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Vorágine

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El gobierno de Mauricio Macri entró al año político en medio de una vorágine que genera un enorme desconcierto. El manual indicaba que después de un año de ajuste, inflación y aumentos tarifarios, iba a haber algún tipo de concesiones para los más afectados por el nuevo modelo. Sin embargo, el Presidente sigue con el mismo libreto “poco simpático”. Ya se anunció un nuevo aumento de tarifas y la intención de discutir las paritarias con un techo que representa a la mitad de la inflación registrada durante 2016.

En ese escenario y con una notable ausencia de opositores, salvo el kirchnerismo duro, encabezado por la propia ex Presidenta, son los gremios los que comienzan a mostrar su desencanto. La CGT anunció el primer paro nacional en la era Macri y los docentes están en pie de guerra con la promesa de no iniciar las clases en todo el país si el Gobierno se empaca en la oferta salarial del 17 por ciento de aumento.

Son dos actores “nuevos” en el escenario electoral. La CGT se desperezó después de un año complaciente y los docentes, muchos de los cuáles votaron el cambio, no están dispuestos a resignar derechos conquistados en la mesa de negociaciones. Su actuación puede tener mucha influencia en el resultado de las elecciones legislativas en las que el Gobierno se juega mucho más de lo que está dispuesto a admitir.

Los resultados del primer año de gestión tampoco permiten dormir en laureles. La ola de despidos no se detuvo, la inflación llegó al 40 por ciento anual, muy superior al último año del kirchnerismo, y el Gabinete no tiene demasiados logros que celebrar en materia de resultados ni de cambios. Peor aún, algunos, como el titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, hacen quedar mal al propio Presidente y echan por tierra la promesa de transparencia. Arribas, amigo personal de Macri, fue vinculado con el escándalo de las coimas en Brasil, conocido como el “Lava Jato”, que involucra a la firma Odebrecht. El Señor 5 recibió una transferencia –reconoce una- de parte de Leonardo Meirelles, uno de los operadores de Odebrecht que está destapando las maniobras como arrepentido. Primero dijo que se trató de la venta de un departamento en la época en que vivía en el vecino país. Y fue la misma versión que dio Macri. Pero no aportó ni una prueba de la operación. Obligado a dar explicaciones en el Congreso, insólitamente Arribas se desdijo y sostuvo que los 70 mil dólares girados a una cuenta en Suiza en realidad correspondían a la venta de muebles y cuadros. Tampoco presentó documentación que lo respalde. Pero peor aún, dejó en evidencia que le mintió a Macri o que el Jefe de Estado, a sabiendas, faltó a la verdad.

De cualquier modo, la verdad parece ser un valor devaluado. Después de hacer campaña con la promesa de Pobreza Cero, esta semana el Presidente reconoció que hacen falta dos décadas para erradicar la pobreza. La pobreza cero es una utopía en un país con tantas desigualdades. Nadie lo duda. La súbita alusión a las dos décadas, contrasta, sin embargo, con el principal eslogan de la campaña presidencial.

Harían falta dos décadas con un crecimiento continuo y una política de distribución progresiva, que está en las antípodas del reparto de la riqueza puesto en marcha desde el 10 de diciembre de 2015.

El “sinceramiento” de tarifas y el congelamiento de salarios, claramente van en la dirección opuesta. La pobreza creció durante el primer año del mandato macrista y mucha clase media está siendo empujada hacia el estrato más bajo, con una caída del consumo que se hizo sentir en las góndolas durante todo el primer año.

Los precios sincerados y transparentes también parecen ser otra trampa para el consumidor de menores recursos. Su puesta en marcha provocó una gran confusión entre comerciantes y compradores que no saben cuál es el precio de la mercadería, que ahora, obligatoriamente, debe tener a la vista el de contado y el financiado. También revela un grado de improvisación en el área productiva, ya que apenas antes de las fiestas navideñas, se había anunciado con bombos y platillos el plan Ahora 18, para estimular el consumo con compras a través de tarjetas de crédito. Un mes después, se desestimula el uso de la tarjeta, lo que también atenta contra la transparencia de las transacciones.

