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La economía volvió a tropezar en abril: consultoras detectan una caída de la actividad

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Tras el fuerte repunte registrado en marzo, la actividad económica argentina habría vuelto a mostrar señales de enfriamiento durante abril. Mediciones privadas de las consultoras Analytica y Orlando J. Ferreres coinciden en que la economía registró una nueva contracción mensual, reflejando una recuperación todavía irregular y dependiente de pocos sectores dinámicos. Mientras el agro, la minería y algunos segmentos industriales vinculados a las exportaciones sostienen el nivel de actividad, el mercado interno, la industria manufacturera, el comercio y el sector automotor continúan mostrando debilidad.

Las estimaciones llegan en momentos en que el Gobierno nacional apuesta a una aceleración de la recuperación económica durante el segundo semestre. Sin embargo, los indicadores privados sugieren que la economía sigue transitando un recorrido errático, con avances y retrocesos mensuales que dificultan consolidar una tendencia de crecimiento sostenido.

Según el Índice Líder de Actividad (ILA) elaborado por Analytica, la actividad económica cayó 0,8% en abril respecto de marzo. La consultora atribuyó el retroceso a una contracción generalizada en la mayoría de los indicadores relevados, especialmente por la debilidad de la demanda interna, la industria pesada y el sector automotor.

En la misma línea, el Índice General de Actividad (IGA) de Orlando J. Ferreres registró una baja desestacionalizada de 0,7% respecto del mes anterior. Para la consultora, el comportamiento de la economía continúa mostrando una dinámica de “serrucho”, con fuertes oscilaciones que impiden consolidar una recuperación homogénea.

Industria y consumo, los sectores más rezagados

La industria manufacturera volvió a ser uno de los principales focos de preocupación. Analytica señaló que solo algunos segmentos de la siderurgia mostraron números positivos, mientras que gran parte de la actividad industrial permaneció en terreno negativo. Los grandes usuarios industriales también redujeron su demanda eléctrica, una señal consistente con la desaceleración productiva.

Ferreres fue incluso más contundente: estimó una caída interanual del 2% para la industria manufacturera durante abril y un retroceso acumulado de 2,5% en el primer cuatrimestre del año. Entre los datos más relevantes aparece una baja del 17,5% en la producción automotriz respecto de igual mes del año pasado, acompañada por menores despachos de cemento y una reducción en la faena bovina.

El sector automotor también mostró números negativos. La producción de vehículos cayó 4,3% respecto del mes previo, mientras que los patentamientos retrocedieron 3%. A su vez, las ventas a concesionarios bajaron 5,6%, reflejando la persistente cautela del consumo.

Agro y minería sostienen la actividad

El agro continúa siendo uno de los pilares de la economía argentina, aunque en abril también mostró algunas señales de desaceleración. El índice IACA-BCR registró una baja mensual de 2,6% debido a las abundantes lluvias que retrasaron las tareas de cosecha y complicaron la logística. Sin embargo, en la comparación interanual el sector mantuvo una expansión del 16,5%, impulsada por las exportaciones de maíz y girasol y por la recuperación de algunos complejos productivos.

La minería y la actividad petrolera continuaron exhibiendo uno de los mejores desempeños de la economía. Ferreres destacó que el sector de minas y canteras creció 7,3% en abril, impulsado principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta y los elevados niveles de producción de hidrocarburos.

Construcción: señales mixtas

La construcción mostró comportamientos divergentes según el segmento analizado. Por un lado, el Índice Construya avanzó 5% respecto de marzo, reflejando una recuperación de la obra privada. Por otro, el consumo de cemento cayó 7,7%, evidenciando que la obra pública y los proyectos de mayor escala continúan afectados por el ajuste fiscal y la menor inversión estatal.

Caputo apuesta al segundo semestre

Las mediciones privadas contrastan con el optimismo expresado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que a partir de junio comenzarán “los mejores 18 meses de las últimas décadas”. El funcionario confía en que la consolidación del equilibrio fiscal, la desaceleración inflacionaria y las reformas impulsadas por el Gobierno generen un entorno más favorable para la inversión y el empleo.

