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Misiones consolidó su liderazgo internacional con premios en todas las categorías del Mundial de la Yerba Mate

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La provincia de Misiones volvió a ratificar su condición de epicentro de la actividad yerbatera argentina al convertirse en una de las grandes protagonistas de la primera edición del Mundial de la Yerba Mate, un certamen internacional que reunió más de 400 muestras de distintos países y que posicionó a las marcas misioneras entre las más destacadas del planeta.

Con cerca de 50 firmas participantes y reconocimientos obtenidos en todas las categorías de premiación, la tierra colorada exhibió no solo la calidad de sus productos, sino también la diversidad de modelos productivos que conviven dentro de la cadena yerbatera. Cooperativas, emprendimientos familiares, pequeños productores y marcas consolidadas lograron sobresalir en una competencia evaluada bajo protocolos internacionales de cata a ciegas, similares a los que utilizan los principales concursos mundiales de vinos y bebidas premium.

El resultado adquiere una relevancia especial en un contexto donde el sector yerbatero atraviesa fuertes desafíos comerciales y de rentabilidad. La obtención de medallas y reconocimientos internacionales representa una herramienta estratégica para fortalecer el posicionamiento de las marcas, acceder a nichos de mayor valor agregado y consolidar la presencia de la yerba mate en mercados cada vez más exigentes.

El máximo reconocimiento para Misiones llegó de la mano de Zapeca Agroecológica, de Aristóbulo del Valle, que obtuvo el Premio a la Excelencia, una de las distinciones más relevantes del certamen. A ello se sumaron cinco Medallas Gran Oro para Lapacho Rosa, de Apóstoles; La Maga Blend; Don Antonio y Anna Park, ambas de Los Helechos; y Principios, también de Apóstoles.

La provincia también cosechó cinco Medallas de Oro para Tres Generaciones, de Los Helechos; León, de Oberá; 1810, Federal Premium y Guapas, estas últimas elaboradas en Santo Pipó. La Soberana, de San Vicente, recibió Medalla de Plata, mientras que Titrayju, de la Cooperativa Río Paraná, fue distinguida con Medalla de Bronce.

Para el ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, los resultados reflejan el potencial de toda la cadena productiva provincial. “Estos reconocimientos vuelven a demostrar por qué Misiones es la provincia yerbatera por excelencia de la Argentina. Tenemos historia, conocimiento, innovación, diversidad productiva y toda una cadena yerbatera que ofrece un producto de calidad al mundo”, señaló. El funcionario destacó además que cada medalla obtenida por una marca local fortalece la visibilidad del conjunto del sector yerbatero misionero.

La participación provincial no se limitó a las marcas premiadas. A través del Ministerio del Agro y la Producción, Misiones acompañó la presencia de doce emprendimientos representativos de distintos modelos productivos: Titrayju, Lapacho Rosa, Principios, Zapeca Agroecológica, Arapeguá Orgánicos Certificados, Tres Generaciones, Progreso, Encanto, Federal, Saltos del Moconá, Atardecer y La Soberana. La selección incluyó yerbas tradicionales, orgánicas certificadas y agroecológicas, reflejando una estrategia orientada a diversificar la oferta y captar consumidores que valoran atributos diferenciales como la trazabilidad, la sustentabilidad y la calidad de origen.

En ese sentido, el subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, sostuvo que los premios son la consecuencia de un trabajo de largo plazo destinado a construir nuevas estrategias de comercialización para el sector. Según explicó, la creciente visibilidad de las marcas misioneras es el resultado de un proceso colectivo que comenzó años atrás y que hoy encuentra reconocimiento en escenarios internacionales.

La diferenciación aparece como uno de los factores clave detrás de este posicionamiento. El subsecretario de Biotecnología, Maximiliano Rossi, remarcó que las producciones orgánicas, agroecológicas y certificadas representan una oportunidad concreta para acceder a segmentos de alta calidad con creciente demanda global. El hecho de que varias de las marcas premiadas se destaquen precisamente por estos atributos confirma una tendencia que podría marcar el futuro de la actividad yerbatera provincial.

El Mundial de la Yerba Mate se desarrolló entre el 5 y el 7 de junio en el Museo del Mate de Buenos Aires y convocó a cerca de 4.000 asistentes. Durante tres jornadas se realizaron degustaciones, talleres, charlas especializadas y experiencias vinculadas a la cultura matera. En total se otorgaron 313 medallas, distribuidas en 59 Gran Oro, 93 Oro, 85 Plata y 76 Bronce.