En zonas alejadas del confort porteño, la realidad es incluso más compleja. “Nosotros seguimos con los mismos precios que teníamos antes. Ponemos el cartel de la financiación con tarjetas porque es lo que nos pide la franquicia. Pero si le decimos los precios distintos al cliente, lo único que pasará es que no hará la compra y se irá a Encarnación”, contó la encargada de una conocida casa de ropas.

Es otro tropiezo más en materia económica, un área en el que todavía no hay resultados concretos y ya se cobró la primera víctima con la eyección de Alfonso Prat Gay. Su sucesor, Nicolás Dujovne, no tuvo tiempo de imprimirle su mirada a la gestión, pero se muestra confiado en que hay variables que se están recuperando, como el empleo: dijo que ya se crean 20 mil puestos por mes. Pero entre despidos y suspensiones, se contabilizan más de 240 mil puestos de trabajo perdidos.

Tampoco hubo un cálculo eficaz del efecto Trump en la economía global. El rubio ocupante de la Casa Blanca apuesta al proteccionismo en Estados Unidos, con un modelo cuyas consecuencias todavía son impredecibles. La suspensión de la importación de limones es apenas una muestra.

Argentina apuesta justo a lo contrario. Abrir la economía para la llegada de inversiones y capitales. Hasta ahora, solo llegan los financieros, a través de la toma de deuda.

Si la tendencia proteccionista se mantiene en Estados Unidos, correrían riesgo el 16 por ciento de las exportaciones misioneras, según los últimos datos oficiales, del primer semestre del año pasado. Si se tiene en cuenta el valor exportado, Brasil se encuentra en primer lugar con un valor de U$S 56.829.973; en segundo lugar, Estados Unidos con un valor exportado de U$S 37.111.970; Siria se posiciona en tercer lugar con un valor de U$S 17.302.528; seguido por China ascendiendo a U$S 5.448.997; Chile U$S 3.706.428 y Vietnam U$S 2.006.329.

La realidad de Misiones no solo es distinta por las asimetrías o la distancia. Recomendaciones para ahorrar energía, como las del ministro de Energía, Juan José Aranguren, son impracticables aquí donde el intenso calor reina durante varios meses. Cuatro horas de aire acondicionado no mitigan las altas temperaturas. En un país que se salvó de ser Venezuela no caben los insólitos tips de racionamiento que el ministro de Energía pretende imponer a la población al mismo tiempo que se le aplica un nuevo tarifazo.

Misiones es además una provincia con producción electrointensiva, donde el ahorro energético no es posible en la misma medida que otras provincias, con otras fuentes de energía.

El nuevo cuadro tarifario anunciado por Aranguren se trasladará en forma lineal a las empresas eléctricas provinciales. El gobernador Hugo Passalacqua ordenó a Electricidad de Misiones SA que el impacto de las subas sea mínimo entre los usuarios de menores recursos, pero de cualquier modo, habrá que pagar más desde abril.

En Misiones se padecen consecuencias directas de algunas medidas políticas y económicas que tienen otro impacto en el centro del país. La devaluación disparó las asimetrías empujando a miles a buscar precios más bajos en Paraguay y Brasil, con el combustible como atractivo principal. Recién en los últimos días la euforia por las compras fronterizas parece haber encontrado una calma, aunque habrá que esperar la comparación de precios de la lista de útiles escolares para saber si se trata de un síntoma de enero o una tendencia.

En realidad, hay datos que permiten aseverar que la economía de Misiones muestra una alentadora recuperación. La recaudación de Rentas cerró diciembre con un crecimiento del 35 por ciento, diez puntos más que el promedio de todo el 2016. El programa Ahora Misiones, que continuará por lo menos un mes más, también cerró diciembre con ventas registradas por 44 millones de pesos, por encima de las expectativas del Gobierno y comerciantes. Es decir, si se generan las condiciones, las compras se realizan en el país. La estrategia nacional, en cambio, puede generar el efecto contrario.

Las provincias no pueden escapar al rumbo que marca la Nación, más allá de que sus propias decisiones inclinen la balanza interna.

La discusión salarial con los docentes arrancó marcada por la decisión del ministro de Educación, Esteban Bullrich de saltarse las paritarias nacionales y discutir a partir de un techo de 17 por ciento de aumento. Esa postura condiciona a todas las provincias, ya que se tendrán que “arreglar” solas y cada una negociar de acuerdo a sus propios recursos y la presión que ejerzan los gremios locales.