Sin embargo, tanto Analytica como Ferreres coinciden en que la recuperación sigue siendo desigual. Mientras algunos sectores vinculados a las exportaciones muestran dinamismo, el mercado interno todavía no logra despegar y el consumo continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años.

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Reforma laboral: el Gobierno reglamentó cambios clave en convenios, sindicatos y registración laboral con impacto en las economías regionales

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La reglamentación de la Ley de Modernización Laboral entró en una nueva etapa. A través del Decreto 407/2026, el Gobierno nacional definió aspectos centrales vinculados a convenios colectivos, actividad sindical, empleo agrario, plataformas digitales, trabajo eventual y registración laboral. Aunque la norma tiene alcance nacional, sus efectos potenciales adquieren una dimensión particular en provincias como Misiones, donde la competitividad de las actividades productivas depende tanto de los costos laborales como de las diferencias estructurales frente a los grandes centros urbanos.

El dato político de fondo es que la Casa Rosada busca avanzar sobre uno de los núcleos históricos del sistema laboral argentino: la negociación colectiva sectorial uniforme. La reglamentación habilita mecanismos para incorporar criterios regionales en futuras discusiones salariales y de condiciones laborales, una demanda recurrente de sectores productivos del interior que sostienen que los convenios diseñados desde Buenos Aires no reflejan las realidades económicas de provincias periféricas.

Convenios colectivos: la apuesta oficial a una negociación más regionalizada

Uno de los puntos más relevantes del decreto es la reglamentación del artículo 137 de la Ley de Modernización Laboral, que obliga a revisar convenios colectivos vencidos y habilita una nueva ronda de negociaciones.

El texto oficial incorpora un argumento que hasta ahora aparecía principalmente en los reclamos empresariales: la existencia de diferencias de productividad entre regiones.

La reglamentación sostiene que los convenios de alcance nacional suelen fijar condiciones homogéneas tomando como referencia actividades concentradas en los principales centros económicos del país, situación que puede afectar la competitividad y la generación de empleo formal en regiones con estructuras productivas diferentes.

Para Misiones, donde conviven actividades intensivas en mano de obra como la yerba mate, la forestoindustria, el comercio fronterizo y buena parte del turismo, la discusión no es menor.

El costo laboral tiene una incidencia mucho más alta sobre la estructura de costos que en sectores industriales de alta escala radicados en el centro del país. Por eso, cualquier mecanismo que permita introducir variables regionales será observado con atención por cámaras empresariales y sindicatos.

Menos cargas obligatorias para empresas no afiliadas

Otro capítulo relevante apunta a los aportes y contribuciones establecidos en convenios colectivos.

La reglamentación establece que los aportes destinados a cámaras empresarias, institutos, fondos especiales o entidades creadas por convenios sólo serán obligatorios para empresas afiliadas, siempre dentro de los límites fijados por la legislación vigente.

Además, el Gobierno determinó que todas esas cargas deberán computarse de manera conjunta y no fragmentada entre distintos conceptos.

Para las pequeñas y medianas empresas del interior, especialmente en sectores comerciales y de servicios, el cambio podría representar una reducción de costos indirectos vinculados a obligaciones convencionales que durante años fueron cuestionadas judicialmente.

Sindicatos: mayor control sobre representatividad y funcionamiento

El decreto también endurece los requisitos para acreditar representación sindical.

La autoridad laboral podrá verificar las nóminas de afiliados mediante cruces con bases oficiales como el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), mientras que se establece que una organización que pretenda disputar una personería gremial deberá demostrar al menos un 5% más de afiliados cotizantes que el sindicato que ya posee ese reconocimiento.

La reglamentación también introduce cambios en el uso de licencias gremiales, fija criterios de proporcionalidad entre cantidad de dirigentes y número de afiliados y establece nuevas condiciones para la protección sindical de candidatos.

La intención oficial es aumentar la trazabilidad y la transparencia de la representación gremial, aunque se anticipa que varios de estos puntos podrían generar debates jurídicos y sindicales.

