consumo

Schwarz: “La economía crece, pero la brecha entre sectores se profundiza”

Compartí esta noticia !

La economía argentina atraviesa una etapa que, a primera vista, puede parecer contradictoria. Los números muestran crecimiento, pero la realidad productiva exhibe tensiones cada vez más visibles. Esa dualidad fue el eje del análisis de Gerardo Alonso Schwarz, economista jefe de la Fundación Mediterránea, Regional NEA, quien visitó los estudios de Open1017 y dejó una definición que resume el momento actual: cambio estructural.

En su visión, la clave para entender por qué la economía puede expandirse y, al mismo tiempo, dejar sectores enteros en dificultades, es el “cambio estructural”. “Si tenemos que resumir lo que está pasando en Argentina, lo haría con un término y un número: crecimiento y cambio estructural”, explicó, al señalar que la actividad habría crecido 4,5% el año pasado y se proyecta una suba del 3,4% para este año, en línea con estimaciones del Banco Central, organismos internacionales y consultoras privadas.

Pero ese crecimiento, advierte, no es homogéneo. Por el contrario, está atravesado por una redistribución interna del peso de los sectores productivos. “Algunos sectores están tomando muchísimo mayor dinamismo, están creciendo muy fuertemente, y otros no solamente no crecen, sino que incluso están perdiendo posiciones”, señaló, marcando el corazón del fenómeno.

En ese nuevo mapa económico, los ganadores aparecen con bastante claridad. La energía, impulsada por el desarrollo de hidrocarburos, lidera el proceso, beneficiada además por el contexto internacional. “Los sectores ganadores son principalmente hidrocarburos, gas y petróleo, que incluso se ven favorecidos por la guerra en Irán”, apuntó.

A ese impulso se suma la minería, con el litio y el cobre como protagonistas, especialmente en el norte del país y la región de Cuyo. Y, como tantas veces en la historia argentina, el agro vuelve a ocupar un lugar central. “La cosecha no solo se prevé que sea muy buena, sino que además viene acompañada de precios que crecieron cerca de un 10%”, explicó, consolidando el rol del sector como generador de divisas y actividad.

Ahora bien, el crecimiento de estos sectores abre un debate inevitable: ¿Alcanza para generar empleo? Schwarz introduce un matiz clave. No niega el impacto positivo, pero tampoco lo sobredimensiona. “Sí generan empleo, no solamente en la producción, sino también en la logística y en el efecto derrame”, sostuvo.

Ese derrame se vuelve visible en actividades como la construcción. “La liquidación de dólares del campo típicamente se traduce en más construcción y desarrollos inmobiliarios”, describió, al explicar cómo el dinamismo de un sector puede irradiar sobre otros.

Sin embargo, el problema no está en los sectores que crecen, sino en los que quedan rezagados. Allí aparecen las mayores tensiones. Actividades orientadas al mercado interno o que históricamente compitieron con importaciones -como textiles o calzado- enfrentan un escenario mucho más exigente. “Son sectores que generaban muchos puestos de trabajo y hoy están en problemas”, advirtió.

La explicación está en el cambio de reglas. La apertura económica y la mayor competencia obligan a una rápida adaptación. “Tienen que reorientarse, buscar un nicho o especializarse para poder competir”, explicó, dejando en claro que el margen para sostener esquemas tradicionales es cada vez más limitado.

Ese proceso de adaptación no es solo sectorial, sino también empresarial. Cambia la lógica de funcionamiento. “El modelo de negocio cambió: ahora se necesitan mayores volúmenes y más estandarización para poder competir”, sostuvo, apuntando directamente a uno de los principales desafíos actuales.

En ese contexto, las empresas con estructuras rígidas o altos costos fijos son las más expuestas. “Las empresas con estructuras más grandes son las que hoy están en problemas”, sintetizó.

El consumo, uno de los indicadores más sensibles, refleja esa complejidad. Aunque hay señales de crisis en algunos rubros, los datos agregados muestran otra cara. “A nivel nacional, el consumo está en récords históricos medido como gasto total de los hogares”, explicó, aunque aclaró que la realidad no es uniforme.