La iniciativa también desplegó actividades simultáneas en 13 subsedes ubicadas en América, Europa y Oceanía, configurando una red internacional que busca expandir la presencia global de la yerba mate. En ese escenario, la contundente actuación de las marcas misioneras no solo reafirma el liderazgo de la provincia dentro de la principal economía regional del noreste argentino, sino que también fortalece el posicionamiento internacional de un producto que forma parte de la identidad cultural y productiva de Misiones.

Más allá de las medallas, el certamen dejó un mensaje estratégico para el sector: en un mercado cada vez más competitivo, la calidad, la innovación y la diferenciación aparecen como los principales activos para transformar a la yerba mate en una marca global. Y, una vez más, Misiones se ubicó al frente de esa transformación.

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Shock económico: el plan de reactivación de Rovira con bono para obras públicas, rebaja de impuestos y energía

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Tomar la iniciativa. El conductor de Encuentro Misionero, Carlos Rovira, anunció un paquete de medidas para terminar con la “anomia” y comenzar un proceso de reactivación económica que no dependa de variables nacionales. En primera instancia, reveló el diseño de un plan para la emisión de un bono destinado a financiar obras de infraestructura, como caminos, electrificación rural y viviendas, con el objetivo de recuperar empleo en la construcción y generar un efecto dominó en las economías locales. 

La emisión de un bono es un símbolo de la adaptación a los nuevos tiempos, ya que desde fines de los 90 Misiones no emitía deuda. Sin embargo, Rovira aclaró que el capital que se obtenga tendrá un fin específico ineludible y no podrá ser destinado a gastos corrientes. 

Sin dogmas, en paralelo se avanzará con una serie de incentivos fiscales a sectores que van desde las startups -con ley sancionada-, hasta la yerba mate y la industria metalúrgica.

“Para enfrentar la anomia económica no vamos a esperar los brotes verdes, vamos a regar, vamos a plantar”, detalló Rovira en la “previa” de la sesión, donde se congregaron jóvenes, empresarios nucleados en la Confederación Económica de Misiones y dirigentes que se van sumando a Encuentro Misionero, incluso del radicalismo. 

En esa línea, Rovira presentó la emisión de un “bono reactivación”, destinado a financiar infraestructura y recuperar la potencia de otros años. Apuntará a obra pública y privada y se apalancará en la buena nota fiscal que tiene hoy Misiones -antes incluso que Nación-, lo que permitirá acceder al mercado de capitales en mejores condiciones financieras. Para respaldar la iniciativa se necesitarán dos tercios de los votos de los diputados en la Legislatura.

En uno de los párrafos más jugosos de su alocución, Rovira anunció un paquete de incentivos fiscales destinados a la yerba mate, que irá de la mano con la ley de Trazabilidad, pronta a ser sancionada. La ley de trazabilidad busca transparentar toda la cadena productiva y estipular un precio en base a los estándares internacionales, como ocurre con el vino o el cacao. Se pretende trabajar sobre un precio público, no de referencia ni obligatorio, sino público, con beneficios impositivos para incentivar su cumplimiento. 

Ese incentivo irá de la mano de Ingresos Brutos y el impuesto a los Sellos, que podrá ser bonificado al cien por ciento para quienes entreguen hasta 25.000 kilos de envasado por mes y del 50% para quienes comercializan hasta 50.000 kilos. Además quedarán excluidos de regímenes de retenciones y percepciones. 

Con estos incentivos, pequeños secaderos o cooperativas podrán hacer frente al “oligopolio” yerbatero, como definió Rovira. 

Esa misma lógica se aplicará con la industria metalúrgica, con un paquete de incentivos que beneficiará a unas 380 pequeñas y medianas industrias. Las empresas accederán a exenciones o diferimientos de Ingresos Brutos y otros tributos provinciales; líneas de crédito;

asistencia técnica; participación en ferias y rondas de negocios; articulación con universidades e instituciones científicas;

programas de innovación y transferencia tecnológica; capacitaciones para competitividad y agregado de valor.

“El principal problema es la economía, grave escollo. No está funcionando bien y eso genera desorden y desesperanza. Debemos reforzar, no bajar los brazos”, argumentó Rovira.
Nadie se salva solo. Sin proyecto de sociedad que no contemple a todos. Antes y después tiene que estar el ser humano, sino, se empiezan a tomar decisiones, a pensar y actuar por ustedes. Encuentro Misionero es lo inverso. Ustedes deciden. Quiero cambiar, quiero aportar. Este es el ámbito de la representatividad formal”, detalló el conductor de Encuentro Misionero.