Trabajo agrario: impacto directo sobre la economía misionera

Entre las modificaciones aparece una decisión con impacto concreto sobre las actividades primarias.

La reglamentación unifica el régimen de asignaciones familiares de los trabajadores agrarios con el esquema general del sistema nacional.

Aunque el decreto no modifica salarios ni condiciones de trabajo, sí homogeneiza prestaciones, requisitos y topes.

La medida alcanza a actividades donde Misiones tiene una fuerte presencia laboral, particularmente la producción yerbatera, tealera y forestal.

Para los empleadores representa una simplificación administrativa. Para los trabajadores, el efecto dependerá de la evolución futura de los montos y de los criterios de actualización del sistema de asignaciones familiares.

Digitalización laboral y nuevas obligaciones para empresas

Otro de los ejes centrales es la profundización de la digitalización.

Las licencias médicas con indicación de reposo deberán emitirse mediante plataformas sanitarias registradas oficialmente y por profesionales habilitados.

Los recibos de sueldo, las notificaciones laborales y diversos procedimientos administrativos avanzan hacia formatos electrónicos.

Para empresas medianas y grandes el cambio implica una adaptación relativamente sencilla. Para pequeñas firmas del interior, especialmente en localidades alejadas de los grandes centros urbanos, la transición requerirá inversiones en sistemas y procesos administrativos.

Decreto 407/2026 Reforma Laboral by CristianMilciades

Construcción: ARCA absorberá la registración laboral

La reforma también redefine el esquema registral del sector de la construcción.

La registración laboral dejará de depender exclusivamente del IERIC y pasará a centralizarse en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que dispondrá de 120 días para adecuar sus sistemas.

El objetivo oficial es unificar bases de datos, reducir trámites y fortalecer controles sobre informalidad laboral.

La construcción es uno de los sectores con mayor incidencia en el empleo privado de Misiones, por lo que la implementación efectiva de este sistema será seguida de cerca por desarrolladores, contratistas y cámaras empresariales.

anexo_1 Reforma Laboral by CristianMilciades

Lo que cambia para las economías regionales

Las principales consecuencias que observan los sectores productivos son: Reapertura de negociaciones colectivas con posibilidad de incorporar criterios regionales. Menor carga económica obligatoria para empresas no afiliadas a cámaras empresariales. Simplificación de registros laborales mediante integración digital. Mayor control sobre representación sindical y afiliaciones. Unificación administrativa en trabajo agrario y construcción. Avance de sistemas electrónicos para licencias, recibos y comunicaciones laborales.

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La reglamentación no modifica por sí sola la estructura de costos que enfrenta una empresa misionera ni corrige las históricas asimetrías fronterizas con Brasil y Paraguay. Sin embargo, introduce herramientas que podrían influir sobre uno de los componentes más sensibles de la competitividad: la organización del trabajo y la negociación colectiva.

La clave estará en la próxima etapa. El decreto obliga a iniciar la revisión de convenios colectivos y allí se definirá si la promesa de un esquema más federal se traduce efectivamente en acuerdos capaces de reflejar las particularidades productivas del interior o si el sistema continúa funcionando bajo parámetros diseñados principalmente para la realidad económica del Área Metropolitana de Buenos Aires.

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Ferreres detecta un freno en la economía y expone una recuperación cada vez más desigual

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El Índice General de Actividad mostró estancamiento en abril y una caída mensual de 0,7%. Mientras energía, minería y agro sostienen el nivel de actividad, industria y comercio profundizan su retroceso, consolidando una economía fragmentada.

La actividad económica volvió a perder impulso en abril y no logró sostener la recuperación observada en marzo. Así lo reflejó el Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora de Orlando J. Ferreres & Asociados, que registró una variación interanual nula y una caída de 0,7% respecto del mes anterior en términos desestacionalizados. El dato dejó al primer cuatrimestre de 2026 con una contracción acumulada de 0,3%.