La evidencia empírica confirma esa dualidad. “Hay sectores con problemas más urgentes y otros que están creciendo”, indicó. Incluso a nivel local, en ciudades como Posadas, el fenómeno se replica con matices. “El centro tuvo cierres, pero esos locales rápidamente se están ocupando y hay una expansión hacia otras zonas”, describió.

Detrás de este escenario aparece una transformación más profunda. “El nivel de protección de la economía argentina era imposible de sostener” y “el gasto público como motor de la economía se había agotado”, planteó, en una definición que marca el cambio de paradigma.

El problema, como suele ocurrir en la Argentina, es el ritmo de ese cambio. “En este país los cambios nunca se dan paulatinamente”, advirtió, señalando una de las principales dificultades para los sectores que deben adaptarse.

En ese marco, la clave pasa por la capacidad de reacción. “Las empresas tienen que afinar la punta del lápiz y revisar sus costos”, afirmó, en una síntesis que refleja el nuevo escenario.

Compartí esta noticia !

Alejandro Haene sigue en el Consejo Directivo de la Cámara Argentina de Comercio

Compartí esta noticia !

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) celebró hoy su Asamblea General Ordinaria anual, en la que renovó parcialmente su Consejo Directivo. En esta oportunidad, asumieron nuevos integrantes en representación de las distintas entidades y empresas que integran la CAC en todo el país, reflejando el amplio alcance sectorial y territorial de la Entidad presidida por Natalio Mario Grinman.

“Venimos de años muy desafiantes para la economía argentina, pero también de un período en el que se han empezado a encarar transformaciones profundas. Desde la CAC hemos acompañado con responsabilidad este proceso, convencidos de que la estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para el desarrollo”, sostuvo el titular de la institución centenaria.

Asimismo, señaló que “los avances en materia de ordenamiento fiscal, desburocratización y simplificación son pasos en la dirección correcta, aunque todavía queda mucho por hacer para generar un entorno verdaderamente competitivo que incentive la inversión y el empleo formal”.

En esa línea, agregó: “El sector privado sigue demostrando su capacidad de adaptación y resiliencia. Ahora necesitamos consolidar reglas de juego claras y previsibles en el tiempo. Solo así podremos pasar de la estabilización a una etapa sostenida de crecimiento”.

Grinman también hizo hincapié en la importancia del sector representado por la CAC en la recuperación económica: “El comercio y los servicios son motores fundamentales de la actividad y el empleo en la Argentina. Su fortalecimiento es clave para dinamizar el mercado interno y mejorar la calidad de vida de la población”.

Finalmente, reafirmó el compromiso institucional de la entidad que preside: “Desde la CAC vamos a seguir trabajando para hacer oír la voz de las empresas y contribuir al diseño de políticas públicas que promuevan la inversión, la formalidad y la integración al mundo. El desafío ahora es consolidar este camino y transformar las expectativas en resultados concretos”.

Autoridades CAC 2026

La Mesa Ejecutiva de la CAC quedó constituida de la siguiente manera: Presidente: Natalio Mario Grinman (Natalio Mario Grinman); Vicepresidente I: Eduardo Eurnekian (Corporación América); Vicepresidente II: Guillermo Dietrich (Dietrich SA); Vicepresidente III: Alberto Grimoldi (Grimoldi SA); Secretario: Ángel Machado (Canon Medical Systems Argentina); Tesorero: Edgardo Phielipp (ACIPAN); Prosecretaria: Bettina Bulgheroni (Samconsult SA); Protesorera: María Luisa Macchiavello (Droguería del Sud SA); Prosecretario II: Rodrigo Perez Graziano (Peugeot Citröen Argentina SA); Protesorero II: Martin Cabrales (Cabrales SA); Vocales: Federico Braun (Asociación de Supermercados Unidos); Jorge Luis Di Fiori (Di Fiori y Cía. SA) y Artin Kalpakian (Kalpakian Hnos. SA).

