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Alimentos y bebidas cerraron diciembre con subas moderadas, pero carnes y frutas lideraron los aumentos

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Los precios de alimentos y bebidas registraron una suba semanal del 0,6% en la quinta semana de diciembre en el Gran Buenos Aires, según el relevamiento de la consultora Analytica. Con este resultado, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 3,3%, mientras que la inflación general proyectada para diciembre alcanzaría el 2,6%, marcando un cierre de año con presiones contenidas en términos agregados, pero con fuertes diferencias entre rubros.

El informe confirma que, aun en un contexto de desaceleración relativa del nivel general de precios, algunos segmentos clave de la canasta básica continuaron mostrando aumentos superiores al promedio, con impacto directo en el consumo cotidiano de los hogares.

Comportamiento semanal y promedio mensual

De acuerdo con el relevamiento semanal de Analytica, durante la quinta semana de diciembre los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires aumentaron un 0,6%. Este dato consolidó un promedio de suba del 3,3% en las últimas cuatro semanas, reflejando la dinámica de precios del tramo final del mes.

En paralelo, la consultora proyectó que el nivel general de precios registraría una suba mensual del 2,6% en diciembre, ubicando a los alimentos y bebidas por encima del índice general, un patrón que refuerza su peso específico en la inflación percibida por los consumidores.

Carnes y frutas, los principales motores de la suba

El informe señala que el mayor incremento en el promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en frutas, con una suba del 7,8%, seguidas por carnes y derivados, que aumentaron 5,4%. Ambos rubros se posicionaron muy por encima del promedio general del período, explicando gran parte del movimiento del índice de alimentos.

En contraste, entre las categorías con menores aumentos se ubicaron café, té, yerba y cacao, con una suba acumulada del 1,5%, y lácteos, que mostraron un incremento del 1,2% en el mismo período. Estas variaciones más moderadas contribuyeron a amortiguar el impacto total sobre la canasta, aunque sin compensar completamente los aumentos de los rubros más volátiles.

Lectura económica

La dispersión de aumentos entre categorías refleja un escenario de heterogeneidad en la formación de precios dentro del rubro alimentos, con segmentos que continúan registrando ajustes significativos aun cuando el índice general muestra una trayectoria más moderada.

El comportamiento de carnes y frutas, dos componentes centrales del consumo, sugiere que las presiones inflacionarias siguen presentes en productos sensibles, lo que puede condicionar la evolución del gasto de los hogares y la percepción sobre la inflación en el cierre del año.

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Entre la crisis y la esperanza: seis de cada diez argentinos con problemas económicos, según Ipsos

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El 57% de los argentinos declara tener dificultades para llegar a fin de mes, una proporción muy superior al promedio regional del 43% y casi el doble que en países como México (33%). El dato surge del Ipsos Talk LATAM 2025, un estudio que analiza las tendencias que definirán el comportamiento del consumidor en América Latina durante 2026 y que expone con claridad las tensiones que atraviesan a la economía argentina: fragilidad en los ingresos, crisis de confianza y, al mismo tiempo, una expectativa persistente de mejora futura.

El relevamiento, presentado en Buenos Aires el 30 de diciembre de 2025, estuvo a cargo de María del Rosario Espinosa (Chief Client Officer – Ipsos Argentina), Marilina Socolovsky (Client Officer – Ipsos Argentina) y Martín Tanzariello (Marketing & Communications Manager – Ipsos Argentina). Desde múltiples investigaciones, el informe describe un escenario “complejo, lleno de tensiones y contrasentidos”, donde la restricción económica convive con un incipiente rebote del optimismo del consumidor.

Ingresos ajustados y una crisis que excede lo económico

El estudio de Ipsos confirma que el principal desafío del consumidor latinoamericano sigue siendo el factor económico. En Argentina, la dificultad para cubrir gastos mensuales se ubica 14 puntos por encima del promedio regional, lo que refleja un deterioro más profundo del poder adquisitivo y una mayor presión sobre los hogares.