El informe vuelve a mostrar una dinámica económica dividida. Los sectores vinculados a energía, minería y agro continúan creciendo, mientras que industria y comercio siguen sin encontrar un piso consistente. La lectura de fondo es relevante para el Gobierno nacional: la desaceleración inflacionaria todavía no logra traducirse en una recuperación homogénea del consumo ni de la producción.

Una economía con “dos velocidades”

El reporte técnico de Ferreres definió la coyuntura con una frase que resume el escenario actual: “la actividad sigue mostrando una evolución oscilante, bajando luego de la fuerte suba de marzo”. El problema no es únicamente el freno estadístico, sino la creciente disparidad sectorial.

Los mayores avances de abril se observaron en minas y canteras (+7,3%) y en electricidad, gas y agua (+7,2%). También el agro mostró un desempeño positivo, con un crecimiento interanual de 3,6%.

Sin embargo, el deterioro persiste en áreas sensibles para el empleo y el consumo masivo. La industria manufacturera cayó 2% interanual y el comercio retrocedió 2,4%.

Dentro de la industria, el informe destacó tres señales de debilidad: la producción automotriz se desplomó 17,5%, los despachos de cemento cayeron 13,1% y la faena bovina registró su peor retroceso en más de 20 meses, con una baja de 15,2%.

La fotografía sectorial confirma que el actual esquema económico mantiene activos a los sectores vinculados a exportaciones, energía y recursos naturales, mientras que las actividades más dependientes del mercado interno siguen condicionadas por el menor consumo y el freno en la inversión privada.

Agro, energía y Vaca Muerta sostienen el nivel de actividad

El agro continúa funcionando como uno de los principales amortiguadores de la economía. Aunque Ferreres advirtió que las mejoras proyectadas para soja y maíz ya no muestran las tasas extraordinarias de meses anteriores, la producción agrícola todavía mantiene expansión.

La contracara aparece en la ganadería, que sufrió una retracción de 11,9% asociada a procesos de retención de hacienda para aumentar kilos mediante recría más prolongada.

En paralelo, el complejo energético sigue consolidándose como uno de los motores centrales de la actividad. El crecimiento de minas y canteras estuvo impulsado por el petróleo y los niveles récord de producción en Vaca Muerta, mientras que el aumento en electricidad, gas y agua respondió a una demanda energética 7,7% superior, tanto residencial como industrial.

Ese comportamiento fortalece la centralidad política y económica de los sectores energéticos dentro de la estrategia oficial, especialmente en un contexto donde el Gobierno necesita sostener generación de divisas y actividad exportadora.

El consumo sigue sin reaccionar

El informe también dejó una señal relevante sobre el consumo privado. Ferreres sostuvo que una eventual desaceleración inflacionaria podría mejorar los ingresos reales y la confianza de las familias. Pero aclaró que, por ahora, no se espera un cambio inmediato en la actual “dinámica de marcha a dos velocidades”.

La definición funciona como advertencia sobre uno de los principales desafíos del programa económico: estabilizar precios no está alcanzando para reactivar de manera uniforme el entramado productivo.

La caída simultánea de comercio, cemento y automotrices muestra que la recuperación todavía no permea sobre sectores estrechamente ligados al poder adquisitivo y a las decisiones de inversión de hogares y empresas.

Los números de abril exponen una tensión que empieza a consolidarse en la economía argentina: mientras algunos sectores muestran expansión sostenida, otros continúan operando por debajo de niveles previos y sin señales claras de recuperación inmediata.

La evolución de la inflación, el consumo interno, la inversión privada y el comportamiento de la industria serán variables clave para determinar si marzo fue el inicio de un ciclo de recuperación más firme o apenas un rebote transitorio dentro de una economía todavía inestable.

IGA WEB Orlando J Ferreres y asociados by CristianMilciades

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La economía aceleró en marzo, pero el rebote sigue apoyado en pocos motores

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el INDEC registró una expansión de 5,5% interanual y una mejora de 3,5% respecto de febrero en términos desestacionalizados, marcando uno de los mejores registros mensuales desde el inicio del actual ciclo de estabilización macroeconómica.