Además de los integrantes de la Mesa Ejecutiva recién mencionados, el Consejo Directivo de la CAC está constituido de la siguiente forma:

Por socios activos: Jorge Aufiero (Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento); Diego Bleger (KPMG); Roberto Cetrolo (Cetrogar SA); Jacobo Cohen Imach (Mercadolibre SRL); Ignacio dos Reis (Química Oeste SA); Pedro Etcheberry (Estudio Etcheberry López French – Ulrich); Marcelo Elizondo (Marcelo Elizondo); Natalia Olmos (Grupo Olmos); Sofía Vago (Accenture SRL); Mariana Camino (ABECEB); Cristina Bomchil (Valuar Organización de Recursos Humanos); María Virginia Marinsalta (Alba Compañía Argentina de Seguros SA); Manuel Sánchez Gómez (Frávega SA); Ana Sumcheski (Globoaves Argentina SA) y Sol Vivanco (Nutriveg).

Por entidades sectoriales: Carlos Antonucci (Unión Argentina de Proveedores del Estado); Julita Maristany (Asociación Iberoamericana de Mujeres Empresarias); Fabián Ricardo Tutundjián (Cámara Argentina de Shopping Centers); Nancy Vieitez (Cámara Inmobiliaria Argentina); Guillermo Werner (Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas); Ricardo Zorzón (Cámara Argentina de Supermercados); Daniel Amato (Federación de Mayoristas y Proveedores del Estado de la Provincia de Buenos Aires); José Víctor Clavería (Asociación Amigos Av. Santa Fe); Gabriela Ferrucci (Asociación de Hoteles de Turismo de la Rep. Argentina); Jorge Gómez Cao (Federación Argentina de Empleo); Susana Perrotta (Asociación Argentina de Marcas y Franquicias) y Gustavo Sambucetti (Cámara Argentina de Comercio Electrónico).

Por entidades territoriales: Daniel Ariosto (Unión Comercial e Industrial de Mendoza); Carlos Arecco (Bolsa de Comercio de Bahía Blanca); Tomás Grunhaut (Cámara de Comercio de Córdoba); Juan Gutiérrez (Cámara de la Costa Atlántica para Actividades Comerciales y Desarrollo); Roberto Nevares (Cámara de Comercio, Industria y Producción de La Pampa); Jorge Sobrero (Federación de Cámaras Empresarias de Comercio y Otras Actividades de la Provincia de Santa Fe); Daniel Betzel (Cámara de Comercio e Industria de la Provincia de Salta); Silvia Blugerman (Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes); Martín Giménez (Cámara de Comercio e Industria de Resistencia), Alejandro Haene (Confederación Económica de Misiones); Alejandra Rafael (Cámara de Comercio e Industria de Santiago del Estero) y Héctor Viñuales (Federación Económica de Tucumán).

Comisión Revisora de Cuentas: Daniel Calzetta (Daniel Calzetta); Carlos Restaino (Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines); Edgardo Moschitta (Cámara de Comercio Exterior de Rosario); Santiago Cambra (Santiago Cambra); José Iglesias (Cámara de Comercio, Industria y Producción de Río Grande) y Luis Valinoti (Federación del Nucleamiento Empresarial del Noroeste Bonaerense).La CAC representa desde 1924 al sector Comercio y Servicios de la Argentina, conforme a los principios de libertad económica e iniciativa privada. Actualmente nuclea a numerosas entidades sectoriales y territoriales, como así también a pequeñas, medianas y grandes empresas de todo el país. Integra el denominado Grupo de los Seis –conjunto de instituciones gremiales empresarias de cúpula– y cuenta con una sólida proyección internacional y una vasta labor en materia educativa con un Instituto Privado y la Universidad CAECE.

Compartí esta noticia !

La economía cayó 2,1% interanual en febrero y mostró un fuerte freno mensual

Compartí esta noticia !

La economía argentina volvió a dar una señal de debilidad en febrero. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró una baja de 2,1% interanual y, más preocupante aún, una contracción de 2,6% en la medición desestacionalizada respecto de enero. El dato corta el tenue alivio con el que había arrancado 2026 y expone que la recuperación sigue sin afirmarse sobre bases amplias: avanza en algunos nichos, pero se resiente en los sectores que más empleo, consumo y encadenamientos generan.

