectores demandantes de acero.

En el caso del hierro primario, la producción de noviembre se ubicó en 214.900 toneladas, apenas 0,2% por encima de octubre, pero con una fuerte caída del 21,6% interanual, lo que marca un retroceso significativo frente a noviembre de 2024, cuando se habían producido 274.200 toneladas.

Por su parte, los planos laminados en frío mostraron uno de los retrocesos más pronunciados: en noviembre se produjeron 82.800 toneladas, un 30,9% menos que en octubre y una baja interanual del 10,6%, reflejando la debilidad de los sectores vinculados al consumo y a la industria manufacturera.

Sectores demandantes: energía en alza, construcción y autos en retroceso

El informe sectorial expone con claridad el contraste entre los distintos motores de demanda de acero. La construcción continúa sin mostrar una recuperación sostenida, con fuertes oscilaciones mensuales. En noviembre, los despachos de cemento cayeron 13,7% respecto de octubre y 4,2% interanual, lo que limita el arrastre positivo sobre la siderurgia.

En el sector automotor, la situación es aún más contractiva. La producción de noviembre registró una baja del 19,6% mensual y un descenso del 29,3% interanual. En el acumulado de los primeros once meses de 2025, la producción mostró una caída del 0,9% frente a 2024, consolidando un escenario de menor utilización de insumos siderúrgicos.

El segmento de maquinaria e implementos agrícolas cerró el año con una tendencia a la desaceleración, aunque el balance anual resulta ligeramente superior al de 2024. Para 2026, las expectativas del sector se apoyan en un escenario de mayor estabilidad económica y en el impacto de una buena cosecha, factores que podrían recomponer la demanda de acero.

En contraste, el sector energético se consolidó como el principal sostén de la actividad siderúrgica. La demanda de acero creció en las áreas vinculadas a Vaca Muerta, impulsada por la entrada en operación de proyectos de transporte de hidrocarburos que permitieron resolver los “cuellos de botella” del sistema. Este proceso explica buena parte de la mejora interanual del acero crudo durante el último tramo de 2025.

Consumo masivo, sobreoferta y presión importadora: el principal foco de alerta

Uno de los puntos más sensibles del informe es la situación de los sectores vinculados al consumo masivo, en particular el de línea blanca. La cámara siderúrgica advirtió que el rubro finaliza 2025 en un momento crítico, caracterizado por fuerte caída de volúmenes, sobreoferta y presión importadora, un combo que impacta de manera directa sobre la producción local de acero.

La posibilidad de una recuperación en 2026 aparece condicionada casi exclusivamente a la normalización del crédito y a una mejora del ingreso real, variables clave para recomponer la demanda interna de bienes durables.

En el frente energético, si bien las perspectivas son positivas por la expectativa de nuevos proyectos en 2026, la Cámara alertó que la presión importadora podría impactar fuertemente en la provisión local de insumos de acero, poniendo en tensión la capacidad de la industria nacional para capturar plenamente el efecto multiplicador de Vaca Muerta.

Un cierre de año con señales de crecimiento y riesgos estructurales

El balance de la siderurgia en 2025 muestra una recuperación parcial, apalancada por la energía, pero todavía limitada por la debilidad de sectores clave como la construcción, el automotor y el consumo masivo. La advertencia sobre las importaciones se inscribe en un debate más amplio sobre competitividad, integración al comercio internacional y sostenibilidad de la industria local.

En ese marco, el desempeño del acero vuelve a funcionar como termómetro de la economía real: crece donde hay inversión en infraestructura energética, pero sufre donde la demanda interna no logra recomponerse y la competencia externa gana terreno.

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La industria cayó 6% en noviembre y la UIA advierte una crisis profunda en las PyMEs

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La UIA alertó por la crisis de las PyMEs industriales, caída del 6% en noviembre y fuerte impacto de las importaciones chinas

La actividad industrial volvió a encender señales de alarma en noviembre de 2025. Según el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción cayó 6% interanual y 1% mensual, profundizando un escenario de fragilidad que golpea con mayor fuerza a las pequeñas y medianas industrias. La central fabril advirtió que el deterioro se explica por una combinación de menor demanda interna, presión de costos y una creciente competencia de importaciones, especialmente de origen chino, que erosiona la participación de las PyMEs en el mercado local.

El diagnóstico adquiere relevancia política y económica en un contexto de apertura comercial y ajuste macroeconómico, donde la industria aparece como uno de los sectores más expuestos a la desaceleración del consumo y a la pérdida de competitividad.

Industria en retroceso: construcción, autos y energía entre los más afectados

El informe de la UIA, difundido el 26 de diciembre, proyecta una caída generalizada de la actividad industrial durante noviembre, influida también por menos días hábiles debido a feriados, aunque con señales estructurales más profundas. Entre los sectores más golpeados se destacó la construcción, con una baja pronunciada en los despachos de cemento (-7,7%) y en el Índice Construya (-7,1%), reflejo de una demanda interna debilitada.

La industria automotriz también mostró un desempeño negativo: la producción de vehículos cayó 22%, afectada tanto por los feriados como por la retracción de las ventas internas. En el rubro bebidas, la producción descendió 6,9%, mientras que el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales registró una baja del 5,8%, un indicador clave del menor nivel de actividad fabril.

Pese a este escenario contractivo, el reporte identificó algunos datos puntuales en terreno positivo. El patentamiento de maquinaria industrial creció 0,9%, y la producción de acero avanzó 0,4%, aunque sin alcanzar niveles suficientes para revertir la tendencia general.

PyMEs en situación crítica y presión de importaciones

La UIA subrayó que la crisis impacta de manera desigual entre los distintos segmentos productivos. “La heterogeneidad sectorial es notable”, señaló el informe, al indicar que solo la refinación de petróleo y la producción de motos lograron recuperar niveles de 2022. En contraste, las pequeñas y medianas industrias enfrentan un panorama mucho más delicado.

Según el relevamiento, las PyMEs acumulan una caída de producción del 4,1% y una retracción del empleo del 4,6% en el tercer trimestre de 2025, cifras que confirman un deterioro sostenido de su capacidad operativa. Además, el 81% de las PyMEs reporta presión de costos, mientras que el 37% perdió participación en el mercado interno debido a la competencia importada, con especial énfasis en productos provenientes de China.

Los indicadores de producción y de confianza empresarial continúan ubicados en zona contractiva, lo que refleja un entorno adverso para la inversión, la planificación y la recuperación del empleo industrial. Para la central fabril, este fenómeno no solo compromete el presente del sector, sino también su sostenibilidad a mediano plazo.

Comparación histórica y desafíos estructurales

En perspectiva histórica, la UIA advirtió que la actividad industrial se mantiene 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, lo que da cuenta de una recuperación incompleta tras los shocks de los últimos años. Si bien la producción industrial acumulada hasta octubre de 2025 muestra un crecimiento del 3,1% interanual respecto de 2024, el nivel sigue siendo inferior al registrado en 2023.

Algunos sectores, como bienes de capital e insumos para la construcción, exhiben un desempeño relativamente mejor, aunque todavía lejos de los máximos alcanzados dos años atrás. En ese marco, el informe concluye que la industria argentina enfrenta desafíos estructurales que requieren atención para evitar una profundización del proceso de desindustrialización y sentar las bases de una recuperación sostenible.

La advertencia de la UIA pone el foco en el delicado equilibrio entre apertura comercial, competitividad interna y preservación del entramado productivo, especialmente de las PyMEs, que concentran una parte significativa del empleo industrial.

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