Sin embargo, la crisis no se limita a lo financiero. El informe señala una crisis de confianza social: 6 de cada 10 latinoamericanos (60%) sienten que su sociedad “está rota”, mientras que la corrupción aparece como una de las principales preocupaciones, con especial intensidad en países como Perú y Brasil. Este clima de desconfianza institucional impacta de forma directa en las decisiones de consumo, ahorro y planificación a largo plazo.

El diagnóstico plantea un escenario regional desigual y fragmentado, donde amplios sectores de la población buscan referencias de estabilidad y previsibilidad en un contexto marcado por la incertidumbre.

Un consumidor dividido, exigente y en búsqueda de propósito

En medio de estas tensiones, el consumidor latinoamericano se percibe a sí mismo en un mundo que cambia demasiado rápido. 9 de cada 10 personas en la región (90%) consideran que la velocidad de los cambios es excesiva, una percepción que alimenta la nostalgia por el pasado y el deseo de mayor simplicidad.

Este estado de ánimo redefine también la relación con las empresas y las marcas. Según el informe, 8 de cada 10 consumidores latinoamericanos (82%) creen que una empresa puede ganar dinero y, al mismo tiempo, apoyar una buena causa, lo que eleva las expectativas sobre el rol social del sector privado. En este punto, el estudio identifica una demanda creciente de valor, coherencia y confianza, más allá del producto o el precio.

Para Ipsos, este comportamiento marca un quiebre: la decisión de compra deja de ser puramente racional o económica y se apoya cada vez más en valores, identificación y credibilidad.

Optimismo persistente y un rebote incipiente de la confianza en Argentina

A pesar del contexto adverso, el rasgo más distintivo del consumidor latinoamericano es el optimismo. El informe revela que 8 de cada 10 latinoamericanos (84%) creen que 2026 será un mejor año que 2025, una expectativa que actúa como motor de resiliencia en la región.

En el caso argentino, ese optimismo comenzó a reflejarse en los indicadores. El Índice Global de Confianza del Consumidor de Ipsos mostró en noviembre de 2025 un salto mensual de +6,5 puntos, llevando el índice a 46,9 puntos. Se trata del mayor aumento entre los 30 países medidos a nivel global, una señal relevante en un contexto de ajuste económico y caída del consumo.

No obstante, el nivel absoluto de confianza sigue siendo bajo. Con 46,9 puntos, Argentina se mantiene en el extremo inferior de América Latina, por debajo de Brasil (52,8), México (51,7) y Colombia (49,4). El país se ubica al mismo nivel que Perú (46,9) y solo supera a Chile (43,7), lo que muestra que el repunte aún no alcanza para consolidar un cambio estructural en el ánimo del consumidor.

Un cambio en marcha y un desafío para empresas y políticas públicas

El informe de Ipsos plantea que el aumento de la confianza en Argentina, aunque parcial, es una señal de cambio en la percepción social. En un país donde 6 de cada 10 personas no logran llegar cómodamente a fin de mes, el rebote del optimismo sugiere que las expectativas comienzan a despegarse del presente inmediato y a proyectarse hacia el futuro.

En este contexto, el desafío ya no pasa solo por diagnosticar al consumidor, sino por interpretar correctamente este cambio. Para las empresas, implica entender un mercado más selectivo, sensible al precio pero también al propósito. Para el sistema económico e institucional, supone enfrentar la paradoja central que describe Ipsos: una sociedad económicamente tensionada, pero psicológicamente dispuesta a creer en una mejora.

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Misiones sostiene el programa Ahora Pan y congela el precio del kilo hasta el 15 de febrero

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El Gobierno de Misiones resolvió mantener sin cambios el valor de referencia del programa Ahora Pan, que continuará con un precio máximo de $2.500 por kilo hasta el 15 de febrero de 2026. La decisión consolida una política de contención de precios sobre un alimento esencial, con impacto directo en el poder de compra de los hogares y en la estabilidad del mercado panadero provincial, en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria a nivel nacional.

La medida implica la continuidad del programa sin actualización del tope vigente y establece una nueva instancia de revisión a partir de mediados de febrero, cuando se evaluarán nuevamente sus términos. De este modo, Misiones sostiene uno de los valores de referencia del kilo de pan más bajos del país, reforzando una estrategia de política económica con foco social y territorial.