El punto más delicado no es solamente la caída general, sino su composición. El INDEC muestra que la mejora estuvo sostenida por un puñado de rubros, con liderazgo de Pesca, que creció 14,8% interanual, y Explotación de minas y canteras, con 9,9%. También sobresalió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una suba de 8,4%. Pero ese impulso no alcanzó para compensar el deterioro de los sectores más densos de la estructura productiva. La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los principales sectores en expansión.

Ahí aparece la primera conclusión de fondo: la economía no está mostrando un proceso homogéneo de recuperación, sino una dinámica dual. Por un lado, crecen actividades vinculadas a recursos naturales, segmentos primarios o nichos específicos. Por otro, se debilitan la industria y el comercio, que son justamente los termómetros más sensibles del mercado interno. En otras palabras, el problema no es solo cuánto crece o cae la economía, sino dónde lo hace. Y cuando los sectores que caen son los que arrastran consumo, inversión pyme y empleo urbano, la señal es más grave que la que sugiere el promedio.

El dato desestacionalizado refuerza esa lectura. Tras una suba de 0,4% en enero, febrero mostró un retroceso de 2,6%, uno de los peores registros mensuales de los últimos meses. El componente tendencia-ciclo, en cambio, avanzó apenas 0,1%, una variación tan modesta que no alcanza para discutir el cuadro general: el nivel de actividad perdió vigor y volvió a quedar expuesto a una volatilidad alta. El contraste entre una tendencia-ciclo apenas positiva y una serie desestacionalizada en fuerte baja sugiere una economía sin motor firme, donde cualquier shock sectorial o financiero vuelve a sentirse con rapidez.

También es relevante mirar el primer bimestre. El acumulado enero-febrero de 2026 mostró una baja de 0,2% frente al mismo período del año pasado. Es un giro significativo si se recuerda que 2025 había terminado con una expansión acumulada de 4,4%. Es decir, el arranque de 2026 no prolongó el sendero de mejora que habían sugerido varios meses del año pasado, sino que abrió una fase más errática y, por ahora, contractiva.

Cuando se desagrega por ramas, el cuadro resulta todavía más elocuente. Además de industria y comercio, cayeron Electricidad, gas y agua (-6,0%), Impuestos netos de subsidios (-4,2%), Administración pública y defensa (-1,5%), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-0,5%) y Transporte y comunicaciones (-0,3%). Son descensos que, salvo excepciones, no remiten a un fenómeno puntual, sino a un enfriamiento más amplio de la actividad.

EMAE FEBRERO 2026 – PRINCIPALES DATOS
Indicador Variación
Actividad económica interanual -2,1%
Variación mensual (desestacionalizada) -2,6%
Tendencia-ciclo mensual +0,1%
Acumulado 2026 vs 2025 -0,2%
SECTORES DESTACADOS
Sector Variación interanual
Pesca +14,8%
Explotación de minas y canteras +9,9%
Agricultura, ganadería y silvicultura +8,4%
Industria manufacturera -8,7%
Comercio mayorista y minorista -7,0%
Fuente: INDEC – Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), febrero 2026.

Del lado positivo, además de minería, agro y pesca, crecieron Intermediación financiera (6,0%), Servicios sociales y de salud (0,9%), Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (1,0%), Hoteles y restaurantes (1,0%) y Enseñanza (0,1%). Pero varias de estas mejoras tienen incidencias reducidas sobre el agregado general.

Ese detalle, que en el gráfico sectorial del informe se ve con claridad, obliga a una lectura crítica. No alcanza con mostrar que “ocho sectores crecieron” si los que caen pesan mucho más en el total. La incidencia de la industria manufacturera fue de -1,26 puntos y la del comercio de -0,91 puntos, muy por encima de los aportes positivos individuales de minería (0,39 puntos) y agro (0,36 puntos). La foto, entonces, no es la de una economía equilibradamente expansiva, sino la de un esquema donde pocos ganan mucho y muchos pierden algo, con saldo neto negativo.

Hay otro elemento que merece atención. La industria había mostrado señales de mejora en buena parte de 2025, pero cerró el año debilitándose y en febrero profundizó esa tendencia. Pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.

