La economía aceleró en marzo, pero el rebote sigue apoyado en pocos motores

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el INDEC registró una expansión de 5,5% interanual y una mejora de 3,5% respecto de febrero en términos desestacionalizados, marcando uno de los mejores registros mensuales desde el inicio del actual ciclo de estabilización macroeconómica.

El dato tiene una doble lectura. Por un lado, confirma que la actividad logró recuperar terreno luego de un febrero contractivo, cuando el EMAE había caído 2% interanual y 2,7% frente al mes previo. Por otro, exhibe que buena parte de la expansión continúa sostenida por sectores específicos vinculados a los recursos naturales, la recomposición industrial y actividades extractivas, mientras el resto de la economía aún muestra un comportamiento más moderado.

La principal locomotora del crecimiento volvió a ser el agro. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 17,9% interanual y explicó por sí sola 1,42 puntos porcentuales del avance total del EMAE. Detrás apareció la industria manufacturera, con un incremento de 4,6%, seguida por explotación de minas y canteras, que avanzó 16,3%. Entre los tres sectores aportaron 2,7 puntos porcentuales al crecimiento general de la economía.

La foto sectorial deja en evidencia un patrón productivo cada vez más dual. Los sectores vinculados al complejo exportador, la minería y ciertas ramas industriales muestran una recuperación clara, favorecidos por la estabilización cambiaria, la recomposición parcial de la actividad fabril y una mejor campaña agropecuaria. Sin embargo, áreas más asociadas al consumo interno avanzan a menor velocidad.

El comercio mayorista y minorista creció apenas 2,2% interanual, mientras hoteles y restaurantes subieron 0,9%, una cifra que refleja una demanda todavía contenida. En paralelo, actividades inmobiliarias y empresariales crecieron 2,4%, transporte y comunicaciones 4,7%, y los servicios sociales y de salud apenas 1%.

En contraste, la única actividad que registró caída interanual fue la administración pública y defensa, con una baja de 1,2%, consistente con el proceso de ajuste fiscal y reducción del gasto estatal impulsado por el Gobierno nacional. Ese sector restó 0,06 puntos porcentuales al resultado global del EMAE.

Otro dato relevante es que la recuperación mensual fue mucho más intensa que la tendencia de fondo. Mientras la serie desestacionalizada saltó 3,5% en marzo, la serie tendencia-ciclo avanzó apenas 0,4%, lo que sugiere que todavía no puede hablarse de una expansión homogénea y sostenida de toda la economía.

El acumulado del primer trimestre dejó un crecimiento de apenas 1,7% frente al mismo período de 2025, reflejando que la mejora reciente aún convive con una base de comparación exigente y con sectores que siguen lejos de los niveles previos a la recesión iniciada tras el ajuste de fines de 2023.

También aparece un fenómeno cada vez más visible en los datos sectoriales: la economía argentina empieza a exhibir una recuperación más ligada a actividades transables y generadoras de divisas que al mercado doméstico. La minería mostró un crecimiento de dos dígitos por tercer mes consecutivo, la intermediación financiera avanzó 8,8%, y el agro consolidó su normalización tras el impacto climático que había afectado campañas anteriores.

La construcción, en tanto, mostró una mejora de 7,6% interanual, aunque todavía con niveles muy heterogéneos y lejos del dinamismo observado antes del freno de la obra pública nacional.

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