Un ancla de precios para un alimento básico

El programa Ahora Pan se consolidó como una herramienta clave para garantizar el acceso al pan, un producto de consumo diario y alta incidencia en la canasta básica. La decisión de mantener el precio de referencia en $2.500 por kilo hasta el 15 de febrero de 2026 apunta a preservar la previsibilidad tanto para los consumidores como para los comercios adheridos, en un escenario donde los costos de insumos, energía y logística muestran volatilidad.

Desde el Ministerio de Hacienda provincial destacaron que Misiones se ubica entre las jurisdicciones con el precio del kilo de pan más bajo a nivel país, un dato que refuerza el impacto concreto del programa en términos de alivio al gasto de los hogares. En la práctica, la continuidad sin ajustes funciona como un amortiguador frente a la presión inflacionaria sobre alimentos esenciales.

Articulación público-privada y sostenibilidad del programa

El ministro de Hacienda subrayó el valor social y económico del programa y remarcó que su implementación y sostenimiento son resultado de un trabajo coordinado entre el sector público y el sector privado. En particular, resaltó el rol de las cámaras del sector panadero nucleadas en el Centro de Industriales Panaderos, con quienes el Gobierno provincial mantiene un diálogo permanente.

Ese esquema de articulación permite introducir ajustes operativos cuando es necesario, sin desnaturalizar el objetivo central del programa: fortalecer la capacidad de compra de los hogares y asegurar la accesibilidad de un producto de consumo masivo. La continuidad del Ahora Pan refleja, además, un equilibrio entre el sostenimiento de precios bonificados y la viabilidad económica de los establecimientos panaderos.

Impacto económico y expectativas hacia febrero

La prórroga del valor de referencia hasta febrero de 2026 tiene efectos directos sobre dos frentes. Por un lado, protege el ingreso real de miles de familias misioneras, especialmente en los segmentos de menores recursos. Por otro, aporta previsibilidad al sector panadero, que opera dentro de un esquema consensuado y con reglas claras.

La revisión prevista para el 15 de febrero de 2026 abre un nuevo punto de evaluación sobre costos, márgenes y condiciones macroeconómicas. Hasta entonces, el programa se mantiene como una de las principales herramientas provinciales de intervención focalizada en precios, con fuerte anclaje territorial y social.

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Las pymes apuestan a reformas laborales, impositivas y financieras para volver a crecer

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Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) miran a 2026 como un punto de inflexión. Para los dirigentes nucleados en la Confederación Económica de Misiones (CEM), el próximo año concentra expectativas concretas de que las reformas estructurales que ya comenzaron a discutirse a nivel nacional —y que el sector reclama desde hace décadas— tengan finalmente el contenido y el impacto necesarios para devolver competitividad, reactivar el consumo y generar empleo sin temor. En un contexto de ajuste fiscal y objetivo de Déficit Cero, las pymes plantean una agenda clara: reducir costos, ordenar el sistema laboral, aliviar la presión impositiva y reconstruir un esquema financiero compatible con la rentabilidad real de las empresas.

El desafío no es menor. Tras un ciclo económico que dejó a muchas firmas sin espalda financiera, el sector entiende que sin actividad económica sostenida ninguna reforma será viable en el tiempo. Por eso, el foco está puesto tanto en las decisiones nacionales como en su necesario correlato provincial y municipal.

Reforma laboral e impositiva: bajar el costo, no el salario

Desde la CEM, que agrupa a más de 30 cámaras empresarias de Misiones, la prioridad está puesta en influir en el debate legislativo. “Cerramos el 2025 e iniciamos el 2026 con el foco de la actividad dirigencial pyme puesto en fortalecer el diálogo y la información brindada a legisladores nacionales, de manera tal de ponerlos al tanto de la situación del sector”, señaló Guillermo Fachinello, presidente de la entidad.

En materia de Reforma Laboral, la posición es tajante: el problema no es el salario, sino el costo laboral. Las pymes dependen del consumo y, por lo tanto, bajar ingresos no es una opción. El reclamo apunta a reducir cargas e introducir cambios que permitan contratar sin el riesgo de una litigiosidad desmedida, que —según advierten— termina fundiendo empresas y no siempre redunda en beneficios directos para los trabajadores.