El dato tiene una doble lectura. Por un lado, confirma que la actividad logró recuperar terreno luego de un febrero contractivo, cuando el EMAE había caído 2% interanual y 2,7% frente al mes previo. Por otro, exhibe que buena parte de la expansión continúa sostenida por sectores específicos vinculados a los recursos naturales, la recomposición industrial y actividades extractivas, mientras el resto de la economía aún muestra un comportamiento más moderado.

La principal locomotora del crecimiento volvió a ser el agro. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 17,9% interanual y explicó por sí sola 1,42 puntos porcentuales del avance total del EMAE. Detrás apareció la industria manufacturera, con un incremento de 4,6%, seguida por explotación de minas y canteras, que avanzó 16,3%. Entre los tres sectores aportaron 2,7 puntos porcentuales al crecimiento general de la economía.

La foto sectorial deja en evidencia un patrón productivo cada vez más dual. Los sectores vinculados al complejo exportador, la minería y ciertas ramas industriales muestran una recuperación clara, favorecidos por la estabilización cambiaria, la recomposición parcial de la actividad fabril y una mejor campaña agropecuaria. Sin embargo, áreas más asociadas al consumo interno avanzan a menor velocidad.

El comercio mayorista y minorista creció apenas 2,2% interanual, mientras hoteles y restaurantes subieron 0,9%, una cifra que refleja una demanda todavía contenida. En paralelo, actividades inmobiliarias y empresariales crecieron 2,4%, transporte y comunicaciones 4,7%, y los servicios sociales y de salud apenas 1%.

En contraste, la única actividad que registró caída interanual fue la administración pública y defensa, con una baja de 1,2%, consistente con el proceso de ajuste fiscal y reducción del gasto estatal impulsado por el Gobierno nacional. Ese sector restó 0,06 puntos porcentuales al resultado global del EMAE.

Otro dato relevante es que la recuperación mensual fue mucho más intensa que la tendencia de fondo. Mientras la serie desestacionalizada saltó 3,5% en marzo, la serie tendencia-ciclo avanzó apenas 0,4%, lo que sugiere que todavía no puede hablarse de una expansión homogénea y sostenida de toda la economía.

El acumulado del primer trimestre dejó un crecimiento de apenas 1,7% frente al mismo período de 2025, reflejando que la mejora reciente aún convive con una base de comparación exigente y con sectores que siguen lejos de los niveles previos a la recesión iniciada tras el ajuste de fines de 2023.

También aparece un fenómeno cada vez más visible en los datos sectoriales: la economía argentina empieza a exhibir una recuperación más ligada a actividades transables y generadoras de divisas que al mercado doméstico. La minería mostró un crecimiento de dos dígitos por tercer mes consecutivo, la intermediación financiera avanzó 8,8%, y el agro consolidó su normalización tras el impacto climático que había afectado campañas anteriores.

La construcción, en tanto, mostró una mejora de 7,6% interanual, aunque todavía con niveles muy heterogéneos y lejos del dinamismo observado antes del freno de la obra pública nacional.

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La industria recortó su caída en abril y FIEL detecta señales de recuperación con fuerte heterogeneidad sectorial

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en abril de acuerdo a información preliminar una mejora interanual de 0.8%, encadenando un bimestre de avance y recortando la caída acumulada en el primer cuatrimestre a 0.3% en comparación con el período enero abril del año pasado (véase Tabla 1 y Gráfico Nº 1).

En el mes, ocho de diez ramas que reporta FIEL mostraron un avance en la comparación interanual. El mejor desempeño entre los sectores de actividad lo mostró el de los insumos químicos y plásticos, encadenando tres meses de mejora en la comparación interanual. Al interior de la rama, en abril volvió a repetirse un alza en la producción de químicos y petroquímicos básicos por efecto de paradas realizadas en 2025, al tiempo que la producción de neumáticos mostró una profunda contracción, sumando veintiséis meses en retroceso y sin perspectivas de mejora. Desde mayo, el cese de la producción de negro de humo impactará negativamente en la subrama de petroquímicos básicos y en los bienes de uso intermedio en conjunto.