Para Rovira, las ideas que se están debatiendo y generando en el espacio, son vitales para la transformación. “Hablar de candidaturas desvía la atención que debe estar puesta en el ciudadano, en construir el andamiaje de la casa común,  que la modelamos nosotros. Cuando se piensa en la casa, para incorporar a los jóvenes,  debemos hacer dos plantas. Encuentro Misionero es eso, la construcción de la casa propia. El cantón verde, divina Misiones. Ese es el principal activo que tiene Misiones y que contrasta con la vieja política, que marca la ruptura, el romper lo que impedía el acceso a la ciudadanía a pensar para actuar y transformar. Esto no es un devaneo intelectual. Hay un potencial enorme desaprovechado, culpa de la política y del Gobierno, de todos los gobiernos”, analizó. 

El diputado aseguró que esa construcción de lo nuevo incluye la apertura a diversos sectores y a quienes no piensan igual. Como ejemplo, anticipó que recibirá al ministro del Interior, Diego Santilli, para seguir analizando una agenda pendiente de Misiones con Nación, como la que permitió la condonación de 90 mil millones en deudas de Energía de Misiones con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico.

Rovira no esquivó el debate de la energía, que emerge con fuerza con Corpus como proyecto central, pero recordó que Misiones tiene una ley que obliga a convocar a un nuevo plebiscito si se acordara el análisis de la obra y también a retener un porcentaje de energía de la potencial generación. 

Al mismo tiempo destacó que Misiones tendrá más de 120 megas de generación propia a través de los parques solares, lo que equivale a la generación de la represa de Urugua-í. Ese programa le permitió a la provincia entrar en una licitación internacional de energía renovable, con la incorporación de baterías para retener la energía generada. acumular la energía producida, y activar su uso cuando el sistema no alcance o haya algún corte. Hoy se generan picos de 25 megas en parques solares, pero que no se pueden acumular y van directo al sistema interconectado provincial. 

El Gobierno nacional recibió 235 ofertas de 37 empresas para almacenar energía eléctrica en baterías de litio a lo largo de todo el país. La licitación Alma-SADI busca evitar cortes en las horas de mayor consumo y aprovechar mejor la red de alta tensión.

Las propuestas, que incluyeron a Misiones, superaron casi 12 veces los 700 MW licitados y podrían implicar inversiones por unos US $700 millones. La mayor cantidad de ofertas vino de MSU Green Energy y de Industrias Juan F. Secco, también participaron Edison Energía, de los hermanos Neuss, y Aluar, de Javier Madanes Quintanilla, dueño de FATE.

Los parques de baterías, casi exclusivamente con tecnología china, guardan energía cuando la demanda y el costo son más bajos para volcarla al sistema en los picos. El esquema apunta a sumar oferta eléctrica, reducir combustibles caros e importaciones.

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Yerba mate: el Gobierno analiza financiamiento y cambios de fondo para recomponer la cadena

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Apenas unas horas después de que Omar Kassab sacudiera el mercado con la promesa de pagar 350 pesos por kilo de hoja verde, el Gobierno provincial recibió a referentes de cooperativas de Andresito para analizar la situación del mercado y evaluar posibles medidas para mejorar el valor de la materia prima y la sustentabilidad de la cadena. Los productores pidieron repetir el esquema de financiamiento que se utilizó el año pasado para evitar descuentos de cheques a largo plazo y cobrar al valor nominal. El planteo será analizado, según confiaron en el Gobierno. Pero además, apareció una propuesta alternativa que implicaría una revalorización de la yerba mate, a través de una distinción entre el producto “puro” y el compuesto. Para eso, se trabajará en una modificación del Código Alimentario Argentino y también en normativas provinciales. 

En un contexto de fuerte tensión en la cadena yerbatera, productores, cooperativas, molinos y funcionarios del Gobierno de Misiones mantuvieron una reunión clave en el ministerio de Hacienda para analizar la situación de precios de la hoja verde y delinear herramientas que permitan mejorar el valor de la materia prima. Del encuentro participaron el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, el jefe de Gabinete, Carlos Sartori, y el ministro del Agro, Facundo Sartori, junto a referentes del sector productivo, entre los que estaban Mauricio Bogado, Juan Carlos Amann, Sergio Freiberger y Hugo Krawzuk por la Cooperativa Andresito; Iván Rafael Zagurak y Cristian Freiberger por la Cooperativa Verde; Mariela Pettersson en representación de la Cooperativa Unión; y Carlos Bruera, de Bruera Hermanos, además del intendente Bruno Beck, entre otros. 