El planteo se vuelve aún más complejo si se considera el marco macroeconómico actual. El Gobierno Nacional sostiene el objetivo de Déficit Cero, lo que obliga a pensar reformas que alivien al sector privado sin desbalancear las cuentas públicas. En paralelo, las pymes reclaman una Reforma Impositiva propia, con instrumentos pensados específicamente para su escala y estructura de costos, que les permita seguir traccionando la economía real.

Financiamiento, consumo y confianza: las claves para volver a invertir

Otro eje central de la agenda pyme es el financiero. La expectativa es que una Reforma Financiera sea inminente y contemple un esquema crediticio acorde a la rentabilidad de las empresas, especialmente en un contexto de baja inflación. En esa línea, Gerardo Díaz Beltrán, secretario de la CEM y secretario del Interior en CAME, insiste en la necesidad de tasas que reflejen la nueva realidad macroeconómica.

El diagnóstico es compartido: pese a la baja del riesgo país y de las tasas de referencia, ese alivio no se trasladó plenamente al crédito productivo. Además, el sector señala que el valor del dinero en el ámbito internacional es sensiblemente mayor al que se toma como referencia para financiar a las pymes locales, lo que profundiza la brecha de competitividad. Tras la eliminación de las Leliq, se espera un gesto concreto del sistema financiero hacia la producción, con mayor flexibilidad y eficiencia.

La reactivación del consumo, en tanto, aparece como una condición necesaria. “Está claro que sin actividad económica, ninguna de las reformas de las cuales estamos hablando tiene sentido”, coinciden los dirigentes empresarios. Sin demanda interna, la baja de costos y el crédito accesible pierden efectividad.

Presión fiscal provincial y tasas municipales

El debate no se agota en la Nación. Las pymes misioneras plantean que las reformas deben generar ecos a nivel provincial y municipal. Reclaman un reacomodamiento del esquema impositivo provincial, una revisión de las tasas municipales y mayor eficiencia en el gasto tanto en empresas públicas como en los distintos niveles del Estado.

No es un reclamo menor: la carga tributaria encabeza desde hace al menos tres años el listado de problemáticas provinciales que más afectan la actividad diaria de las pymes en todos los sectores —industria, comercio, producción y servicios—. A eso se suman regímenes municipales abusivos en varios municipios, que generan impactos negativos directos sobre la actividad y plantean, según el sector, un riesgo institucional para la producción.

En la coyuntura poselectoral, el clima tampoco ayuda. Luis Steffen, director de la Comisión de Comercio y Servicios de la CEM, advierte que “se dio cierto nivel de descreimiento desde el sector pyme hacia el crecimiento tanto para Argentina como para Misiones”. En ese marco, subraya que el país necesita confianza y una tasa de interés razonable para que las inversiones vuelvan y se puedan generar nuevas fuentes de trabajo.

El diagnóstico final es autocrítico. El sector reconoce que atraviesa un fin de ciclo poco beneficioso: “El consumo y la actividad engañosa nos llevó a no tener espalda para soportar el ajuste y avanzar en las transformaciones que hacen falta”, admiten. Por eso, 2026 aparece como una oportunidad clave. No como una promesa abstracta, sino como el año en el que las reformas deberán traducirse en condiciones reales para producir, invertir y volver a crecer.

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Paliachi abrió su primera franquicia en una de las esquinas más transitadas de Posadas

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La apertura de Paliachi en la intersección de Bolívar y Colón, una de las esquinas de mayor circulación peatonal y vehicular del centro de Posadas, marca algo más que la inauguración de una heladería: representa la consolidación de un emprendimiento familiar, el desembarco del primer local franquiciado de la marca y una señal concreta del dinamismo del consumo urbano en la capital misionera. El nuevo punto de venta abrió sus puertas el jueves de Navidad, sumándose como el tercer local de Paliachi, pero el primero bajo formato de franquicia, con elaboración íntegramente misionera.

Detrás del proyecto están Luis y Moni, comerciantes con más de 25 años de arraigo en Misiones, una extensa trayectoria en el sector comercial y una historia atravesada por decisiones de largo plazo, reinvención productiva y lectura fina del comportamiento del consumo local.