Ese fue el punto en común entre los gobernadores que se reunieron el jueves en el Consejo Federal de Inversiones. Con las arcas flacas, ninguno puede aventurar una oferta que supere la nacional y sin asistencia federal, son varias las provincias que tendrán problemas para garantizar el inicio de clases. Aunque la raíz del problema es nacional, las consecuencias se verán en el interior.

Los gremios docentes no están dispuestos a aceptar menos que la inflación del año pasado y eso representa el doble de la oferta inicial.

La Unión de Docentes de la Provincia de Misiones –gremio docente mayoritario- advirtió además otros riesgos implícitos en la reticencia de Nación a ceder recursos para los salarios. “Más de 650 millones de pesos representa el artículo 9 del fondo compensador que pretenden dejar de pagarnos. Y entre incentivo y artículo 9 son más de  4500 pesos por dos cargos, que forman parte del salario de bolsillo”, indicó Stella Maris Leverberg, la secretaria general de UDPM. Es decir, la discusión no será solo por los aumentos, sino por conservar derechos.

Aunque la relación entre los gremios docentes y la Provincia sigue siendo buena, se anticipa que las negociaciones serán mucho más duras que las anteriores.

Un conflicto en el inicio de clases no es bueno para nadie. Pero más lo sufrirán las provincias que tienen el problema al alcance de la mano. En cambio, la Nación se reserva en última instancia, como interventor, con el poder de la billetera como moderador.

El efecto dañino de las aulas cerradas, sumado al descontento sindical y un anunciado paro nacional no parecen ser las mejores imágenes para iniciar una carrera electoral. Pero el Gobierno nacional no parece demasiado preocupado por mejorar el humor social. Es cierto que todavía mantiene un elevado respaldo de los antikirchneristas y que arriesga, en proporción, menos bancas que la oposición que no tiene un liderazgo claro y se mantiene dividida en parcelas cercadas.

Sin embargo, la alianza gobernante también tiene que resolver su interna. Macri se reunió con radicales para calmar las aguas, pero los socios quieren más protagonismo dentro del Gobierno y en las listas legislativas. En Misiones el radicalismo apuntará al consenso, pero el delicado equilibrio puede romperse si no tienen espacios expectables. Los operadores ya iniciaron contactos, pero todavía se está lejos de llegar a un acuerdo. El PRO local siente que puede andar bien sin los socios.

En la Renovación la situación es más clara. La gestión domina las decisiones y se deja para más adelante la definición de los nombres. No hay apuro, ya que todo apunta que la fecha de las elecciones coincidirá con las nacionales. De todos modos, son varios los funcionarios y dirigentes que están siendo testeados como posibles candidatos. Entre ellos, algunos que todavía no lo saben.

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El interminable mito de que el consumo precede a la producción