En ese marco, el avance de la intermediación financiera, que creció 6,0%, también debe leerse con cautela. Puede reflejar un mejor desempeño del negocio financiero, pero no necesariamente un fortalecimiento del aparato productivo. De hecho, el contraste entre finanzas en alza e industria y comercio en baja suele describir un patrón conocido en la Argentina: valorización o rentabilidad financiera coexistiendo con una economía real debilitada. El EMAE no alcanza por sí solo para probar esa hipótesis, pero sí ofrece indicios consistentes para plantearla.

La conclusión, en suma, es incómoda para cualquier relato triunfalista. Febrero dejó una economía más chica que un año atrás, más débil que en enero y sostenida por sectores que no alcanzan a compensar la caída de los núcleos duros de la actividad. El rebote de 2025 parece haber perdido fuerza antes de consolidarse. Y si la industria y el comercio no revierten rápido su trayectoria, el riesgo es que el crecimiento quede encapsulado en pocos segmentos, con escasa capacidad de derrame sobre empleo, consumo y recaudación. El dato del INDEC no clausura el debate, pero sí deja una advertencia nítida: la recuperación, si existe, sigue siendo demasiado angosta.

Compartí esta noticia !

Negocios: el consumo deja de hundirse, pero los mayoristas siguen comprando con freno

Compartí esta noticia !

En supermercados y autoservicios mayoristas, el segundo trimestre arranca con una sensación ambigua. La encuesta del INDEC muestra que lo peor del humor empresario podría haber quedado atrás, pero la mejora todavía no se traduce en decisiones expansivas. El Indicador de Confianza Empresarial se ubicó en -6,2% en marzo: sigue en terreno negativo, aunque bastante menos deteriorado que la industria y lejos de los pisos observados en etapas más críticas de la serie. Es un dato que habla más de estabilización que de rebote.

La foto actual del sector sigue siendo adversa. En marzo, 37,3% de las empresas definió como mala su situación comercial, mientras apenas 5,3% la evaluó como buena. El balance fue de -32,0%, lo que confirma que el negocio aún opera bajo tensión. Sin embargo, cuando se consulta por el trimestre abril-junio, el resultado cambia de signo: 16,0% espera una mejora, 14,7% prevé un empeoramiento y 69,3% cree que todo seguirá igual. El balance positivo, de 1,3%, es mínimo, pero rompe con la lógica enteramente contractiva.

Esa diferencia entre presente malo y futuro apenas mejor ilustra bastante bien el momento del comercio mayorista. Las empresas ya no esperan un desplome adicional, pero tampoco muestran convicción suficiente como para acelerar compras, ampliar dotaciones o asumir riesgos operativos. De hecho, el dato más elocuente de esa prudencia aparece en la relación con proveedores: para los próximos tres meses, apenas 1,3% de las firmas espera aumentar el volumen de pedidos, mientras 24,0% prevé una reducción. El balance se hunde a -22,7%. En lenguaje de negocios, esto significa que los mayoristas no están apostando a una recomposición vigorosa de ventas.

También los stocks revelan una lógica defensiva. En marzo, 25,3% de las empresas dijo tener existencias por debajo de lo normal, contra 13,3% que las ubicó por encima, con un balance de -12,0%. No parece tratarse de una sobreacumulación, sino más bien de inventarios administrados con cautela, coherentes con un mercado que todavía no garantiza una demanda firme.

La principal limitación para expandir la actividad comercial sigue siendo, con claridad, la demanda. El 58,7% de las firmas la ubicó como el factor que más restringe el crecimiento del negocio. Es un peso incluso mayor que el registrado tres meses atrás, cuando marcaba 55,8%. El segundo factor, bastante más atrás, es el costo laboral, con 17,3%, aunque en este caso cayó fuerte respecto del 28,6% previo. En cambio, el costo de financiamiento subió de 3,9% a 6,7%, lo que sugiere que, aunque la demanda es el problema dominante, el frente financiero vuelve a ganar relevancia en la gestión cotidiana.