De la migración laboral al arraigo productivo en Misiones

Luis y Moni nacieron en Comodoro Rivadavia, pero llegaron a Posadas hace 25 años por un traslado laboral, junto a sus tres hijos, el menor aún en pañales. Lo que inicialmente fue una mudanza por trabajo se transformó, con el tiempo, en una decisión de vida. La familia se asentó, rechazó nuevos traslados —incluso uno a Ushuaia— y construyó su proyecto personal y económico en la tierra colorada.

Ese recorrido explica el perfil del emprendimiento actual. Durante años, la pareja desarrolló actividad en el rubro textil, fue propietaria de varios locales de ropa y también del recordado “Coco Bowling”, un espacio que dejó huella en generaciones más jóvenes de posadeños. Con más de 35 años de matrimonio y los hijos ya en otras etapas de sus vidas, decidieron encarar un nuevo desafío comercial.

“Lo estamos viviendo con muchas expectativas lindas, con ganas de seguir progresando. Siempre hicimos las cosas para encontrarles un sentido”, sintetiza Luis, en una definición que resume una lógica empresarial basada tanto en la rentabilidad como en la construcción de identidad.

La esquina como activo estratégico y la apuesta por el formato franquicia

El acceso al local no fue planificado como una operación inmobiliaria tradicional. La esquina apareció publicada en Facebook Marketplace y, tras una búsqueda extensa dentro del área de las cuatro avenidas, terminó concretándose casi de manera fortuita. Para la pareja, el valor simbólico del lugar fue tan relevante como su potencial económico: una esquina transitada miles de veces a lo largo de 25 años que, finalmente, pasó a formar parte de su historia.

Desde el punto de vista comercial, la ubicación constituye un activo estratégico: alto flujo de personas, visibilidad permanente y consolidación como punto de encuentro urbano. En ese contexto, la decisión de abrir una heladería responde a una lectura clara del mercado local.

La elección del rubro se definió incluso en temporada baja. En pleno invierno, amigos provenientes de Comodoro Rivadavia se sorprendieron por el nivel de consumo de helado en Posadas, incluso fuera de los meses de calor. Esa observación terminó de confirmar que se trataba de un negocio de baja estacionalidad, con demanda sostenida durante todo el año.

“La cultura de consumo cambió mucho. El invierno son dos semanas flojas, nada más. Después de la pandemia la gente sale más, disfruta más y el consumo es distinto”, analiza Luis, marcando un dato clave para entender la viabilidad económica del proyecto.

Un proyecto familiar, con socios y mirada a largo plazo

La llegada a Paliachi también se dio de manera orgánica. Tras intentos fallidos de acceder a otras franquicias, un vínculo personal abrió la puerta: Martín, un ex empleado, actuó como nexo y permitió cerrar el acuerdo con la marca. El resultado fue la puesta en marcha del primer local franquiciado de Paliachi, manteniendo el perfil de elaboración misionera.

El esquema incluye además socios radicados en el sur del país, los mismos amigos que detectaron el potencial del consumo fuera de temporada. Se trata, así, de un emprendimiento que combina capital local, redes personales y un formato replicable, con potencial de crecimiento.

En lo operativo, la impronta familiar atraviesa todo el proyecto. Los hijos crecieron vinculados al comercio, atendiendo ferias y locales desde jóvenes. “Eso les queda para la vida: perder la vergüenza, aprender a hablar con la gente”, resume Moni, reforzando una visión del emprendimiento como escuela de trabajo y construcción social.

Señales para el comercio local

La apertura de Paliachi en una esquina emblemática suma un nuevo actor al entramado comercial del centro posadeño y refuerza una tendencia: inversión privada, proyectos familiares y marcas locales que escalan mediante franquicias, incluso en un contexto macroeconómico desafiante.

Más allá del negocio puntual, el caso funciona como termómetro del consumo, de la resiliencia del comercio urbano y del atractivo de Posadas como plaza para inversiones de cercanía, con fuerte anclaje territorial.

Paliachi no es solo una heladería. Es la expresión concreta de una historia de migración interna, adaptación, aprendizaje comercial y apuesta por Misiones como lugar para vivir, invertir y proyectar futuro.

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