Entre los sectores con contracción de la producción en abril se encuentran el de los minerales no metálicos y el automotriz. En el mes, al interior del bloque de los minerales no metálicos se registró una caída generalizada en los despachos y producción de insumos, lo que estaría explicado en parte por condiciones climáticas adversas para la actividad de la construcción. En efecto, en el Área Metropolitana de Buenos Aires se registró un récord de jornadas con precipitaciones y una marca histórica en términos de volúmenes de agua acumulada, al tiempo que las lluvias también marcaron records en el centro y norte del país por la presencia del fenómeno de El Niño afectando el normal desarrollo de actividades.

En el caso de la industria automotriz, se anticipaban bajas en los registros de actividad a causa de la realización de paradas de distinta magnitud y motivos en las terminales ‐reducción de producción por caída de exportaciones, problemas de abastecimiento de autopartes, adecuación de líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos‐, que afectaron la producción. En términos de ventas, los despachos de las terminales volvieron a caer en abril sumando tres meses de retroceso, mientras que los patentamientos luego del impasse observado en marzo registraron una nueva caída. Por su parte, las exportaciones repitieron la mejora de marzo por el aporte de los envíos de utilitarios.

En cuanto al desempeño de los sectores en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual, el ranking de crecimiento lo lidera la refinación de petróleo con una mejora acumulada de 8.8%, seguida de la producción de alimentos y bebidas con un alza de 4.0%, de la de las industrias metálicas básicas con un avance de 3.8%, y de los químicos y plásticos con un incremento de 2.1%. Con un retroceso superior al promedio de la industria se colocan la metalmecánica (‐0.5%), la producción de papel y celulosa (‐0.8%), la de insumos textiles (‐0.9%), los despachos de cigarrillos (‐1.3%), la de minerales no metálicos (‐6.1%) y la de automotores (‐18.9%), en cada caso en la comparación con el nivel de actividad acumulado entre de enero y abril de 2025 (véase Gráfico Nº 2).

En el cuatrimestre el mayor aporte para amortiguar la caída de la industria lo realizó la producción de alimentos y bebidas, al tiempo que la mayor contribución a la contracción de la actividad lo hizo la industria automotriz. Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual, los bienes de consumo no durable lideran el ranking con un crecimiento de 3.3%, seguidos de los bienes de uso intermedio con una mejora acumulada 0.8%. Con una contracción superior al promedio se colocan los bienes de capital que acumulan un retroceso de 4.7%, seguido de los bienes de consumo durable con una merma del 8.7%, en cada caso en los primeros cuatro meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025. Respecto a los primeros tres meses del año, los bienes de uso intermedio elevaron su aporte al crecimiento mientras que los de consumo durable y capital recortaron la contracción acumulada. Los bienes de consumo durable hacen el mayor aporte al retroceso de la industria en lo que va de 2026 (véase Gráficos Nº 3).

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de abril registró un alza de 0.8% respecto al mes anterior. Las señales que indican que la industria se encontraría transitando una nueva fase de recuperación se han fortalecido, identificando a septiembre de 2025 como un potencial punto de giro. Desde aquel mes la actividad acumula un crecimiento del 7.2% equivalente anual, superando el ritmo alcanzado en las expansiones que comenzaron en mayo de 2014 y septiembre de 2016, y que en siete meses habían acumulado un crecimiento anual de 4.8% y 5.5%, respectivamente. No obstante, la actual dinámica de crecimiento rezaga respecto a la alcanzada en nueve de los episodios de recuperación de la industria desde 1980.

En síntesis. La industria mostró en el mes de abril por segundo mes una ligera mejora interanual, con ocho de diez ramas registrando un avance. La producción de químicos y plásticos volvió a tener un alza en parte por un efecto de base en 2025, mientras que la producción automotriz registró nuevamente la caída más profunda entre las ramas de actividad. En la comparación con marzo descontando factores estacionales volvió a tenerse un avance de la producción. Momentáneamente la recuperación es débil en comparación con episodios previos, al tiempo que muestra desempeños divergentes y una baja difusión entre los sectores de actividad.

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