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Por Alejandro Rodríguez, Economista. Bien sabemos que el consumo es un objetivo clave de la actividad económica y la producción es simplemente su medio. Aunque parece evidente que para consumir algo, ese “algo” deba existir primero, en esta sociedad nos rodea con frecuencia la falsa idea de estimular el consumo para expandir la producción. Pero deberíamos saber que los bienes de consumo no caen del cielo, deben producirse y están al final de una larga cadena de procesos entremezclados de producción llamada “estructuras de producción” que cuanto más larga sea, producirá más y mejores bienes. Incluso la fabricación de un producto tan sencillo como un lápiz, requiere una red intrincada de procesos de producción que se extiende en el tiempo y abarca tanto países como continentes.
El proceso de formación de capital a través de “La Teoría Austríaca del Ciclo Económico” fue expuesto por Ludwing Von Mises en 1912 y desarrollado por F.A. Hayek en 1930. El mismo plantea claramente las etapas que deben sucederse para incrementar la productividad, lograr un aumento considerable en el consumo y con ello mejorar la calidad de vida para la población, incluyendo mejoras en el salario. Pero sucede que es un proceso natural, no estimulado artificialmente por los gobiernos de turno a través de sus bancos centrales.
El proceso inicia con un cambio en las preferencias temporales por parte de los consumidores, es decir, ahorristas que a través del precio del dinero, o sea la tasa de interés, valoran más el consumo futuro que el consumo presente y el incentivo es justamente la tasa de interés que recibirán a cambio. Ahora bien, ese cambio en las preferencias temporales producirá en el corto plazo un aumento considerable del ahorro y esa mayor liquidez en el sistema llevará a una caída posterior en la tasa de interés. Dicha reducción estimulará notablemente la inversión debido a que ahora hay mayores proyectos que son viables y que antes no lo eran.
Lógicamente, tal postergación de consumo hacia adelante, producirá una caída en el consumo  actual y eventualmente las empresas de bienes cercanas al consumo se verán resentidas por la menor demanda y el salario caerá producto de esa menor producción, inclusive puede haber despidos en esas industrias. Sin embargo, al mismo tiempo las industrias de bienes alejadas al consumo incrementaran tanto la demanda de trabajo como el salario para producir en mayores etapas, es decir, habrá un traslado de trabajadores de una industria hacia otra.
Adicionalmente, y ya hablando del largo plazo, ese ahorro y modificación en las preferencias de los consumidores no solo permite estructuras de producción mayores sino que obtendrán como resultado mayor productividad y un consumo futuro mucho mayor del que existía previo a los cambios en las preferencias mencionadas, aumentando así la demanda de trabajo en las industrias cercanas al consumo y con ello también los salarios serán mayores allí. Ergo, habrá tanto mayor demanda de trabajo como mayor oferta de bienes provenientes tanto de industrias cercanas como alejadas al consumo y sobre todo a menores precios. No obstante para que el consumo siga creciendo, será necesario que se repita este proceso tantas veces como sea deseado y necesario.
Por otro lado, nótese que todo el proceso descripto anteriormente es tan natural como sostenible en el tiempo puesto que estos cambios en las preferencias de los consumidores hacia el consumo futuro igualan tanto una menor demanda de bienes por un lado como una menor oferta de bienes por otro (porque se produce pensando en el largo plazo), es decir no hay presiones ni excesos de ningún tipo. Sin embargo, si el banco central estimulara artificialmente para que baje la tasa de interés, por ejemplo mediante mayor oferta de dinero en el mercado, también habrá mayor cantidad de proyectos viables, pero en este caso las tasas de interés dejan de ser un precio que comunica información y los agentes económicos no podrán diferenciar qué produjo la baja de esas tasas, si fue por ahorro genuino de la gente o bien por artilugios de la banca central. En este último caso donde hay una clara intervención, las preferencias temporales de los consumidores no se modificaron, es decir, sigue habiendo mayor preferencia por consumo presente que por consumo futuro y esa tasa de interés reducida no estimula a ahorrar. Pero como los proyectos igualmente se llevan adelante, se pasa a producir menos para consumo presente pensando en el futuro y así, se contrae la oferta de bienes pero la demanda sigue firme, produciendo esta vez sí un descalce que presionará sobre los precios inmediatamente, hecho que obligará al banco central a que
eventualmente suba los tipos de interés salvo que insista en seguir alimentando esa estimulación artificial (que en algún momento deberá cortarse), poniendo en jaque los proyectos que se están llevando adelante cuando la tasa era menor, volviendo inviables a
proyectos que antes si lo eran y obligando a los agentes a desarmarlos, produciendo una crisis.

En conclusión, cuando se rompe la relación que existe entre ahorro e inversión, o lo que es lo mismo, cuando se pone al consumo por delante de la producción y para colmo se desincentiva el ahorro, el resultado es un beneficio de muy corto plazo que termina mal para todos. Muy diferente es el caso, cuando genuinamente los ahorristas trasladan crédito a través de las entidades financieras hacia las empresas para que estas con ese capital, inviertan en procesos de producción que requieran mayores etapas (cuanto más largas esas etapas aún mejor porque se traducen en bienes más importantes). Ello permitirá el crecimiento tanto de la productividad, el consumo, empleo y salarios y la renta nacional en forma permanente, y así el beneficio es total. Es el ahorro lo que permite la inversión y el alargamiento en la estructura de la producción y no viceversa.

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