El eje del encuentro fue la necesidad de recuperar rentabilidad en la actividad, en un escenario atravesado por la desregulación del mercado y la ausencia de precios oficiales fijados por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Uno de los planteos principales de los productores fue la necesidad de herramientas financieras que permitan sostener la cosecha sin convalidar precios bajos. En ese sentido, Safrán explicó que el sector productivo solicitó avanzar en mecanismos de descuento de cheques y facturas, tanto con entidades bancarias como no bancarias, con el objetivo de generar liquidez en plena zafra.

“Pidieron volver a la operatoria de descuento de cheques y agregar el descuento de facturas, para dar liquidez a la cosecha pero con precios mínimos de referencia”, señaló el ministro.

La propuesta busca recrear esquemas utilizados en otros momentos del sector, donde el acceso al financiamiento estaba atado al cumplimiento de determinados valores de compra de la hoja verde, evitando así la presión a la baja sobre los precios.

El “efecto Kassab”

En paralelo, el mercado comenzó a mostrar señales de reacción tras el anuncio del empresario Omar Kassab, quien comunicó la decisión de pagar $350 por kilo de hoja verde.

Según Safrán, la medida tuvo un impacto inmediato: “El comunicado de Omar Kassab de salir a comprar a $350 revolucionó el mercado. Ya hay secaderos y molinos que están reformulando sus precios hacia arriba desde ayer”.

Este movimiento aparece como un punto de inflexión en el inicio de la zafra, marcando una referencia que podría empujar al alza al resto de los actores industriales.

Otro de los ejes estratégicos abordados fue la elaboración de un proyecto para modificar el Código Alimentario Argentino, con el objetivo de diferenciar claramente la yerba mate pura de la denominada “yerba mate compuesta”.

“La idea es que la yerba mate compuesta no se llame yerba mate, tenga otra denominación, porque tiene 80% de otros productos y solo 20% de yerba”, explicó el jefe de Gabinete, Carlos Sartori.

Sartori remarcó la necesidad de avanzar en esta diferenciación normativa: “Trabajar en una ley que distinga la yerba mate de la yerba compuesta, que tiene apenas un 20% de materia prima y el resto son derivados”.

Sin embargo, el jefe de Gabinete introdujo una aclaración clave sobre la viabilidad del proceso: “Habría que trabajar con una ley nacional y una ley provincial, obviamente, pero en principio estaríamos trabajando con el Ministerio de Salud en todas las cuestiones relacionadas en el área de sanidad y salud, y desde ahí avanzar en la norma”.

El planteo abre una doble vía: por un lado, una estrategia legislativa de mayor alcance, y por otro, un abordaje inicial desde lo sanitario y regulatorio que permita avanzar más rápidamente en la diferenciación del producto.

Desde el sector productivo destacaron el valor del encuentro, no solo por los temas abordados sino por la confluencia de actores que históricamente no venían trabajando en conjunto.

Mauricio Bogado, uno de los organizadores, subrayó que “fue una reunión muy fructífera, donde se unificó el pensamiento de los distintos sectores cooperativos, privados y molinos”.

Entre los puntos destacados, mencionó:

  • La necesidad de financiar cheques diferidos con tasas subsidiadas
  • La construcción de un precio de referencia para la hoja verde
  • El acceso a líneas de crédito para mejoras productivas y energéticas, como la incorporación de paneles solares
  • La articulación con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para potenciar inversiones y abrir nuevos mercados

Además, se valoró especialmente el hecho de haber logrado reunir a todos los sectores de Andresito, en un contexto previo de fragmentación interna.

Durante la reunión también se presentaron herramientas para reducir costos estructurales. Entre ellas, líneas de financiamiento vinculadas a la denominada “línea verde” del CFI, que permiten invertir en eficiencia energética.

Según detalló Sartori, estas iniciativas apuntan a disminuir el costo de producción mediante la incorporación de tecnologías como paneles solares, un factor clave para mejorar la competitividad del sector.

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El acopio yerbatero comienza con precios más bajos que hace dos años y menos demanda industrial

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La zafra gruesa de yerba mate en Misiones vuelve a arrancar con señales de alarma. Este año, incluso antes de comenzar formalmente, el proceso ya muestra signos de parálisis: varias de las principales industrias del sector anticiparon que no iniciarán el acopio en abril, en un escenario atravesado por la falta de precios de referencia y condiciones productivas que aún no acompañan.

La Cooperativa Flor de Jardín, de Jardín América, puso sobre la mesa una grilla de precios que refleja la dispersión actual del mercado: ofrece $240 por kilo de hoja verde con pago a 120 días, una alternativa mixta de $230 (con $100 al contado y el saldo diferido a 120 días) y un valor de $210 totalmente al contado. La propuesta, además, contempla descuentos adicionales -como costos de cosecha y eventuales penalizaciones por falta de certificaciones-, lo que en la práctica reduce aún más el ingreso efectivo del productor y profundiza las dificultades para alcanzar un precio de equilibrio en la cadena.

El comunicado de la Flor de Jardín refleja ese intento de ordenar un mercado que, en la práctica, funciona sin brújula. Allí se fijan valores escalonados según modalidad de pago, pero que no logran traducirse en acuerdos generalizados. La consecuencia es directa: la zafra no arranca o lo hace a cuentagotas.

“Yerba con mucha semilla aún, por lo que con seguridad no vamos a iniciar el acopio antes del 15 de abril”, explicó un ejecutivo del sector, dejando en claro que el retraso no responde únicamente a una cuestión económica, sino también agronómica. Sin embargo, el trasfondo del problema es otro: la dificultad para encontrar un precio que cierre en toda la cadena.

Hoy, los valores que comienzan a circular -entre $210 y $240 por kilo de hoja verde, según condiciones de pago- no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. La frase resume con crudeza el momento: no hay precio de equilibrio.

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, todavía lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

Ahora, en 2026, no solo hay una baja nominal de precios -que en términos reales es aún más profunda- sino también una novedad más preocupante: parte de la industria directamente decide no comprar.

Ese freno tiene implicancias inmediatas. Para los productores, significa postergar ingresos en un contexto de costos crecientes. Para los tareferos, implica un retraso en el inicio del empleo estacional. Para la industria, suma incertidumbre en la planificación productiva. Y para el mercado en general, abre interrogantes sobre el abastecimiento y la evolución de los precios en los próximos meses.

El punto de fondo sigue siendo la desregulación del sector. Sin un precio de referencia oficial, el sistema quedó librado a negociaciones directas entre actores con distinto poder de mercado. En ese marco, la falta de acuerdos en un momento clave como el inicio de la zafra expone las tensiones de un modelo que todavía no logra encontrar un nuevo equilibrio.

Así, la cosecha 2026 de yerba mate no solo empieza más tarde: arranca con un nivel de incertidumbre que atraviesa a toda la cadena y que vuelve a poner en debate la sostenibilidad del esquema actual.

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El balance del INYM, un argumento clave frente a la nueva desregulación del sector yerbatero

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El balance de gestión del Instituto Nacional de la Yerba Mate correspondiente al período 2002–2023 se convirtió en un documento central dentro del debate actual sobre el futuro de la actividad yerbatera. En un contexto marcado por la desregulación introducida a partir del Decreto 70/23, el informe permite observar, con datos objetivos y verificables, los logros alcanzados por el organismo hasta antes de la quita de sus facultades, y se posiciona como una pieza clave para argumentar la necesidad de preservar su continuidad institucional. Ese documento fue enviado al ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se le pidió que intervenga para frenar lo que consideran una “destrucción criminal” de la producción primaria.

El documento, elaborado por las entidades productivas que tienen representación en el INYM, repasa 21 años de gestión pública-privada en una de las economías regionales más relevantes del noreste argentino. En ese período, el instituto funcionó como ente de derecho público no estatal, con financiamiento del propio sector y un directorio integrado por representantes públicos y privados, y tuvo un rol decisivo en el ordenamiento, crecimiento y modernización de toda la cadena productiva yerbatera .

El INYM fue creado en 2002 por la Ley 25.564, como respuesta directa a una profunda crisis sectorial que derivó en protestas masivas de productores, tareferos, secaderos, cooperativas e industrias, conocidas como los “tractorazos”. En aquel momento, la actividad carecía de datos confiables, normativa actualizada y mecanismos de regulación que garantizaran previsibilidad. Desde su puesta en funcionamiento, el organismo comenzó a generar estadísticas, registros y herramientas de planificación que permitieron diseñar políticas sectoriales de mediano y largo plazo .

Uno de los pilares de su accionar fue la fijación del precio mínimo de la materia prima, una herramienta que, según el balance, permitió ordenar el mercado y generar condiciones de estabilidad. En 2023, incluso, el precio de la hoja verde llegó a pagarse por encima del valor oficial, en un escenario que el propio informe define como uno de los mejores momentos de la actividad en más de un siglo de cultivo sistemático.

Crecimiento productivo y expansión de la cadena

Los datos recopilados por el INYM muestran un crecimiento sostenido de la actividad entre 2011 y 2022. La producción de hoja verde pasó de 703.312 toneladas a 829.237 toneladas, mientras que aumentó la cantidad de productores, secaderos y molinos en la zona productora de Misiones y el norte de Corrientes. En el mismo período, los productores que comercializaron hoja verde crecieron de 7.360 a 9.942, los secaderos de 166 a 209 y los molinos y fraccionadores de 96 a 101 .

El mercado interno también evidenció una expansión: el consumo pasó de 248.989 toneladas en 2011 a 275.809 toneladas en 2022. En paralelo, las exportaciones crecieron de 35.428 a 40.304 toneladas, con presencia en más de 50 países. Estos registros consolidaron a la Argentina como principal productor y exportador mundial de yerba mate, con un consumo per cápita que alcanzó niveles récord en los últimos años.

Uno de los aspectos destacados del balance es la Resolución 170/21, aprobada en junio de 2021, que reguló la expansión de la superficie plantada. La norma habilitó la plantación de hasta cinco hectáreas por año y la renovación de hasta el dos por ciento de la superficie existente, estableciendo reglas comunes para pequeños, medianos y grandes productores. Según el INYM, esta medida permitió un crecimiento ordenado de la materia prima, favoreció el arraigo de las familias rurales, fortaleció a las cooperativas y dinamizó las economías locales donde se concentran las plantaciones .

El informe también detalla el funcionamiento del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), creado en 2020, integrado por ingenieros agrónomos que trabajan directamente con pequeños productores. El objetivo fue mejorar la productividad de manera sustentable, mediante prácticas de conservación de suelos, manejo del agua, control biológico de plagas y mitigación de los efectos del cambio climático. Esta asistencia técnica integral se orientó a lograr incrementos graduales y sostenidos de la producción, sin comprometer los recursos naturales.

En paralelo, el INYM desplegó más de 25 programas de apoyo al sector, que incluyeron la entrega de herramientas, indumentaria y equipamiento, así como becas educativas para hijos de productores y tareferos. Entre 2020 y 2023 se distribuyeron miles de motoguadañas, motosierras, tijeras automáticas y equipos de protección, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y la eficiencia de la cosecha.

El respaldo al sector tarefero ocupó un capítulo específico, con aportes al Programa Intercosecha, capacitación laboral y provisión de equipamiento durante los períodos sin actividad. Estas acciones, según el balance, fueron claves para sostener el empleo y reducir la vulnerabilidad social en una actividad altamente estacional.

Otro eje central fue la política de calidad. El INYM creó el Área de Control y Gestión de Calidad y fortaleció la fiscalización, con controles fisicoquímicos y microbiológicos en toda la cadena. Se implementaron normas para la yerba mate importada, con el objetivo de resguardar a la industria nacional y garantizar que el producto que llega al consumidor cumpla con los estándares argentinos.

En paralelo, el organismo impulsó investigaciones científicas sobre las propiedades benéficas de la yerba mate, organizó jornadas de divulgación y creó una base de datos bibliográfica única a nivel mundial. Estas acciones acompañaron el posicionamiento del producto en mercados internacionales, donde crece la demanda de alimentos naturales y funcionales, y favorecieron el desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Un balance que alimenta el debate actual

El documento concluye destacando que, en sus 21 años de funcionamiento, el INYM brindó previsibilidad, crecimiento y desarrollo a una cadena integrada por unos 15.000 tareferos, más de 12.500 productores, decenas de cooperativas, secaderos e industrias, con impacto directo en Misiones y el norte de Corrientes. En ese sentido, el balance se presenta hoy como una herramienta central para evaluar las consecuencias de la desregulación y como un insumo clave en el debate sobre la continuidad del organismo.

En un escenario de fuerte incertidumbre para la actividad yerbatera, los datos del INYM permiten observar que la regulación no sólo ordenó el mercado, sino que también promovió inversión, empleo, calidad y expansión internacional. Para los actores del sector, estos antecedentes constituyen elementos fundamentales para defender la vigencia del instituto como órgano regulador y evitar la pérdida de un esquema que, hasta su desarticulación, había mostrado resultados concretos y medibles en una de las principales economías regionales del país.

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