La situación financiera de las empresas no aparece colapsada, pero sí bajo presión. Solo 9,3% la considera buena, mientras 24,0% la define como mala; el balance es de -14,7%. El acceso al crédito, además, sigue siendo claramente restrictivo: apenas 2,7% lo califica como fácil y 30,7% como difícil, con un balance de -28,0%. Para un sector que opera con márgenes finos, alta rotación y necesidad permanente de capital de trabajo, esa restricción es decisiva.

Un aspecto interesante del informe es el comportamiento de la competencia. En los últimos tres meses, 20,0% de las firmas dijo que aumentó la competencia en su sector, contra 6,7% que percibió una disminución, con un balance de -13,3%. En otras palabras, aun con demanda floja, el mercado sigue tensionado por jugadores que disputan volumen, precio y participación. Esa mayor presión competitiva suele traducirse en promociones, menores márgenes y estrategias más agresivas para sostener flujo de ventas.

El dato más sensible del relevamiento, quizá, está en el empleo. Para los próximos tres meses, ninguna firma prevé aumentar la cantidad de personas empleadas; 76,0% cree que no habrá cambios y 24,0% espera una reducción. El balance es de -24,0%, uno de los registros más duros del informe. Es una señal inequívoca: aun cuando la expectativa sobre la situación comercial deja de ser negativa, el sector no está dispuesto a traducir esa mejora marginal en nuevas contrataciones. Al contrario, sigue priorizando eficiencia y ajuste.

En precios, la dinámica continúa muy activa. Durante el último mes, 65,3% de las empresas afirmó haber aumentado sus precios promedio de venta y solo 1,3% dijo haberlos bajado. Hacia adelante, para el próximo trimestre, 69,3% espera nuevas subas, 29,3% cree que permanecerán sin cambios y 1,3% proyecta bajas. El mensaje es claro: aunque la demanda siga siendo el principal problema, la recomposición de precios no se detiene.

Compartí esta noticia !

Cae el consumo eléctrico en Misiones y crece el impacto de los nuevos subsidios en las boletas

Compartí esta noticia !

La demanda de energía eléctrica en Misiones comenzó a caer desde octubre de 2025, marcando un quiebre luego de varios años de estabilidad. Así lo señala un informe reciente del Observatorio para el Desarrollo Económico de Misiones (ODEM), que además pone el foco en los primeros efectos del nuevo sistema de subsidios implementado a nivel nacional.

El dato no es menor: mientras en la provincia el consumo baja, a nivel país se observa una leve suba. Para los especialistas, esto tiene una explicación clara: la caída responde más a la pérdida de actividad económica y al menor poder adquisitivo de las familias que a un cambio en las tarifas.

El impacto no fue igual en todos los sectores. La baja es más marcada en la industria y el comercio, aunque también alcanza a los hogares. En ese sentido, el informe destaca un dato llamativo: durante el último verano, con temperaturas normales, el consumo residencial fue el más bajo de los últimos cinco años.

Esto es especialmente relevante en una provincia donde el uso doméstico representa cerca del 79% de toda la energía consumida.

Pero el escenario no se explica solo por la economía. Desde este año comenzó a regir un nuevo esquema de subsidios que cambia las reglas del juego. A diferencia del sistema anterior, ahora hay límites mensuales de consumo subsidiado según la época del año: 550 kWh en verano, 300 kWh en invierno y apenas 150 kWh en los meses intermedios.

El problema, advierte el informe, es que esos topes no siempre coinciden con la realidad climática de Misiones. En marzo, por ejemplo, las temperaturas siguen siendo altas, pero el límite baja drásticamente. El resultado: muchos usuarios terminan pagando más, incluso sin haber consumido más energía.

Aunque el nuevo esquema comenzó en febrero, fue recién en abril -con las facturas de marzo- cuando el impacto se hizo evidente en las boletas. En algunos casos, las subas fueron significativas debido a la reducción del consumo subsidiado.

Además, el sistema elimina categorías intermedias y reduce el alcance de los subsidios, lo que implica que más usuarios quedan expuestos a pagar tarifas plenas por una mayor parte de su consumo.

El informe del ODEM concluye que este doble fenómeno –menos consumo y mayores costos– refleja un escenario económico más ajustado, en el que las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a cubrir gastos básicos como la energía.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin